LO ÚLTIMO QUE QUIERO en La pensión de las pulgas: … Es dejar de querer.

Ir de visita es tarea poco estimulante. Uno debe aparentar interés por el anfitrión y por su mundo, bien precintadito en los límites de su temible hogar. Y aceptar con humildad su papel de admirador coyuntural.

Existe un remedio para ello: Pasar a ser partícipe activo compartiendo pesares y alborozo: Esto es lo que ocurre a las criaturas de LO ÚLTIMO QUE QUIERO, ejemplar tragicomedia de Sergio Martínez Vila. Y lo mismo pasa al espectador que acude a La pensión de las pulgas de Madrid para respirar la propuesta.

La pieza de Sergio se distingue con honores por la habilidad con que hermana el drama más despiadado y la cotidianidad aplastante coqueteando una y otra vez con ese humor siempre al acecho y que a menudo desterramos.

loúltimoLas sonrisas y lágrimas de Isabel 

Los últimos momentos de la vida de una enferma terminal de cáncer que se siente “rubia de espíritu” (chispeante Isabel Ampudia) dan mucho de sí: Por una parte, para adentrarnos impúdicamente en el desconcierto de su pareja (brillante Mercedes Castro), desmenuzando el desnortamiento de ambas a manos de un voluntarioso árbitro que, contra todo pronóstico, acaba siendo justiciero (emotivo Iván Villanueva). Sergio se toma su tiempo en crear a los personajes y estos van perfilándose conforme la trama va avanzando, alcanzando así una consistencia dramática inusual.

Por otra parte, la dirección de Francisco Olmo guía a los actores con sabiduría escénica y el resultado es una correspondencia casi equivalente entre el esfuerzo de los intérpretes y la verosimilitud de sus personajes. La credibilidad es, entonces, matemática pura. Y hay momentos de una magia sin apenas truco como aquel en que la música de Liza Minnelli ensordece a quien no puede escuchar ya más.

Finalmente, el aprovechamiento del espacio, con sus cimientos de piso en pleno barrio de las Letras madrileño, resulta de lo más oportuno: En él, esta obra de voces intermitentes en off, símbolo de esa incomunicación inherente a la incomprensión, resuena con una cercanía tan contundente que olvidamos nuestra condición de público para caracterizarnos enseguida como moradores silenciosos de la historia.

Añado un último párrafo para señalar que “Lo último que quiero” se alza como valioso alegato sobre la normalización no solo de víctimas estigmatizadas sino también de los que, con ellos, son contagiados por el bloqueo emocional: No hay aquí ni asomo de maniqueísmo ni de trascendentalismo moralista. Lo que hay es un pedazo de vida a tres bandas.

Y, sin haber tenido que mirar el reloj, acabamos la visita al final de la función. Tampoco tuvimos que recurrir a ningún pretexto familiar u obligacional para hacerlo. Es más: Nos hubiésemos quedado encantados a cenar…

Por Juan Marea

 

LO ÚLTIMO QUE QUIERO se representa en La pensión de las pulgas de Madrid (c/ Huertas, 48) los miércoles de diciembre a las 22 h.
http://lapensiondelaspulgas.com/

Crítica teatral: El president, en el TNC.

president_altaVivimos en una época en la que el poder y la corrupción, o más bien dicho, el poder corrupto, invade todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida diaria. Las noticias al respecto nos asaltan informándonos de las cantidades astronómicas desvalijadas de las arcas públicas (y que descansan en bancos suizos, andorranos o de cualquier otro paraíso fiscal), de las actitudes poco democráticas y, lo que es aún peor, de la incapacidad manifiesta de la mayoría de nuestros políticos. No es de extrañar, pues, que el teatro nos hable, también, de la infección política que recorre las venas del país. De ahí que el pasado 5 de noviembre se estrenara El president, de Thomas Bernhard, en el TNC, una adaptación dirigida por Carme Portaceli e interpretada por Francesc Orella y Rosa Renom.

Con el país en un estado de crispación creciente, la pareja presidencial acaba de escapar ilesa de un atentado que se ha llevado la vida del estimado perro de la presidenta y también de un coronel, confidente y amigo del presidente. El terror que experimentarán el presidente y la presidenta, acentuado por el riesgo de ser asesinados por su propio hijo, que se ha pasado a las filas anarquistas, revelará progresivamente el abismo que separa la solidez aparente de su poder y la mediocridad de su fragilidad real.

