El llibertinatge és l’art de gaudir del temps amatori de les altres persones i nodrir-se del seu desig. Una manera d’allunyar la mort, que no hauria de ser res més que l’única acompanyant quan ja no puguem estimar més.
En Mozart va dedicar part de la seva obra a lloar el llibertinatge. Amb això, podia exhibir el propi entusiasme musical. I, també, el seu coneixement del ser humà.
La Companyia Dei Furbi eixampla aquests dies aquell trosset d’edèn escènic que és La Seca-Espai Brossa i pren victoriosa el relleu recreant cada vespre un recital dramatitzat d’una sensualitat captivadora.
Saben aplicar la fórmula infal·lible de combinar didàctica, música i entreteniment. A la TRILOGIA MOZART – COSì FAN DEI FURBI, se’ns inicia joiosament en el vodevil operístic amb un minimalisme tan necessari com eficaç avui dia: La mímica dels seus intèrprets esdevé una admirable caracterització a “Cosí fan tutte”. La Companyia alterna l’essència amb la floritura de l’entorn. I ho fa també encertadament: L’exuberància d’un enorme mirinyac que tempta els amants més impacients i realça l’encís de les donzelles predisposades i que es converteix en refugi i teló de fons de tanta concupiscència redemptora.
Però on la proposta aconsegueix els seus millors atributs és en l’entrega interpretativa del repartiment. La compenetració de l’equip transmet una elegància extraordinària. I les corredisses a “Les noces de Fígaro”, incessants i gairebé amb ritme olímpic, deixen sense alè al públic per les riallades que arriba a practicar. El contrapunt a tant d’exercici físic l’ofereix una posada en escena reposada i romàntica de “Don Giovanni”, on l’escala eleva els aspirants a seductor i els permet penetrar en el temut infern de la fidelitat sexual.
L’espectacle acaba quan els Dei Furbi decideixen. No saben, però, que els seus espectadors són desobedients. I que volen aprendre a estimar. I sentir-se estimats. Més que això: Necessiten alliberar la passió. I després d’aquesta trilogia, ja gairebé estan a punt de viure!
Cuando se acercan las Navidades parece como si el circo y con él los payasos volvieran de nuevo a la vida. Es en esta época cuando comienzan a aparecer en la ciudad grandes y coloridos carteles anunciando la llegada de clásicas compañías circenses que aseguran hacer la delicia de los niños y de los adultos. Un suceso, este, que se combina en el Lliure de Gràcia con la representación de Rhum, un merecido homenaje a los payasos y sobre todo a la figura de Joan Montanyès Monti, payaso de referencia de las pistas catalanas fallecido el pasado año, un proyecto del propio Monti, Jordi Martínez y Martí Torras Mayneris dirigido por este último.
Rhum & Cia llevan años sin trabajar y nunca les llaman para actuar en ninguna parte. Sus payasos malviven en el almacén de la compañía y un día reciben una llamada inesperada: tienen un bolo. Han conseguido un bolo. Hay bolo, sí… de la noche a la mañana. Todos los miembros de la compañía se movilizan: sacan el polvo de los instrumentos, las polillas de los vestidos y ensayan el espectáculo que los hizo famosos. Pero tienen algunos problemas: En el bolo tiene que actuar Rhum y además hay dos carablancas en la compañía y la pista de circo es demasiado pequeña para tanta inteligencia. Uno de los dos deberá dejar de ser el payaso listo y tendrá que ponerse la nariz roja.
Rhum se convierte en un múltiple homenaje. El primero al payaso al que hace referencia el nombre de la obra, Enrico Jacinto Sprocani ‘Rhum’. El segundo a Monti, que además formó parte del desarrollo inicial del proyecto que se representa en la actualidad en el Lliure de Gràcia. Y por último al mundo del circo y del clown.
El estilo del espectáculo recuerda a Petita feina per a pallasso vell, una pequeña obra que se estrenó en el 2010 en el Club Capitol, y que nos mostraba a unos viejos payasos que malvivían en el mundo ordinario y que se enfrentaban por conseguir una última oportunidad laboral que les permitiese regresar a los escenarios. Una obra en la que ya participaran tanto Monti como Jordi Martínez.
