Estreno teatral: Corrüptia, de Teatre de L’Enjòlit

El Club Capitol estrenó el pasado 2 de junio Corrüptia, una sátira política cuya frase promocional (“Todos los políticos tienen un precio. Los nuestros están de rebajas”) ya indica el cariz que tomará en su desarrollo, en una función representada por la compañía de Teatre de l’Enjòlit.

Corrüptia explica una historia que bien podría estar basada en la realidad: en los últimos tiempos hemos comprobado cómo se suceden en los medios de comunicación los casos de corrupción que salpican a nuestros políticos. Aquí, los miembros de Teatre de l’Enjòlit presentan el caso de Richard, miembro del Partido Regional del Este, que se encuentra implicado en una trama de corrupción junto a otros cargos del gobierno, un escándalo que hará tambalear su prometedora carrera política.

De esta manera, y con la intención de salvaguardar el buen nombre del Partido Regional del Este, uno tras otro se sucederán una serie de personajes que intentarán no caer en la trampa ideada por los asesores del partido con la intención de ofrecer una víctima a la opinión pública que les solucione la papeleta. ¿Les suena de algo?

Corrüptia carga en tono de tragicomedia contra aquellos políticos bajo sospecha, algo que no ha gustado a algunos miembros de la clase política de este país, tal y como los componentes de Teatro de l’Enjòlit han comprobado en sus propias carnes: el PPV censuró la obra en Xàtiva al creer que el argumento de la obra se había inspirado en un caso real, el caso Gürtel.

Corrüptia se representará en el Club Capitol hasta el 10 de julio de 2011.

Dirección: Carles Fernàndez Giua
Texto: Josep Lluís Fitó
Intérpretes: Albert Alemany, Elies Barberà, Jenny Beacraft, Arnau Marín, Marta Montiel
Compañía: Teatre de l’Enjòlit
Horarios: de miércoles a sábado a las 22:30 horas y domingo a las 20:30 horas
Precio: de 19 a 21 €
Idioma: catalán

Crítica cinematográfica: Transformers: El lado oscuro de la Luna, de Michael Bay


Con la llegada del verano se estrenan en nuestras pantallas las grandes superproducciones norteamericanas, aquéllas que invitan a refugiarse del sofocante calor en un cine armados de palomitas y refrescos. Una de las más esperadas este año es Transformers: El lado oscuro de la Luna, la tercera entrega de la conocida saga de robots que luchan por salvaguardar la paz en la Tierra, un producto que mantiene la firma del director Michael Bay y a Shia LaBeouf encabezando el reparto.

Tras lograr restablecer la paz en el mundo, nuestros protagonistas se enfrentan a otro tipo de tareas: los Autobots, al servicio del gobierno norteamericano, protagonizan pequeñas misiones en zonas de conflictos, mientras que Sam Witwicky centra todos sus esfuerzos en encontrar un trabajo a su medida, una tarea ardua e incomprensible para quien ha salvado el mundo en dos ocasiones. Pero pronto esa tranquilidad se verá interrumpida por un hecho que tiene su origen en la carrera espacial de los años 60 entre EE UU y la URSS, tiempos de guerra fría: una nave Autobot estrellada entonces en el lado oscuro de la Luna hará que la guerra entre Autobots y Decepticons se reabra en la actualidad.
Una vez más, se nos presenta aquí una conocida historia donde la lucha entre el bien y el mal es la protagonista absoluta, donde la acción, la ambición y la traición se erigen como los elementos fundamentales. En este sentido, Transformers: El lado oscuro de la Luna no sorprenderá, ya que sigue los patrones típicos de este tipo de films: el joven héroe ninguneado por las autoridades, la hermosa muchacha que sin quererlo termina metiéndose en la boca del lobo, la fidelidad entre viejos amigos, pequeños apuntes de humor, algún que otro momento emotivo, discursos grandilocuentes y, por supuesto, valerosos soldados norteamericanos dispuestos a morir si de esta manera consiguen salvaguardar las libertades de los humanos.

Como en otras películas de índole similar, el argumento suele estar al servicio de la espectacularidad de las escenas de acción, escenas en las que Michael Bay ya ha demostrado su talento con anterioridad, y de las que aquí van más que sobrados (en especial en la segunda parte del film): a lo largo de todo el metraje se suceden carreras en coches que al instante se transforman en guerreros, trepidantes escenas de acción (algunas tan rocambolescas e inverosímiles que, sin pretenderlo, arrancan la sonrisa del espectador), luchas entre gigantescos robots, etc., en un pantagruélico despliegue de efectos especiales que logran retos tan difíciles como el de presentar la ciudad de Chicago al borde del apocalipsis (impresionante las imágenes en que se desploma un acristalado rascacielos con los protagonistas en su interior), un despliegue de tal magnitud que consigue que, en los últimos 60 minutos, la batalla final no dé tregua al espectador. Además, para ofrecer una mayor espectacularidad, y con toda seguridad para sacar un mayor rendimiento a la inversión efectuada, la película se presenta en 3D, una opción que enaltece el trabajo de los efectos creados por ordenador. Sin embargo, uno no puede evitar preguntarse si más de dos horas y media no es una duración un tanto exagerada para cualquier tipo de película, incluida ésta.
Shia LaBeouf y Rosie Huntington-Whiteley, en una imagen de la película

Shia LaBeouf vuelve a interpretar al joven Sam Witwicky, a quien, en esta ocasión, han cambiado de partenaire: los enfrentamientos de Megan Fox con el director provocaron su desaparición en esta producción, así que ha sido sustituida por Rosie Huntington-Whiteley, una modelo inglesa de labios sensuales y voluptuosas curvas que aquí hace su primera incursión en el cine y que promete hacer olvidar a la antigua compañera de clase de Witwicky. Por otro lado, Patrick Dempsey es el villano que se interpondrá en el camino de los héroes. Ellos, y por supuesto los robots, son los completos protagonistas del film; con todo, entre el amplio reparto cabe destacar el acierto de incluir reputados nombres del cine independiente: John Malkovich, Frances McDormand y John Turturro, como si de una película de los Cohen se tratara, aportan su reconocido talento a la película interpretando personajes cómicos, próximos al histrionismo.

Recomendar una película de las características de Transformers: El lado oscuro de la Luna, un producto pensado para arrasar en taquilla, es una tarea baladí, ya que en estos días de canícula estival no hay nada mejor que arrellanarse en la butaca de un cine a disfrutar de un film sin más pretensiones que la de entretener al personal, algo que sin duda consigue. Así, pues, aquellos espectadores adictos a la acción y a los efectos especiales no se la deberían perder. No saldrán defraudados.

Título: Transformers: el lado oscuro de la Luna / Transformers: Dark of the Moon
Director: Michael Bay
Intérpretes: Shia LaBeouf, Rosie Huntington-Whiteley, Josh Duhamel, Ken Jeong, Hugo Weaving, Tyrese Gibson, Patrick Dempsey, John Malkovich, Leonard Nimoy, Alan Tudyk, Frances McDormand, John Turturro, Peter Cullen, Frank Welker, Tom Kenny
País: EE UU
Duración: 155 minutos
Distribuidora: Paramount

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Escrito por: Robert Martínez Colomé

Apuntes apresurados sobre el 15 M.


La vida avanza tan deprisa que como subido en una noria nunca sé si lo que gira es la realidad o uno mismo. Perdónenme, por tanto, si en estos pueriles apuntes hay muchas más dudas que afirmaciones y mucha más ilusión que realidad. Permítanme que me muestre desconcertado, abrumado por la rapidez con la que fluye la información y emocionado por lo visto. Los tiempos no están cambiando: ya han cambiado y recién ahora me doy cuenta. Hace años los estibadores del puerto de Barcelona hacían huelgas infinitas para alimentar a sus familias, mientras que ahora, sus hijos universitarios reciben en sus móviles consignas políticas inmediatas: ¡Democracia real ya!, ¡Toma la plaza! Primera sorpresa para un incrédulo: la validez de las redes sociales y su posible función cohesionadora.

La gente toma la calle, ocupa las plazas, se vitorean eslóganes cargados de ilusión y uno se ve tomando la calle, ocupando una plaza y gritando como el que más. Son muchas las cosas positivas que han acontecido en estos días; In extremis, una generación al borde del estigma, con el récord intergeneracional en hedonismo, sale a la calle a cambiar todo aquello que no le gusta, incluida su propia pasividad.

Estos días de primavera, hemos vivido en la calle y hemos aprendido y conocido a nuestros vecinos.  Nos reconocemos, nos identificamos como miembros de un grupo, de algo nuevo. Qué ilusión nos hace, a esta generación sin hitos comunes, formar parte de un colectivo. Qué contentos estamos al ver que nuestras quejas de café no estaban solas, que había mucha gente como nosotros. No obstante, al calor de los cambios, no debemos caer en la actitud altiva de pensar que nuestra verdad es superior a la de nadie, que nuestras reivindicaciones son más válidas y trascendentales que las de los que no nos apoyan. Estamos indignados, pero que este hartazgo no nos nuble la vista y nos impida ver el resultado de las últimas elecciones. No podemos olvidar que podemos tener la sensación de que los políticos no nos representan, pero es solo una sensación o una expectativa, porque lo cierto es que sí nos representan.

Estos días, hemos visto de cerca las virtudes y defectos del sistema asambleario, al igual que hemos comprobado que la violencia empaña un día perfecto.

Los debates callejeros han servido para comprobar que es muy fácil despreciar las ideas ajenas y cuán difícil es construir una afirmación colectiva; ¡qué fácil es criticar y qué difícil es hacer una caseta para un perro!

Hemos visto de cerca que el consenso es algo a lo que se llega tras muchas horas de esfuerzo común y que, una vez que llega, es un fruto dulce para todos. Nos ha explotado en las manos el juego sucio de los grandes medios de comunicación, que por ignorancia o maldad han desdibujado las características del movimiento y han exigido a la masa propuestas claras y soluciones milagrosas a problemas estructurales que requieren de la templanza de la discusión serena.

El 15M ha resultado ser un espejo vallinclanesco en el que nos hemos reflejado todos. Algunos, al ver su imagen esperpéntica, han decido optar por apartar la mirada y, a modo de voyeur, mirar el reflejo de los otros y con cainita actitud buscar infinitos errores de los que construyen algo nuevo. Otros, hemos visto una sociedad que no nos gusta, en la que han salido a flote, como maderos tras un naufragio, todas las carencias de un sistema imperfecto y cruel que tenemos que cambiar. Esta metamorfosis podrá venir de la mano de una actitud ciudadana intachable y de nuestra incómoda y persistente reflexión democrática.
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Escrito por: Sebastián Bettosini Déniz

Estreno cinematográfico: Blackthorn. Sin destino, de Mateo Gil

El próximo 1 de julio llega a las pantallas de nuestro país la película Blackthorn. Sin Destino, un film que recupera para el cine la figura del ladrón Butch Cassidy, y que aquí nos devuelve al western más genuino, en una obra dirigida por Mateo Gil y protagonizada por Sam Shepard y Eduardo Noriega.

La versión oficial defiende que Butch Cassidy, un legendario ladrón de bancos y trenes de EE UU, murió en Bolivia tras un tiroteo junto a su amigo Sundance Kid, sucedido en 1908. Pero la realidad, según narra Blackthorn. Sin Destino, es otra bien distinta: escondido durante veinte años, ha dejado atrás la losa de su personaje y ha adoptado el nombre de James Blackthorn para seguir con su vida.

Sin embargo, en este tiempo no ha podido olvidar todo lo que dejó en su país, por lo que cree que ha llegado la hora de regresar a los EE UU junto al hijo que nunca conoció. Pero no será fácil: en su camino se cruzará un joven ingeniero español que acaba de robar la mina en la que trabajaba y que huye de sus perseguidores. Así, pues, ambos iniciarán una huida en mutua compañía.

Este western vuelve a cruzar los caminos de dos viejos amigos: en la dirección encontramos al que fuera guionista de Amenábar en sus primeros filmes, Mateo Gil, quien a su vez ha elegido como protagonista a Eduardo Noriega, actor fetiche de Gil, con quien rodó, entre otros proyectos, su primer largometraje, Nadie conoce a nadie. Completan el reparto Sam Shepard en el papel Butch Cassidy, Stephen Rea y Magaly Solier.

Blackthorn. Sin Destino se estrenará en nuestros cines el 1 de julio de 2011.

Título: Blackthorn. Sin Destino
Nacionalidad:
España
Año:
2011
Director:
Mateo Gil
Guión:
Miguel Barros
Intérpretes:
Sam Shepard, Stephen Rea, Eduardo Noriega, Magaly Solier, Dominique McElligott, Nikolaj Coster-Waldau, Padraic Delaney

Publicación literaria: La sombra de la sospecha, de Obdulia Pareja Alconchel


Parnass Ediciones
publica La sombra de la sospecha, la primera obra de Obdulia Pareja Alconchel, una novela donde la intriga, la emoción y el amor están presentes desde la primera página.

Alba Valverde
, joven diseñadora de éxito, ve perder el control de su vida tras una serie de sucesos que acontecen a su alrededor: anónimos, amenazas, asesinatos, violaciones, mentiras, traición… El cerco se estrecha cada vez más hasta convertirla en prisionera de una sombra que la acecha, pero que permanece intangible en el anonimato. Marc Castillo, inspector de policía del distrito de Barcelona, se hace cargo del caso, pero no podrá evitar implicarse emocionalmente más allá de lo estrictamente profesional.

Obdulia Pareja Alconchel

La sombra de la sospecha” (Parnass Ediciones) es la primera novela de una joven promesa de la narrativa. Haciendo uso de los ingredientes propios de la novela de género policiaco, Obdulia Pareja demuestra su capacidad para mantener la atención del lector con una historia difícil de abandonar hasta llegar a la última página. La emoción, la intriga y el amor, están presentes en esta novela de misterio.

Título: La sombra de la sorpresa
Autora: Obdulia Pareja Alconchel
Editorial: Parnass Ediciones
Páginas: 188
Precio: 15 €

Estreno teatral: No sóc Dean Moriarty, en la Nau Ivanow.


El espacio escénico de la Nau Ivanow programa del 30 de junio al 10 de julio No sóc Dean Moriarty, de Joan Yago, la nueva producción de la compañía Waltzing Teatre.

No sóc Dean Moriarty es un juego entre dos amigos. El espacio donde transcurre la acción es un bar cualquiera, perdido en algún lugar, donde trabajan dos jóvenes que al cerrar las puertas y quedarse solos juegan a ser Sal Paradise y Dean Moriarty, los personajes de On the road, de Jack Kerouac. Admiran a estos personajes porque son un referente vital: la aventura, el riesgo, el viaje, la carretera, las mujeres, las fiestas, el alcohol, la forma de vivir, la manera de afrontar la vida, las ambiciones, los proyectos de futuro… y, sobre todo, el presente, siempre desconocido, espontáneo y al límite. Las vidas de estos dos jóvenes son todo el contrario: estables, aburridas, duras, previsibles, rutinarias. Juegan porque se lo pasan bien; de alguna manera, sentirse por un momento Sal Paradise o Dean Moriarty hace que por unas horas olviden sus vidas y puedan vivir una ficción que representa, exactamente, el proyecto de vida que comparten desde hace tiempo. Pero la noche en la cual se centra la historia, esta noche, uno de los dos jóvenes no quiere jugar más. Quiere vivir. Y este conflicto hará que estalle una tormenta entre los dos amigos.

Joan Yago Ha escrito varias piezas para teatro Feísima enfermedad y muy triste muerte de la reina Isabel I (2010), No sóc Dean Moriarty (2009), El Bosc dels Ferrerets (2008) y Part per Part (2005); ha versionado y adaptado textos como La boda dels petits burgesos (2010) o El Cercle de guix caucasià (2008); ha dirigido el espectáculo Onatge de la compañía Disperses (2010) y ha hecho de asistente de dirección de Carles Alfaro en el montaje de Traició de Harold Pinter en el Teatre Lliure (2009). También es coguionista del largometraje Altres direccions (2009) de Aarón Sánchez. Trabaja de profesor en el grupo de teatro de Elisava Escuela Universitaria y en el Encontre de Teatre a la secundària d’Artà.

La compañía Waltzing Teatre nace de la necesidad de expresarse. De expresarse en sintonía. De expresarse en compañía. Por eso sus fundadores Maria Rodríguez, Gerard Iravedra y Pep Ambròs decidieron un día dejar de hablar sobre las ganas de explicar historias para empezar a hacerlo. Así nace Waltzing Teatre para explicar historias. Trozos de vida que se plantean encima de un escenario con la voluntad de sugerir o hacer reflexionar con temas que nos implican a todos.

No sóc Dean Moriarty” se representa en el espacio escénico de la Nau Ivanow del 30 de junio al 10 de julio de 2011.

Autor: Joan Yago
Dirección: Gerard Iravedra
Ayudanta de dirección: Maria Rodríguez
Reparto: Pep Ambròs y Guillem Gefaell
Diseño de iluminación, escenografía y figurinismo: Gina Bernadó y Gala Chaparral
Sonido: Joan Yago y Gerard Iravedra
Producción: Waltzing Teatre

Duración: 1 hora y 10 minutos aprox.
Horarios: de jueves a sábado a las 21:00 horas y domingo a las 19:00 horas.
Entrada: 12 €; Amics de la Nau 10 €.

Estreno cinematográfico: Confucio, de Hu Mei


El próximo 24 de junio llega a las pantallas de nuestro país la película Confucio, el biopic del reconocido filósofo chino, en una lujosa superproducción, dirigida por Hu Mei y protagonizada por Chow Yun Fat, que en China se convirtió en uno de los acontecimientos del año, con 2500 copias en su estreno.

Confucio se centra en los últimos años del filósofo, un periodo que abarca desde el instante en el que toma posesión de su cargo político (a los 51 años) hasta su muerte, a los 73 años, una turbulenta época en la sociedad del momento, en la que los enfrentamientos entre los diferentes estados chinos eran habituales.

En ese estado de permanente conflicto, el rey Lu pide ayuda a Confucio para intentar calmar los conflictos internos de su estado con su carisma e inteligencia. Pero no será bien recibido por las grandes potencias del estado, quienes creerán verse amenazados por el filósofo, provocando el exilio voluntario del propio Confucio.

Este drama histórico está dirigido por Hu Mei, autora de premiadas series de carácter histórico, como Yong Zheng Dynasty y The Emperor in Han Dynasty. El reparto de esta superproducción lo encabeza uno de los actores chinos más internacionales, Chow Yun Fat, a quien ya vimos en Tigre y Dragón, y aquí está acompañado por Zhou Xun (Balzac y la joven costurera china), Lu Yi (Siete Espadas), Ren Quan (Assembly) y Qiao Zhenyu (The Book and the Sword).

Título: Confucio
Director: Hu Mei
Guión:
Hu Mei
Actores:
Chow Yun Fat, Zhou Xun, Lu Yi, Ren Quan, Qiao Zhenyu
Nacionalidad:
China
Año:
2010

Crítica teatral: Teoria de catàstrofes, en el teatre Gaudí Barcelona.


Hasta el próximo 26 de junio el Teatre Gaudí Barcelonarepresenta Teoria de Castàstrofes, una ágil reflexión sobre la ciencia, sobre la tecnología y sobre las consecuencias de su uso y de su mal uso en la sociedad actual.

El Teatre Gaudí Barcelona ha programado este mes de junio una propuesta teatral de pequeño formato que abarca un amplio abanico de temas que nos remiten a la actualidad más presente. Una propuesta que tiene como uno de sus personajes centrales un puente, o más concretamente un puente caído.

Y este es el origen de la trama: cuáles son las consecuencias y cuáles son las causas de la caída de un puente. Serán tres los personajes que nos llevarán a reflexionar sobre el tema. Uno es el ingeniero que diseñó el proyecto del trazado del puente; el segundo es un colega de la profesión que pretende aprovecharse de las horas bajas profesionales de su amigo y la tercera es una joven, un tanto extraña, cuya existencia parece ligada, de alguna forma, a la existencia del puente.

Un puente caído puede representar, y representa, normalmente mucho. Representa un grave problema de seguridad para la sociedad que lo construye; un drama que puede generar y genera normalmente víctimas mortales y un motivo de indagación y de búsqueda de responsabilidades del por qué una estructura construida con los recursos de una sociedad “avanzada” como la nuestra ha caído en su enfrentamiento contra la naturaleza, o más concretamente, en su enfrentamiento contra la catástrofe. Aunque para el ingeniero protagonista de la obra significa más cosas: significa descubrir su incapacidad como técnico; el peligro que constituye una responsabilidad de tan alto nivel; su derrota frente a la tenue y insobornable naturaleza, una fuerza abstracta e irracional pero con la fuerza necesaria para acabar con cualquier proyecto que el hombre disponga sobre ella.

Aunque no es solo eso. Su derrota es la derrota de la sociedad a la hora de llevar un proyecto de este tipo a cabo. Con la conversación entre el ingeniero “culpable” del derrumbamiento de puente y su colega podremos transmutar un fracaso personal, laboral en un fracaso común. El texto de Teoria de catàstrofes nos lleva a reflexionar no sobre la infraestructura en concreto sino sobre la construcción de los puentes, y, más diría yo, sobre la sociedad que los construye. Una sociedad en gran parte corrupta que en muchos casos solo mira hacia el beneficio (si es personal y egoísta mucho mejor), que enmascara la sed de riqueza y de promoción tras grandes palabras como progreso y avance, palabras que quedan vacías cuando la naturaleza habla y se hace sentir.

Pero Teoria de catàstrofes también nos habla de las consecuencias vitales de un fracaso de este tipo. De las consecuencias que la caída puede tener en la existencia de las personas que viven el acontecimiento muy de cerca. Aunque a veces las consecuencias son difíciles de diferenciar de las causas, o es al revés…

¿Cuáles son las causas de una catástrofe? ¿Cuáles las de una discusión? ¿Cuáles las de una muerte? Teoria de catàstrofes también nos presenta estas preguntas a la espera de que se las podamos responder. Aunque, seguro, que cada uno de los espectadores tendrá una respuesta propia y subjetiva a cada uno de los interrogantes que le hace la obra.

Como ven toda una serie de reflexiones que Teoria de catàstrofes nos propone en base a una obra pequeña si bien propietaria de un texto muy grande. Todo ello nos llega a través de las actuaciones de Abel Coll, Óscar Intente y Laura Aubert, que son los tres únicos intérpretes de la obra. Unas actuaciones en las que veremos reflejadas la profesionalidad ultrajada del defensor de la ciencia personificada en Abel Coll; una visión humanista, libertaria y mística de la vida encarnada en Laura Aubert y una despiadada pero genial interpretación por parte de Óscar Intente de un ingeniero-empresario-triunfador, de aquellos que se han rendido ante la ignominia y la corrupción que infecta gran parte del sector de los negocios (no tranquilos!!, no es un banquero ni un financiero!!, pueden llevar a sus hijos menores a ver la obra!!) de cada una de nuestras ciudades.

A través de sus dudas, sus sentimientos encontrados, sus búsquedas, sus auto-inculpamientos y también de sus defensas (de su obra y de su comportamiento) avanza una obra que, aunque a veces pierde algo del ritmo necesario, nos plantea preguntas y soluciones muy contemporáneas y muy actuales. Tan solo hace falta recordar la crisis ecológica que un terremoto y un tsunami provocaron hace poco en el Japón, una de las sociedades más occidentalizadas e industrializadas del mundo. No nace falta irse tan lejos para tener en la mente las consecuencias estructurales que el pequeño terremoto de Lorca provocó en la mayoría de las viviendas de la zona.

Y cuando recordamos estos sucesos nos damos cuenta de lo poco que es el hombre, y las sociedades que este crea, ante algo tan cercano y a veces tan olvidado como es la naturaleza. Y si a ésto le sumamos las consecuencias que la corrupción, el capitalismo mercantil y la idea del beneficio provoca en nuestra sociedad, tenemos un cocktail al que podríamos llamar “teoría de catástrofes”.

Una oportunidad que no se pueden perder por varías razones. Para disfrutar de una pequeña gran obra de teatro, casi un monólogo interpretado por dos actores (Abel Coll y Óscar Intente)y una actriz (Laura Aubert); para reflexionar sobre lo que pasa sobre el escenario y fuera de él; y para participar en un debate más amplio que a día de hoy pertenece cada vez con mayor grado a nuestras calles y a nuestras plazas, y es, y con el perdón del Teatre Gaudí Barcelona, una reflexión sobre el presente y el futuro de nuestras sociedades occidentales “democráticas” y sobre los objetivos que nos han de guiar individual y colectivamente hacia un futuro que puede ser mejor, aunque, y por desgracia, también puede ser peor, una auténtica catástrofe.

Teoria de catàstrofes” se representa en el Teatre Gaudí Barcelona del 20 de mayo al 26 de junio de 2011.

Autor: Toni Cabré
Director: Moisés Maicas
Intérpretes: Laura Aubert, Abel Coll y Óscar Intente
Espacio escénico y Diseño de luces y de sonido: Pep Gàmiz
Imágenes: Albert Casanovas
Compañía: Cia.Teatre Gaudí

Horarios: de jueves a sábado a las 20:45 horas y domingos a las 19:30 horas.
Precio: 18 €.
Duración: 1 hora y 30 minutos.
Idioma: catalán.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica cinematográfica: Blitz, de Elliott Lester

El binomio “poli bueno – poli malo” ha dado como resultado un sinfín de películas, creando un nuevo género en sí mismo: las denominadas buddy films, o “películas de colegas”, protagonizadas por dos personajes de métodos opuestos que aseguran el conflicto entre ambos. Un nuevo título que añadir a este género es Blitz, thriller de atmósfera angustiosa dirigido por Elliott Lester que nos devuelve a la gran pantalla a Jason Statham, uno de los últimos y más rentables héroes de acción, en esta ocasión acompañado de Paddy Considine en su lucha contra el crimen.

Jason Statham y Aidan Gillen

El sargento Brant no está viviendo su mejor momento: sus métodos poco ortodoxos han puesto en alerta a sus superiores, quienes, presionados por los periódicos, dudan si seguir contando con él o expulsarlo definitivamente de la comisaría. Sin embargo, la aparición en escena de un asesino en serie de policías (a quienes los medios de comunicación, siempre ansiosos de carnaza, bautizarán como Blitz) impedirá que tomen una drástica decisión; de esta manera, la única opción posible es asignarle un nuevo compañero a Brant, el sargento Nash, de métodos menos contundentes, más sensatos y comedidos, con el que deberá pulir diferencias para poder detener a tiempo al asesino, iniciando una cursa contrarreloj por las calles de Londres.

Basada en una novela de Ken Bruen, Blitz aúna aquellas películas de protagonistas con caracteres antagónicos y las películas de asesinos en serie, dando como resultado un entretenido film, aunque menos adrenalítico de lo que el nombre de Statham nos tiene acostumbrados: Lester parece más interesado en el aspecto psicológico de la historia y en la búsqueda de pistas que permitan dar con el criminal que en explotar las escenas de acción, que las hay, pero prácticamente reducidas a una persecución por las calles de Londres y poca cosa más. Y eso que la primera escena nos muestra a Brant en una pelea callejera contra tres delincuentes, a quienes se enfrenta armado únicamente con un palo de hockey.

Así, Blitz toma prestados los tópicos de los psico-killers que tantas veces hemos visto con anterioridad: un asesino que pone en jaque a la policía, un sargento que deberá iniciar una heroica persecución, la prensa de por medio, con un periodista ávido de fama, el soplón de la policía que trata de sacar partido de todo ello, etc., sin que el interés del espectador se resienta, ya que Lester consigue un producto bien dirigido, en ocasiones próximo al videoclip, pero sin excederse. Con todo, Blitz aporta algún que otro aspecto interesante a los ya conocidos, como el hecho de que cada uno de los policías tenga su propio infierno interno: Brant tiene tendencia al exceso en sus intervenciones, su jefe acaba de enviudar, Nash ha sido trasladado de comisaría por cometer un error en una detención e intenta, sin éxito, que las mofas de sus compañeros no le afecten, una agente infiltrada en una red de tráfico de estupefacientes que acaba enganchada a la cocaína,… traumas que deberán dejar a un lado si no quieren sucumbir en manos del asesino.

Considine y Statham

El encargado de dar vida al sargento Brant es Jason Statham, en esta ocasión algo más comedido en la violencia de lo que en él eshabitual, dotando a su personaje, un policía rudo, primitivo, de carácter torturado, descuidado tanto en su higiene como en sus modales, de una especial ironía y descaro, que sirven, además, para dar mayor relevancia a las diferencias con su compañero de aventuras, el sargento Nash, un policía elegante, inteligente y gay (este último aspecto es el que más le cuesta aceptar a su compañero), todo un gentleman encarnado por Paddy Considine en una solvente interpretación. Sin embargo, en las películas de psicópatas resulta tan importante el perseguidor como el perseguido, y en este sentido brilla Aidan Gillen interpretando al despiadado asesino de policías, en una histriónica actuación no exenta de crueldad.

A pesar de alguna pequeña trampa argumental propia del género, Blitz resulta un correcto entretenimiento, un producto bien filmado y con buenas interpretaciones, especialmente recomendada para aquellos adictos a los thrillers con psicópatas que persiguen calmar su sed de sangre.

Título: Blitz
Director: Elliott Lester
Intérpretes: Jason Statham, Paddy Considine, Aidan Gillen, David Morrissey, Luke Evans, Chris Wilson, Elly Fairman, Richard Riddell, Nicky Henson, Taya De La Cruz
País: EE UU
Duración: 100 minutos
Distribuidora: EMON

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Escrito por: Robert Martínez Colomé


Concert: Una veu per a la Sibil·la, de Maria del Mar Bonet, al Teatre Grec de Barcelona.


La cantant mallorquina Maria del Mar Bonet oferirà el proper 4 de juliol al Teatre Grec de BarcelonaUna veu per a la Sibil·la’, cant tradicional religiós considerat un dels més preuats monuments del folklore de Mallorca, que es canta cada any la Nit de Nadal a la Catedral de Palma i a quasi tota la resta d’esglésies de l’illa. Un concert dins del GREC 2011 Festival de Barcelona.

Tot celebrant que enguany la UNESCO ha declarat el Cant de la Sibil·la Patrimoni Cultural Immaterial de la Humanitat, Maria del Mar Bonet —que l’enregistrà per primer cop l’any 1979 (Saba de Terrer, BMG Ariola) —, oferirà al Teatre Grec de Barcelona el proper 4 de juliol un recital únic basat en aquest cant tradicional, un dels monuments del folklore religiós de Mallorca més preuats.

Acompanyada de la seva formació habitual de músics, la cantant mallorquina oferirà la seva interpretació del cant medieval, que es canta cada any la Nit de Nadal a la Catedral de Palma i a quasi tota la resta d’esglésies de l’illa. També es canta actualment a València i a la resta dels Països Catalans, on ara per ara, representa el drama més antic dels que es coneixen: els inicis daten del segle X a Ripoll i s’escampa arreu de Catalunya on perdurà fins el segle XVI.

La cantant mallorquina va presentar aquest mateix espectacle en una sèrie de concerts al Festival de Música Sacra de Quito, Equador, i deu dies després del concert al Grec el portarà al Marroc, al Festival de Volubilis-Meknes.

El 2011 és per Maria del Mar Bonet un any ple de reconeixements nacionals i internacionals. La cantant ha estat guardonada amb la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2010, un guardó concedit a figures de reconegut prestigi per la seva tasca de foment i difusió de l’art i la cultura; el Premi Internacional Cubadisco 2011 pel seu darrer treball discogràfic, Bellver (Picap 2010); el Premio de la Música a la Millor Cançó en Català – Valencià per “La dansa de la primavera” (inclosa al mateix disc Bellver), un guardó atorgat per l’Academia de las Artes y las Ciencias de la Música i el Miquelet d’Honor 2011 atorgat per la Societat Coral Micalet de Valencia, per la seva defensa de la cultura i la llengua del país.

El concert de Maria del Mar Bonet al Teatre Grec de Barcelona es realitzarà el proper 4 de juliol de 2011.

Maria del Mar Bonet
Concert: Una veu per a la Sibil·la
Lloc: Teatre Grec de Barcelona
Dia: 4 de juliol a les 22:00 hores
Preu: de 16 a 36€.

Fes un tast:

Mp3 · El cant de la Sibil·la

Mp3 · La Penyora (Homenatge a Lluís Llach)

Mp3 · La Balanguera