La obra de Bernhard es una crítica en la línea de flotación a la aristocracia del poder, a una casta política que utiliza el poder con el único objetivo de asegurar su supervivencia. Siendo testigos de la intimidad tanto del presidente como de la presidenta, el autor nos muestra no tan solo la menudencia, a veces, de la política, sino que también nos narra el inicio de la caída de los regímenes, tanto de los tiránicos como de los «democráticos», que caen cuando las sociedades a las que representan pierden la confianza en ellos.

elpresident1_altaPortaceli nos presenta cuatro escenas dominadas por la presencia primero de la presidenta y después del presidente. A lo largo de ellas conoceremos la triste realidad que subyace a estos dos «grandes personajes» y seremos conscientes de la moral del poder que poseen, en este caso contaminada por unos comportamientos mezquinos y por la corrupción. Los dos personajes serán incapaces de entender el momento en el que viven y la voluntad de cambio que se está generando en su país, un hecho que sin duda les condena a una caída final que nos presagia el propio desarrollo de la obra.

Y es en este aspecto en el que el espectador puede hacer una lectura actual de la obra, una analogía entre la situación que nos muestran Bernhard/Portaceli y el contexto político y social que vivimos en la actualidad, en el que la situación política se ha degradado en gran medida debido a la corrupción que ha demostrado una clase política en parte tan decrépita como la que nos mostraba Bernhard a mediados de los años 70. Si bien, el contexto histórico de la obra no queda del todo claro. Bernhard mostró una amplia voluntad crítica hacia la clase política austríaca a lo largo de su obra. Si bien al espectador no se le ubica plenamente en la época en la que acontecen los hechos narrados sobre el escenario, lo que fuerza, sin duda, al público a reflexionar sobre los paralelismos con la situación de desafección que vivimos en la actualidad.

Sin embargo, la obra resulta algo extensa y reiterativa en algunos momentos, lo que sin duda se podría haber solucionado abreviando alguno de los actos, y hace referencia a uno contexto político y social que aunque en suspensión, no parece encajar del todo con los problemas que vivimos en la actualidad.

La adaptación de Portaceli hace hincapié en la interpretación de los actores principales, Orella y Renom, estructurada en falsos monólogos. Los actores siempre están acompañados, si bien, el peso del texto lo declaman ellos de forma individual, mientras que el resto de actores se convierten en meros sparrings teatrales que acompañan a la interpretación de los primeros. Las actuaciones de Orella y Renom están, como no podía ser de otra forma, a una gran altura, aunque, como ya he dicho, la extensión y lo reiterativo de la obra consiguen empantanar la recepción de la misma.

El president nos muestra hasta dónde puede llegar el poder cuando pierde la consciencia de sí mismo y olvida la razón de su existencia. Una lección a tener en cuenta en un momento en el que cada vez parece más claro que ciertas cosas están llamadas a desaparecer y a otras se les augura un futuro incierto.

«El president» se representa en el TNC del 5 de noviembre al 28 de diciembre de 2015.

Autor: Thomas Bernhard
Dirección: Carme Portaceli
Reparto: Francesc Orella, Rosa Renom, Montse Pérez, Josep Julien, Daniela Feixas, Josep Costa y Sergi Misas
Traducción: Bernat Puigtobella
Escenografía: Paco Azorín
Iluminación: Maria Domènech (aai)
Vestuario: Antonio Belart
Espacio sonoro: Jordi Collet “Sila”
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Nacional de Catalunya, Temporada Alta i El Canal y Centre d’Arts Escèniques de Salt /Girona.

Horarios: de martes a sánbado a las 20:00 horas y los domingos a las 18:00 horas.
Precio: 23 €. Posibilidad de tarifas especiales
Duración: 2 horas
Idioma: catalán
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Jorge Pisa

Nueva publicación: El macedonio, de Nicholas Guild. Ediciones Pàmies.

el-macedonio-fichaEdiciones Pàmies presenta El macedonio, de Nicholas Guild, la reedición de un clásico de la novela histórica. Una historia épica que narra la lucha de Macedonia por su supervivencia bajo la tutela de un líder que cimentará las bases de uno de los mayores imperios jamás forjados por el hombre.

Siglo IV a. C. Macedonia vive una época convulsa, desgarrada por luchas internas en el seno de la familia real y acosada por los belicosos reinos fronterizos.

