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Crítica literaria: La prisionera de Roma, de José Luis Corral.


Cada vez más los autores de novela histórica tienen que expandir su repertorio de épocas, personajes y contextos para hacer valer la originalidad y la creatividad en la elección y elaboración de sus obras. Queramos o no, ciertos momentos, trascendentes o no, de la historia han generado y generan un gran número de novelas, mientras que otros, considerados menos atractivos, se mantienen en la penumbra, iluminados tan solo por débiles soslayos de luz, aunque posean, a priori, tanta validez e interés como aquellos periodos y escenarios históricos más transitados por los escritores.

Si bien, de vez en cuando las mesas de novedades de las librerías nos muestran nuevos temas y, por tanto, nuevas posibilidades para realizar un viaje literario en el tiempo, en la historia, y nos ofrecen “billetes” de lectura con dirección a la Grecia Helenística, a la Roma imperial (aunque ambientada en otros momentos que no sean en los que gobernaron los emperadores de la dinastía Julio-Claudia) e incluso al periodo del Bajo Imperio, una época al parecer prohibida para muchos de los autores y de las editoriales (luce más un Julio-Claudio cualquiera que un Diocleciano, un Teodosio o un Mayoriano posteriores).

José Luis Corral

Por suerte las cosas cambian, aunque sea poco o poco, y la creatividad literaria desborda los itinerarios marcados por la tradición o el hábito. Un ejemplo de ello lo muestra la publicación de La prisionera de Roma, de José Luis Corral, editado por la editorial Planeta, una novela histórica ambientada a mediados del siglo III d.C. y que narra la vida y las ansias de poder de la reina Zenobia, la mujer que dirigió los designios de Palmira, una de las ciudades más importantes del Oriente romano y que pretendió construir un nuevo imperio independiente del romano y del de su gran enemigo, el imperio persa sasánida. Todo un soplo de aire fresco que permite revitalizar y ampliar la “base de datos” temática del género.

José Luis Corral nos traslada, como les decía, al Oriente romano, un territorio que aunque marcado por la dominación y el poder de Roma, posee un carácter exótico y oriental que lo acerca más al mundo medieval que no al propiamente romano que acostumbramos a hallar en otras novelas. El libro nos relata la vida de Zenobia, la reina más famosa de Palmira, la ciudad de las palmeras, y si me permiten, una de las soberanas más interesantes del Oriente mediterráneo después de la ilustre y famosa Cleopatra. La acción se sitúa, justamente, en los años conocidos como los de la Crisis del siglo III, en la que el poder romano parecía abocado al desastre debilitado por las constantes usurpaciones y conflictos políticos internos, por una crisis económica galopante (la historia siempre se repite), por la amenaza de los enemigos externos, principalmente bárbaros en la frontera del norte y persas en el limes oriental, y por la desestructuración interna, protagonizada por la escisión del conocido como Imperio galo y la independización del Oriente en manos de Palmira.

Corral nos transporta, así, a la ciudad caravanera y comercial de Palmira, que conoció su apogeo político a lo largo de los reinados de Odenato y su mujer Zenobia, y nos presenta a la bella e indomable reina que, tras la muerte de su marido heredó las riendas del poder. Asistiremos, pues, a la materialización de sus sueños de independencia tanto del poder romano como del persa y a la puesta en marcha de una fructífera política entre Oriente y Occidente. Si bien la osadía de Zenobia no será vista con buenos ojos desde Roma, que reclamará el dominio de sus posesiones en Oriente y luchará contra la soberana y contra su ciudad para recuperar su poderío en la zona.

Básicamente el libro se desarrolla entre estos parámetros: el Oriente antiguo, personificado en Palmira e invadido por el olor a las especias y la visión de las mercancías que llegaban del extremo Oriente y de la China, con el comercio de las cuales la ciudad se hizo rica y famosa. Aunque también seremos testigos de las intrigas políticas que la ambiciosa reina llevó a cabo para asegurar la autonomía de su ciudad situada entre los dos imperios más importantes del mundo antiguo. Es así que visitaremos la mágica y portentosa ciudad de Ctesifonte en la que los representantes de Palmira deberán negociar la paz con el Rey de reyes, seremos testigos de la conquista de Egipto por parte de las tropas palmirenas y nos veremos obligados a tener un ojo puesto en Roma, en la gran capital del mundo antiguo, que en su camino de recuperación política y con la llegada al poder de emperadores competentes como Aureliano, pretenderán recuperar su poderío en Oriente y escarmentar a la ciudad y a la reina que pretendió abandonar la égida romana.

Corral nos muestra a una Zenobia joven, hermosa (hermosísima) que anida en su corazón demasiados anhelos y sueños para su ciudad y para su descendencia. Una mujer decidida que llevó a su reino a un periodo de plenitud sin precedentes y que, según los historiadores, defendió el limes oriental romano en uno de los momentos más críticos de su existencia.

La última mirada a Palmira de la reina Zenobia, cuadro de Herbert Schmalz.

Si bien la publicación de La esclava de Roma es todo un acierto, algunos aspectos atenúan sus méritos. El principal de ellos es su extensión de 826 páginas. Sin duda un exceso que hace a la novela algo cansina y difícil de transportar. Es posiblemente un yerro del autor abarcar en la obra desde el mismo nacimiento de Zenobia hasta su cautiverio en Roma y su posterior liberación, de la que, por cierto, los historiadores no están tan seguros. Corral hubiera tenido que resumir o abreviar alguna parte de la historia para hacerla más abarcable “físicamente” al lector. Además en algunos momentos la historia deviene algo lenta, con lo que al sumiso lector le puede parecer que no avanza.

Corral, además, hace prevalecer a lo largo de la obra, y sobre todo en su parte final, los diálogos sobre las descripciones y contextualizaciones, con lo que la trama llega a desfallecer en algunos momentos, dejando al lector sin un espacio o ambiente en el que ubicarlas. Algo incomprensible estando situada la historia en una época y, sobre todo, en una región, el exótico Oriente, cuya fisicidad tendría que perfumar cada una de las páginas y las escenas del libro.

Por último el estilo de Corral nos deja claro muy pronto su dedicación como profesor de historia y su amplia experiencia en la difusión histórica, ya que su última novela, como otras escritas por él anteriormente, pecan, a veces, de una mayor voluntad de enseñar que de narrar. Si bien esto es algo positivo para aquellos de sus lectores que no conozcan demasiado bien la época en la cual se desarrolla la acción, puede afectar negativamente la lectura de aquellos que “controlan” algo más el asunto. Como no podía ser de otra forma, todo tiene elementos positivos y negativos.

Aún así, La prisionera de Roma es un buen ejemplo de la amplitud de miras y del profundo conocimiento que Corral posee sobre el tema y sobre la época, y su consagrado estilo a la hora de narrar un episodio que, aunque desconocido por muchos, constituyó un momento decisivo en la historia del Imperio romano. No sé si tengo la confianza necesaria con ustedes para solicitarles que opten esta vez por salirse de lo “conocido” por todos (al menos de aquellos habituados a leer novela histórica) y se entreguen a la lectura de una novela que, aunque extensa, tiene el atractivo y el encanto de hacernos viajar a uno de los momentos más interesantes de la historia de Roma y nos permite conocer a la reina Zenobia, un grandioso personaje histórico que tuvo el atrevimiento de enfrentarse a los dos imperios más colosales que haya conocido la humanidad y que durante algunos años convirtió a su ciudad, la comercial Palmira, en la base de un gran reino que intentó hacerles sobra.

Título: La prisionera de Roma
Autor: José Luis Corral
Editorial: Planeta
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
Fecha de publicación: 10/05/2011
Páginas: 832
ISBN: 978-84-08-10203-8
Formato: 15 x 23 cm.
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
Precio: 22,90 €
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: El Apagón (Black Comedy) en el teatre Condal.


El Teatre Condal estrenó el pasado 30 de noviembre El apagón, una de las grandes comedias vodevilescas del teatro inglés del siglo pasado escrita por Peter Shaffer, dirigida por Yllana e interpretada por Gabino Diego, Eva Santolaria, Aurora Sánchez, Diego Molero, Paco Churruca, Ramón Merlo, Ana Arias y Ledicia Sola.

Brindsley (Gabino Diego) es un joven escultor prometido con Carol (Eva Santolaria). Esta noche es especial para él pues vendrá a su estudio un reputado coleccionista de arte interesado en su obra. Además conocerá, mal que le pese, al padre de su novia. Para impresionarlos a ambos la feliz pareja ha tomado prestados los muebles y las obras de arte de un vecino que está de viaje, con la intención de devolverlas una vez finalizada la velada. Por desgracia un inesperado apagón lo trastocará todo y puede que arroje una nueva luz a su vida.

El apagón tiene un arranque visual muy original que se mantiene durante toda la función: la acción da inicio con el escenario a oscuras, mientras que los actores (Diego y Santolaria) de desplazan y actúan sobre él sin aparentes problemas. Cuando se produzca el apagón se encenderá la iluminación del escenario para el público, y al mismo tiempo desaparecerá en la trama teatral. Si bien nosotros podremos ver perfectamente que está pasando en cualquier momento, los actores estarán a oscuras y nos convertiremos en auténticos voyeurs de situaciones y comportamientos normalmente escondidos a la luz del día.

Una buena idea que hace que de verdad se sienta el apagón. El espectador observa como se mueven torpemente los protagonistas en la “oscuridad”. Una situación difícil que obliga a los intérpretes a moverse por la casa tropezando y (supuestamente) sin verse. Esto último consiguen transmitirlo los actores con un gran esfuerzo interpretativo y no pudiendo fijar la mirada en sus interlocutores cuando hablan entre ellos porque, claro, no se ven.

El apagón no deja de ser la típica comedia de enredos. Un vodevil a la vieja usanza aunque aquí las puertas han sido sustituidas por las idas y venidas de la luz, gracias a la presencia de mecheros y linternas. El versátil escenario de la obra recuerda una de las páginas del comic “13 Rue del Percerbe” del genial Ibáñez, pues nos muestra de una forma muy similar la casa de la pareja, en donde podemos ver el comedor, la cocina, el lavabo, el dormitorio y la azotea, todo en el mismo decorado. Una buena y aprovechada escenografía a la que se le saca mucho partido y en la que acabarán sucediéndose escenas simultaneas, que entrelazadas, provocan la risa del espectador. En eso consiste en parte un buen vodevil, en acción desmadrada y equívocos constantes. y El apagón los tiene.

Gabino Diego interpreta al sempiterno joven simpático con salidas a lo Woody Allen, que hará malabares para ir arreglando los continuos problemas y líos que se sucederán durante el apagón y que pueden acabar con su carrera e incluso con su pareja. En este aspecto destacan los esfuerzos que Brindsley (Diego) tendrá que realizar “a oscuras” para devolver los muebles “tomados prestados” a su vecino tras la vuelta prematura del mismo. Eva Santolaria es también ya una veterana (y joven) actriz y se nota. Sabe cambiar a diferentes registros y estados emocionales muy rápidamente, de dulce y melosa, a enérgica, a furiosa, y a histérica como si nada. Una actuación que recuerda su papel en la longeva serie de televisión Siete vidas. Ellos son los dos pilares de la función, pero en toda comedia que se precie los papeles secundarios son importantes y en ésta destacan por sus muy buenas interpretaciones. Diego Molero esta soberbio en su papel de Harold, el vecino algo amanerado y coleccionista de antigüedades, al igual que Aurora Sánchez, la metomentoda y atrevida vecina Miss Furnival, una mujer faltada de amor, que provocará no pocas risas a lo largo de la noche y que nos enseñará como podemos llegar a compórtanos cuando nadie nos ve, sobre todo si nos dejamos llevar por los “divertidos” estragos del alcohol. Para añadir más tensión tenemos al padre de la novia, un severo Paco Churruca que encarna a un estricto y malhumorado coronel. A ellos se suma el pobre operario de la compañía eléctrica enviado para solucionar el apagón, que se ve arrastrado por los acontecimientos y al que da vida Ramón Merlo. En la última media hora la entrada de Clea (Ana Arias), la antigua novia de Brindsley, brillará y destacará con luz propia en esta oscuridad.

La obra se cierra con un tinte algo surrealista y es que a Gabino Diego no se le puede dar una guitarra… Aunque El apagón sea una comedia nos permite darnos cuenta de que, si bien un apagón es triste, a veces lo necesitamos para que nuestras vidas cambien.

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El apagón (Black Comedy)” se representa en el teatro Condal del 23 de noviembre de 2011 al 8 de enero de 2012.

Autor: Peter Shaffer
Dirección: Yllana (Joseph O’Curneen)
Adaptación: Joseph O’Curneen y Luis Colomina
Reparto: Gabino Diego, Eva Santolaria, Aurora Sánchez, Diego Molero, Paco Churruca, Ramón Merlo, Ana Arias y Ledicia Sola
Escenografía: Anna Tusell
Vestuario: Anna Tusell y Felype R. de Lima
Iluminación: Juanjo Llorens
Producción ejecutiva: Verteatro y Smedia

Horarios: miércoles a las 21:00 horas; jueves a las 18:00 y a las 21:00 horas; viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:30 y a las 21:00 horas y domingos y festivos a las 18:30 horas.

FUNCIONES ESPECIALES:

6 de diciembre a las 18.30 horas
8 de diciembre a las 18.30 y a las 21.00 horas
22 de diciembre a las 21.00 horas

FUNCIONES ESPECIALES NAVIDAD:

24 de diciembre no hay función
25 de diciembre a las 18.30 y a las 21.00 horas
26 de diciembre a las 18.30 y a las 21.00 horas
29 de diciembre a las 21.00 horas
31 de diciembre a las 22.00 horas
3 de enero a las 21.00 horas
5 de enero no hay función
6 de enero a las 18.30 y a las 21.00 horas

Precios: miércoles y jueves 25 €; viernes, sábado, domingo y festivos 29 €.

PRECIOS ESPECIALES NAVIDAD:

25 de diciembre, 34 €
26 de diciembre, 34 €
31 de diciembre, 42 €
1 de enero, 34 €
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Escrito por: Taradete

Nueva publicación: Breve Historia del Holocausto, de Ramón Español.


La colección Breve Historia de la editorial Nowtilus publica un estudio sobre el Holocausto judío llevado a cabo en la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Una rigurosa y amena obra escrita por Ramón Español, doctorado en historia contemporánea en la Universidad de Barcelona y especialista en la Segunda Guerra Mundial y en los grandes conflictos del siglo XX.

Breve Historia del Holocausto le permite descubrir cómo la fuerza de la ideología nazi permitió la ascensión de Hitler al poder de Alemania. Encumbrado e idolatrado, desafiaba al mundo con su proyecto imperialista mientras proyectaba las primeras leyes raciales y antisemitas. La obra le adentra en la Segunda Guerra Mundial para comprender la manera en que la superioridad militar alemana permitió el dominio nazi de Europa en 1942. Analiza también cómo los nazis, amparándose en la guerra, llevaron a cabo el plan secreto de la “Solución Final”, la eliminación física de los judíos que se concentraban en los ghettos. Estremecedor e impactante; a través del gas y de los campos de exterminio se acabó con la vida de millones de personas. Tras la guerra, se descubrió el secreto mejor guardado del nazismo, el Holocausto. El genocidio impactó al mundo por su crueldad y magnitud, y asimismo condicionó para siempre el devenir del pueblo judío y el de la humanidad.

