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CrĆ­tica teatro: Casa Calores, en la Sala Beckett

El paso del tiempo es seguramente una de las cuestiones que mÔs abruman al ser humano. Las consecuencias de las decisiones que tomamos en la vida y el gradual abandono de la juventud nos afectan, de una forma u otra, a todos. Casa Calores, estrenada el pasado 10 de abril en la Sala Beckett, nos plantea una reflexión sobre ello, con una propuesta escrita y dirigida por Pere Riera e interpretada, entre otros, por Rosa Renom y Jordi Boixaderas.

ā€œLos veranos son estaciones preciadas. Dicen que la juventud es la mĆ”s preciada de las etapas vitales. Y cuando eres joven, una de las mejores cosas que te pueden pasar, es vivir los veranos cerca del mar. Si, encima, has nacido en un pueblo con barcas y espigón, es posible que todos los veranos de tu juventud estĆ©n amarados de un recuerdo cĆ”lido y salobre. En Casa Calores pasan los aƱos, las macetas se marchitan y la ropa deja de mecerse en los tendederos. Los mayores que sobreviven, se hacen viejos; y los jóvenes que no ven la hora de crecer de una vez, intentan poner freno al inexorable paso del tiempo. Un tiempo que los enfrenta al mĆ”s preciado de los peligros: el pasadoā€

La Beckett nos presenta una reflexión sobre la vida que seguro nos tocarÔ la fibra emocional. Quien no recuerda los veranos de su juventud, asociados a los disfrutes del periodo estival y, sobre todo, a las amistades que, en aquellos momentos, parecían imperecederas. Riera, pues, juega con las emociones escénicas para tejer un texto sobre la memoria que, seguro, nos permitirÔ realizar un viaje por nuestros mÔs preciados recuerdos de la infancia y la juventud.

Casa Calores_1

La trama de la obra nos sitúa en una localidad cerca del mar en verano. En ella se condesa la vida de sus habitantes como las gotas de sudor cuando hace mucho calor. La existencia se reduce a un ciclo diario de actividades pocas veces interrumpido. Riera nos muestra el día a día de un grupo de jóvenes amigos, Emma Arquillué, Júlia Bonjoch, Arnau Comas y Eudald Font que han alcanzado aquel momento de la vida en el que se estÔ abandonando la infancia y se aproxima a la época adulta. Muchos son los cambios que se producen, poco a poco, en los cuerpos y en las personas, y también son muchas las decisiones que se han de tomar y que marcarÔn, sin duda la vida adulta.

En Casa Calores la presencia de los adultos, en este caso Jordi Boixaderas y Rosa Renom, también es importante. Las elecciones tomadas a lo largo de la vida, acertadas o no, también han marcado su presente, y nos dejan claro que el drama del paso del tiempo y las elecciones vitales marcan la existencia de todos, los personajes de la obra y, también, del público asistente.

Riera ha creado una pequeƱa joya teatral que nos harĆ” recordar, nos harĆ” pensar y nos harĆ” disfrutar en partes iguales a todos. Como escenario una azotea en la que trascurre, a travĆ©s de diversas escenas, la vida de todos los personajes y que nos permiten ser conscientes del paso del tiempo. Los primeros amores, las primeras decisiones sobre el futuro, la importancia de la familia, las primeras decepciones…

Algunas escenas protagonizadas por los personajes mÔs jóvenes que se concatenan con otras interpretadas por los personajes mÔs adultos vinculados a la Casa Calores, una terraza condenada a desparecer con el tiempo, como el tiempo hace desaparecer la infancia y la juventud y nos enfrenta a las vidas que, en gran medida, escogemos vivir.

La propuesta de Riera y la Beckett no defrauda, no nos quiere convencer con finales felices o con finales redondos, tan solo intenta mostrar, poéticamente diría yo, la vida, y nos intenta conmover a través de la memoria, a través del recuerdo de lo que fuimos cuando aún no éramos lo que somos ahora.

Solo por eso, pero por mucho mÔs, vale la pena ver Casa Calores, por contemplar el escenario-azotea donde se desarrolla la acción, por asistir a un ejemplo mÔs del drama vital humano y para disfrutar de una historia que, seguro, nos toca a todos y nos recuerda que el pasado y la juventud no es nada mÔs ni nada menos que una burbuja repleta de posibilidades y de sueños, que de una forma u otra, han marcado nuestra existencia. El pasado, siempre el pasado.