Filipo, tercer hijo del rey Amintas y apenas un adolescente, es enviado como rehén a Tebas, donde recibirá educación militar del gran general Epaminondas. A su vuelta, rápidamente pondrá de manifiesto su capacidad de mando y su arrolladora personalidad. Y aunque no estaba escrito que fuera a reinar, un inesperado giro del destino hará que se haga con el poder, convierta a su país en la potencia hegemónica del mundo heleno y allane el camino para el gran imperio que creará su hijo Alejandro Magno.

Título: El Macedonio
Autor: Nicholas Guild
Editorial: Ediciones Pàmies
Colección: Histórica
Páginas: 416
Formato: Rústica 15 x 23 cm
ISBN: 978415433408
Precio: 19,95 €

Crítica teatral: Mar i cel, al Teatre Victòria

Mar_i_Cel

Quaranta anys no es fan cada dia, i la companyia Dagoll Dagom ha decidit celebrar les seves quatre dècades damunt els escenaris recuperant l’espectacle que més fama els ha donat en tot aquest temps: Mar i cel, un muntatge estrenat l’any 1988 –amb l’adaptació que Xavier Bru de Sala va fer del text original d’Àngel Guimerà, amb música d’Albert Guinovart–, reposat el 2004 i que, ara, torna per tercera vegada renovat i amb una acurada versió al Teatre Victòria per a delit dels aficionats al gènere musical, grans i petits units per la història d’amor prohibit entre un jove musulmà (Saïd, interpretat per Roger Berruezo) i una noia cristiana (Blanca, Ana San Martín) a la Mediterrània del segle XVII.

Prenent com a punt de partida l’expulsió dels moriscos de l’any 1609, l’obra situa Saïd i els seus homes, un grup de pirates obligats a buscar-se la vida pel món després de que els arrabassessin les seves terres, viatjant sense rumb preestablert en el seu majestuós vaixell amb un grup de presoners cristians, entre ells Blanca, una delicada jove a punt de casar-se. Aviat, però, començaran els conflictes entre els mateixos pirates, incapaços d’arribar a un acord sobre què fer amb els captius, amb Saïd tractant de mantenir la seva autoritat entre els seus companys al mateix temps que veu com l’aversió que sent vers Blanca va deixant pas a l’amor.

Malgrat un inici fred en què l’argument avança fent tentines, Mar i cel guanya en intensitat a partir del darrer tram del primer acte, quan apareix el conflicte interior dels seus protagonistes, educats en l’odi al desconegut i que es veuen arrossegats, irremeiablement, cap a una tràgica història d’amor en què la religió és l’obstacle a salvar, sí, però on també hi ha lloc per a les intrigues, les traïcions i els enfrontaments més insospitats. D’altra banda, l’obra compta amb un excel·lent repartiment coral, amb Berruezo i San Martín acompanyats d’uns cantants magnífics que, alhora, són autèntics acròbates capaços de convertir el vaixell en la seva particular sala d’entrenament, i en què destaquen Pep Cruz com a Joanot –el mateix paper que ja va interpretar en el muntatge de 1988–, Xavi Lite (Hassen) i Júlia Jové en la pell del fidel Idriss. Tanmateix, cap d’ells no podrà fer ombra al veritable protagonista de la història, l’imponent vaixell pirata, una espectacular nau que es mou per l’escenari amb efectivitat i desimboltura, i que el públic premia merescudament amb una enorme ovació final.

Aquesta versió actualitzada resol amb imaginació els diferents entrebancs de logística a què s’enfrontaven els seus responsables per tal de representar una navegació en alta mar convincent; en aquest sentit, les projeccions permeten mostrar el palau on es signa el decret d’expulsió dels moriscos o les cases incendiades d’on fuig el petit Saïd, mentre que la il·luminació juga un paper essencial a l’hora de crear imatges de gran bellesa, com ara situar la nau sota un immaculat cel estrellat o reproduir la tempesta a què s’enfrontaran els viatgers.

Per tot això resulta evident que Dagoll Dagom sap crear musicals de factura impecable, els avalen quaranta anys de trajectòria triomfal, però el gran encert de Mar i cel, ara ja convertit en un clàssic del musical català, és haver aconseguit popularitzar les seves cançons entre el seu públic potencial, que arriba al Teatre Victòria completament entregat a la causa, predisposat a gaudir dels temes més coneguts de l’espectacle; així, no és d’estranyar que les interpretacions de “Per què he plorat?” i, sobretot, l’“Himne dels Pirates” siguin els moments més celebrats pels espectadors.

