Gisela y el Libro Mágico: Páginas voladoras

¿Cómo engatusar a los retoños para que, de mayores, sean adultos terrenales? Pues describiéndoles mundos imaginarios que recorrer. En ellos, aprenderán, a través de sus distinguidos protagonistas, esos valores que a duras penas les dejaremos aplicar fuera. Y no correrán ningún riesgo soñando siempre y cuando acepten con resignación que realidad y ficción son lugares herméticos y nada tangenciales.

GISELA Y EL REINO MÁGICO es una enésima muestra más de ello. Y, para seducir a su inexperto público, cuenta con tres bazas aparentes: una cabeza de cartel con desparpajo, una banda sonora de eficacia probada y un cóctel de escenas amenas de clasicismo imprescindible para dar color al viaje iniciático de una becaria de hada que, con un séquito voluntarioso de cómplices escénicos, llegará a triunfar en la lucha del Bien y el Mal.

La cantante Gisela es estos días en el Teatre Borràs de Barcelona una maestra de ceremonias encantadora cuya simpatía interpretativa se equilibra bien con sus agradables cuerdas vocales. Muy cerquita de ella, el otrora insulso Carlos Gramaje exhibe aquí una expresividad muy oportuna, arrancando carcajadas y dinamizando el show con agradecida profesionalidad. Y luego está ese repertorio de canciones Disney que, sin venir demasiado a cuento, consiguen emocionarnos con su implacable edulcoramiento. Entre ellas, los números de conjunto lucen especialmente y momentos como la procesión “chic” de deliciosas criaturas de la jungla entonando “Hakuna matata” se dan la mano de alegres himnos como el advenimiento de Hércules con su vibrante solemnidad a golpe de góspel, para dar también paso al intimismo contagioso de “La Bella y la Bestia”.

Después de gozar con todo esto, los puntos que restan, como son una dramaturgia casposa, una puesta en escena mediocre y un ritmo irregular, pasan a un segundo término, aunque salen en la foto…

Y una reflexión final: ¿Cuándo enseñaremos a los niños a usar sus propios superpoderes y a revolotear con ellos por los bosques de la vida?

Por Juan Marea

GISELA Y EL LIBRO MÁGICO se representa en el Teatre Borràs de Barcelona (Placa Urquinaona, 9) hasta el 25 de enero.
https://www.grupbalana.com/teatro.asp?ID=547

 

 

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2 pensamientos en “Gisela y el Libro Mágico: Páginas voladoras”

  1. ¿Cuándo enseñaremos a los niños a usar sus propios superpoderes y a revolotear con ellos por los bosques de la vida?
    Cuando lo hagamos los adultos, amigo. Difícil tarea pero hay que intentarlo.

    1. Hola, Lola:
      La zona de confort perjudica gravemente la capacidad de iniciativa. Y, como espectadores, podemos pedir propuestas más arriesgadas y contemporáneas.
      En cuanto al auge de historias fantásticas banales, estoy convencido de que se debe a una infantilización preocupante de nuestra sociedad…
      Juan

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