Desde la eclosión del género zombi, las secciones de género de las librerías de nuestras ciudades se llenan con todo tipo de novelas cuya acción transcurre en escenarios apocalípticos, una moda literaria, a mi creer, muy relacionada con los grandes temores provocados por los avances de la ciencia y la tecnología y sus efectos sobre nuestra vida cotidiana. Siguiendo la estela de esta tendencia literaria Ediciones B publicó en septiembre de 2014 Cibertormenta de Matthew Mather, una historia que nos muestra en forma de diario novelizado, las graves consecuencias provocadas en Nueva York (y consiguientemente en América) por los efectos de una gran tormenta de nieve acompañada por una caída generalizada de la electricidad y las comunicaciones.
«Mike Mitchell y su familia son sorprendidos por los efectos de un temporal de nieve en Manhattan, Nueva York. Lo que en un principio parece una simple molestia, se irá convirtiendo con el paso del tiempo en un escenario apocalíptico en el que la población de Manhattan deberá luchar contra el frío, por los pocos recursos disponibles y contra la amenaza que constituyen conocidos y desconocidos. En su lucha por la supervivencia Mike hallará la ayuda de su amigo y vecino Chuck, obsesionado por las técnicas de supervivencia. Ambos se aliarán para proteger a sus familias y a los vecinos y amigos que viven en su mismo edificio».
Cibertormenta es una novela que por los temas que analiza (escenario apocalíptico, apagón digital y de las comunicaciones e incluso algo de terror) se podría considerar más que de ciencia-ficción como una novela de supervivencia, ya que esta es la idea que se impone a lo largo de la trama. Es decir, lo que nos narra el autor es el esfuerzo de supervivencia de un grupo de personas ante una catástrofe humanitaria: imaginaos atrapados en vuestras casas por la gran cantidad de nieve acumuladas en las calles tras una serie de grandes tormentas, con muy poco que echaros a la boca, la caída de los sistemas de comunicación (algo mucho más que vital hoy en día) y sin medio de calefacción alguno para luchar contra las bajas temperaturas.
A esto hemos de sumar un pequeño grado de terror, muy parecido al propio de la literatura Z, al tenerse que defender el grupo protagonista de la rapiña de sus convecinos, y un ligero toque de ciencia-ficción o, mejor dicho, de política-ficción, ya que parece que alguna potencia extranjera está aprovechando los problemas internos norteamericanos para iniciar una guerra con los EE.UU.
Estamos, pues, como os decía, ante una novela de supervivencia, a través de la cual iremos conociendo como la situación de los neoyorquinos se complica a medida que van pasando los días y la población no recibe la ayuda necesaria de las autoridades. Asistiremos, de esta forma, a episodios de violencia entre vecinos; evacuación de hospitales; excursiones en busca de alimento; ataques nocturnos por parte de hambrientos enemigos e intentos de fuga de la ciudad. Todo ello «amenizado» por todo un sinfín de argucias y tácticas de supervivencia solo conocidas por aquellos especialmente interesados en el tema, una actividad con bastante tirón en EE.UU.
El autor opta en esta ocasión por el género diario para proveer al relato de más veracidad, en el que el protagonista nos relatará como la convivencia se degrada con el paso de los días, con lo que consigue que la lectura se vaya enfriando y enfermizando a medida que avanza la numeración de las páginas.
Una recomendación para aquellos que disfrutan con las situaciones límite y quieran acompañar a Mike, a Chuck y a sus familias en una aventura de supervivencia que, seguramente, os dejará helado!!
Mirem per sentir-nos millor: La realitat se sotmet a la nostra pupil·la. Si tanquem, però, els ulls tornarem a estar perduts: Ens convertim en sers desvalguts a mercè del que la Realitat real vulgui fer-nos.
Fa uns cinquanta-cinc anys, un director de cinema va desafiar la vista dels espectadors que encara no entenien la importància de reunir-se en una sala de projeccions a les fosques amb el pretext de veure una pel·lícula. En Michael Powell va insultar la miopia del públic amb “Peeping Tom”, una obra que encegava amb un noi obsessionat per crear un entorn on la por fos la conseqüència directa de ser observat.
L’Alícia Gorina va presentar a La Seca-Espai Brossa un espectacle teatral que trasllada la premissa del protagonista de “Peeping Tom” a dues plataformes encara més estremidores que el Setè Art: el teatre i la reflexió crítica sobre aquest. Del que es tracta és de simular una reunió de treball entre un prestigiós crític (l’inacabable Àlex Gorina) i la directora que el farà debutar en un experiment artístic per parlar, precisament, del film de Powell. Tot plegat, que a priori podria semblar un exercici recargolat pretensiós, en mans de l’Alícia esdevé un magnífic exemple de fet escènic d’una riquesa semàntica admirable.
