Archivo de la etiqueta: teatro

Entrevista: Bastien Alexandre, director creativo del espectáculo «Scalada».

034

Hace ya cinco años que Cirque du Soleil estrenó en Quebec su primer espectáculo gratuito, Les Chemins Invisibles, una producción que culminará este verano con la representación de su último episodio. Esa propuesta se convirtió, desde el primer instante, en todo un éxito de público, y su buena acogida ha provocado que la compañía canadiense decidiera estrenar un montaje de similares características fuera de su país: Scalada, una singular historia de amor ambientada en el Principado de Andorra que podrá verse las noches de los martes, viernes y sábado del 13 de julio al 3 de agosto en Andorra la Vella. Culturalia pudo conversar con Bastien Alexandre, director creativo del espectáculo, tras su estreno andorrano, una puesta de largo que a punto estuvo de suspenderse por culpa de la lluvia, empeñada en poner algo más de emoción a esa magnífica velada que disfrutaron un total de 5.000 espectadores.

¿Has superado ya el nerviosismo de anoche? Por momentos la meteorología puso en riesgo el estreno del espectáculo.

No estábamos muy nerviosos porque, por suerte, el escenario está bien cubierto y de esta manera los artistas están protegidos. Lo cierto es que fue muy emocionante ver cómo todo el público acudió a ver la representación a pesar de la amenaza de lluvia, todos ellos preparados para la ocasión con impermeables. Sea como sea, el tiempo es imprevisible, y nosotros simplemente intentamos adaptarnos a la situación.

Scalada narra una historia de amor muy especial entre unos veraneantes y las cuatro estaciones del año en Andorra. ¿Cuál es el origen de este espectáculo tan poético?

Todo empezó con la llamada de “Andorra Turisme”; de hecho, nosotros apenas conocíamos nada del país, pero nos mostraron su campaña publicitaria basada en las cuatro estaciones con la intención de dar a conocer las actividades que pueden realizarse en Andorra a lo largo de todo el año. Por nuestra parte, nosotros cogimos esa idea como punto de partida y desarrollamos esta historia con un mensaje muy claro: que en este pequeño país se pueden llevar a cabo distintas actividades durante todo el año. Y así nació este relato de amor entre Andorra y sus visitantes.

Este es el primer espectáculo gratuito de Cirque du Soleil en Europa, y para ello habéis elegido el Principado de Andorra. ¿Por qué precisamente Andorra?

No fuimos nosotros quienes escogimos Andorra, sino que fue Andorra quien se dirigió a nosotros, y aceptamos la invitación básicamente porque era un proyecto extraordinario para desarrollar, y la verdad es que muy pocas veces hemos podido trabajar en un entorno tan espectacular como este [el escenario está situado entre la montaña y el río, un paraje realmente espléndido].

posterEn Scalada podríamos diferenciar dos grandes partes: la primera ligada a la riqueza del paisaje de Andorra y la segunda más propia a la tradición artística de Cirque du Soleil. ¿Estás de acuerdo?

Estoy completamente de acuerdo con tu apreciación; el punto de partida fue una página en blanco para desarrollar un espectáculo donde se evocaran tres conceptos clave de Cirque du Soleil: la acrobacia, la teatralidad y la dramaturgia, y con estos conceptos hemos desarrollado Scalada.

¿Cómo es el proceso de creación de un espectáculo temático como Scalada? ¿Cuánto tiempo pasa desde que surge la primera idea hasta que ya está listo para presentarlo?

Como decía antes, el proceso artístico y creativo comienza con una página en blanco: nos reunimos, juntamos fuerzas artísticas, técnicas y acrobáticas y, a partir de aquí, desarrollamos el proyecto. Por lo que respecta al tiempo, hace un año “Andorra Turisme” contactó con nosotros y visitaron nuestra casa, en Quebec; allí empecé a trabajar con el equipo artístico entre septiembre y octubre de 2012, y más tarde vine a pasar dos semanas aquí, en Andorra. En definitiva, todo el proceso se ha alargado entre ocho y nueve meses.

¿Qué prima más en Scalada: la parte promocional de Andorra o la de espectáculo artístico?

Definitivamente la parte artística. Es obvio que la inspiración surge de Andorra, pero el reto para nosotros es superarnos en cada momento, crear cosas nuevas y convertir este espectáculo en una celebración de Andorra sin que sea directamente una publicidad del país.

¿Está previsto estrenar otros espectáculos similares a este en Europa? ¿Tenéis ya alguna propuesta en firme?

Personalmente no tengo ningún otro proyecto como este, pero Cirque du Soleil recibe muchas demandas y yo no estoy estoy al corriente de todas ellas. Con todo, nosotros siempre hacemos espectáculos muy diferentes, y Scalada es un montaje único que no se representará en ningún otro lugar.

Más información:

enlacehttps://blogculturalia.net/2013/07/16/reportaje-scalada-cirque-du-soleil-made-in-andorra/

www.cirquedusoleil.com/scalada/show.aspx
http://visitandorra.com/es/

____________________
Escrito por: Jorge Pisa Sánchez y Robert Martínez Colomé

Crítica teatral: Pararapapà, en el Club Capitol.

Desde la noticia de que uno va a ser padre hasta el momento en que el ufano retoño cumple unos seis años, la vida de todo hombre cambia por completo. Como es la mujer la que sufre los cambios físicos y anímicos más aparentes, parece que a su «compañero de desventuras» el proceso no le afecte tanto aunque Pararapapà nos demuestra todo lo contrario. El sufrido futuro padre se enfrenta a toda una serie de problemas, reflexiones y prohibiciones que ni siquiera sabía que existían y que afectan, sin duda, a su calidad de vida. Una serie de obligaciones y ajetreos constantes para los que no está preparado y que aborda como puede.

Pararapapà trata todas estas situaciones pero con mucho humor. La obra no se deja nada en el tintero: desde la llegada de la “buena noticia», pasando por las visitas al ginecólogo, la miríada de cachivaches varios indispensables para el bebé, los sentimientos encontrados, la nueva relación que se establece con la pareja y con las otras mujeres, el feliz nacimiento, lo que sacan de quicio los niños… Reiréis a gusto con todos estos planteamientos. No en vano los directores de esta comedia son Mònica Pérez y Jordi Rios, pareja en la vida real, que trabaja en el campo del humor colaborando semanalmente en programas de TV3 como Polonia y Crackòvia y que están extendiendo cada vez más su actividad cómica tanto a través del espectro televisivo como por los escenarios barceloneses, fruto de lo cual ha sido el estreno de obras como Els 39 esglaons, Confessions de dones de 30 (un producto que comparte bastantes elementos creativos con Pararapapà) o La Familia Irreal.

La obra es participativa pues nos encontramos como espectadores sumergidos en los preparativos de una fiesta infantil organizada por el Ampa del colegio. Ahí están los tres actores que la organizan: Miquel Sitjar, Juli Fàbregas y Miki Esparbé. Los dos primeros ya han sido padres y el tercero está a punto de serlo. Ante la inocencia de este último los otros no dudaran en aclararle lo que se le viene encima. Charlaran entre ellos, con el público, y tendrán sus propios monólogos, todo muy bien hilvanado y desarrollado con gran naturalidad. Se desgranarán todas las facetas de la vida de los «papas» y descubriremos algunas manías suyas, además del bonus de una historia de intriga sobre la paternidad de uno de los personajes. Una combinación perfecta para no dejar de reír.

Una comedia con ritmo para todo aquel que ha sido padre, que lo será, o que no lo será pero que quiere saber lo que se pierde. Toda una bocanada de aire fresco y de humor proveniente de aquella parte de la pareja que desaparece casi por completo con la llegada de un nuevo miembro a la familia pero que se esfuerza como el que más, aunque pocas veces se le reconozca, para alcanzar el éxito en la aventura de la vida.

«Pararapapà» se representa en el Club Capitol del 14 de noviembre de 2011 al 3 de febrero de 2012.

Restreno: Pararapapá se vuelve a programar en el Teatre Goya del 4 al 25  de mayo de 2013.

Horarios: sábados a las 23:30 horas.
Precio: 20 €

Director: Mònica Perez y Jordi Rios
Actores: Miki Esparbé, Juli Fàbregas y Miquel Sitjar
Diseño luz y sonido: Antonio Santoyo
Música: Antonio Santoyo
Vestuario: Montse Alaquart
Voces en off: Pep Plaza
Producción: Bambes de Palamos

Horarios: de miércoles a sábado a las 22:30 horas y domingos a las 19:30 horas.
Precio: miércoles 16 € y de jueves a domingo 23 €.
Duración de la obra: 90 minutos
Idioma: Catalán

Escrito pot Taradete y Jorge Pisa Sánchez

Entrevista a Iván Morales, autor y director de Sé de un lugar.

Os presentamos en el espacio de entrevistas de Culturalia  la charla que mantuvimos la semana pasada con Iván Morales, autor y director de la obra Sé de un lugar, que se representa en el Teatre Romea, un éxito del teatro de pequeños formato que ha obtenido recientemente tres nominaciones a los Premios Butaca. Con él hablamos de la obra, del mundo del cine y del teatro y de los próximos proyectos de la compañía.

