Archivo de la categoría: Teatro

“Desconocidos” en el Espacio CICUS: Peces con garras

Dos construyen si preservan su condición de ser uno más uno. Dos, en cambio, destruyen al jerarquizarse en pos de las necesidades del uno y de la poca autoestima del otro.

El Espacio CICUS de Sevilla presenta estos días a una pareja que, como peces en cautividad, reducirá su capacidad natatoria a un mero afán de supervivencia. Son dos extraños que, lejos de acercarse para poder dibujarse el uno con el otro, se emborronarán una y otra vez por su dependencia atroz.

desconocidos

Daniel y Violeta aprendiendo a nadar.
(Fotografía de Marta Morera)

En “Desconocidos”, Sergio Baños desarrolla la historia de dos jóvenes desubicados y nos muestra cómo pueden encontrar una fórmula de alianza que les ayude a trascender su desnortamiento individual. Sin que nada de lo que acabo de contaros pretenda una lectura eufemística, empiezo por destacaros que uno de los méritos del texto es, precisamente, su voluntad de investigar una vía alternativa a la sentimental, desafiando así los convencionalismos de la previsibilidad de la comedia romántica. Para ello, Baños emplea elementos valiosos que le ayudarán a sembrar la inquietud en el respetable: la ambigüedad psicológica del personaje de ella (que no resuelve eficazmente); el suspense en la forma de ir repartiendo las pistas sobre el escenario; el existencialismo en la actitud de ambos a la hora de analizar su relación forzada; y los vaivenes entre la realidad y la ficción para acabar otorgando a la pieza su verdadera naturaleza: una alarmante disección del proceso creativo literario y los embates que provoca a quienes participan de él. El resultado de todo esto es un agradable trabajo que, a pesar de su tendencia a la pretenciosidad, propone momentos de ternura escénica y sugerentes apuntes sobre el precio de la convivencia.

Julio Fraga llena la pecera escénica y, recurriendo a un elegante minimalismo, logra una frescura que sienta bien a las reflexiones de Baños. La presentación del personaje masculino en la carretera haciendo autoestop es prometedora. Y la conversación inicial de él con la pizpireta conductora que le salva de la tormenta (y, más tarde, de su ostracismo vocacional) resulta encantadora por su sencillez anteponiendo los actores a su contexto espacial. Se le escapan en cambio, a Fraga, los actores, rígidos a pesar de su entusiasmo. Aun así, logra de ellos instantes estimulantes: la sensatez inicial de Daniel Morilla intentando hacer entrar en vereda a su contrincante; la fragilidad de Violeta Marchena cuando se rompe al constatar que él se opone a una realidad común. Y, al final, cuando emergen por fin de las aguas estancadas las orejas del lobo (que aquí escribe y será despiadado en su ambición), la conclusión es de un necesario desconcierto: Para triunfar uno, debe someter al otro. Pero nosotros nos quedamos con la frase que ella, sirena varada, pronuncia con hermosa ingenuidad: “Es maravilloso cuando alguien enseña algo a alguien sin darse cuenta.”

Por Juan Marea

“Desconocidos” se representa en el Espacio CICUS de Sevilla (c/ Madre de Dios, 1) a las 20 h del 19 al 23 de noviembre.
http://cicus.us.es/

“Quietud salvatge” en el Círcol Maldà: Con las manos en los bolsillos

Pensemos ahora y durante el tiempo que nos va a llevar leer estos párrafos en una mujer cuyas manos no responden a su voluntad. Ella, lejos de desesperarse, acabará maniatada a un futuro no por anticipado menos castrador.

Conocer a esa criatura y dejarnos embelesar con sus juegos de manos nos llevará al experimento de Pau Vinyals, Pol López y Júlia Barceló, los miembros de la Companyia Solitària, sobre la disección de Marta, el personaje femenino central de la tragedia catalana canónica “Terra Baixa” de Àngel Guimerà.

Quietud salvatge” persigue, además, dotar a la protagonista de una dimensión pretendidamente contemporánea. Seguramente por ello, Aleix Aguilà adapta el texto original acercando a la heroína (a veces con imprudencia temeraria, como cuando se declara “culé” convencida, o imita a la Julie Andrews más campestre) a un público que quizás no la conociera lo bastante (lo dudo: Guimerà la apuntaló con firmeza hace ya más de cien años) y, en su empeño, la operación acaba siendo más pedagógica que teatral.

Pero como no hay mal que por bien no venga (y más aún en el caso presente, que detalla el “vía crucis” de una víctima “protegida por el demonio para no caer en manos de Dios”), en medio de tanta explicación gratuita conocemos a una actriz magnífica, capaz (y voraz) de pasar de pajarillo asustado (su recibimiento al entrar en la sala) a halcón rabioso (su intento de fuga del espacio escénico o su propósito de movilizarnos para la revolución social), que suplica que alguien le ayude a alcanzar las altas cumbres porque ella es incapaz de alzar el vuelo por sí misma. La misma Júlia Barceló se transforma en ave sin más ayuda que su expresividad mesurada, su elegancia escénica y una voz dulce que contrasta con la amargura subyacente en su personaje.