Primer de tot, perquè la directora demostra que el procés creatiu pot arribar a tenir tanta entitat per si mateix que no requereix mostrar un resultat final. La passió de l’Àlex i la desimboltura de la Patrícia Mendoza (la falsa directora) són elements actius de valor sorprenent.
Després, l’habilitat del dramaturg Ferran Dordal per a construir subtilment una història de suspens protagonitzada per uns personatges que semblava que només havien de ser uns instruments narratius és esfereïdora: L’espectador alterna els papers de víctima i botxí, segons si es limita a esguardar el que no succeeeix a l’escenari o si bé, en canvi, adopta el rol de “voyeur” sense embuts. Perquè, al capdavall, ¿hi ha res de més morbós que mirar com els altres es veuen obligats a prendre decisions que no afectaran el que els mira?
També ens ensenya l’Alícia la multitud de punts de vista per representar una ficció: Els seus actors es filmen entre ells i, fins i tot, destrueixen els límits del fals plató per a identificar-lo amb el propi espai escènic.
Deixo per al final la part més inquietant: La por novament es converteix en el personatge central: El temor de l’Àlex de quedar-se sol a escena sense haver assajat quan el que s’espera d’ell és que sigui ell mateix davant de la càmera; l’amenaça de l’Alícia que posa en perill un cop i un altre la confiança de l’Àlex; i el desconcert de nosaltres, que haurem d’acabar participant espiritualment en una litúrgia consagradora de la carn cinèfila i la sang que brolla d’aquells que fan, de l’anàlisi de la Realitat, Art joiós.
Per Juan Marea WATCHING PEEPING TOM es va representar el 10 de març a la Seca-Espai Brossa de Barcelona.
Como ya sabéis, las obras y los espectáculos de base histórica que se realizan en la actualidad, tanto en el cine, en la televisión, como en el teatro, pretenden revisar, normalmente sin los conocimientos y las aptitudes necesarias, figuras claves de la historia, para acercarlas y hacerlas más inteligibles a los públicos de hoy en día, ávidos de poca reflexión y mucho entretenimiento. Y sabéis también que en Culturalia nos gusta especialmente reseñar este tipo de espectáculos. Hoy es por tanto el día de El testamento de María, el monólogo teatral estrenado en el Teatre Lliure de Montjuïc, escrito por el irlandés Colm Tóibín, adaptado y dirigido por Agustí Villaronga e interpretado de forma magnífica, por Blanca Portillo.
Asistimos, pues, a un monólogo intenso que nos permite acceder a la mujer que existió tras la figura de la María «Madre de Dios» cristiana y que nos muestra cómo vivió los episodios mesiánicos protagonizados por su hijo. El Testamento de María es una pequeña gran obra. Pequeña por su formato, ya que, en verdad, tan solo necesita a Portillo para su realización, y grande porque hace bien lo que se propone, y os puedo asegurar que la reconstrucción histórica en general las más de las veces fracasa en sus intentos.
Y con eso no quiero decir que la obra sea un testimonio histórico real de la mujer, ni mucho menos (de la que, por cierto, fuera de la Biblia, una obra de carácter no histórico, no sabemos nada), pero el esfuerzo hecho en la escritura del texto es inteligente, consistente y en parte prudente, aunque en algunos momentos juegue con la polémica. La obra, además, está dirigida por Agustín Villaronga, autor de un éxito de cine histórico reciente como Pa negre (2010) ambientado en la posguerra española. De ahí que la construcción del personaje hecho entre él mismo y Blanca Portillo, nos permita acercarnos a una dimensión humana «posible» de la «Madre de Dios».
Por lo que respecta a Portillo, cabe decir que la actriz está esplendida, tanto en la interpretación como en la en la recitación del texto, trasladando al espectador a un drama que la «interfaz» católica nunca ha permitido que fuera visto. María teme, María duda, María llora y María huye, todo ello a través de la interpretación y del cuerpo, que aunque físicamente no se asemeje demasiado al estereotipo establecido en la imaginería cristina, invade de emotividad al público, sobre todo en algunos momentos del monólogo, como el de la Resurrección de Lázaro o la Crucifixión de Jesús.
La María de Portillo es un portento que nos permite conocer la «pretendida realidad» que existió detrás de la María del Nuevo Testamento, aunque la historicidad del personaje sea ficticia. Tóibín juega, además, con la polémica al tratar de una forma irreverente alguno de los episodios de la vida de la «Madre de Dios», ya sea la paternidad de Jesús, la huída de la propia María tras la muerte de este en la Cruz y sobre todo, su «apostasía», al acabar en la ciudad de Éfeso protegida por los apóstoles adorando una imagen de la diosa pagana Artemisa. Algo indemostrable, por otra parte, pero consistente si repensamos la vida de María desde un punto de vista más realista y actual como lo hace Tóibín. Son materia de reflexión, además, la acusaciones que realiza varias veces María a lo largo de la representación sobre la veracidad de los hechos narrados en el Nuevo Testamento, una crítica, sin duda al peso de la Iglesia a lo largo de la historia e incluso en la actualidad.
