Estreno teatral: La casa en obres, en el Círcol Maldà.


El Círcol Maldà mantiene en cartelera desde el pasado 5 de mayo La casa en obres un espectáculo escrito y dirigido por Pep Tosar a partir de la vida y la obra del poeta y novelista mallorquín Blai Bonet.

El espectáculo recorre el periplo vital y literario del escritor realizando, de paso, un fresco de la primera mitad del siglo XX en Barcelona y en Mallorca. La niñez rural, eje de la recreación de Bonet de un mundo atávico y mediterráneo en su poesía; la guerra civil, que marcó la dolorosa y humana intensidad poética de novelas como El mar o Haceldama; la experiencia durante la adolescencia de la tuberculosis en el sanatorio de Caubet; y el encuentro con la muerte de los compañeros de sanatorio y casi con la propia, configuran, con el despertar de la sexualidad y de la pasión por la literatura, este retablo impresionista centrado en el luminoso vitalismo de la adolescencia, núcleo esencial del motor de escritura del grande Blai Bonet.

La pieza está organizada de una forma dual: por un lado un monólogo del propio Bonet/Tosar que mantiene una plácida y fluida conversación con un personaje mudo, casi sin existencia física, una conversación vital y cotidiana; y por otro lado el resto de actores que escenifican algunas de las escenas de la vida del autor, centradas en la infancia y en la adolescencia del mismo.

La obra rezuma naturalidad y se muestra sin artificios. Acompañados de Tosar nos introducimos en la sabiduría de alguien que ha vivido una vida y que por eso, solo por eso, tiene derecho a explicarla, a que lo escuchen, y a reflexionar sobre ella. Rápidamente el discurso de Bonet/Tosar te hace suyo y muy pronto te parece conocer al desconocido desde siempre.

Las reflexiones de Bonet están acompañadas de sus escenas vitales, que adoptan la forma de una auca y nos muestra lo frío y duro de la vida durante la primera mitad del siglo XX y la inicial trayectoria profesional y personal del escritor mallorquín. La intensa cotidianeidad y la veracidad de la obra permiten al público disfrutar de una auténtica conversación con el propio escritor que versara sobre la vida, la creación artística, la muerte y el terror que esta última provoca.

La casa en obres” se representa en el Círcol Maldà des del 5 de mayo de 2011.

Dirección: Pep Tosar
Reparto: Pep Tosar, Evelyn Arévalo, Marta Betriu, Joan Fullana, Catalina Florit, Albert Mèlich, Salvador Miralles y Jordi Vaqué
Técnico: Edgar Paulino
Música: Jordi Riera

Horarios: jueves a las 20:30 horas; viernes y sábados a las 21:00 horas y domingo a las 19:00 horas.
Precio: 20 €; jueves 15 €.

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Publicación: La antigua Roma en el cine, de Juan J. Alonso, Enrique A. Mastache y Jorge Alonso Menéndez. T&B Editores.


¿Le apasiona la historia? ¿Le gusta el cine “de romanos”? ¿Es un nostálgico de los gallineros de los viejos cines de barrio? ¿Es un friki? ¿Es de los que no concibe una Semana Santa sin ver en la tele Quo Vadis o Ben-Hur?

La antigua Roma en el cine no es un catálogo razonado de errores históricos que anima al lector a tomar las armas dialécticas y asaltar la bastilla de Gladiator, una película en la que Cómodo asesina a su padre Marco Aurelio. Hablaremos de ese y de otros errores, por supuesto, y compararemos el Nerón interpretado por Peter Ustinov con el Nerón histórico, del mismo modo que reflexionamos acerca de la verdad de Rómulo y Remo más allá del Rómulo y Remo de Corbucci. Pero éste no es un libro de caza al gazapo. Las películas son la excusa para hablar de Roma, y las divertidas barbaridades de Demetrius y los gladiadores no nos ponen nerviosos porque sabemos que una película no es un libro, ni un documental, ni una tesis doctoral. En este libro no encontrará colmillos retorcidos ni mala baba, sino suaves apuntes históricos de la mano de personajes que no viven en un libro de texto. Le llevaremos de paseo por las tripas de esas películas que tanto le gustan, así que prepárese a dejarse quemar el brazo derecho, luchar contra Aníbal, enfrentarse a Craso, morir apuñalado por Bruto, remar al lado de Charlton Heston, quemar Roma, luchar en el Coliseo y vencer a los enemigos de la cruz. Le prometemos mucha toga, bastantes orgías, montones de batallas, algún que otro león hambriento, incontables cascos con cepillo rojo, una multitud de villanos maravillosos, múltiples erupciones y terremotos, abundantes forzudos y un puñado de obras maestras. Ponga los pies encima de la mesa. Anime a los buenos, abuchee a los malos, aplauda la llegada de refuerzos, insulte al miserable que quiere llevarse a la chica, cabalgue con nosotros. También se puede estudiar la historia desde los gallineros.

La antigua Roma en el cine es un libro escrito para usted, que le apasiona la historia; y para usted, que le gusta el cine “de romanos”; y para usted, que es un nostálgico de los viejos gallineros; y para usted, que es un friki del peplum desde antes de que hubiera frikis de algo; y para usted, que no concibe una Semana Santa sin Nerón tocando la lira. Empezamos con Rómulo y Remo y terminamos con Constantino el Grande, y las falditas de los protagonistas irán subiendo o bajando según hablemos de Gladiator o de Héroe sin patria. Nuestra teoría es que cuanto más corta es la faldita de los protagonistas de las películas históricas, peor es la película. Pero hablaremos de películas de faldita larga y de faldita corta, es decir, de Espartaco y de El hijo de Espartaco. Nos encantan las películas de faldita larga, y estamos perdidamente enamorados de las películas de faldita corta.

Roma y el cine de romanos le están esperando.

Los autores:

Juan J. Alonso
Licenciado en Filosofía y en Historia, se gana la vida dando clase de Filosofía en el IES Doña Jimena de Gijón, y se puede permitir viajar casi todos los años a Atenas gracias a que escribe artículos sobre televisión, cine, libros y fútbol en el diario asturiano “La Nueva España”.

Enrique A. Mastache
Licenciado en Filosofía, es profesor en el IES Bernaldo de Quirós de Mieres. Gran amante de la bicicleta, no hay iglesia románica que no haya visto desde su sillín. Gran amante del cine y la Edad Media, no hay película medieval que no haya visto desde su sillón.

Jorge Alonso Menéndez
Trabaja como documentalista, diseña, escribe y es cantante del grupo Moonglow. Le gusta más Nick Cave que la Edad Media, pero cree que estudiar la época medieval es lo más divertido que se puede hacer sin reirse.

Título: La antigua Roma en el cine
Autores: Juan J. Alonso, Enrique A. Mastache y Jorge Alonso Menéndez
Editorial:
T&B Editores
Encuadernación: 
en rústica.
Páginas: 328
Formato: 17 x 24 cms; 124 fotografías en Blanco y Negro.
Precio: 20.00 €
Año de publicación: 2008
ISBN: 978-84-96576-698

Enlace de la editorial: http://www.tbeditores.es/

Relato: El faro.


Desde siempre la vida en aquel lugar había sido dura y poco agradecida. Era un pueblo costero en el que habitaba una comunidad de pescadores que vivía del mar que tenía tan cerca. Aunque el océano les proporcionaba todos los recursos que necesitaban para vivir, les exigía, al mismo tiempo, un gran esfuerzo y una dura entrega, ya que la costa en la que se hallaban era muy abrupta y el mar fiero y mortal en más de una ocasión. Los grandes y rocosos acantilados daban forma a gran parte del litoral, y las mareas y, sobretodo, las fuertes corrientes y vientos que dominaban en la zona, hacían que aventurarse en el mar fuera, normalmente, una actividad muy peligrosa. Los grandes navíos que se veían obligados a navegar cerca de Morelia intentaban pasar lo más lejos posible del lugar, ya que este era conocido desde antiguo, por los mortales naufragios que delimitaban su historia.

Alejo había vivido siempre en Morelia, como la mayoría, sino todos, de sus habitantes. Sus padres habían muerto siendo él muy joven, lo que había hecho que fuera una persona de muy pocas palabras, tranquilo, observador y más bien solitario. La mayoría de las veces se le veía solo y siempre que podía abandonaba el pueblo por el sendero que se internaba en el bosque y conducía a uno de los promontorios que se alzaba sólido e inexpugnable sobre el furioso mar. Normalmente se sentaba en una de las frías rocas que afloraba en el suelo, y se pasaba interminables horas observando el horizonte.

Sus vecinos se sorprendían de la asiduidad de sus paseos y se preguntaban qué motivo le hacía ir hasta allí tan a menudo. Como Alejo no compartía las costumbres de sus compañeros de edad, sino que las rehuía siempre que podía, la gente hablaba de él más bien como de alguien extraño o enfermo, de alguien realmente raro e incluso molesto.

Fueron muchos los días, meses y años que invirtió Alejo en sus solitarias visitas a las rocas, y mientras que a los demás les parecía que no hacía nada más que perder el tiempo y que su mente, de alguna forma extraña, se desocupaba o incluso llegaba a algún tipo de éxtasis estático, Alejo no dejaba de pensar en el motivo que lo dirigía desde siempre ahí.

Un día a todo el pueblo le sorprendió la inesperada actividad que desplegó Alejo desde primera hora de la mañana. Ayudado por un carro comenzó a llevar material de trabajo al promontorio. Le costó varios viajes tener todo lo que creía necesario allá arriba. Cuando tuvo lo que necesitaba comenzó a trabajar con gran esfuerzo.

Sus conciudadanos estaban asombrados e incluso atemorizados algunos. Alejo iniciaba sus misteriosas actividades después de pescar y dedicaba también el domingo de descanso al trabajo. El pueblo debatía qué rayos estaba pasando allá arriba y cuál era el motivo que guiaba a Alejo. Algunos decían que estaba construyéndose un nuevo hogar en aquel lugar que tanto le gustaba; otros decían que había encontrado algo muy valioso y que estaba intentando apoderarse de él. Los que más decían que simplemente estaba enfermo, loco o incluso poseído por algún espíritu maligno, aunque nadie había intentado aún hablar con él.

Algunos meses más tarde, las gentes de Morelia decidieron enviar a alguien para que le preguntara a Alejo que estaba haciendo. Se decidieron por Lavinia, una chica de su edad que tenía algo parecido a una amistad desde niña con él. Lavinia emprendió el camino por el sendero que pronto le llevó al misterioso promontorio donde encontró a Alejo ocupado en su reservado trabajo.
Hola Alejo –le saludó.
Hola Lavinia –respondió sorprendido Alejo –¿Qué haces por aquí?
–He venido dando un largo paseo por el camino y he pensado en saludarte.
Alejo permaneció callado y sorprendido, sin saber que más decir.
–¿Qué es lo que estás haciendo? –le preguntó.
Alejo, que no acostumbraba a mantener conversaciones largas, casi no sabía que hacer o que responder – uhm … pues … uhm … creo que estoy construyendo algo.
–¿Algo como qué? –preguntó Lavinia. –¿es una casa?
–No, no, … no es una casa, es un faro.
Lavinia quedó totalmente sorprendida. –¿Un faro?
–Si, estoy construyendo un faro –Y dicho esto Alejo volvió al trabajo.

Lavinia permaneció varios minutos sin moverse mirando a Alejo, observando su recién descubierto secreto. Aún sorprendida dio media vuelta y volvió al pueblo. Allí la gente también se sorprendió cuando oyeron sus palabras. Alejo estaba construyendo un faro él solo.

Desde aquel día la curiosidad fue creciendo en Morelia. Los vecinos del pueblo casi no lo podían creer. Y el asombro iba aumentando día a día. Para muchos la construcción de Alejo no era más que otra prueba de su locura, o como mínimo de su estupidez. ¿Cómo estaba construyendo el faro y para qué? Poco a poco los vecinos del pueblo fueron subiendo al lugar para observar detenidamente el trabajo de su nuevo arquitecto y poco a poco el faro fue creciendo en altura.

Un día el mismo alcalde subió para poder hablar con Alejo. Cuando llegó cerca del faro saludó.
–Hola Alejo, buena tarde para trabajar, ¿eh?.
–Buenas tardes alcalde. –respondió Alejo.
–Mira, vengo a hablar contigo sobre tu faro, que parece que está llamando la atención de todos.
Alejo no supo que contestar.
–¿Me podrías explicar cuál es el motivo de todo esto y cuál es tu objetivo? –Preguntó el magistrado.
–Si alcalde –y Alejo se esforzó por responder a la pregunta –claro que sí. Como ya sabe durante mucho tiempo estuve subiendo aquí casi cada día, siempre que podía, y me quedaba solo pensando, ya que acostumbro a pensar mejor cuando estoy solo. Y pensaba en el mar que nos rodea. De cómo este lugar es tan peligroso y de cómo desde siempre nos ha amenazado aunque vivamos de los recursos que nos proporciona. Muchos barcos se han perdido en estas aguas (ya sabe que mis padres murieron en el mar) y nunca se ha hecho nada para protegernos. Entonces pensé que construir un faro nos ayudaría a nosotros mismos a luchar contra el mar y a otros barcos lejanos para que no se hundieran en estas costas tan peligrosas…
–Me sorprendes, Alejo, me sorprendes – dijo el alcalde – es curioso que seas tú quien diga y haga todo esto. Mira, desde siempre el mar ha sido así, nos da trabajo y comida, pero nos exige algo a cambio. Nos exige estar siempre pendiente de él. Aquel que se arriesga a navegar arriesga su vida cada día. Y Dios ha querido que aquí siempre fuera así, y no podemos hacer nada contra ello, ya que el mundo es así y siempre será así. Además, tú solo, sin ayuda de nadie, no podrás acabar nunca tu faro.
–No lo sé, alcalde –respondió Alejo– pero quiero construirlo, y poder ayudar así a la gente. Además, siempre he creído que el mundo es tal y como lo hacemos nosotros –y dicho esto Alejo volvió de nuevo al trabajo.

A medida que pasaba el tiempo los convecinos iban subiendo cada vez más al lugar donde se construía el faro. La mayoría solo subía para ver la nueva construcción y para reírse del trabajo de Alejo. Pero unos pocos comenzaron a ayudarle de tanto en tanto, aunque no entendiesen muy bien la obra de Alejo. De estos alguno le preguntó por qué se esforzaba en construir su faro con el mejor material que podía conseguir, normalmente piedra y cal como mortero, y porqué no utilizaba algún material menos sólido, ya que de esta forma el faro se construiría más rápidamente. Alejo les respondía que un faro era algo para siempre y que por eso tenía que construirse con el mejor material que pudiera, aunque esto significara avanzar más lentamente e invertir todo lo que poseía en la empresa. Otros le indicaban que el faro que construía no era un edificio bonito, y que sus formas eran más bien toscas y deslucidas. Alejo respondía a estos que él no era arquitecto, era un simple pescador, y que no construía un faro hermoso sino un buen faro.

Poco a poco la obra de Alejo se fue construyendo. Después de muchos años de esfuerzo y una dedicación plena llegó el día, en este caso la noche, en la cual Alejo alumbró desde su faro por primera vez el orgulloso y embravecido mar al que se enfrentaría a partir de ahora.

Aunque habían pasado diversos meses desde que el faro se había puesto en marcha y desde entonces no había habido ningún accidente mortal, alguno de los vecinos de Morelia comenzó a quejarse de la molesta luz que irradiaba el faro por las noches; alguno dijo, incluso, que aquella luz no le permitía dormir. Aún así Alejo no cesó en su empeño y cada noche, al ocultarse el sol por las montañas, ponía en funcionamiento su faro para guiar y proteger a todas las embarcaciones cercanas.


Pasados algunos años en los cuales el mar había respetado las vidas de los pescadores de Morelia, la naturaleza se rebeló en contra de su cautividad y atacó al pueblo de pescadores con una tormenta tan terrorífica que ningún viejo del lugar recordó algo similar. La tempestad duró toda una semana, en la cual la lluvia cayó sin descanso día y noche, y el viento sopló huracanado desde el amanecer hasta el atardecer. Ningún vecino pudo abandonar siquiera su casa sino era porque la mayoría de ellas no resistían la ira del viento y de la lluvia. Al octavo día ninguna de las viviendas del pueblo había resistido, tan solo su antigua iglesia, que dio cobijo a los afortunados que habían podido alojarse en ella. Cuando la tormenta pasó y la gente pudo volver a salir de los sótanos de sus casas y de sus zulos improvisados, observaron el gran destrozo que la lluvia y el viento habían infligido a Morelia. La imagen era desoladora. Pronto sus diezmados habitantes comenzaron a reunirse en la plaza y a contar sus bajas. Lavinia recordó que Alejo vivía en el faro, y todos fueron en busca de él para poder ayudarlo si es que aún podían. Tomaron el sendero del bosque esperando encontrar la construcción de Alejo destruida también. Pero la sorpresa los apresó a todos al ver que el faro aún estaba en pie, con algunas heridas en su estructura, pero en pie. Parecía que Alejo había corrido mejor suerte que sus convecinos.

Al llamar a la puerta Alejo tardó en responder, pero al fin la abrió viendo los aterrorizados semblantes de sus vecinos. El faro no solo había sobrevivido al terrible embate de la naturaleza sino que había seguido realizando su tarea de guía a los desafortunados barcos que habían tenido que navegar por la zona durante los días de tormenta. El gigantesco esfuerzo que Alejo había llevado a cabo durante tantos años había demostrado su validez. Aunque todos, al menos la mayoría, de sus vecinos se habían mofado en algún momento de él y de su idea, el faro le había salvado la vida y la de todos aquellos que se habían fijado en él, desde el mar, desde luego.

Fue entonces cuando Alejo se dirigió al alcalde, uno de los supervivientes de la catástrofe que se había refugiado de los primeros en la Iglesia, y al llegar delante de él le dijo: “El mundo no es nada más y nada menos que lo que nosotros hacemos de él”.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Publicado originalmente en Magazine Diario Siglo XXI.

Doble programación teatral en el Espai Escènic Brossa.

El Espai Escènic Brossa nos presenta este mes de junio una doble programación teatral basada en la vida de dos mujeres: Simone, de la compañía Meridiano 70ymedio inspirada en la obra y la vida de Simone de Beauvoir y Què hi faig aquí baix si sóc un àngel? un recorrido por los artículos periodísticos políticamente incorrectos de Empar Moliner.
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Simone, de Marcela Terra.

La compañía Meridiano 70ymedio presenta un espectáculo inspirado en la vida y la obra de Simone de Beauvoir, resultado de un profundo estudio de sus novelas, de sus diarios y de su autobiografía.

Es la última noche. Simone se encuentra con ella misma, con su vida, con la muerte. Es una noche llena de recuerdos. Es una noche para mirar atrás y para reconocer el dolor y la felicidad de toda una vida. Es una noche para saber morir en paz.

Simone es una autora controvertida, criticada tanto por su obra como por su vida íntima. Aun así, lo interesante es la época que le tocó de vivir, tanto en el terreno político y social como en el artístico.

En este montaje, la protagonista, Simone, hace balance de su vida pasando por los cambios convulsos que sufrió el siglo XX. repasa las dos guerras mundiales, su pasión por el cine mudo, el dadaísmo, el surrealismo, Brecht, el jazz, su lucha por la igualdad social y por la condición femenina.

Simone es la revisión que una mujer a punto morir hace de su vida y a la vez una mirada sobre la evolución política y estética del lugar donde aconteció: el París del siglo XX.

Simone” se representará en el Espai Escènic Brossa del 26 de mayo al 19 de junio de 2011.

Dramaturgia y dirección: Marcela Terra
Intérpretes: Padi Padilla y Belén Bouso
Escenografía: Marcela Terra
Vestuario e iluminación: Consuelo Barrera
Movimiento: Lucila Vilela
Música: Lea Vaiana
Espacio sonoro: Marcela Terra
Compañía: Meridiano 70ymedio

Horarios: miércoles y jueves a las 21:00 horas; viernes y sábados a las 22:30 horas y domingos a las 20:30 horas.
Precio: 16 €; miércoles, día del espectador 9 €.

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Què hi faig aquí baix si sóc un àngel?, de Mariona Casanovas.

Después de M de Roig, Mariona Casanovas vuelve con un espectáculo con textos de Empar Moliner. Con su estilo brillante, preciso, irreverente y sarcástico nos ofrece una visión fresca e irónica de la sociedad en la que vivimos.

Què hi faig aquí baix si sóc un àngel? es un espectáculo de pequeño formato en el que la palabra afilada y el movimiento se abrazan para dar cuerpo a los artículos periodísticos de Empar Moliner. El espectáculo explora la capacidad comunicativa en la cual el humor y la complicidad con el público son los elementos más importantes. Fiel al espíritu que mueve los textos, el espectador se encontrará con una escenografía sobria y una actriz (Mariona Casanovas) con la que compartirá el viaje de cada uno de los artículos políticamente incorrectos. Un trayecto por nuestro país, con sus contradicciones, el feminismo mal entendido, el estado decadente del catalán, la absurdidad cotidiana…

Por eso, Què hi faig aquí baix si sóc un àngel? apuesta por el sentido del humor como antídoto para esta cruda realidad. Una puesta en escena sencilla pero sincera en la que Mariona Casanovas, después de M de Roig, vuelve con una propuesta fresca e innovadora tanto en la forma como en el contenido.

Este proyecto es una continuación de la trayectoria puesta en marcha por Mariona Casanovas con M de Roig. Siguiendo esta línea, iniciada con la voluntad de dar voz a la pluma de autoras críticas catalanas, Què hi faig aquí baix si sóc un àngel? recupera algunos textos de Empar Moliner, unos fragmentos irónicos y frescos que nos hacen reflexionar sobre la sociedad en que vivimos.

“Què hi faig aquí baix si sóc un àngel?” se representará en el Espai Escènic Brossa del 27 de mayo al 19 de junio de 2011.

Autora: Mariona Casanovas (basado en textos de Empar Moliner)
Intérprete: Mariona Casanovas
Escenografía y vestuario: Romana Redlova
Diseño de iluminación: Marc Martín
Maquíllate: Sandra Muñoz
Voces en off: Francesc Miquel Quetglas (Moli) y Òscar Barberan
Colaboración: Gemma Reguant
Producción: Tutatis y Cia. Mariona Casanovas
Distribución: Tutatis
Con el apoyo de: Teatre Academia y Teatre de Ponent

Horarios: viernes y sábado a las 20:30 horas y domingo a las 18:30 horas.
Precio: 16 €.

Concierto benéfico: Rock4Japan (5/06/2011) en apoyo a los damnificados por la catástrofe de Japón.


El próximo 5 de junio se celebrará en la Sala Apolo de Barcelona el Rock4Japan, un concierto solidario y benéfico para ayudar a los damnificados por la catástrofe de Japón.

El concierto se celebrará en apoyo a los afectados por el fuerte terremoto y tsunami que sufrió Japón el pasado 11 de marzo. La recaudación del concierto y del mercandiazgo irá destinada a Japón gracias a la colaboración de la Cruz Roja.

Actuarán 4 grupos de Barcelona con distintos estilos: Mizu, grupo al más puro estilo Japan Rock, que contará con la colaboración del japonés Yoshisuke Suga vocalista del grupo Esprit d’Air, y la cantante Fàtima Ayats; Hitabaldaäs, grupo que fusiona estilos como el nu-jazz, post-rock y psicodelia. Klaudia, banda de indie-rock, organizadores del festival No Hunger; Wantun, grupo de indie-pop catalán. Además tendremos música japonesa a cargo del DJ Funky Samurai.

Presentarán el evento tres figuras muy reconocidas en el mundo de la cultura japonesa y los blogs: Marc Bernabé, escritor y traductor de obras de manga y anime en catalán y castellano; Oriol Estrada, autor del blog La Arcadia de Urías, uno de los blogs más leídos sobre cultura japonesa y manga, ganador del premio Bitácoras 2010; y David Esteban, uno de los principales promotores españoles de la cultura japonesa y autor del popular blog Flapy in Japan.

Son muchas las generaciones que han crecido con los referentes de la cultura japonesa como los dibujos animados de Oliver y Benji, Dr. Slump, Bola de Dragón o más tarde, Shinchan. ¡Porque Japón siempre ha estado muy cerca nuestro, sentimos que ahora es el momento de ayudar!

Concierto de HITABALDAÄS + MIZU + KLAUDIA + WANTUN
Con la colaboración de DJ FUNKY SAMURAI
Presentan el evento: MARC BERNABÉ + DAVID ESTEBAN + ORIOL ESTRADA

Fecha: Domingo 5 de Junio
Hora: 19.30h
Sala: La [2] de Apolo (Barcelona)
Precio: 8 € anticipada/ 10 € taquilla.
Venta anticipada: http://www.sala-apolo.com/

Más información:

http://www.rock4japanbcn.com

Facebook: ROCK4JAPAN-BARCELONA
Twitter: @Rock4japan_bcn

Artículo: El misterio de la IX legión Hispana.


La historia y el pasado están plagados de misterios y de leyendas que abarcan todo aquello que la ciencia histórica desconoce o de lo que no ha sabido dar explicación. El misterio también envuelve con su poderosa aureola la historia de Roma, la época en la que un gran imperio y sus legiones dominaban todos los territorios ribereños del Mediterráneo y proveía al mundo moderno de la base cultural y política que forma su armazón actual.

Y es acerca de una de estas legiones, y más en concreto de la IX Hispana, sobre la que se cierne uno de los misterios, y como no, una de las leyendas más duradera de la historia militar romana: el enigma de su desaparición. Si como lo leen, la desaparición de una unidad completa del ejército romano. Un misterio sobre el cual los historiadores no han podido dar una explicación concluyente.

De la IX Hispana disponemos de información, más o menos certera, acerca de su creación en la primera mitad del siglo I a.C. y de su evolución hasta las últimas noticias seguras que poseemos de ella, que algunos sitúan en el año 107/108 d.C.; durante los primeros años del gobierno del emperador Adriano; en la década de los años 20, 30 o incluso 40 del siglo II y otros, los más atrevidos, cerca del año 161 d.C.

Sin embargo en un momento u otro nuestra información sobre la legión IX Hispana desaparece, siendo la fecha límite para ello el año 162 d.C, en el cual se erigió en Roma una inscripción que enumera, en orden geográfico, las legiones romanas activas en ese momento (inicios del reinado de Marco Aurelio), y en cuyo listado no aparece la IX Hispana. Una inequívoca indicación de que la legión había sido o bien disuelta o bien destruida antes de esa fecha.

Veamos, pues, en un breve recorrido histórico, cuál fue la historia de la legión IX Hispana, cuál es el misterio de su desaparición y qué leyendas surgieron a raíz de ésta.

La creación de la legión IX Hispana y sus primeros años.

La legión IX Hispana tiene su origen, como en el caso de la mayoría de las legiones que estuvieron activas en época imperial, en el periodo de guerras civiles que fueron causa del final de la República romana.

Parece que la IX Hispana desciende de la legión IX, una de las unidades que integró el ejército con el cual Julio César llevó a cabo su famosa conquista de las Galias entre los años 58 y 51 a.C., aunque esta filiación no se ha podido confirmar documentalmente. La IX sirvió, más tarde, en las campañas militares que en época del emperador Augusto llevaron al sometimiento, por parte de Roma, del territorio noroccidental de la península Ibérica (29-19 a.C.) habitado por cántabros y astures.

La finalización de estas operaciones militares en el año 19 a.C. comportó la marcha de la legión IX hacia una destinación fronteriza en Panonia (provincia romana que incluía territorios de las actuales Hungría, Austria, Croacia, Serbia, Eslovenia, Eslovaquia y Bosnia-Herzegovina). De su estancia en el Danubio destaca la participación de la IX en el amotinamiento de tres legiones estacionadas allí tras el ascenso al trono del emperador Tiberio en el año 14 d.C.

En el año 20 d.C. la IX Hispana fue transferida a la provincia de África como refuerzo de la legión III Augusta para reforzar el contingente militar romano allí presente durante la rebelión del númida Tacfarinas (20-24 d.C.). Su estancia allí se prolongó hasta el año 24 d.C. tras lo cual regresó a la provincia de Panonia.

Los títulos y el emblema de la legión IX.

La legión IX dispuso de diversos títulos a lo largo de su historia. Así sabemos, a través de diferentes inscripciones y noticias, que esta unidad tuvo primero el epíteto de IX Triumphalis derivado, seguramente, de su participación en un triunfo militar celebrado en Roma por Julio Cesar en el año 46 a.C. Esta designación fue sustituida más tarde por el título de IX Macedónica, debido, posiblemente, a la intervención de la unidad en la batalla de Farsalia en el año 48 a.C. o en la de Filipos en el año 42 a.C. Fue durante su estancia en Hispania cuando la legión IX adoptó el título de Hispaniensis (=estacionada en Hispania), designación que fue alterada por la de IX Hispana (oriunda de Hispania) seguramente tras su marcha de esta provincia hacia Panonia.

Por lo que respecta al emblema de la legión, aunque no poseemos ninguna evidencia acerca de cuál pudo ser el distintivo utilizado por la IX Hispana, es posible que éste fuera el del toro, un animal asociado con la diosa Venus, el ancestro legendario de los Julios.

Formación de tortuga representada en la Columna de Trajano.

La conquista de Britania.

La legión IX abandonó de nuevo la provincia de Panonia hacia el año 42/43 d.C. para unirse a las fuerzas que el emperador Claudio estaba reuniendo con el objetivo de iniciar la conquista de Britania. El mando de este ejército de invasión fue concedido a Aulo Plautio, hasta entonces gobernador de la provincia de Panonia, el cual se dirigió a su nuevo destino militar acompañado de la legión IX.

La campaña de conquista no supuso un gran reto para las tropas romanas si tenemos en cuenta que, como parece, su objetivo no era apoderarse de toda la isla sino, más bien, acabar con el poderío de la tribu de los trinobantes, situada en la costa oriental britana, cuya actividad anti-romana llegó a amenazar, incluso, el territorio romano continental. La IX Hispana fue una de las cuatro legiones, junto a la II Augusta, la XIV Gemina y la XX Valeria Victrix, que participó en esta primera fase de la conquista de Britania actuando, también, en las subsiguientes campañas de consolidación y ampliación del dominio romano.

En el año 60 d.C. el poder romano en Britania sufrió un importante revés con la rebelión de la reina Boudica (60-61 d.C.), alzamiento provocado, entre otras razones, por la pésima gestión de la administración romana en la isla. Boudica era la viuda de Prasutago, rey de la tribu britana de los icenos, pueblo aliado de los romanos. Al morir su esposo sin descendencia masculina, los romanos se negaron a reconocer los derechos de su viuda y de sus hijas al trono iceno. El despiadado trato recibido por ellas llevó a Boudica a rebelarse contra el poder romano, insurrección a la que se sumaron tribus vecinas como la de los trinovantes.

La legión IX Hispana fue la primera que luchó contra los rebeldes britanos, enfrentamiento en el que sufrió fuertes bajas, llegando a perder hasta 2.000 hombres, tras lo cual tuvo que retirarse a su campamento base en Lincoln (Lindum). Los rebeldes fueron finalmente derrotados por las fuerzas romanas cerca de la ciudad de Londres (Londinium), tras lo cual la provincia fue nuevamente pacificada. Las bajas sufridas por la IX Hispana fueron reemplazadas con soldados provenientes de las guarniciones establecidas en las provincias germanas.

Todas las legiones estacionadas en Britania se vieron afectadas por el enfrentamiento militar que siguió a la muerte de Nerón en el año 68 d.C. Cuatro fueron los emperadores que se sucedieron en Roma en menos de un año (Galba, Otón, Vitelio y Vespasiano). Las tres legiones estacionadas en aquellos momentos en Britania contribuyeron con contingentes o vexilaciones al ejército reunido por Vitelio para enfrentarse primero a Otón, su rival en Italia y más tarde a Vespasiano. Fue éste último el que acabó imponiéndose a los otros candidatos, tras lo cual fue nombrado nuevo emperador en el año 69 d.C.

Durante el periodo de gobierno de Vespasiano (69-79 d.C.), la IX Hispana participó, junto al resto de las legiones establecidas en Britania, en el nuevo avance de la conquista en el norte y el oeste de la isla, que permitió a las fuerzas romanas someter los territorios de Gales y parte de Escocia, aunque ésta última tan solo temporalmente. Esta actividad militar obligó a modificar el emplazamiento de la legión IX Hispana, que hacia el año 70 d.C. abandonó su campamento base en Lincoln por el de York (Eburacum).

Sin embargo parece que el interés por Britania decayó durante los reinados de sus hijos Tito (79-81 d.C.) y Domiciano (81-96 d.C.) al prevalecer en esos momentos la defensa y consolidación de la frontera del Rin. Para ello, ya en el año 83 d.C., el emperador Domiciano reclamó importantes contingentes de la legión IX Hispana para luchar en Germania contra los catos, a los que venció en ese mismo año. Contribución a la que se sumaron nuevas vexilaciones que, un poco más tarde, las unidades legionarias estacionadas en Britania tuvieron que suministrar para hacer frente a la constante amenaza en las fronteras del Rin y del Danubio, un movimiento éste que incluyó el traslado de la legión II Adiutrix de Britania en el año 87 d.C.

La última noticia que poseemos de la presencia de la IX Hispana en Britania es del año 107/108. Ésta no es otra que una inscripción hallada en York que nos informa de la participación de la legión en la reconstrucción de una de las puertas del campamento en el que la legión estaba asentada.

El misterio del final de la IX Hispana.

Es a partir de esta fecha que disminuyen, en gran medida, los testimonios que poseemos de la existencia de la IX Hispana, lo que nos impide disponer de información histórica precisa sobre la legión. Solo algunos datos dispersos nos indican que la unidad siguió activa algunos años más, aunque no podamos establecer con certeza cuál fue su final. A esto se suma el hecho de que la IX Hispana no aparece citada en la inscripción del año 162 citada anteriormente (ILS 2288; CIL VI 3492, A, B.) en la cual se enumeraban, en orden geográfico, las 28/30 legiones activas en esos momentos.

La desaparición de la IX Hispana de los registros históricos ha generado un vivo interés tanto en el mundo académico, deseoso de situar en un marco histórico el fin de la legión, como en escritores y, más recientemente, en la industria del cine, que han hallado en este “misterio britano” una fuente de inspiración en la que centrar su ánimo creativo en busca de un final épico para la legión perdida.

De esta forma, ya a principios del siglo XX, el historiador y arqueólogo británico Francis J. Haverfield avanzó la idea de que la legión IX Hispana podría haber sido destruida o disuelta tras algún desastre militar acaecido en el norte de Britania o incluso en Escocia (Haverfield, F.J., The Roman Ocupation of Britain, Oxford, 1924.). Esta idea fue posteriormente desarrollada por la escritora Rosemary Sutcliff en la novela que escribió sobre el tema (El Águila de la novena legión, 1954). La inspiración de Sutcliff a la hora de escribir la obra fue el descubrimiento, en el siglo XIX, de un águila de bronce en las excavaciones arqueológicas en la ciudad de Silchester. Un poco más tarde, en el año 1955, el arqueólogo e historiador Ian Richmond defendió la idea de que la IX legión Hispana fuera disuelta por Adriano durante su visita a la provincia britana en el año 122 tras haber sufrido la unidad diversas derrotas.

Águila de bronce hallada en las excavaciones arqueológicas en la ciudad de Silchester.

Es, sin duda alguna, la versión de Rosemary Sutcliff de la destrucción de la IX Hispana en su marcha hacia el norte de Britania la que ha quedado grabada en la imaginación popular como un hecho histórico contrastado. Veamos, pues, lo que la historia puede decir acerca de ello.

El final de la IX Hispana. Los datos históricos.

Uno de los primeros escenarios donde se ubicó el final de la legión IX Hispana fue en la propia Britania. Allí se produjo, durante los primeros años del reinado de Adriano (117-119) cierta agitación de la que no estamos muy bien informados. Algunas indicaciones de la Historia Augusta y del De Bello Parthico de Frontón y la leyendas de varias monedas acuñadas por el propio Adriano, nos informan de problemas militares en Britania, aunque desconocemos su entidad y características. Sería, pues, en este conflicto donde la IX Hispana hallaría su fin al ser derrotada por los britanos en el norte de la isla, hecho, del que, por otra parte, no disponemos de ninguna prueba histórica. De la misma forma la inseguridad en la zona provocaría, en el año 122, la llegada del propio emperador y el inicio de la construcción, en el norte de la isla, del muro que lleva su nombre.

Pocas son las evidencias sobre la existencia de la IX Hispana a partir del año 107/108. Entre ellas están un mortero (mortarium) hallado en Holdeurn, cerca de Nimega, (la antigua ciudad de Noviomagus) en el este de los Países Bajos, que posee un sello de la legión IX Hispana; dos tejas estampadas con una inscripción parecida a la anterior halladas en la propia ciudad de Nimega; un altar dedicado a Apolo erigido por el prefecto de la IX Hispana hallado en la ciudad alemana de Aquisgrán; una inscripción anónima de un tribuno de la legión IX que sirvió en ella estando ésta asentada en la Baja Germania y diversas inscripciones de oficiales que sirvieron en la legión en años posteriores al 120 d.C. La datación de algunos de estos hallazgos, al menos de aquellos con una cronología más segura, ha puesto en duda la destrucción o disolución de la unidad en una fecha anterior a la década de los años 20 del siglo II. Si esto fuera cierto refutaría la idea de la destrucción de la legión en Britania durante los primeros años del reinado de Adriano (117-119).

Otros datos epigráficos han puesto en duda este final de la legión. Entre ellos se hallan las carreras militares y políticas (cursus honorum) de diversos oficiales que sirvieron en la IX Hispana en fechas posteriores. He aquí la información que poseemos sobre ellos:

1-    L. Emilio Caro, tribuno laticlavii (o primer tribuno) de la legión a mediados de la década de los años 20 del siglo II.
2-    L. Novio Crispino, laticlavii que sirvió en la legión no antes del 130 d.C.
3-    Annio Sextio Florentino, legado de la IX en el año 123 d.C.
4-    M. Cocceio Severo, que sirvió como primipilo (el centurión de la primera centuria de la primera cohorte de una legión romana ) de la unidad hacia el año 126 d.C.

Estas carreras militares rebaten de nuevo la idea de la desaparición de la IX Hispana a principios del reinado de Adriano en Britania y prolongan su existencia varios años más. De ahí que los especialistas hayan buscado algún otro escenario histórico en el que situar la desaparición de la legión, situado éste entre el año 107/108, en el que poseemos la última información contrastada de su existencia, y el año 162, fecha de la inscripción erigida en tiempos del emperador Marco Aurelio.

Uno de estos escenarios es la rebelión judía de Bar-Kokhba, enfrentamiento conocido como la II Guerra judeo-romana (132-135). Este conflicto obligó al emperador Adriano a desplazar unidades militares de otras provincias a Judea para hacer frente a los rebeldes, otorgando la dirección de las operaciones al gobernador de Britania Julio Severo. Algunos historiadores han defendido la idea de que la IX Hispana hubiera podido partir en el año 134 hacia Judea junto con el gobernador de la provincia, en la que tras sufrir numerosas bajas la unidad sería disuelta. Sin embargo, aunque el traslado de Julio Severo sí que está documentado por las fuentes, no pasa lo mismo con la posible marcha de la IX Hispana, de la que no tenemos noticia alguna. Más aún, esta posibilidad no se adecua demasiado a la situación militar del conflicto tras la llegada de Julio Severo a Judea en el año 134, momento en el cual los rebeldes judíos estaban demasiado debilitados para hacer frente al contingente militar romano y, mucho menos, para infligirle una derrota de esas características.

Una nueva hipótesis sobre el final de la IX Hispana se generó tras el descubrimiento en el año 1972 de un diploma militar datado el 8 de febrero del año 161 d.C. durante el consulado de Quinto Numisio Junior. Este cónsul se creyó que era el mismo que el conocido por otra inscripción con el nombre de Q. Camurio Numisio Junior, del cual sabemos que fue tribuno de la IX legión Hispana, aunque no los años exactos en los que ejerció este cargo.

Si estas dos inscripciones pertenecen al mismo individuo, es decir, si podemos integrar la información proveniente de ambas en base al año en el que Quinto Numisio Junior fue nombrado cónsul y establecer para él una carrera militar y política normal para su época, se podría suponer que Q. Camurio Numisio Junior fue tribuno de la IX no antes de los años 135 o 140, retrasando aún más en el tiempo la fecha de desaparición de la IX Hispana.

Esta hipótesis ha llevado a los historiadores a buscar un nuevo escenario temporal adecuado para ubicar el final de la legión, esta vez entre el año 140, data fijada con el cursus honorum de Numisio Junior y el 162 d.C., fecha de la inscripción erigida en tiempos de  Marco Aurelio. Este nuevo escenario se ha situado en el desastre de Elegeia (Armenia) del año 161, donde, según Dión Casio una legión romana fue destruida a manos de las tropas partas dirigidas por el general Cosroes.

Sin embargo no todos los especialistas aceptan esta teoría, ya que algunos pretenden diferenciar entre Quinto Numisio Junior, mencionado en el diploma militar, y Q. Camurio Numisio Junior, citado en la inscripción sin fecha, haciendo del primero el hijo del segundo, por lo cual la fecha del consulado y, por tanto, también la del tribunado de la legión IX Hispana se avanzaría en el tiempo, descartando, así, la fecha del año 140 como la última de la que tenemos información de la existencia de la legión.

De ahí que, aunque conozcamos algo más sobre historia de la legión IX Hispana, no hayamos podido determinar cuál fue su destino final. A pesar de que sabemos que la legión no fue destruida ni disuelta en Britania en época del emperador Adriano desconocemos si halló su final en Judea durante la revuelta de Bar-Kokhba bajo las órdenes del general Julio Severo o si fue destruida por las tropas partas en la batalla de Elegeia en el año 161. De lo que único de lo que estamos seguros es de que la legión IX Hispana ya no estaba activa al inicio del reinado de Marco Aurelio, ya que no aparece en la famosa inscripción del año 162. De ahí que aún no se haya desvelado el secreto de la IX Hispana y que por lo tanto el misterio acerca de su final siga abatiéndose sobre la historia de Roma y siga proveyendo de una temática apasionante a todo aquel que se acerque a ella.

Bibliografía específica:

Birley, A. R., The Roman Government of Britain, Oxford-Nueva York, 2005.

Erdkamp, P. (Edi.), A Companion to the Roman Army, Malden-Oxford-Carlton, 2007.

Goldsworthy, A., El ejército romano, Madrid, 2005

Ireland, S.Roman Britain. A Sourcebook, Abingdon-Nueva York, 2008.

Keppie, L., “The fate of the Ninth Legion. A problem for the esatren provinces?, en The Eastern Frontier of the Roman Empire, 1989, págs. 247-255.

Keppie. L., “Legio VIIII in Britain: The Beginning and the End”, en Legions and Veterans. Roman Army Papers, Stuttgart, 2000, págs. 201-218.

Keppie, L., “Legiones II Augusta, VI Victrix, IX Hispana, XX Valeria Victrix”, en Les Légions de Rome sous le Haut-Empire, Lyon, 2000, págs. 25-35.

Mor,  M., “Two legions – the same fate? The disappearance of the legions IX hispana and XXII Deiotariana” en Zeitschrift für papyrologie und epigraphik, nº 62, Bonn, 1986.

Shotter, D., Roman Britain, Abingdon-Nueva York, 2004.

Ficción:

Literatura:

El águila de la IX legión
, Rosemary Sutcliff (1955)

Cine:

http://www.plataformaeditorial.com/cont/novedades/novedades_sola_es.php?idField=52&table=novedades

La última legión, de  Doug Lefler (2007)

http://www.imdb.es/title/tt0462396/

Centurión, de Neil Marshall (2010)

http://www.imdb.es/title/tt1020558/

La legión del águila, de Kevin Macdonald (2011)

http://www.imdb.es/title/tt1034389/Añadir objeto

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez


Versión pdf del artículo. El misterio de la IX legión Hispana.

Crítica televisiva: Hijos de la Anarquía.


Hace ya algunos años que las televisiones de nuestro país nos ofrecen las mejores historias que se realizan en EE.UU., pero ya no se trata precisamente de las películas made in Hollywood, no: las buenas ideas, los buenos guiones, algunos de los mejores actores, han encontrado su lugar en las magníficas series que se están cociendo al otro lado del Atlántico. Productos tan elaborados y elegantes como Mad men, El ala oeste de la Casa Blanca, 24 o, un poco más lejos, Los Soprano, han seducido a una amplia mayoría de público que, ávido de buenos argumentos, ha terminado por sucumbir al adictivo mundo de las teleseries norteamericanas.

Próximamente Cuatro ofrecerá en abierto (ya se ha emitido en FOX) la primera temporada de una de esas fascinantes historias: Hijos de la Anarquía (Sons of Anarchy en su versión original), la historia de un club de moteros situado en un pueblo del norte de California (la ficticia Charming, concretamente) que vive al margen de la Ley, una asociación que protege a la población de las amenazas externas, y que tiene como sede el taller Teller-Morrow, aunque éste no es más que la tapadera de la que realmente es su ocupación: el tráfico de armas, en un relato que sería la mezcla perfecta de El padrino, Easy Rider, batallas entre bandas que recuerdan a Quadrophenia y pinceladas del mejor Shakespeare, todo ello aderezado con un poco de rock sureño.

La trama gira, principalmente, entorno a tres personajes: el matrimonio formado por Clay y Gemma Morrow y el hijo de ésta con su difunto marido, Jax. La historia arranca cuando el almacén donde la banda guarda las armas antes de venderlas es saqueado e incendiado por Los Mayas, rivales de Los Hijos de la Anarquía, toda una declaración de guerra que los moteros no permitirán que quede impune. La sed de venganza de Los Hijos de la Anarquía y la ilegal forma de financiación de la banda que capitanea el presidente Clay chocarán con las intenciones del joven Jax, a quien un manuscrito de su padre, John Teller (fundador del grupo), le hará recapacitar sobre el destino del grupo y la necesidad de virar el rumbo hacia negocios menos turbios.

Ésta es una historia compleja de rudos moteros tatuados hasta las cejas (todos los miembros del clan lucen en su espalda el icono del club, la muerte con una guadaña ensangrentada y empuñando un fusil), de pasión por las Harleys customizadas, de policías corruptos, de hombres de honor, de traiciones y venganzas, de conflictos entre bandas, contactos con el IRA, contrabando de armas, prostitución y drogas. Kurt Sutter, creador de esta espléndida historia, podría haber construido toda una apología de la violencia, recreándose en ella y dotándola incluso de una pátina de glamour que maravillara a los espectadores menos exigentes, pero Hijos de la Anarquía no está pensada para ello, o al menos no de forma específica: la cámara tan sólo muestra escenas de violencia explícita en contadas ocasiones; además, ya desde el primer capítulo empatizamos con sus personajes, aunque no por la supuesta vistosidad de su estilo de vida, ni por sus negocios fuera de la ley, sino que lo hacemos porque se trata de personajes que, a parte de sus enfrentamientos con las otras bandas, también tienen que hacer frente a sus problemas diarios, unos problemas que nada tienen que ver con la delincuencia, como los de Jax, cuyo hijo nace de forma prematura, y con una malformación cardiovascular congénita, por culpa de las adicciones de su esposa, adicta al crack.

El clan se estructura de forma piramidal, con un presidente, Clay Morrow, y un vicepresidente, Jax Teller, a los que siguen el resto del grupo, hasta un total de siete moteros, sin contar con las filiales repartidas por el país ni los miembros encarcelados. Cualquier decisión debe ser aprobada en asamblea, con todos los miembros reunidos alrededor de una preciosa mesa tallada con el icono del club, una forma de actuar democrática y perfecta, hasta que las disputas por el poder entre el presidente y el vicepresidente se agraven y fragmenten el grupo en dos.

Sutter insiste en que, desde un principio, su idea era la de crear una historia bajo la influencia de la literatura de William Shakespeare, y lo cierto es que es fácil reconocer algunos puntos en común con el mundo del magnífico escritor inglés. La misma estructura del grupo (con un presidente y un vicepresidente al que siguen sus fieles compañeros de viaje) hace pensar en un rey y su sucesor al que deben fidelidad sus caballeros, algo que encontramos en cualquier texto de Shakespeare. Además, el paralelismo con Hamlet es evidente: por un lado, Jax Teller podría ser el Príncipe Hamlet, ambos desorientados tras la muerte de sus respectivos padres (asimismo, la figura paternal está presente en todo momento, como espíritu en la obra de Shakespeare, aquí en forma del manuscrito encontrado por Jax), mientras que Clay y Gemma serían, respectivamente, el rey Claudio y Gertrudis. Finalmente, una de las formas de resolver pequeños problemas en el grupo es preparar una gran cena en común, como los banquetes que tanto le gustaban describir al inglés en sus historias.

Hijos de la Anarquía es una obra coral (hasta diez son los actores que forman la banda), y para dar mayor credibilidad a sus argumentos, sus responsables optaron por contar con unos actores apenas conocidos para el gran público (sobre todo en nuestro país), todo un acierto a tenor de los resultados. Así, encabezando el reparto encontramos a Ron Perlman (recordado por su papel de monje en El nombre de la Rosa) y Charlie Hunnam, encargados de dar verosimilitud a Clay Morrow y Jax Teller, respectivamente. Ambos salen airosos del reto que supone defender unos complejos personajes, logrando unas actuaciones sobrias y convincentes. Pero sin duda, el personaje más fascinante de todos es el de Gemma Morrow, papel que recae en Katey Sagal, un personaje poliédrico y manipulador, con muchos matices, tan pronto se muestra como una mujer fuerte y manipuladora, como se vuelve frágil e insegura; sea como sea, es el eje alrededor del cual se vertebra el grupo, algo que se confirmará en la segunda temporada.

En la actualidad, en EEUU se está emitiendo la tercera temporada de Hijos de la Anarquía, mientras que en nuestro país, a la espera de su estreno en abierto, están a la venta las dos primeras temporadas, un material que resulta altamente adictivo.

Título: Hijos de la Anarquía / Sons of Anarchy
Director: Kurt Sutter
Intérpretes: Ron Perlman, Charlie Hunnam, Katey Sagal, Maggie Siff, Kim Coates
País: EE. UU.
Duración: 13 capítulos (1ª temporada), 13 capítulos (2ª temporada)

Escrito por: Robert Martínez Colomé.

Estreno teatral: Degustación de Titus Andrónicus, en el Mercat de les Flors.


A partir del 19 de mayo el Mercat de les Flors nos ofrece una programación clásica con la representación del espectáculo Degustación de Titus Andrónicus, de la Fura dels Baus, una adaptación furera de la obra de William Shakespeare.

Con Degustación de Titus Andrónicus La Fura vuelve a los espacios no convencionales y al “lenguaje furero” basado en la acción, la imagen y la música a la vez que comparte el espacio escénico con el público. Se trata de una adaptación de Titus Andrónicus de Shakespeare. El desarrollo de la obra nos obsequia con un ágape antropófago en el que se desencadena el final trágico de casi todos los personajes. Escogida por este motivo, facilita la entrada de La Fura en el mundo de la gastronomía, una nueva puerta para poder llegar a uno de los sentidos que la compañía nunca había agredido hasta ahora. Y lo hace con uno de los grandes de la cocina mundial: Andoni Luis Aduriz, restaurante Mugaritz, en Errentería, el quinto mejor del mundo según la prestigiosa The S. Pellegrino World’s 50 Best Restaurants 2010.

Degustación de Titus Andrónicus” se representará en el Mercat de les Flors del 19 de mayo al 5 de junio de 2011.

Dirección y dramaturgia: Pep Gatell
Adaptación texto: Salvador Oliva
Dirección gastronómica equipo Mugaritz: Andoni Luis Aduriz, Javier Vergara y Dani Lasa
Intérpretes: Joan Serra, Ramon Tarès, Diana Bernedo, Joaquim Revenga “Tatín”, María Pérez, Carles Fígols, Vidi Vidal, Iván Altimira, Roelkis Bueno, Darío Ese y Raúl Vargas
Composición musical: Robert Merdzo
Vídeo: Álan Fàbregas
Diseño iluminación: Cube BZ
Diseño vestuario: Marga Binoux
Construcción escenografía: Masters
Director técnico: Francesc Martínez “Kiku”
Técnico de sonido: Oriol Lliscar
Técnico de iluminación: Miguel Miñambres
Técnico de vídeo: Manel Raga
Coproducción: La Fura del Baus, Kutxa, KH Lloreda, De Dietrich, Teatros del Canal

Horarios: de martes a sábado a las 21:00 horas y domingo a las 19:00 horas.
Precio: martes 15 €; de miércoles a domingo 22:00 horas.
Duración del espectáculo: 80 minutos sin pausa.

Estreno cinematográfico: Templario, de Jonathan English.


El próximo 22 de julio se estrena en España Templario, film dirigido por Jonathan English e interpretado por James Purefoy y Paul Giamatti. La película está ambientada en uno de los momentos más violentos y cruciales de la historia de la Inglaterra medieval durante el reinado de Juan I, cuando tras la firma de la Carta Magna un grupo de caballeros lucharon por defender su país del megalómano rey Juan Sin Tierra.

Corre el año 1215. El rey Juan I de Inglaterra (Paul Giamatti) se ve obligado a firmar la Carta Magna. Furioso por haberse visto forzado a firmarla, recluta un despiadado ejército de mercenarios que empieza a arrasar el país para recuperar el poder. Pero cuando el ejército del rey está a punto de llegar a Londres y hacerse con el control del reino, un solo bastión se interpone entre él y la inevitable victoria: el castillo de Rochester.

Un pequeño grupo de rebeldes reunidos por el barón Albany (Brian Cox) se ha atrincherado en el castillo para combatir al rey Juan hasta que lleguen los refuerzos: un caballero templario (James Purefoy) atormentado por la culpa ante las atrocidades que cometió durante las cruzadas y por sus florecientes sentimientos por Isabel (Kate Mara), hermosa señora del castillo y esposa del avejentado Reginald de Cornhill (Derek Jacobi); unos mercenarios curtidos en la batalla, entre los que se encuentra Beckett (Jason Flemyng), que lucha no por Dios ni por su país, sino por dinero y sed de sangre; y unos jóvenes soldados, como Guy (Aneurin Barnard), que probará el sabor de la sangre y de la batalla por primera y puede que por última vez.

La película está dirigida por Jonathan English y cuenta con un reparto de lujo encabezado por actores consagrados como Paul Giamatti (El mundo según Barney, Entre copas) y James Purefoy (Solomon Kane, Roma), rostros jovenes como Kate Mara (Happythankyoumoreplease, 127 horas) y secundarios británicos de lujo como Brian Cox (Troya), Derek Jacobi (El discurso del rey) o Jason Flemyng (X-men: Primera Generación).

Título: Templario
Título Original: Ironclad
Nacionalidad: Reino Unido, USA
Año de producción: 2011
Director: Jonathan English
Guión: Stephen McDool, Erick Kastel
Reparto: James Purefoy, Kate Mara, Paul Giamatti, Derek Jacobi, Jason Flemyng

Critica teatral: Descartable, en la Nau Ivanow.


El espacio escénico de la Nau Ivanow representa del 27 de abril al 8 de mayo Descartable, de Daniel J. Meyer, una firme crítica teatral hacia la sociedad actual en la que vivimos y contra los roles que nos obliga a desarrollar. Una visión actual de lo que somos y de lo que no podemos llegar a ser.

No son pocas las obras de teatro que hacen un largo trayecto, ya sea en el espacio o en el tiempo, para acabar hablándonos del presente y de todo aquello que vivimos, que sentimos y que sufrimos en la actualidad, aunque maquilladlo y disfrazado de una forma tal que nos puede parecer, al menos en un primer golpe de vista, como algo antiguo y lejano. Descartable, obra escrita y dirigida por Daniel J. Meyer no hace ni una cosa ni la otra. Nos habla, eso sí, de nuestro mundo actual, sin embargo se queda en él para hablar de él, de una forma firme y concisa y a en muchas ocasiones dura.

Meyerescoge para su diatriba “contra la modernidad” a una pareja triunfadora (o eso parece) que está a punto de casarse. Ella es una esforzada arquitecta que parece estar triunfando en su carrera profesional. Él trabaja en la oficina, no llegamos a saber bien bien de qué. Los dos intentan tirar adelante un proyecto vital y familiar conjunto, heredado de la sociedad en la que vivimos, en la que la pareja “feliz” es un fiel testigo del éxito emocional y sentimental. Aunque pronto veremos que detrás de una ceremonia bonita y unas sonrisas radiantes y continuas pero vacías se esconden muchos de los males que nos impone la sociedad de consumo en la que estamos inmersos. Un espejismo necesario para poder seguir adelante.

Descartable es, como dije antes, una obra firme y concisa que se permite muy pocos dispendios para atacar una cuestión que nos toca a todos muy de cerca. ¿Cuál es el futuro de las personas y de las parejas en una sociedad insensible que tan solo necesita de nuestro trabajo? ¿Es posible la felicidad en los tiempos en los que vivimos? ¿Es posible el romanticismo o la idea del amor en un mundo en el que todo se ha convertido en un bien consumible o, si no puede ser consumido, en un residuo? ¿Existe algo más allá del éxito?

Todas estas (y otras más) son las preguntas que Daniel J. Meyer intenta responder con su espectáculo. Un espectáculo que en ningún momento tiene ningún tipo de indulgencia para el público que asiste a su representación. Meyer nos introduce en el meollo del asunto desde el primer momento. La obra avanza en base a escenas que nos muestran la vida ¿ideal? de la pareja ¿triunfadora? que se acaba de trasladar a su nueva vivienda. Todo en ella es tan parecido a todas las otras casas (concepto IKEA) que no hace falta ningún tipo de atrezo o escenografía, tan solo una serie de cajas que se transforman en aquello que se necesita en cualquier momento: una cama, unos armarios, una pasarela… acompañado de un vestuario monótono que sirve para universalizar a los personajes.

Poco a poco iremos viendo como lo que parece un panorama idílico se va transformando en algo vacío (de sentimientos, de realidad, de voluntades) hecho provocado, sin ninguna duda, por el ritmo de vida en el que vivimos. La ingesta masiva de comida precocinada (representada en las variadas bolsas de patatas de sabores fantásticos); la incapacidad de los miembros de la pareja de entregarse plenamente al otro en ninguno de los sentidos; el omnipresente ir y venir de los viajes en avión (una de las grandes concesiones que la globalización ha permitido a los “no ricos”); la presencia constante de los instrumento de trabajo en el ámbito familiar; la injerencia de la televisión (y lo que ella representa) en varios momentos de la trama; incluso el tipo de ocio automático e inducido del que disfrutan. Un panorama que convierte a los personajes en cualquiera de nosotros, de aquellos que solo se pueden dejar llevar por las formas sociales y culturales que en definitiva nos definen ahora, igual que las propias de otros tiempos definían otras épocas.

Una obra con unas garras finas y precisas que saben donde rasgar para mostrarnos, en carne viva, el interior de los cuerpos y de las mentes. Casi una operación quirúrgica que nos muestra unos resultados que, como pacientes potenciales que somos, no nos gusta ver, aunque cuando descienda el telón (imaginario, pues el espacio escénico no lo posee) nos levantaremos y volveremos a “ejercer” nuestra cotidianidad, por muy parecida que ésta sea a lo que acabamos de ver representado en el escenario. Una excelente idea y una aún mejor puesta en escena de la mano de Daniel J. Meyer, autor y director de la obra que se está haciendo un hueco en el mundo teatral barcelonés, hecho que ratifica su contribución en obras como Èdip 1,2,3,4 y El señor de les mosques, ambas representadas en el Versus Teatre; o su participación en obras de gran formato como Boeing Boeing, La doble vida d’en John o Gerónimo Stilton, el musical.

Al empeño de Meyer se suma la acertada interpretación de las dos parejas protagonistas, una opuesta a la otra, una metafórica e irreal y la otra actual y existente. Las actuaciones de Laia Pellejà, Toni Ramírez, Daniela Poch y Rafa DelaCroix, en contraposición las unas con las otras, se adaptan a la firmeza y la concisión del resto de la obra para dejarnos ver en ellos un poco (o mucho) de nosotros mismos.

Ya para acabar me veo obligado a resaltar dos de las escenas que se representan en la obra. La primera la escena de la salida nocturna de la pareja, en la que la esencia de muchos de nuestras debilidades (el sexo, el amor, la droga, el alcohol, la infidelidad, el todo vale) se nos hace patente de una forma clara y sencilla. La segunda, la escena de la pasarela, el momento, para mi gusto, más brutal de la representación, en el que los cuatro personajes nos muestran, sin palabra alguna, los efectos de la actualidad, las consecuencias nocivas de nuestra forma de vida, tan solo acompañados por la letra de un tema musical, que nos repite, hasta la saciedad, que solo “quiere nuestra alma”, tan solo.

Y uno se pregunta ¿quién quiere nuestra alma? ¿quién nos ha robado, si es que alguna vez las hemos tenido, nuestras ganas de vivir y de sentir, nuestras ganas de ser las personas que somos y de resistirnos a unas fuerzas invisibles pero poderosas que tan solo quieren que dejemos de ser nosotros mismo y que seamos y hagamos lo que ellas quieren que seamos y hagamos.

Descartable” se representó en el espacio escénico de la Nau Ivanow del 27 de abril al 8 de mayo de 2011.

Dramaturgia y dirección: Daniel J. Meyer
Intérpretes: Laia Pellejà, Toni Ramírez, Daniela Poch y Rafa DelaCroix
Ayudante de dirección y videocreación: Leire Erkizia
Iluminación: Luis Aznarez y Natalia Ramos
Sonido: Ferran Roig
Regiduría y fotografía: Sara Manzano
Diseño gráfico: Jordi Martinez Pinyol
Colaboraciones movimiento: Laura Vilar
Voz en off: Enric R. Cambray
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez