“Quietud salvatge” en el Círcol Maldà: Con las manos en los bolsillos

Pensemos ahora y durante el tiempo que nos va a llevar leer estos párrafos en una mujer cuyas manos no responden a su voluntad. Ella, lejos de desesperarse, acabará maniatada a un futuro no por anticipado menos castrador.

Conocer a esa criatura y dejarnos embelesar con sus juegos de manos nos llevará al experimento de Pau Vinyals, Pol López y Júlia Barceló, los miembros de la Companyia Solitària, sobre la disección de Marta, el personaje femenino central de la tragedia catalana canónica “Terra Baixa” de Àngel Guimerà.

Quietud salvatge” persigue, además, dotar a la protagonista de una dimensión pretendidamente contemporánea. Seguramente por ello, Aleix Aguilà adapta el texto original acercando a la heroína (a veces con imprudencia temeraria, como cuando se declara “culé” convencida, o imita a la Julie Andrews más campestre) a un público que quizás no la conociera lo bastante (lo dudo: Guimerà la apuntaló con firmeza hace ya más de cien años) y, en su empeño, la operación acaba siendo más pedagógica que teatral.

Pero como no hay mal que por bien no venga (y más aún en el caso presente, que detalla el “vía crucis” de una víctima “protegida por el demonio para no caer en manos de Dios”), en medio de tanta explicación gratuita conocemos a una actriz magnífica, capaz (y voraz) de pasar de pajarillo asustado (su recibimiento al entrar en la sala) a halcón rabioso (su intento de fuga del espacio escénico o su propósito de movilizarnos para la revolución social), que suplica que alguien le ayude a alcanzar las altas cumbres porque ella es incapaz de alzar el vuelo por sí misma. La misma Júlia Barceló se transforma en ave sin más ayuda que su expresividad mesurada, su elegancia escénica y una voz dulce que contrasta con la amargura subyacente en su personaje.

¡Lástima que el hermoso escenario de Mariona Signes (un mar de maravillosos y crujientes hidratos de carbono fulgurantemente iluminados), el desenfadado acompañamiento musical (animoso y ameno Vidal Soler) y un puñado de agudas reflexiones dramatúrgicas tengan que limitarse, junto a la clase de Júlia, a una sesión de “mitin-cabaret” que da vueltas y vueltas a lo que viajaba rápidamente en la obra originaria!

Por Juan Marea

“Quietud salvatge” se representó en el Círcol Maldà de Barcelona del 22 de octubre al 2 de noviembre.
http://circolmalda.cat/quietud-salvatge/

 

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