Un punto negativo de la propuesta es la composición de una escenografía, obra de Frederic Amat, que no acaba de conectar con el espíritu minimalista de la obra y con lo que quiere comunicar. Una des-conexión que le hurta más bien poco a la magnificencia de un texto esplendoroso, una dirección firme y considerada y una interpretación de una calidad que no hallamos habitualmente sobre los escenarios. Portillo es, por otra parte, el alma de la obra, y la que influye de forma decisiva en el resultado final de la misma, rompiendo en varios momentos la barrera entre público y actriz.
El Testamento de María es un intento atinado de acercarse a los contornos y los sentimientos de la Madre de Dios, algo de por sí imposible siquiera de imaginar para la mayoría, en un siglo, el XXI, que no acepta ninguna figura consagrada por la historia y/o la religión, y que se esfuerza por desvelar sus fueros internos aunque sea a partir de apuntes e hipótesis nimias. La diferencia, aquí, reside en la calidad del conjunto, el texto, la dirección y como envolviéndolo todo, la interpretación de Portillo.
Autor: Colm Tóibín
Adaptación y dirección: Agustí Villaronga
Intérpretes: Blanca Portillo
Traducción: Enrique Juncosa
Escenografía: Frederic Amat
Vestuario: Mercè Paloma
Iluminación: Josep Maria Civit
Sonido: Lucas Ariel
Música original: Lisa Gerrard
Producción: Testamento, Grec 2014 Festival de Barcelona, INAEM – Centro Dramático Nacional y Avance – Producciones Teatrales
Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas. Precio: 29 € / existencia de descuentos Idioma: castellano Duración: 1 hora y 15 minutos (sin pausa)
El Circo Carrusel está deseoso de empezar la función. Lo malo es que no hay público que quiera girar con sus monstruos. Será que pasó su momento. Mas no por ello cejan en su empeño. El programa se nutre de la ternura con que malvive la compañía bajo una carpa aislante: El espectáculo debe continuar, sí, solo que no parece haber nadie dispuesto a motivar su arranque. ¿Nos aventuramos a dar un garbeo?
En esta obra de Alberto Rizzo, luce con alarmante peligro la historia de una iniciación. La de un joven de alma cándida preparado para encontrar su “grandiosidad”. Y lo hará en medio del patetismo de artistas olvidados. Probablemente arrinconados por las invencibles descargas de internet, las impertérritas series televisivas y las abductoras aplicaciones de teléfono móvil. ¿Qué más da? Rincones como CincómonosEspai d’art se prestan con generosidad a obrar el milagro.
Aquí se trata de convocar a los supervivientes de un arte otrora capaz de consolar con sus trucos a quienes no necesitaban la credibilidad. Alberto sitúa a su héroe (sensible David Ortiz) en medio de un despliegue de personajes paradigmáticos y, aunque no se atreve a ahondar en sus miserias, los sacude con sugestión en una exhibición de números entrañables. La sangre no llegará al río porque la propuesta funciona, sobre todo, como fresco costumbrista. Para que no perdamos de vista que hace algún tiempo los forzudos no lo eran tanto pero nos gustaba creer en sus bíceps. Que los ventrílocuos podían verse atemorizados por las ínfulas estelares de sus muñecos (inquietante Guillermo García). Que, por debajo de las barbas de la mujer vellosa, podía manar una melodía cautivadora (dulce Laia Pérez). Que para ser malabarista sonreír con esmero era condición casi suficiente. Y que las bailarinas (pizpireta Alba Mesa) se podían erigir en cálidas voces de la conciencia.
El montaje se ve malogrado por un ritmo irregular y la dirección de actores de Rizzo oscila entre el balbuceo y las buenas intenciones. Sin embargo, la atmósfera que envuelve la sala a lo largo de la representación constituye un tentador elemento para desear desdibujarnos en la platea: La mezcla de tiniebla, ensoñación y solidaridad que une al equipo de La Coquera la toman prestada de un lugar del que no logramos escapar por más que nos empeñemos.
Porque la ingenuidad colinda con la picardía. Porque la sencillez a veces se enturbia con la extravagancia. Y, además, porque hay espectáculo cuando antes se causa expectación. Y, en todo esto, Jorge Dutor y Guillem Mont de Palol tenían algo que decirnos.
La 4ª edición deNUEVAS ESCENAS, NUEVAS MIRADAS de La Pedrera incluyó en su estancia la sala de ensayo de ambos artistas, a la sazón escenario. Aunque diré con mayor precisión que el auditorio de la insigne mansión ideada por Gaudí cedió parte de su brillo a las buenas artes comunicativas de este dúo de intérpretes.
Con un ojo puesto intermitentemente en la complicidad del respetable, Jorge se atribuye el rol de payaso serio. Ello no es óbice para que Guillem se deslice convencido a lánguidos pasos. Y, juntos, tientan al espectador con un plan de trabajo tan ambiguo como de adscripción creciente: Sin balbucear, advierten que van a experimentar. Y, mostrando sus ejercicios, intentan viajar hacia la esencia del proceso creativo.
Pero, ¡atención! antes de que empecemos a carraspear ante el temor de un nuevo ejemplo de pretenciosidad narcisista, exhiben una refrescante actitud irónica: ¿Podemos contar algo prescindiendo de contarlo? Claro que sí si rechazamos la intención de sentar cátedra. Por ello, Dutor se detiene con firmeza mientras Mont de Palol se empeña en separarse cada vez más del suelo. A la vez que Jorge llega, Guillem va. Y las consignas que enarbolan los noveleros de principios del milenio adquieren en las chispeantes figuras de estos dos prosaicos bailarines un significado inusual al asociarse a la mínima expresión corporal, al humor jocoso y a una simpatía escénica que se nutre de las ganas de su platea.
John Cage es el “macguffin”, como diría otro provocador constante para desconcierto de James Stewart y donaire de Cary Grant. De lo que aquí se trata es de comprobar una vez más que con la observación (Jorge y Guillem recibiendo sin ambages a su público) se toman apuntes; del desafío al espacio inerte (el acoso y derribo de los cuerpos de los artistas a las paredes de la sala) surgen fronteras apasionantes; y de la mezcla de lo banal (la letanía de vocablos con rima consonante en “ete”) y lo fundamental (el bucle que les arrastra cuando no consiguen encontrar nada concreto con que “empezar” el espectáculo) surgen jugosas vivencias.
Seguramente la época helenística es un escenario ideal en el que ubicar la trama de una novela histórica, ya que es un periodo plagado de rivalidades políticas, contendientes de nivel y acontecimientos históricos destacables para alcanzar la tensión dramática adecuada para una novela de este tipo. De ahí que Christian Cameron haya escogido este época para situar su saga histórica Tirano.
Una serie de novelas esta que, además, se desarrolla desde un punto de vista secundario y actual. Secundario porque el protagonismo de la novela no se le cede a ninguna de las grandes figuras políticas del momento, esto es, el personaje principal no es ni Antígono el Tuerto, Demetrio Poliorcetes, Seleuco ni Ptolomeo, beneficiarios finales de las conquistas de Alejandro Magno, sino Sátiro del Bósforo, el soberano de un territorio de dominio griego en la periferia del mundo heleno. Y actual porque precisamente el Bósforo, territorio que comprendería una parte de la actual península de Crimea, se ha materializado en la conciencia popular mediática tras su reciente escisión de Ucrania y su problemática reincorporación a Rusia.
«Hacia 305 a.C., dos hombres se enfrentaron por la hegemonía del Mediterráneo: Tolomeo, señor de Egipto, y Antígono el Tuerto, señor de Asia. Y, entre ambos, la estratégica isla de Rodas que ninguno podía permitirse ceder al enemigo. Para Demetrio, el inteligente aunque jactancioso hijo de Antígono, Rodas era una presa que debía tomarse a toda costa. Rodeada por su poderosa flota, con su ejército acampado ante las murallas y las más ingeniosas máquinas de sitio jamás construidas apuntando hacia ella, la ciudad parecía condenada a sucumbir. Pero atrapado tras sus murallas había un hombre resuelto a salvarla de la destrucción. Un hombre con la valentía y la visión para volver las tornas contra Demetrio y su abrumador poderío militar. Un hombre que, apoyado por sus amigos más íntimos y la mujer a quien ama, sencillamente no puede permitirse fracasar. Un hombre llamado Sátiro«.
Esta última entrega se divide en dos grandes apartados: el primero se asemeja más a una historia de piratas (de la antigüedad) en la que Sátiro y su flota se enfrentarán a las amenazas que oculta el mar y al desafío de la armada antigónida y en la que los ataques navales y los riesgos marinos serán los protagonistas. En la segunda parte de la novela el escenario cambiará drásticamente y las fuerzas de Sátiro participarán en la defensa de la ciudad comercial de Rodas, frente al apabullante ejercito de Demetrio Poliorcetes y su batería de ingenios militares, en la cual seremos testigos no solo de lo trágico de la batalla (en la antigüedad), sino que nos angustiaremos y excitaremos al seguir el relato de las diferentes tácticas y estrategias utilizadas en la defensa de la ciudad, la cuál estará a cargo del propio Sátiro. A todo ello le podemos sumar un breve episodio que nos narrará, de forma sucinta, la campaña de Melita, soberana de los escitas, en la tierra de los parni en Hircania, una historia tan solo vinculada a la trama general por el hecho de que la protagonista es la hermana de Sátiro.