¡Lástima que el hermoso escenario de Mariona Signes (un mar de maravillosos y crujientes hidratos de carbono fulgurantemente iluminados), el desenfadado acompañamiento musical (animoso y ameno Vidal Soler) y un puñado de agudas reflexiones dramatúrgicas tengan que limitarse, junto a la clase de Júlia, a una sesión de “mitin-cabaret” que da vueltas y vueltas a lo que viajaba rápidamente en la obra originaria!

Por Juan Marea

“Quietud salvatge” se representó en el Círcol Maldà de Barcelona del 22 de octubre al 2 de noviembre.
http://circolmalda.cat/quietud-salvatge/

 

Crítica teatral: L’última trobada, en el Teatre Romea.

lultimatrobada_2Uno tiene la sensación de que el tiempo no avanza igual para todos, y que a veces un acontecimiento intenso puede paralizar su normal fluir y hacer que ese suceso vague como un espectro a partir de entonces e interfiera en el normal acontecer de la vida de una persona cualquiera. Sobre esta especulación se estructura la trama de L’última trobada, una obra de Christopher Hampton, basada en la obra de Sándor Márai, dirigida por Abel Folk e interpretada por él mismo junto a Jordi Brau y Rosa Novell.

Un pequeño castillo de caza en Hungría, al pie de los Cárpatos, donde alguna vez se celebraron elegantes veladas en salones decorados al estilo francés llenos de música de Chopin, ha cambiado radicalmente de aspecto. El esplendor de antes ya no existe, todo anuncia el final de una época. Dos hombres que de jóvenes habían sido amigos inseparables, se reencuentran después de 41 años sin haberse visto. Uno de ellos ha pasado mucho tiempo viviendo en el Extremo Oriente, el otro, en cambio, no se ha movido de su propiedad. Pero ambos han vivido a la espera de este momento, pues entre ellos se interpone un secreto de una singular fuerza.”

L’última trobada es una obra en la que su intensidad y su acierto residen, principalmente, en el texto sobre el que se construye. De ahí que la maestría a la hora de tratarlo sea crucial en el resultado final del proyecto. Partimos de una obra del literato, periodista y dramaturgo húngaro Sándor Márai, de una admirable adaptación para el teatro de la mano de Christopher Hampton y de una translúcida dirección por parte de Abel Folk, en la que la novela se convierte casi en un monólogo en el que la amistad, la lealtad, la fidelidad y como no, sus opuestos, se manifiestan con vigor.

Todo comienza con los preparativos de la recepción de Konrad (Jordi Brau) en el castillo de Henrik (Abel Folk). Algo trascendente está a punto de ocurrir y será el texto, solemnemente interpretado por Folk y Brau, el que guiará la intensidad de la obra grado a grado hacia una erupción final inevitable, en la que la verdad se materializa de forma funesta para el espectador. Así, la primera enhorabuena se la lleva una adaptación afilada y meticulosa que se construye paso a paso sobre el escenario.

lultimatrobada_1La segunda felicitación se la merece la dirección y la puesta en escena de la obra. Folk apuesta por una transparencia que muestra al espectador la “intimidad” de la obra de teatro desde el minuto uno. De ahí que los que accedan pronto a la sala podrán ver cómo se prepara el escenario y cómo los actores son maquillados minutos antes del inicio de la obra. Esta transparencia y el desvanecimiento de la cuarta pared se mantienen a lo largo de la representación a través de las continuas indicaciones que los actores realizan al cuerpo técnico del teatro y de su propia interpretación.

Y no puedo finalizar con los enhorabuenas sin señalar la fortaleza y el coraje de la actriz Rosa Novell, que tras una dura enfermedad regresa a los escenario con problemas de visión y ayudada por una asistente, pero que demuestra hasta dónde puede llegar la valentía de una actriz de teatro. Quede manifiesto que donde no llega la fragilidad del cuerpo alcanza la profesionalidad y el esfuerzo de la actriz.

La acción que se nos narra sobre el escenario toca de pleno los sentimientos y las emociones y nos habla de otras épocas, de otras formas de pensar y de entender la vida. De ahí que se sitúe en el periodo entre los dos grandes conflictos armados que afectaron al mundo y lo transformaron para siempre. Y es de eso y de los efectos de nuestras propias acciones de lo que nos habla la obra. Los tres personajes principales de la historia formaron en el pasado un triángulo amoroso, que no se pudo o no se supo finalizar apropiadamente. De ahí que la marcha de uno de ellos a Oriente no solo comportara un cúmulo de tristeza y añoranza, sino que provocó que las existencias de todos ellos quedaran afectadas para siempre. Por eso sus vidas requieren de un encuentro final en el que la verdad se destape y la realidad se haga evidente para todos, tanto para los personajes como para el público asistente.