Breve historia del Holocausto muestra con una gran rigurosidad y un estilo directo y divulgativo, las claves de uno de los episodios más conmovedores de la historia. Leyes manchadas de sangre, secretos de Estado, experimentos macabros, cenizas para la reflexión; ésta obra nos acerca a los orígenes, la magnitud y las consecuencias éticas y políticas de uno de los mayores genocidios de la historia.

El texto se inicia definiendo los conceptos básicos como el propio Holocausto, el nazismo o el sionismo, e indaga en la tradición antisemita europea. Las causas de la persecución judía habrá que buscarlas en la frustración patriótica que significó la Primera Guerra Mundial y en el tradicional pensamiento antisemita y se manifestarán en una ideología nazi que conseguirá el poder en Alemania en 1933. El nuevo gobierno abordará sin reparos la represión de toda diferencia social, política y cultural, y en ésta destacan las leyes antisemitas. Las democracias europeas, dando prioridad a sus problemas coloniales, evitan cualquier enfrentamiento y se someten a las voluntades de Alemania. El camino hacia la guerra y el imperialismo no alejan al gobierno nazi de la obsesión judía. Finalmente la ocupación de Polonia, tras el pacto entre Hitler y Stalin, da origen a la Segunda Guerra Mundial en 1939 y a una nueva fase de la persecución antisemita.

El libro se adentra en la evolución del conflicto y muestra cómo Alemania impone su superioridad militar en las batallas. En el contexto de una guerra devastadora, los nazis someten a sus nuevos dominios a la disciplina y las leyes del III Reich. De esta forma la marginación de los judíos aumenta, siendo aislados en ghettos y campos de concentración.

Más adelante se muestra cómo se convierte en un problema la acumulación de prisioneros en Europa del Este, es entonces cuando en enero de 1942 se llega a la “Solución Final” de la cuestión judía. Se decide la eliminación física de los judíos a través de cámaras de gas y se fijan campos de exterminio. Finalmente, el desenlace de la guerra permite descubrir a los soviéticos los campos de la muerte en Polonia. Es en ese momento cuando el impacto del magnicidio lleva a las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial a iniciar los Juicios de Nuremberg, donde se acusan a altos dirigentes nazis por los crímenes contra la humanidad cometidos durante la guerra.

Breve Historia del Holocausto no concluye con el final del genocidio, sino que estudia sus consecuencias; el éxodo judío a Palestina, la creación del Estado de Israel y el conflicto endémico en el Próximo Oriente. De hecho, va aun más allá y, así, el último capítulo está dedicado a la herencia del Holocausto en el siglo XXI. En él se analiza la repetición de genocidios, la irrupción del pensamiento neonazi y el negacionismo, así como el recuerdo vivo del Holocausto en la actualidad.

Ramón Español Vall es Licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona, y profesor de bachillerato de Historia, Economía y Geografía. Historiador y educador social es, además, especialista en Historia Contemporánea y en los grandes conflictos del siglo XX.  Doctorado en Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona (1998-2000) y especialista en la Segunda Guerra Mundial, reúne todos sus conocimientos en esta obra.

Título: Breve historia del holocausto
Autor: Ramon Espanyol Vall
ISBN: 9788499671932
Formato: 13 x 19 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 352
Colores: B/N
Fecha de Salida: Octubre 2011
P.V.P: 14,95 €

Descarga: DosierdeprensaBHHolocausto.pdf

Crítica literaria: Las cenizas de Ovidio, de David Wishart.


La editorial Alamut publicó a finales del año pasado Las cenizas de Ovidio, la primera obra escrita por David Wishart (en el año 1995) y también la primera entrega de la serie de novelas histórico-detectivescas protagonizada por el joven patricio Marco Valerio Mesala Corvino.

Las cenizas de Ovidio nos traslada a los inicios del reinado de Tiberio y nos presenta algunos de los episodios históricos más “oscuros” de la Roma altoimperial, unos sucesos que obligarán a Marco Corvino a indagar, arriesgando su posición e incluso su vida, en las tramas políticas urdidas a la sombra de la dinastía Julio-Claudia.

Aquellos que hayan leído esta primera y breve introducción pensarán ¿Y qué? ¿Otra más? ¿De nuevo los Julio-Claudios? Unas objeciones justificadas debido a la amplia bibliografía de novela histórica ambientada en esta época y que tiene a esta dinastía como referente. Aún así espero poder abatir estar observaciones a lo largo de los párrafos siguientes.

Las cenizas de Ovidio no se aleja, es cierto, de un escenario histórico ya trillado en centenares o incluso millares de novelas. Aunque nos propone una planteamiento fresco y un desarrollo original. Todo comienza, como nos índica el mismo título, con la voluntad de Rufia Perila, la hijastra del poeta Ovidio, de hacer enterrar en suelo italiano las cenizas de su padrastro tras la muerte de este último, que ha vivido exiliado en la ciudad de Tomis, el la costa oriental del Ponto, por orden del emperador Augusto.

Perila contacta con Marco Corvino, el hijo del patrono de su padrastro, al que solicita ayuda. Éste, un joven aristócrata disoluto y licencioso, movido por el aplomo y la belleza física de Perila, inicia los trámites para solicitar tal autorización. Ante la misteriosa negativa de las autoridades al permitir el regreso de las cenizas en cuestión, Corvino se interesará cada vez más en el asunto, iniciando una investigación que le llevará a desafiar a varios de los políticos más importantes del momento e incluso a algunos de los miembros de la dinastía de los Julio-Claudios.

Las cenizas de Ovidio es, como decía, una novela fresca y absorbente que hace las delicias de todo aquel lector interesado en la Roma antigua y a aquellos a los que les cautive el género y el ambiente de la novela negra. El protagonista, Marco Corvino, es un joven aristócrata que no sabe hacia donde dirigir su vida, ya que hasta el momento tan solo se ha dedicado a disfrutar del patrimonio cedido por su padre y aborrece a los de su propia clase, sobre todo a los políticos aduladores y sumisos que se dejan pisotear por los “apetitos” y los intereses imperiales.

Sin embargo, todo cambiará cuando Corvino conozca a Perila e inicie sus pesquisas, que nos dirigirán de lleno hacia los bastidores de la política imperial, y más concretamente hacia la lucha por el poder dentro de la dinastía de los Julio-Claudios, que afectó tanto a la hija como a la nieta de Augusto, ambas llamadas Julia, y a uno de sus nietos Agripa Póstumo, y en la que parece que pudo estar implicado el propio Ovidio.

David Wishart, el autor

David Wishart realiza una inmersión literaria en la Roma de los primeros emperadores en base a un conocimiento minucioso del periodo en cuestión, si bien lo hace con un amplio sentido del humor y con un atrevimiento que sorprenderá al lector. Los comentarios y las opiniones personales de Corvino sazonan constantemente la novela, entre ellas su constante referencia a Tiberio como Verruga, su desprecio hacia la clase de los patricios o su rechazo a la política del momento, hecho materializado en la relación de amor-odio entre Corvino y su padre, Marco Valerio Mesala Mesalino. Además sus relaciones con los plebeyos, su conocimiento de los bajos fondos de Roma y de los lugares menos recomendables de la ciudad, nos proporcionan un retrato general de una ciudad enorme y variada, como lo era la Roma imperial, que nos permite enmarcar físicamente las investigaciones de Corvino.

Pero lo que tendrá que tener en cuenta el lector es el peso que representa la trama política investigada por Corvino en el argumento de la novela, una cuestión complicada ya que hace referencia al destino político de los Julio-Claudios. Las cenizas de Ovidio hace referencia a los años de gobierno de los dos primeros emperadores, Augusto y Tiberio, una época (y en general la antigua) en la que la política tenía mucho más de “secretismo” y reserva que en la actualidad, debido, entre otras cosas, a la magnificación de la figura imperial y a la inexistencia de medios de comunicación que pudieran airear y “controlar” las intrigas y vericuetos del emperador de turno y de sus colaboradores más próximos.