«Al final, Béré y Simó lo han dejado.
Quizás angustiado por la ruptura, parece que él no sale de casa ni para ir a comprar, puesto que contrata a un vecino indio, Shahrukh, para qué lo haga por él. En cambio, ella aprovecha su recuperada independencia para salir al mundo, viajar y experimentar con amantes de ambos sexos. Aún así, encuentra tiempo para visitar a Simó de vez en cuando, preocupada por su aislamiento. Los dos personajes intentan mantener una relación más allá de su fracasada historia de amor, una pretensión quizás contra-natura. O quizás no».

Sé de un lugar, ¿Una historia de amor o de desamor? ¿Una obra para románticos o para realistas?

Sé de un lugar es una obra de teatro que trata del amor y del desamor. Y de cómo amas cuando se supone que ya no amas. Y sobre todo de cómo quieres a alguien que no es tu pareja, pero que aún quieres que esté en tu vida. Es en esta dicotomía entre realista y romántico en la que los personajes van oscilando y luchan interna y externamente. Simó y Béré (Xavi Sàez y Anna Alarcón) son dos grandes románticos y dos personas que tienen puntos de lucidez, aunque a veces también de patetismo extremo. Es entre estos dos elementos donde se halla la propuesta y el juego de la obra.

La obra nos presenta una historia de viejos sentimientos para una época de nuevas tecnologías y nuevas formas de pensar. ¿Por qué?

En un principio, cuando comencé a escribir la obra, teníamos el referente de la realidad líquida de Zygmunt Bauman, porque es el pensador que ha sabido definir mejor la situación emocional en la que vivimos hoy en día. Hay una cosa que es natural y es que queremos compartir, que estamos hechos biológicamente para ello, aunque en la actualidad es muy difícil hacerlo. Es complicado cuando las formas de querer son tan abstractas. Los personajes de la obra tienen 38 y 32 años y aún se están dando golpes contra la pared en este aspecto, y yo creo que esto nos pasa a muchos.

El recorrido de la obra se inició en La Caldera (boca oreja/redes sociales), pasa por La Seca-Espai Brossa (éxito indie), gira por España y Cataluña y ahora ocupa el hall del Romea. ¿Os esperabais este éxito?

No, no te lo esperas. Cuando comenzamos a hacer Sé de un lugar, podíamos imaginar cosas, muchas cosas, y obviamente cuando tienes un sueño trabajas para que se haga realidad. Nosotros tenemos un compromiso con la obra y si lo tenemos es porque queremos ir muy lejos con en ella. Cuando haces las cosas no tienes tiempo de soñar, vas paso a paso.
Nosotros seguimos trabajando e insistiendo, y soñamos con ir más lejos con esta obra porque nos gusta mucho hacerla y nos lo pasamos muy bien con ella, y cada función para nosotros es un descubrimiento. Soñamos mucho pero vamos paso a paso, y esto es algo que no hemos de olvidar nunca.

¿Sé de un lugar ha ganado o ha perdido algo en el trayecto?

Ha mutado, han cambiado muchas cosas. Lo que tú verás hoy es el resultado de muchos aciertos y de muchos errores, de muchas decisiones pero también es el resultado de muchos accidentes. Pero todos estos accidentes los hemos ido utilizando en favor nuestro, nos han venido muy bien. Nos han obligado a esencializar, a ir más a fondo en lo que queríamos explicar porque desde el principio queríamos hacer un trabajo teatral sobre la intimidad. Sé de un lugar ha mutado además porque nosotros hemos cambiado, la situación social ha cambiado, y hemos ido adaptado en la obra todo esto y también nos hemos adaptamos mucho a los espacios.

La obra habla sobre la crisis de la relación, emotiva, de la pareja, pero ¿nos habla también de la crisis en la que vivimos inmersos (política, económica y social)?

La función que la gente verá sucede hoy. Son siete escenas y la última de ellas pasa hoy, y los personajes están en este mundo, en esta sociedad, y en esta ciudad, y obviamente padecen la crisis, la viven. El texto se ha adecuado a esto, y de hecho hay una pequeña sorpresa. Hemos querido hacer un pequeño regalo al público con el que compartimos un pequeño momento de catarsis que me he sacado yo, como autor, de la manga en esta última versión de la obra. Un pequeño regalo que ya verás que es muy naíf, muy tonto, pero que me gusta mucho porque es tan simple y tan tonto como en el fondo nosotros necesitamos a veces ser, tan iluso como el amor.

Háblanos un poco del público que va a ver Sé de un lugar.

Nos encontramos con un público bastante heterogéneo y esto nos gusta. Viene a vernos bastante gente joven. Viene también público más adulto que es el que asiste habitualmente a las representaciones del Romea. Así que se genera una mezcla muy curiosa que es, además, muy interesante para una obra como esta, que necesita tanto de la «respiración» del público.
Tener esta mezcla de público en la representación y ver como existen diversos planos de comprensión me gusta, porque realmente hace cambiar mucho las funciones. A veces se crean situaciones tensas, a veces la representación se convierte en una fiesta desde el primer momento… Esta es una forma de participación por parte del público que no es tan habitual en el teatro, puesto que los espectadores están creando una atmósfera que notan los mismos actores.

La obra tiene un importante componente de voyerismo, permitís al público observar la intimidad desde la intimidad. ¿Una oferta de entretenimiento propia de la época televisiva y de falta de privacidad en la que vivimos?

Lo que hemos tenido en cuenta a la hora de construir la obra es el hecho de que vivimos en un momento en el que cada vez es más extraño el contacto directo a la hora de comunicarnos, cada vez nos miramos menos a los ojos cuando hablamos, cada vez existen más pantallas electrónicas a través de las que vivimos.
Una de las cosas que pensábamos cuando creábamos la obra es qué puede ofrecer el teatro hoy que no pueda ofrecer otro tipo de entretenimiento, de dispositivo. Una de las respuestas es que te toque, que te mire, que te diga tío pasa una cosa y a ti también te está pasando, algo que no te lo puede ofrecer otro tipo de espectáculo o de experiencia… Nosotros teníamos muy claro que debíamos ofrecer algo con lo cual nada de esto pudiera competir.

¿Una obra como Sé de un lugar requiere algo más de la dirección y de la interpretación que una obra convencional?

El trabajo de Xavi y Anna como actores requiriere unas dosis de concentración muy alta, y para mí, como director, representa cederles una dosis de libertad también muy alta. Los intérpretes tienen una gran libertad para hacer su recorrido durante la actuación, como sea que esté naciendo en ese momento. Este es un aspecto que hemos trabajado mucho en los ensayos. Los actores durante la representación están prodigiosamente conectados entre ellos, pero también lo están con el público. Para eso se ha de ser muy valiente como actor.

¿En la representación final ha tenido más peso el papel conductor del director o la creación de los actores?

La suma final de la obra es la de una compañía y es el resultado de un trabajo hecho por muchas manos. Por otra parte el teatro posee una gran diferencia respecto el cine: en el teatro el autor/director escribe y dirige la obra, si es el caso, pero el montaje final, el decoupage, lo hacen los actores. Esto es básico y el director ha de otorgar a los actores esta prerrogativa. Esto hace que los actores tengan mucha mano en el resultado final de la obra, aunque el trabajo global sea de la compañía.

Experimentasteis con el precio y el concepto de la entrada: La Caldera 5 € con consumición y tapa; La Seca-Espai Brossa 12 €; Romea 16-18 € (con cerveza incorporada). Siempre con un aforo reducido. ¿Cómo ha funcionado la propuesta? ¿Un planteamiento de futuro?

Nosotros queremos que la experiencia sea global, de ahí el acompañamiento de la cerveza, que nos cede Moritz. Y la experiencia está en la obra pero también en lo que la acompaña, en la forma de relacionarte con ella, en la web, en los videos, en Facebook, y una de las cosas que nos gusta es que el espectador pueda escoger cuál es su experiencia con la obra.
A mí me gustaría que la gente fuera al teatro como va a los conciertos o como va al Salón del Comic, o sea a hacer el friki, a hacer el chorra, a bailar, a ligar, a vivir.

Con Sé de un lugar has dado el salto del cine y la televisión al teatro? ¿Algo esporádico o un cambio de destino?

Yo quería dirigir un proyecto más amplio al que estaba acostumbrado, sentía la necesidad de dar un paso más allá de dirigir cortos y escribir largos, y me sentía preparado para ello, pero fue imposible hacerlo en el cine. Y esto me llevó a hacer teatro, y como también era difícil hacerlo en teatro convencional al final decidí hacerlo de la forma en la que hacemos Sé de un lugar. La aventura nació mucho de estas circunstancias, lo que decía antes de los accidentes y de las frustraciones.

Actor, guionista, director de cine y de televisión, autor y director de teatro, en que ámbito te sientes más cómodo?

Al final no es el qué sino el cómo. A mi me gusta estar bien con la gente con la que trabajo, hacer cosas con gente que me entienda y llevar a cabo proyectos en los que crea. A medida que vas trabajando te vas definiendo y yo me lo paso muy bien con mi compañía de teatro, y me lo paso muy bien también escribiendo y me encanta ser actor… Me encanta mi trabajo y me siento agradecido por seguir trabajando tal y como está ahora la industria.
Al fin y al cabo todo es lo mismo, explicar historias. Cuanto más te gusten las historias que explicas y más creas en ellas, mejor lo haces, A mi me gusta mucho creerme las historias que explico porque es también, parte de mi trabajo.

Sé de un lugar ha obtenido 3 nominaciones a los Premios Butaca: mejor obra de pequeño formato; mejor texto y mejor dirección ¿Qué representa este hecho para la obra y para vosotros?

Las tres nominaciones nos han sorprendido mucho. Una cosa es la nominación a espectáculo de pequeño formato, una categoría que podía estar dentro de nuestras opciones, pero mejor dirección y mejor texto, con esto sí que no contábamos. Obviamente nos gusta mucho porque las nominaciones quieren decir que la obra ha gustado. Pero tampoco nos lo tomamos demasiado en serio porque el mismo año que representamos Sé de un lugar hicimos otra obra que nadie ha visto, Els desgraciats… Esto nos hace ser conscientes de que puedes hacer una diana, pero eso no quiere decir nada respecto al futuro.

Por qué se debe ir a ver Sé de un lugar.

El hecho diferencial más básico de la obra para mí, es que verás unos efectos especiales emocionantes, turbadores, reconocibles y hechos únicamente por dos personas, por el uso de su cuerpo y de su voz, y tendrás la oportunidad de ver a unos actores hablándote de cosas que seguramente tienen mucho que ver contigo, a un centímetro de ti y podrás ver una función única, porqué no será igual que la del día anterior o la del día posterior y esto estará pasando delante de tus ojos. Podrás ver a dos actores que llevan casi dos años con un texto que les permite desnudarse y que obliga, a su vez, a desnudarse emocionalmente al público.

Estáis trabajando en algún proyecto nuevo?

Bueno, con esto te doy una primicia… pero sí, estamos preparando una obra de teatro, que estrenaremos seguramente en julio y que se titulará Jo mai, protagonizada por Oriol Pla, Àlex Monner, Marcel Borràs, Xavi Saez y Laura Cabello. La dirección musical estará a cargo de Elio Reguera, y es nuestro punto de vista sobre el género negro. Jo mai es un noir a nuestra manera y una historia sobre la amistad. Este es nuestro nuevo proyecto y estamos trabajando en él a fondo. Al mismo tiempo estamos con los bolos de Sé de un lugar, queremos que además de la gira la obra haga temporada en Madrid, y estamos intentando realizar la versión cinematográfica de la obra, una adaptación con el equipo original, con Xavi, Anna, y con el director de fotografía y el ayudante de dirección que yo quiero. Y parece que todo esto lo podremos acabar haciendo.

Sé de un lugar” se representa en el Teatro Romea del 9 de octubre al 11 de noviembre de 2012.

PRÓRROGA DEL ESPECTÁCULO.
Se de un lugar  se representa en el vestíbulo del teatro La Villarroel del 5 de febrero al 13 de marzo de 2013.

Horarios: martes a las 20:30 horas y miércoles a las 22:00 horas.
Precio: 18 €

Texto y dirección: Iván Morales
Intérpretes: Anna Alarcón y Xavi Sàez
Ayudante de dirección: Lali Àlvarez
2.0: Juanjo Maria Tarrasón
Producción: Producciones Prisamata

Horarios: martes y miércoles a las 20:30 horas; de jueves  a sábado a las 22:45 horas y domingos a las 20:15 horas.
Precio: 18,80 € (con cerveza incluida).
Espacio de representación: Hall del Romea
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 20 minutos


Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: República Bananera, en el Versus Teatre.


El Versus Teatre nos invita con República Bananera a una reflexión acerca de la democracia y de su funcionamiento, en un momento, como el actual, de crisis económica y política generalizada. Un debate acalorado y vigente de la mano de la compañía de teatro La Barroca.

El Versus Teatre nos ofrece una seductora experiencia teatral con la programación de esta mezcla de musical y teatro de reflexión política y social escrita por Joan Yago, dirigida por Israel Solà y protagonizada por Mercè Boher, Cinta Moreno y Arnau Puig. Una oportunidad para reflexionar, en clave de comedia-musical, sobre la democracia y la justicia, y sobre si es posible que los seres humanos, alguna vez o en algún lugar, podamos llegar a alcanzarla tan altas metas.

La obra da inicio tras un conflicto bélico de liberación en Guatemala, que afecta a la apacible vida de los turistas occidentales en la isla de San Jorge, obligando a las potencias europeas a iniciar la evacuación apresurada, en medio de la noche, de todos sus ciudadanos en la zona. Aunque no todos los turistas estarán dispuestos a dejar la isla, un auténtico paraíso terrenal. Dos mujeres y un capitán de la marina comercial se niegan a interrumpir su descanso y deciden permanecer en el lugar, donde están dispuestos a crear un nuevo Estado, un nuevo país, que respete todos los derechos inalienables de todos los ciudadanos. Un imperioso y bienintencionado objetivo que con-moverá los espíritus de los tres residentes.

Este primer impulso humanista se irá debilitando y degradando a medida que las diferencias de carácter, de opinión y de objetivos vayan haciendo brecha en el ánimo y en las voluntades de los tres únicos habitantes del nuevo Estado. Unas diferencias que comportarán desastrosas consecuencias y que nos mostrarán bien a las claras lo difícil de la vida política y lo imposible de hacer realidad los deseos de TODAS las personas.

La Barroca nos ofrece una lección reflexiva sobre la idea del bien, de la justicia y de los derechos y de su aplicación en la realidad humana que nos engloba. República Bananera, cuyo título ya nos indica por donde pueden ir los tiros, nos propone una clara y definitiva contradicción entre los aspectos más ideales y platónicos que guían la existencia de (la mayoría) de los seres humanos y su transmutación práctica en el mundo real. Si bien la obra comienza con una gran declaración de ideales y de objetivos tras la conflagración bélica que pone en inicio la representación, la propia puesta en marcha del proyecto de Estado y de ciudadanía «ideales» muestra bien a las claras uno de los grandes retos a los que se ha enfrentado, se enfrenta y se enfrentará la humanidad a lo largo de los siglos: ¿es posible hallar una estructuración política que permita a todos los ciudadanos realizarse como personas y hacer uso de sus derechos y prerrogativas sin menoscabo de los derechos de los demás? ¿Nos puede servir para ello el sentido común?

No sé qué opinión tienen ustedes (la mía me la guardo ya que creo que es demasiado pesimista para el tono que le quiero dar a esta reseña!!), aunque lo que nos propone La Barroca es una cuestión difícil, si bien no aburrida o pesada. La obra está concebida con un vigoroso sentido del humor. Ya los mismos contrastes entre los propios personajes marcarán una pauta cómica: Mercè Boher es una acaudalada aristócrata que está de vuelta de todo y, sobre todo, de las continuas constricciones que la sociedad del momento (mediados del siglo XX) le impone como ciudadana y como mujer; Cinta Moreno caracteriza a una joven bobalicona que aunque inicialmente se mantiene en la isla por la falta de respeto y las impertinencias de aquellos que llevaban a cabo la evacuación de la isla, irá adoptando cada vez una visión más glamurosa y clasista de lo que ha de ser su «paraíso terrenal». Por último Arnau Puig encarna a un seductor capitán de marina que ha viajado por todo el mundo dejando tras de sí una estela de corazones rotos en cada puerto. La divergencia de opiniones y de visiones del mundo generarán los primeros problemas entre los ciudadanos de República Bananera, que sin duda se irán ampliando y profundizando a medida que avanza la obra.

La trama y los personajes están aderezados por el tono musical de la obra. Su director, Israel Solà, le ha dado un toque sinfónico a la obra alternando la trama «político-social» con temas musicales con sonidos y ritmos de la época: chachachá, habaneras… Un ingrediente que sin duda, le resta efectividad al asunto. Y me explico. Es posiblemente la combinación de los dos géneros (teatro de denuncia-reflexión con teatro humorístico-musical) lo que le sustrae más puntos a la obra. Si como elementos separados ambos estilos muestran una buena realización (un dilema reflexivo acerca de la libertad, del sentido común y de los derechos y las obligaciones de los ciudadanos y sobre quién está capacitado para imponer su visión de los bueno y lo correcto a los demás), el tono jocoso y cómico de los temas musicales (que lo son y mucho) rompen el mensaje para convertir a la obra en un producto de entretenimiento. La reflexión y la crítica quedan, así, en un segundo plano, casi simbólico al final de la representación, momento en el cual el tono humorístico crece en exceso, si lo que se proponía la compañía era «hacer pensar» a los espectadores.

Una pega, ésta, que le resta mérito al producto global. Sin embargo, deja un buen sabor de boca al público asistente, marcado por unos diálogos y unas situaciones a veces hilarantes y unos temas musicales que llegan, incluso, a sonrojar al respetable. Una pena ya que la cuestión que nos propone República Bananera es un tema actual y jugoso que podría haber dado mucho más de sí tratado de otra forma.

República Bananera es así, un buen espectáculo musical y de humor que se queda a medias como producto de crítica política y social, en un momento en el que necesitamos tanto del humor como de la reflexión, y sobre todo, de la acción en consecuencia!! Ven como ya me pongo pesimista!!

La obra, por otra parte, es un producto teatral mucho más que correcto. En ella se suma originalidad, ideas, buenas actuaciones y divertidos temas musicales. Aunque recuerde, es más una comedia musical que una excusa para la reflexión y la meditación. Si es consciente de este hecho disfrutará con la representación de República Bananera. Y es posible, que luego, un poco más tarde piense: ¿Es posible un mundo mejor para todos? ¿O estamos condenados a ser humanos para siempre?

«República Bananera» se representa en el Versus Teatre del 3 de febrero al 18 de marzo de 2012.

Texto: Joan Yago
Dirección: Israel Solà
Intérpretes: Mercè Boher, Cinta Moreno y Arnau Puig
Escenografía: Albert Pascual y Elisenda Rodríguez
Vestuario: Albert Pascual
Iluminación: Elisenda Rodríguez
Música: Gori Matas
Compañía: La Barroca

Horarios: de martes a sábado a las 21:00 horas,domingo a las 18:00 horas
Precio: 16 €
Idioma: catalán
Duración: Una hora y veinte minutos
————————————————–

Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Els bojos del bisturí

Y se alzó el telón. La temporada 2011-2012 dio comienzo en el Teatre Condal el pasado 16 de septiembre. Especializado en obras cómicas, este año el teatro ha iniciado la temporada, como no podía ser de otra manera, con un texto de uno de los grandes autores cómicos del siglo XX, Ray Cooney; así, los responsables de la sala del Paral•lel han adaptado It runs in the family, la han traducido como Els bojos del bisturí y han confiado en Àngel Llàcer, declarado amante del género, para que dirija la primera propuesta de la temporada.

Esta comedia de enredo gira alrededor del doctor Guillem Salgado, un médico que se prepara para vivir una jornada memorable: por fin será él el encargado de leer la conferencia inaugural del congreso de neurología que organiza su centro de trabajo, el Hospital del Mar. Salgado se encuentra en su despacho, ultimando su discurso, cuando una visita inesperada hará que la que iba a ser una jornada grande en un día especial, Sant Jordi, se convierta en un alocado disparate en el que tomarán partido una antigua amante del doctor y su hijo, su esposa, su fiel compañero en el hospital, la enfermera-jefe, un sargento de los Mossos d’Esquadra y algún que otro enfermo del hospital.

Els bojos del bisturí mantiene la estructura del clásico vodevil, con puertas que se abren y se cierran a gran velocidad, personajes que corren por todo el escenario, numerosos equívocos para ocultar una infidelidad pretérita, excesiva histeria colectiva, etc. Sin embargo, el secreto para que un vodevil tenga éxito radica en la capacidad para sorprender al espectador; por desgracia, aquí los diferentes sketches son bastante previsibles (era tan sólo cuestión de tiempo que hicieran su aparición en escena dos hombres uniformados con el minivestido de enfermera sexy), apenas un par de situaciones llegan a sorprender realmente (memorable, eso sí, el zapateao que se marca Verdaguer, pura comicidad hecha intérprete), algo que podría deberse a la época en la que fue escrita, la década de los 60, así que muchos gags no han resistido el paso del tiempo y han quedado ya obsoletos: el tipo de humor que genera ver una persona persiguiendo a otra, dando vueltas alrededor de una mesa, es un humor de cine mudo que hemos visto tantas veces con anterioridad que, en pleno siglo XXI, ya está superado. Además, esta adaptación alarga excesivamente y sin rubor alguno las diversas situaciones de enredo, provocando una progresiva pérdida de interés por parte del espectador, y también inserta momentos difícilmente justificables, como cuando los actores interrumpen su actuación para interpretar a capela varios fragmentos de canciones, situaciones tan repetitivas que producen cierta incomodidad en el espectador.

Ray Cooney, Àngel Llàcer, David Verdaguer y Enric Boixadera ya se habían citado antes en el Teatre Condal, donde coincidieron, de forma exitosa, en la representación de La doble vida d’en John, sin embargo, los paralelismos entre ambas acaban aquí, ya que aquélla resultaba mucho más divertida y sorprendente, algo que, en Els bojos del bisturí no se debe achacar, en modo alguno, a los intérpretes de la obra: es una lástima que nombres con tanto talento para la comedia como David Verdaguer, Susanna Garachana, Enric Boixadera o Àngel Llàcer queden tan limitados por un texto que ha quedado anticuado y que, probablemente, si se hubiera conseguido hacer una adaptación más moderna y actualizada, si se hubiera conseguido mantener una mayor regularidad en el ritmo de la acción, sin duda arrancaría mayores carcajadas en el público. El espectador reirá, sí, pero con muchísimo menos entusiasmo del que un buen vodevil representado por estos grandes cómicos debería asegurar.

Els bojos del bisturí se representará en el Teatre Condal del 16 de septiembre al 20 de noviembre de 2011.

Dirección y dramaturgia: Àngel Llàcer
Título original: It runs in the family
Autor: Ray Cooney
Traducción: Jordi Prat
Intérpretes: Joan Negrié, David Verdaguer, Cristina Solà, Maria Ribera, Susanna Garachana, Pau Ferran, Òscar Muñoz, Enric Boixadera
Escenografía: Miguel Montes
Iluminación: Àlex Aviñoa
Vestuario: Míriam Compte
Espacio sonoro: Jose Miguel Pérez
Caracterización: Àngels Salinas
Movimiento escénico: Marta Bayarri

Horarios:
de martes a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:30 y las 21:30 horas, y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 25-29 €
Idioma:
catalán.
Duración: 1 hora y 30 minutos (sin entreacto)

____________________
Escrito por: Robert Martínez Colomé

Torna la campanya de descomptes especials per anar al teatre durant les festes de la Mercè 2011.


Com cada any Adetca i els Teatres públics de Barcelona activen una campanya de promoció que possibilita que per les festes de la Mercè els espectadors puguin gaudir de descomptes especials als teatres de la capital catalana. Les entrades amb descomptes es podran adquirir al TIQUET RAMBLES, a les taquilles del Palau de la Virreina (La Rambla, 99), que estaran obertes del dissabte 17 al dissabte 24 de setembre, de les 10 a les 20 h, ininterrompudament.  Els descomptes són per a les funcions del 19 al 25 de setembre.

Qui compri les entrades mitjançant el Servicaixa o el Telentrada també es podrà beneficiar dels descomptes.

www.adetca.cat
www.servicaixa.com
www.telentrada.com

Els teatres que participen de la iniciativa són l’ALEXANDRA TEATRE, ALMERIA teatre, l’ANTIC TEATRE, TEATRE APOLO, AQUAREL·LA, ARTERIA PARAL•LEL, BARCELONA TEATRE MUSICAL, BECKETT, BORRÀS, LA SECA-ESPAI BROSSA, Club CAPITOL, CÍRCOL MALDÀ, COLISEUM, CONDAL, Teatre GAUDÍ DE BARCELONA, GOYA, GUASCH teatre, Cafè-Teatre LLANTIOL, El MOLINO, Sala MUNTANER, POLIORAMA, Teatre del RAVAL, Jove teatre REGINA, ROMEA, SAT!, TANTARANTANA, TEATRENEU, TÍVOLI, VERSUS, VICTÒRIA i La VILLARROEL.

Entrevista a Iván Romero. Autor y director de teatro. Cía. Les Maniquís.

Hace poco se estrenaba en el Teatre Riereta ¡Oh, Itimad, Itimad!, el nuevo espectáculo teatral de la Cia. Les Maniquís, escrito y dirigido por Iván Romero, una nueva apuesta por un teatro de “género distópico” (o anti-utópico) que reflexiona sobre la sociedad actual situando la trama argumental es un futuro oscuro y autoritario.

Culturalia inicia una nueva sección de entrevistas con una conversación “telemática” mantenida con Iván Romero, parte del alma de Cia. Les Maniquís, en la que nos habla de su carrera, de sus proyectos, del teatro, y de paso, y como buen autor distópico, reflexionamos sobre el presente y el futuro.

¿Cuál es el origen de ¡Oh, Itimad, Itimad!? ¿Por qué ¡Oh, Itimad, Itimad!?

La chispa me la dio un programa de televisión: Generación Ni-Ni. Lo emitían en La Sexta, en Prime Time. Me enganchó. Era telebasura. Generación Ni-Ni se basaba en seguir a una serie de adolescentes problemáticos que ni estudiaban, ni trabajaban. Sus actitudes, sus reacciones ante las dificultades, sus conversaciones… me parecieron material sensible de primera calidad. Se percibía en ellos el fracaso de nuestra sociedad y la crisis de valores por la que atraviesa Occidente. En “Normas para el parque humano” el filósofo Peter Sloterdijk hace un repaso de la decadencia del humanismo desde el siglo XIX hasta la actualidad y sugiere que éste ha muerto, que ha perdido la batalla contra la tecnología y el progreso. Lo importante es no cuestionarse absolutamente nada, ser una pieza más en el engranaje tecnócrata, un ladrillo más en el muro (Another Brick in the Wall, Roger Waters).

El porqué de ¡Oh, Itimad, Itimad! es porque, si no la montaba este año, sería incapaz de montarla más tarde. Tengo una hija de seis meses y cuando le veo esos ojitos tan vivos me niego a sentir que no hay futuro. Así que era ahora o nunca. Con sus errores y con sus aciertos.

¿Cuál ha sido la respuesta del público y de la crítica?

¡Uf! Hemos tenido cinco pases y las sensaciones han sido muy diferentes. Por lo general el público se mantiene en tensión. La ciencia-ficción distópica implica cierto distanciamiento con el personaje. Esa disociación está buscada. ¡Oh, Itimad, Itimad! no pretende que empatices con los personajes de buenas a primeras, ni que sientas lo mismo que ellos. Simplemente se trata de entrar o no entrar en el juego. En Urna 321 el discurso era más suave porque los personajes no estaban tan locos, y porque el tema, el mundo de la estética, la obligación de mantenerse siempre joven y la democracia autoritaria de las multinacionales (partidos-empresas), le daba cierto colorido a la historia. ¡Oh, Itimad, Itimad! es una historia de desterrados, no hay salida y la tensión dramática es mayor. Todo ocurre en el mismo lugar. Aún así, me he llevado una gran sorpresa. Pensé que el espectáculo funcionaría mejor en espacios grandes pero no es así. Cuando noté más conexión con el público fue en los pases del Teatre Riereta. La proximidad del espectador ayuda mucho. Críticas ha habido de todos los colores, buenas y malas. De todas se ha de sacar algo, digo yo. Benditas sean. Que se hable de ¡Oh, Itimad, Itimad! me gusta. Sea para bien o para mal, pero que se hable. Cía. Les Maniquís monta obras para que la gente piense, se entretenga y critique, por supuesto. Tengo cinco guiones de largometraje en mi cajón de los cuales no se ha dicho nunca nada porque son inertes, no existen (el guión no tiene valor como obra literaria si no se rueda la película). Ojalá que de alguno se llegue a hablar algún día. Hay uno que va por buen camino. Crucemos los dedos.

Como buena obra distópica ¡Oh, Itimad, Itimad! nos presenta un esbozo de un futuro amenazador, restrictivo y autoritario para la humanidad. ¿Crees que nos dirigimos hacia algo parecido?

Los actores de ¡Oh, Itimad, Itimad!

El 1% de la población mundial controla los medios de producción y sus beneficios son desorbitados. El resto sobrevive. Si ese 1% quiere seguir manteniendo su posición algo debe hacer, digo yo. Es de cajón. Por eso mismo se endurecen las leyes, se controla el espacio público hasta límites insospechados –todavía no lo han conseguido porque sencillamente es imposible-, los mossos d’esquadra parten piernas como los Dialogadores en ¡Oh, Itimad, Itimad!, los despidos se abaratan a una velocidad vertiginosa, la conciencia de clase ha desaparecido casi por completo, los medios de comunicación obedecen a la voz de su amo, los servicios públicos se privatizan y se produce cultura como mero entretenimiento. Pensar por ti mismo no es bueno. Si a lo largo del siglo XX se han criticado desde el mundo capitalista los regímenes comunistas por ser uniformes, de pensamiento único y por restringir la individualidad, se da la paradoja de que el sistema neoliberal pretende exactamente lo mismo, obtener una masa “bienpensante”, controlada y subyugada a una élite. Si bien en los países comunistas –los pocos que quedan- esa élite es el partido único, aquí la conforman una serie de tecnócratas, banqueros y demás rémoras. La democracia liberal ha fracasado. Los gobiernos no gobiernan, gobiernan las multinacionales y su cuadrilla de estadistas. El bipartidismo es una muestra clara de dictadura de mayorías. Cada uno de los dos partidos que se alternan en el poder en España lleva consigo a sus empresarios afines. Pero confío en que esto cambie. Soy optimista. Ha nacido una nueva forma de movilización, incontrolable de momento, la red y la telefonía móvil. El movimiento 15M acaba de surgir. Algo tarde, sí. Pero la semilla ya está sembrada.

¿Son nuestros sueños la última propiedad privada de la que podremos disponer en el futuro?

No lo creo. Hay un lavado de cerebro tremendo. Los sueños se asocian directamente a lo material. El otro día leí en no se que diario que un tipo había vendido su riñón para obtener un I-Phone. La publicidad se mete en el subconsciente colectivo de la gente. Se hacen estudios de mercado muy concienzudos. Mac Donald’s, por ejemplo, basa su campaña en atraer el consumo infantil. Es muy fuerte. He trabajado en publicidad de forma casual y de hecho introduzco spots en todas mis obras. Me gusta mezclar lenguajes. En Urna 321 aparece un anuncio de antidepresivos llamados NES (No estés solo). En ¡Oh, Itimad, Itimad! destaca el anuncio de un resort-asteroidal llamado Itimad. Todos se han creído la mentira de Itimad. Excepto Chandra que, cuando cae en la cuenta de la manipulación, es demasiado tarde y ya nadie la cree. La crisis en la que estamos metidos viene provocada en cierta medida por el materialismo. Gente sin formación, del extrarradio, vestidos de pingüinos, cambiando de móvil cada quince días, cobrando comisiones millonarias por pisos vendidos, con tres coches, piso, segunda y hasta tercera residencia… Muchos de ellos ahora van a comedores sociales.

Urna 321 nos mostró una sociedad que seguía las normas estipuladas en el futuro y a varios personajes que se negaban a seguirlas (querían tener hijos, gozar del amor…). ¡Oh, Itimad, Itimad! nos muestra cuál es el resultado de oponerse a las directrices impuestas desde arriba. ¿Habrá un tercer capítulo de la saga? ¿Cómo será?  

De momento estoy escribiendo un monólogo en la misma línea que Urna 321. Lo presentaremos en septiembre, si todo va bien, en Madrid, en el Microteatro Por Dinero. Se trata de un monólogo de 15’ aprox. interpretado por Núria Granell. Una microbra. Con esto seguramente cerraremos el tríptico de ciencia-ficción. Tengo un proyecto esbozado, también de ciencia ficción. Me gustaría jugar con estructuras narrativas diferentes. Siempre me he sentido atraído por la estructura de cajas chinas, historias cortas superpuestas pero, en vista de las dificultades que hemos tenido con Urna 321 y ¡Oh, Itimad, Itimad! creo que lo mejor sería aparcar el proyecto. La estructura de cajas chinas implica en el espectador un juego peligroso porque muchas de las historias no cierran nunca y eso es perturbador. Si encima construyes mundos a priori completamente alejados de la realidad, el público se despista más. Así que, casi con toda seguridad, dejaré el material (dibujos, esbozos, notas y fichas de personajes) en el cajón. Otro motivo es el dinero. No puedo financiar más locuras distópicas. ¡Sólo tengo pérdidas! Sin dinero para levantar un proyecto como el que tengo en la cabeza es un suicidio seguir.

Uno de los personajes principales de ¡Oh, Itimad, Itimad! Jan, es un joven caprichoso al que sus padres han educado permitiéndole y concediéndole todo aquello que ha querido. ¿Una crítica a la sociedad y a la educación actual en el mundo Occidental?

Jan es un hijo despótico y mutilador.

El sistema educativo de éste país es un fracaso. Ver a dos chavales, un martes a las 10 de la noche, borrachos perdidos, tirados en un vagón de metro, es una imagen desoladora. La verdad es que no hay opciones. Si te instruyen en un programa informático que dentro de un año o quizás diez en el mejor de los casos, acaba siendo obsoleto, ¿para qué te formas? La evolución del ser humano, como especie, va a un ritmo mucho más lento que la evolución tecnológica. De qué me sirve a mí saber el funcionamiento del código binario si no se ni redactar una carta. Si las humanidades se aparcan, si la comprensión lectora es deficiente, la especie humana acaba en el abismo. Antes muchos chavales querían ser médicos o bomberos o profesores. Ahora muchos quieren ser famosos, salir en la tele y ya está. Jan no está alejado de nuestra sociedad. Es un producto del desquicie de la vida en la Nave Nodriza. Ésta no es más que un reflejo de nuestras vidas pero exagerado, pasado de vueltas. Es más, Jan se proyecta en la Nave Nodriza como un Ofreciente. Él, si volviera algún día –caso imposible- querría ser el dominante, el que da los vales de compra al resto de desgraciados consumidores.

Dibujas, además, toda una serie de personajes vacíos que necesitan, para seguir adelante, la dirección de un carácter superior, que hallan en la Concienciadora Shani. ¿Las personas, la sociedad, necesita siempre del lideraje y de la supervisión, de alguien o de algo que la guíe y la obligue?

Sí. La vida está abierta al misterio. Hay cosas que no se pueden explicar científicamente. Es ahí donde el fenómeno religioso juega un papel importante. No soy quién para juzgar la fe de nadie. La fe es fe y la ciencia es ciencia. Son dos líneas paralelas, sin puntos en común. Lo que sí se puede cuestionar, de todas todas, es la institucionalización del fenómeno religioso, la falacia de la iglesia y sus dogmas. En ¡Oh, Itimad, Itimad! están las dos vertientes: la razón, encarnada por el Instructor Ravi y la mística, encarnada por la Concienciadora Shani. Pero se da la paradoja de que los dos predican lo mismo: el Código General de Nave. Lo que me lleva a la conclusión, extrapolándolo a la realidad, de que la institución eclesiástica acabará devorada por el leviatán neoliberal y terminará por difundir sus propias premisas, si no lo está haciendo ya. Hace unos años, la iglesia irlandesa, con el afán de adquirir nuevos acólitos, usó la famosa imagen del Che como icono de Jesucristo. ¿Marqueting? ¿Publicidad? ¿Desesperación? Shani escoge la opción de Concienciadora para sacar adelante a su hermana Shukra al quedarse huérfanas. ¿Realmente siente lo que siente o es una impostora? Muchos sacerdotes, ¿sienten a Dios o son unos impostores? El caso de Ravi es más curioso aún porque pasa de ser racional, instruyendo a Jan en el Código como si de un profesor de ética se tratara, a venderlo como el Mesías, el Redentor. Desgraciadamente, gran parte de la sociedad, necesita líderes. Y estos están todos en la televisión: presentadores, modelos, concursantes… Al final, parafraseando al poeta Omar Jayyam: “El mundo es un grano de color en el espacio. La ciencia de los hombres es pasajera.

¿Cuál es el futuro que te gustaría describir en tus obras? ¿Vamos hacia él?

Una anarquía serena. Sin pistolas. Sin líderes venerados como a dioses. Una anarquía constructiva, colaboracionista, participativa, ecológica, sin ejército, sin banderas, sin fronteras, basada en el respeto mutuo. Una educación que no se base en la competitividad. Una sanidad pública y universal. Dejar de ver a viejitos buscando en los contenedores de basura. Desmontar la idea de crecimiento como progreso. La especie humana necesita decrecer. Borremos de nuestro vocabulario la palabra progreso. Cuánto daño hace esa palabra. Obviamente no vamos hacia ese mundo, pero quizás, algún día, nos podamos acercar. Quiero ser optimista. Debo serlo.

¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿Creo que me hablaste también de una novela?

A parte de Cía. Les Maniquís estoy con un monólogo y con el guión de un documental. No puedo desvelar mucho más. Tampoco hay financiación. Es como si estuviera siempre bailando en el filo de la navaja. ¡Uf! ¿Si supieras la cantidad de veces que se me pasa por la cabeza dejarlo todo? Respecto a la novela, necesito estabilizarme un poco para poder escribir con calma. Con el estómago lleno se escribe mejor.

¿Nos puedes hablar un poco de la historia de la compañía y de vuestra forma de trabajar? ¿Cuál es vuestro proceso creativo?

Una escena de Urna 321

Bueno, pues la compañía nace a finales de 2009. En realidad es una asociación cultural. El origen de todo es cosa de Núria Granell. Nos conocemos desde el 2002 más o menos. ¡Uf! ¡Cómo pasa el tiempo! Mientras yo estudiaba guión y dirección cinematográfica en el CECC, ella estudiaba interpretación en el Col·legi de Teatre. Por aquellos años intentamos fundar una compañía. Bueno, más bien continuar la que ya tenía Núria, Cia. Pendencias, si no recuerdo mal. Pero el grupo estaba blando, apenas si teníamos experiencia y la cosa naufragó a las primeras de cambio. Yo seguí con mi camino, centrado en el guión de cine y ella en el suyo, en el teatro. Ella siempre me decía de cambiar, de dar un paso hacia el teatro, pero a mí me costó mucho, soy muy cabezota. Le tengo mucho respeto al teatro y aún sigo sintiéndome como un intruso en la materia. Durante el verano de 2009 terminé Urna 321 y en cuanto Núria leyó el texto pusimos a punto la maquinaria. Hicimos un grupo: Karina Gomila, Aina Tomàs, David Blanco y Jared Grange y pudimos estrenar en el Auditori de la Farinera del Clot (23/1/10). Ahora la compañía la formamos: Núria Granell, Aina Tomàs y un servidor. Del elenco de Urna 321 repiten en ¡Oh, Itimad, Itimad! David Blanco, en el papel de Ravi y Núria Granell, en el de Chandra. Llevar a cabo ¡Oh, Itimad, Itimad! ha sido complicado. Y más teniendo en cuenta el bajísimo presupuesto del que partíamos. La ciencia ficción normalmente es cara pero con bastante ingenio se pueden solventar muchas cosas. Por ejemplo, el huevo o mini-cápsula de Jan ya estaba a medio hacer antes de empezar a escribir el texto. Contar con Javi Chamizo en la escenografía fue un gran acierto. Él también se encargó de la puesta en escena de Urna 321. Es muy imaginativo, un talento. Los bocetos de vestuario son cosa mía, los patrones son de Aleix Molinero y el trabajo de corte y confección lo llevaron a cabo Lorena Gómez y Gladys Castorseno. Un trabajo impecable, sobresaliente. En el apartado de interpretación ya tuvimos más problemas. Los ensayos empezaron en octubre del año pasado pero a partir de enero tuvimos varias bajas para un mismo personaje, Shani. La última en entrar fue Noelia Izquierdo a pocos meses del estreno. Es el mismo problema de siempre, al no tener presupuesto, los actores se han de buscar la vida y se van a mitad de proceso o bien no se quieren comprometer.
Yo parto de la idea de que el actor es inteligente, creativo y con criterio. No soporto al actor que no opina, que no aporta, que se considera un muñequito del director y mimetiza consignas a pies juntillas. En este aspecto he tenido mucha suerte, la verdad. Oriol Roca está enorme en su papel de Jan, Núria Granell y David Blanco, los padres de la criatura, hacen un trabajo realmente interesante, ellos mismos han buscado esa locura, esa histeria que emanaba del texto. Las hermanas Shani y Shukra, Noelia Izquierdo y Maialen F. Boncompte, aportan esa chispa necesaria a la obra, son una revelación. Todos, sin excepción, han creado ellos solos sus personajes. Yo apenas doy consignas, les guío un poco y ya está. Lo importante es disfrutar del trabajo, que todos participen.

¿Qué es el teatro para Cia. Maniquís?

Ensayo de ¡Oh, Itimad, Itimad!

El teatro es ese gusanito en la tripa justo antes de una función. Es un medio artístico y de comunicación directo, en tiempo real, orgánico. Yo personalmente vengo del mundo del cine y he notado cierta diferencia entre ambos mundos. El ambiente del cine es más snob, las relaciones laborales son mucho más difíciles y la censura es brutal. Un guión de cine, hasta llegar a producirse, pasa por cientos de modificaciones. Algunas acertadas, otras son simplemente censura, autocensura. Que si eso no funcionará, que si lo otro hay que suavizarlo, ahora esto me lo cambias porque lo va interpretar fulano de tal y ya sabes que… Mediocridad. Mediocridad es lo que al final se llega a producir. Es una lástima. La autocensura es mutilación. En el teatro me siento libre. Hago lo que quiero y eso no tiene valor. De todas formas adoro el cine y seguiré trabajando en guiones siempre y cuando me los paguen, claro está.

¿Por qué el género distópico en vuestras producciones teatrales? Un género, por otra parte, poco trabajado en el teatro en general, ¿no?

Pues sí. Yo todavía no he visto ningún espectáculo igual, la verdad. Alguien tenía que hacerlo. Hemos aprendido mucho, tanto en Urna 321 como en ¡Oh, Itimad, Itimad! Somos diferentes y eso está bien. Pero tenemos que seguir trabajando. No sé si nos conviene continuar en la misma línea. Ya veremos.

Utilizáis también un estilo de comedia en vuestras producciones, ¿algo que os aleja un poco del género?

Sí. Nos aleja del género en cierta medida. Buscamos un sello propio, una forma diferente de contar historias distópicas. No queremos hacer un 1984 de Orwell porque eso ya está hecho. Queremos aportar nuestro granito de arena al género, sin más. Y para ello, qué mejor que añadir un poco de sentido del humor a la cuestión. La comedia es la mayor de las tragedias. Uno se ríe del más desgraciado, siempre. De todas formas, el humor que desprende ¡Oh, Itimad, Itimad! es cruel, cínico. Nada que ver con la comedia tradicional.

¿Cuáles son vuestros referentes al trabajar en este género?

Las novelas de narrativa distópica en general (1984, de Orwell; Un mundo feliz, de Huxley; Fahrenheit 451 de Bradbury…). Por otro lado, El juego de Ender de Scott Card también me influyó mucho. Pero lo que más me ha influido, sobretodo en ¡Oh, Itimad, Itimad! fue el descubrimiento de un cómic maravilloso, sencillamente genial: “Historias de taberna galáctica” de Josep Maria Beà. A él le debo muchas ideas y reflexiones. Conecto muchísimo con sus historietas, sus dibujos y su forma de entender el futuro. Interesantísimo.

Barcelona es un buen escenario para el teatro de producción propia / de pequeño formato? ¿Halláis apoyo por parte de los teatros y las administraciones?

No. Son todo problemas. El primero: el espacio. Buscar local de ensayo es una tarea muy complicada a no ser que alquiles un local, pero para eso has de tener presupuesto. A más cerca del centro quieres ensayar (centros cívicos), más difícil te lo ponen. Hay algunos cuchitriles en centros cívicos que tienes que pagar la hora de ensayo a tres o cuatro euros. El segundo: el idioma. No pienso traducir ningún texto mío al catalán para que me den lugar de ensayo. ¿Estamos locos? Esto me ha sucedido. Soy catalán y tengo muchas cosas escritas en catalán (Urna 321, por ejemplo) pero si el texto esta en castellano se hace en castellano. Ojalá supiera inglés. Hay algo que me molesta mucho, si yo fuera de Logroño, por ejemplo, a muchos no les importaría que presentara mis proyectos en castellano pero al ser de aquí, parece que haya gente que se sienta ofendida. Yo soy producto de la inmigración de los años sesenta y cada vez veo más claro que el fenómeno de la integración que nos venden desde arriba es una falacia. ¿Integración? A mi barrio no llegó el metro hasta el 90, ¿dónde estaban los políticos que ahora hablan de ejemplo de integración? Todavía recuerdo a Jordi Pujol en un concierto de Los Chunguitos en Santa Coloma, eso sí que es dantesco, como diría Pedro Piqueras. El tercero: subvenciones. Si no eres nadie, si no tienes a nadie relativamente famoso en el elenco… pocas opciones tienes. El idioma y los temitas estrella de las instituciones (integración-racismo-malos tratos), hacen el resto. ¿Cómo vamos a pedir una subvención con ¡Oh, Itimad, Itimad!? Ni se nos pasó por la cabeza. Actualmente ensayamos en el C. Cívic Bon Pastor y estamos la mar de contentos. Nos han tratado muy bien y nos ayudan en todo. El futuro de esta ciudad está en las periferias. El centro está totalmente prostituido. Barcelona es una ciudad que tanto te da, tanto te quita. Es la apariencia en estado puro. Los teatros de la ciudad funcionan igual. Has de ser muy machacón. Ir detrás continuamente. Menos mal que está El Teatro Riereta, el Llantiol, el Ateneu Popular 9 Barris y la posibilidad de entrar en la Mostra de Teatre de Barcelona, si no, las posibilidades de estrenar un espectáculo, para alguien que empieza, son prácticamente nulas.

Habéis sido seleccionados en la Mostra Teatre Barcelona v.2.0 organizada por el Teatre del Raval. ¿Una oportunidad?

Sí. Un sitio más donde presentar la obra. Si no fuera por la Mostra ahora tendríamos un bolo menos en nuestro currículum. Has de luchar por cada bolo a muerte. Conseguir diez bolos es increíble. Un éxito total. ¿Vale la pena? Es la eterna lucha de David contra Goliat. La Mostra está muy bien pero agota. Llevar a gente al teatro lleva mucho desgaste. Tus amigos pueden venir a una función pero no repetirán. Llega un momento en el que el concurso, que durante las primeras fases va por afluencia de público y votación, deja de tener sentido. ¿Cómo voy a tirar de amigos a cada eliminatoria que pase? Es muy difícil. Aún así estamos muy contentos de haber participado.

Estreno teatral: ¡Oh, Itimad, Itimad!, en el Teatre Riereta.


La compañía de teatro Les Maniquís estrena ¡Oh, Itimad, Itimad!, una nueva obra que se adentra en el análisis de la sociedad y sus comportamientos ambientada en el futuro. Un nuevo “des-propósito espacial” que supone un paso teatral adelante más en relación a Urna 321, su anterior producción de crítica distópica y social.

Chandra, Ravi y su hijo Jan malviven en una cápsula espacial no tripulada que gravita alrededor de una nave nodriza, la civilización. Un reducto de sociedad con serios problemas de superpoblación donde impera el totalitarismo del código general de nave: decálogo de normas férreas que, en el caso de ser incumplidas, condenan al infractor a vagar eternamente en el espacio.

A pesar de las penurias, Ravi no pierde la esperanza de regresar a la nave y prepara a su hijo para el improbable acontecimiento, mientras Chandra vive del recuerdo de su vida feliz junto a su anterior marido, Spica Spic, un famoso hombre anuncio fallecido en circunstancias ridículas. Jan desconoce lo que hay fuera de la cápsula. Fue su nacimiento lo que les condenó a vagar por el espacio. Su vida se limita a maltratar psicológicamente a sus padres y a hacerlos sentir culpables de su desgraciado destino.

Todo cambiará a partir de la colisión con otra cápsula, ocupada por Shani y Shukra, dos hermanas expulsadas de la nave nodriza por motivos ciertamente peculiares. Shani y Shukra rompen el equilibrio de dominados y dominante destapando el resentimiento más hondo y los odios mejor guardados. 

 

¡Oh, Itimad, Itimad! expone el problema de la educación asociado a un sistema totalmente deshumano y deshumanizado, donde todo se puede comprar, donde la escritura y la lectura son deshonrosas, donde disfrutar de la música es delictivo y llorar es mezquino porque no produce. El humanismo ha muerto. El hombre nuevo no llora, compite. No ama, compra. Las utopías no son más que estrategias de marketing. Los lugares soñados son spots publicitarios y el deseo se limita a lo material.

Itimad no es más que un asteroide en medio de la nada envuelto con el lacito de la sugestión publicitaria. Los personajes, a pesar de vivir desterrados, desean regresar a ese mundo de competitividad y vigilancia continua, escuchar promesas de ascensión social y soñar con que algún día les obsequian con poder bañarse en las playas de Itimad y disfrutar de sus atardeceres plateados.

En la nave nada está sujeto a la imaginación del individuo, todo está prefabricado. No obstante, en el destierro todo está permitido, nadie les vigila, no hay normas. ¿De qué sirve pues insistir en respetarlas? La obra explora esa especie de alienación a la moral, a la norma, a la conducta. Sólo Jan la cuestiona porque nació libre, fuera de la sociedad. He aquí la paradoja, a pesar de recibir una educación basada en el Decálogo y de tener todos los cuidados, el hijo se rebela, somete a sus padres y les hace sentir culpables de todas sus desgracias.

Explorar el concepto de rebeldía, qué hay detrás de la conducta subversiva y, en contraposición, qué hay detrás del sumiso, del que no se cuestiona absolutamente nada, es un hilo muy interesante del que estirar. El texto trata de cuestionar conceptos como la integración, la tradición, la religión e incluso pensar sobre la vida misma. Indaga en el que somete y en el sometido. ¿Qué placer oculto lleva a disfrutar del sometimiento? ¿Qué es lo que induce al ser humano a someter? ¿Qué es la culpa y cómo se gestiona?

¡Oh, Itimad, Itimad! es un texto loco, trepidante, cínico y perturbador. Un espectáculo dislocado, atrevido, un puñetazo donde más duele al espectador con un tono cómico pero desde el sarcasmo y el cinismo.

¡Oh, Itimad, Itimad!” se representará en el teatre Riereta del 22 al 24 de abril de 2011.

Autor: Iván Romero
Director: Iván Romero
Intérpretes: David Blanco, Maialen F. Boncompte, Bárbara García, Núria Granell y Oriol Roca
Producción: Cía Les Maniquís
Escenografía: Javi López
Vestuario: Aleix Molinero y Lorena Gómez
Iluminación y sonido: Frisco Sáez

Horarios: Viernes 22 y sábado 23 de abril a las 21:00 horas; domingo 24 de abril a las 19:30 horas.
Precio:
Duración: 60 minutos.

Crítica teatral: Ara o mai, en el Guasch Teatre.


Cada vez más, como podemos ver en la cartelera a lo largo del año, el género musical tiene un peso mayor en la oferta teatral barcelonesa, y también madrileña, y me aventuro a decir que incluso en el resto del país. Solo hace falta ver como comparten carteles publicitarios obras como Hoy no me puedo levantar, el musical de Mecano, 40 el musical, Hair… Aún así, no todos los productos musicales de los que podemos gozar, aquellos a los que nos gusta el género, son grandes proyectos con innumerables artistas sobre el escenario, actores, cantantes, músicos y bailarines, con espectaculares escenografías y con músicas y canciones famosas y reconocibles adaptadas para la ocasión.
De esto se encargan otro tipo de espectáculos de formato más reducido que, no por menos conocidos y por disponer de un marketing publicitario menos gigantesco, desmerecen en la ambición, el buen hacer y la categoría del producto. Un ejemplo de todo esto lo representa Ara o mai, un espectáculo musical de la compañía de teatro Veus Veus que nos transporta a la vida de teatro, al espíritu que pervive sobre el escenario más allá del momento en que se desliza el telón indicándonos el final de una obra teatral.

El argumento de Ara o mai tiene como protagonista el teatro. Àlex y Cristina, director y actriz, comienzan los ensayos de una nueva pequeña obra musical que se va a representar en un viejo teatro cerrado hace años a causa de un incendio. Durante los ensayos comienzan a ocurrir cosas extrañas, paranormales, que afectan tanto a los dos protagonistas como al resto de los actores presentes. Todo dará un giro cuando un trágico acontecimiento haga cambiar el destino de Cristina, y la realidad cambie definitivamente para ella, pasando a ser la principal actriz de una compañía de teatro que, quiera o no, estará obligada a actuar todas las noches por el resto de su vida.

Ara o mai es, como ya se ha dicho, una obra de pequeño formato, aunque eso no quita para que su ambición, su trama y el resultado final sean mucho más que meritorios. La compañía Veus Veus ha puesto toda la carne (teatral) en el asador para producir, crear e interpretar un pequeño musical que nos habla, sobre todo, del teatro y de la pasión que puede generar un escenario y, casi nada más (casi nada más!!) que una buena historia. El espectáculo realiza un viaje a través de la esencia del teatro a través de algunos de sus personajes más característicos: el teatro clásico español encarnado en un capitán que recita los versos de Lope de Vega; el teatro shakesperiano que corre a través de las venas de un actor que se muere por interpretar el papel de Hamlet y un cantante de opera conocedor de todos los grandes temas del género operístico.

Pero Ara o mai no es solo un paseo por el teatro, sino que es una thriller teatral, o más bien dicho, una obra de misterio. En su trama encontraremos a pocos personajes aunque sus actuaciones no ocasionarán más que giros narrativos, sorpresas y grandes descubrimientos acerca de la historia de los actores de la compañía, del teatro e incluso de las intenciones de Àlex y Cristina. La obra, pues, mezcla, la pasión por el teatro, ese especial fluido vital que corre por las venas de cualquier actor, y todo aquello que se cuece por el interior de aquellos que se enfrentan cada día, o mejor dicho, cada noche, al alzamiento de un telón que los deja “desnudos” y solos delante del público; mezcla todo esto con el misterio, con lo entresijos propios de cualquier compañía teatral y con los arcanos y los secretos propios de una trama que no dejará impasible a nadie. Veus Veus ha logrado un acierto argumental que nos hará disfrutar de los ochenta minutos que dura la obra.

También debemos hablar de la música y de las canciones, ya que no lo olvidemos, Ara o mai es, también un musical. Veus Veus ha realizado un gran esfuerzo en su primer espectáculo dirigido al público adulto, ya que la compañía posee una larga trayectoria consagrada en el mundo infantil. Y se nota!! En la forma de actuar, en la forma de integrar a los personajes, en la forma de crear el escenario. Pero se nota de una forma positiva, de una forma candorosa, en la confección de una realidad teatral en el que el mundo de los adultos se ve, o casi se ve, desde el punto de vista de un niño, de la inocencia y las emociones propias de un niño.

Los temas musicales se han creado y desarrollado teniendo en cuenta, o eso creo yo, dos grandes géneros, que a veces, solo a veces, por su acierto y su grandeza, se pueden integrar en uno: el musical de Broadway y las películas de animación al estilo Walt Disney y de todos los otros estudios que le van a la zaga. Temas dinámicos acertados, algunos incluso cómicos, y con un “toque” de gran musical que consiguen elevar el tono del espectáculo y darle un toque de magia y de sobrenaturalidad, la necesaria e indispensable para avanzar en la trama. Una mención especial es necesaria para el tema Ara o mai, que nos muestra la delicadeza y el buen hacer de Albert Doz en la composición musical teatral.

Una buena opción musical que se mantendrá en la cartelera barcelonesa hasta el 16 de enero de 2011, y que nos puede proveer un poco, aunque solo sea un poco, de esa magia vital que todos necesitamos en estas épocas navideñas y que nos trasladará a un mundo donde el teatro y, finalmente el amor, pueden triunfar sobre la vida.

Ara o mai” se representa en el Guasch Teatre del 17 de diciembre de 2010 al 16 de enero de 2010.

Autor y música: Albert Doz
Dirección: Gabi Doz
Intérpretes: Montse González, Noli Ramos, Albert Doz, Àlex Esteve y Jordi Font
Coreografía: Inés Moltó
Escenografía: Txus Rodríguez
Vestuario: Teresa Clopès
Iluminación: Gabi Doz y Roger Guinot
Sonido: Roger Guinot
Producción. Veus-Veus

Horarios:
Jueves a las 21:00 horas; viernes y sábado a las 22:00 horas y domingos a las 19:30 horas.
El día 13 de enero de 2010 no hay función.
PRÓRROGA: La representación del musical Ara o mai se prorroga los días 20, 22, 27, 28 i 30 de enero de 2011.

Precio:
De 18 a 20 €.
Idioma: catalán
Duración del espectáculo: 80 minutos.

————————————————————–

Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Malfario, en el Teatre del Raval.


¿Qué podemos hacer de nuestras vidas cuando el destino nos ha jugado y obstina en jugarnos una mala pasada? ¿Cómo asienten los corazones el propio fluir de la existencia humana? ¿Existe alguna forma de redimirnos de nuestra propia vida? Malfario nos propone una reflexión sobre la vida y sobre los sueños que mueven a las personas para intentar cambiarla y mejorarla.

Una fuga de la cárcel. Pipo acaba de escaparse de prisión. Corre angustiado por las calles de la ciudad perseguido por las sirenas de la policía. Asustado, desesperado y herido se esconde en un piso desocupado. Miranda se gana la vida como prostituta, aunque no se la gana bastante bien, y cuando regresa a su casa descubre a Pipo en su interior. Lo que comienza con amenazas, insultos y golpes se convierte con el paso de las horas y de los días en una historia de desamor y con el tiempo, en una promesa de esperanza.

Malfario es un claro intento teatral de hablar sobre la vida, sobre las situaciones vitales que cualquiera de nosotros nos podemos ver obligados a vivir. De los vericuetos existenciales que la situación de cada uno de nosotros nos puede obligar a experimentar. Una historia, al mismo tiempo, de los sueños que nos hacen “tirar adelante” que nos permiten ser tan fuertes como la vida nos exige.

Miranda es una prostituta que sueña con un “salvador”, un Robert Redford (visualizado como el personaje caballeresco de El gran Gastby o el Richard Gere de Pretty woman) que la retire de su mundo de miserias, y con el que poder comenzar una nueva vida lejos de la prostitución y de los bajos fondos de la ciudad, personificados en el tendero del barrio que la acosa constantemente. Pipo es un pequeño delincuente que malvive en la ciudad, en esos bajos fondos de los que Miranda quiere huir. Su sueño es poder escaparse al Brasil, donde su nueva vida sonará a ritmo de salsa, de las fiestas y del calor tropical. Dos sueños irrealizables, o poco materializables, que mantendrán a ambos personajes con vida en un mundo donde la esperanza hace tiempo que desapareció. Unos sueños que intentarán llevar a la práctica el uno junto al otro, como la última posibilidad que les ofrece el destino para cambiar sus vidas e intentar ser y vivir lo que realmente quieren ser y vivir.

Malfario es, como su nombre indica, una historia dura y emotiva. La obra, ganadora del Premio Votación Popular de la 15ª Mostra de Teatre de Barcelona, pone en escena un espectáculo doloroso, desesperado e incomodo. Nos muestra dos vidas desesperadas y casi desahuciadas que intentan soñar, o lo que es lo mismo, vivir su sueño. La vida de Miranda se mueve entre sus “servicios profesionales”, de los que seremos testigo en una memorable y directa escena «musical», y su pequeño piso. La vida de Pipo entre la violencia, la delincuencia y los atropellos. No poseen nada pero, como la mayoría, lo quieren todo, quieren poder cumplir sus sueños, aunque estos sean pequeños, como los que todos nosotros poseemos e intentamos hacer realidad día a día, y que nos permiten mirar al mañana con la fuerza interior necesaria para enfrentarse a él, y vencerlo la mayoría de las veces.

Dos interpretaciones descarnadas las de Diana Bello y Daniel Pedrero Bernal, dos interpretaciones duras que nos permiten entender lo extrañamente normales que son las vidas de Pipo y Miranda. Dos interpretaciones que no necesitan una gran escenografía, tan solo de algunos elementos de attrezzo que nos permitan visualizar el apartamento de Miranda, el lugar donde transcurre la mayor parte de la acción de la obra, y de una pantalla que nos facilita la realización de un viaje físico y espiritual a través de las penurias del alma humana, de las penurias de dos personajes que lo único que desean hacer desesperadamente es vivir una vida feliz, algo que no está al alcance de todos, y menos en una sociedad tan “perfecta” e “inmejorable” como la nuestra.

«Malfario» se representa en el Teatre del Raval del 9 de diciembre de 2010 al 9 de enero de 2011.

Autor: Antonio Onetti
Versión y dirección: Montse Móstoles
Actores: Daniel Pedrero Bernal y Diana Bello
Producción: Viridiana

Horarios: De jueves a sábado a las 21:00 horas y domingos a las 19:30 horas.
No hay función el 31 de diciembre.
Funciones especiales de Navidad: Miécoles 22 y 29 de diciembre a las 21:00 horas.
Precio: Jueves 16 € y viernes, sábados y domingos 18 €.
Duración de la obra: 90 minutos.
Idioma: castellano.

—————————————————————

Escrito por: Jorge Pisa Sánchez