L’última trobada es un tour de force en el que destaca la actuación de Folk, que asume el auténtico protagonismo de la obra que está diseñada para hacer brillar su carácter interpretativo. Junto a él Jordi Brau ejerce de “sparring” actoral. Novell, como indicábamos, reaparece sobre el escenario y se apodera de los minutos en los que está sobre él. Una propuesta que nos permite reflexionar sobre nuestras emociones y nuestros sentimientos a medida que las emociones y los sentimientos de los personajes se van materializando sobre el escenario y nos permite ser testigos del fin de una forma de entender el mundo y el inicio de la modernidad que comportó la llegada, definitiva, del siglo XX.

L’última trobada” se representa en el Teatre Romea hasta el 23 de noviembre de 2014.

ESPECTÁCULO PRORROGADO hasta el 24 de mayo en La Villarroel.

Autor: Christopher Hampton (Obra basada en la novela de Sándor Márai)
Dirección: Abel Folk
Reparto: Abel Folk, Jordi Brau y Rosa Novell
Espacio escénico y diseño de luces: Paco Azorín
Vestuario: Maria Araujo
Diseño de sonido: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Ayudante de dirección: Pep Planas
Producción: Teatre Romea y Faig Produccions

Horarios: martes, miércoles y jueves a las 20:30 horas; viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 24 a 28 €
Idioma: catalán
——

Jorge Pisa Sánchez

“Natta” del Teatro del Velador: ¡Que no pare su música!

Contigo, pan y cebolla. Pero no me faltes nunca. Ahora bien: ¿Qué pasará entonces cuando perdamos el hambre?

Entre Renato y Michelle, el pan es la perseverancia de él; y la apatía de ella, la cebolla. Uno y otra les confieren la condición de concertistas (pianista aporreador él, violinista polvorienta ella) únicos: En poco más de una hora, asistiremos a la exposición de sus entrañas desde su entrañable humanidad (la sensacional alopecia de él, el furor intestinal de ella) y temblaremos con su enfrentamiento a muerte, resurrección y final reconciliación. Pero el nuestro será un sufrimiento placentero: Porque los síntomas se concretarán en la sonrisa permanente, la curiosidad por conocerles más y más e, incluso, la carcajada frecuente.

El Teatro del Velador actuó en la Sala Cero de Sevilla este pasado fin de semana y dejó un poso de amargura existencialista ribeteado de magia escénica gracias a la elegancia de sus intérpretes, a la ambigüedad de su propuesta y a su dominio del mimo.

Natta” es un espectáculo que juega continuamente a dar la vuelta a lo macabro tiñéndolo de “naïf”. De este modo, puede contar sin tapujos la historia más cruel. Basta con disfrazarla de cuento protagonizado por dos criaturas decadentes que queremos desde el primer momento por la ternura de su forma de expresarse.

Él (carismático Manuel Solano) irrumpe en el escenario con arrolladora actitud grotesca, de la que saca partido maravillosamente estableciendo con el espectador una complicidad casi inmediata. Porque, a pesar de que arremete contra él, lo hace con la gracia del payaso que, en lugar de dejarse dominar por los elementos domésticos, los reutiliza para relacionarse con su público: Así, nos dará una lección de sabiduría sociológica tratándonos de muebles a los que hay que limpiar concienzudamente.

Ella (mayestática Eva Rubio) explora hasta las últimas consecuencias la posibilidad humana de cosificarse, creando con deliciosa gracia y concienzuda técnica una muñeca cuyo aliento vital vence el disparo más letal. Y, además, ofrece una chispeante caricatura de una ridícula diva instrumentista.

Ambos, movidos por la decidida mano y el delicado imaginario de su director y autor Juan Dolores Caballero, protagonizan una historia que empieza como episodio costumbrista, sigue como sinfonía de terror, deriva en trama policíaca y finaliza como exultante capítulo de amor. Todo ello haciendo de lo grotesco reconfortante divertimento y, satisfaciendo la necesidad de la Compañía de exhibir todo aquello que les avergüenza, obtienen un resultado que trata de lo que más nos asusta a los adultos para que podamos gozar con nuestros niños: la soledad.

