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“La edad de la ciruela” en Cincómonos Espai d’Art: Roedoras voladoras

Las ratas que moran en Cincómonos los sábados por la tarde beben vino de ciruela. Y de su embriaguez surgen mujeres tristes, ridículas y solas. La melancolía familiar roe las paredes del escenario pero a la vez refuerza la cautividad de las protagonistas, una comunidad de tres generaciones dividida en dos grupos: las damas celestiales y las terrestres. Unas y otras cubren a Elisabet Assens y a Maripaz Correa escena a escena, sorbo a sorbo, logrando las más atrevidas cosquillear su piel.

De las primeras, oiremos un aletear novato (conmovedora Elisabet madurando en su ilusión un amor de adolescencia que desapareció hace una eternidad) y hasta un alboroto de plumas (desquiciada Assens lanzándose al vacío para reaparecer decepcionada tras un velatorio en su honor).

De las segundas, tocamos la serena resignación (tierna Maripaz animando a las otras a emprender el vuelo) y nos roza el chillido rebelde (estridente Correa atascada en su queja y en la copa de vino).

Las unas y las otras, compareciendo en encantadora procesión bajo la música de Roberto Urbina al ritmo de tragicomedia: agridulce como la pulpa de la ciruela (las escenas crueles e inocentes de las niñas) y en constante alternancia con la rugosidad del hueso (el desgaste de las viejas preñadas de malvivir sentimental).

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El conjunto revela cierto desquilibrio al intentar destilar el vino singular (el tono queda desdibujado, la puesta en escena es caprichosa) pero la dirección del entregado reparto contribuye a darle la graduación adecuada. Y las palabras de Arístides Vargas completan el elixir atribuyéndole ese sabor añejo tan agradecido para que la velada no se quede en funcional cata.

Con estos elementos, las ratas son maravillosamente humanas: Empiezan siendo arrinconadas (cuando las actrices les dan caza con tenacidad infantil), para ser atrapadas y posteriormente juzgadas (por una Assens de implacable fiscal y una deliciosa Maripaz como voluntariosa abogada defensora). Y la sentencia la ejecutará el único caballero de la función, de paso inexorable, indolente antojo y democrático porte: el Tiempo, que al final de la representación nos ha unido mágicamente.

Por Juan Marea

“La edad de la ciruela” se representa en Cincómonos Espai d’Art los sábados a las 19 h.
http://www.cincomonos.org/la-edad-de-la-ciruela.html

“Translations-Traduccions” de La Perla 29: Entenent el context.

Quan parlem de manera diferent i coincidim als viaranys de la vida tenim la possibilitat d’entendre’ns. És llavors quan ens comuniquem. Si, a més, les nostres llengües també ens separen, seran l’afecte i el respecte el traductor més acurat.

A la Biblioteca de Catalunya se’ns obre aquests dies una sendera de pols irlandès vuitcentista que un vent anglès bufa capritxosament, on les pedres tenen l’ànim d’aprendre però alhora pateixen l’erosió de la globalització educativa.

La Perla 29 ambienta aquesta via estreta en una petita escola rural que aplega la ingenuïtat i les ganes de progressar dels seus alumnes amb l’alegre inconsciència d’aquells foranis designats per frenar subtilment aquell esforç. Però ni els primers són capaços de veure que qui millor s’adapta als canvis de l’entorn és qui aprèn, ni els segons tindran temps d’adonar-se que un nou entorn és l’eina idònia per completar-se.

A “Translations-Traduccions”, Brian Friel crea un racó de món sacsejat per la convivència imposada. I alternant estampes costumistes dels vilatans amb l’apunt solemne dels invasors oficials aconsegueix una nova versió de la Història Universal: La vanitat humana ofega la passió amorosa i l’amor familiar. També hi apareix l’esperança en forma de solidaritat envers el més feble. Tot plegat molt ben amanit per a què l’espectador aprengui sense presses la lliçó.

Ferran Utzet dirigeix un equip artístic que propaga per la sala entusiasme quan invoca l’expressivitat i energia del grup però que desplega les seves ales en els moments de curta distància (l’aprenentatge de l’encisadora sordmuda per l’entregat jove mestre; la jornada de treball toponímic entre el tendre oficial i el viu retornat). I obté d’alguns dels seus protagonistes interpretacions extraordinàries: un Ivan Benet esplèndid en la seva elegant humanitat, un exquisidament versàtil Òscar Intente i una vigorosa Jenny Beacraft.

L’embolcall escènic dissenyat per Maura Nylon hi acaba de dibuixar el miracle: la conjunció de la sorra, la boira gairebé a tocar, la pluja que delata el declivi dels temps feliços. Utzet sap, a més a més, subratllar les principals línies temàtiques del text mitjançant una emotiva posada en escena de la seva lectura simbòlica: l’intel·lectual ebri rellisca sobre el nou mapa de la terra; l’aplicada sorda serà lliure quan aprengui a parlar; els amants impossibles que no comprenen el “sempre” de l’altre. Tanmateix, Utzet no arrisca i permet que prevalgui l’èpica (de vegades forçada com l’excés de música ambiental o les projeccions permanents) a la sinceritat de la història aconseguint, això sí, un bonic espectacle. I si traduïm les seves imatges impactants nosaltres podrem entendre una miqueta més que som criatures plurals fetes de múltiples accents i lèxic contaminat alegrement.

Per Juan Marea

“Translations-Traduccions” es representa a la Biblioteca de Catalunya fins al 14 de març.
http://www.laperla29.com/espectacle/98

ImageLa tendresa de Beacraft i la perseverança d’Albert Prat parlen el mateix idioma.

“Verónica” en Cincómonos Espai d’Art: Fogoso horror

¿Quién es Verónica? Se pregunta la osada impostora. Verónica no es. Más bien, Verónica somos, le replicarán las sombras apresurándose a abrirnos los ojos a este caleidoscopio teatral gozoso de agitar.

El dilema de la protagonista va deslizándose con actitud determinante por el patio de butacas. La incomodidad de sus ocupantes pronto encontrará alivio en su afán por descubrir el enigma.

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Partiendo de un texto del retorcido Ira Levin (“Veronica’s room”), Pablo Salinas da el pistoletazo de salida a su puesta en escena exprimiendo con celo un tono inquietante que obliga al espectador a encontrar un hueco entre la perplejidad de la heroína (refrescante, cercana y convincente Agustina Santinelli) y el recelo que despierta en ella la pareja de anfitriones (sugerentes aunque algo forzados Salinas y Bianca Palmisano). La puerta que ante aquella y nosotros se abre da acceso a la morbosa fascinación de un juego escénico lleno de trampas pero de lo más excitante.

Concluido el misterioso preámbulo, la función empieza a perder el control y allí es donde saborearemos su verdadera esencia: La ambigüedad queda aplastada por lo grotesco; la sutileza cede rápidamente al “grand-guignol”. La atmósfera es presa del terror más desquiciado, lo cual acaba resultando su mayor mérito porque el espectáculo se eleva cuando más grandilocuentes se vuelven los perfiles de sus personajes, y cuanto más vociferan las gargantas de los actores poseídos por ellos.

Al abordar la historia la parte más trágica, la propuesta logra su gran atractivo: Eros y Thánatos no solo no se odian, sino que se funden en uno para eclipsar con acierto la, por otro lado, endeble y enrevesada trama, demasiado cercana al folletín psicoanalítico. Es el momento, pues, de estremecerse con la pasión que Salinas y Palmisano sueltan en el escenario: El arrebato del primero encaja estupendamente con la sensualidad de la segunda. Y luego está la violencia extrema de los impulsos malsanos de su alianza escénica, el mejor antídoto para minimizar la discreta verosimilitud de ambos cuando antes les tocó ejercer de figuras intrigantes.

Y Verónica vuelve para todos porque nunca le permitirán marcharse.

Por Juan Marea

“Verónica” se representa en Cincómonos Espai d’Art los jueves 13, 20 y 27 de marzo a las 21 horas.
http://www.cincomonos.org/veronica.html

 

“Metro cúbico” en el Tantarantana: Voluminosa simpatía

Fernando es un hombre cúbico. Ello no significa que no vayáis a tener nada en común. Te paso sus medidas: 1 metro de entusiasmo por 1 metro de ternura por 1 metro de cercanía. Si te relajas un poquito y le dedicas unos 45 minutos, conviviréis en guerra y armonía. En un cubículo de 1 metro de altura imaginativa por 1 metro de profundidad humorística por 1 metro de longitud naíf. Y, de paso, tenemos un espectáculo.

Cuanto más estrecho sea el espacio, más margen de maniobra tendrá el clown. Fernando Sánchez Cabezudo lo intuye y aunque a veces hace trampa (la utilización del elemento audiovisual) logra sobreponer sus ganas escénicas de experimentar.

 

Así pues, el cómico profiere gritos de júbilo al llegar a un nuevo hábitat. La aventura doméstica le aguarda y pronto se materializará en forma de enojoso compañero de piso. Pero nuestro protagonista, juguetón, ingenuo y osado, no va a arredrarse. Y el despliegue de accidentes caseros se sucede sin pudor. Un vaivén colorista y surtido de onomatopeyas que ayudan a expandir una mímica a veces entrañable, otras desbocada.