Como no podía ser de otra forma, esta quinta entrega de la saga Tirano sigue la estela de las cuatro anteriores, en la que los ingredientes principales de la trama los constituyen las disputas entre los Diádocos por los restos del imperio de Alejandro Magno y el destino político del reino del Bósforo, por lo que la narración de los enfrentamientos militares será la que predomine. Cameron dispone para urdir la trama de un gran número de personajes históricos, ya que el periodo los posee en abundancia, y de otro gran número de personajes ficticios, como corresponde a una saga que ya cuenta con cinco entregas.
Sin embargo la ficción se impone en el desarrollo de la novela ya que, y como reconoce el propio autor en el epílogo final del libro, el protagonista principal de la trama, Sátiro, no estuvo presente en el asedio de Rodas, hecho este que entibiará el ánimo de aquellos lectores que valoran, sobre todo, la veracidad de las historias que les son narradas.
Por lo que respecta al tipo de narración, está también se divide en dos partes: si a lo largo del relato de las operaciones navales de la flota de Sátiro su intensidad pocas veces llega a un grado adecuado, lo que le hace perder parte de su atractivo, en la segunda parte de la novela, la que nos relata el asedio de Rodas por parte de Demetrio Poliorcetes, el estilo de la narración se decanta por detallarnos día a día, casi hora a hora, los hechos acaecidos en la defensa de la ciudad, por lo que el trama gana en intensidad dramática y llega a subyugar al lector.
Por otra parte, y ya acabando con esta reseña, podríamos decir que la novela escrita por Cameron se puede leer como un relato casi independiente del marco histórico en el que se sitúa, ya que aunque las aventuras de Sátiro se ubican en una época muy precisa y los rivales a los que se enfrenta, esto es, Antígono el Tuerto y Demetrio Poliorcetes, son reales, la narración se vincula más al relato de aventuras marítimas y de guerra de asedio que a un marco histórico y político concreto, sirviendo este último tan solo para situar mínimamente al lector en forma de referencia distante en la época helenística.
Tirano Destructor de ciudades es la prosecución de una saga que se arriesga a la hora de escoger un personaje (Sátiro) y unos referentes (el Helenismo y el Reino del Bósforo) no tan conocidos por el lector habitual de novela histórica, si bien convence solo a medias a aquellos a los que nos gusta «meternos» de pleno en las circunstancias y los hechos históricos de un periodo apasionante de la historia. Tendremos que esperar, pues, la continuación de la saga, ya disponible en inglés con el título Tyrant: Force of Kings
A mitjans de 2013, Eugènia Broggi decidia tancar la seva etapa com a editora dins el Grup 62 amb la ferma convicció d’emprendre un nou projecte editorial, un nou segell que publicaria ficció basant-se en els seus gustos com a lectora. Broggi va necessitar només uns mesos per donar forma a la seva idea, i el mes de febrer de 2014 naixia L’Altra Editorial, una editorial que, amb només un any de vida, s’ha fet un lloc en el sector. Culturalia ha volgut parlar amb Eugènia Broggi per conèixer la seva valoració d’aquests primers mesos, però també per saber com ha afectat la crisi econòmica al món editorial, escoltar els seus consells sobre emprenedoria, els seus plans de futur i, sobretot, per xerrar de la seva gran passió: la literatura.
L’Altra Editorial neix a principis del 2014. ¿Com valoreu el vostre primer any d’activitat?
Realment estic molt contenta perquè amb només un any hem aconseguit que la visibilitat dels nostres llibres sigui enorme, tot un èxit d’acollida des del primer dia per part de llibreters, periodistes i lectors. D’altra banda, diuen que els primers dos anys són més fàcils perquè acabes d’arribar i estàs més de moda, i el difícil és aguantar a partir dels tres anys, però ara per ara estic súpercontenta, amb ganes de publicar més autors catalans (de moment n’he fet només tres) per anar equilibrant els autors de fora amb els d’aquí. A més, un dels èxits que més em satisfà és que hem venut els drets de publicació als Estats Units de la nostra primera novel·la (Els nois, de Toni Sala).
¿Quants llibres teniu en cartera i quants teniu planejats en un futur proper?
