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Crítica teatral: En el estanque dorado, en el Teatre Romea.

En el estanque dorado_RomeaExiste un tipo de obras de teatro, de historias en definitiva, que podríamos considerar generacionales y que no solo están interpretadas por actores y actrices de una cierta generación, sino que están dirigidas principalmente a un público también de esa generación. En el estanque dorado es una de ellas y nos habla sobre la vejez, los últimos años dorados, de una pareja que, como cada año, va a pasar los meses estivales en la cabaña que poseen cerca del lago.

Ethel y Norman Thayer son un anciano matrimonio que pasa sus vacaciones en un lugar paradisíaco: El Estanque Dorado. Norman, un hombre muy activo, soporta muy mal las limitaciones de la vejez y la proximidad de la muerte. Inesperadamente, llega de visita Chelsea, la hija de los Thayer, que siempre ha mantenido unas relaciones muy tensas con su padre.

La obra de Ernest Thompson es un clásico del teatro contemporáneo traducida a treinta idiomas y representada en más de 40 países. El Romea nos ofrece, en esta ocasión, una versión de Emilio Hernández dirigida por Magüi Mira, que actualiza mínimamente la obra representada por primera vez en Estados Unidos en el año 1979.

En el estanque dorado nos habla de la vejez y de la proximidad de la muerte. Ethel (Lola Herrera) está en la sesentena aunque mantiene un espíritu joven y activo. Norman (Héctor Alterio), está en la setentena rayando la ochentena, posee un carácter burlón y cínico, su salud ha empeorado en los últimos años y vive afectado por los pensamientos de una muerte cercana. La tranquila estancia de la pareja se verá alterada por la llegada de Chelsea (Luz Valdenebro) y su nueva pareja (Camilo Rodríguez), que acompañados por Billy (Adrián Lamana), el hijo de él , pasarán unos días en la cabaña del estanque. La llegada de Chelsea y Billy afectarán de pleno el día a día de los Thayer y permitirá el contacto entre generaciones diferentes. La representación se divide en diferentes actos que marcan los diferentes meses de la estancia en la cabaña. Gracias a ellos iremos conociendo el carácter y la personalidad de Ethel y Norman y la situación vital en la que se hallan.

En el estanque dorado_Romea_2Al reseñar esta obra uno se ha de sentir influenciado, claro está, por la versión que en el año 1980 interpretaron en la gran pantalla Henry Fonda y Katherine Hepburn, dirigidos por Mark Rydell y en la que la propia hija de Fonda, Jane, interpretaba el papel de Chelsea. Un listón muy alto, que la versión de Hernández y Mira sigue muy de cerca y de la que solo cambia algunas formas en la expresión y en el estilo de la obra, corriendo la representación por los cauces originales. Es por ello que la obra se convierte en una oportunidad de lucimiento para los actores principales, Herrera y Alterio, que saben proveer a esta tragicomedia de los momentos de humor oportunos y de los instantes de emoción y ternura que requiere. Casi podríamos decir que la obra está hecha para ellos, Herrera haciendo de Herrera y Alterio proveyendo al personaje de ese ingrediente de fragilidad y sorna que requiere.

Es así que la obra es un producto redondo y reconocible. Redondo porque la propuesta está bien concebida y desarrollada y reconocible porqué se mantiene en los cauces clásicos del proyecto original. La representación, además de enriquecerse con las interpretaciones de Herrera y Alterio, se nos presenta envuelta en un magnífico escenario que nos muestra el interior de la cabaña en la que acontece la acción de la obra y que acaba potenciando la sensación de familiaridad que de por sí ya genera el texto.

En el estanque dorado es una nueva oportunidad de gozar de Herrera y de ver a Alterio sobre los escenarios barceloneses, y es una apropiada propuesta para la época del año en la que estamos, en la que la familia y la tradición marcan, sin duda, la agenda de nuestras vidas, al menos hasta que acaben las fiestas navideñas y, como en la obra, recojamos todo y esperemos que la Navidad regrese el año que viene!

«En el estanque dorado» se representa en el Teatre Romea hasta el 11 de enero de 2015.