Como el repertorio de gags, que es ameno pero irregular. Mientras decidimos en qué grupo metemos cada uno, nos vence con poderío el temible ataque de un cepillo de dientes eléctrico y posterior ajusticiamiento sin que un inmediato boca a boca logre restituir su poder inicial. Un cuarto de hora después, y en el mismo apretujado escenario, una soga pende del techo y pide a gritos que un paño le saque el polvo: Nada que la rapidez de reflejos del predispuesto héroe no pueda solucionar con eficaz resultado.

El exceso de situaciones cómicas planteadas empalidece el resultado final al dificultar el desarrollo de aquellos momentos más celebrados. Pero sin probaturas, no hay tampoco arte. Y como El Tantarantana de Barcelona abrió la persiana a este trabajo desenfadado peculiar el día 4 y la cierra el jueves día 6, llegó el momento de hacerte una pregunta algo comprometedora: ¿Hasta dónde vas a seguir permitiendo que la burbuja inmobiliaria de tu teleadicción te aleje de este saludable entretenimiento?

Por Juan Marea

“Metro cúbico” se representa en el Tantarantana Teatre hasta el 6 de marzo.
http://www.tantarantana.com/index.php/es/programacion/adultos/item/334-metro-cubico#.Uxegbj95O8A

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 Fernando no pasaba precisamente por ahí.

“I-Q100” a la Sala Atrium: El món que discapacita

Ser excepcional no està a l’abast de tothom.
Tanmateix, és un atribut connatural a tots i a cadascun de nosaltres.
I abans de perdre lectors en les línies següents, us asseguro que no em mou l’ànim de jugar a desconcertar.

El que em proposo és parlar-vos d’en Litus Piera. I de com millora progressivament al llarg de la representació d’”I-Q100” a la Sala Atrium de Barcelona, reducte de gestes escèniques amb protagonistes que no només no aconsegueixen espolsar-se els seus dilemes morals embrutant el pati de butaques, sinó que a més ajuden l’amatent públic a potenciar-ne els seus.

Amb aquesta proposta de Ferran Audí, ens estremim coneixent la lluita d’un individu fora del sistema per intentar fer-se un lloc al pòdium dels cervells privilegiats. Però el camí està ple de llavors fèrtils que fan de la cerca d’en Litus una aventura delicada, trepidant i fulminant.

La història desafia la nostra consciència d’espectadors detallant-nos l’experiment de substituir la subnormalitat del protagonista per l’adquisició d’una intel·ligència induïda artificialment. Els miracles de la ciència. Rere el cop d’efecte argumental, el debat moral empeny i gairebé guanya la partida: Què roman del subjecte un cop que ha estat reprogramat? Segueix en peu la seva condició de ser humà? I si ens endinsem encara més, la qüestió és punyent: Cal ser considerat algú normal per poder tenir iniciativa amb la pròpia vida?

En el primer nivell, Audí ofereix un text mancat de versemblança doncs ens costa creure’ns el Litus superdotat després d’haver-lo seguit de prop fent de conillet d’Índies. És tanta la minuciositat amb què ens ha presentat la seva víctima preparant-se per al canvi que trobar-lo després de cop com a erudit intel·lectual i conferenciant agressiu resulta forçat i difícil d’encaixar.

Quant al segon nivell, l’entossudiment d’aquest heroi per ser superheroi pel fet de voler ser resulta encisador gràcies al reguitzell d’escenes on el personatge llisca per una espiral feta de tendresa argumental, cromatisme pop i delicadesa coreogràfica a càrrec de Jordi Cortés. Audí l’encerta també com a director en l’elegància de la posada en escena: el simbolisme dels espais; la integració/aïllament entre el protagonista i els altres; i el moviment circular constant de l’escenari.

I a més hi ha l’esforç d’en Raimon Molins, que alterna sinceritat (quan riu perquè té pessigolles, quan balla amb la senyoreta que el torna boig, quan llegeix amb avidesa sensibles versos o a l’hora de dir que ja en té prou) i afectació (en els moments de manifestar explícitament la minusvalidesa). I la seductora entrega de Miquel Barcelona, interpretant les diverses peces del món exterior, que il·lustren i airegen el turment d’una criatura discapacitada capaç d’entendre que ser un mateix és el tret més característic de l’excepcionalitat.

 Per Juan Marea

“I-Q100” es representa fins al 16 de març.
http://www.atrium.cat/cat/

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 Barcelona fueteja la innocència d’en Litus

Felipe Cabezas, autor y protagonista de «Inferno»: «El Cielo es el público, entrar en su corazón y vivir en su memoria.»