Mar i cel es representarà al Teatre Victòria a partir del 20 de setembre de 2014.

Autor: Xavier Bru de Sala
Direcció: Joan Lluís Bozzo
Compositor musical: Albert Guinovart
Intèrprets: Roger Berruezo, Ana San Martín, Pep Cruz, Xavi Lite, Júlia Jové, Xavi Fernández, Toni Viñals, Mireia Dolç, Rubén Yuste, Elena Tarrats, Víctor Arbelo, Xavi Navarro, Marc Vilavella, Lucía Torres, Dídac Flores, Clara Moraleda, Paula Vives, Raúl Grau, Luís Moya, Dimas Bozzo
Càsting i ajudant de direcció: Miquel Periel
Ajudant de direcció: David Pintó
Direcció musical: Joan Vives
Escenografia i vestuari: Montse Amenós, Isidre Prunés
Ajudants vestuari: Carlota Ricars, Maria Albadalejo
Ajudant d’escenografia: Josep Carreras
Disseny d’il·luminació: Albert Faura
Disseny de so: Roc Mateu
Disseny d’audiovisuals: Joan Rodón
Caracterització: Eva Fernàndez

Horaris: dijous, a les 20:30 hores; divendres, a les 21:30 hores; dissabte, a les 17:30 hores i a les 21:30 hores; i diumenge a les 18:00 hores
Preu: de 29 € a 45 €
Idioma: català
Durada: dues hores, amb descans de deu minuts

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Escrit per: Robert Martínez

Crítica: La venganza de la geografía, Robert. D. Kaplan, RBA

la-venganza-de-la-geografia-9788490560037Ya cuando un servidor estudiaba historia, uno de los debates siempre latente en las aulas era el de establecer cuál era la íntima relación existente entre la geografía y la historia de las sociedades que se forman y actúan sobre ella, un debate que se podía plasmar en períodos concretos como el de la historia de la Grecia clásica, la creación y caída del Imperio romano, la feudalización de Europa en la Edad Media e incluso en el origen y desarrollo de la industrialización y la creación del mundo moderno. Esta era una polémica en la que participaban aquellos que sostenían el determinismo de la geografía y los que defendían el protagonismo del genio humano en su historia.

En esa misma línea de debate Robert. D. Kaplan presentó en septiembre del año pasado La venganza de la geografía, una obra que analiza el mundo actual a partir de los recovecos y los ardides de la geografía planetaria, y nos provee de las claves de interpretación para entender la geopolítica y las estrategias de la economía mundial globalizada. Para ello el libro se divide en dos grandes apartados. En el primero Kaplan analiza el desarrollo de un debate histórico ya antiguo examinando las obras y las teorías de insignes historiadores e intelectuales que trataron sobre la materia, como Morgenthau, Spykman, McNeill, Hodgson, Ratzel, Haushofer o Strausz-Hupé, para proveer al lector de los vectores interpretativos necesarios para proseguir en la lectura del resto del libro. En el segundo apartado, posiblemente el más revelador del ensayo, Kaplan analiza las regiones del mundo que más relevancia poseen en el ámbito político y demográfico global, esto es, Europa, Rusia, EE.UU., China, India, Irán y Oriente Medio, un análisis que no solo engloba la actualidad sino la historia de estas regiones.

Es en este segundo apartado dónde Kaplan aplica los vectores de interpretación expuestos y analizados en los primeros capítulos del libro y nos descubre cómo las regiones y los estados actuales poseen unas líneas de de actuación históricas que en muchas ocasiones obedecen a las desmedidas fuerzas de la geografía.

Robert. D. Kaplan
Robert. D. Kaplan

Es sorprendente ver como la historia de Rusia, como la de cualquier otro país, se explica en parte por su realidad geográfica, y aquí es interesante tener en cuenta los recientes acontecimientos que han llevado a la «rusificación» de los territorios de la península de Crimea y del este de Ucrania, analizando las apreciaciones que Kaplan realiza sobre las líneas “naturales” de expansión rusas o examinar la estabilidad estatal de la que ha disfrutado China a lo largo de su historia milenaria y observar sus actuales rutas de expansión económica en Asia, que le llevan a convertirse en el mayor rival de Occidente a nivel planetario, e incluso la relación que mantienen los Estados Unidos y México a nivel demográfico y de inmigración, que recientemente ha vuelto a copar los medios informativos debido a la voluntad de Obama de regular la situación de millones de inmigrantes mexicanos en EE.UU. Una realidad inmigratoria que pone cada vez más en tela de juicio la política exterior de EE.UU. que la aleja cada vez más de sus problemas domésticos.

Sin embargo, a pesar de las más que interesantes apreciaciones que realiza Kaplan, la obra también posee alguna tacha, como es el hecho de que el repaso histórico de cada una de las regiones globales estudiadas en el libro sea demasiado somero, lo que no permite al lector interesado confirmar los datos y las afirmaciones de las que se le provee. Aunque sin duda, el elemento más gravoso del ensayo es su concepción desde un punto de vista estadounidense, hecho que permite al autor valorar los éxitos y los fracasos de otros estados y regiones desde un ángulo sobradamente «yanqui», lo cual puede llegar a socavar el valor de muchas de sus conclusiones.

La falta de una consolidada perspectiva histórica se muestra, asimismo, en el caso del análisis de la actual realidad imperialista norteamericana. En ella Kaplan analiza las semejanzas entre la política de los EE.UU. en el ámbito internacional y la del Imperio romano utilizando las teorías de estrategia imperial establecidas por Edward N. Luttwak en The Grand Strategy of the Roman Empire: From the First Century A.D. to the Third, publicada en el año 1976 y criticada y/o superada tras 38 años de debate en el ámbito de la historia romana. Un ejemplo este que nos muestra la debilidad de la base de algunos de los argumentos históricos que nos proporciona el autor.

Si bien, más que la ascendencia de la geografía sobre la historia, al autor y al lector lo que le interesa es analizar la influencia de la geografía en la política estratégica mundial actual, en la que sí que Kaplan pone hilo en la aguja y nos desmenuza la realidad globalizada con instrumentos de análisis geográficos, un hecho que sin duda proveerá al lector de una visión más afinada de la realidad política y geoestratégica que embarga al mundo actual.

Título: La venganza de la geografía
Autor: Robert. D. Kaplan
Editorial: RBA
Género: Ensayo actualidad
Formato: Tapa dura | 14,0 x 21,3 cm
Páginas: 480 páginas
Fecha de publicación: septiembre 2013
ISBN: 9788490560037
Precio: 24 €
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Jorge Pisa

“El llarg dinar de Nadal” de la Cia. La Ruta 40: Postres agredolces

L’esplendor d’una família es mesura per la consistència dels seus vincles afectius. Així es com ens agrada pensar que es fa. Però en realitat cal anar molt més endins. I és per això que la majoria de nissagues acaben convertint-se en una caricatura, en un grapat d’estampes malmeses per la convenció social i el bloqueig emocional.

Al Círcol Maldà paren una taula opulenta i hi instal·len tot seguit els Bayard, que cada cop que comparteixen àpat respiren assossegats a la “zona de confort”. Però la solemnitat de senyors i criats teixeix amb paciència infinita una teranyina on s’agita atrapada la tendresa, que quedarà engolida voraçment pel temps.

El llarg dinar de Nadal” suposa una proposta molt oportuna aquests dies i, malgrat el seu alè de fulletó familiar (o desfilada incessant de generacions descendent els uns dels altres), resulta exemplar per la delicadesa amb què el seu autor, Thornton Wilder, exposa la dificultat d’expressar-nos emocionalment i d’acceptar la individualitat de cada membre del clan i, finalment, la importància de l’herència sentimental per a assumir la pròpia personalitat. Tot plegat, sense caure en la trampa del discurs moralista ni el transcendentalisme indigest. En aquest sopar, els plats són plens de poesia quotidiana i els coberts, les ganes dels comensals d’equilibrar els seus neguits vitals amb els imperatius contextuals.

 

Alberto Díaz dirigeix una feina digna reproduint amb sensibilitat el luxe que demana l’ocasió i, malgrat algunes incoherències en la posada en escena (la carn es talla amb el ganivet del peix), assoleix, al capdavant de la Cia. La Ruta 40, una elegància escènica combinant el recurs a la suggestió amb una eficaç delimitació de l’espai: El camí que recorren els personatges quan agonitzen resulta tan bell que els nostres ulls lamenten que s’esborri en la llunyania. Després hi ha l’entusiasme interpretatiu: Tot i que la major part del repartiment és poc creïble quan li toca donar vida als personatges en les seves etapes més joves, a mesura que van madurant al llarg de la representació creix també la seva convicció. I entre els seus companys, Maria Rodriguez Soto exhibeix una classe excepcional i destil·la matisos encisadors; Magda Puig ensenya amb gràcia les dents de la covardia que arriba a rebel·lar-se; i Ignasi Guasch inquieta amb la seva autoritat patriarcal.

I ara, a desparar la taula, que les restes del banquet no valen res soles.

per Juan Marea

El llarg dinar de Nadales representa al Círcol Maldà de Barcelona fins al 7 de desembre.
http://circolmalda.cat/el-llarg-dinar-de-nadal/

 

“The Pillowman” by Jocular Theatre: Sleeping Ugly

Childhood can be a cruel torture: As a result of feeling abandoned, the young victim is pushed to build A fantastic world, in which he’s got the chance of being the sovereign and create the rules.

This is the story of one of them, who pretended to be a writer. Nonetheless, his dark side grew up much more tan his ability of getting the success.

The Pillowman” leads us to a place full of sickness and irony where we can only have one response to the most menacing fear: Would it be possible to treat the family scars?

On his play, Martin McDonagh forces to live together throughout a never-ending day an author specialised in morbid tales about suffering children constantly hurt by wicked adults, his disabled brother and the two detectives in charged of researching a twisted killer inspired by the astonished storyteller’s works.

pillow

O’Kelly, Jeffries and Giblin won’t sleep together.

Jocular Theatre has brought this ambiguous dramatics to Barcelona and its members have been performing for some days at Antic Teatre, the non-stop experimental laboratory in all kinds of cultural arts. Directed by an enthusiastic Joshua Zamrycki, the cast seems to be very focus on combining the realistic points (the capture in a prison of the two relatives linked for all the times, their way of defending themselves from the authorities’ impatience) and the fictitious moments (such as the presentation of the different tales and even the ancient memories from the main characters) but the results are not well balanced: We notice that the actors have some difficulties at the time of recreating too extended dialogues, the ones that cover the emotion. Contrary to it, the imaginary situations are convincing and promising because of an attractive mixture of horror and black humour, apart from the accurate symbolic conception of the body language.

However, that version includes Ben Torbush’s touching acting as a fragile creature causing the pity of the audience, surrounded by James Giblin’s charisma, the rudeness of Billy Jeffries and the witty of David O’Kelly. A handful of rough violent scenes well designed, and a sggestive weird plot as well: What is the real important in literature? Does it consist of a way of controling the listeners’minds or maybe it is the only therapy for a traumatized narrator?

And now it’s about time to get some rest: I wish you have sweet dreams. And you’ll unlikely have them unless the Pillowman comes to sing you his lullaby…

By Juan Marea

 

“The Pillowman” was performed at Antic Teatre of Barcelona from the 26th. november to the 1st. of december.
http://www.joculartheatre.com/portfolio_page/the-pillowman/

Crítica teatral: Terra Baixa, en el Teatre Borràs.

Terra Baixa_poster BorrasLluís Homar y Terra baixa mantienen un vínculo teatral que los une, seguramente de forma primordial, desde los inicios de su carrera. A los 17 años Homar ya participó en una producción de la obra en los Lluïsos d’Horta; un año más tarde, en 1975, intervino en la adaptación dirigida por Josep Montanyès; más adelante, en 1990, participó de nuevo en la versión llevada a los escenarios por Fabià Puigserver en el Mercat de les Flors. Asimismo Homar adaptó parte del texto de Guimerà en su propuesta teatral de 2002 Et diré sempre la veritat, y ahora, en el 2014, nos presenta una Terra baixa deglutida y asimilada después de años de experiencia profesional sobre los escenarios, un proyecto de madurez en el que Homar se funde de forma íntima con uno de los textos más relevantes del teatro catalán.

«En Terra baixa Homar asume todos los papeles de la obra solo en el escenario: ya no es tan sólo el ingenuo Manelic, que baja de la tierra alta al barrizal de las pasiones humanas más turbulentas, sino que también es Marta e incluso el «senyor Sebastià», es decir, Caperucita y el Lobo al mismo tiempo. La obra concentra en un actor la universalidad del clásico catalán».