«Casa Calores» se representa en la Sala Beckett del 10 de abril al 19 de mayo de 2024

Autoría y dirección: Pere Riera
Reparto: Emma Arquillué, Jordi Boixaderas, Júlia Bonjoch, Arnau Comas, Eudald Font y Rosa Renom
Voz en off: Pablo Derqui
EscenografĆ­a: SebastiĆ  Brosa
Iluminación: Guillem Gelabert
Sonido: Jordi Bonet
Vestuario: Marian Coromina
Caracterización: Clàudia Abbad
Producción: Sala Beckett

Horario: De miƩrcoles a sƔbado, 20 h y Domingo, 18:30 h
Duración:1 hora y 40 minutos
Espacio: Sala de baix
Precio: de 11 € a 22 €
Idioma: catalƔn
NOTA CULTURALIA: 9,5
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Jorge Pisa

CrĆ­tica teatral: El preu, en el Teatre Goya

Probablemente con el estreno el pasado 28 de junio de El preu en el teatro Goya se haya llegado a uno de los momentos Ɣlgidos del Festival Grec. La obra, escrita por Arthur Miller y dirigida por Silvia Munt, estƔ interpretada por cuatro figuras destacadas de la escena teatral catalana: Pere ArquilluƩ, Ramon Madaula, Lluƭs Marco y Rosa Renom.

Víctor y Esther, su mujer, convocan al hermano del primero, Walter, a la casa donde vivieron con sus padres durante la niñez. Víctor es un policía que estÔ a punto de retirarse y su hermano, un cirujano de éxito. Se han encontrado porque el edificio tiene que ser derruido y esperan a un tasador que les informarÔ sobre el precio de los muebles de la familia que todavía llenan las habitaciones. EstÔn en la buhardilla del edificio, examinando los objetos depositados bajo una capa de polvo, pero esos viejos trastos no son lo único que hay en la casa: también hay muchísimos recuerdos, fantasmas que llevarÔn a pensar a los protagonistas en cómo podrían haber sido las cosas si, en cierto momento, hubieran tomado otras decisiones.

El preu es una de aquellas obras que gustan en su globalidad ya que suman toda una serie de valores que aseguran, sin duda, su éxito. Y gran parte de este radica en el texto y en su autor, Arthur Miller, del cual ya vimos en el mismo festival la adaptación de otra de sus obras mÔs conocidas, Las brujas de Salem, una programación que se suma de esta forma al centenario del nacimiento del autor celebrado el año pasado.

Silvia Munt ha sabido domeñar a la perfección el espíritu de la obra de Miller no tan solo manteniendo la época de ambientación original sino también conduciendo a los actores con mano sabia, dejando aflorar, incluso, en los personajes algunas de las peculiaridades interpretativas de los propios actores que les dan vida. Asimismo ha sabido extraer del texto de Miller una moraleja que acomodar a los tiempos de hoy, tan marcados por las consecuencias de la crisis económica.

El preu_Teatre Goya
Y es justamente de las consecuencias de lo que trata El preu. Y mÔs concretamente de las consecuencias de las decisiones que tomamos a lo largo de la vida, y que solo podemos valorar con el paso del tiempo, justamente lo que insinúa la tasación de los muebles familiares. Víctor y Esther, han llevado una vida humilde al lado del padre de él, tras la bancarrota de la familia como secuela la Crisis del 29. Walter, por su parte, ha alcanzado el éxito profesional en el campo de la medicina. Y serÔ en el momento de la liquidación de los muebles familiares cuando los recuerdos y los agravios afloren entre los dos hermanos.

El preu es una delicia a nivel textual, ya que la situación, los personajes y las cosas que se dicen poseen mÔs de una lectura y enriquecen la recepción de la trama por parte del público. En el éxito de la propuesta también tiene mucho que ver el excelente trabajo actoral, en el que destacan los caracteres masculinos, Arquillué, que interpreta al hermano que abandonó un futuro prometedor para cuidar de su padre, y Madaula, que encarna al hermano que triunfó en su profesión pero que ha fracasado en su experiencia familiar. Rosa Renom acompaña a los púgiles actorales de forma competente y Marco da el do de pecho interpretando al tasador de muebles judío que atesora un gran conocimiento de la vida.

Aún así, y como decía antes, la cosa no acaba aquí, ya que Miller nos permitirÔ reflexionar sobre cuÔles fueron las verdaderas razones que llevaron a cada uno de los hermanos a tomar las decisiones que tomaron, hecho este que catapulta la representación hacia la reflexión sobre nuestras propias vidas, sobre qué decisiones hemos podido tomar en ellas y sobre qué consecuencias han comportado. Como ven, una propuesta de la cual es muy difícil decir algo negativo.

El preu nos permite volver a gozar del teatro bien hecho, sobre el que no pasa el tiempo ya que aborda problemas existenciales que acompañan a la humanidad desde siempre. Una oportunidad que no se pueden perder, aunque esto suene algo manido. Si les gusta el teatro de verdad, el bien hecho, no pueden dejar de asistir a una representación de El preu, seguramente una de las mejores propuestas del Festival Grec 2016.

ā€œEl preuā€ se representa en el Teatre Goya hasta el próximo 7 de agosto de 2016.

Autor: Arthur Miller
Traducción: Neus Bonilla y Carme Camacho
Dirección: Sílvia Munt
Interpretación: Pere Arquillué, Ramon Madaula, Lluís Marco y Rosa Renom
EscenografĆ­a: Enric Planas
Diseño de iluminación: Kiko Planas (aai)
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Vestuario: Antonio Belart
Producción: Grec 2016 Festival de Barcelona y Bitò Produccions

Horarios: de martes a sƔbado a las 20:30 horas y dominos a las 18:00 horas
Precio: 24-28 €
Idioma: catalƔn
Duración: 105 minutos

NOTA CULTURALIA: 9
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Jorge Pisa

CrĆ­tica teatral: Amor & Shakespeare en el Teatre Grec

amor i shakespeare_2El pasado jueves 16 de julio se estrenaba Amor & Shakespeare en el marco del Festival Grec, uno de los platos fuertes de la programación de este aƱo por varias razones: porque es un Shakespeare, un valor seguro en lo que respecta al Ć©xito teatral; porque se representa en el Teatre Grec, un espacio paradigmĆ”tico del festival y porque en la obra participan figuras interpretativas del calibre de Ariadna Gil, Rosa Renom, SĆ­lvia Bel, ƀlex Casanovas, Joel Joan y Jordi Boixaderas, dirigidos todos ellos por la batuta teatral de Josep Maria Mestres.

La propuesta representa una amalgama de diversas obras del autor inglés, entre las que se encuentran Los dos hidalgos de Verona, Mucho ruido y pocas nueces y Trabajos de amor perdidos y realiza un recorrido a través de los lances amorosos que sufren sus personajes principales, esto es, Proteo, Julia, Valentino y Silvia; Benedicto, Beatriz, Claudio y Hero y algo mÔs tangencialmente el rey de Navarra, Biron, Longaville, Dumain y Rosalinda, María y Catalina. Excusa esta que permite a Guillem-Jordi Graells en la dramaturgia y a Mestres en la dirección, de la mano de Joan Sellent, el traductor de los textos, jugar con los personajes y las obras de referencia a su gusto, eso sí, respetando su estructuración y su arreglo de personajes.

La obra se convierte, asƭ, en la excusa perfecta para desgranar la naturaleza del amor y de la felicidad que este provoca, aunque tambiƩn seremos testigos del desasosiego que ocasiona y ofrce a los actores y las actrices que encarnan a los diversos personajes una oportunidad para poner en valor sus dotes de comedia y, mƔs concretamente, sus dotes shakesperianas.

El espectÔculo, sin embargo, parte con un problema de diseño que ni la mano del director ni el buen hacer de las interpretaciones puede evitar. Y este no es otro que la misma composición de la obra. Sobre el escenario se representan tres historias (resumidas), dos principales, Los dos hidalgos de Verona y Mucho ruido y pocas nueces y una algo secundaria, Trabajos de amor perdidos. De este modo los actores y las actrices se relevan sobre el escenario a medida que una u otra obra se estÔ escenificando. El resultado es que la representación no llega a alcanzar nunca un apogeo único y global, algo propio de cualquier comedia, sino que aspira tan solo a tres culminaciones menores, a lo que se ha de sumar que las tramas han sido abreviadas, hecho que priva al espectador de una parte sustancial del relato que debería conocer, al menos al parecer del propio Shakespeare.

amor i shakespeare_1A pesar de estos defectos de forma, el Festival Grec se ha convertido durante algunos dĆ­as, y gracias a la representación de esta obra, en el lugar de celebración del amor. La gran baza de la propuesta no han sido otras que los textos de Shakespeare y los actores y las actrices que participan en la obra. La propuesta escĆ©nica nos ha permitido ver a ƀlex Casanovas, Joel Joan, Jordi Boixaderas y a Aleix Albareda suspirando por el amor de sus bellas y perturbadoras damas y al nutrido grupo de actrices compuesto por Ariadna Gil, Rosa Renom, SĆ­lvia Bel, Laura Aubert y MercĆØ Pons jugando a la par que jugadas por el amor de sus pretendientes. La obra en este aspecto es una delicia que eleva la propuesta a un nivel de Champions League teatral.

Por su estructuración se pueden imaginar que la obra es una suma coral de interpretaciones, donde cada uno de los actores y actrices sumarÔ para alcanzar una sublimación que en algunos momentos es brillante. A esto se han de sumar un par de temas interpretados y cantados por Jordi Boixaderas y por Joel Joan que le dan un brillo especial a la representación y un vestuario que destaca por su originalidad. La pena es, como decía antes, que la propia estructuración de la obra no permite que el conjunto se alce tal y como debería hacerlo, y aunque los diversos ingredientes son de gran calidad, el plato resultante no acaba de alcanzar el acierto que merece.

Amor & Shakespeare se queda a medio camino, mejor dicho, a dos tercios de su camino, debido a su concepción, a pesar del derroche que muestra en lo que se refiere a interpretación, escenario y vestuario, algo que nos deja patente que para construir un producto excelente ningún aspecto puede ser inferior a los otros, y mucho menos cuando hablamos del legado shakesperiano.

«Amor & Shakespeare» se representa en el Teatre Grec del 16 al 19 de julio de 2015.

Auto: William Shakespeare
Traducción: Joan Sellent
Dramaturgia: Guillem-Jordi Graells
Dirección: Josep Maria Mestres
IntĆ©rpretes: Ariadna Gil, Laura Aubert, MercĆØ Pons, SĆ­lvia Bel, Rosa Renom, ƀlex Casanovas, Joel Joan, Jordi Boixaderas y Aleix Albareda
Dirección musical: Jordi Domènech
Interpretación musical: Núria Andorrà
Espacio escƩnico: Pep Duran
Vestuario: Maria Araujo
Caracterización: Toni Santos
Movimiento: Montse ColomƩ
Iluminación: Kiko Planas
Producción: Grec 2015 Festival de Barcelona y ANEXA

Idioma: catalƔn
Duración: 90 minutos

NOTA CULTURALIA: 7,5
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Jorge Pisa

CrĆ­tica teatral: El president, en el TNC.

president_altaVivimos en una época en la que el poder y la corrupción, o mÔs bien dicho, el poder corrupto, invade todos y cada uno de los Ômbitos de nuestra vida diaria. Las noticias al respecto nos asaltan informÔndonos de las cantidades astronómicas desvalijadas de las arcas públicas (y que descansan en bancos suizos, andorranos o de cualquier otro paraíso fiscal), de las actitudes poco democrÔticas y, lo que es aún peor, de la incapacidad manifiesta de la mayoría de nuestros políticos. No es de extrañar, pues, que el teatro nos hable, también, de la infección política que recorre las venas del país. De ahí que el pasado 5 de noviembre se estrenara El president, de Thomas Bernhard, en el TNC, una adaptación dirigida por Carme Portaceli e interpretada por Francesc Orella y Rosa Renom.

Con el país en un estado de crispación creciente, la pareja presidencial acaba de escapar ilesa de un atentado que se ha llevado la vida del estimado perro de la presidenta y también de un coronel, confidente y amigo del presidente. El terror que experimentarÔn el presidente y la presidenta, acentuado por el riesgo de ser asesinados por su propio hijo, que se ha pasado a las filas anarquistas, revelarÔ progresivamente el abismo que separa la solidez aparente de su poder y la mediocridad de su fragilidad real.

La obra de Bernhard es una crítica en la línea de flotación a la aristocracia del poder, a una casta política que utiliza el poder con el único objetivo de asegurar su supervivencia. Siendo testigos de la intimidad tanto del presidente como de la presidenta, el autor nos muestra no tan solo la menudencia, a veces, de la política, sino que también nos narra el inicio de la caída de los regímenes, tanto de los tirÔnicos como de los «democrÔticos», que caen cuando las sociedades a las que representan pierden la confianza en ellos.

elpresident1_altaPortaceli nos presenta cuatro escenas dominadas por la presencia primero de la presidenta y después del presidente. A lo largo de ellas conoceremos la triste realidad que subyace a estos dos «grandes personajes» y seremos conscientes de la moral del poder que poseen, en este caso contaminada por unos comportamientos mezquinos y por la corrupción. Los dos personajes serÔn incapaces de entender el momento en el que viven y la voluntad de cambio que se estÔ generando en su país, un hecho que sin duda les condena a una caída final que nos presagia el propio desarrollo de la obra.

Y es en este aspecto en el que el espectador puede hacer una lectura actual de la obra, una analogía entre la situación que nos muestran Bernhard/Portaceli y el contexto político y social que vivimos en la actualidad, en el que la situación política se ha degradado en gran medida debido a la corrupción que ha demostrado una clase política en parte tan decrépita como la que nos mostraba Bernhard a mediados de los años 70. Si bien, el contexto histórico de la obra no queda del todo claro. Bernhard mostró una amplia voluntad crítica hacia la clase política austríaca a lo largo de su obra. Si bien al espectador no se le ubica plenamente en la época en la que acontecen los hechos narrados sobre el escenario, lo que fuerza, sin duda, al público a reflexionar sobre los paralelismos con la situación de desafección que vivimos en la actualidad.

Sin embargo, la obra resulta algo extensa y reiterativa en algunos momentos, lo que sin duda se podría haber solucionado abreviando alguno de los actos, y hace referencia a uno contexto político y social que aunque en suspensión, no parece encajar del todo con los problemas que vivimos en la actualidad.

La adaptación de Portaceli hace hincapié en la interpretación de los actores principales, Orella y Renom, estructurada en falsos monólogos. Los actores siempre estÔn acompañados, si bien, el peso del texto lo declaman ellos de forma individual, mientras que el resto de actores se convierten en meros sparrings teatrales que acompañan a la interpretación de los primeros. Las actuaciones de Orella y Renom estÔn, como no podía ser de otra forma, a una gran altura, aunque, como ya he dicho, la extensión y lo reiterativo de la obra consiguen empantanar la recepción de la misma.

El president nos muestra hasta dónde puede llegar el poder cuando pierde la consciencia de sí mismo y olvida la razón de su existencia. Una lección a tener en cuenta en un momento en el que cada vez parece mÔs claro que ciertas cosas estÔn llamadas a desaparecer y a otras se les augura un futuro incierto.

«El president» se representa en el TNC del 5 de noviembre al 28 de diciembre de 2015.

Autor: Thomas Bernhard
Dirección: Carme Portaceli
Reparto: Francesc Orella, Rosa Renom, Montse PƩrez, Josep Julien, Daniela Feixas, Josep Costa y Sergi Misas
Traducción: Bernat Puigtobella
EscenografĆ­a: Paco AzorĆ­n
Iluminación: Maria Domènech (aai)
Vestuario: Antonio Belart
Espacio sonoro: Jordi Collet ā€œSilaā€
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Nacional de Catalunya, Temporada Alta i El Canal y Centre d’Arts EscĆØniques de Salt /Girona.

Horarios: de martes a sƔnbado a las 20:00 horas y los domingos a las 18:00 horas.
Precio: 23 €. Posibilidad de tarifas especiales
Duración: 2 horas
Idioma: catalƔn
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Els feréstecs, en el Teatre Lliure Montjuïc.

els_ferestecs_20En alguna que otra reseña he afirmado que a nivel de programación teatral anual tanto el Lliure como el TNC se llevan la palma en Barcelona por la calidad y el acierto de sus propuestas, diferentes, claro estÔ, pero que consiguen ambas desparramar un fulgor de calidad y pedigrí teatral que ilumina sus respectivos escenarios.

Y la programación de Els feréstecs es una prueba indiscutible de lo que digo, tanto por la filigrana creativa de su autor, Carlo Goldoni; por la finura de la comedia por él escrita; por el trabajo de los actores y actrices que intervienen en ella; y por su sencilla y discreta puesta en escena.

A ver, lo intentaré explicar comenzando por el principio. Els feréstecs es una comedia escrita por Carlo Goldoni en el año 1760 que analiza los cambios en las formas de pensar que se vislumbraban ya por aquella época (recuerden que en 1789 estalló la Revolución Francesa) y la perenne guerra entre sexos que tiene su origen en el alba de los tiempos.

La acción se desarrolla, en esta ocasión, en tierras catalanas, en un pueblo de comarcas. Allí no todos sus habitantes ven con buenos ojos las diversas novedades que en las costumbres sociales y en el comportamiento ha promovido el nuevo régimen político, la I República española (1873-1874), fruto prematuro del desarrollo político del siglo XIX basado en el liberalismo político y fallido reformador de todas las desigualdades propias del Antiguo Régimen.

En concreto, dos cabezas de familia, intolerantes y bravíos, estÔn intentando concluir un acuerdo de matrimonio para enlazar a sus respectivos hijos, en Quimet (Pol López) y la Llucieta (Laura Aubert). Aquellos, chapados a la antigua, no solo rechazan cualquier innovación en cualquier Ômbito sino que actúan siempre en base a las normas y costumbres de sus antepasados. Así, a los implicados en el matrimonio se les niega, incluso, el derecho a conocerse antes de la boda y mucho menos se les permite decidir con quién quieren casarse.

Por su parte las mujeres de ambas familias (Rosa Renom y Rosa Vila) poseen unos espíritus mÔs abiertos y rebeldes, y ayudadas por Victòria (Laura Conejero) pretenden al menos permitir a los jóvenes casaderos verse antes de tan crucial acontecimiento. Las continuas riñas y trifulcas entre hombres y mujeres generarÔn un sinfín de situaciones hilarantes, que dan forma a la trama de la obra.

els_ferestecs_5La puesta en escena de esta versión de Els feréstecs es extremadamente sencilla, hiper-minimalista (a veces incluso demasiado) y me bastarÔ con decirles que a nivel de escenografía tan solo hallaremos la propia decoración de la sala Fabià Puigserver y un reducido juego de sillas, que junto a la existencia de diversas puertas crearÔn metafóricamente los espacios interiores de las viviendas en las que se desarrolla la acción.

Lluís Pascual, el director, ha optado por ambientar la pieza, como les decía, en un pueblo del interior de Cataluña, un espacio ideal para situar la numantina resistencia ideológica de los feréstecs, y por trocar el veneciano del texto original de Goldoni por una suma de dialectos (mallorquín, valenciano, leridano y gerundense), a veces algo costoso de seguir, sobre todo a aquellos con reducida sensibilidad auditiva, como el que estas líneas escribe, pero que generan toda una serie de giros y chanzas que potencian la comicidad de la obra.

La dirección de Pascual ha favorecido, ademÔs, una interpretación extremada de sus actores y actrices que resalta con mucho la hilaridad de la representación, acompañada de una serie de ademanes y dichos que aderezan el imponente resultado final. De esta forma destaca, como siempre, Jordi Bosch, que desarrolla un carÔcter estúpido y bonachón, si bien riguroso, con una solvencia como la que ya vimos en La Bête. En el bando agreste le siguen Boris Ruiz, Xicu Masó, magnífico en su composición aunque bastante secundario y Andreu Benito, al que le falla en algo, a veces, la partitura de su personaje. Por su parte Pol López encarna al hijo casadero en cuestión.

Del bando femenino, en el que hallamos a Rosa Vila, Laura Conejero, Rosa Renom y Laura Aubert, no se puede mÔs que destacar, también, el trabajo coral de todas ellas, cuyas contradicciones entre sus ideas mÔs domesticas y liberales y su situación y anclaje en unas familias y una sociedad ampliamente machistas, generan las circunstancias idóneas para fabricar humor y del bueno.

El resultado, aunque superando unas fallas técnicas importantes que provocaron el parón por unos días en las representaciones, es una pieza con toques de «obra maestra» sobre el escenario, uno de esos momentos en los que el teatro, el arte y la cultura se unen para dar un respiro al alma, en este caso en forma de comedia, con el que descubrimos que lo actual y lo contemporÔneo acostumbra a tener su raíz en los clÔsicos, y que es la suma de tradición, innovación y adaptación lo que muchas veces permite alcanzar la palma del triunfo.

Parece, pues, que el Teatre Lliure ha tocado el cielo, alcanzando, de nuevo, un enorme acierto a la hora de programar su temporada teatral.

Un hurra por el Lliure!!

«Els feréstecs» se representa en el Teatre Lliure del 16 de abril al 19 de junio de 2013.

Autor: Carlo Goldoni
Dirección: Lluís Pasqual
Reparto: Laura Aubert, Andreu Benito, Jordi Bosch, Laura Conejero, Pol López, Carles Martínez, Xicu Masó, Rosa Renom, Boris Ruiz y Rosa Vila
Traducción del veneciano: Lluís Pasqual
EscenografĆ­a: Paco AzorĆ­n
Vestuario: Alejandro AndĆŗjar y Luis Espinosa
Caracterización: Eva FernÔndez
Iluminación: Rai Garcia y Lluís Pasqual
Producción: Teatre Lliure

Horario: de miƩrcoles a viernes a las 20:30 horas; sƔbados a las 17:30 y a las 21 horas y domingos a las 18 horas.
Precios: 30,25 €; 21,30 € (miĆ©rcoles, dĆ­a del espectador) / 25,75€ con descuento Idioma: catalĆ”n y castellano
Duración: 1 hora y 30 minutos sin pausa

Escrito por Jorge Pisa SƔnchez

CrĆ­tica teatral: Un frĆ gil equilibri, en el Teatre Lliure


Es toda una suerte poder gozar, de tanto en tanto, de la representación de dos obras de teatro de un mismo autor en la misma ciudad y al mismo tiempo, de tal forma que se nos permite evaluar tanto el estilo y el talento del dramaturgo en cuestión como la capacidad y la resolución del director, de los actores y de las actrices (entre muchos otros) a la hora de llevar a buen puerto una adaptación teatral.

Este es el caso del estadounidense Edward Albee, del cual, durante los meses de octubre y noviembre, hemos podido ver en Barcelona dos adaptaciones de su obra, Un frƠgil equilibri en el Teatre Lliure y Qui tƩ por de Virginia Woolf? en el Romea, dos disecciones de la familia (americana) y de los individuos que la componen a travƩs de los ojos y la crƭtica del autor.

Nos vamos a centrar en esta crítica en la adaptación de Un frÔgil equilibri, que se ha representado en el Teatre Lliure del 20 de octubre al 27 de noviembre, dirigida por Mario Gas e interpretada por Mia Esteve, Pep Ferrer, Mercè Montalà, Rosa Novell, Rosa Renom y Albert Vidal.

La acción de la obra se desarrolla en la casa familiar donde vive el matrimonio formado por Tobias (Albert Vidal) y Agnes (Rosa Novell), acompañados de Claire (Rosa Renom) la hermana de esta última. Un lugar donde desde el primer segundo somos testigos de los resentimientos y de los reproches que habitan en la casa y que han acabado dominando el día a día de la familia, centrados, principalmente, en el comportamiento y el alcoholismo de Claire.

Este ā€œfrĆ”gil equilibrioā€ familiar, delicado y enfermizo, se pondrĆ” a prueba cuando los dos mejores amigos de la familia, Edna (MercĆØ MontalĆ ) y Harry (Pep Ferrer), se instalen en la casa, tras huir aterrorizados de la suya (no sabremos exactamente el porquĆ©) y regrese al hogar Julia (Mia Esteve), la hija de Tobias y Agnes, despuĆ©s de haber roto con su cuarto marido. Su llegada y la exigencia de recuperar su antigua habitación, ahora ocupada por Edna y Harry, generarĆ”n toda una serie de conflictos que afectarĆ”n a la consistencia de la familia.

Esta complicada situación nos permite asistir a la disección que Albee realiza de la familia de clase media americana allĆ” por los aƱos 60, una crĆ­tica de la institución familiar dominada por las apariencias y por ā€œlo correctoā€ y que ha olvidado los sentimientos y la ternura. Un conflicto que Gas nos permite observar atentamente al situar la acción en algo parecido a una piscina o una pecera, a travĆ©s de la cual el pĆŗblico, que la rodea por sus cuatro costados, puede observar, reflexionar y opinar sobre aquello que estĆ”n viendo. Y lo que ven no es mĆ”s que la desidia, la desilusión, el acatamiento, la derrota y el agotamiento de la vida ante aquello establecido, ante unas reglas que nos condicionan a hacer lo que se ha de hacer y que nos separan de nuestra propia alma y nuestros verdaderos sentimientos.

AsĆ­, la trama permite ā€œinundarā€ la escena con toda una serie de recelos e inquietudes que forzarĆ”n a los miembros de la familia a tomar decisiones, a hacer suya la situación y a llevarla hacia las emociones, algo a lo que no estĆ”n acostumbrados desde hace aƱos. Agnes ā€œodiaā€ fraternalmente a su hermana alcohólica y demasiado ā€œnaturalā€; Tobias sostiene, aparentemente, una predilección hacia Claire por su carĆ”cter mĆ”s autĆ©ntico y rebelde que el de su propia mujer, a la que aĆŗn quiere pero con la que la pasión se apagó hace mucho tiempo. Julia, hija Ćŗnica y mal criada, no ha aprendido a tomar consciencia de ella misma, de sus actos y de la sociedad en la que vive, de aquĆ­ sus cuatro fracasos matrimoniales, recordados con sorna por el resto de personajes; Edna y Harry atemorizados de algo insubstancial, de algo que no pueden explicar, aunque parece que es lo mismo que lo afecta a la casa, el vacĆ­o de unas vidas que transcurren gracias a la inercia, sin Ć­mpetu, sin futuro.

Un fràgil equilibri nos habla de los límites de la familia. Los personajes casi no pueden establecer quién forma parte de la familia y quién no. ¿Son Claire y Julia parte de la familia? ¿Poseen Edna y Harry mÔs derechos a instalarse en la casa que la hija pseudo-emancipada? Toda una serie de dudas generadas por la indefinición de lo que es la familia y por tanto quién pertenece al círculo de los sentimientos familiares. Es, así, un anÔlisis deshumanizado de una institución familiar, y de una clase social, la clase media acomodada americana de los años 60, que deja claro el rechazo del autor, afectado, seguramente por su propia experiencia vital y que se puede sentir de forma mÔs deshumanizada aún en Qui té por de Virginia Woolf?

Mario Gas y el equipo de producción del Lliure han llevado a cabo una acertadĆ­sima adaptación de la obra de Albee realizada con una precisa representación escĆ©nica, el sĆ­mil de la pecera, y en la que el alcohol estĆ  omnipresente tanto en la casa como en la vida de sus moradores. Un alcohol que lo ā€œmanchaā€ todo y un remedio que todos ellos acaban utilizando para olvidarse del fracaso de sus sentimientos y de sus vidas.

El acierto se materializa, ademĆ”s, en unos actores que se disuelven en sus personajes para asĆ­ hacerlos suyos: Rosa Novell encarna a una mujer realista pero decepcionada por la vida y que se deja dominar completamente por las estructuras y por lo que es correcto en cada momento, algo confirmado en su propio lenguaje perfecto y meticuloso; Albert Vidal ha sido ya vencido por la vida y no puede o no quiere sobreponerse a ella; Rosa Renom, mĆ”s real pero en cambio dominada por el alcohol que necesita para seguir adelante; y Mia Esteve, una hija incapaz de hacerse amar por otro, como un fiel producto de una casa y de una familia en donde el amor y los sentimientos ā€œno se tocanā€.

Aunque uno se puede llegar a preguntar ¿Un fràgil equilibri es una obra actual? La impecable revisión dirigida por Mario Gas pretende acercarnos a un pasado y a un país muy diferente a los nuestros. Por tanto ¿nos permite realizar una reflexión sobre la actualidad, sobre la situación de la familia y sobre las emociones y los sentimientos que vivimos y que nos embargan hoy en día? Esto muy señores míos, lo tendrÔn que averiguar ustedes mismos, aunque, tranquilos, les aseguro que podrÔn gozar en el intento.

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«Un fràgil equilibri» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 20 de octubre al 27 de noviembre de 2011.

Autor: Edward Albee
Dirección: Mario Gas
Intérpretes: Mia Esteve, Pep Ferrer, Mercè Montalà, Rosa Novell, Rosa Renom y Albert Vidal
Traducción del inglés: Joan Sellent
Escenografƭa: Juan Sanz y Miguel Ɓngel Coso
Vestuario: Antonio Belart
Iluminación: Carles Lucena
Sonido: Orestes Gas
Producción: EL CANAL – Centre d’Arts EscĆØniques de Salt/Girona y Teatre Lliure

Horarios: de martes a sƔbados a las 20:30 horas y domingos a las 18 horas.
Precio: 27 €; 18 € (miĆ©rcoles, dĆ­a del espectador); 22 € (con descuento, excepto el dĆ­a del espectador).
Idioma: catalƔn.
Duración de la obra: 2 horas y 30 minutos, con una pausa de 15 minutos incluida.
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Escrito por: Jorge Pisa SƔnchez