Malgrat que la meva idea és fer-ne uns deu o dotze a l’any, aquest primer només han estat vuit; la previsió d’enguany és editar-ne sis al primer semestre i quatre o cinc més de cara a la tardor. Tot just ara acabem de publicar Joc i distracció, de James Salter, en quinze dies tindrem a les llibreries el Premi Documenta (el recull de contes Puja a casa, de Jordi Nopca, que en castellà publicarà Libros del Asteroide) i a finals de mes arribarà un llibre que em fa molta il·lusió i que serà bo per a l’editorial: el primer dels sis volums que el noruec Karl Ove Knausgård ha escrit sobre la seva pròpia vida, un autor –conegut com el “Proust noruec”– amb una visió bastant fosca del món que ha sublimat el que s’anomena “la ficció del jo”. En aquest sentit, poc a poc ens anem expandint cap a fora, i això sempre és saludable.
L’editora Eugènia Broggi
Aquest és un bon moment per endegar una nova editorial?
El nostre és un sector tan fràgil que ha estat en crisi permanentment; ara la crisi és col·lectiva i, òbviament, ens afecta més perquè tothom la pateix, i aquest fet ens ha anat restant lectors. Per tant, en aquest sentit no crec que sigui un bon moment, no, però, al mateix temps, penso que si per a tu és un bon moment, acaba sent l’ideal: per a mi, a nivell vital, era el moment perfecte, i això es nota en l’energia que puc dedicar al projecte, li dóna l’empenta necessària. Potser fa vuit anys hagués estat millor, però aleshores jo tot just començava i hauria estat impossible. En definitiva, per a mi trobo que sí, aquest és un bon moment.
Per què vau decidir batejar aquest projecte amb aquest nom?
La veritat és que sempre intentem reflexionar sobre els noms, però sovint tenen més a veure amb detalls irrellevants; en el meu cas tenia molt clar que volia un nom català que la gent pogués dir fàcilment, però que no fos una broma privada o massa sofisticada, i a la fira de Londres vaig tenir una trobada amb una editorial anomenada Other Press, em va fer gràcia i així es va quedar.
En l’actualitat es parla molt de la globalització. ¿Hi ha espai per a les editorials petites o noves dins d’aquest mercat global?
Sí, perquè el fenomen de la globalització està més vinculat amb els primers anys del 2000, i ara, justament per lluitar contra aquesta globalització, estem tornant a les botigues petites de discos, al consum de proximitat, el quilòmetre zero… Tot això també és extensible als llibres, és evident que gràcies a aquesta globalització tenim accés a la cultura de tot el món, però alhora crec que la gent comença a centrar-se més en les coses petites. Òbviament tens productes prefabricats a tot arreu, però ara la demanda de coses fetes d’una manera més acurada torna a ser important.
Com aconseguiu donar visibilitat als vostres llibres?
Els llibreters i els periodistes em coneixen de fa molts anys, ja teníem una relació de complicitat i estaven més disposats a donar-me una petita empenta. Les xarxes socials també ens han ajudat, a mi no m’agraden gens ni m’hi sentia còmoda, però crec que finalment hem trobat el nostre lloc en elles, fins i tot hi hem organitzat un concurs per celebrar el primer any que ha tingut una enorme participació. D’altra banda, crec que les nostres cobertes ens han ajudat a distingir-nos de la resta, són molt visibles i destaquen amb facilitat, i també ens ha jugat a favor el fet de publicar el Premi Ciutat de Barcelona atorgat a Toni Sala. A veure si aguantem!
A quin públic potencial us dirigiu?
Ho vaig estar pensant quan feia el pla d’empresa, però és difícil definir-ho perquè hi ha qui considera que els meus llibres són difícils, depriments o angoixants, i això fa que ja el públic es redueixi bastant. A mi em semblen llibres súperaccessibles. Tenia clar que no volia fer res sofisticat, ni elitista ni pretensiós: volia fer novel·les per a gaudir, intentar ser exigent i alhora fer bona literatura que arribés a molta gent (tots els editors del món et diran el mateix), però potser el meu és un gust molt concret amb certa tirada cap a coses una mica més fosques. Aquesta és la línia que tinc al cap, i m’agradaria tenir un públic molt ampli, estic segura que ho és, però pels inputs que rebo sembla que és més masculí que femení; pel que fa a la franja d’edat, no queda clar, és més variada i hi podem trobar des d’una persona de vint anys molt precoç o molt lletraferida a gent al voltant dels seixanta.
Com és la vostra relació amb internet, les xarxes socials i el web 2.0?
Al principi volia adaptar al mercat del llibre iniciatives pròpies de les discogràfiques, com ara intentar oferir, amb el llibre físic, una descàrrega del llibre digital, i d’aquesta manera promoure’l (així ho està fent l’editorial Malpaso) perquè estaria molt bé tenir e-books, però logísticament era massa complicat i no he tingut temps d’organitzar-ho. Pel que fa a les xarxes socials, com us deia abans, ens han funcionat molt bé, ens han permès tenir un diàleg més proper amb lectors i llibreters, de tant en tant apareixen debats al Facebook que d’una altra manera no tindríem. Per tant, de moment la valoració és bona, i la intenció és ser molt present a les xarxes i en un futur proper fer e-books.
Hi ha algun autor o llibre que us hagi fet especial il·lusió publicar?
Ara per ara, tots els llibres que he publicat m’han agradat de la mateixa manera, i seria molt difícil citar-ne només un; potser en aquest moment et diria Karl Ove Knausgård perquè és el que estic acabant de tancar, però seria fals perquè fa quinze dies t’hauria dit el llibre de Jordi Nopca. Sentimentalment potser destacaria els dos primers (L’última nit, de James Salter, i Els nois, de Toni Sala) perquè van ser els primers que van confiar en L’Altra Editorial quan només era una idea, però també m’encanta el Premi Documenta perquè ofereix una plataforma per a noves veus. Per tant, a tots els hi trobaríem una característica positiva o especial, per això me’ls estimo a tots igual, i recalco que és un fet important perquè com a editor potser no ho podré dir d’aquí uns anys, però ara sí que estic molt orgullosa dels deu llibres publicats, m’han apassionat, i això em fa sentir especialment contenta.
Com a emprenedora, ¿podries donar algun consell a aquells que vulguin posar en marxa una nova editorial?
Dos anys abans de començar ja tenia clar quina mena d’editorial volia fer. Fa molt temps que treballo en aquest món (des del 2004), per això recomanaria que sàpigues de què parles, que tinguis clar on et fiques, que coneguis bé l’ofici i que tinguis una xarxa de contactes. També hi fa molt la passió i l’entusiasme que hi poses, sona a llibre d’autoajuda, però és essencial. He tingut molt poc temps per equivocar-me, però, a banda de coses pràctiques tipus comprar una impressora –“No la compreu!”, diu entre rialles–, no em penedeixo de res; a més, dels errors també se n’aprèn, s’ha de tenir sempre una actitud positiva. En definitiva, passió i optimisme! La part més dura de l’emprenedoria és que estàs molt sola, el dia a dia és més complicat, has d’estar molt segur del que fas i necessites una empenta interior forta. A mi m’agradaria tenir un equip aquí, físicament, però de moment és impossible i està repartit: la Laia m’ajuda amb el tema de la difusió i xarxes socials, tinc uns consellers/amics del món editorial que m’ajuden a resoldre dubtes, el maquetador i finalment els dissenyadors de coberta.
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Escrit per: Robert Martínez iJorge Pisa
De tanto en tanto se estrenan en Barcelona obras de teatro o espectáculos recreativos, que lo único que pretenden es divertir y hacer pasar un buen rato al público. Este es el caso de Pels pèls, comedia-thriller escrita por Paul Pörtner en 1963, dirigida por Abel Folk e interpretada por Jofre Borràs, Àlex Casanovas, Mercè Comes, Pep Planas, Beth Rodergas y Pep Sais, ¡un espectáculo interactivo donde el público tiene mucho que decir!
«Pels pèls es la historia de un asesinato cometido en una peluquería, que implica a todos los protagonistas: el peluquero, su ayudante y los cuatro clientes. Y para resolver el caso, el público juega un papel activo, ayudando a los Mossos d’Esquadra encargados de solucionar el crimen, a encontrar al culpable».
Pels pèls es una obra de éxito mundial. No solo es el espectáculo de teatro no musical con más continuidad en los escenarios internacionales después de La ratonera de Agatha Christie, sino que ha sido traducida a once idiomas recibiendo varios premios, y en Cataluña ha sido representada en dos ocasiones, la primera en el Teatre Victòria, en 1987 dirigida por Pere Planella, y la segunda en 2006 en el Teatre Borràs, dirigida en esa ocasión por el mismo Abel Folk.
Pels Pèls nos propone una comedia-thriller que se convierte en un divertimento interactivo. Como seguro que muchos de los que lean esta reseña ya saben, el público presencia un crimen sobre el escenario. Una vez cometido el asesinato los asistentes se verán obligados a ayudar a los mossos d’esquadra en la reconstrucción de los hechos y más tarde dispondrán de un turno de preguntas para intentar descubrir quién de los cuatro sospechosos, estos es Jofre Borràs, Mercè Comes, Beth Rodergas o Pep Sais es el asesino.
La comedia, así, rompe rápidamente las barreras que la separan del público generando una corriente de participación que convertirá a los espectadores en coparticipantes en el espectáculo. Por lo que los actores y sus interpretaciones han de contar con un alto grado de improvisación, dando pie al público a colaborar, si bien, dirigiendo la obra por las vías del relato establecido.