Miró y Homar nos presentan una nueva versión de Terra baixa desde una perspectiva contemporánea y personal. Un reto que fuerza al actor a representar los papeles principales de la obra a partir de su maestría profesional y del acierto en la dirección y en la puesta en escena. Del primero se puede y se debe destacar casi todo. Homar muestra sobre el escenario una capacidad interpretativa «fuera de serie», que le permite encarnar a Sebastià, Nuri, Manelic y Marta manteniendo siempre su identidad física e interpretativa sobre el escenario. Esto es, no esperemos ver a Homar caracterizado y descaracterizado como cada uno de los personajes a los que interpreta. Tan solo veremos al actor sobre el escenario, sin cambios de maquillaje ni de vestuario, o muy leves, identificando a cada uno de los personajes a través de la entonación de su voz y del texto de la obra. De ahí que Homar, el actor, no desaparezca nunca de la escena pero que al mismo tiempo se transfigure en cada uno de los personajes a los que da vida.

Terra Baixa_2El éxito de la obra no reside tan solo en la maestría del actor sobre el escenario. Tras el proyecto se esconde la mano de un director, Miró, que ha permitido a Homar, materializar un proyecto espléndido llevado a cabo desde una sintonía total entre director y actor. A todo ello se suma una puesta en escena original, rompedora y minimalista que nos demuestra lo importante que es acompañar un gran texto y una gran actuación con una idea escénica con la capacidad de resaltar el conjunto. En este caso destaca la oposición entre el escenario inicial de tonalidad blanca de la terra baixa y lo agreste y salvaje de la escenografía de la terra alta, la originaria de Manelic, que irá invadiendo la escena poco a poco. Una propuesta salpimentada, además, con el efecto causado por los temas musicales susurrados a capela por Sílvia Pérez Cruz, que le dan a la obra el sentido carnal necesario para intensificar el desarrollo de la representación.

Terra baixa es un icono del teatro catalán y de la obra de su autor, Àngel Guimerà, y nos permite convencernos de la maestría de Homar y del equipo de Bitó produccions a la hora de plasmar un proyecto escénico nuevo y original sobre las añejas raíces de un clásico. Pero además nos permite ser conscientes del mundo en el que vivimos en la actualidad, en el que parece que nunca nos libraremos de aquellos que pretenden apoderarse de todo, ya sea de la sensualidad de la indefensa Marta, de la inocencia de Manelic o de los sueños de felicidad y de futuro de todos y cada uno de nosotros, sus desventurados descendientes.

«Terra baixa» se representa en el Teatre Borràs del 13 de noviembre de 2014 al 11 de enero de 2015.

Autor: Àngel Guimerà
Adaptación: Pau Miró y Lluís Homar
Idea original e intérprete: Lluís Homar
Dirección: Pau Miró
Escenografía y vestuario: Lluc Castells
Diseño de luces: Xavier Albertí y David Bofarull
Diseño de sonido: Damien Bazin y Lucas Ariel Vallejos
Composición musical y voz: Sílvia Pérez Cruz
Producción: Temporada Alta, El Canal –Centre d’Arts Escèniques Salt/ Girona y Lluís Homar
Distribución: Bitò Produccions

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas-, sábados a las 18:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 25 y 28 €
Duración: 1 hora aproximadamente
Idioma: catalán
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Jorge Pisa

“Arbres” de La Virgueria: L’ombra que se’ns escapa

Les paraules com a medecina contra la soledat. Sense prescripció mèdica i amb efectes secundaris: l’isolament aclaparant. Els tres individus que aquí les prenen no saben viure. Però el seu alè vital els arrossega cap a un desig de sentir amb altre. Com arbres, les arrels els impedeixen moure’s. I també com arbres, poden estirar les seves branques.

La Virgueria planta un bosc a la Sala Beckett i ens hi convida a vagarejar. De primer, quedem encisats per l’atmosfera que s´hi respira: L’espai escènic de Margherita Mantovani és un tros d’ecosistema que projecta un ambient a mig camí entre la malenconia dels arbres que l’habiten i l’onirisme del lloc on voldrien créixer. Al centre, un banc transparent que empresona i capgira les ganes de fer bona ombra. I la música de Cesc X. Mor contribueix a assegurar-hi el seu hàlit de misteri poètic. No sabrem si somiem el neguit d’un trio d’amants incapaços d’estimar-se o si bé es tracta d’una intriga sobre voyeurs a punt de tocar-se.

Les paraules de Marc Artigau i Queralt formen frases capaces de localitzar punts de trobada d’una història hitchcokiana (que uneix amb decisió “Rear window” i “Vertigo”) sobre la fascinació i el fetitxisme. I esdevenen paràgrafs consistents els que defineixen els dos personatges més passius: l’obsessiu Llorenç, encegat pels raigs lunars, que crema de passió l’expectant Alba. Les escenes que els relacionen creen una relació creïble i suggeridora entre ambdós. El text també apunta punts de partida prometedors (la tercera en discòrdia i el seu accident terrorífic) que no arriben a créixer bé per l’artificiositat en què cau l’autor i l’entossudiment de voler lligar caps (els vertaders vincles de tots tres) on haurien d’haver volat sense por seguint la seva ambigüitat.

El director Aleix Fauró aconsegueix polir una mica els defectes de la dramatúrgia amb els moments coreogràfics de la seva posada en escena: La presentació del personatge de la Lluna és hipnòtica per la seva màgia i bellesa. Els moviments compassats d’ella mateixa i de l’Alba con si fossin una mostren una sensibilitat rellevant. El diàleg que, ensems, fusiona dos fent alternar a tots tres actors és d’un ritme excepcional. A més, Aleix aconsegueix una escena de gran delicadesa: la d’amor entre el Llorenç i l’Alba, per la tendresa compartida de les mans d’ell i la mirada d’ella que gairebé obliden qui és el vertader objecte del desig. Malgrat tot això, Fauró s’enfonsa intentant guiar els actors en termes generals: Cap dels tres no fa clorofil·la per culpa de la seva escorça rígida.

Per Juan Marea

“Arbres” es representa a la Sala Beckett de Barcelona fins al 30 de noviembre.
http://www.salabeckett.cat/archivo/arbres-de-marc-artigau-queralt-direccion-aleix-fauro

“Esperança Dinamita” de Le Croupier: Con las cartas marcadas de ternura

Con el coño, se gana dinero reivindica Aina Sánchez en El Molino. Y, desde algún rincón de las profundidades (porque para las cupletistas no hay Cielo), se insinúa Esperança Dinamita. Los espectadores, lejos de quedarse atónitos, ningunean su sonrojo y tararean encandilados. Y, con todo ello, el Paralelo recupera estos días tímidamente su picardía escénica.

El grupo Le Croupier cuelga los hábitos del pop de cantautor para orquestar un homenaje a las varietés de principios del siglo pasado y les sale un espectáculo ameno, amable y casi aristocrático: El material que manejan desprende una golosa naftalina para modernos y viejos carrozones (que también los hay); sus artífices proyectan simpatía en el referencial teatro; y la elegancia con que se van ensamblando los números musicales y el documental pillín sobre la Ambigua Artificiera otorga a la propuesta una consideración de refinado producto.

Pocas veces una vedette que brilló por su ausencia da tanto que hablar: Xavier Albertí sienta cátedra sobre el embriagador veneno que exhalaban los cuplés de la época; Pep Anton Codina cotillea sobre la vocación demasiado artística de quienes los gemían y hasta el tal Chris McFly glosa la trasnacionalidad de la Esperancita Incendiaria.

En el escenario, la banda liderada por el resultón Carles Cors y bendecida por el encanto de Aina desgrana con generosidad todo un catálogo de odas a la fauna humana que por estos lugares merodeaba entonces: Mientras que Carles es mariquita distinguida, enanito superdotado o pastor de bastón bien firme, Aina aparece como rutilante starlette con su pícara mirada, su procaz lengua y una garganta de entusiastas gorgoritos (deliciosa en “Pastura, pastura, pastor”). Pero hasta que se planta en el escenario una volcánica Mont Plans poniéndonos a todos a raya de irresistibles polvitos mágicos no nos estremecemos: Esa mezcla de patetismo y erupción que invoca en su extraordinaria interpretación nos dan la mejor idea de lo que el music hall pudo ser a los que por aquel entonces distábamos mucho de poder estar aquí ahora… Y, para que la sangre no llegue al río, la entrañable Merche Mar nos lo suaviza con su honestidad escénica.

Por Juan Marea

“Esperança Dinamita” se representa en El Molino de Barcelona hasta el 30 de noviembre.
http://www.lecroupier.cat/
http://www.elmolinobcn.com/es/

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Sobre Monstruos Reales y Humanos Invisibles

El rincón con mis relatos de ficción, humor y fantasía por Fer Alvarado