En el caso de Rhum el espectáculo arranca con una compañía de payasos que no ha trabajado desde hace tiempo, y que ha de ensayar de forma atropellada su viejo espectáculo para actuar en un bolo para el que se le acaban de contratar. A través del ensayo el público re-descubrirá el mundo del circo y podrá disfrutar con la batería de números, gags y sketchs humorísticos propios de una compañía de payasos de circo que arrebatarán innumerables risas y sonoras carcajadas tanto a niños como a mayores.
Rhum es un divertimento, un espectáculo propio de las fechas en las que vivimos, aunque no del todo redondo. Me explico. El desarrollo del espectáculo es el correcto y el esperado en este tipo de representaciones, si bien en él podemos intuir los arreglos y los cambios que el espectáculo sufrió tras la muerte de uno de sus creadores, con el objetivo de convertirlo en un nuevo proyecto, por lo que el relato que subyace en él no acaba de armonizarse del todo, lo que comporta que la naturaleza de la obra se resienta en su globalidad.
Algo que contrasta, por otra parte, con el acierto en el ámbito de las interpretaciones. Si el desarrollo creativo de la obra muestra algunos trazos deshilachados, se colma, por el contrario, gracias al trabajo de los actores. Guillem Albà, Joan Arqué, Roger Julià, Jordi Martínez y Pep Pascual ponen toda la «carne» escénica y humorística en el asador para dar vida a los diferentes miembros de una compañía de clowns que harán pasar un muy buen rato, se lo aseguro, al público asistente, que lo que busca, en definitiva, es disfrutar de una clásica y divertidísima actuación de payasos.
Un magnífico esfuerzo grupal que convierte el escenario del Lliure de Gracia hasta el día 10 de enero, en una pequeña y muy personal pista de circo en la que los corazones de los actores y de los espectadores vibrarán con la ilusión y el humor necesarios en una época del año en la que la magia y la nostalgia se apoderan, sin duda, del espíritu de muchos de nosotros.
Dramaturgia: Martí Torras Mayneris, Joan Montanyès Martínez y Monti & cia
Dirección: Martí Torras Mayneris
Reparto: Guillem Albà, Joan Arqué, Roger Julià, Jordi Martínez y Pep Pascual
Dirección musical: Pep Pascual
Música original: Pep Pascual y Monti & cia
Escenografía: Sarah Bernardy y Martí Torras Mayneris
Vestuario Rosa Solé
Iluminación: Quico Gutiérrez
Sonido: Ramon Ciércoles
Caracterización: Toni Santos
Producción: Velvet Events y Grec 2014 Festival de Barcelona
Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas (31/12 no hay función). Precio: 23 € / 9 € menores de 14 años Duración: 1 hora y 25 minutos sin pausa Idioma: catalán y castellano
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Cuando Neil Simon creó a la “extraña pareja” de Paul y Corie se limitó a recordar al espectador que él mismo también podía ser un personaje teatral. ¿Quién no ha desafiado por amor las leyes de la prudencia y el orden? ¿Hay alguno entre nosotros que pueda decir en voz alta y clara que no le encanta la locura del amor imprevisible e incontrolable? Si lo hay, por favor, manténgase receptivo, que estas líneas van por él.
Mucho antes de que el amable Neil llegara, ya existían tipas de delicioso desequilibrio como Katharine Hepburn y sus víctimas indefensas, tipos irresistiblemente rígidos del perfil de Cary Grant.
A estas alturas, si uno aspira a ser recordado por líneas como estas, mejor será que desista de pretender ser original hablando de que los polos opuestos se atraen. Escribiré, pues, sobre el placentero goce de reconocerlo una vez más. Y el lugar de los hechos fue esta vez Cincómonos Espai d’Art, acogedor rinconcito para entrar a vivir ya emociones escénicas.
Los viernes representan DESCALZOS, una nueva versión de “Barefoot in the park” de Simon, que prolonga el acierto de ofrecer con un humor blanco, a veces desternillante, las dificultades de arrancar de una parejita recién nacida (chispeante Anabel Riquelme, enternecedor Pablo Salinas) provocando, con sus ingenuos lances, el maravilloso efecto secundario de formar una pareja madura (excelsa Lucía Jurjo, entrañable Jorge Salinas) que acabará dándoles la lección definitiva: Disfrutemos juntos y hagamos de nuestras diferencias la fiesta más ruidosa.
El mismo Pablo dirige con desenvoltura esta comedia romántica de réplicas a veces afiladas pero, al fin y a cabo, inofensiva y consigue un extraordinario equipo interpretativo: La química de ambas parejas es ejemplar y el ritmo que insuflan a sus embates sentimentales está sabiamente administrado. Y también se asoma la eficacia de ese robaescenas que es Christian Salinas que aquí (y quizás porque estos sean días de compartir con la familia) no se queda para él sino que amplía su horizonte escénico.
