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Descalzos en Cincómonos Espai d’Art: Simpático resfriado

Cuando Neil Simon creó a la “extraña pareja” de Paul y Corie se limitó a recordar al espectador que él mismo también podía ser un personaje teatral. ¿Quién no ha desafiado por amor las leyes de la prudencia y el orden? ¿Hay alguno entre nosotros que pueda decir en voz alta y clara que no le encanta la locura del amor imprevisible e incontrolable? Si lo hay, por favor, manténgase receptivo, que estas líneas van por él.

Mucho antes de que el amable Neil llegara, ya existían tipas de delicioso desequilibrio como Katharine Hepburn y sus víctimas indefensas, tipos irresistiblemente rígidos del perfil de Cary Grant.

A estas alturas, si uno aspira a ser recordado por líneas como estas, mejor será que desista de pretender ser original hablando de que los polos opuestos se atraen. Escribiré, pues, sobre el placentero goce de reconocerlo una vez más. Y el lugar de los hechos fue esta vez Cincómonos Espai d’Art, acogedor rinconcito para entrar a vivir ya emociones escénicas.

descalzos

Los viernes representan DESCALZOS, una nueva versión de “Barefoot in the park” de Simon, que prolonga el acierto de ofrecer con un humor blanco, a veces desternillante, las dificultades de arrancar de una parejita recién nacida (chispeante Anabel Riquelme, enternecedor Pablo Salinas) provocando, con sus ingenuos lances, el maravilloso efecto secundario de formar una pareja madura (excelsa Lucía Jurjo, entrañable Jorge Salinas) que acabará dándoles la lección definitiva: Disfrutemos juntos y hagamos de nuestras diferencias la fiesta más ruidosa.

El mismo Pablo dirige con desenvoltura esta comedia romántica de réplicas a veces afiladas pero, al fin y a cabo, inofensiva y consigue un extraordinario equipo interpretativo: La química de ambas parejas es ejemplar y el ritmo que insuflan a sus embates sentimentales está sabiamente administrado. Y también se asoma la eficacia de ese robaescenas que es Christian Salinas que aquí (y quizás porque estos sean días de compartir con la familia) no se queda para él sino que amplía su horizonte escénico.

Salinas pincha, en cambio, en su concepción escenográfica: Teniendo en cuenta que el personaje central de esta pieza es el cuchitril (y ático sin ascensor) donde Paul y Corie hacen y deshacen su nidito de amor, y que gran parte de la comicidad de la historia radica en la estrechez del espacio, nos encontramos un escenario tan despejado que no nos resulta creíble. Tampoco se muestra acertado en algunas transiciones de escenas, interrumpiendo la agilidad que sus actores reparten a raudales.

¿Será que esto de andar sin zapatos por recomendables parques reclama un confort burgués que contrarreste tanta dicha?

Por Juan Marea

DESCALZOS se representa en Cincómonos Espai d’Art de Barcelona el viernes 26 de diciembre a las 21 h.
http://www.cincomonos.org/descalzos.html

“Verónica” en Cincómonos Espai d’Art: Fogoso horror

¿Quién es Verónica? Se pregunta la osada impostora. Verónica no es. Más bien, Verónica somos, le replicarán las sombras apresurándose a abrirnos los ojos a este caleidoscopio teatral gozoso de agitar.

El dilema de la protagonista va deslizándose con actitud determinante por el patio de butacas. La incomodidad de sus ocupantes pronto encontrará alivio en su afán por descubrir el enigma.

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Partiendo de un texto del retorcido Ira Levin (“Veronica’s room”), Pablo Salinas da el pistoletazo de salida a su puesta en escena exprimiendo con celo un tono inquietante que obliga al espectador a encontrar un hueco entre la perplejidad de la heroína (refrescante, cercana y convincente Agustina Santinelli) y el recelo que despierta en ella la pareja de anfitriones (sugerentes aunque algo forzados Salinas y Bianca Palmisano). La puerta que ante aquella y nosotros se abre da acceso a la morbosa fascinación de un juego escénico lleno de trampas pero de lo más excitante.

Concluido el misterioso preámbulo, la función empieza a perder el control y allí es donde saborearemos su verdadera esencia: La ambigüedad queda aplastada por lo grotesco; la sutileza cede rápidamente al “grand-guignol”. La atmósfera es presa del terror más desquiciado, lo cual acaba resultando su mayor mérito porque el espectáculo se eleva cuando más grandilocuentes se vuelven los perfiles de sus personajes, y cuanto más vociferan las gargantas de los actores poseídos por ellos.

Al abordar la historia la parte más trágica, la propuesta logra su gran atractivo: Eros y Thánatos no solo no se odian, sino que se funden en uno para eclipsar con acierto la, por otro lado, endeble y enrevesada trama, demasiado cercana al folletín psicoanalítico. Es el momento, pues, de estremecerse con la pasión que Salinas y Palmisano sueltan en el escenario: El arrebato del primero encaja estupendamente con la sensualidad de la segunda. Y luego está la violencia extrema de los impulsos malsanos de su alianza escénica, el mejor antídoto para minimizar la discreta verosimilitud de ambos cuando antes les tocó ejercer de figuras intrigantes.

Y Verónica vuelve para todos porque nunca le permitirán marcharse.

Por Juan Marea

“Verónica” se representa en Cincómonos Espai d’Art los jueves 13, 20 y 27 de marzo a las 21 horas.
http://www.cincomonos.org/veronica.html