Por Juan Marea

“Natta” se representó en la Sala Cero de Sevilla los días 14, 15 y 16 de noviembre.
http://www.teatroelvelador.com/index.php/producciones-en-gira/teatro/natta
http://salacero.com/

 

 

“Nit de Reis” dels Pirates: carbó per als amargats

Els Pirates a l’abordatge a la Biblioteca de Catalunya! Al màstil sobre la coberta de l’XI Festival Shakespeare, bramaven amb ferotgia “que els folls facin servir el seu talent i que Déu doni seny als qui ja en tenen”.

Deixem-nos abordar: No pensen saquejar-nos als temorencs espectadors que els esperem des de les aigües calmades de la platea. Ans al contrari: Són pirates solidaris. Volen compartir un tresor lluent i molt solvent: la “Nit de Reis” de Shakespeare, que ja és una festa sobre el paper i ara torna a escenificar-se amb alegria contagiosa.

Nit ReisAubert, Puig i la cursa per l’amor escènic
(Fotografia de Marina Raurell)

L’obra enfronta amants vergonyosos (expressiva Mònica Barrio, serena Queralt Casasayas, radiant Ricard Farré) amb amants desvergonyits (sensacional Arnau Puig, esvalotador Bernat Cot, eixerida Núria Cuyàs) sota la mirada entremaliada d’una encisadora Laura Aubert. En William els confon i barreja perquè, al capdavall, què els mou amb més convicció que la il·lusió d’estimar-se plegats?

Aquesta peça és un divertiment que ara Adrià Aubert esprem amb deliciosos apunts musicals i retaules plens d’esvalot escènic. I entre gags còmics i reflexions saboroses, Els Pirates gaudeixen de l’assalt.

El vers ennuega els que més seriosament se’l prenen (molt rígids Xavi Frau i Cot com a nàufrag retornat) però la “joie de vivre” de la Companyia encén la metxa de la pirotècnia escènica, que enlluerna un espai sobri interromput graciosament per les corredisses dels incendiaris actors. Potser per això quan arriba el moment d’airejar els capítols més fulletonescos (el retrobament dels dos germans, el turment del duc incapaç de fer volar el seu amor idealitzat) ensopeguen exhausts. No hem de patir: Amb prou feines es fan alguna rascada al genoll i, al final, oneja amenaçadora la calavera, que no és senyal de mort segura, sinó el símbol del triomf de les entranyes!

Per Juan Marea

“Nit de Reis” es va presentar al XI Festival Shakespeare i es representarà al Círcol Maldà de Barcelona a partir del 10 de desembre.
http://circolmalda.cat/nit-de-reis/
http://fesshakespeare.wix.com/shake2014

Crítica teatral: Conversaciones con mamá, al Teatre Goya.

conversaciones-con-mama_1Focus ens presenta una magnífica adaptació de l’obra de l’argentí Santiago Carlos OvesConversaciones con mamá” realitzada per Jordi Galceran, que ens explica la tendra relació entre un fill i la seva mare (Juan Echanove i María Galiana). La conversa entre els dos personatges va destapant els secrets que aquests tenen, del passat i del present. Innocents confessions que canviaran la vida dels protagonistes.

El factor clau de la història és la seva senzillesa. “Conversaciones con mamá” ens explica una trobada entre mare i fill, dos persones que tot i estar presents en el mateix lloc es nota que viuen distanciades. La visita del fill l’ha desencadenat la pèrdua de la feina per part d’aquest, qui demana a la seva mare que vagi a viure amb ell i la seva dona per poder vendre la casa familiar on ella ha viscut des de sempre. Això ens portarà moments de sublim bellesa en el text, que emociona i alhora et fa riure.

Echanove a més, és posa de nou en el paper de director teatral després de “Visitant al Senyor Green”, i sembla que el seu talent no es limita solament a la interpretació. Amb “Conversaciones con mamá” no hem d’esperar diàlegs llargs, hi trobarem més aviat la interpretació d’una conversa qualsevol a la cuina de casa on hi ha moments en els que els silencis llargs i els gestos donen més informació sobre la psique dels personatges que no pas les paraules. Amb una escenografia amb poques complicacions i que ens permet gaudir amb un espectacle rodó.

La posada és escena ens ajuda a situar-nos i gaudir d’una conversa de vegades d’allò més quotidiana i de vegades transcendental entre una mare, que vol seguir a casa seva tot i els problemes econòmics del seu fill. Galiana s’enfronta als desitjos del seu fill, amb un to burleta, com si d’un arlequí és tractés, i tot i la transcendència dels fets que s’expliquen arriba a arrencar més d’una rialla al públic.

conversaciones-con-mama_2Aquest tipus de text necessita de dos actors que el facin créixer, s’impliquin i apostin per ell. És per això que cal agrair molt les interpretacions sinceres de Juan Echanove i María Galiana que desprenen naturalitat i sensibilitat a dojo. A la seva interpretació hem de sumar la elegant posada en escena d’Ana Garay, on destaca un majestuós arbre que apareix a l’escenografia darrera la finestra de la cuina on transcorre l’acció, i ens fa pensar si no fa referència a la genealogia dels dos personatges, tant aparentment distants, com les branques i les arrels, però alhora units en el seu tronc. Galiana interpreta a una mare que coneix al seu fill, Echanove, millor que ell mateix. Els dos ens donen una lliçó d’ofici i mesura. Arrancant al públic més d’una rialla i alguna llàgrima.

El ritme de l’obra està al servei de l’acció dramàtica dels personatges, i ens trobem amb dos ritmes ben diferenciats. El de la primera part, on se’ns dibuixen els dos personatges, on hi ha retrets, i fins i tots crits. I la segona part, amb un ritme més pausat, que ens descobrirà algun gir inesperat. María Galiana i Juan Echanove ens impliquen tant en la trama que aconsegueixen que el públic és vegi reflectit en ells.

L’hora i mitja que dura l’obra, sembla esvair-se ràpidament entre els retrets i els secrets dels dos personatges. L’espectador es fa tant seus als personatges que gairebé voldria deixar el seient i entrar a la cuina per fer un tè amb ells.

Aquesta comèdia agredolça t’arriba al cor i et fa aflorar sentiments, a la vegada que et dona espai per reflexionar sobre la teva pròpia vida. L’espectacle té aquell toc de realisme, d’humor, de tristesa i de poesia que aconsegueixen que l’espectador s’alci de la butaca quan s’encenen els llums. “Conversaciones con mamÁ” és una obra tendra, commovedora i amb grans professionals dalt i darrere d’escena, és una proposta que segur no et penediràs de veure.

Conversaciones con mamá” es representa al Teatre Goya fins al 30 de novembre de 2014.

Autor: Santiago Carlos Oves
Direcció: Juan Echanove
Adaptació: Jordi Galceran
Intèrprets: María Galiana i Juan Echanove
Escenografia i vestuari: Ana Garay
Il·luminació: Juan Gómez Cornejo
Producció: Pentación Espectacles

Durada: 1 hora i 30 minuts
Idioma: Castellà

Més informació: http://www.teatregoya.cat/
—–

Tere Gilisbars

“Montaldo” de Ernesto Collado en La Seca-Espai Brossa: Carretera que pierde

La dispersión es un motor potente que puede conducir a uno al caos. Basta con dejarle tomar la iniciativa. Pero cuando el afectado sabe emplearlo, entonces ofrece la posibilidad de comprenderse mejor y hasta de enderezarse.

Ernesto Collado es un bufón posmoderno que, con su verborrea delirante y sus andanzas escénicas, libera dispersión a raudales. Y, en medio de esa catarata de apuntes dramatúrgicos, algunos son certeros; otros, ambiguos y, los más, desenfadados.

Collado dedica estos días a recorrer con los espectadores de La Seca-Espai Brossa los Estados Unidos más salvajes (gracias a encantadores lugareños como Ed Gein y su álter ego Leatherface) tras el rastro de un socialista utópico catalán que perteneció a una secta nada proclive a la dispersión precisamente.

Y el viaje de Ernesto, a base de accidentadas paradas, es estimulante porque su equipaje incluye un sentido de la comunicación fresco y encantador. También mete en la maleta un espacio escénico conceptual y muy visual (ese scalextric por el que circula una y otra vez dándose cabezazos con lo grotesco del día a día yanqui) que es un goce para quien le sigue atónito desde la platea.

 

Ernesto, acostumbrado a comerse sus guisos cual palomo presto a volar, ironiza hábilmente una y otra vez con las contradicciones del individuo: La huida del compromiso familiar corriendo tras una búsqueda absurda de raíces ajenas; la belleza del horror propio de las deformidades humanas (esa niña prostituta cuyos abrazos pedestres alivian el alma); la torpeza del activismo político de proximidad (los armadillos reivindicativos en pugna que precipitan al voluntarioso Ernesto a un confort doméstico casi paradisíaco); y, sobre todo, la inquietud permanente por averiguar qué subyace en cada gesto pretendidamente inexplicable del otro (el idealizado retrato de Montaldo).

Con todo ello, apenas se perciben los tics inherentes a esta clase de propuestas experimentales: Collado logra pasar de puntillas por la autocomplacencia con su estudio sociológico y sus pizarras explicativas son tan anecdóticas que resultan simpáticas. Gracias a su apuesta por la comicidad directa, el artista se dirige a su público como si estuviese impartiendo una conferencia consiguiendo un espectáculo ameno, curioso e incluso desternillante con momentos mágicos, precisamente esos en los que queda bien fijado el objetivo narrativo.

Por Juan Marea

“Montaldo se representa en La Seca-Espai Brossa de Barcelona hasta el 2 de noviembre.
http://www.laseca.cat/es/obra/79/montaldo–ernesto-collado/

“Timó d’Atenes” de La Brutal: Les amistats perillosíssimes

L’amistat és la ciència exacta que suma esforços, multiplica il·lusions i divideix la por.
Tots la podem aplicar. Però molts prefereixen mastegar-la entre les seves paraules de temporada fins a empassar-se-la amb joiosa pressa.

L’XI Festival Shakespeare va inaugurar-se a la majestuosa Biblioteca de Catalunya el proppassat 23 d’octubre per a què recordéssim que seguim sent grans, a una banda i a l’altra de l’organització: Perquè, hi “suem, i plorem i riem i ens enfadem i ens il·lusionem” en paraules de Montse Vellvehí, la directora.
La proposta, una mostra de grandesa escènica (seguint amb el concepte) que adapta la baixada a l’infern d’un filantrop obsedit per esbrinar qui és quan el desposseeixen de tot.

En William, que a les seves peces posava a prova individus íntegres envoltant-los d’estafadors socials i consellers exterminadors, creà en Timó d’Atenes i l’obligà a fer una travessia pel desert de la moral. Per a què hi passés gana de sinceritat. Per a què s’hi assedegués d’honestedat. Abans, però, en David Selvas ens deixa veure de trascantó les festes on Timó malbarata la seva ingenuïtat.

Sota la mirada de Julio Manrique, que no és transparent perquè en ella conviuen el desig d’estimar els altres i un entossudiment per l’autenticitat a punt de guspirejar. Manrique desvia aquesta mirada des de la despreocupació inicial fins a la coherència espiritual final. I, entre un extrem i l’altre, parpelleja el desencís, humiteja el desconcert i somica la impotència. En Julio fa tot això i s’allibera de l’histrionisme amenaçador en aquesta classe de missions.

timo-atenes-premsa-grupEls amics que espero no tenir.
(Fotografia de Felipe Mena)

La resta d’ulls, la dels voltors que provoquen la ceguesa d’en Timó, no miren amb la mateixa fermesa. Però Selvas els aplega hàbilment amb una posada en escena canviant, que no només marca l’itinerari del protagonista: També li dóna aire quan els corruptes l’acorralen en la frivolitat ambiental; i intensifica el seu patiment a l’hora d’enclaustrar-lo a l’abocador com a una deixalla més.

L’espectacle fascina per la frescor impúdica amb què comença, i aclapara visualment (la destrucció del mur per a què d’ell emergeixi la runa; el passeig amb el cotxet que simbolitza el renaixement). Però perd part del seu impacte a mesura que la concisió inicial cedeix terreny a la reflexió política i la seva adjectivació. I si la música recrea amb encert l’oportunisme social i l’atmosfera interpretativa de la primera part demostra una bona complicitat del grup, el discurs del príncep destronat (magníficament encarnat per Manrique) es veu embrutat per un afany massa dogmàtic de voler transformar la víctima en heroi quan n’hi havia prou de fer lluir la seva exquisida condició de desnonat.

Per Juan Marea

“Timó d’Atenes” es va representar el 23 i el 24 d’octubre al XI Festival Shakespeare.
http://fesshakespeare.wix.com/shake2014

Crítica teatral: Liceistes i cruzados, en el TNC.

liceistes4El TNC re-estrena Liceistes i cruzados, una obra de teatro sobre teatro (de ópera) escrita por Serafí Pitarra e interpretado por Pep Sais, Anna Moliner, Francesc Ferrer, Camilo García, Jordi Banacolocha y Marc Pujol. La propuesta, que el año pasado se representó en el marco del Epicentre Pitarra y que obtuvo un gran éxito de crítica y público, nos traslada a la Barcelona de mediados del siglo XIX, con la voluntad de ironizar sobre las riñas burguesas que se producían en la ciudad y que tenían como protagonistas a dos de sus teatros más destacados, el Teatre Principal, que había ostentado el monopolio de las representaciones teatrales en la ciudad condal hasta el año 1833 y el Liceu, que comenzaba una singladura que lo llevaría a ser el teatro de ópera barcelonés por excelencia.

Los jóvenes Dolores (Anna Moliner) y Don Ricardo (Francesc Ferrer) están enamorados, aunque el padre de ella, Don Ambròs (Pep Sais), está decidido a casar a su hija con Don Lluís (Jordi Llordella), un miembro acaudalado de las clases altas de la ciudad. Para poder hacer efectivo su amor Dolores y Don Ricardo se verán obligados a poner en marcha una estratagema para desenmascarar a Don Lluís, que se está haciendo pasar por cruzado (partidario del Teatre Principal) aunque es un declarado liceista, con el objetivo de ganarse la estima de Don Ambròs.

Liceistes i cruzados es una comedia, en parte musical, muy ligada a la historia de Barcelona y a la de sus instituciones culturales y teatrales, que coincide además con la reciente reobertura del Teatre Principal, uno de los teatros protagonistas de la obra. Pitarra, con un texto de carácter popular tan propio del autor, nos propone un divertimento que nos obliga a hacer un viaje en el tiempo, en el teatro y en el uso de la lengua.

La naturaleza original del texto de Pitarra ha sido salvaguardada en la adaptación y dirección de Jordi Prat i Coll, que ha respetado su estructuración poética en verso heptasílabo y su plasmación en el catalán popular que se hablaba a mediados del siglo XIX en las calles de Barcelona. De esta forma, el texto de Pitarra nos muestra la rivalidad social y cultural que existía en aquel momento entre las clases altas barcelonesas, caricaturizando a los personajes principales que aparecen sobre el escenario. Pitarra escogió para ello el modelo de la commedia dell’arte italiana que bien se podía adaptar a la realidad burlona que el autor quería darle a su obra, en la que veremos a los representantes de las elites barcelonesas discutir hasta la saciedad sobre las bonanzas musicales y teatrales de las obras representadas en el Principal y el Liceo.

liceistes2Prat i Coll ha decidido mantener un formato decimonónico en lo que respecta al vestuario, la escenografía y el desarrollo de la obra, si bien ha optado, de forma poco acertada, en mantener a los actores sobre el escenario a lo largo de la representación, eliminando para ello los espacios ocultos tras las «bambalinas» y rompiendo la integridad artística del proyecto, lo que lo puede hacer algo extraño y chocante para el público asistente.

Aún así la propuesta mantiene la ironía y el atribulado estilo de la comedia italiana, y para ello no son ajenos los afanes interpretativos del reparto de la obra. Veremos, pues, sobre el escenario a una compañía de actores y actrices que han hecho un meritorio esfuerzo para darle a la representación ese toque popular y «pitarra» que la ocasión requiere, convirtiendo la propuesta en una comedia resolutiva y de «muchos decibelios». Así, tanto Pep Sais, Anna Moliner, Francesc Ferrer, Camilo García y Jordi Banacolocha, entre otros, se transforman en actores de «teatro popular» de hace dos siglos para proveer a la obra de la fuerza y la naturaleza que debió de tener en el momento de su estreno. Todo ello amenizado, en diversas ocasiones, con algunas de las áreas de ópera más conocidas, interpretadas por el reparto de la obra.

Liceistes i cruzados es, asimismo, una pieza arqueológica de teatro que nos permite acercarnos a los usos sociales y lingüísticos de la Barcelona de mediados del siglo XIX, y nos muestra que el catalán del momento no era, ni mucho menos, la lengua tan pura que muchos creían que era, y que el uso de coloquialismos y sobre todo, castellanismos, era algo habitual, al menos por las calles de Barcelona.

Liceistes i cruzados es, como he indicado, un divertimento y una oportunidad para asomarnos, a través del teatro, a la Barcelona de otros tiempos, y observar cuál era el día a día de aquellos miembros de las clases altas de la ciudad que podían permitirse el lujo de discutir hasta el sinsentido sobre la programación de los teiatrus barceloneses, y cuyas cuitas más destacadas residían en discernir si la «bufa» o la «prima dona» eran los términos adecuados para referirse a la soprano o actriz principal en una representación de ópera.

«Liceistes i cruzados» se representa en la Sala Petita del TNC del 9 de octubre al 9 de noviembre de 2014.

Dirección y adaptación: Jordi Prat i Coll
Asesoramiento escenográfico: Ricard Prat i Coll
Asesoramiento vestuario: Míriam Compte
Iluminación: Ignasi Camprodon
Dirección musical y pianista: Andreu Gallén
Reparto: Pep Sais, Anna Moliner, Francesc Ferrer, Jordi Llordella, Marc Pujol, Camilo García, Jordi Banacolocha, Berta Giraut y Oriol Guinart
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: miércoles, jueves y viernes a las 20:00 horas; sábados a las 17:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 23 €. Posibilidad de descuentos varios
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 20 minutos
——

Jorge Pisa

Crítica teatral: Emilia, en el Teatre Lliure.

emilia_1Llega al Lliure Emilia, una obra del dramaturgo y director de teatro argentino Claudio Tolcachir, en la que asistimos a una radiografía de los lazos existentes en el interior de una familia desestructurada. Un proyecto teatral estrenado en España en la Sala Verde de los Teatros del Canal de Madrid e interpretado, en su versión española, por Malena Alterio, David Castillo, Daniel Grao, Alfonso Lara y Gloria Muñoz.

Emilia es un testimonial que nos habla de las relaciones que se entretejen entre las personas y las emociones que nacen a partir de ellas. Y lo hace, justamente, desde su opuesto, esto es, desde la falta de los lazos emocionales y la estructuración de relaciones interpersonales artificiales.

Gabriel (Alfonso Lara) se encuentra a Emilia (Gloria Muñoz), su antigua niñera, en el momento en el que está realizando la mudanza. Gabriel insiste en que Emilia conozca a su familia: su mujer Carolina (Malena Alterio) y su hijo Leo (David Castillo). La estancia de Emilia en la casa se prolongará, lo que le permitirá conocer la verdadera situación de la familia y las profundas grietas que existen en ella.

Emilia, es ese tipo de obra argentina, que analiza la realidad desde un punto de vista desalmado y micro-realista y que más que digerirse en el cerebro, que también, se dirige directamente al corazón y a las entrañas. Lo que podríamos considerar una obra de «realidad aumentada» sobre la familia y el desamparo existencial.

Y la obra nos habla sobre la infancia y la creación de los «cuadros de control» de la inteligencia emocional que se fragua desde que somos pequeños. Y como decía lo hace desde sus opuestos. Todos los personajes que hallamos en la obra han sido educados, cuidados y/o amados de forma artificial, lo que no les ha permitido desarrollar una vida plena en lo que a las emociones y los sentimientos se refiere. El primero, Gabriel, un niño rechazado por la mayoría que ha sido cuidado por su niñera, ya que su madre sufrió durante mucho tiempo una enfermedad debilitadora; Carolina y Leo han sido abandonados por su marido y padre respectivo, al no ser este lo suficientemente responsable como para hacerse cargo de ellos, y han acabado formado una «familia artificial» gracias a Gabriel. Por último Emilia no ha sabido crear una familia por sí mima, lo que la ha llevado a vagabundear y mendigar por la ciudad acompañada de Rocko, su fiel perro y abandonada por todos.

emilia_2Con este coctel se vertebra la multiplicidad de vidas e historias que se entretejen sobre el escenario y que nos hablan de una realidad, la que vivimos en el siglo XXI, que en muchos aspectos ha perdido el poso de sentimientos y valores que han permitido a la humanidad hacer frente a la existencia, y nos permite reflexionar sobre la incapacidad de muchos de crear o sumarse a las categorías sociales existentes.

En la obra de Tolcachir el personaje de Emilia se convierte en el testimonio, en los ojos a través de los que seremos testigos de una historia múltiple de necesidades e incapacidades, un binomio que de una forma u otra nos acompaña a la mayoría de nosotros a lo largo de la vida. Pero para ser conscientes de lo que pasa sobre el escenario debemos estar muy atentos, ya que el esclarecimiento de todo ello no llega al espectador de una forma sencilla y lineal, sino que lo hace como con un puzle, en el que el público debe ubicar cada una de sus múltiples piezas sobre la mesa para entender las motivaciones de cada uno de los personajes y la realidad que esconden las apariencias.

Tolcachir lleva a cabo una dirección férrea y directa, que no se entretiene en desarrollar una obra bella, que también lo es, sino en explicarnos una situación familiar particular y dolorosa, como ya hiciera en La omisión de la familia Coleman en el año 2009. Para la versión española de la obra ha escogido a actores de raíz televisiva. Malena Alterio interpreta de forma nívea y suspendida a una mujer asolada por la realidad en la que vive, pero sin capacidad de reaccionar ante ella; Alfonso Lara encarna de forma enérgica a Gabriel, dándole el necesario toque de des-afecto que necesita; David Castillo se aleja del personaje de Jonathan en la serie Aida, para interpretar a un joven atormentado por una realidad familiar insostenible y Gloria Muñoz da vida al personaje desamparado y con una capacidad de amar infinita a través del cual se nos narra la obra. Por último Daniel Grao interpreta sobriamente a Walter, el marido y padre que no ha sabido estar a la altura de la vida.

Emilia en un psicoanálisis teatral sobre la realidad de la familia, al menos de aquella que sobrevive por mera inercia, y nos sitúa frente a una de las problemáticas más habituales en la sociedad occidental, en la que los individuos nos vemos incapaces de hacer frente a todas aquellas exigencias sociales que nos son impuestas en el caso de querer sentirnos tan solo humildes vencedores en nuestro quehacer diario.

«Emilia» se representa en el Teatre Lliure del 16 al 26 de Octubre de 2014.

Creación y dirección: Claudio Tolcachir
Reparto: Malena Alterio, David Castillo, Daniel Grao, Alfonso Lara y Gloria Muñoz
Traslación al castellano: Mónica Zavala
Escenografía y vestuario: Elisa Sanz
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Producción: Producciones Teatrales Contemporáneas

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio:
29 € / diversos descuentos
Idioma:
castellano
Duración: 1 hora y 30 minutos sin pausa
—–

Jorge Pisa