Felipe es entusiasta y expansivo. Ante tal panorama, mi Grabadora se ve obligada a improvisar.

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¿Qué es «Inferno»?

Un «clásico» contemporáneo sobre Tristano Martinelli, creador de «Arlequín» en el siglo XVI. El personaje más famoso del teatro junto a Hamlet.

¿Cómo era Martinelli?

 Pasó hambre y tuvo que limpiar la mierda de los caballos. Pero a través de su talento personal, trabajo y deseo logró salir de allí. Acabó siendo el primer divo de la historia del teatro y el primero en hacerse millonario: ¡Llegó a robar el anillo al Rey de Francia en plena actuación!

¿Qué representa Arlequín?

 Es el pobre diablo, el inmigrante, los bajos fondos, el pueblo en definitiva. En «Inferno», rescato del olvido este personaje que todos deberían conocer.

 En la obra, el protagonista abre el fuego diciendo: «Hasta que morí, viajé mucho en este infierno infinito».

 La acción empieza en un mundo infernal que es el olvido. El infierno del actor es ser ignorado.

 ¿Dónde está el Cielo para Martinelli?

 El Cielo es el público, entrar en su corazón y vivir en su memoria. Lo duradero y eterno del recuerdo de la comunicación entre actor y espectador. «Inferno» te gana por KO: ¡Estoy sin parar durante hora y cuarto y pierdo casi dos kilos por función!

En la obra, es tentado por Arlequín, que le ofrece fama, dinero y vida eterna si a cambio le da su cuerpo.

 Arlequín necesita que un actor le dé vida y con su astucia gana la batalla porque Martinelli se dejará llevar por él.

Martinelli sufre, no lo ve claro.

Pues no. De hecho, Arlequín le consumirá del todo. Paga el precio de la fama. Como Chaplin y su Charlot: Llega un momento en que ya no pueden vivir el uno sin el otro. Chaplin no era nada sin Charlot. El uno se comía al otro.

La obra tiene una vertiente tenebrosa en su ambientación y música pero por otro lado es muy optimista porque cuenta el ascenso de un pícaro.

 Es como pasa en la vida. Y la historia, que debería ser trágica porque empieza hablando de gente que huye de la peste, la guerra, la hambruna, la miseria y la explotación infantil, la contamos de manera alegre. De este modo, la gente te escucha más. El gran poder de la sátira, del humor y de la comedia del arte consiste en que permiten desnudar al espectador, penetrar más allá. Como hacía el bufón, que se reía del rey en su propia cara.

 ¿Qué referentes tenías a la hora de preparar el personaje?

Berty Tovías, el director, me propuso partir del Pepe Rubianes de los inicios, cuando interpretó su primer monólogo de éxito, «Ño«. Por aquel entonces era una auténtica bestia escénica: Daba vida a un montón de personajes, con un sinfín de onomatopeyas y gestos. En la línea del Dario Fo joven del «Misterio Bufo«.

¿El artificio característico de la comedia del arte ayuda a conocer mejor la esencia del ser humano?

 Sí. Antonio Fava explica en su libro «Máscara Cómica en la Commedia Dell’Arte» que se trata de un elemento liberador con efectos casi terapéuticos porque si bien en la forma hay afectación, el fondo que oculta se compone de ideas y conceptos muy claros y básicos. Ahí está la belleza del trabajo de máscara: Todo se enmascara y se recrea de una manera distinta para expresar lo que uno quiere decir realmente. Como cuando la gente va a una fiesta y, de repente, se siente con derecho a hacer de todo, esto es, lo que siempre quiso hacer porque no hizo nunca antes.

 «Inferno» no es tu primera incursión en la recuperación de artistas de la comedia del arte.

Ya antes representé «L’ultima notte del Capitano», acerca de la vida del actor Francesco Andreini, autor del personaje del Capitán Spavento. Con este monólogo inauguramos La Sala Fènix, en el Raval barcelonés, que gestionamos desde hace casi un año.

¿En qué se distingue dicha sala?

La Fènix es un espacio dedicado básicamente al mundo de las máscaras y, a partir de ahí, programamos marionetas (para niños y adultos), sombras y objetos y cabaret, con el punto de mira en Jacques Lecoq. Nos centramos en el artificio: el cuerpo, la voz, el movimiento. Aquí han actuado Christian Atanasiu con su humor gestual y absurdo; Jordi Bertran y su teatro de objetos en «La sucrera diabètica«; Loco Brusca y su teatro provocador y crítico; Toni Rumbau y sus marionetas y sombras, entre muchos otros. Ahora, los martes ofrecemos «Paisajes de Chéjov«, performance de 7 horas “non stop” de María Stoyanova.

¿Es cierto eso de que la gente no va al teatro?

 En absoluto. La gente va mucho más al fútbol, o a los centros comerciales, pero los amantes del teatro siguen siendo espectadores. Evidentemente, existe una gran cantidad de gente que busca evadirse de la realidad con productos vacíos y desechables. Esos productos los encuentran en los templos del ocio, cuya oferta es amplia. Lo más grave es que acaban mezclándose ocio y cultura.

¿En qué se diferencian?

 La cultura incita al pensamiento crítico, apunta al debate. Se caracteriza, además, por la sensibilidad artística y el cultivo de la estética. El ocio, en cambio, es puro divertimento, se propone matar el tiempo. Nosotros no queremos matar el tiempo, queremos disfrutar de él

Dame un ejemplo de buen teatro.

«Sa història des senyor Sommer» con Pep Tosar. Lo más bonito que he visto en mucho tiempo. Reí y lloré.

Felipe sigue estimulando a mi Grabadora y yo me veo obligado a carraspear.

por Juan Marea

«Inferno» se representa en la sala Fènix hasta el 16 de febrero.
http://www.salafenix.com/teatre

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“Vània” de Les Antonietes: Nebots il·lusionats

En Vània ja no té nebots. Perquè la Companyia Les Antonietes l’han volgut deixar sol. I enmig del seu desconcert, el Círcol Maldà el captura per a què li siguem inquiridors.

L’Oriol Tarrasón, temible instigador escènic, arracona amb un vitalisme contagiós la decepció existencial que sent l’incomprès camperol.

I la història txekhoviana de cigala mediocre (el molest professor Serebriakov) i formigues submises al voltant, encallades totes en la frustració totpoderosa, lluiten en aquest muntatge contra l’apatia consegüent. Sense ser-ne conscients.

Aquest “Vània” sorprèn per l’optimisme subjacent a la seva posada en escena. Que transcendeix la desesperança argumental. Que gairebé capgira la passivitat dels seus personatges.

A l’opressió anunciada a crits des de l’inici, Tarrasón combat amb rebel·lia presentant els seus actors com a mobles coberts que es deslliuren ràpidament de l’embolcall plàstic però ensems transparent. D’aquesta manera, ens anuncia que la seva visió vindrà enriquida amb un refrescant hàlit simbòlic.

Del seu tron (un matalàs volador irresistible), emergeix amb gràcia quotidiana el Rei Homònim de la Funció (Pep Ambròs, excels monarca a l’escenari).

Seguiran la bellíssima descripció de Ielena a partir de la seva delicada exhibició capil·lar, que no trigarà a entrelligassar-se entre el malestar de qui se sap presonera del sentit del deure intel·lectual i de la fidelitat conjugal. També els recargolaments pel terra d’encisadora ambigüitat.

I per acabar-ho de celebrar, la dansa de deliri ebri que executen ells, i que més tard elles intenten emular amb patetisme crònic. Una festa que permet entreveure la màgia de la rutina.

Tarrasón arrodoneix l’hospitalitat del seu plantejament fent parlar els personatges directament a l’espectador de manera capritxosa i subratlla la seva condició teatral quan fa decidir els propis actors canviar el rol d’acord amb la urgència de la representació.

El triomf, però, queda apaivagat per una direcció irregular dels intèrprets. Resplendint amb una naturalitat admirable, i amb un posat extraordinàriament ferm, Ambròs. Seguint-lo, però massa lluny, Bernat Quintana apunta maneres i planta; i Arnau Puig, presència i certa autoritat. Elles, en canvi, no aconsegueixen superar la sobreactuació tot i la fugida esporàdica de Mireia Illamola (seductora i elegant Ielena) en els moments en què increpa l’espectador desprevingut com també la tendresa que Annabel Castan fusiona al seu gest mínim quan creu que ningú no està pendent de la seva apassionada Sònia.

Per Juan Marea

 “Vània” es representa fins al 22 de febrer.
http://circolmalda.cat/

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 Ambròs, Illamola i Castan conreen les seves misèries.

 

HARKET (PROTOCOLO) a La Seca- Espai Brossa: Programada per fascinar

Hi ha amors que es fonamenten en el respecte.
Com el d’una filla al pare.
Altres amors troben la seva fortalesa en la incomunicació.
El d’una noia decidida per un ens d’intel·ligència artificial, per exemple.
La Cristina és amorosa. El seu pare la va convertir en víctima d’un projecte d’aïllament en un búnquer. I el MAP esdevingué el seu únic consol.
I l’escenari que acull aquest triangle alienant és La Seca-Espai Brossa de Barcelona fins al 16 de de febrer.

HARKET (PROTOCOLO)” és una proposta insòlita on la dansa suposa camí narratiu; l’esplendor audiovisual, espai escènic; i l’experimentació artística, poderosa coartada.

En aquesta peça fascinant, Cristina Fernández combina amb convicció exercici físic, ironia quotidiana i tragèdia existencialista.

Els temors de la pretensiositat s’esvaeixen perquè la dramatúrgia de Juan Pablo Mendiola aposta encertadament per documentar els instants de supervivència d’una criatura ingènua que acceptà de bon grat ser conillet d’índies tancant-se. Sense més pulmó exterior que un ordinador eficient, amè i empàtic a priori.

En comptes d’entretenir-se el text a articular un discurs apocalític de verb solemne, es posa al servei de l’agilitat corporal de la Cristina i de la seva entrega interpretativa.

I, gràcies a això, podem somriure davant la preplexitat de la nostra heroïna (perquè és nostra des que la distingim escalfant mentre entrem a la sala) quan comença a afartar-se d’atendre a rutines informatitzades. Riem justament en els moments en què s’enfronta al seu segrestador virtual per la manca de sensibilitat “humana” que el caracteritza. Però és que també ens quedem desconcertats finalment perquè entenem que les coses no podran seguir així i que la protagonista haurà de rebel·lar-s’hi.

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“Harket”, dirigida amb pols ferm pel mateix Mendiola, constitueix ensems una mostra curiosa i valuosa de les possibilitats que ofereix la tecnologia visual a l’hora de delimitar (o ampliar, con en aquest cas) no només escenari, sinó que obre la porta a una interacció dramàtica sorprenent: actriu i imatge projectada pertot dialoguen, discrepen i s’enfronten sense pietat.

Aquest “protocol” no està exempt d’alguna irregularitat. La història s’encalla a estones, abusant llavors de l’exhibició dels recursos coreogràfics de la ballarina que principalment és Cristina.

Però això no és més que una taca negra enmig de tan enlluernador espectacle, de ritme vibrant i conclusió desarmant. Que ens recorda que teatre no és només allò que volem veure que passa als altres: Teatre és, a més, tot allò que ens terroritza i que ens pot destapar una artista apassionada, un director minuciós i una posada en escena singular per la seva bellesa. Tots tres, exquisidament arriscats.

 Per Juan Marea

 http://www.laseca.cat/ca/obra/47/harket-protocolo–juan-pablo-mendiola/

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Stefan Drössler, director del Museo del Cine de Múnich: “La historia es algo vivo porque la mirada del pasado cambia continuamente.”

Una grabadora sirve para acompañar. También para desafiar la curiosidad.

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Usted vino a presentar “JUD SÜSS»(El judío Süss, Veit Harlan, 1940) en el seno de la Muestra de “Cinema i Propaganda Nazi” que se ha exhibido en la Filmoteca de Catalunya este pasado mes de enero. ¿Qué importancia tiene esta película?

En Alemania, tiene una historia muy específica: Seguramente, se trata dela película más turbia del cine producido por el Tercer Reich. Todos conocen su título pero la mayoría no la han visto. Más allá de su contexto político, me resulta muy difícil valorarla porque es una obra típica de los años 30. Tiene un estilo muy típico de su realizador: el melodrama monumental algo pesado. No es su mejor película pero sí la que mayor influencia política tuvo.

¿Qué tema trata “Jud Süss»?

Es una película propagandística antisemita basada en un suceso histórico de la Edad Media. Adapta los hechos de tal manera que prepara emocionalmente al espectador para la exclusión y exterminio de los judíos.

¿Cómo valora la programación de este cine propagandístico desde un punto de vista artístico?

No son películas verdaderamente innovadoras. No las hubo en la Alemania Nazi: A los sistemas totalitarios no les gustan los cineastas independientes porque cuando estos prueban algo nuevo ponen en peligro los límites impuestos. Era un cine que sufría un gran control político. Y, aunque no hubo obras maestras que se salieran del estándar, sí que fueron sólidas. Las seleccionadas en esta muestra están entre las mejores de la época. Ni siquiera Leni Riefenstahl, que supo aprovechar las distintas tendencias vanguardistas de “La nueva objetividad”, inventó nada…

¿Qué hemos visto estos días en Barcelona?

El director más eficaz fue Hans Steinhoff, del que se proyectaron las impresionantes “EL FLECHA QUEX (“Hitlerjunge Quex”, 1933) y “OHM KRÜGER(1941). Gustav Ucicky, autor deHEIMKEHR(El regreso, 1941), que está muy bien hecha, fue un buen director de cine. Ejemplos de buenos artesanos.

Usted es experto en cine mudo. ¿Qué perdió el cine cuando empezó a hablarse en él?

Al final de los años 20, el cine tenía un gran desarrollo estético. Trabajaba únicamente con imágenes de modo que acabaron rodándose películas que ya no necesitaban intertítulos. Pero cuando llegó el cine hablado muy pocos directores de cine (René Clair, Hitchcock, Fritz Lang) comprendieron que podía trabajarse de modo interesante con el sonido. Eso provocó un estancamiento estético durante unos diez años.

También se encarga de la restauración de películas estropeadas o que se han perdido parcialmente.

Cuando restauramos una película en el Museo, empezamos por reunir toda la información posible sobre la misma: la historia de la producción, su valoración en la época en que se realizó, el trasfondo. Se trata de restaurar la película y su contexto. A partir de ahí, nos ocupamos del trabajo meramente técnico. Todo ello supone una investigación histórica cultural. Yo suelo distinguir la reconstrucción de la restauración.

¿En qué se diferencian?

“Reconstruir” es volver a hacer el rompecabezas de la película y reflexionar sobre cómo llenar sus lagunas. Hemos reconstruido películas a partir de tan solo tres minutos de imagen en movimiento, siendo todo lo demás foto fija. A través del montaje y la música, logramos una mínima expresión de la obra original. La “restauración”, en cambio, se limita a limpiar las imágenes y a decidir en qué formato digital y con qué resolución hay que escanearlas. ¡A mí me interesa más la reconstrucción!

Con la reconstrucción ¿se crea una nueva obra?

Sí. Intentamos formarnos una idea de cómo era el original y aproximarnos todo lo posible. Ello implica adoptar muchas decisiones estéticas. Al final, obtienes algo nuevo y propio. Un buen ejemplo es “Metrópolis” (Metropolis”, Fritz Lang, 1927), de la que se prepararon en su momento como mínimo dos negativos con puntos de vista distintos: uno, de uso nacional y el otro, para el extranjero. Su reconstrucción ha durado décadas. El Museo se puso manos a la obra con esmero. Y, cuando acabamos, apareció una copia en Latinoamérica de la versión realizada para el extranjero que había ido a parar allí poco después del estreno. ¡Ese material resultó ser idéntico a la imagen que nos habíamos formado durante nuestro trabajo!

¿Podemos sintetizar la historia del cine en una serie de títulos?

Siempre he sido partidario de una visión relativa: Todas las películas son intercambiables o representan algo determinado. Para mí, la historia es algo vivo porque la mirada del pasado cambia continuamente.

¿En qué han estado trabajando recientemente en el Museo?

Acabamos de reconstruir “Algol-Tragödie der Macht” (Hans Werckmeister, 1920), un filme mudo sobre una máquina todopoderosa que permite cubrir las necesidades energéticas de todo el mundo, cuestión de gran actualidad. Es muy interesante porque al expresionismo de su dirección artística debemos sumar el realismo de su temática. Es una película prácticamente desconocida y con unas referencias históricas muy directas a la Primera Guerra Mundial.

Mi grabadora ya está lista para la reconstrucción. Y, con ello, mi curiosidad aumenta.

Por Juan Marea

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Joan Arqué, director de “Vaques sagrades”: “Necessitem transcendir alguna cosa del que ens envolta.”

Hi ha herba amb gust a asfalt. I, en comptes de menjar-nos-la, ens devorem. La meva gravadora prefereix regar-la.

ImageJoan Sacríleg

Quin és el punt de partida de “Vaques sagrades”?

Una notícia que vaig veure per televisió: Tres vaques s’escapen d’un escorxador quan les anaven a sacrificar. Això em va obrir tot un món. Em va admirar la valentia d’aquestes bèsties innocents i el que són capaces de fer.

I què és el que van fer?

Doncs col·locar tota una ciutat en estat de xoc fent anar de corcoll les forces de seguretat i causant-hi danys materials quan en teoria estava preparada per a esdeveniments molt més grans. Aleshores, em vaig preguntar: Si tres vaques que lluiten per sobreviure fan tot això, ¿de què serien capaces tres, tres-centes, tres mil o tres milions de persones compartint la idea de la nostra supervivència?

Com s’escapen?

Donant una coça ben forta al teòric botxí, trobant la porta oberta i marxant amb la força que et donen la por i les ganes de viure. Elles veuen una oportunitat, l’aprofiten i no s’aturen a mirar enrere sinó que tiren endavant cap a la muntanya, la terra promesa, d’allà on vénen.

A la vostra proposta, aquestes vaques s’escapen per Barcelona. Com la veuen?

Des del punt de vista de l’Henrietta, la més ingènua de les tres, és un nou món molt interessant ple d’oportunitats i sobretot d’uns éssers humans que no són dolents, que mereixen una oportunitat i amb els quals podrien arribar a entendre’s. Una Barcelona plena d’esperança que a poc a poc va tornant-se d’un altre color.

Arran de la fugida, l’ordre establert es trenca. Quin ordre és aquest?

Aquell que sigui quin sigui convida a buscar els seus límits per modificar-los. Per reprimir la violència il·legítima del comportament de les protagonistes, es posa de manifest una violència legítima que sotmeti les coses al seu estat primari. El que aquestes vaques posen en evidència són és els límits de l’ordre i el sentit d’aquest. I sembla que vivim un moment en què n’estem buscant alguns, de límits.

Com es fa pujar unes vaques a un escenari?

Doncs igual que duent-les a l’escorxador: enganyant-les! Dient-los que tenim quelcom interessant a explicar i que això potser pot commoure o remoure alguna coseta a la gent. Que ho podem aconseguir. I un cop que hi ets, pensar que no hi ha marxa enrere i que el que val la pena és provar-ho.

El tema principal que tracteu és el del sacrifici com a cosa sagrada.

Etimològicament, “sacrificar” vol dir “convertir alguna cosa en sagrada”. Aquesta idea ha estat lligada a la religió durant molt de temps. Però què és sagrat avui dia a la nostra societat? D’altra banda, és curiós que per referir-nos a matar un animal (ja sigui domèstic o bé de consum) en diem portar-lo a “sacrificar”. El traslladem a un altre estadi sublimant-lo. Quan aquestes vaques descobreixen què vol dir aquest mot, es pregunten: sagrades? sacrificades? En nom de què i per qui?

També defenseu que necessitem quelcom de sagrat.

Tots necessitem transcendir quelcom del que ens envolta. Potser perquè el que ens envolta és ple de mediocritat. I ho fem amb qualsevol cosa: un objecte, una idea, una persona, un ídol. Per a què acabi de donar sentit a allò que fem.

“Vaques sagrades” és el teu treball de fi de carrera de l’Institut del Teatre.

I el valoro molt positivament: Hi ha molta experimentació i molta feina darrere. D’allà estem sortint gent amb moltes ganes malgrat les circumstàncies actuals. Treballant amb il·lusió i picant pedra per a què el nostre futur incert en aquesta professió esdevingui quelcom.

És també la teva segona col·laboració amb la dramaturga Denise Duncan després de “Més enllà de la foscor” a la Sala Beckett el 2012.

La nostra amistat va començar fa uns sis anys durant les proves d’accés a l’Institut compartint nervis i il·lusions llavors i, després, el dia a dia a classe. Fins i tot, moltes ploreres! En l’àmbit professional a més ens entenem molt bé.

El teatre ens ajuda a sortir d’aquesta mediocritat?

Crec que sí. El teatre serveix per a moltes coses: per entretenir-se, pensar, meravellar-se, imaginar i reflexionar. I si aquesta reflexió pot portar a l’acció, molt millor. Amb el teatre, artistes i espectadors podem pactar. I o bé deixem a la sala quelcom que ens fa marxar millor o bé ens emportem quelcom d’ella que potser ens farà millors.

I si ens fa sentir pitjor?

També va bé pensar-hi. Per trobar-hi una solució o bé per seguir i saber de la seva existència. Tendim a amagar el que ens fa sentir pitjor o el que és dolent: Els escorxadors i els cementiris que ara apartem de la vista abans estaven als centres de les poblacions. Però tot això ens és intrínsec. I tard o d’hora, ho hem d’afrontar.

Recomana’m alguna obra de teatre que hagis vist recentment.

Vània” de Les Antonietes al Teatre Lliure i “Este no es un lugar adecuado para morir” d’Albert Boronat a La Beckett.

Què passa quan fugim de l’escorxador?

Doncs que, havent vist la mort de prop, et planteges la vida d’una altra manera. Com relacionar-te amb els éssers vius des d’un altre lloc perquè units i lluitant tenim moltes coses a fer més enllà d’una retòrica que sembla que s’usi molt. A veure si ens ho comencem a creure. Al cap i a la fi, tenim el poder de decidir.

Doncs “mu”.

“Muuu” per molt anys.

Per Juan Marea

ImageLes vaques mugeixen en comú.

“Vaques sagrades” es representa a l’Almeria Teatre fins al 26 de gener i els dies 1 i 2 de febrer al Teatre de Ponent de Granollers.
http://www.almeriateatre.com/
http://www.teatredeponent.com/