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Liber 2012. Un paseo por la 30ª Feria Internacional del Libro.

Del 3 al 5 de octubre se ha celebrado en Barcelona, en el recinto Gran Via de la Fira de Barcelona, la 30ª edición del Liber, Feria Internacional del Libro, en la cual ha estado presente Blog Culturalia. Os dejamos aquí un resumen de las ponencias a las que asistimos, todas ellas relacionadas con el sector editorial y los retos que supone la llegada del paradigma digital al mundo del libro.

Hacia una nueva industria editorial
Con este lema, se han desarrollado las Jornadas Liber, un reconocido foro formativo y de conocimiento sectorial. Estas jornadas, que incluyeron más de 50 ponencias, talleres y mesas redondas, han sido impartidas por un centenar de expertos y profesionales.

La crítica literaria: ¿viejos usos para nuevos formatos?
Paula Corroto, Jose Antonio Muñoz, Ernest Alós, Ricard Ruiz y Pere Sureda.

La primera mesa redonda a la que asistimos resultó ser una interesante charla acerca del papel que la crítica literaria debe desarrollar en los medios de comunicación vinculados a las nuevas tecnologías e internet. Los ponentes discutieron sobre el tipo de críticas literarias requeridas por los nuevos medios y los nuevos lectores; las diferencias entre crítica, reseña o nota de prensa; los diversos tipos de prescriptores y la actividad que desarrollan; qué modelo de negocio se asocia a la crítica literaria; la libertad de opinión en un entorno dominado por los intereses editoriales o sobre la profesionalización de la actividad crítica literaria, asociando este último punto a la proliferación y la diversidad de los nuevos prescriptores en el mundo digital.

Cómo pasar del papel al ebook sin morir en el intento.
Roger Domingo, Ismael Nafría, Luis Solano, Blanca Rosa Roca y Martín Gómez.

En esta segunda mesa redonda diversos editores discutieron acerca de las transformaciones que ha comportado para el mundo editorial la llegada del ebook. Nos informaron del desarrollo de la edición electrónica en cada una de las editoriales respresentadas en la mesa; de cómo han abordado el tema de la publicación de nuevas obras o la digitalización del fondo editorial y de las estructuras de e-edición que han implementado. Trataron también el espinoso tema del precio del libro electrónico y hablaron sobre las populares aplicaciones para los diversos lectores de ebooks o las tiendas digitales y estrategias que han desarrollado las mismas editoriales para potenciar sus ventas. No quedó exento de discusión el papel de la redes sociales en el mundo editorial o el tema de los derechos de autor y las oportunidades o dificultades que estos suponen para la edición electrónica.

Los géneros literarios de la digitalización.
María Cardona, Toni Iturbe, Patxi Beascoa y Cristina Fallarás.

En la segunda jornada de Liber se programó el debate “Los géneros literarios de la digitalización”, moderado por María Cardona y en el que participaron Toni Iturbe –director de la revista Queleer–, Patxi Beascoa –director comercial del departamento digital de la editorial Random House Mondadori– y Cristina Fallarás –escritora involucrada en el proyecto Sigueleyendo.es, una pequeña librería digital que es un punto de encuentro entre autores, lectores, opinión, venda de libros…–. Los tres ponentes defendieron la necesidad de digitalizar los libros porque, de esta manera, se recuperarán libros que existirán siempre (un libro en papel termina guillotinado en unos meses o pocos años); además, este formato permite a Fallarás dar una nueva oportunidad a aquellos “libros que han desaparecido de la industria editorial, una industria que no es un fenómeno de masas, como la del cine o la música”. En cuanto a los géneros literarios, parece que la tendencia será volver al formato más corto, quizás recuperar el folletín del siglo XIX y las novelas por entregas, ya que cada vez nos cuesta más concentrarnos en una única ocupación (“la multitarea a largo plazo provocará en el lector un problema de déficit de atención”, advertía Beascoa), e incluso próximamente podríamos ver “un género que será arte+literatura+música desde el primer momento, todo ello será parte de la obra”, según Iturbe.