Nos encontramos, así pues, más ante un espectáculo que una obra de teatro, en el que las aptitudes y las actitudes de los actores y actrices son básicas. De esta forma el reparto realiza un trabajo coral, interpretando a los sospechosos y a los dos mossos que dirigirán la investigación. Encarnando a estos últimos encontramos a Pep Planas, muy acertado en su interpretación de un agente profundamente catalanista y a Àlex Casanovas, el oficial que dirige la investigación y la participación del público en la representación, al que se le nota que aún no ha cogido el tono requerido (al menos la noche del estreno). Por lo que respecta a los sospechosos, Jofre Borràs, Mercè Comes, Beth Rodergas y Pep Sais, todos se muestran muy metidos en sus papeles. Aún así destacan tanto Mercè Comes como Jofre Borràs, que proveen a sus interpretaciones de un gran sentido cómico.
El texto de Pels pèls ha sido actualizado para convertir su trama en algo más cercana a los espectadores del 2015, viéndose la mano del director en el trazado de los personajes y en lo correcto que avanza la trama, teniendo en cuenta que las preguntas y la colaboración de los espectadores pueden ser todo lo singular y sorprendentes que uno se pueda imaginar.
Así que ya lo sabe, si quiere no solo pasárselo bien con una comedia clásica, sino que desea participar en su desarrollo, no lo dude un segundo más. Prepárese a asistir a la representación de Pels Pèls, esté todo lo atento que pueda a lo que sucede sobre el escenario y tenga en cuenta que será el propio público el que realmente decidirá el final de la obra.
Autor: Paul Pörtner
Dirección: Abel Folk Versión: Marilyn Abrams y Bruce Jordan
Adaptación: Guillem – Jordi Graells
Reparto: Beth Rodergas, Pep Planas, Jofre Borràs, Pep Sais, Àlex Casanovas y Mercè Comes
Escenografía: Montse Amenós
Vestuario: Emma Escolano
Iluminación: Jaume Ventura
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Horarios: martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas. Precio: 24 -28 € Idioma: catalán Duración: 1 hora y 50 minutos aproximadamente (incluido entreacto)
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L’Apocalipsi no ens queda tan lluny. I no em refereixo a l’extinció de l’espècie humana, no. D’això no cal que ens preocupem: Hi arribarem sense gaire esforç. Aquí vull parlar-vos de l’ocàs de l’individu. De tu i de mi i dels que ens envolten. Perquè cada cop que tirem la tovallola, morim una mica. I, quan perdem de vista l’horitzó, que és allò que ens podria fer avançar, la nau on naveguem esdevé l’infern. De nosaltres depèn.
La Companyia La Calòrica s’ha estat embarcant a La Seca-Espai Brossa recreant funció a funció el viatge marítim d’uns elegits fills de les darreries de l’Edat Mitjana. La seva embarcació, sense que ells puguin saber-ho, els porta a la Llum d’una època Moderna. Però ells tenen els ulls embenats amb la seva incapacitat de conviure. I el timó no pot conduir-se sol. La manca d’esperança els aboca a un naufragi segur.
Mes en Joan Yago, autor semivisionari de l’aventura, ha decidit redimir-los. I els ancora als seus estigmes socials per a, després, concedir-los la llibertat: Un bisbe que canviarà els aires de grandesa social per la misèria de sentir-se rabiosament humà (imponent Aitor Galisteo-Rocher); la tavernera que substituirà sensualitat hedonista per l’actitud profètica finalment salvadora (expressiva Júlia Truyol); el poeta a punt de defallir de tant teoritzar sobre l’esperit de lluita (un pèl rígid Toni Guillemat) i un bufó incomprensiblement encarregat de ser el capità i amb crisi vocacional intermitent (àgil Xavi Francés). Fins aquí, la part terrenal, que modelada per les mans del director Israel Solà, creix amb la seva fructífera posada en escena: El ritme escènic alterna el dramatisme distingit amb el brogit popular dels moments festius; el suspens conjuntural amb la bellesa de la reflexió metafòrica. Tanmateix, aquesta nau que desafia la foscor d’una pesta més espiritual que física desplega les veles quan encara el seu cantó més tràgic: La convivència amb la Senyora que només té cites amb qui no les vol (majestuosa Esther López), dotada d’una ambigüitat molt intel·ligent: D’una banda, és aliada melindrosa (quan ajuda el suïcida Klaus a donar-se una segona oportunitat); de l’altra, perillosa rival (quan el termini que corre per a tots està a punt de finalitzar). I la forma en què Yago descriu aquesta lluita acarnissada és d’una elegància inusual. Perquè no cau en esquematismes empobridors. Perquè acosta la tendresa i el manifest. I perquè, a més, unta amb la poesia inherent a la dualitat dels seus personatges el màstil esplèndid d’aquest vaixell amb un lema fascinant: “La millor manera d’arribar a un lloc és no dur cap direcció.”
Per Juan Marea
LA NAU DELS BOJOS es va representar a La Seca-Espai Brossa de Barcelona fins al 22 de febrer.