Autor: Ernest Thompson
Versión: Emilio Hernández
Dirección: Magüi Mira
Reparto: Lola Herrera, Héctor Alterio, Luz Valdenebro, Camilo Rodríguez y Adrián Lamana
Diseño escenografía: Gabriel Carrascal
Diseño iluminación: José Manuel Guerra
Diseño vestuario: Rodrigo Claro y Cuca Ansaldo
Espacio sonoro: David San José
Producción: Teatre Romea y Pentación Espectáculos

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 19:30 horas y domingo a las 18:00 horas
Precio: de 18 a 28 €
Idioma: castellano
Duración: 1 hora y 45 minutos
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Santa Nit, al Club Capitol

Santa_Nit

Amb l’arribada de les festes de Nadal, Els Pastorets es converteixen en una cita obligada a gairebé tots els teatres catalans. El Club Capitol s’ha volgut afegir a la tradició i aquest any ha estrenat una versió actualitzada del clàssic de Josep Maria Folch i Torres: Santa Nit, un text de Cristina Genebat –que s’estrena en aquesta faceta amb èxit– i sota la direcció de Julio Manrique i Xavi Ricart que apunta a convertir-se en el fenomen revelació d’aquests dies. Els motius? Senzills: és una obra divertida, amb un missatge optimista, una comèdia lleugera amb el punt just d’atreviment i emotivitat i en què fins i tot hi ha lloc per a una encertada reflexió sobre la religió –a càrrec d’un lúcid saxofonista palestí–, també és una celebració de l’amistat, un muntatge dinàmic que encadena les escenes sense treva i amb uns actors que es coneixen de fa temps, són amics i gaudeixen dalt de l’escenari, i aquesta complicitat juga al seu favor.

Genebat, que aquí també exerceix d’actriu, situa els seus antiherois a Barcelona, amb Ivan Benet i Marc Rodríguez en la pell d’uns moderns Rovelló i Lluquet: aquí són un físic a l’atur i un autònom. És la Nit de Nadal, i els dos desafien la fredor del moment al terrat d’una casa del Raval mirant el cel, expectants, a l’espera que aparegui un cometa ben especial. Però la tranquil·litat dels amics quedarà sacsejada amb la visita d’un petit camell del barri –un fantàstic Albert Ribalta en la pell d’un pintoresc italià– que els donarà la bona nova: la seva amiga Maria s’ha posat de part. Convençuts que no poden deixar-la sola, els joves decideixen anar a buscar-la, iniciant una aventura pels carrers de la ciutat en què es creuaran amb una sèrie de personatges estrambòtics.

Així, la trama portarà els dos amics del terrat a una clínica privada de la zona alta de Barcelona, passant per una estació dels Ferrocarrils Catalans i un exclusiu club on s’hi celebra una festa, escenaris completament diferents que Manrique i Ricart resolen de forma efectiva amb imaginació i simplicitat. A més, la mà de Manrique també és evident, com no podia ser d’una altra manera, amb l’encertada elecció de la música, un total de vuit cançons en què destaquen Let It Snow, la melancòlica Forever Young i un meravellós clàssic de Blondie que acompanya l’entrada memorable de Cristina Genebat a l’escenari.

Sense grans pretensions, Santa Nit es presenta al Club Capitol sense fer massa soroll i com un divertiment entre amics, però segur que acabarà sent una excel·lent sorpresa per als espectadors que, en aquestes dates tan assenyalades, trobaran una manera diferent d’encarar el Nadal amb aquest muntatge, fugint dels tòpics més ensucrats i les tradicionals propostes que programaran els teatres catalans com cada any.

Santa Nit es representarà al Club Capitol fins al 18 de gener de 2015.

Autora: Cristina Genebat
Direcció: Julio Manrique i Xavi Ricart
Intèrprets: Ivan Benet, Marc Rodríguez, Cristina Genebat, Ernest Villegas, Mireia Aixalà, Albert Ribalta, Norbert Martínez
Escenografia: Jordi Queralt
Ajudant d’escenografia: Guilhem Vilches
Construcció: Taller d’escenografia Castells i PRO-ESCENA
Il·luminació: Jaume Ventura
Vestuari: Clara Peluffo
So: Ramon Ciércoles
Video: Sandra Ciércoles
Teaser: Mar Orfila
Disseny cartell: Felipe Mena, Joan Aguadé
Fotografia: Felipe Mena
Producció executiva: La Brutal
Una producció de Bitó Produccions i La Brutal

Horaris: dimecres, dijous i divendres a les 20:00 hores; dissabte a les 17:30 hores i a les 20:00 hores; i diumenge a les 17:30 hores (no hi ha funció els dies 13, 14, 24 i 31 de desembre i 5 de gener)
Preu: de 22 € a 25 €
Idioma: català
Durada: noranta minuts

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Escrit per: Robert Martínez

Retorno al hogar en la Sala Tribueñe: Los pecados del hijo pródigo

Crecer es aguantar la mirada de tu padre cuando se dirige a ti y atrapar con tus ojos su cariño. Madurar es abrazar a tus hermanos en cuanto se abalanzan sobre ti para reemplazar tu rencor por su perdón ante lo mucho que les debes. Ser adulto es, en fin, volver al círculo familiar para girar felizmente en él dándote trompazos colectivos.

En RETORNO AL HOGAR, el juguetón Harold Pinter enfrenta a Teddy, un primogénito que creyó haber salido de la ciénaga donde se hunde su clan, con los suyos al volver a casa después de varios años sin atreverse. Y el falso estatus que presume haber alcanzado aquel como prohombre de las letras universitarias se tambalea ante la orgullosa decadencia de los suyos.

Con su obra, Pinter reincide en el artificio de la comunicación familiar lanzando a la platea las entrañas podridas de un matriarcado a la deriva y, además, añade una muy ácida crítica a la misoginia de la mano de una acerada reflexión sobre el sexo como elemento revitalizador de la miseria sentimental.

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La hospitalidad de la carne

Ahora es el escenario de la Sala Tribueñe madrileña el que se transfigura en desangelada residencia del West End londinense. Para ello, la directora Irina Kouberskaya arranca motores con ruido y pericia al enfocar la cosa como un espacio en constante movimiento que permite a los actores una progresión de los personajes muy dinámica: en breves instantes, el cuarteto de despojos sociales en que se han convertido los protagonistas harán un repaso a su historia, entre taxis con pasaje celosamente encubierto y equinos que pasan de competir en hípicas desquiciadas a humanizarse sin espuelas que les sepan enderezar. Y el espectador se hunde con entusiasmo en las procelosas aguas de esta tragicomedia surrealista.

Irina se desenvuelve con eficacia en el uso del lenguaje simbólico y, así, nos engatusa con espléndidas imágenes como la de los personajes defecando sus miserias al tirar la cadena de sus vínculos sanguíneos o la deconstrucción y posterior reconstrucción de Ruth en una hermosa escena en la que es recreada por sus dos cuñados. Irina resulta inspirada, además, en el constante recurso a dar la vuelta a lo que dicen sus actores (el padre casi se desmaya al proclamar con enérgica amargura que su fallecida esposa era la columna vertebral del grupo; el intento del mismo patriarca de acercarse emocionalmente a su hijo benjamín rogándole que le acompañe a ver el partido de fútbol como si estuviese amenazando con los puños contra él en pleno combate de boxeo). Mas Kouberskaya acaba dejándose arrastrar por su empeño de subrayar el acento grotesco de la pieza. Ello le pasa factura en la dirección de actores: las interpretaciones de la mayor parte de su equipo devienen tan sobreactuadas que ahogan a menudo la patética humanidad de los seres que mostrar en escena y el histrionismo (en los hombres) y el manierismo (en la fémina) oscurecen la credibilidad de su montaje exceptuando el retrato que logra de Miguel Pérez-Muñoz alentando a un esperanzador Joey, cuyo retraso psíquico es estupendo reverso de la lucidez con que Pinter llegó a erigirle en rey tuerto de este sugerente país de ciegos.

 Por Juan Marea

RETORNO AL HOGAR se representa en la Sala Tribueñe de Madrid hasta el 18 de enero de 2015.
http://www.salatribuene.com/

Crítica teatral: T’estimo però no tant, al Teatre Gaudí.

CARTELL_t_estimo_pero_no_tantT’estimo però no tant” és la versió catalana revisada i actualitzada de l’obra de José Luis Alonso de Santos Pares y Nines. En la versió de Miquel Murga, situem els protagonistes a un pis de l’eixample de Barcelona. Així l’espectador pot veure reconeguts cadascun dels referents que apareixen enmig de les històries de conflictes i relacions que viuen els personatges.

La història ens presenta la vida del Fede (Josep Linuesa), un informàtic, i el Robert (Ferran Castells), un professor d’institut en atur, dos amics que comparteixen pis perquè el Robert ha trencat amb la dona, la Carmeta, que resulta ser la exparella del Fede. Al pis, amb les neures i la depressió del Robert, la situació es va escalfant. A més, aviat apareix la veïna, la Nines (Mònica Corral), una noia molt més jove que ells, que enceta un nou conflicte entre els dos homes. La situació, amb atractiva i seductora veïna i els llastres del passat, provocarà una sèrie d’embolics i malentesos que complicaran la relació d’ambdós amics i els portaran a viure escenes d’autèntica bogeria que embrollaran la trama, sempre en to de comèdia.

Fins aquí podria semblar que estem davant un projecte teatral encertat, molt similar al de “L’estranya parella” de Neil Simon: un home separat que busca refugi i consol emocional a casa del seu millor amic. En aquesta obra el que trobem són dos homes enfrontats pel seu caràcter, l’un serè i l’altre nerviós i cridaner. Enmig d’ells la Nines que provocarà conflictes entre tots dos. Ans així la proposta no arriba a crear una atmosfera de comèdia que captivi al públic.

T estimo pero no tant_GaudiL’espai escènic pensat per Armand Tarragó, ajuda a l’espectador a fer-se seva l’escena. Podríem estar a un estudi qualsevol de l’eixample de Barcelona. A més l’espai ajuda molt en el desenvolupament de les trames dels personatges. Tot i això el resultat final de l’obra, si bé ajuda a passar una bona estona als espectadors, no acaba de ser del tot rodó. Hi ha alguns moments per riure, però ni els nuus de la Nines i el Robert aconsegueixen estimular al públic. En certs moments el text resulta reiteratiu i se’ns fa llarg. A més, la direcció no acaba de trobar un ritme adequat i una gran part dels gags que podrien ajudar a fer fluid el text, és queden en simples bromes disperses que no tenen continuïtat.

Pel que fa al treball dels actors, Josep Linuesa mostra la seva experiència dalt l’escenari. Tot i que arrossegat de vegades i rebaixada la seva intensitat per una novell Mònica Corral, que debuta en el teatre professional. Possiblement per això el seu paper és veu poc creïble i de vegades sobreactuat, sobretot en els moments que ha de mostrar-se exageradament contenta, feliç i despreocupada. Pel que fa a Ferran Castell, creiem que tot i la bona feina interpretativa en alguns moments sembla mimetitzar-se amb Joan Pera (l’Estranya Parella).

T’estimo però no tant” es representa al Teatre Gaudí des del 13 de novembre de 2014.

ESPECTÁCULO PRORROGADO del 6 al 29 de marzo en el Teatre Gaudí.

Autor: José Luís Alonso de Santos
Versió catalana i Direcció: Miquel Murga
Repartiment: Ferran Castells, Mònica Corral i Josep Linuesa
Producció: Teatre Gaudí
Espai escènic: Armand Tarragó
Vestuari: Albert Carrasco
Disseny d’il·luminació: Daniel Gener

Horaris: dimecres i dijous a les 20:00 hores; divendres i dissabte a les 22:00 hores i diumenges a les 20:00 hores

Horarios: viernes a las 22:00 horas; sábados a las 19:00 y a las 22:00 horas y domingos a las 18:00 horas.

Preu: 20 €

Duració: 1 hora y 40 minuts
Idioma: català
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Tere Gilisbars

Gisela y el Libro Mágico: Páginas voladoras

¿Cómo engatusar a los retoños para que, de mayores, sean adultos terrenales? Pues describiéndoles mundos imaginarios que recorrer. En ellos, aprenderán, a través de sus distinguidos protagonistas, esos valores que a duras penas les dejaremos aplicar fuera. Y no correrán ningún riesgo soñando siempre y cuando acepten con resignación que realidad y ficción son lugares herméticos y nada tangenciales.

GISELA Y EL REINO MÁGICO es una enésima muestra más de ello. Y, para seducir a su inexperto público, cuenta con tres bazas aparentes: una cabeza de cartel con desparpajo, una banda sonora de eficacia probada y un cóctel de escenas amenas de clasicismo imprescindible para dar color al viaje iniciático de una becaria de hada que, con un séquito voluntarioso de cómplices escénicos, llegará a triunfar en la lucha del Bien y el Mal.

La cantante Gisela es estos días en el Teatre Borràs de Barcelona una maestra de ceremonias encantadora cuya simpatía interpretativa se equilibra bien con sus agradables cuerdas vocales. Muy cerquita de ella, el otrora insulso Carlos Gramaje exhibe aquí una expresividad muy oportuna, arrancando carcajadas y dinamizando el show con agradecida profesionalidad. Y luego está ese repertorio de canciones Disney que, sin venir demasiado a cuento, consiguen emocionarnos con su implacable edulcoramiento. Entre ellas, los números de conjunto lucen especialmente y momentos como la procesión “chic” de deliciosas criaturas de la jungla entonando “Hakuna matata” se dan la mano de alegres himnos como el advenimiento de Hércules con su vibrante solemnidad a golpe de góspel, para dar también paso al intimismo contagioso de “La Bella y la Bestia”.

Después de gozar con todo esto, los puntos que restan, como son una dramaturgia casposa, una puesta en escena mediocre y un ritmo irregular, pasan a un segundo término, aunque salen en la foto…

Y una reflexión final: ¿Cuándo enseñaremos a los niños a usar sus propios superpoderes y a revolotear con ellos por los bosques de la vida?

Por Juan Marea

GISELA Y EL LIBRO MÁGICO se representa en el Teatre Borràs de Barcelona (Placa Urquinaona, 9) hasta el 25 de enero.
https://www.grupbalana.com/teatro.asp?ID=547

 

 

LO ÚLTIMO QUE QUIERO en La pensión de las pulgas: … Es dejar de querer.

Ir de visita es tarea poco estimulante. Uno debe aparentar interés por el anfitrión y por su mundo, bien precintadito en los límites de su temible hogar. Y aceptar con humildad su papel de admirador coyuntural.

Existe un remedio para ello: Pasar a ser partícipe activo compartiendo pesares y alborozo: Esto es lo que ocurre a las criaturas de LO ÚLTIMO QUE QUIERO, ejemplar tragicomedia de Sergio Martínez Vila. Y lo mismo pasa al espectador que acude a La pensión de las pulgas de Madrid para respirar la propuesta.

La pieza de Sergio se distingue con honores por la habilidad con que hermana el drama más despiadado y la cotidianidad aplastante coqueteando una y otra vez con ese humor siempre al acecho y que a menudo desterramos.

loúltimoLas sonrisas y lágrimas de Isabel 

Los últimos momentos de la vida de una enferma terminal de cáncer que se siente “rubia de espíritu” (chispeante Isabel Ampudia) dan mucho de sí: Por una parte, para adentrarnos impúdicamente en el desconcierto de su pareja (brillante Mercedes Castro), desmenuzando el desnortamiento de ambas a manos de un voluntarioso árbitro que, contra todo pronóstico, acaba siendo justiciero (emotivo Iván Villanueva). Sergio se toma su tiempo en crear a los personajes y estos van perfilándose conforme la trama va avanzando, alcanzando así una consistencia dramática inusual.

Por otra parte, la dirección de Francisco Olmo guía a los actores con sabiduría escénica y el resultado es una correspondencia casi equivalente entre el esfuerzo de los intérpretes y la verosimilitud de sus personajes. La credibilidad es, entonces, matemática pura. Y hay momentos de una magia sin apenas truco como aquel en que la música de Liza Minnelli ensordece a quien no puede escuchar ya más.

Finalmente, el aprovechamiento del espacio, con sus cimientos de piso en pleno barrio de las Letras madrileño, resulta de lo más oportuno: En él, esta obra de voces intermitentes en off, símbolo de esa incomunicación inherente a la incomprensión, resuena con una cercanía tan contundente que olvidamos nuestra condición de público para caracterizarnos enseguida como moradores silenciosos de la historia.

Añado un último párrafo para señalar que “Lo último que quiero” se alza como valioso alegato sobre la normalización no solo de víctimas estigmatizadas sino también de los que, con ellos, son contagiados por el bloqueo emocional: No hay aquí ni asomo de maniqueísmo ni de trascendentalismo moralista. Lo que hay es un pedazo de vida a tres bandas.

Y, sin haber tenido que mirar el reloj, acabamos la visita al final de la función. Tampoco tuvimos que recurrir a ningún pretexto familiar u obligacional para hacerlo. Es más: Nos hubiésemos quedado encantados a cenar…

Por Juan Marea

 

LO ÚLTIMO QUE QUIERO se representa en La pensión de las pulgas de Madrid (c/ Huertas, 48) los miércoles de diciembre a las 22 h.
http://lapensiondelaspulgas.com/

Crítica teatral: El president, en el TNC.

president_altaVivimos en una época en la que el poder y la corrupción, o más bien dicho, el poder corrupto, invade todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida diaria. Las noticias al respecto nos asaltan informándonos de las cantidades astronómicas desvalijadas de las arcas públicas (y que descansan en bancos suizos, andorranos o de cualquier otro paraíso fiscal), de las actitudes poco democráticas y, lo que es aún peor, de la incapacidad manifiesta de la mayoría de nuestros políticos. No es de extrañar, pues, que el teatro nos hable, también, de la infección política que recorre las venas del país. De ahí que el pasado 5 de noviembre se estrenara El president, de Thomas Bernhard, en el TNC, una adaptación dirigida por Carme Portaceli e interpretada por Francesc Orella y Rosa Renom.

Con el país en un estado de crispación creciente, la pareja presidencial acaba de escapar ilesa de un atentado que se ha llevado la vida del estimado perro de la presidenta y también de un coronel, confidente y amigo del presidente. El terror que experimentarán el presidente y la presidenta, acentuado por el riesgo de ser asesinados por su propio hijo, que se ha pasado a las filas anarquistas, revelará progresivamente el abismo que separa la solidez aparente de su poder y la mediocridad de su fragilidad real.

La obra de Bernhard es una crítica en la línea de flotación a la aristocracia del poder, a una casta política que utiliza el poder con el único objetivo de asegurar su supervivencia. Siendo testigos de la intimidad tanto del presidente como de la presidenta, el autor nos muestra no tan solo la menudencia, a veces, de la política, sino que también nos narra el inicio de la caída de los regímenes, tanto de los tiránicos como de los «democráticos», que caen cuando las sociedades a las que representan pierden la confianza en ellos.

elpresident1_altaPortaceli nos presenta cuatro escenas dominadas por la presencia primero de la presidenta y después del presidente. A lo largo de ellas conoceremos la triste realidad que subyace a estos dos «grandes personajes» y seremos conscientes de la moral del poder que poseen, en este caso contaminada por unos comportamientos mezquinos y por la corrupción. Los dos personajes serán incapaces de entender el momento en el que viven y la voluntad de cambio que se está generando en su país, un hecho que sin duda les condena a una caída final que nos presagia el propio desarrollo de la obra.

Y es en este aspecto en el que el espectador puede hacer una lectura actual de la obra, una analogía entre la situación que nos muestran Bernhard/Portaceli y el contexto político y social que vivimos en la actualidad, en el que la situación política se ha degradado en gran medida debido a la corrupción que ha demostrado una clase política en parte tan decrépita como la que nos mostraba Bernhard a mediados de los años 70. Si bien, el contexto histórico de la obra no queda del todo claro. Bernhard mostró una amplia voluntad crítica hacia la clase política austríaca a lo largo de su obra. Si bien al espectador no se le ubica plenamente en la época en la que acontecen los hechos narrados sobre el escenario, lo que fuerza, sin duda, al público a reflexionar sobre los paralelismos con la situación de desafección que vivimos en la actualidad.

Sin embargo, la obra resulta algo extensa y reiterativa en algunos momentos, lo que sin duda se podría haber solucionado abreviando alguno de los actos, y hace referencia a uno contexto político y social que aunque en suspensión, no parece encajar del todo con los problemas que vivimos en la actualidad.

La adaptación de Portaceli hace hincapié en la interpretación de los actores principales, Orella y Renom, estructurada en falsos monólogos. Los actores siempre están acompañados, si bien, el peso del texto lo declaman ellos de forma individual, mientras que el resto de actores se convierten en meros sparrings teatrales que acompañan a la interpretación de los primeros. Las actuaciones de Orella y Renom están, como no podía ser de otra forma, a una gran altura, aunque, como ya he dicho, la extensión y lo reiterativo de la obra consiguen empantanar la recepción de la misma.

El president nos muestra hasta dónde puede llegar el poder cuando pierde la consciencia de sí mismo y olvida la razón de su existencia. Una lección a tener en cuenta en un momento en el que cada vez parece más claro que ciertas cosas están llamadas a desaparecer y a otras se les augura un futuro incierto.

«El president» se representa en el TNC del 5 de noviembre al 28 de diciembre de 2015.

Autor: Thomas Bernhard
Dirección: Carme Portaceli
Reparto: Francesc Orella, Rosa Renom, Montse Pérez, Josep Julien, Daniela Feixas, Josep Costa y Sergi Misas
Traducción: Bernat Puigtobella
Escenografía: Paco Azorín
Iluminación: Maria Domènech (aai)
Vestuario: Antonio Belart
Espacio sonoro: Jordi Collet “Sila”
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Nacional de Catalunya, Temporada Alta i El Canal y Centre d’Arts Escèniques de Salt /Girona.

Horarios: de martes a sánbado a las 20:00 horas y los domingos a las 18:00 horas.
Precio: 23 €. Posibilidad de tarifas especiales
Duración: 2 horas
Idioma: catalán
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Mar i cel, al Teatre Victòria

Mar_i_Cel

Quaranta anys no es fan cada dia, i la companyia Dagoll Dagom ha decidit celebrar les seves quatre dècades damunt els escenaris recuperant l’espectacle que més fama els ha donat en tot aquest temps: Mar i cel, un muntatge estrenat l’any 1988 –amb l’adaptació que Xavier Bru de Sala va fer del text original d’Àngel Guimerà, amb música d’Albert Guinovart–, reposat el 2004 i que, ara, torna per tercera vegada renovat i amb una acurada versió al Teatre Victòria per a delit dels aficionats al gènere musical, grans i petits units per la història d’amor prohibit entre un jove musulmà (Saïd, interpretat per Roger Berruezo) i una noia cristiana (Blanca, Ana San Martín) a la Mediterrània del segle XVII.

Prenent com a punt de partida l’expulsió dels moriscos de l’any 1609, l’obra situa Saïd i els seus homes, un grup de pirates obligats a buscar-se la vida pel món després de que els arrabassessin les seves terres, viatjant sense rumb preestablert en el seu majestuós vaixell amb un grup de presoners cristians, entre ells Blanca, una delicada jove a punt de casar-se. Aviat, però, començaran els conflictes entre els mateixos pirates, incapaços d’arribar a un acord sobre què fer amb els captius, amb Saïd tractant de mantenir la seva autoritat entre els seus companys al mateix temps que veu com l’aversió que sent vers Blanca va deixant pas a l’amor.

Malgrat un inici fred en què l’argument avança fent tentines, Mar i cel guanya en intensitat a partir del darrer tram del primer acte, quan apareix el conflicte interior dels seus protagonistes, educats en l’odi al desconegut i que es veuen arrossegats, irremeiablement, cap a una tràgica història d’amor en què la religió és l’obstacle a salvar, sí, però on també hi ha lloc per a les intrigues, les traïcions i els enfrontaments més insospitats. D’altra banda, l’obra compta amb un excel·lent repartiment coral, amb Berruezo i San Martín acompanyats d’uns cantants magnífics que, alhora, són autèntics acròbates capaços de convertir el vaixell en la seva particular sala d’entrenament, i en què destaquen Pep Cruz com a Joanot –el mateix paper que ja va interpretar en el muntatge de 1988–, Xavi Lite (Hassen) i Júlia Jové en la pell del fidel Idriss. Tanmateix, cap d’ells no podrà fer ombra al veritable protagonista de la història, l’imponent vaixell pirata, una espectacular nau que es mou per l’escenari amb efectivitat i desimboltura, i que el públic premia merescudament amb una enorme ovació final.

Aquesta versió actualitzada resol amb imaginació els diferents entrebancs de logística a què s’enfrontaven els seus responsables per tal de representar una navegació en alta mar convincent; en aquest sentit, les projeccions permeten mostrar el palau on es signa el decret d’expulsió dels moriscos o les cases incendiades d’on fuig el petit Saïd, mentre que la il·luminació juga un paper essencial a l’hora de crear imatges de gran bellesa, com ara situar la nau sota un immaculat cel estrellat o reproduir la tempesta a què s’enfrontaran els viatgers.

Per tot això resulta evident que Dagoll Dagom sap crear musicals de factura impecable, els avalen quaranta anys de trajectòria triomfal, però el gran encert de Mar i cel, ara ja convertit en un clàssic del musical català, és haver aconseguit popularitzar les seves cançons entre el seu públic potencial, que arriba al Teatre Victòria completament entregat a la causa, predisposat a gaudir dels temes més coneguts de l’espectacle; així, no és d’estranyar que les interpretacions de “Per què he plorat?” i, sobretot, l’“Himne dels Pirates” siguin els moments més celebrats pels espectadors.

Mar i cel es representarà al Teatre Victòria a partir del 20 de setembre de 2014.

Autor: Xavier Bru de Sala
Direcció: Joan Lluís Bozzo
Compositor musical: Albert Guinovart
Intèrprets: Roger Berruezo, Ana San Martín, Pep Cruz, Xavi Lite, Júlia Jové, Xavi Fernández, Toni Viñals, Mireia Dolç, Rubén Yuste, Elena Tarrats, Víctor Arbelo, Xavi Navarro, Marc Vilavella, Lucía Torres, Dídac Flores, Clara Moraleda, Paula Vives, Raúl Grau, Luís Moya, Dimas Bozzo
Càsting i ajudant de direcció: Miquel Periel
Ajudant de direcció: David Pintó
Direcció musical: Joan Vives
Escenografia i vestuari: Montse Amenós, Isidre Prunés
Ajudants vestuari: Carlota Ricars, Maria Albadalejo
Ajudant d’escenografia: Josep Carreras
Disseny d’il·luminació: Albert Faura
Disseny de so: Roc Mateu
Disseny d’audiovisuals: Joan Rodón
Caracterització: Eva Fernàndez

Horaris: dijous, a les 20:30 hores; divendres, a les 21:30 hores; dissabte, a les 17:30 hores i a les 21:30 hores; i diumenge a les 18:00 hores
Preu: de 29 € a 45 €
Idioma: català
Durada: dues hores, amb descans de deu minuts

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Escrit per: Robert Martínez

“El llarg dinar de Nadal” de la Cia. La Ruta 40: Postres agredolces

L’esplendor d’una família es mesura per la consistència dels seus vincles afectius. Així es com ens agrada pensar que es fa. Però en realitat cal anar molt més endins. I és per això que la majoria de nissagues acaben convertint-se en una caricatura, en un grapat d’estampes malmeses per la convenció social i el bloqueig emocional.

Al Círcol Maldà paren una taula opulenta i hi instal·len tot seguit els Bayard, que cada cop que comparteixen àpat respiren assossegats a la “zona de confort”. Però la solemnitat de senyors i criats teixeix amb paciència infinita una teranyina on s’agita atrapada la tendresa, que quedarà engolida voraçment pel temps.

El llarg dinar de Nadal” suposa una proposta molt oportuna aquests dies i, malgrat el seu alè de fulletó familiar (o desfilada incessant de generacions descendent els uns dels altres), resulta exemplar per la delicadesa amb què el seu autor, Thornton Wilder, exposa la dificultat d’expressar-nos emocionalment i d’acceptar la individualitat de cada membre del clan i, finalment, la importància de l’herència sentimental per a assumir la pròpia personalitat. Tot plegat, sense caure en la trampa del discurs moralista ni el transcendentalisme indigest. En aquest sopar, els plats són plens de poesia quotidiana i els coberts, les ganes dels comensals d’equilibrar els seus neguits vitals amb els imperatius contextuals.

 

Alberto Díaz dirigeix una feina digna reproduint amb sensibilitat el luxe que demana l’ocasió i, malgrat algunes incoherències en la posada en escena (la carn es talla amb el ganivet del peix), assoleix, al capdavant de la Cia. La Ruta 40, una elegància escènica combinant el recurs a la suggestió amb una eficaç delimitació de l’espai: El camí que recorren els personatges quan agonitzen resulta tan bell que els nostres ulls lamenten que s’esborri en la llunyania. Després hi ha l’entusiasme interpretatiu: Tot i que la major part del repartiment és poc creïble quan li toca donar vida als personatges en les seves etapes més joves, a mesura que van madurant al llarg de la representació creix també la seva convicció. I entre els seus companys, Maria Rodriguez Soto exhibeix una classe excepcional i destil·la matisos encisadors; Magda Puig ensenya amb gràcia les dents de la covardia que arriba a rebel·lar-se; i Ignasi Guasch inquieta amb la seva autoritat patriarcal.

I ara, a desparar la taula, que les restes del banquet no valen res soles.

per Juan Marea

El llarg dinar de Nadales representa al Círcol Maldà de Barcelona fins al 7 de desembre.
http://circolmalda.cat/el-llarg-dinar-de-nadal/

 

“The Pillowman” by Jocular Theatre: Sleeping Ugly

Childhood can be a cruel torture: As a result of feeling abandoned, the young victim is pushed to build A fantastic world, in which he’s got the chance of being the sovereign and create the rules.

This is the story of one of them, who pretended to be a writer. Nonetheless, his dark side grew up much more tan his ability of getting the success.

The Pillowman” leads us to a place full of sickness and irony where we can only have one response to the most menacing fear: Would it be possible to treat the family scars?

On his play, Martin McDonagh forces to live together throughout a never-ending day an author specialised in morbid tales about suffering children constantly hurt by wicked adults, his disabled brother and the two detectives in charged of researching a twisted killer inspired by the astonished storyteller’s works.

pillow

O’Kelly, Jeffries and Giblin won’t sleep together.

Jocular Theatre has brought this ambiguous dramatics to Barcelona and its members have been performing for some days at Antic Teatre, the non-stop experimental laboratory in all kinds of cultural arts. Directed by an enthusiastic Joshua Zamrycki, the cast seems to be very focus on combining the realistic points (the capture in a prison of the two relatives linked for all the times, their way of defending themselves from the authorities’ impatience) and the fictitious moments (such as the presentation of the different tales and even the ancient memories from the main characters) but the results are not well balanced: We notice that the actors have some difficulties at the time of recreating too extended dialogues, the ones that cover the emotion. Contrary to it, the imaginary situations are convincing and promising because of an attractive mixture of horror and black humour, apart from the accurate symbolic conception of the body language.

However, that version includes Ben Torbush’s touching acting as a fragile creature causing the pity of the audience, surrounded by James Giblin’s charisma, the rudeness of Billy Jeffries and the witty of David O’Kelly. A handful of rough violent scenes well designed, and a sggestive weird plot as well: What is the real important in literature? Does it consist of a way of controling the listeners’minds or maybe it is the only therapy for a traumatized narrator?

And now it’s about time to get some rest: I wish you have sweet dreams. And you’ll unlikely have them unless the Pillowman comes to sing you his lullaby…

By Juan Marea

 

“The Pillowman” was performed at Antic Teatre of Barcelona from the 26th. november to the 1st. of december.
http://www.joculartheatre.com/portfolio_page/the-pillowman/