Libros digitales, libros enriquecidos y aplicaciones: qué son y qué no son.
Josep Maria Vinyes,

La tercera y última jornada de Liber fue la elegida para presentar la conferencia “Libros digitales, libros enriquecidos y aplicaciones: qué son y qué no son”, a cargo de Josep Maria Vinyes, gestor del observatorio de la edición digital (Beat.cat) junto a Iolanda Bethencourt. Vinyes mostró la evolución del libro digital desde su aparición hasta la actualidad; con él se favorece la experiencia gratificante del usuario, pero no siempre es necesario enriquecer el producto y, cuando se hace, debe ser determinado por el texto y no algo trivial. Para él, este es un entorno que está cambiando constantemente y donde no solo encontramos libros, también otro tipo de productos editoriales. En su discurso, Vinyes mostró las diferencias entre libros de papel –cuyos contenidos se han enriquecido desde hace años con troqueles, pegatinas, cd’s, enlaces web, códigos QR…–, libros digitales –que ofrecen otras formas de lectura y están desplazando al papel–, libros electrónicos enriquecidos –van más allá de la simple traslación de un libro a un entorno digital–, aplicaciones –programas creados para funcionar en un dispositivo y un sistema operativo específico (aplicaciones nativas iOS o Android)– y aplicaciones web –se accede a la aplicación a través de un navegador, la web se encarga de redirigir al lector en función del dispositivo que posee–. En definitiva, un mundo fascinante aún por descubrir.

Por lo que respecta al espacio dedicado a exposición, este año han participado 450 editoriales, distribuidores y empresas de tecnología y servicios para el libro digital provenientes de 15 países diferentes. Una feria con un destacado carácter empresarial que ha intentado, de nuevo, convertirse en el gran escaparate de las editoriales y de los libros en español.

Además el encuentro ha contado, por segundo año consecutivo, con el sector Liber Digital, que aglutina 30 proveedores de servicios tecnológicos para la industria editorial. Entre ellos destacan gestores bibliotecarios de libros electrónicos, plataformas on-line de venta y distribución de e-books, libros interactivos táctiles, la impresión bajo demanda de libros digitales; o la producción de booktrailers, videos promocionales para comunicar los lanzamientos editoriales en Internet y las redes sociales.

El país invitado de esta edición ha sido Paraguay. La creación literaria paraguaya vive uno de sus mejores momentos y quiere traspasar fronteras. El auge de pequeñas editoriales independientes que apuestan por el talento joven y el uso de las nuevas tecnologías para la comercialización de libros, son las principales bazas de Paraguay para exportar lo último de su producción literaria. Autores, editores, artistas y representantes institucionales han conformado la delegación paraguaya que ha visitado Barcelona para tender un puente comercial y cultural con España.

Escrito por Robert Martínez Colomé y Jorge Pisa Sánchez

¿Crónica de una muerte anunciada?

Siempre que pensamos en un libro dirigimos nuestro pensamiento al aspecto físico y cultural del mismo, a su forma, a las historias y conocimientos que atesora, a los miles de palabras impresas en tinta oscura que contiene. En el caso que conozcamos al autor recordamos su aspecto, otros libros que haya escrito, si nos cae bien o no nos es simpático…
En general pensamos en la vida útil de un libro, en el momento en que existe y está en relación e interacciona con nosotros. Pero nunca nos paramos a pensar en el final de un libro, en su muerte, físicamente hablando, ni tampoco en su nacimiento. ¿Qué pasa con un libro, por ejemplo, cuando no se vende, cuando todo el esfuerzo realizado por el autor al escribirlo muere antes de llegar a su destino deseable, al lector? ¿Qué pasa cuando un libro fracasa en la venta?
En la actualidad se habla mucho de la sobre-publicación de las editoriales. Si no recuerdo mal leí en algún lugar que el año pasado se publicaron unos 68.000 libros diferentes en España, cada uno de ellos con una tirada propia de ejemplares. Hay que pensar que muchos de estos libros tienen una vida comercial y educativa normal. Pero también entre ellos debe de haber otros con una “experiencia vital” más accidentada ya que muchos de sus ejemplares no se llegarán a vender nunca y entonces … ¿qué pasa entonces?
Hemos de pensar, primero, que las librerías no pagan al contado los libros a las editoriales, sino que adquieren en depósito una cantidad de ejemplares de los cuales solo pagan por los que venden. Podríamos pensar que este es un sistema lógico, ya que de esta forma las librerías solo pagan por lo que les ha generado, a su vez, beneficio.
Pero claro, todas las librerías tienen un espacio de venta limitado (si, todas, incluso las más grandes!!) y con la avalancha de novedades, (recordemos, unas 68.000 al año) es normal que dediquen más lugar y más recursos a los libros que venden, y menos “cariño” a los que no. Al final de este proceso, como es obvio, los libros que no se han vendido acaban ocupando demasiado espacio, necesario, seguramente, para la próxima novedad o para el libro que si que vende. ¿Qué pasa entonces?
Como es normal, la librería devuelve los ejemplares no vendidos a la editorial. Se podría decir, que se deshace del muerto y se lo pasa a otro. La editorial almacenará los ejemplares durante un tiempo aunque para ella el espacio también es importante. Los libros estarán tres, cuatro o cinco años en el almacén, y se irán vendiendo poco a poco, pero como es lógico la editorial necesita espacio para almacenar libros más recientes que, culpables también, no se han vendido como se esperaba.
Los ejemplares condenados aún pueden salvarse, pueden ser indultados, ser reetiquetados, y pueden pasar a los canales de distribución y venta económicos, como saldos o a precio rebajado, como es el caso de muchos que llegan a las librerías del tipo Happy Books. Esa es la última posibilidad de salvación (que no todos tienen claro!!).
Si no es así, y los libros no tienen la suerte de ser escogidos y comprados por un lector compasivo, son finalmente condenados, y enviados a la GUILLOTINA. Solo esta visión puede llegar a ser dantesca.
¿Cómo y por qué se puede llegar a destruir un libro con todo el conocimiento que posee? ¿Cómo se puede desintegrar algo que posee cultura, que es cultura en sí mismo?
Me imagino ya la cinta de transporte que, irremisiblemente, conduce a millares de libros hacia la hoja afilada de la guillotina que impasiblemente convertirá todas sus hojas en tiras de papel escrito sin sentido que más tarde formarán parte de una bala enorme de papel incomprensible. ¿Hay algo que se pueda considerar peor para un libro? ¿Es este el infierno de los libros que se han portado mal, perdón, que se han vendido mal?
¿No existe ninguna fórmula para que esos libros que no se venden puedan pasar a algún circuito de ayuda humanitaria, de ayuda a las clases más pobres en cada país? No podemos olvidar que un libro es cultura y educación para el futuro. ¿No hay ninguna forma de proteger a esos libros de la barbarie final? A mí, personalmente, se me hace muy difícil pensar en la destrucción de los libros, de permitir que la Inquisición de nuestros días, que no es más que la económica, pueda decidir que libros deben existir y cuales han de desaparecer.
Hace años vi como se vendían libros a peso, e incluso me han informado de que se venden también libros por metros, con un carácter meramente decorativo. Y pensé entonces que era de las peores cosas que le podía pasar a un libro. Pero he de confirmar que esto es peor.
Queda así patente que las leyes del Capitalismo y del Consumismo han invadido totalmente el campo de la creación y de la cultura. No hay nada, cosa totalmente evidente, que se escape a sus pestilentes tentáculos. El libro es considerado en nuestra sociedad superior como un bien de consumo, de ocio, por tanto si funciona perfecto y si no, es cuestión de quitárselo de encima. El Consumismo no ha respetado ni a la cultura, pero bueno, esto ya era algo de esperar, ya que tampoco respeta a las personas.
Parece que las leyes que afectan a la publicación editorial tampoco ayudan demasiado a salvar esta situación. En España cuando se pone precio a un libro se ha de vender obligatoriamente a ese precio, y solo se le puede aplicar un descuento de hasta el 5%, que es el que ofrecen las grandes superficies y grandes librerías. Este hecho, como es obvio, no permite el libre juego de la oferta y la demanda, fenómeno que podría abaratar el precio de los libros que a su vez seguramente permitiría que se vendieran más ejemplares (y se destruyeran menos).
Por otra parte, en algunos países el almacenaje de libros comporta una carga tributaria para la editorial, elemento que incentiva aún más a éstas a deshacerse de los ejemplares con menos capacidad de venta.
Dicen que el número de libros editados en un país es un índice de su desarrollo cultural, pero ¿alguien se ha detenido a contabilizar también el numero de libros que destruimos, o lo que es lo mismo, el número real de libros que se venden? Posiblemente el número de libros que se editan en un país solo nos informe de la cantidad de intelectuales y de escritores que pueden publicar su obra. Es así muy fácil generalizar y simplificarlo todo para conseguir los datos que buscamos.
Por último, ¿alguien se ha parado a pensar en los árboles que se talan indiscriminadamente para conseguir las hojas blancas de papel en las que se imprimen los textos de los libros? ¿Se podría contabilizar que porcentaje de árboles talados se “guillotinan” más tarde por falta de venta?
Quien sabe si en el futuro algunos de estos problemas se podrán solucionar gracias a la  informática y la utilización de soportes para la e-lectura, evitando publicar, así, todos los libros en papel, aunque seguramente si este proceso fuese gratuito como lo es en la actualidad (a través de internet!!), las editoriales lo criticarán, justamente además, ya que sus ingresos se verán afectados por ello..
Para variar parece que la cultura y los libros también pueden entrar en contradicción y perjudicar al mundo en que vivimos y que el sistema comercial que existe hoy en día, no es, ni mucho menos, el mejor posible.
Como mínimo me alegra saber que los hombres no son los únicos que contaminan y destruyen el medio ambiente, sino que los egoístas y perjudiciales libros, y algunos sin motivo alguno, también son culpables de la continua devastación del planeta.

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Escrito por Jorge Pisa Sánchez.

Publicado originalmente en Magazine Diario Siglo XXI.