Salinas pincha, en cambio, en su concepción escenográfica: Teniendo en cuenta que el personaje central de esta pieza es el cuchitril (y ático sin ascensor) donde Paul y Corie hacen y deshacen su nidito de amor, y que gran parte de la comicidad de la historia radica en la estrechez del espacio, nos encontramos un escenario tan despejado que no nos resulta creíble. Tampoco se muestra acertado en algunas transiciones de escenas, interrumpiendo la agilidad que sus actores reparten a raudales.
¿Será que esto de andar sin zapatos por recomendables parques reclama un confort burgués que contrarreste tanta dicha?
Hansel y Gretel merodean estos domingos por la Sala Karpas de Madrid. Y con su habilidad para zaherir y una contagiosa afición por la distracción llevan a la desesperación al Brujo Escalambrujo, al borde de la inanición y casi a dejarle sin techo.
La Compañía sirve una versión muy desenfadada del cuento recogido por los Hermanos Grimm en el que la “joie de vivre” aplasta cualquier aspecto tétrico o adoctrinador. Porque parece que ya no estamos para cuentos. Y sí para pasarlo bien.
Así que organizan un “show” que toma un poco de “Pulgarcito” (la perseverancia de los protagonistas por recuperar el equilibrio familiar después del repetido abandono por parte de los padres), otro poco de “Alicia en el país de las maravillas” (esas plantas dicharacheras y con dificultades para aguantar la compostura) y hasta de “La bola de cristal” (los ripios amenazadores de la Bruja Avería aquí los recoge un malvado una y otra vez apaleado), un puñado de canciones sabrosonas (que van de la rumbita a la salsa) y algunas morcillitas coyunturales para que los adultos también se laman un poquito los dedos. Todo ello acaba convirtiendo el material de partida en un mero pretexto para conseguir una horita de entretenimiento encantador pero banal.
Belén Orihuela y Nerea Rojo paciendo azúcar.
Porque aquí Gretel es una ingenua histérica; Hansel, un niño extremadamente prudente; y el enemigo, un bobalicón tan inocuo como simpático. Poco importa la lucha entre el Bien y el Mal. Incluso volver a casa sanos y salvos si podemos engullir dulces nada nutritivos y bailar al son de criaturas imprevisibles (lo mejor de la función: el escarabajo Baldomero, con un salado Chema Moro).
La propuesta de Manuel Carcedo Sama se resiente, en lo dramatúrgico, de esta dispersión narrativa: Por una parte, a duras penas avanza la historia. Por otra, la dirección de actores adolece de una falta de cohesión evidente: algunos son excesivamente histriónicos; otros, demasiado contenidos. En cambio, aplaudimos el tono festivo de su dirección: La diversión es constante gracias a esa mezcla de delirio ocioso de los protagonistas, que incluye los tiernos mugidos de una vaca tan despreocupada como los dos hermanitos y en quien recaerá, entre pasos de baile zumbones y repetidas expresiones de sorpresa, la tarea de enderezar a los terribles niños a la hora de urdir su plan de derribo del famélico hechicero y triunfal victoria final.
Josep Mª Pou des de fa uns anys es dedica a dirigir aquelles obres que li agradaria veure a ell, sense amoïnar-se de si estarà de moda i, sobretot, sense preocupar-se si el públic en general respondrà al seu missatge. Així que Pou ens està acostumant a un teatre que retorna a l’essencial de l’escenari, el text, la paraula i el silenci. Un teatre clàssic i de vegades fins i tot acadèmic que tracta de ferir el cap i les ments dels espectadors per remoure els seus valors o la manca d’ells.
Prendre partit ens explica la relació del director musical Wilhem Furtwängler amb el nazisme. I com, tot i fer un seguit d’investigacions sobre la seva vida pública i privada, no es va poder demostrar la seva afecció amb el règim. «¿Què havia de fer… Quedar-me o marxar?» diu Furtwängler, qui es sent impotent i exageradament passiu davant les preguntes intimidatòries del comandant Arnold. Aquesta pregunta, serà la llosa que arrossegarà el director després d’haver renunciat a fugir d’ Alemanya per dirigir l’Orquestra Filharmònica de Berlín durant el període nazi.
La posada en escena d’aquesta versió de ‘Prendre partit’ —l’original es va estrenar a Londres i Broadway el 1995 i el 1996, i es va adaptar al cinema (‘Taking Sides‘, 2001), sota la direcció d’István Szabó— aprofundeix en la lluita entre cultura i política, i l’ús que en fa el poder de la cultura a favor dels seus interessos, trepitjant la llibertat dels artistes. Aquesta contradicció enfronta els dos protagonistes del duel: el mateix director d’orquestra Wilhem Furtwängler (Josep Maria Pou) i el major nord-americà Steve Arnold (Andrés Herrera), un personatge obsessionat en trobar el punt feble, real o imaginari, dels acusats en els seus interrogatoris una vegada finalitzada la Segona Guerra Mundial.
L’obra pretén activar la reflexió de l’espectador i no cau en el maniqueisme, sinó al contrari, el públic surt fent-se la pregunta, “jo m’hagués quedat? Hagués marxat?» Una qüestió que es va repetint a mesura que avança l’interrogatori.
L’escenografia ajuda a l’espectador a entrar dins el contextt. Se’ns presenta un marc de postguerra i desolació, escenificat amb una edifici mig derruït. El saló gris amb els grans finestrals trencats, és el marc perfecte per simbolitzar no només l’Europa de la postguerra (l’edifici), sinó també la fragilitat de l’animà humana (els finestrals) dins una situació extrema, i com s’adapta a ella cadascun dels personatges.
El que ha aconseguit Pou en la seva direcció és que cap dels personatges es mengi els altres, i per això tots tenen el seu propi espai de reflexió on despullen les seves misèries i personalitats. Per sobre de tots i com a conductor dels altres tenim al major Steve Arnold que en certs moments ens ha semblat massa intens. Pou com a contrapunt de l’exagerada adrenalina del seu inquisidor, es mostra seré i intel·ligent. Però per sobre de tots destaca el rol de l’actor Pepo Blasco en el paper de segon violí de la Filharmònica Helmuth Rode. Mesurat, humà, contingut, i ple de matisos. Blasco ens presenta així el seu personatge i aconsegueix enganyar l’espectador sobre la realitat que l’envolta fent tot un viatge interior des de l’ pretesa innocència fins a la caiguda als inferns.
L’obra en certs moments perd el seu ritme i resulta lenta, ja que ens trobem amb escenes amb llargs silencis que pretenen donar un espai de reflexió a l’espectador, perquè sigui ell qui construeixi la seva pròpia veritat. La situació d’aquest silencis està perfectament estudiada dins els interrogatoris i marquen una bretxa entre la cultura representada pel director musical i la política representada pel seu interrogador.
L’atmosfera està embolcallada per una banda sonora que neda entre els enregistraments de la Orquestra Filharmònica i el soroll dels bombardejos que retronen dins el cap del major Arnold, en un intent d’afrontar el que ha vist als camps de concentració. I aquesta visió és la que no deixa a Arnold soltar la presa, intentant per tots els mitjans dictar un judici interpretant les proves per condemnar a Furtwängler.
A l’espectacle, tot i tenir moments brillants, encara li falta recorregut. En alguns moments pot resultar dens, però l’estètica general, recolzada per una il·luminació i un vestuari molt encertat, ajuden a alleugerir-la. A més la feina dels actors acaba de perfilar una obra que ja s’espera dura per la mateixa temàtica que tracta.
Autor: Ronald Harwood
Traducció: Ernest Riera
Direcció: Josep Maria Pou
Repartiment: Josep Maria Pou, Andrés Herrera, Sandra Monclús, Anna Alarcón, Pepo Blasco i Sergi Torrecilla
Escenografia: Joan Sabaté
Il·luminació: David Pujol
Vestuari: María Araujo
Espai Sonor: Àlex Polls
Caracterització: Toni Santos
Producció: Focus
Horaris: de dimarts a divendres a les 20:30 hores; dissabtes a les 18:00 i a les 21:00 hores i diumenges a les 18:00 hores Preu: de 24 a 28 € Idioma: català Duració: 1 hora i 50 minuts (sense entreacte)
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Compartir techo de un hospital permite contrastar heridas. Y, cuando la tragedia empieza a relativizarse por la recuperación diaria, también los pacientes pueden compartir su temor. Por lo que sucedió y cómo afectó a quines les rodean. Y lo que resulta más interesante dramatúrgicamente: por si pretenden volver a ser quienes eran o, en cambio, están dispuestos a seguir adelante.
El Centro Dramático Nacional propone hasta el domingo 21 de diciembre que el espectador meta el dedo en las FISURAS de Diana I. Luque. La forma que sugiere la autora es adoptando la mirada entre rutinaria y escéptica de los estudiantes MIR. Juntos, podemos pasar visita a dos casos clínicos de diferente índole aunque a ambos une una cerrazón a la pronta superación de sus males: un bailarín aterrorizado al descubrir que sus piernas pueden volver a moverse y un niño (magnífico Ángel Perabá) cuyo corte en la mano no es más que una llamada de atención a un padre sonámbulo incapaz de rehacer su vida sentimental.
A continuación, se diseccionan retazos del realismo coyuntural de los dos citados que se comparan, interseccionan y, finalmente, alejan para dejar que ambas líneas argumentales cicatricen en su propia piel. La autora recurre a dos personajes femeninos para que los enfermos puedan decidir si se hunden en su desesperación o bien se agarran a la cuerda fuertemente tensada por el vitalismo (una bailarina que emprenderá el vuelo profesional soltando el lastre del novio convaleciente, una psicóloga infantil oportunamente jovial para que el precoz niño madure).
Y lo que en el papel son poco más que apuntes sobre criaturas dramáticas, en el escenario imploran una entidad que David Ojeda como director otorga parcialmente: la presentación de los personajes vibrante y trepidante aunque efectista como si ejecutasen una danza fatal. En la misma dirección, Ojeda potencia la ambigüedad que acerca y aleja a unos y a otros (el doble papel femenino interpretado por la elegante Xenia Sevillano, que derrochan firmeza exterior y de los que, a la vez, brotan gotas de inseguridad personal). Y, en fin, David realza las preguntas que el texto plantea para salvar al público de la sensación de excesiva fragmentación: ¿Un accidente puede suponer un punto de inflexión en la vida de uno? Y, si fuese así, ¿nuestra cobardía nos permitiría asumirlo?
Existe un tipo de obras de teatro, de historias en definitiva, que podríamos considerar generacionales y que no solo están interpretadas por actores y actrices de una cierta generación, sino que están dirigidas principalmente a un público también de esa generación. En el estanque dorado es una de ellas y nos habla sobre la vejez, los últimos años dorados, de una pareja que, como cada año, va a pasar los meses estivales en la cabaña que poseen cerca del lago.
Ethel y Norman Thayer son un anciano matrimonio que pasa sus vacaciones en un lugar paradisíaco: El Estanque Dorado. Norman, un hombre muy activo, soporta muy mal las limitaciones de la vejez y la proximidad de la muerte. Inesperadamente, llega de visita Chelsea, la hija de los Thayer, que siempre ha mantenido unas relaciones muy tensas con su padre.
La obra de Ernest Thompson es un clásico del teatro contemporáneo traducida a treinta idiomas y representada en más de 40 países. El Romea nos ofrece, en esta ocasión, una versión de Emilio Hernández dirigida por Magüi Mira, que actualiza mínimamente la obra representada por primera vez en Estados Unidos en el año 1979.
En el estanque dorado nos habla de la vejez y de la proximidad de la muerte. Ethel (Lola Herrera) está en la sesentena aunque mantiene un espíritu joven y activo. Norman (Héctor Alterio), está en la setentena rayando la ochentena, posee un carácter burlón y cínico, su salud ha empeorado en los últimos años y vive afectado por los pensamientos de una muerte cercana. La tranquila estancia de la pareja se verá alterada por la llegada de Chelsea (Luz Valdenebro) y su nueva pareja (Camilo Rodríguez), que acompañados por Billy(Adrián Lamana), el hijo de él , pasarán unos días en la cabaña del estanque. La llegada de Chelsea y Billy afectarán de pleno el día a día de los Thayer y permitirá el contacto entre generaciones diferentes. La representación se divide en diferentes actos que marcan los diferentes meses de la estancia en la cabaña. Gracias a ellos iremos conociendo el carácter y la personalidad de Ethel y Norman y la situación vital en la que se hallan.
Al reseñar esta obra uno se ha de sentir influenciado, claro está, por la versión que en el año 1980 interpretaron en la gran pantalla Henry Fonda y Katherine Hepburn, dirigidos por Mark Rydell y en la que la propia hija de Fonda, Jane, interpretaba el papel de Chelsea. Un listón muy alto, que la versión de Hernández y Mira sigue muy de cerca y de la que solo cambia algunas formas en la expresión y en el estilo de la obra, corriendo la representación por los cauces originales. Es por ello que la obra se convierte en una oportunidad de lucimiento para los actores principales, Herrera y Alterio, que saben proveer a esta tragicomedia de los momentos de humor oportunos y de los instantes de emoción y ternura que requiere. Casi podríamos decir que la obra está hecha para ellos, Herrera haciendo de Herrera y Alterio proveyendo al personaje de ese ingrediente de fragilidad y sorna que requiere.
Es así que la obra es un producto redondo y reconocible. Redondo porque la propuesta está bien concebida y desarrollada y reconocible porqué se mantiene en los cauces clásicos del proyecto original. La representación, además de enriquecerse con las interpretaciones de Herrera y Alterio, se nos presenta envuelta en un magnífico escenario que nos muestra el interior de la cabaña en la que acontece la acción de la obra y que acaba potenciando la sensación de familiaridad que de por sí ya genera el texto.
En el estanque dorado es una nueva oportunidad de gozar de Herrera y de ver a Alterio sobre los escenarios barceloneses, y es una apropiada propuesta para la época del año en la que estamos, en la que la familia y la tradición marcan, sin duda, la agenda de nuestras vidas, al menos hasta que acaben las fiestas navideñas y, como en la obra, recojamos todo y esperemos que la Navidad regrese el año que viene!
Autor: Ernest Thompson
Versión: Emilio Hernández
Dirección: Magüi Mira
Reparto: Lola Herrera, Héctor Alterio, Luz Valdenebro, Camilo Rodríguez y Adrián Lamana
Diseño escenografía: Gabriel Carrascal
Diseño iluminación: José Manuel Guerra
Diseño vestuario: Rodrigo Claro y Cuca Ansaldo
Espacio sonoro: David San José
Producción: Teatre Romea y Pentación Espectáculos
Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 19:30 horas y domingo a las 18:00 horas Precio: de 18 a 28 € Idioma: castellano Duración: 1 hora y 45 minutos
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Amb l’arribada de les festes de Nadal, Els Pastorets es converteixen en una cita obligada a gairebé tots els teatres catalans. El Club Capitol s’ha volgut afegir a la tradició i aquest any ha estrenat una versió actualitzada del clàssic de Josep Maria Folch i Torres: Santa Nit, un text de Cristina Genebat –que s’estrena en aquesta faceta amb èxit– i sota la direcció de Julio Manrique i Xavi Ricart que apunta a convertir-se en el fenomen revelació d’aquests dies. Els motius? Senzills: és una obra divertida, amb un missatge optimista, una comèdia lleugera amb el punt just d’atreviment i emotivitat i en què fins i tot hi ha lloc per a una encertada reflexió sobre la religió –a càrrec d’un lúcid saxofonista palestí–, també és una celebració de l’amistat, un muntatge dinàmic que encadena les escenes sense treva i amb uns actors que es coneixen de fa temps, són amics i gaudeixen dalt de l’escenari, i aquesta complicitat juga al seu favor.
Genebat, que aquí també exerceix d’actriu, situa els seus antiherois a Barcelona, amb Ivan Benet i Marc Rodríguez en la pell d’uns moderns Rovelló i Lluquet: aquí són un físic a l’atur i un autònom. És la Nit de Nadal, i els dos desafien la fredor del moment al terrat d’una casa del Raval mirant el cel, expectants, a l’espera que aparegui un cometa ben especial. Però la tranquil·litat dels amics quedarà sacsejada amb la visita d’un petit camell del barri –un fantàstic Albert Ribalta en la pell d’un pintoresc italià– que els donarà la bona nova: la seva amiga Maria s’ha posat de part. Convençuts que no poden deixar-la sola, els joves decideixen anar a buscar-la, iniciant una aventura pels carrers de la ciutat en què es creuaran amb una sèrie de personatges estrambòtics.
Així, la trama portarà els dos amics del terrat a una clínica privada de la zona alta de Barcelona, passant per una estació dels Ferrocarrils Catalans i un exclusiu club on s’hi celebra una festa, escenaris completament diferents que Manrique i Ricart resolen de forma efectiva amb imaginació i simplicitat. A més, la mà de Manrique també és evident, com no podia ser d’una altra manera, amb l’encertada elecció de la música, un total de vuit cançons en què destaquen Let It Snow, la melancòlica Forever Young i un meravellós clàssic de Blondie que acompanya l’entrada memorable de Cristina Genebat a l’escenari.
Sense grans pretensions, Santa Nit es presenta al Club Capitol sense fer massa soroll i com un divertiment entre amics, però segur que acabarà sent una excel·lent sorpresa per als espectadors que, en aquestes dates tan assenyalades, trobaran una manera diferent d’encarar el Nadal amb aquest muntatge, fugint dels tòpics més ensucrats i les tradicionals propostes que programaran els teatres catalans com cada any.
Santa Nit es representarà al Club Capitol fins al 18 de gener de 2015.
Autora: Cristina Genebat
Direcció: Julio Manrique i Xavi Ricart
Intèrprets: Ivan Benet, Marc Rodríguez, Cristina Genebat, Ernest Villegas, Mireia Aixalà, Albert Ribalta, Norbert Martínez
Escenografia: Jordi Queralt
Ajudant d’escenografia: Guilhem Vilches
Construcció: Taller d’escenografia Castells i PRO-ESCENA
Il·luminació: Jaume Ventura
Vestuari: Clara Peluffo
So: Ramon Ciércoles
Video: Sandra Ciércoles
Teaser: Mar Orfila
Disseny cartell: Felipe Mena, Joan Aguadé
Fotografia: Felipe Mena
Producció executiva: La Brutal
Una producció de Bitó Produccions i La Brutal
Horaris: dimecres, dijous i divendres a les 20:00 hores; dissabte a les 17:30 hores i a les 20:00 hores; i diumenge a les 17:30 hores (no hi ha funció els dies 13, 14, 24 i 31 de desembre i 5 de gener) Preu: de 22 € a 25 € Idioma: català Durada: noranta minuts
Crecer es aguantar la mirada de tu padre cuando se dirige a ti y atrapar con tus ojos su cariño. Madurar es abrazar a tus hermanos en cuanto se abalanzan sobre ti para reemplazar tu rencor por su perdón ante lo mucho que les debes. Ser adulto es, en fin, volver al círculo familiar para girar felizmente en él dándote trompazos colectivos.
En RETORNO AL HOGAR, el juguetón Harold Pinter enfrenta a Teddy, un primogénito que creyó haber salido de la ciénaga donde se hunde su clan, con los suyos al volver a casa después de varios años sin atreverse. Y el falso estatus que presume haber alcanzado aquel como prohombre de las letras universitarias se tambalea ante la orgullosa decadencia de los suyos.
Con su obra, Pinter reincide en el artificio de la comunicación familiar lanzando a la platea las entrañas podridas de un matriarcado a la deriva y, además, añade una muy ácida crítica a la misoginia de la mano de una acerada reflexión sobre el sexo como elemento revitalizador de la miseria sentimental.
La hospitalidad de la carne
Ahora es el escenario de la Sala Tribueñe madrileña el que se transfigura en desangelada residencia del West End londinense. Para ello, la directora Irina Kouberskaya arranca motores con ruido y pericia al enfocar la cosa como un espacio en constante movimiento que permite a los actores una progresión de los personajes muy dinámica: en breves instantes, el cuarteto de despojos sociales en que se han convertido los protagonistas harán un repaso a su historia, entre taxis con pasaje celosamente encubierto y equinos que pasan de competir en hípicas desquiciadas a humanizarse sin espuelas que les sepan enderezar. Y el espectador se hunde con entusiasmo en las procelosas aguas de esta tragicomedia surrealista.
Irina se desenvuelve con eficacia en el uso del lenguaje simbólico y, así, nos engatusa con espléndidas imágenes como la de los personajes defecando sus miserias al tirar la cadena de sus vínculos sanguíneos o la deconstrucción y posterior reconstrucción de Ruth en una hermosa escena en la que es recreada por sus dos cuñados. Irina resulta inspirada, además, en el constante recurso a dar la vuelta a lo que dicen sus actores (el padre casi se desmaya al proclamar con enérgica amargura que su fallecida esposa era la columna vertebral del grupo; el intento del mismo patriarca de acercarse emocionalmente a su hijo benjamín rogándole que le acompañe a ver el partido de fútbol como si estuviese amenazando con los puños contra él en pleno combate de boxeo). Mas Kouberskaya acaba dejándose arrastrar por su empeño de subrayar el acento grotesco de la pieza. Ello le pasa factura en la dirección de actores: las interpretaciones de la mayor parte de su equipo devienen tan sobreactuadas que ahogan a menudo la patética humanidad de los seres que mostrar en escena y el histrionismo (en los hombres) y el manierismo (en la fémina) oscurecen la credibilidad de su montaje exceptuando el retrato que logra de Miguel Pérez-Muñoz alentando a un esperanzador Joey, cuyo retraso psíquico es estupendo reverso de la lucidez con que Pinter llegó a erigirle en rey tuerto de este sugerente país de ciegos.
Por Juan Marea
RETORNO AL HOGAR se representa en la Sala Tribueñe de Madrid hasta el 18 de enero de 2015. http://www.salatribuene.com/
“T’estimo però no tant” és la versió catalana revisada i actualitzada de l’obra de José Luis Alonso de SantosPares y Nines. En la versió de Miquel Murga, situem els protagonistes a un pis de l’eixample de Barcelona. Així l’espectador pot veure reconeguts cadascun dels referents que apareixen enmig de les històries de conflictes i relacions que viuen els personatges.
La història ens presenta la vida del Fede (Josep Linuesa), un informàtic, i el Robert (Ferran Castells), un professor d’institut en atur, dos amics que comparteixen pis perquè el Robert ha trencat amb la dona, la Carmeta, que resulta ser la exparella del Fede. Al pis, amb les neures i la depressió del Robert, la situació es va escalfant. A més, aviat apareix la veïna, la Nines (Mònica Corral), una noia molt més jove que ells, que enceta un nou conflicte entre els dos homes. La situació, amb atractiva i seductora veïna i els llastres del passat, provocarà una sèrie d’embolics i malentesos que complicaran la relació d’ambdós amics i els portaran a viure escenes d’autèntica bogeria que embrollaran la trama, sempre en to de comèdia.
Fins aquí podria semblar que estem davant un projecte teatral encertat, molt similar al de “L’estranya parella” de Neil Simon: un home separat que busca refugi i consol emocional a casa del seu millor amic. En aquesta obra el que trobem són dos homes enfrontats pel seu caràcter, l’un serè i l’altre nerviós i cridaner. Enmig d’ells la Nines que provocarà conflictes entre tots dos. Ans així la proposta no arriba a crear una atmosfera de comèdia que captivi al públic.
L’espai escènic pensat per Armand Tarragó, ajuda a l’espectador a fer-se seva l’escena. Podríem estar a un estudi qualsevol de l’eixample de Barcelona. A més l’espai ajuda molt en el desenvolupament de les trames dels personatges. Tot i això el resultat final de l’obra, si bé ajuda a passar una bona estona als espectadors, no acaba de ser del tot rodó. Hi ha alguns moments per riure, però ni els nuus de la Nines i el Robert aconsegueixen estimular al públic. En certs moments el text resulta reiteratiu i se’ns fa llarg. A més, la direcció no acaba de trobar un ritme adequat i una gran part dels gags que podrien ajudar a fer fluid el text, és queden en simples bromes disperses que no tenen continuïtat.
Pel que fa al treball dels actors, Josep Linuesa mostra la seva experiència dalt l’escenari. Tot i que arrossegat de vegades i rebaixada la seva intensitat per una novell Mònica Corral, que debuta en el teatre professional. Possiblement per això el seu paper és veu poc creïble i de vegades sobreactuat, sobretot en els moments que ha de mostrar-se exageradament contenta, feliç i despreocupada. Pel que fa a Ferran Castell, creiem que tot i la bona feina interpretativa en alguns moments sembla mimetitzar-se amb Joan Pera (l’Estranya Parella).
ESPECTÁCULO PRORROGADO del 6 al 29 de marzo en el Teatre Gaudí.
Autor: José Luís Alonso de Santos
Versió catalana i Direcció: Miquel Murga
Repartiment: Ferran Castells, Mònica Corral i Josep Linuesa
Producció: Teatre Gaudí
Espai escènic: Armand Tarragó
Vestuari: Albert Carrasco
Disseny d’il·luminació: Daniel Gener
Horaris: dimecres i dijous a les 20:00 hores; divendres i dissabte a les 22:00 hores i diumenges a les 20:00 hores
Horarios: viernes a las 22:00 horas; sábados a las 19:00 y a las 22:00 horas y domingos a las 18:00 horas.