Así, pues, la trama política se convierte en el meollo del asunto al que Corvino y Perila harán constantes referencia a lo largo de la novela, en su intento de averiguar el porqué de la negativa imperial a permitir el regreso de las cenizas de Ovidio. Esta constante referencia política en la trama sirve, pues, para cautivar y “enganchar” al lector y mantenerlo interesado a lo largo de toda la novela, obligándole a aprovechar todo el tiempo de lectura disponible. ¡Se lo aseguro!

Les recomiendo, eso sí, que tengan preparado un buen “esquema cronológico” de la dinastía Julio-Claudia, ya que lo necesitarán durante la lectura de la novela para aclararse un poco (en el caso de que se pierdan). Aunque la edición de Alamut dispone de una breve relación de personajes al principio del volumen, su propio esquema “de lector” les ayudará a no perderse en una vorágine de nombres que se repetían dentro de la misma familia (en este caso la imperial) generación tras generación y en una confusión continua de relaciones familiares que se alteraban por intereses políticos y dinásticos.

Como personajes secundarios o referenciados en la obra hallamos, de esta forma, a Augusto, Tiberio, Livia (viuda del primero y madre del segundo), las dos Julias (la hija y nieta de Augusto), Agripa Póstumo (hijo de Agripa, el colaborador más cercano de Augusto) el general Varo, el rebelde germano Arminio, la familia de los Fabio, el poeta Ovidio (o más bien sus cenizas) y una miríada de personajes ficticios pertenecientes tanto al ámbito imperial, como al patricio o al plebeyo. Todos al servicio de una trama complicada, secreta, y misteriosa, tanto que incluso los historiadores actuales se mantienen divididos a la hora de interpretar los datos históricos conocidos de ella. Si bien, el cierre de la trama sea, posiblemente, una de las decepciones de la novela, ya que resulta algo incongruente y “flojo” para la época en la que está ambientada y en referencia a los personajes tratados en ella.

Por otra parte, al autor no le interesa alargar el relato con largos viajes de investigación, característicos de otras obras del género, ni con visiones politizadas y estamentales del asunto, ya que aunque Corvino sea un patricio está fuera de los ambientes políticos propios de la aristocracia, lo que permite al lector ser testigo del día a día cotidiano de la ciudad que dominó el mediterráneo en época antigua. Los diálogos directos y sin complejos son, además, otro de los aciertos de Wishart, que provee de realidad y dinamismo a la novela.

No por otras razones la saga de novela histórica-detectivesca escrita por David Wishart y protagonizada por Marco Corvino lleva la friolera de quince entregas editadas, la más reciente de ellas, Bodies Politic publicada por la editorial escocesa PlashMill Press el año pasado. Hemos de alegrarnos de que la editorial Alamut halla conseguido los derechos editoriales, al menos por el momento, de la primera y de la segunda entrega, Las cenizas de Ovidio y La muerte de Germánico respectivamente, publicada esta última en castellano por Alamut en octubre de este mismo año.

Es pues Las cenizas de Ovidio un buen ejemplo de novela histórica detectivesca y contiene muchos de los ingredientes que favorecen su éxito: política, conspiraciones, misterio, mujeres, vino (mucho vino, por cierto), muertes, emoción, humor… Una oportunidad para sumergirse en una época histórica apasionante de la mano de un autor brillante. Espero que gocen con las pesquisas…

Título: Las cenizas de Ovidio
Autor: David Wishart
Colección: Serie Histórica
Formato: 15,5 x 23
Páginas: 320
Precio: 23,95 euros
Encuadernación: Cartoné con sobrecubierta
Fecha de publicación: 9 de noviembre de 2010
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Un fràgil equilibri, en el Teatre Lliure


Es toda una suerte poder gozar, de tanto en tanto, de la representación de dos obras de teatro de un mismo autor en la misma ciudad y al mismo tiempo, de tal forma que se nos permite evaluar tanto el estilo y el talento del dramaturgo en cuestión como la capacidad y la resolución del director, de los actores y de las actrices (entre muchos otros) a la hora de llevar a buen puerto una adaptación teatral.

Este es el caso del estadounidense Edward Albee, del cual, durante los meses de octubre y noviembre, hemos podido ver en Barcelona dos adaptaciones de su obra, Un fràgil equilibri en el Teatre Lliure y Qui té por de Virginia Woolf? en el Romea, dos disecciones de la familia (americana) y de los individuos que la componen a través de los ojos y la crítica del autor.

Nos vamos a centrar en esta crítica en la adaptación de Un frágil equilibri, que se ha representado en el Teatre Lliure del 20 de octubre al 27 de noviembre, dirigida por Mario Gas e interpretada por Mia Esteve, Pep Ferrer, Mercè Montalà, Rosa Novell, Rosa Renom y Albert Vidal.

La acción de la obra se desarrolla en la casa familiar donde vive el matrimonio formado por Tobias (Albert Vidal) y Agnes (Rosa Novell), acompañados de Claire (Rosa Renom) la hermana de esta última. Un lugar donde desde el primer segundo somos testigos de los resentimientos y de los reproches que habitan en la casa y que han acabado dominando el día a día de la familia, centrados, principalmente, en el comportamiento y el alcoholismo de Claire.

Este “frágil equilibrio” familiar, delicado y enfermizo, se pondrá a prueba cuando los dos mejores amigos de la familia, Edna (Mercè Montalà) y Harry (Pep Ferrer), se instalen en la casa, tras huir aterrorizados de la suya (no sabremos exactamente el porqué) y regrese al hogar Julia (Mia Esteve), la hija de Tobias y Agnes, después de haber roto con su cuarto marido. Su llegada y la exigencia de recuperar su antigua habitación, ahora ocupada por Edna y Harry, generarán toda una serie de conflictos que afectarán a la consistencia de la familia.

Esta complicada situación nos permite asistir a la disección que Albee realiza de la familia de clase media americana allá por los años 60, una crítica de la institución familiar dominada por las apariencias y por “lo correcto” y que ha olvidado los sentimientos y la ternura. Un conflicto que Gas nos permite observar atentamente al situar la acción en algo parecido a una piscina o una pecera, a través de la cual el público, que la rodea por sus cuatro costados, puede observar, reflexionar y opinar sobre aquello que están viendo. Y lo que ven no es más que la desidia, la desilusión, el acatamiento, la derrota y el agotamiento de la vida ante aquello establecido, ante unas reglas que nos condicionan a hacer lo que se ha de hacer y que nos separan de nuestra propia alma y nuestros verdaderos sentimientos.

Así, la trama permite “inundar” la escena con toda una serie de recelos e inquietudes que forzarán a los miembros de la familia a tomar decisiones, a hacer suya la situación y a llevarla hacia las emociones, algo a lo que no están acostumbrados desde hace años. Agnes “odia” fraternalmente a su hermana alcohólica y demasiado “natural”; Tobias sostiene, aparentemente, una predilección hacia Claire por su carácter más auténtico y rebelde que el de su propia mujer, a la que aún quiere pero con la que la pasión se apagó hace mucho tiempo. Julia, hija única y mal criada, no ha aprendido a tomar consciencia de ella misma, de sus actos y de la sociedad en la que vive, de aquí sus cuatro fracasos matrimoniales, recordados con sorna por el resto de personajes; Edna y Harry atemorizados de algo insubstancial, de algo que no pueden explicar, aunque parece que es lo mismo que lo afecta a la casa, el vacío de unas vidas que transcurren gracias a la inercia, sin ímpetu, sin futuro.

Un fràgil equilibri nos habla de los límites de la familia. Los personajes casi no pueden establecer quién forma parte de la familia y quién no. ¿Son Claire y Julia parte de la familia? ¿Poseen Edna y Harry más derechos a instalarse en la casa que la hija pseudo-emancipada? Toda una serie de dudas generadas por la indefinición de lo que es la familia y por tanto quién pertenece al círculo de los sentimientos familiares. Es, así, un análisis deshumanizado de una institución familiar, y de una clase social, la clase media acomodada americana de los años 60, que deja claro el rechazo del autor, afectado, seguramente por su propia experiencia vital y que se puede sentir de forma más deshumanizada aún en Qui té por de Virginia Woolf?

Mario Gas y el equipo de producción del Lliure han llevado a cabo una acertadísima adaptación de la obra de Albee realizada con una precisa representación escénica, el símil de la pecera, y en la que el alcohol està omnipresente tanto en la casa como en la vida de sus moradores. Un alcohol que lo “mancha” todo y un remedio que todos ellos acaban utilizando para olvidarse del fracaso de sus sentimientos y de sus vidas.

El acierto se materializa, además, en unos actores que se disuelven en sus personajes para así hacerlos suyos: Rosa Novell encarna a una mujer realista pero decepcionada por la vida y que se deja dominar completamente por las estructuras y por lo que es correcto en cada momento, algo confirmado en su propio lenguaje perfecto y meticuloso; Albert Vidal ha sido ya vencido por la vida y no puede o no quiere sobreponerse a ella; Rosa Renom, más real pero en cambio dominada por el alcohol que necesita para seguir adelante; y Mia Esteve, una hija incapaz de hacerse amar por otro, como un fiel producto de una casa y de una familia en donde el amor y los sentimientos “no se tocan”.

Aunque uno se puede llegar a preguntar ¿Un fràgil equilibri es una obra actual? La impecable revisión dirigida por Mario Gas pretende acercarnos a un pasado y a un país muy diferente a los nuestros. Por tanto ¿nos permite realizar una reflexión sobre la actualidad, sobre la situación de la familia y sobre las emociones y los sentimientos que vivimos y que nos embargan hoy en día? Esto muy señores míos, lo tendrán que averiguar ustedes mismos, aunque, tranquilos, les aseguro que podrán gozar en el intento.

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«Un fràgil equilibri» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 20 de octubre al 27 de noviembre de 2011.

Autor: Edward Albee
Dirección: Mario Gas
Intérpretes: Mia Esteve, Pep Ferrer, Mercè Montalà, Rosa Novell, Rosa Renom y Albert Vidal
Traducción del inglés: Joan Sellent
Escenografía: Juan Sanz y Miguel Ángel Coso
Vestuario: Antonio Belart
Iluminación: Carles Lucena
Sonido: Orestes Gas
Producción: EL CANAL – Centre d’Arts Escèniques de Salt/Girona y Teatre Lliure

Horarios: de martes a sábados a las 20:30 horas y domingos a las 18 horas.
Precio: 27 €; 18 € (miércoles, día del espectador); 22 € (con descuento, excepto el día del espectador).
Idioma: catalán.
Duración de la obra: 2 horas y 30 minutos, con una pausa de 15 minutos incluida.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Verkami: ¿Quieres ser un micro-mecenas de la obra Texere de Las Carmelas?


Clases de tango o pilates, cenas, participar en un documental o poder invitar a tus amigos a la representación de una obra en tu propia casa son algunas de las recompensas que se pueden obtener a cambio de apoyar un proyecto artístico independiente. No se trata de una ayuda sino de un intercambio. Ésta es la fórmula por la que apuesta Las Carmelas, la compañía de danza creada en 2008 por las argentinas Karen Mora y Eva Yufra, para lanzar su último proyecto: Texere.

Dicen que en tiempos de crisis, se potencia el arte y la imaginación. Así sucede en el caso de Las Carmelas, que en un momento en el que ser artista es aún más complicado, están más fuertes que nunca. Texere, su última creación, ha conseguido dos importantes metas: ganar el concurso Escena Nord de Barcelona y estrenarse con éxito el pasado 30 de Septiembre. Ahora el reto es que la obra siga adelante, que pueda llegar a más gente. Y para ello han apostado por Verkami, una web de financiación de proyectos artísticos a través de la suma de aportaciones individuales.

El “crowdfunding” o la micro-financiación colectiva no es un asunto novedoso, pero en un contexto donde las subvenciones desaparecen progresivamente, se convierte en un buen recurso. Eso sí, ya no es suficiente con pedir dinero a cambio de unas chapas. Las Carmelas han querido ir más allá proponiendo recompensas originales y participativas a cambio de pequeñas aportaciones. A partir tan sólo de 5 €- se puede recibir desde un CD con la BSO original de la obra hasta clases de tango o pilates, una cena argentina, participar en el documental en el que están comenzando a trabajar Las Carmelas o incluso disfrutar de un pase adaptado de la obra en tu casa.

Una vez lanzado el reto en Verkami, se tienen sólo 40 días para conseguir la cantidad de dinero fijada. El resultado: todo o nada. Si no se consigue todo el dinero, se devuelven las aportaciones de los mecenas. Se puede formar parte de este proyecto y escoger la aportación en este enlace.

La obra: Texere.

Texere es el fruto de un año y medio de trabajo e ilusión, logrando la integración de diferentes lenguajes artísticos y culturales. Se ha creado junto a un equipo de profesionales multidisciplinar y de estudiantes de la Escuela de oficios de Boca Nord.

Tejer, proviene del latín “Texere”, palabra que inspira una obra de danza-teatro que gira en torno a un concepto que quizá suene algo abstracto pero que todos en algún momento experimentamos: la no pertenencia. Texere habla de identidades que se dividen, desdoblan y entretejen. Moviéndose en esa frágil frontera entre ser diferentes e iguales, intentando seguir patrones y encajar.

Texere nace con la intención de favorecer la integración social y la diversidad. No es una obra de crítica pero sí invita a la reflexión planteando el cuestionamiento de roles en la sociedad. La obra habla de la importancia del contexto, de cómo éste define tu “pertenencia”, de la presión de la imagen y de la necesidad de encontrar un patrón o un rol en el que encajar y en el que sentirnos integrados. Pero Texere no se basa en un discurso moralista, el lenguaje de Texere es el de la danza, el de la fuerza y el del fluir de los cuerpos. La magia de Texere es decir muchas cosas sin decirlas, de una forma bella y armoniosa. Es una obra para diferentes tipos de público porque Texere habla de todos: todos nos movemos, nos desplazamos y en algún momento… dejamos de “pertenecer”.

¿Por qué convertirse en un “micro-mecenas”?
Porque en un momento de crisis general, el arte es recibido como una burbuja de oxígeno. Porque la sociedad necesita manifestaciones artísticas que inviten a la reflexión y al cuestionamiento. Porque el “crowdfunding” permite a las personas involucrarse en el proceso de la obra, transformándola en algo de todos. Y porque gracias al apoyo de la gente, los artistas independientes pueden mostrar su trabajo.

Ser un mecenas está de moda!!

Próxima función de Texere:
Viernes 18 de noviembre en el Centro Cívico de Les Corts.

Dirección general: Las Carmelas
Danza e Interpretación: Karen Mora y Eva Yufra
Asistencia de dirección y Diseño de Producción: Raimundo Morte
Dirección Teatral: Ana K. García
Música original: Corentin Sauvetre
Escenografía: Peggy Deusch y Pablo Silicz
Vestuario: Susanna de la Fuente, Patricia Fernández, Meri Torralba y Ariana Aceves

Más información:
Comunicación: Ahinara Bascuñana: 600 32 11 85 / ahinarabl@gmail.com
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Proyecto en Verkami

Crítica teatral: Una vella, coneguda olor, en el TNC.


Cada uno de los barrios de una ciudad tiene una personalidad y un carácter propios, parecidos a los que posee una persona cualquiera. Así, pues, si nos preguntaran por alguno de los barrios con más personalidad de Barcelona, uno pensaría rápidamente en el Raval. El TNC nos propone un pequeño homenaje a este barrio con la programación de Una vella, coneguda olor de Josep M. Benet y Jornet, la primera parte de una trilogía que nos habla de Barcelona o más concretamente de una de las posibles Barcelonas, una ciudad y un barrio con un olor inconfundible.

Benet i Jornet escribió Una vella, coneguda olor en el año 1962 con la pretensión de realizar una fotografía teatral del barrio en el que había nacido y crecido, de aquí el “sentido de realidad” que posee la obra. Un retrato de un barrio popular y de sus habitantes que nos muestra el día a día de un grupo de vecinos que comparten sus vidas y los espacios comunes, los patios interiores de sus viviendas.

Un barrio, sin embargo, que no es percibido igual por todos sus habitantes. Maria (Sara Espígul), su protagonista, podríamos decir, principal, se siente abrumada por él. El lugar donde vive la mantiene aprisionada en un mundo de simpleza, de vulgaridad y de cotidianeidad insoportable para ella, que durante algunos años consiguió escapar de él, al menos parcialmente, al ser admitida en un colegio religioso de pago fuera del Raval. Su aparente libertad, sin embargo, terminó con la muerte de su padre y con el inicio de las penurias económicas que le siguieron. Por eso Maria quiere huir del encarcelamiento que representa su vida en el barrio, en el que se siente una extraña y en el que se ve obligada a convivir con una familia y unos vecinos con los que no puede compartir nada. Su única salida es Joan (Pau Roca) un joven vecino con estudios que trabaja en una entidad bancaria, aunque esta opción le exigirá demasiado.

Una vella, coneguda olor es, pues, una fiel fotografía que se materializa en el escenario. De nuevo el Teatre Nacional nos sorprende con la recreación “híper-realista” de una escenografía, en este caso de un patio de vecinos del barrio del Raval de los años sesenta. Todos los detalles en él son perfectos: los balcones, las cortinas, la ropa tendida, los trastos, las baldosas… Un escenario ideal para mostrarnos la vida diaria y privada de un barrio a punto de desaparecer afectado por el Plan Porcioles. Un barrio que en breve dejaría de ser él mismo para ser otra cosa. Un capítulo de la historia de una ciudad que se suma a muchos otros que con el paso del tiempo han ido transformando la piel de Barcelona: el derribo de las murallas, el Pla Cerdà, la especulación de los años 60, la Barcelona olímpica, el Plan 22@, todos ellos hitos de la historia de una ciudad que como un ser viviente se modifica, se transforma y evoluciona. Y también una oportunidad para Maria para liberarse de la tiranía del barrio que la oprime.

Para dar vida a los vecinos del Raval la obra necesita de dos generaciones de actores y actrices, los unos con más experiencia y los otros con una nueva mirada. Entre los primeros están Mercè Aránega, que destaca sin duda en la representación, Imma Colomer, Maife Gil, Fina Rius y Quimet Pla, no se resignan a que los echen de su barrio e intentarán organizarse y defenderse ante la amenaza. Los más jóvenes Sara Espígul, Gemma Martínez, Pau Roca y Pep Ambrós, están construyendo sus vidas y para ello han de vivir y experimentar de forma egoísta sus propias experiencias. Aquí es donde observamos la fotografía de los comportamientos: Mercè, la madre de Maria, que necesita y demanda el apoyo de su hija; Manel, el hermano con prometida pero que necesita saciar sus necesidades carnales antes de la boda con prostitutas (estamos hablando, recuerden, de la época franquista); Eulàlia, la vecina cotilla, que necesita saber todo lo que pasa a su alrededor y explicarlo, también, todo; Joan, el joven oficinista que quiere prosperar en la vida; Teresa, la hija del comerciante del barrio llena de arrogancia o Quimet, el escritor anónimo (puede que el mismo Benet i Jornet) que se documenta para escribir su obra… Dos generaciones que viven de forma diferente el final del barrio, los unos con tristeza y beligerancia, los otros con alegría o sin darle excesiva importancia.

Una interpretación totalmente adaptada a la esencia de la obra. Una suma de esfuerzos teatrales que acaban dando la impresión de que hemos presenciado un tiempo “en suspensión” de la vida de un barrio humilde, popular y con carácter; que hemos asistido, en definitiva, a un episodio cotidiano de la historia del Raval, del que salimos con la sensación de no haber ido al teatro sino de habernos quedado a charlar con los vecinos y de haber conocido, de primera mano, el día a día de un barrio repleto de sueños, de deseos y de proyectos dispuestos a ser derribados por la vida misma. Parece, pues, como si hubiéramos desempolvado un viejo álbum de fotos y nos hubiéramos dedicado a recordar el ayer, dejando fluir nuestros recuerdos.

Benet i Jornet sabe, pues, mostrarnos la esencia de un barrio, de “un entonces”, de una Barcelona y de un pasado que no era pasado cuando se escribió y que fue vivido muy de cerca por el autor. Una vella, coneguda olor es eso, es recuerdo del ayer y de las personas que existieron en él, un ejercicio de memoria histórica realizado con una precisión de miniaturista.

Una vella, coneguda olor” se representa en la Sala Petita del TNC del 29 de septiembre al 27 de noviembre de 2011.

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Autor: Josep M. Benet y Jornet
Dirección: Sergi Belbel
Reparto: Pep Ambrós, Mercè Aránega, Imma Colomer, Sara Espígul, Borja Espinosa, Maife Gil, Gemma Martínez, Quimet Pla, Fina Rius y Pau Roca
Con las voces de: Jordi Boixaderas, Camilo Garcia, Maria Jesús Lleonart y Jan Pol Roig Paloma
Escenografía: Max Glaenzel con la colaboración de Estel Cristià
Vestuario: Mercè Paloma
Iluminación: Kiko Planas (aai)
Música: Òscar Roig
Banda sonora: José A. Gutiérrez
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Nacional de Catalunya y Centre d’Arts Escèniques de Terrassa

Horarios: miércoles y viernes a las 20:00 horas; jueves a las 17:00 horas; sábado a las 17:00 horas y 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 10-26 €
Duración de la obra:
1 hora y 25 minutos
Idioma:
catalán
Coloquio: viernes 7 de octubre
Espectáculo recomendado a partir de 12 años
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Forever King of pop, en el Arteria Paral·lel de Barcelona.


Regresa a Barcelona Forever King of pop, el homenaje escénico y musical que recorre la vida y los éxitos de Michael Jackson, la mítica figura de la música pop. El espectáculo se re-estrena el próximo 3 de noviembre en el teatro Arteria Paral·lel donde permanecerá hasta el 2 de enero del año que viene.

Seguramente hemos de estar agradecidos todos aquellos que gozábamos con su música de Michael Jackson de que la productora Summum Music se haya decidido a rendir un homenaje en España a una de las mayores figuras musicales que han existido en las últimas décadas. Después de sufrir todas las angustias, desvelos y desasosiegos provocadas por la desaparición del cantante y por los resultados de las investigaciones que se iniciaron tras su muerte, era lógico y esperado que los reconocimientos, los homenajes y las gratitudes hacia el astro de la música iniciaran un exitoso y, por que no, beneficioso camino.

Este es el caso de Forever King of pop, la reverencia teatral y musical que se re-estrena en el teatro Arteria Paral·lel de Barcelona el próximo 3 de noviembre. Y como los “maestros de ceremonia” de la obra nos indican bien al principio, el espectáculo no es un concierto a la vieja usanza, sino un recorrido por la música y la vida de Jackson, con el beneplácito, incluso, de la familia del cantante. Para ello todo está organizado: un escenario metalífero y urbano, como era habitual en muchos de los videoclips del artista; las voces templadas de los cantantes preparadas para rememorar sus grandes temas y los bailarines dispuestos a reinterpretar algunas de las coreografías de Jackson y de presentarnos, también, otras nuevas creadas para el espectáculo.


Todo está provisto para que el sueño y la magia nos devuelva, aunque solo sea por unos momentos, la música de los 80’s y 90’s y la figura de Michael. El público podrá gozar de nuevo de Jackson, de sus movimientos, de su música y de su corporeidad, ya que, de nuevo, el espectáculo nos permite reencontrarnos con el astro. Los bailarines, los cantantes y sobre todo, los dobles de Michael, nos harán creer que el genio de la música está allí, de nuevo, con nosotros. Para ello el espectáculo ha mezclado los mejores ingredientes: diversos de los numerosísimos números 1 de Jackson y alguno de los dobles “oficiales” del cantante. Su aparición, al más puro estilo jacksoniano, hará las delicias del público, necesitado, seguro, de un poco de la magia que tanto el cantante, como sus canciones, sus videos y sus coreografías, nos han proporcionado a lo largo de nuestra vida. Uno a uno irán sonando los grandes éxitos de la música de Jackson: Blame it to the boogie, Beat it, Billie Jean, Thriller, They don’t care about us, Smooth criminal, Man in the mirror, Heal de world, Earth song… y así hasta 29 temas del cantante.

Un resultado, pues, único, brillante y magnífico en los escenarios españoles. Una ocasión para asistir a un concierto/homenaje donde, seguro, que cada uno de los espectadores podrá gozar con sus temas preferidos de Michael Jackson. A destacar, sin duda alguna, la coreografía de Thriller, con zombies, tumbas, hombres lobos y novias asustadizas… y, de forma muy personal, la coreografía de Earth Song (seguramente mi canción de Michael) en la cual la sencillez y la pasión convierten un tema magnífico en una obra de arte.

Veremos pues a Michael, mejor dicho, a tres Michaels Jackson, oiremos sus canciones, veremos a un grupo de bailarines completar sus coreografías y sus famosos pasos de baile, conoceremos algo también de la vida del cantante, y creeremos algo que es verdad: que Michael Jackson y su música no han muerto, que siguen viv@s y actuales, y que no morirán nunca, ya que, como podremos observar una vez acabado el espectáculo, la música de Jackson está dentro de nosotros, la llevamos en el corazón como la banda sonora que acompaña muchos de los recuerdos de nuestra vida.

Forever King of pop” se representará en el teatro Arteria Paral·lel del 3 de noviembre de 2011 al 2 de enero de 2012.


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Director escénico, artístico y textos: Jesús Sanz Sebastián
Dirección musical y arreglos: Miguel Blanco
Coro gospel, dirección de coro gospel: Pahola Gutiérrez Vargas
Bailarina y coreógrafa: Yolanda Torosio Hernández
Reparto: Samuel Gómez, Mónica Delgado, Marcos Pérez, Yolanda Torosio, Carolina Serrato, Alex Forriols, Carmelo Segura, Amaranta Ausín, Hugo Rosales, Lucky Luciano, Alejandra Barella, Alejandro Gutiérrez, Yurena, Chelo Ramìreza, Vito Bambú, Tamara Suárez, Ángel Pardo, Irán Alegría, María Ayo
Vestuario: Merche Montilla Cano
Dobles Michael Jackson: Fran Jacson, Mampuede y Koldo Mikel Lopez
Músicos: José Ángel Sagi Diaz, Ángel Crespo, Adrián Bartol Molina, Oliver, Iñaki Arakistain, Patxi Urchegui y Josué García
Producción: Summum Music
Escenografía: David Bello
Efectos especiales: Iñigo Sáenz
Iluminación: Roberto Bressó

Horarios: miércoles y jueves a las 20:30 horas; viernes a las 21:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 22:00 horas y domingos a las 17:00 y a las 20:30 horas.
Precio: de 23,9 a 54,5 €.
Idioma: castellano
Duración del espectáculo: 2 horas y 30 minutos con 15 minutos de descanso
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica literaria: Dexter. Ética y estética de un asesino en serie, editorial Laertes.


«Me llamo Dexter. Dexter Morgan. No sé lo que me hizo ser como soy, pero lo que fuera, me dejó un gran vacío dentro».

Vaya, de antemano, mi prudencia ante ensayos dedicados a series de TV que todavía no han finalizado. El pretender hacer análisis de un producto que sigue en plena producción (en el caso que nos ocupa, parece que con intención de que dure más de lo previsto cuando se preparaba el libro) y, en especial, tratándose de un protagonista tan complejo como Dexter Morgan, que todavía, en su desarrollo, puede dar más de una sorpresa, no sólo deja el volumen inconcluso, sino que podría llegar a contradecir muchas de las ideas que se vierten en los diferentes textos que lo componen. Quedan advertidos los lectores: el libro abarca hasta el final de la cuarta temporada y, por lo que se intuye, parece que fue el asombroso cliffhanger con el que finaliza lo que motivó la urgencia en elaborar el estudio. Sólo así se explica la reiterada y entusiasta (hasta la extenuación) mención a ese final en casi todos los textos recogidos en él.

Por si quedara alguien que no conoce la serie, recordemos que se trata de una adaptación (directa, al menos en su primera temporada) de las novelas firmadas por Jeff Lindsay y protagonizadas por Dexter Morgan, analista de sangre en el Departamento de Homicidios de la Policía Metropolitana de Miami, quien mantiene una doble vida: durante la noche ejerce como asesino en serie, liquidando de manera ritual a los criminales que han quedado impunes. En definitiva, un justiciero con trastornos psicopatológicos. La serie televisiva se ha convertido en uno de los grandes éxitos de los últimos años y ha generado un intenso debate por la afinidad que los espectadores pueden llegar a sentir por el protagonista.

El libro editado por Patricia Trapero Llobera, en el que intervienen expertos en Comunicación, Psicología, Bellas Artes, Historia del Arte…, vendría a ser una adaptación para los lectores españoles del volumen “Dexter”: Investigating Cutting Edge Television (citado en la bibliografía), en el que Douglas L. Howard recogía las tesis de varios especialistas. Si en aquél caso eran dieciséis los capítulos, en el publicado por Laertes nos encontramos con diez escritos en los que se abordan diferentes aspectos de la serie, así como se fundamentan otros matices como la interpretación, el retrato-tipo femenino, el entorno geográfico y social, etc.

En el prólogo de José-Igor Prieto Arranz se resume eficazmente lo que vamos a encontrar a posteriori. Aborda en él todas las caras del poliedro que permite tener una visión global del contenido y el continente de la serie. Y, en efecto, se cubren las principales cuestiones que pueden dar sentido a un trabajo ambicioso elaborado como reflejo de lo que representa la ficción televisiva actual. Desde los diferentes caminos que ha seguido la saga literaria respecto a la audiovisual; la repercusión nacional (a través del canal de cable Showtime) e internacional; la controversia que produce el considerar como héroe a un brutal asesino; la influencia de internet; el bilingüismo del producto y su dificil adaptación en la versión doblada; las características de los psicópatas rivales de Dexter… Pero, de entre todos los trabajos incluidos, me han gustado tres que marcan la diferencia.

El primero, dedicado al trabajo actoral y a la manera en que se debe interpretar a un psicópata. Curiosamente, Martín B. Fons Sastre, su autor, no estudia el personaje tan magníficamente interpretado por Michael C. Hall. Se detiene, al contrario, en John Lithgow, quien borda el de Arthur Mitchell/Trinity. Fons Sastre dignifica el trabajo del actor, analizando con detalle el duro desempeño que se debe realizar para personificar con detalle y sin caer en el estereotipo (si es que un psicópata puede enmarcarse en alguno) a alguien tan complejo.

También es interesante el estudio científico desarrollado por Jaume Rosselló Mir y Xavier Revert Vidal en el que clarifican los cuadros clínicos de las diferentes tipologías de psicópatas, algo que va más allá de la ficción y que apoya la veracidad del estudio pormenorizado que, seguro, han realizado los creadores de la serie. Esta pequeña guía, basada principalmente en los trabajos del célebre doctor Hervey Cleckley, resume muchos años de investigación sobre tan peliagudo asunto.

Jordi Pallarés Olivé nos deja, por último, una acertada visión de Dexter Morgan desde el punto de vista del superhéroe, faceta que queda remarcada en la segunda temporada con el personaje de The Dark Defender, pero que no ha sido explotada en la producción, aunque los espectadores puedan ver al forense como a un héroe justiciero.

Sin embargo, y ahora vienen los “peros”, en su conjunto se detecta una continua repetición de ideas y de referencias que cansa al lector. Es correcto explicar las bases argumentales de la serie, pero hacerlo en casi la totalidad de la obra, una y otra vez, cuando se complementa con una guía de episodios, llega a molestar. Quizás un poco más de coordinación para que cada autor se limitara a lo concreto de su tema no produciría ese “frenazo” en la lectura, releyendo lo que otros ya han expuesto. Lo mismo sucede con el mencionado cliffhanger de la cuarta temporada, citado hasta la saciedad, que hace pensar en ese “entusiasmo” que sintieron los espectadores al verse sorprendidos de manera tan espeluznante, y que pudo desembocar en el proyecto del libro. Si añadimos las insuficiencias de la corrección ortotipográfica, cada día más descuidada en las ediciones españolas (¿ni siquiera se utiliza el corrector de word?) y errores como los localizados en el texto de Anna Tous Rovirosa, en los que ubica a personajes o sucesos en una temporada diferente a la correcta para luego contradecirse, concluiremos que un estudio que se pretende de referencia debió pulirse al detalle. Sin olvidar, por supuesto, lo comentado más arriba: Se está analizando un producto cuya producción y desarrollo sigue en marcha, dando la impresión de que el libro, a su vez, está inacabado.

Título: Dexter. Ética y estética de un asesino en serie
Autores: Patricia Trapero Llobera (ed.) y VV.AA.
Editorial: Laertes
Materia: Comunicación audiovisual
Páginas: 302
Formato: 23 x 16
Edición: Noviembre 2010
Precio: 19,50 €
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Escrito por: José A. Muñoz

Crítica teatral: L’impostor, Versió del Tartuf de Molière, en el Versus teatre.


Seguramente no existe una temporada teatral en ninguna ciudad española, ni tampoco en el mundo, al menos en el Occidental, en la que no se represente, como mínimo, una de la obra escrita por Molière, sin duda alguna uno de los dramaturgos franceses más reconocido, sino el que más, de todos los tiempos. Esta vez, y al inicio de la temporada, el Versus Teatre se ha atrevido con el estreno de L’impostor, Versió del Tartuf de Molière, una adaptación de la obra el autor francés dirigida por Frederic Roda al frente de la compañía Die Probe.

Y como pasa con todos los clásicos, la obra escogida, El Tartufo, pretende analizar los sentimientos y las ambiciones clásicas que vivifican y alteran los corazones humanos, los antiguos y los modernos, condimentado todo ello con un gran sentido del humor evidente a lo ancho y largo de la obra.

Tartufo o el impostor nos traslada a mediados del siglo XVII, a la casa del burgués Segimon cuyo entendimiento está confundido y obnubilado por la influencia que ejerce sobre él, y por tanto sobre el resto de la familia, Tartufo, un “supuesto” fraile beatucho acogido en la casa. Segimon, cegado por su reverencia hacia Tartufo, se propone unirlo en matrimonio con su propia hija, Anna, si bien esta está enamorada de Maurici. La decisión tomada por Segimon llevará a su mujer, Elvira y a una de las criadas, Francina, a luchar contra el triste destino matrimonial que Segimon depara a su hija, intentando desenmascarar a Tartufo. Toda esta complicada situación familiar lleva, como no, a que se represente sobre el escenario una trama cómica de intentos, equívocos y consecuencias, que afectará de pleno a la vida en la casa e incluso al destino económico y social de la familia.

La joven compañía teatral Die Probe lleva a cabo, pues, una relectura de una de las obras más conocidas de Molière, y lo hace con un carácter joven, un hecho que se nota tanto en los intérpretes y, a pesar de la veteranía del director Frederic Roda, en alguna inconveniencia a la hora de configurar el espectáculo. Y seguramente la mayor de ellas sea, justamente, la adaptación de la obra.

Me explico. La versión del Tartufo estrenada en el Versus opta por mantener una imagen clásica de la obra, apartándose de las muy de moda y peligrosas actualizaciones escénicas. Es todo un placer, además, deleitarse con un texto interpretado en catalán y en verso, con unas rimas y un ingenio preciosistas, que nos permiten gozar aún más del perfil clásico de la adaptación. Todo esto nos introduce rápidamente en la trama de la historia, a lo que no son ajenos los esfuerzos de sus jóvenes actores.

Si bien, la adaptación desbarata gran parte de los aciertos del intento. La drástica reducción del número de personajes y la dramática supresión de parte de la trama producen un efecto de desconcierto en el espectador, que, sobre todo en el último acto, se ve sorprendido por una deriva del argumento que no le permite comprender lo que se está narrando sobre el escenario. El cambio en el ritmo de representación, es pues, un bache que hace descarrilar, en parte, los logros de un proyecto que se nota materializado con mucho más que empeño.

La juventud, además, es manifiesta en la compañía y se hace evidente en el transcurso de la obra. La mayoría de los actores y actrices están aún en fase de aprendizaje, y se nota, lo que nos puede hacer valorar aún más el esfuerzo interpretativo. Aún así, es de derecho destacarla actuación de Anaïs Garcia y Laura Fité, la primera como una fiel criada alegre y metomentodo; y la segunda como Tartufo, que en esta versión adopta un componente andrógino (una mujer interpretando a un personaje masculino) que permite a la obra introducir un elemento de misterio y ocultación muy adecuado a un personaje mentiroso, conspirativo e intrigante que busca su éxito personal aún a expensas de destruir a la familia que lo acoge. Una juventud teatral que no ha podido ser equilibrada por la dirección escénica de Frederic Roda, que nos presenta una adaptación con unos perfiles no del todo definidos.

Aún así, y si tomamos a L’impostor. Versió del Tartuf de Molière como un ejercicio de maduración profesional (que creo que es lo que es), es de ley reconocerle algunos aciertos, sobre todo la valentía de atreverse con un Molière, y nada menos que con el Tartufo, y el hecho de permitirnos recrearnos de nuevo con una obra y con unos personajes que han dejado huella en la historia del teatro.

L’impostor. Versió del Tartuf de Molière” se representa en el Versus Teatre del 11 de octubre al 2 de noviembre de 2011.

Dirección: Frederic Roda
Versión: Joan Oliver
Reparto: Marina Barberà, Laura Fité, Anaïs Garcia, Anna Massó, Marc Rius y Jordi Sanosa
Cía: Die probe
Iluminación: Marc Martin
Técnico de iluminación: Andriy Kravchyk
Diseño de vestuario: Companyia Acte Quatre
Producción: Die probe y Acces Teatre SL con el apoyo de Teatre de Ponent, sl.

Horarios: martes y miércoles a las 21:00 horas.
Precio: 12 €.
Idioma: catalán.
Duración: 1 hora y 10 minutos.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez