Felipe Cabezas, autor y protagonista de “Inferno”: “El Cielo es el público, entrar en su corazón y vivir en su memoria.”

Felipe es entusiasta y expansivo. Ante tal panorama, mi Grabadora se ve obligada a improvisar.

 Imagen

¿Qué es “Inferno”?

Un “clásico” contemporáneo sobre Tristano Martinelli, creador de “Arlequín” en el siglo XVI. El personaje más famoso del teatro junto a Hamlet.

¿Cómo era Martinelli?

 Pasó hambre y tuvo que limpiar la mierda de los caballos. Pero a través de su talento personal, trabajo y deseo logró salir de allí. Acabó siendo el primer divo de la historia del teatro y el primero en hacerse millonario: ¡Llegó a robar el anillo al Rey de Francia en plena actuación!

¿Qué representa Arlequín?

 Es el pobre diablo, el inmigrante, los bajos fondos, el pueblo en definitiva. En “Inferno”, rescato del olvido este personaje que todos deberían conocer.

 En la obra, el protagonista abre el fuego diciendo: “Hasta que morí, viajé mucho en este infierno infinito”.

 La acción empieza en un mundo infernal que es el olvido. El infierno del actor es ser ignorado.

 ¿Dónde está el Cielo para Martinelli?

 El Cielo es el público, entrar en su corazón y vivir en su memoria. Lo duradero y eterno del recuerdo de la comunicación entre actor y espectador. “Inferno” te gana por KO: ¡Estoy sin parar durante hora y cuarto y pierdo casi dos kilos por función!

En la obra, es tentado por Arlequín, que le ofrece fama, dinero y vida eterna si a cambio le da su cuerpo.

 Arlequín necesita que un actor le dé vida y con su astucia gana la batalla porque Martinelli se dejará llevar por él.

Martinelli sufre, no lo ve claro.

Pues no. De hecho, Arlequín le consumirá del todo. Paga el precio de la fama. Como Chaplin y su Charlot: Llega un momento en que ya no pueden vivir el uno sin el otro. Chaplin no era nada sin Charlot. El uno se comía al otro.

La obra tiene una vertiente tenebrosa en su ambientación y música pero por otro lado es muy optimista porque cuenta el ascenso de un pícaro.

 Es como pasa en la vida. Y la historia, que debería ser trágica porque empieza hablando de gente que huye de la peste, la guerra, la hambruna, la miseria y la explotación infantil, la contamos de manera alegre. De este modo, la gente te escucha más. El gran poder de la sátira, del humor y de la comedia del arte consiste en que permiten desnudar al espectador, penetrar más allá. Como hacía el bufón, que se reía del rey en su propia cara.

 ¿Qué referentes tenías a la hora de preparar el personaje?

Berty Tovías, el director, me propuso partir del Pepe Rubianes de los inicios, cuando interpretó su primer monólogo de éxito, “Ño“. Por aquel entonces era una auténtica bestia escénica: Daba vida a un montón de personajes, con un sinfín de onomatopeyas y gestos. En la línea del Dario Fo joven del “Misterio Bufo“.

¿El artificio característico de la comedia del arte ayuda a conocer mejor la esencia del ser humano?

 Sí. Antonio Fava explica en su libro “Máscara Cómica en la Commedia Dell’Arte” que se trata de un elemento liberador con efectos casi terapéuticos porque si bien en la forma hay afectación, el fondo que oculta se compone de ideas y conceptos muy claros y básicos. Ahí está la belleza del trabajo de máscara: Todo se enmascara y se recrea de una manera distinta para expresar lo que uno quiere decir realmente. Como cuando la gente va a una fiesta y, de repente, se siente con derecho a hacer de todo, esto es, lo que siempre quiso hacer porque no hizo nunca antes.

 “Inferno” no es tu primera incursión en la recuperación de artistas de la comedia del arte.

Ya antes representé L’ultima notte del Capitano”, acerca de la vida del actor Francesco Andreini, autor del personaje del Capitán Spavento. Con este monólogo inauguramos La Sala Fènix, en el Raval barcelonés, que gestionamos desde hace casi un año.

¿En qué se distingue dicha sala?

La Fènix es un espacio dedicado básicamente al mundo de las máscaras y, a partir de ahí, programamos marionetas (para niños y adultos), sombras y objetos y cabaret, con el punto de mira en Jacques Lecoq. Nos centramos en el artificio: el cuerpo, la voz, el movimiento. Aquí han actuado Christian Atanasiu con su humor gestual y absurdo; Jordi Bertran y su teatro de objetos en “La sucrera diabètica“; Loco Brusca y su teatro provocador y crítico; Toni Rumbau y sus marionetas y sombras, entre muchos otros. Ahora, los martes ofrecemos “Paisajes de Chéjov“, performance de 7 horas “non stop” de María Stoyanova.

¿Es cierto eso de que la gente no va al teatro?

 En absoluto. La gente va mucho más al fútbol, o a los centros comerciales, pero los amantes del teatro siguen siendo espectadores. Evidentemente, existe una gran cantidad de gente que busca evadirse de la realidad con productos vacíos y desechables. Esos productos los encuentran en los templos del ocio, cuya oferta es amplia. Lo más grave es que acaban mezclándose ocio y cultura.

¿En qué se diferencian?

 La cultura incita al pensamiento crítico, apunta al debate. Se caracteriza, además, por la sensibilidad artística y el cultivo de la estética. El ocio, en cambio, es puro divertimento, se propone matar el tiempo. Nosotros no queremos matar el tiempo, queremos disfrutar de él

Dame un ejemplo de buen teatro.

Sa història des senyor Sommer” con Pep Tosar. Lo más bonito que he visto en mucho tiempo. Reí y lloré.

Felipe sigue estimulando a mi Grabadora y yo me veo obligado a carraspear.

por Juan Marea

“Inferno” se representa en la sala Fènix hasta el 16 de febrero.
http://www.salafenix.com/teatre

Imagen

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s