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Entrevista a José Luis Corral, autor de La prisionera de Roma y El Códice del Peregrino, en Editorial Planeta.

José Luís Corral es uno de los autores españoles actuales de novela histórica más prolífico. Ha publicado novelas ambientadas principalmente en la Edad Media, pero también nos ha hecho viajar literariamente a la Antigüedad y de la Edad Moderna.

José Luis Corral

Corral combina su actividad literaria con su ocupación como catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Zaragoza. Es autor, asimismo, de libros de divulgación histórica como Historia de la pena de muerte (2004), Breve Historia del Temple (2006) o Una historia de España (2008) y de gran número de artículos de historia en diversas revistas. Además es colaborador habitual en medios de comunicación y revistas de divulgación y ha realizado diversas excavaciones arqueológicas.

Como curiosidad podemos comentar que asesoró a Ridley Scott en la realización, en el año 1992 de la película 1492. La conquista del paraíso.

La entrevista que os presentamos a continuación abarca principalmente sus dos últimas novelas, La prisionera de Roma (2011) ambientada en el siglo III d.C. y con Zenobia de Palmira como principal protagonista, y El Códice del Peregrino (2012), una obra de ficción e intriga histórica y policíaca sobre el robo del Códice Calixtinus en Santiago de Compostela el pasado mes de julio de 2011.

Profesor (catedrático) de historia en la Universidad, autor de una treintena de ensayos y libros de investigación histórica y de un gran número de artículos de historia, y escritor de éxito de novelas históricas… ¿En qué ámbito te encuentras más a gusto?
R: En todos esos trabajos me siento bien, pero cada vez me atrae más la enseñanza directa con los alumnos, utilizando los viejos métodos, ahora un tanto relegados, de la conferencia y el contacto con ellos. Pero escribir novelas me encanta, casi se ha convertido en una necesidad.

El Oriente romano y el siglo III d.C. no son escenarios habituales en la novela histórica más comercial, y menos en el ámbito español. ¿Por qué Zenobia y por qué Palmira?
R: Porque hace cuatro años visité Palmira, en Siria, en compañía de José Calvo Poyato, el gran novelista e historiador español, y me fascinaron las ruinas de esa ciudad del desierto. Recuerdo un amanecer prodigioso en medio de las ruinas que me empujó a escribir “La prisionera de Roma”.

El siglo III d.C. y el periodo de la Anarquía militar quedan muy lejos de los omnipresentes (en el cine, en la televisión, en la literatura, en el teatro…) emperadores Julio-Claudios. Háblanos un poco de tu visión sobre el periodo.
R: Es una época apasionante porque confluyen varias circunstancias extraordinarias: el caos y la crisis en el Imperio, las incursiones bárbaras en todas las provincias, el auge del cristianismo, el declive y decadencia del Imperio… Es una época en la que parecía que Roma se iba a venir abajo pero pese a los augurios contrarios todavía logró resistir dos siglos más. Y además, el siglo III es un vacío literario y de historias, por lo cual el novelista tiene más campo para imaginar.

En la novela, Zenobia nos es mostrada como una mujer exuberante y hermosa pero a la vez culta y con grandes ambiciones políticas. ¿Una excepción en la historia y en una época dominada por hombres?
R: Así es como la describen los pocos textos que hablan de ella. Zenobia debió de ser una mujer extraordinaria, pero al final fue rea de su propia ambición. No obstante, su condición femenina fue en este caso una ventaja, pues su belleza y su decisión deslumbraron a los hombres que la conocieron.

En la novela queda patente un “supuesto” parentesco entre Zenobia y Cleopatra, ¿dos mujeres con un destino parecido?
R: Zenobia ordenó escribir una genealogía en la que se hacía descendiente de la mítica reina de Egipto. Y sí, ambas sucumbieron de una forma similar aunque su historia no es paralela. Cleopatra se unió a Julio César y luego a Marco Antonio y al lado de ambos jefes romanos quiso mantenerse al frente de Egipto. Zenobia luchó contra Roma para crear un imperio nuevo en el que ella sería la soberana, para luego dejarlo a su hijo Wabalato.

Palmira se ubica histórica y geográficamente entre dos grandes mundos, entre dos grandes culturas, entre dos grandes imperios, como lo fueron el romano y el persa. Palmira, y su soberana Zenobia, tienen que vivir, en tu novela, en un frágil equilibrio entre estos dos enemigos, aunque depende, en gran medida, del comercio caravanero entre ellos. ¿Un contexto algo difícil, no?
R: Palmira era la ciudad más rica y opulenta del mundo porque estaba entre los dos imperios más formidables del siglo III, el romano y el persa. Pero a la vez esa fue su perdición. Roma necesitaba el sometimiento de Palmira para mantener asentada la frontera oriental ante los sasánidas, y los persas ambicionaban conquistar Palmira como cabeza de puente para asaltar las posiciones romanas en Siria y la costa del Mediterráneo oriental, y en esa situación, Palmira tenía las de perder.

En la novela hay un importante espacio para el amor: el principal el de Zenobia hacia su ciudad y la pasión amorosa entre ella y su general Giorgios; pero también el enamoramiento de Zabdas por su soberana o la relación entre Kitot y la esclava Yarai; sin embargo en el libro está poco presente la violencia, en un periodo caracterizado por ella. ¿Por qué?
R: En la historia ha habido violencia, pero no todo el tiempo está dominado por la violencia. Los cronistas del mundo antiguo, y de la Edad Media, han resaltado los hechos bélicos y sangrientos sobre todos los demás, y por eso da la impresión de que se vivía inmerso en un mundo en permanente conflicto. Pero los momentos de paz, o al menos de tregua, fueron mucho más abundantes que los de guerra, si no la vida hubiera sido imposible.

Un elemento importante de la novela es la ciudad de Palmira (Tadmor), su ambiente populoso y comercial, sus calles, su población, sus murallas, y el oasis y las palmeras de las que toma su nombre. ¿Una gran ciudad sede de un efímero imperio?
R: Una ciudad que debió de alcanzar los 50.000 habitantes, aunque algunos dan cifras mucho mayores, era en el siglo III una gran ciudad. Su ubicación en la ruta de las caravanas de Mesopotamia a Siria la erigió en un emporio comercial formidable, una meca del comercio y del lujo. En Palmira vivían los mejores comerciantes de su tiempo, allí se servían las mejores comidas y se vestían los más lujosos atuendos. Si pudo poner en pie un imperio, aunque fuera efímero, fue gracias a que el tesoro de que disponían sus soberanos era tan ingente que pudieron reclutar un ejército capaz de hacerle frente a Roma y a Persia.

Numancia (2003) y La prisionera de Roma (2011), dos de tus novelas ambientadas en época romana, están narradas desde el punto de vista de los “enemigos” de Roma (íberos y palmirenos). ¿Te interesa este ángulo desde el que nos relatas la historia?
R: La perspectiva de los derrotados es más interesante que la de los vencedores, y además, los que vencen en la historia ya tienen suficientes cronistas a su servicio para resaltar sus gestas. En mis novelas me interesa mucho el mundo de los sentimientos, porque no suelen tratarse en los libros de Historia. Y los sentimientos de los vencidos son los más emocionantes.

¿Hay algún otro personaje o periodo histórico que te atraiga, que te gustaría tratar, sobre el que pudieras escribir una nueva novela?
R: Soy medievalista, pero me atraen todos los periodos históricos. Publicado ya “El códice del peregrino”, ahora estoy inmerso en una novela sobre el siglo XVI, periodo que nunca he tratado en mis anteriores novelas y que me está fascinando.

En el género de la novela histórica existe, actualmente, un gran número de publicaciones. ¿Es difícil para un autor español sobrevivir en un mercado tan activo y donde los autores internacionales tienen tanto peso?
R: A mí me parece un “milagro” cuando veo alguna novela mía en los anaqueles o sobre las mesas de algunas librerías. En este proceloso mundo de los escritores, nunca se sabe qué libro va a tener éxito, qué autor va a ser del gusto de los lectores, o qué tema va a atrapar al lector. Y además en España suele apreciarse más al autor extranjero que al nacional, y eso que tenemos verdaderos gigantes de la novela histórica europea como el propio Calvo Poyato, Eslava Galán o Maeso de la Torre.

En el año 1992 asesoraste al director Ridley Scott en la realización del film 1492: La conquista del paraíso. ¿Cuál de tus novelas crees que podría adaptarse o tiene un mayor perfil cinematográfico?
Cualquier texto, si cae en manos de un guionista profesional, puede convertirse en el guión para una película. En mi caso, Prodigius compró en 2007 los derechos de mi novela ¡Independencia! para llevarla al cine, y sobre ella elaboró un magnífico guión Michel Gaztambide, pero llegó al crisis económica y se detuvo la producción cuando ya estaban casi todo programado. Yo creo que mi novela El Cid puede ser una película, aunque el precedente de 1961 dirigido por Thomas Mann puede ser un freno, y por supuesto, si hubiera dinero para una gran superproducción, La prisionera de Roma. Pero la más reciente, El códice del peregrino, podría llevarse al cine perfectamente, porque esa novela es en sí un guión cinematográfico.

Si las novelas históricas tienen un público fiel y en continua expansión, las novelas de misterio e intriga histórica como El Códice del Peregrino se han convertido en un elemento importante en las novedades y en las ventas literarias. ¿Cuál crees que es la clave de su éxito?
R: No lo sé, nadie conoce la clave del éxito de una novela. Imagino que en el género de misterio lo que desea la gente es sumergirse en la trama para pasar un  buen rato y olvidar, aunque sea por unas horas, las preocupaciones cotidianas.

En alguno de tus libros has sido más bien crítico con la bibliografía “pseudo-histórica” que explota temáticas como la relacionada con los “misterios de los templarios”. ¿Crees que en las novelas de misterio e intriga histórica se ha de cuidar la veracidad histórica a la hora de desarrollar la trama para no caer en estas “trampas”?
R: Cada autor es libre de escribir lo que quiera, faltaría más, pero el lector merece el máximo respeto, y es ahí donde yo critico a ese tipo de novelas que presentan una pura ficción como si se tratara de hechos reales. Y eso suele ocurrir en algunas novelas que se califican por sus editores de “históricas” pero que no lo son. Para fabular lo inverosímil ya está el género de ciencia ficción, que también tiene una legión de seguidores. Lo que no debe hacerse es confundir y engañar a los lectores.

¿Te sientes a gusto en el género del misterio histórico? ¿Es posible que, tras la publicación de Fulcanelli. El dueño del secreto (2008) y El Códice del Peregrino escribas más novelas de este tipo?
R: También lo hice con Fátima. El enigma de las apariciones (2009), donde invento una trama para intentar dar una explicación racional a los misterios de las apariciones que tuvieron lugar en 1917 en la localidad portuguesa de Fátima. La historia está llena de misterios y de enigmas y no renuncio a seguir con nuevas novelas en esa línea.

Los orígenes del cristianismo y los misterios vinculados con la figura, la vida y las enseñanzas de Jesucristo han generado, últimamente, mucha bibliografía. ¿Por qué crees que en una época tan “moderna” (incluso tan postmoderna) como la nuestra interesan tanto estos temas?
R: Porque el cristianismo ha vivido en una permanente convulsión ya que es una religión fundada por san Pablo sobre un dogma sorprendente y novedoso en la historia de la religiones: el nacimiento de un niño que es el hijo de Dios y a la vez Dios mismo. Ese misterio sí que es insuperable, por eso ha atrapado a tantos seguidores y tantas discusiones.

¿Crees, como historiador, que poseemos una imagen fidedigna de la figura de Jesucristo? ¿O crees que la historia o la Iglesia se han encargado de “distorsionar” la imagen de uno de los personajes que mayor repercusión han tenido en la historia de Occidente? ¿Podemos conocer al auténtico Jesucristo?
R: Nunca podremos llegar comprender por completo la figura de Jesús de Nazaret, porque desde el momento mismo de su muerte todo han sido prejuicios sobre su vida y su obra. Y por ello, el desenfoque ha sido permanente. En estos días estoy pensando en la elaboración de un ensayo en el que acercarme a Jesús como si se tratara de la biografía se h ser humano más, desprovisto del aura divina con la que ha sido rodeado.

Parece que es habitual en este tipo de novela, la presencia de una pareja de investigadores (hombre y mujer) protagonista. Tú la desdoblas en El Códice del Peregrino y tenemos una pareja que lleva a cabo el robo y otra que lo investiga. ¿Esto te permite desarrollar una visión más amplia sobre la sustracción ficticia del Códice?
R: Esas dos parejas me permiten establecer varios diálogos entre ellos y así poder explicar algunas cuestiones de un modo más directo. En el caso de los dos ladrones puedo dejar que hablen de sus sentimientos y sus miedos entre ellos, y en el caso de los policías que se intercambien información y opiniones obre el caso. Creo ese recurso literario da bastante juego.

¿Crees que un nuevo robo como el del Códice Calixtinus es posible? ¿Las medidas de seguridad que protegen muchas de las obras de nuestro patrimonio histórico y artístico son las adecuadas?
R: No sólo pienso que es posible, sino que puede volver a ocurrir en cualquier momento. El robo de obras de arte es un problema a escala mundial. Cada día se roban obras de arte en todo el mundo y España no es una excepción. Además disponemos de un patrimonio extraordinario que requeriría de muchas más medidas de seguridad, y no sólo de alarmas y vigilancia, sino también de educación y cultura.

Intriga, robos, misterio, actualidad, investigación policial, Jerusalén en el siglo I d.C., luchas por el poder en la Edad Media, los restos del apóstol Santiago, ¿Alguno de estos ingredientes temáticos destaca sobre los otros en tu novela?
R: He intentado mezclar todos esos momentos y situaciones y relacionarlos de un modo coherente en la novela. La trama es compleja, pero estoy muy satisfecho con el resultado, y más teniendo en cuenta que la he escrito en cinco meses.

¿Qué crees que puede haber sido del Códice Calixtino en realidad?
R: No lo sé. Pero conforme pasa el tiempo y al ver que el manuscrito no aparece, temo que lo tenga en su poder un coleccionista, y en ese caso no se recuperará en muchos años. Aunque deseo que se reintegre pronto a su lugar en el archivo de la catedral de Santiago.
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Jorge Pisa Sánchez (Culturalia)

Entrevista radiofónica: El emperador Marco Aurelio. Luces en la Oscuridad.


Os dejamos con una charla grabada en el programa de radio Luces en la oscuridad de ABC Punto Radio que trata de la figura y el reinado del emperador romano Marco Aurelio (161 – 180 d.C.)

En ella se trata sobre los orígenes familiares y el acceso al poder de Marco Aurelio, su política, la redacción de sus Meditaciones, la relación con Adriano, Antonino Pío, su hijo Cómodo

Una interesante charla digna de ser colgada en nuestro blog Culturalia. Espero que la disfrutéis…

«Marco Aurelio Antonino Augusto apodado como «El Sabio» fue emperador del Imperio Romano a partir del año 161 d.C. y gobernó los destinos de dicho Imperio durante 19 años ininterrumpidos hasta su muerte.

Asimismo, Marco Aurelio fue el último de los llamados “Cinco Buenos Emperadores”, tercero de los emperadores Hispanos, y ha pasado a la historia como una de las figuras más representativas de la filosofía estoica.

Filosofo y escritor, su gran obra fue “Meditaciones”, escrita en griego a lo largo de diferentes campañas militares. Dicha obra sigue siendo, hoy por hoy, considerada como un monumento al gobierno perfecto.

Pero, ¿Cuál es el legado de Marco Aurelio? ¿Cómo llegó al poder en Roma? ¿Por qué se le conocía como «El Sabio»? ¿Cuáles eran sus principios filosóficos? ¿A qué conflictos militares tuvo que hacer frente? ¿Fue Marco Aurelio un emperador amado por su pueblo?»

ENLACE: Luces en la Oscuridad: El emperador Marco Aurelio. 161-180 d.C.

Publicació: El Procés de Montjuïc. Barcelona al final del segle XIX, d’Antoni Dalmau

A la Barcelona de finals del segle XIX es van succeir una sèrie d’atemptats protagonitzats per personatges relacionats amb l’anarquisme català; els historiadors destaquen, per la seva importància, tres d’aquests tràgics episodis: el que es va produir a la Gran Via contra el general Martínez Campos (24 de setembre de 1893), el de la bomba al Gran Teatre del Liceu (7 de novembre de 1893) i el que va passar al carrer dels Canvis Nous (7 de juny de 1896). L’escriptor Antoni Dalmau va fer un estudi minuciós d’aquests atemptats i les seves conseqüències judicials, i el resultat del seu treball és El Procés de Montjuïc. Barcelona al final del segle XIX (Editorial Base), un llibre que pren el nom del judici més famós i que més repercussió internacional va tenir en l’època, l’anomenat “Procés de Montjuïc”.

Aquests atemptats van provocar la mort de trenta-tres persones, a més de ferir a un gran nombre d’individus. La resposta de les autoritats barcelonines, encegades per la ira i amb la ferma intenció d’ajusticiar els responsables del sagnant succés, va ser una repressió massiva contra tot el moviment anarquista de Catalunya que va portar a la presó centenars de persones, algunes de les quals van ser torturades i executades sense pietat. El Procés de Montjuïc demostra que els judicis a què van ser sotmesos els inculpats es van caracteritzar per la manca de rigor de l’acusació, que només pretenia castigar-los amb contundència i de forma exemplar, i que en cap moment va fer cas de les veus que demanaven clemència per als empresonats.

Fascinat pels darrers anys del segle XIX i els primers del segle XX –tal i com demostren els seus treballs sobre el cas Rull i la Setmana Tràgica–, Antoni Dalmau ha intentat explicar les conseqüències dels tres atemptats que van protagonitzar els anarquistes a la Barcelona de l’època; així, i després d’un exhaustiu procés de documentació, l’autor aporta noves informacions, materials fins ara inèdits –com els noms i cognoms dels detinguts, dels ferits i dels morts, a què es dedicaven els anarquistes detinguts,… –, per aclarir els successos i els judicis que els van seguir, a més de treure a la llum el rastre de centenars d’homes empresonats fins ara desconeguts, molts més dels que habitualment s’ha dit, en un rigorós llibre de més de sis-centes pàgines.

Títol: El Procés de Montjuïc. Barcelona al final del segle XIX
Autor: Antoni Dalmau
Editorial: Base
Col·lecció: Base Històrica
Pàgines: 608 pàgines
Data de publicació: Abril 2010
ISBN: 9788492437467
Preu: 24,90 €

Nueva publicación: Breve Historia del Holocausto, de Ramón Español.


La colección Breve Historia de la editorial Nowtilus publica un estudio sobre el Holocausto judío llevado a cabo en la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Una rigurosa y amena obra escrita por Ramón Español, doctorado en historia contemporánea en la Universidad de Barcelona y especialista en la Segunda Guerra Mundial y en los grandes conflictos del siglo XX.

Breve Historia del Holocausto le permite descubrir cómo la fuerza de la ideología nazi permitió la ascensión de Hitler al poder de Alemania. Encumbrado e idolatrado, desafiaba al mundo con su proyecto imperialista mientras proyectaba las primeras leyes raciales y antisemitas. La obra le adentra en la Segunda Guerra Mundial para comprender la manera en que la superioridad militar alemana permitió el dominio nazi de Europa en 1942. Analiza también cómo los nazis, amparándose en la guerra, llevaron a cabo el plan secreto de la “Solución Final”, la eliminación física de los judíos que se concentraban en los ghettos. Estremecedor e impactante; a través del gas y de los campos de exterminio se acabó con la vida de millones de personas. Tras la guerra, se descubrió el secreto mejor guardado del nazismo, el Holocausto. El genocidio impactó al mundo por su crueldad y magnitud, y asimismo condicionó para siempre el devenir del pueblo judío y el de la humanidad.

Breve historia del Holocausto muestra con una gran rigurosidad y un estilo directo y divulgativo, las claves de uno de los episodios más conmovedores de la historia. Leyes manchadas de sangre, secretos de Estado, experimentos macabros, cenizas para la reflexión; ésta obra nos acerca a los orígenes, la magnitud y las consecuencias éticas y políticas de uno de los mayores genocidios de la historia.

El texto se inicia definiendo los conceptos básicos como el propio Holocausto, el nazismo o el sionismo, e indaga en la tradición antisemita europea. Las causas de la persecución judía habrá que buscarlas en la frustración patriótica que significó la Primera Guerra Mundial y en el tradicional pensamiento antisemita y se manifestarán en una ideología nazi que conseguirá el poder en Alemania en 1933. El nuevo gobierno abordará sin reparos la represión de toda diferencia social, política y cultural, y en ésta destacan las leyes antisemitas. Las democracias europeas, dando prioridad a sus problemas coloniales, evitan cualquier enfrentamiento y se someten a las voluntades de Alemania. El camino hacia la guerra y el imperialismo no alejan al gobierno nazi de la obsesión judía. Finalmente la ocupación de Polonia, tras el pacto entre Hitler y Stalin, da origen a la Segunda Guerra Mundial en 1939 y a una nueva fase de la persecución antisemita.

El libro se adentra en la evolución del conflicto y muestra cómo Alemania impone su superioridad militar en las batallas. En el contexto de una guerra devastadora, los nazis someten a sus nuevos dominios a la disciplina y las leyes del III Reich. De esta forma la marginación de los judíos aumenta, siendo aislados en ghettos y campos de concentración.

Más adelante se muestra cómo se convierte en un problema la acumulación de prisioneros en Europa del Este, es entonces cuando en enero de 1942 se llega a la “Solución Final” de la cuestión judía. Se decide la eliminación física de los judíos a través de cámaras de gas y se fijan campos de exterminio. Finalmente, el desenlace de la guerra permite descubrir a los soviéticos los campos de la muerte en Polonia. Es en ese momento cuando el impacto del magnicidio lleva a las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial a iniciar los Juicios de Nuremberg, donde se acusan a altos dirigentes nazis por los crímenes contra la humanidad cometidos durante la guerra.

Breve Historia del Holocausto no concluye con el final del genocidio, sino que estudia sus consecuencias; el éxodo judío a Palestina, la creación del Estado de Israel y el conflicto endémico en el Próximo Oriente. De hecho, va aun más allá y, así, el último capítulo está dedicado a la herencia del Holocausto en el siglo XXI. En él se analiza la repetición de genocidios, la irrupción del pensamiento neonazi y el negacionismo, así como el recuerdo vivo del Holocausto en la actualidad.

Ramón Español Vall es Licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona, y profesor de bachillerato de Historia, Economía y Geografía. Historiador y educador social es, además, especialista en Historia Contemporánea y en los grandes conflictos del siglo XX.  Doctorado en Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona (1998-2000) y especialista en la Segunda Guerra Mundial, reúne todos sus conocimientos en esta obra.

Título: Breve historia del holocausto
Autor: Ramon Espanyol Vall
ISBN: 9788499671932
Formato: 13 x 19 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 352
Colores: B/N
Fecha de Salida: Octubre 2011
P.V.P: 14,95 €

Descarga: DosierdeprensaBHHolocausto.pdf

Novetat editorial: L’arnès del cavaller. Armes i armadures catalanes medievals, de Martí de Riquer

Els historiadors sempre han sentit una especial fascinació vers els aspectes militars de la nostra Història; així, sovint han emprat totes les fonts que tenien a la seva disposició per esbrinar com enfrontaven els conflictes més sagnants els guerrers d’èpoques passades. Un d’aquests erudits és Martí de Riquer, reconegut expert en literatura medieval que fa anys que estudia els textos de l’època per conèixer tots els detalls de les armes emprades pels cavallers de l’edat mitjana, i d’aquesta exhaustiva investigació va néixer L’arnès del cavaller. Armes i armadures catalanes medievals, un llibre que té el mèrit de ser el primer estudi català d’aquest estil, publicat l’any 1968, i que ara reedita La Magrana de forma encertada.

Martí de Riquer

A finals dels anys 70, la investigació que el professor De Riquer (Barcelona, 1914) estava realitzant de la novel•la cavalleresca del segle XV, li va fer veure que era necessari elaborar un glossari aclarint els termes militars no descrits fins aleshores; així, i gràcies a l’estudi de les obres d’art i dels textos conservats de l’època, va aparèixer aquest llibre, amb la intenció d’“observar la vida medieval i el temperament dels seus homes”, segons les paraules del mateix autor. De Riquer va emmarcar aquest volum entre els segles X i XVI, i en ell va compilar minuciosos detalls entorn de les armes ofensives i defensives, les armadures i els seus components i, en definitiva, del conjunt de l’arnès que el cavaller utilitzava en les seves activitats militars. A més, l’historiador va diferenciar l’armadura segons el moment en què es feia servir; d’aquesta manera distingiríem entre la vestimenta que s’usava per anar a la batalla o la que el noble lluïa davant de la cort i el poble com a signe d’identitat de la seva classe social.

L’any 1968 L’arnès del cavaller. Armes i armadures catalanes medievals va ser el primer manual terminològic confeccionat de forma acurada, amb l’autor recollint, documentant i explicant de forma entenedora cadascuna de les parts de què constava la indumentària dels cavallers medievals catalans. A més, Martí de Riquer hi explica l’origen, els usos i els costums que s’associaven a les armes, les peces que integraven una armadura i els complements necessaris per a la protecció del cavall, esdevenint una obra completa, avalada per la signatura d’un dels més reconeguts especialistes en la matèria i convertida, amb el temps, en un text imprescindible pels amants de la història i de la literatura de l’edat mitjana.

Títol: L’arnès del cavaller. Armes i armadures catalanes medievals
Autor: Martí de Riquer
Editorial: La Magrana
Col•lecció: Orígens
Pàgines: 528 pàgines
Data de publicació: Octubre 2011
ISBN: 9788482641843
Preu: 27,00 €

Nuevas publicaciones de la editorial Ariel. Historia. Otoño 2011.

Seguramente es Ariel la editorial que nos presenta cada temporada algunas de las novedades editoriales más interesantes con respecto a la historia en general y a la historia Antigua en particular. Es por eso que destacamos aquí algunas de sus últimas propuestas (bueno, algunas no son tan recientes!) que os pueden ayudar a entender un poco más la historia del mundo, analizada en sólidas y convincentes monografías.

Maratón. El origen de la leyenda
Richard A. Billows

Pocas batallas hay tan legendarias como la de Maratón. Este episodio decisivo de la primera de las Guerras Médicas enfrentó en el siglo V a. de C. a los ejércitos de los griegos y los persas, y dio lugar a nombres míticos, como el del general Milcíades, cuya estrategia permitió vencer a un ejército superior en número, o el del soldado Filípides, el mensajero que murió para anunciar la victoria a la ciudad de Atenas.

Pero las leyendas suelen estar teñidas por un velo de misterio, y el caso de Maratón no es distinto. ¿Cómo condujo Milcíades a sus hombres para derrotar a un ejército muy superior en número? ¿Murió Filípides al llegar a Atenas, como quiere la tradición? ¿Se dirigía a esta ciudad para anunciar la victoria o para advertir del peligro que suponía la armada persa? A estos interrogantes hay que sumarle otro que ha fascinado a estudiosos de todos los tiempos. ¿Qué hubiera sido de la civilización occidental de haber perdido los griegos la batalla?

Richard A. Billows viaja al origen de la leyenda, y nos ofrece las claves que explican todos los secretos que oculta un momento clave en la historia. Sus minuciosas investigaciones permiten ofrecer un gran fresco histórico en el que los personajes, las historias y el espíritu de otro tiempo nos transmiten la emoción de una batalla que pudo cambiar nuestra cultura.

Richard A. Billows es profesor en la universidad de Columbia, especializado en historia de la Grecia Antigua y Roma y en epigrafía griega. Además de Maratón es autor de numerosos libros sobre historia Antigua, como Antigonos the One Eyed and the Creation of the Hellenistic State, Kings and Colonists: Aspects of Macedonian Imperialism o Julius Caesar: The Colossus of Rome.

Título: Maratón. El origen de la leyenda
Autor: Richard A. Billows
Fecha de publicación: 14/04/2011
288 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-344-1324-5
Formato: 15 x 23 cm.
Encuadernación: Rústica con solapas
Colección: Ariel
PRECIO: 23,90 €

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Babilonia. Mesopotamia: La mitad de la historia humana
Paul Kriwaczek

En el VI milenio a.C. los habitantes de las riberas del Tigris y el Éufrates crearon las primeras ciudades del mundo. Con ello escribían el primer capítulo de la civilización humana tal como la conocemos hoy.

Paul Kriwaczek narra la extraordinaria historia de la antigua Mesopotamia, desde los primeros asentamientos alrededor del 5400 a. C. hasta el dominio de Babilonia por los persas en el siglo VI a. C. Relata el ascenso y caída del poder dinástico y examina sus numerosas innovaciones materiales, culturales, sociales y sus inventos: la rueda, el ladrillo, el estado centralizado, la división del trabajo, la religión organizada, la escultura, la educación, las matemáticas, la ley y los grandes monumentos. En el corazón del relato está la gloria de Babilonia – o “puerta de los dioses”- bajo el rey amorita Hammurabi, quien unificó Mesopotamia entre el 1800 y el 1750 a. C.

Paul Kriwaczek nació en Viena en 1937. Ha sido escritor, productor y director de la BBC durante veinticinco años y delegado de Central Asia Affairs en el servicio internacional de la BBC. Habla ocho lenguas incluyendo farsi, pashto, urdu, hindi y nepalí.

Título: Babilonia. Mesopotamia: La mitad de la historia humana
Autor: Paul Kriwaczek
Fecha de publicación: 25/11/2010
416 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-344-1366-5
Formato: 14,5 x 23 cm.
Encuadernación: Rústica con solapas
Colección: Ariel
PRECIO: 21,90 €

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Soldados y fantasmas. Mito y tradición en la antigüedad clásica
J. E. Lendon

Esparta, Macedonia y Roma… ¿cómo llegaron estas naciones a dominar el Mundo Antiguo? ¿Qué distinguía a sus ejércitos? Dejando claro que fue una era de pocos avances tecnológicos, J.E. Lendon nos muestra que los ejércitos de mayor éxito fueron aquellos que precisamente utilizaron de manera más efectiva la tradición cultural. El combate en la Antigüedad avanzaba recurriendo el pasado en busca de inspiración: los griegos, a Homero, y los romanos, a los griegos y a su propio pasado heroico. El resultado es un libro apasionante, que introduce al lector en las guerras de la Antigüedad en Grecia y Roma.

Un apasionante relato sobre el belicismo de la era Antigua, de las batallas y victorias de las naciones que más han impactado en el devenir de Occidente: los griegos (atenienses, macedonios y espartanos) y las Romas republicana e imperial. Colosales enfrentamientos y decisivas escaramuzas contados con gran lujo de detalles en el plano militar. También encontramos espacio para los movimientos diplomáticos que hicieron evitar inútiles derramamientos de sangre.

J. E. Lendon es profesor de Historia en la Universidad de Virginia. Es autor de Empire of Honour: The Art of Governement in the Roman World.

Título: Soldados y fantasmas. Mito y tradición en la antigüedad clásica
Autor: J. E. Lendon
Fecha de publicación: 14/11/2006
576 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-344-6966-2
Formato: 16 x 24 cm.
Encuadernación: Rústica con solapas
Colección: Ariel Historia
PRECIO: 19,5 €

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El cadáver de Alejandro. Y otras historias sobre ciencia y superstición en la Antigüedad
Vicki León

Una dulce posteridad: eso era lo que Alejandro Magno buscaba… y la consiguió. Embalsamado en miel, su cadáver dorado se convirtió en una atracción que nadie quería perderse, y que visitaron Julio César y varias generaciones de emperadores romanos. Según testigos directos, Alejandro siguió siendo «Magno» durante 538 años.

La historia de «Alex», así como la confirmación moderna de las extraordinarias propiedades de la miel, representa uno de los ochenta y ocho relatos sobre genios griegos y expertos romanos contados con claridad e ingenio por Vicki León en Cómo embalsamar con miel. En ellos traza el perfil de un sinfín de personajes inquietos de antaño que recorrieron con sudor y esfuerzo el tortuoso camino que separa las creencias mágicas de unas disciplinas entonces emergentes: la física, la astronomía y las matemáticas, entre otras.

Desde el idilio de griegos y romanos con los grandes barcos hasta su fascinación por el firmamento, que les llevó a inventar el primer ordenador de la historia, León explora los albores de la ciencia y su persistente rival, la superstición. La vida de los antiguos fue una carrera de obstáculos salpicada de días aciagos, amenazas de cometas, avistamientos de vampiros y pócimas raras, en ocasiones letales.

Vicki León ha hecho de California su hogar, pero regresa a menudo a sus orígenes mediterráneos. Tras afinar sus aptitudes de investigadora desenterrando a centenares de mujeres notables de la Antigüedad para retratarlas en su libro sobre mujeres poderosas, ha vuelto a zambullirse, más si cabe, en la Grecia y la Roma clásicas y helenísticas para la elaboración de esta obra y de su anterior título, dedicado a profesiones antiguas.

Título: El cadáver de Alejandro. Y otras historias sobre ciencia y superstición en la Antigüedad
Autora: Vicki León
Fecha de publicación: 14/04/2011
352 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-344-1323-8
Formato: 14,5 x 23 cm.
Encuadernación: Rústica con solapas
Colección: Ariel
PRECIO: 25 €

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El declive de la República romana. De la oligarquía al imperio
Christopher S. Mackay

Algunos momentos históricos consiguen concentrar tal cantidad de personajes carismáticos y sucesos decisivos que se convierten en auténticos hitos históricos durante generaciones. Es el caso de las décadas previas a la caída de la república romana. La historia ha sido contada por Salustio, puede seguirse en los escritos del propio Julio César y en los textos de Cicerón, y Shakespeare la recuperó con sus obras de teatro siglos después. Pero, como sucede con períodos parecidos, los protagonistas y los autores se concentran en un aspecto (la conjura de Catilina, la traición de Bruto…) y es difícil encontrar una visión de conjunto.

Christopher S. Mackay es profesor del Departamento de Historia y Clásicas de la Universidad de Alberta.

Título: El declive de la República romana. De la oligarquía al imperio
Autor: Christopher S. Mackay
Fecha de publicación: 27/01/2011
552 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-344-6954-9
Formato: 16 x 24 cm.
Encuadernación: Rústica con solapas
Colección: Ariel Historia
Traductor: Ana Herrera Ferrer
PRECIO: 29,9 €

Nueva publicación: Bandidos, de Eric J. Hobsbawm

Muchos historiadores se han sentido fascinados por aquellas historias de bandidos justicieros que robaban a los ricos para repartir sus riquezas entre los pobres, unos relatos que se han repetido a lo largo de la Historia en cualquier país del mundo. Uno de esos historiadores es Eric J. Hobsbawm, quien decidió investigar a los protagonistas de esas aventuras, y el resultado de sus estudios fue Bandidos, un libro donde repasa la vida y el mito de nombres tan conocidos como Robin Hood, Salvatore Giuliano o Pancho Villa, además de dar a conocer grupos como los haiduks balcánicos, los dacoits de la India, los cangaçeiros brasileños o los guerrilleros urbanos del anarquismo español.

Eric J. Hobsbawm

Bandidos fue publicado el año 1969, pero hasta el año 2003 no apareció su traducción en nuestro país. Ahora, convertido en un clásico de la historia social, aparece una nueva edición (Editorial Crítica, 2011), en la que Hobsbawm no se ha limitado simplemente a actualizar el texto original, sino que le ha añadido nuevos materiales, situando el fenómeno del bandidaje en el contexto político en el que actúa, además de adecuar la obra a los tiempos actuales, en que los estados se muestran cada vez menos capaces de mantener la ley y el orden en su sociedad. De esta manera, Bandidos ha ganado vigencia y sigue siendo “historia humana en su más alto nivel”, según las palabras que le dedicó el Times Literary Supplement.

Profesor emérito de historia social y económica del Birkbeck College, Universidad de Londres, Eric J. Hobsbawm (Alejandría, Egipto, 1917) fue calificado por Orlando Figes como “el historiador vivo más conocido del mundo”. Este historiador marxista de origen judío tiene entre sus temas preferidos el de los bandidos sociales, por lo que su figura era la más indicada para realizar un libro como Bandidos; pero ésta no es la única materia que ha interesado a Hobsbawm en su extensa carrera profesional: también ha escrito sobre el capitalismo, sobre el desarrollo de las tradiciones y cómo afectan éstas a la construcción de un estado nación (afirmando que muchas tradiciones son inventadas para justificar la existencia de una nación), sobre la Revolución Francesa, sobre la Revolución Industrial,…

Título: Bandidos
Autor: Eric J. Hobsbawm
Traductores: Joaquim Sempere, Jordi Beltrán Ferrer, Mª Dolors Folch Fornesa
Editorial: Crítica
Colección: Biblioteca de bolsillo
Páginas: 256 páginas
Fecha de publicación: Mayo 2011
ISBN: 9788498922158
Precio: 11,95 €

Seminario: relaciones histórico-geográficas-artísticas de España con el Norte de África. AEPHG.


La Asociación Española del profesorado de Historia y Geografía organiza un seminario sobre las relaciones histórico-geográficas-artísticas de España con el Norte de África, programado durante 5 sábados de los meses de octubre, noviembre y diciembre del 2011.

RELACIONES HISTÓRICO-GEOGRÁFICO-ARTÍSTICAS DE ESPAÑA CON EL NORTE DE ÁFRICA

Seminario de 15 horas (1,5 créditos ) reconocido por Ministerio de Educación.

Objetivos de la actividad:
1. Conocer las relaciones históricas geográficas de España y el Norte de África.
2. Entrar en contacto con profesores de Melilla para intercambiar conocimientos y experiencias.
3. Profundizar en el estudio del arte del Norte de África y sus principales manifestaciones artísticas.
4. Relaciones sociales Melilla-Norte de África: Estereotipos

CONTENIDOS Y TEMPORALIZACIÓN:

DÍA TEMA PONENTE-COORDINADOR
15 Octubre 2011 África versus EuropaProyección de la películaLa batalla de Argelde G. Pontecorbo.Narra la lucha de Argelia para independizarse de Francia Sebastián BettosiniProf. E. Secundaria
22 Octubre 2011 Marco geográfico-cultural del Magreb Iván MartínInvestigador ICEI, UCM.
12 Noviembre 2011 Historias compartidas: Norte de África y España Feliciano Páez CaminoCatedrático Secundaria.
19 Noviembre 2011 Melilla entre la cultura africana y la europea Ramón Gutiérrez López Sociedad de Estudios Melillenses
2 Diciembre 2011 Europa versus África: SociedadProyección de la películaLa banderade Julien BuvivierTras matar a un hombre en París, Pierre Gilieth huye a Barcelona, donde se alista en la legión extranjera española. Una vez en África participará en combates en el desierto, se enamora de una chica de Marruecos, Aischa, y conoce a dos compatriotas, Mulot y Lucas, una amistad que puede no ser tan desinteresada… Miguel Ángel PastorProf. E. Secundaria


HORARIO:
5 sábados señalados de 10:30 a 13:30 horas.
LUGAR: CEIP. Antonio Moreno Rosales
C/ Olmo nº 4 Madrid. Metro Lavapiés o Tirso de Molina

Coordinador del seminario: Juan Brotat. Vocal formación AEPHG

¡¡¡ ESTÁIS TODOS INVITADOS !!!

Más información de las actividades de la Asociación española del profesorado de Historia y Geografía: www.aephg.es

Publicació: Els exèrcits de Catalunya, 1713-1714: uniformes, equipaments i organització, de Francesc X. Hernández i Francesc Riart

Els conflictes bèl•lics han estat, per desgràcia, constants durant la Història: l’home ha protagonitzat cruentes guerres que han fet que l’estudi militar hagi esdevingut per als historiadors una important font d’interès. En l’àmbit català, una de les més estudiades, per les doloroses conseqüències que va tenir, és la Guerra de Successió (1705-1714), i de l’atracció vers aquest fet neix Els exèrcits de Catalunya, 1713-1714: uniformes, equipaments i organització, un llibre signat a quatre mans per Francesc X. Hernández i Francesc Riart que, malgrat no ser una novetat editorial, mereix ser destacat perquè mostra com es va organitzar militarment el poble català per afrontar aquells fets que van succeir fa gairebé 300 anys, i que van significar una derrota que encara ara tenim molt present.

L’estiu de 1713, Catalunya era l’escenari on lluitaven àustries i borbons. Abandonats pels exèrcits europeus que, fins aleshores, els donaven suport, els catalans, i sobretot els ciutadans de Barcelona, es van veure obligats a organitzar-se ràpidament per poder aixecar un exèrcit regular que es va sumar a les organitzacions milicianes i de fusellers ja existents. D’aquesta manera, i amb Antoni de Villarroel al capdavant de les tropes, van sostenir amb encert la campanya de 1713-1714, ajudats per la poderosa indústria de guerra del moment i per aquelles institucions que intentaven treure el màxim profit de la situació.

Els exèrcits de Catalunya, 1713-1714: uniformes, equipaments i organització és el resultat de les investigacions portades a terme per Francesc X. Hernández, historiador especialitzat en la història miliar, ajudat en la documentació i les il•lustracions per Francesc Riart. En el llibre, els historiadors plantegen els problemes de composició, els mitjans tècnics, la cultura militar i, evidentment, les accions que van protagonitzar. Aquí no trobarem una descripció de la batalla de Barcelona pròpiament, sinó que es tracta d’un estudi sobre la composició, l’estructuració, la indumentària i l’equipament de l’exèrcit català que es va aconseguir formar per a l’ocasió, una autèntica organització militar equiparable a qualsevol exèrcit de l’època, res a veure amb el petit grup que, sovint, s’ha volgut fer creure que eren aquestes tropes.

Títol: Els exèrcits de Catalunya, 1713-1714: uniformes, equipaments i organització
Autor: Francesc X. Hernández, Francesc Riart
Editorial: Rafael Dalmau
Pàgines: 350 pàgines
Data de publicació: 2007
ISBN: 9788423207138
Preu: 38,00 €

Artículo: El emperador Didio Juliano. La subasta de un Imperio.

Didio Juliano

Son normalmente los grandes emperadores de Roma, aquellos que no solo gobernaron durante muchos años sino que realizaron una gran y diversa actividad política, los que atraen la atención tanto del gran público como de los historiadores acostumbrados a reconstruir sus vidas a través del estudio de una gran variedad de fuentes históricas que incluyen las obras de los autores antiguos, la arqueología, la epigrafía, la numismática…

A la sombra de estos gigantes se mueven (y se remueven) otra serie de personajes que, aunque nombrados también emperadores y a pesar de gobernar sobre las mismas ciudades y los mismos territorios en los que lo hicieron Augusto, Trajano, Marco Aurelio, Constantino o Teodosio no tuvieron la capacidad, la suerte o la destreza de emular el camino y las hazañas trazadas y realizadas por ellos.

Estos “otros” emperadores han sido desplazados de la historia y del conocimiento más general incluso por aquellos de sus semejantes que atemorizaron, sobresaltaron y ofendieron (esto siempre según las fuentes escritas partidistas, subjetivas y parciales) la autoridad y la dignidad de uno de los mayores imperios conocidos de la Antigüedad, y con él a una gran parte de su población, que sufrió los efectos de su malsana y perturbada actividad.

Este texto pretende analizar el breve reinado de uno de esos “otros” emperadores, de uno que gobernó Roma menos de tres meses (más exactamente dos meses y 5 días) y que alcanzó el poder imperial a través de una subasta, una simple puja organizada por la Guardia Pretoriana. Su nombre, Didio Juliano, seguro que no te sonará, aunque, como te decía antes, alcanzó la máxima dignidad que una persona podía conseguir por entonces, a finales del siglo II d.C., en el Imperio romano.

Nos disponemos, pues, a internarnos en el mundo regido por Roma y narrar brevemente cómo Didio Juliano accedió al poder y lo qué sucedió durante su corto aunque significativo reinado, con lo que podremos adquirir una visión más real y amplia de la historia de un Imperio que, aunque a veces no lo parezca, existió más allá de la dinastía Julio-Claudia y cuyo acontecer fue, en ocasiones, mucho más trágico y aciago de lo que el cine y la literatura nos puede hacer creer.

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Didio Juliano inició su carrera política durante el gobierno de Antonino Pío (138-161) y la continuó bajo el reinado de los últimos Antoninos, esto es, Marco Aurelio (161-180), Lucio Vero (161-169) y Cómodo (180-192), el final de un periodo considerado por diversos historiadores y especialistas como el más feliz y próspero que vivió el Imperio romano.

Fue, por otra parte, el gobierno de Cómodo y el escenario político que originó su muerte en el año 192 lo que permitió el ascenso al poder primero de Helvio Pertinax (193) y más tarde de Didio Juliano (193). Es por ello que iniciaremos estas páginas con el breve repaso al final del emperador Cómodo y con el relato del asimismo breve reinado de Pertinax, sin lo cual no podríamos entender, en su justa medida, la figura y el gobierno de Didio Juliano.

El final de Cómodo y el reinado de Helvio Pertinax.

Tras la muerte de Marco Aurelio en el año 180 a causa, seguramente, de la peste, le sucedió su hijo Cómodo (180-192), uno de los emperadores que con más mala fama ha llegado hasta nosotros, debido a la imagen que de él nos han transmitido las fuentes antiguas pro-senatoriales y, mucho más recientemente, a causa de la deformación narrativa que películas como La caída del Imperio romano (Anthony Mann, 1964) o Gladiator (Ridley Scott, 2000) nos han proporcionado de su reinado.

En consecuencia, lo que conocemos de Cómodo a través de los autores antiguos trascurre plagado de acontecimientos y situaciones presuntamente reprobables y propias de un comportamiento megalomaníaco, entre las que destacan diversas conspiraciones contra su persona (una de ellas tramada por Lucila, su propia hermana); delaciones, juicios y ejecuciones de un gran número de miembros de la clase senatorial; la delegación del poder imperial en manos de los favoritos del emperador, en muchos casos, según las fuentes, indignos de tal potestad; la oposición en el Senado y en el ejército a su persona; el condenable intento de sustituir el nombre de la ciudad de Roma por el de Colonia Comodiana e incluso la acusación de locura y de una voluntad manifiesta de autodivinización. Todo ello llevó a Cómodo a ser objeto de una última y certera conspiración que acabó con su vida la noche del 31 de diciembre del año 192, finalizando con él la dinastía antonina, que llevaba en el poder desde el año 98 d.C.

El emperador Cómodo.

Una vez muerto Cómodo, los principales instigadores de su muerte, el prefecto del pretorio Emilio Leto y el cubiculario o chambelán del palacio imperial Eclecto, ofrecieron el poder a Publio Helvio Pertinax, general de gran prestigio y de óptima reputación, que ejercía en aquellos momentos el cargo de prefecto de Roma, esto es, el encargado de mantener el orden en la ciudad.

Pertinax, del que los historiadores albergan dudas acerca de su posible participación en la conspiración que llevó a la muerte de Cómodo, tenía 66 años por aquel entonces. Era hijo de un liberto y había ejercido de joven como profesor de gramática. Más tarde desarrolló una amplia y provechosa carrera política que incluyó diversos destinos militares, el gobierno de varias provincias y el nombramiento como cónsul en dos ocasiones, en los años 175 y 192.

El nuevo emperador fue aclamado primero en el campamento pretoriano y confirmado más tarde en el Senado, no sin antes verse obligado a disipar ciertas dudas iniciales ante la nueva situación y sobre su futuro gobierno. Una de las primeras medidas que tomó el Senado tras el nombramiento de Pertinax fue la aprobación de la damnatio memoriae o condena de la memoria de Cómodo, lo que comportó la destrucción de sus estatuas y la eliminación de su nombre de todos los registros públicos.

Pertinax dispuso de muy poco tiempo para poner en práctica nuevas medidas políticas destinadas a afianzar el Estado tras el reinado de Cómodo y a consolidar su recién adquirida posición. Así, por ejemplo, sabemos que prohibió los procesos judiciales por traición iniciados contra los senadores; permitió el regreso a Roma a los exiliados políticos y restituyó el buen nombre de aquellos injustamente ejecutados durante el gobierno de su predecesor.

Para hacer frente a la ruinosa situación de las arcas públicas, el nuevo augusto se vio obligado a subastar las pertenencias de Cómodo que incluían, entre otras, sus “extravagantes” vestiduras, los carruajes imperiales, concubinas e incluso diversos bufones, en un momento en el que Pertinax tenía que hacer frente a grandes dispendios, que incluían los obligados donativos debidos al ejército y a la plebe por su ascensión al trono. Se esforzó, también, en mejorar la ley de la moneda de plata que había sido devaluada durante el reinado anterior; ideó un programa para impulsar la producción agrícola y eliminó diversos impuestos de aduana instituidos por su predecesor. Por último también intentó poner orden en las filas del Senado, aplicando una serie de medidas que provocaron malestar entre muchos de sus miembros.

De los pocos nombramientos que sabemos que realizó Pertinax destaca el de su suegro Flavio Sulpiciano como prefecto de la ciudad de Roma, cargo que el mismo Pertinax había ocupado antes de ser nombrado emperador y que, por ésta misma razón había quedado vacante.

Por desgracia para Pertinax, su relación con la Guardia Pretoriana, la fuerza militar más cercana a Roma y a la que el propio emperador debía, en parte, su nombramiento, fue deteriorándose con el paso del tiempo, llegando a producirse, incluso, dos tentativas conspiratorias organizadas en su contra des del mismo campamento pretoriano. Esta relación empeoró, tal como nos explica Dión Casio, historiador romano de origen minorasiático del siglo III, tras hacer evidente Pertinax, durante una reunión del Senado, la ingratitud de los soldados a los cuales había concedido, aseguró, el mismo donativo que emperadores predecesores tras su ascensión al trono, aunque los recursos económicos de aquéllos fueran superiores a los suyos. Parece ser que la aseveración del emperador no fue del agrado de los pretorianos, sobre todo si tenemos en cuenta que no era del todo cierta.

Poco después de este hecho, la Guardia Pretoriana organizó un nuevo motín en contra del emperador que, esta vez sí, pondría fin a su vida. El alzamiento se produjo el día 28 de marzo del año 193. Parece que Pertinax tuvo aún tiempo de enviar a Sulpiciano al campamento pretoriano para tranquilizar allí los ánimos. Aún así unos 200 o 300 soldados se dirigieron al palacio imperial donde se hallaba el emperador. Aunque inicialmente el arrojo y las palabras de éste pudieron aplacar el ánimo de los insubordinados, la voluntad de estos últimos acabó por prevalecer, iniciándose una escaramuza que acabó con la vida de Pertinax y con la de su chambelán Eclecto. Por el contrario, Leto, que también se hallaba en el palacio en aquellos momentos, consiguió escapar, según la Historia augusta, colección de biografías de diversos emperadores romanos escrita a finales del siglo IV, abandonando a su suerte al emperador.

La muerte de Pertinax tras 87 días de gobierno evidenciaba el poder que por aquel entonces poseía el ejército, en este caso más concretamente las cohortes pretorianas, ya que su favor o su desafección podían causar, como hemos visto, tanto el auge como la caída de un emperador.

La subasta del Imperio.

Los hechos se sucedieron rápidamente tras la muerte de Pertinax. Sulpiciano, que se hallaba como sabemos en el campamento pretoriano, trató de convencer a las tropas allí acuarteladas de que le proclamaran emperador tras conocer la noticia del asesinato de Pertinax. Parece, por el contrario, que los soldados no estaban muy convencidos a la hora de nombrar al suegro del emperador asesinado como nuevo augusto, por lo que algunos tribunos se dirigieron a la ciudad con el objetivo de hallar en ella a un candidato mejor. En su búsqueda hallaron a Didio Juliano, senador de larga carrera política que, junto a su yerno Cornelio Repentino, había acudido al Senado para atender a la reunión de la cámara que Pertinax había convocado poco antes de morir.

Aunque Juliano rechazó, en un principio, la púrpura que le ofrecían los tribunos, finalmente cedió a sus proposiciones y se dirigió hacia el campamento pretoriano, del que halló las puertas cerradas. Fue entonces cuando se produjo uno de los hechos más notorios y sorprendentes en la historia de Roma, la tristemente célebre subasta del poder imperial, que es, seguramente, el hecho más destacado del reinado de Didio Juliano.

Según parece éste no se amedrentó al hallar vedado su acceso al campamento. Consciente de lo que se decidía en su interior, no dudó en subirse a la muralla del cuartel pretoriano para recordar a los soldados allí reunidos lo peligroso que podía resultar para ellos la elección de Sulpiciano y escribió en una tablilla la promesa de que él restauraría el buen nombre del emperador Cómodo. La pugna por el poder del Imperio entre Sulpiciano y Juliano llevó al primero de ellos a ofrecer 20.000 sestercios por su nombramiento a cada uno de los soldados, a lo que Juliano respondió aumentando la puja en 5.000 sestercios más, según Dión Casio, gritando en voz alta la suma e indicándola con los cinco dedos de la mano en alto, una temeraria apuesta que le permitió, finalmente, ser reconocido emperador por los pretorianos la noche del 28 de marzo del año 193. Sin duda alguna este no era el mejor ejemplo que dar a las tropas ya que evidenciaba la dependencia del poder político con respecto al ejército o a una parte de él, que podía, así, nombrar y deponer emperadores a cambio de la promesa del pago de una determinada cantidad de monedas.

Sin embargo, no todo el trabajo estaba hecho. Una vez ganado el ejército, o al menos aquel más cercano a Roma, Juliano necesitaba ser reconocido emperador por el Senado, cámara que aunque había perdido gran parte de su poder real en esta época, aún era considerada un estamento de representación y de legitimidad capital en la política romana.

Así, pues, Juliano se dirigió al Senado escoltado por los propios pretorianos que, con el objetivo de presionar a los senadores, rodearon el edificio de la curia Julia donde se reunían, y en el que Juliano fue reconocido emperador con el nombre oficial de Marco Didio Severo Juliano.

La Curia Julia en Roma, lugar donde se reunía el Senado.

Fue la plebe de Roma, sin embargo, la que mostró un mayor descontento ante la proclamación de Juliano. Ya al día siguiente, el 29 de marzo, injurió al nuevo emperador en su camino al Senado, e incluso se atrevió a lanzarle piedras. Dión Casio nos informa de que la plebe acusó a Juliano de “ladrón del Imperio” y parricida, viéndose éste obligado al uso de la fuerza para acabar con aquella situación. No contenta con esto, la plebe se dirigió al Circo Máximo donde permaneció reunida toda la noche y durante el día siguiente, pronunciándose a favor de que Pescenio Niger, gobernador de la provincia de Siria, regresara a Roma con su ejército para asistirla.

Parecía, pues, que las cosas se le complicaban a Juliano desde un buen principio, aunque el nuevo emperador poseía una larga carrera al servicio del Estado que le convertía en una persona capacitada para tal nombramiento y que incluía el mando de una legión en Germania, la curatela de los alimentos en Italia y el gobierno de diversas provincias, entre ellas Bélgica, Dalmacia, Bitinia, África y Asia. Juliano era además uno de los miembros del Senado de mayor edad y rango. Aún así fue la forma en la que se había producido su ascenso al poder lo que desacreditó al nuevo augusto ante el resto de senadores, que aceptaron la situación, en gran medida, debido a la presión ejercida por los pretorianos, los causantes de la muerte de su predecesor Pertinax.

Fuera como fuese, la principal oposición ante el nombramiento como emperador de Juliano no se produjo en la ciudad de Roma sino en las provincias y más concretamente en aquellas donde estaban concentradas las legiones romanas. Como ya se había demostrado anteriormente, el verdadero poder no residía, entonces, en el Senado, en la ciudad de Roma o en las tropas pretorianas, sino en la amenaza que constituían los ejércitos provinciales que podían apoyar a sus generales en la lucha por el poder imponiendo, con la desnuda fuerza de las armas, a sus propios candidatos en aquellas ocasiones en las que la autoridad en Roma diera muestras de debilidad, como era ahora el caso tras la muerte violenta de dos emperadores, Cómodo y Pertinax. La situación no se hizo, pues, esperar, y no pasó demasiado tiempo para que aparecieran diversos pretendientes al “trono” imperial apoyados por sus respectivas legiones.

El primero de ellos fue Septimio Severo, gobernador de origen africano de la provincia de Panonia Superior, que fue proclamado emperador el 9 de abril del año 193 en Carnuntum (la actual Petronell-Carnuntum, en el noreste de Austria) y al que le apoyaban dieciséis legiones: las tres bajo sus órdenes y otras seis establecidas en las provincias de Moesia y Dacia, a las que se sumaron más tarde las legiones del Rin. Severo se presentó ante sus tropas como el vengador del difunto Pertinax.
Poco más tarde, Clodio Albino fue asimismo aclamado emperador en la provincia de Britania con el apoyo de las tres legiones establecidas allí y un gran número de fuerzas auxiliares.
El último en proclamarse emperador fue el propio Pescenio Níger, gobernador de la provincia de Siria, que lo hizo hacia finales de abril respaldado por las tropas orientales que sumaban un total de diez legiones.

La situación se complicaba para Juliano, sobre todo si tenemos en cuenta que para hacer frente a tales amenazas militares apenas contaba con el apoyo de los pretorianos, una fuerza que ascendía a unos 8.000-15.000 hombres que, con la muerte de Pertinax y el insólito nombramiento de él mismo como emperador demostraba la poca confianza que se podía depositar en ellos. Juliano no había llegado tampoco a decantar plenamente al Senado a su favor y mucho menos a la plebe, que había mostrado de forma clara su oposición al nuevo augusto.

Consciente de su precaria posición y a nivel de propaganda política, Juliano acuñó diversas series de monedas proclamándose Rector Orbis (‘regidor del mundo’) y manifestando la ‘unidad del ejército’ (Concordia militaris), unas afirmaciones, para su desgracia, bastante alejadas de la realidad.

Áureo de Juliano.

Más tarde, al llegar a Roma las noticias de la rebelión de las tropas en la provincia de Panonia, sin duda alguna la amenaza militar más cercana a la capital, el Senado, a instancias de Juliano,

declaró a Severo enemigo público, haciendo, seguramente, lo mismo con respecto a Níger. Juliano inició, además, las tareas para mejorar la defensa de la capital en el caso de que las tropas de Severo se dirigieran hacia ella. Para tal fin se sirvió de los pretorianos e incluso de los marineros de la flota de Miseno, la base naval romana establecida en la bahía de Nápoles.

reverso: leyenda Rector Orbis.

Juliano intentó, incluso, el reclutamiento con fines defensivos de los elefantes utilizados en los juegos y espectáculos de la ciudad de Roma. Sin embargo, tal y como nos informan nuestras fuentes, y en especial Dión Casio, que fue testigo presencial de los hechos, parece que ni los pretorianos ni los marineros se tomaron muy en serio sus tareas asignadas. Fue, además, imposible adiestrar a los elefantes para sostener sobre sus lomos las torres militares que tenían que dar cabida a los soldados.

La Historia Augusta nos indica que fue en estos momentos cuando Juliano ordenó la muerte del antiguo prefecto del pretorio, Leto, que había sido substituido en el cargo tras la muerte de Pertinax, y de Marcia, la concubina de Cómodo y una de las instigadoras de su asesinato, ya que sospechaba que aquél podía tomar partido por Severo.

Esta misma fuente nos informa de otras de las medidas que llevó a cabo Juliano con el objetivo de reconducir la situación en su favor. Una de ellas fue la concesión de una amnistía general a los soldados que habían tomado partido a favor de Severo, estableciendo, eso sí, una fecha límite para hacerla efectiva, de lo contrario ellos mismos serían declarados, también, enemigos públicos. Juliano nombró, además, a Valerio Catulino para que reemplazara en el cargo a Severo, provocando la sorpresa en el autor de su biografía en la Historia Augusta pues, como éste indica, el emperador actuaba “como si fuera posible sustituir a alguien que se había granjeado ya el favor del ejército”. Otra de las osadas medidas llevadas a cabo por Juliano fue el envío de Aquilio Felix, frumentarius (oficial de la “policía secreta” del ejército romano) especializado en el asesinato de senadores, con la misión de dar muerte al propio Severo.

Por su parte, éste último se dio prisa en iniciar su marcha hacia Italia y, aprovechándose de la aparente incapacidad de Juliano, alcanzó los pasos de los Alpes sin encontrar allí resistencia alguna, según Herodiano, historiador que vivió entre los siglos II y III d.C, porque Juliano no se atrevió a salir de la ciudad con las tropas pretorianas. Severo se adelantó también a su rival a la hora de conseguir el apoyo de la flota del Adriático estacionada en Rávena.

Por el contrario, los esfuerzos diplomáticos y militares llevados a cabo por Juliano no alcanzaban los resultados esperados, ya fuera por el fracaso en las negociones, como en el caso del envío de Vespronio Cándido a la frontera del Rin con el objetivo de conseguir el apoyo militar de las legiones allí establecidas, o por la deserción de diversos de sus emisarios, como fue el caso de la delegación senatorial enviada a Severo o la defección del mismo Aquilio Felix.

Juliano, consciente de su trágica situación, optó todavía por una nueva estratagema. Reunió de nuevo al Senado instándole a enviar a Severo una delegación constituida por sacerdotes, vestales y los propios miembros de la cámara en acto de súplica. La propuesta, sin embargo, fue rechazada tras el parlamento de Plaucio Quintilo, senador y augur, que según la Historia augusta objetó al propio Juliano que “no debería regir el Imperio un individuo que fuera incapaz de enfrentarse con las armas a su enemigo”, opinión a la que se sumaron la mayoría de los senadores.

La negativa del Senado a acceder a la solicitud de Juliano le obligó a elaborar un nuevo plan que contemplaba nombrar a Severo co-emperador. Para ello envió al prefecto del pretorio Tulio Crispino para hacerle llegar la propuesta a su rival, aunque fatídicamente éste fue interceptado por las tropas severianas y resultó, poco más tarde, ejecutado.

Imagen de Septimio Severo acompañado por su mujer, Julia Domna y sus dos hijos Caracala y Geta.

Severo, que ya poseía, según Herodiano, agentes en las cercanías y en el interior de la ciudad de Roma, escribió, de nuevo si seguimos la Historia augusta, a un gran número de personas en la capital y elaboró proclamas que fueron expuestas públicamente en su interior.

Nuestras fuentes nos informan de que llegado este momento y siendo tal la desesperación de Juliano, pues su propia vida le iba en ello, el emperador sucumbió ante la desazón, y llegó a realizar algún tipo de ritual que comportaba, según parece, sacrificios humanos.

Según la Historia augusta, “Juliano tuvo además la insensatez de utilizar a los magos para celebrar muchos ritos con los que pensaba aplacar el odio del pueblo o apaciguar la exaltación bélica de los soldados. En efecto, los magos sacrificaron algunas víctimas que no eran adecuadas para los ritos romanos y cantaron himnos profanos y Juliano hizo los ensalmos que, según las prescripciones, se hacen ante un espejo, en el que dicen que los niños ven el futuro, después de haber vendado sus ojos y haber pronunciado fórmulas mágicas sobre su cabeza, y en aquella ocasión se dice que un niño vio la llegada de Severo y la retirada de Juliano”.

Por su parte, Dión Casio nos informa de que Juliano “mató a muchos niños en un ritual mágico, creyendo que podría evitar algunas desgracias futuras si era capaz de conocerlas de antemano”.

Otra medida desesperada aunque con más fundamento político que la anterior, de la que también nos informa la Historia augusta, fue la nueva propuesta que Juliano presentó al Senado tras anular los anteriores decretos en relación al nombramiento de Severo como co-emperador y que contemplaba la llamada a las armas de los gladiadores de las escuelas de Capua y la decisión de compartir el poder con el viejo senador Claudio Pompeyano, general de Marco Aurelio y emparentado con este emperador al haberse casado en segundas nupcias con su hija Lucila. Pompeyano, que ya había rehusado la púrpura imperial al ofrecérsela Pertinax tras la muerte de Cómodo, volvió a rechazarla ahora aduciendo, de nuevo, su avanzada edad y “que tenía ya la vista cansada”.

Fue Severo el que dio el siguiente paso, solicitando a través del envío de cartas a los pretorianos el arresto de los responsables de la muerte de Pertinax, asegurándoles que si cumplían su requerimiento no tomaría ninguna represalia contra ellos. Los pretorianos, la base primordial del poder de Juliano, se declararon, entonces, a favor de Severo al responder positivamente a su solicitud e informando de ello al cónsul Silio Messala, que reunió de nuevo al Senado en el Ateneo, edificio construido por el emperador Adriano, e informó al resto de los senadores de la acción llevada a cabo por la guardia pretoriana. El Senado, consciente de la situación, condenó a muerte a Juliano, nombró emperador a Severo y deificó al asesinado Pertinax.

De la muerte de Didio Juliano, que se produjo el día 1 de julio del año 193, poseemos tres narraciones que, aunque muy similares, nos permiten conocer un poco mejor los últimos momentos de vida de este emperador, por lo que las reproduciremos íntegramente aquí.

Según Dión Casio, “Juliano fue asesinado mientras estaba descansando en el palacio imperial; sus únicas palabras fueron ‘¿Pero qué daño he hecho? ¿A quién he matado?’”.

Según la Historia augusta, “el Senado envió a unos individuos por cuya intervención, con la ayuda de un simple soldado, Juliano fue asesinado en Palacio, a pesar de que imploraba clemencia del César, es decir, de Severo […]. Severo entregó el cadáver a su esposa Manlia Escantila y a su hija, para que le dieran sepultura, y ellas le llevaron a enterrar a la tumba de su bisabuelo situada a cinco millas de la vía Labicana”.

Finalmente, según Herodiano: “Cuando el Senado supo que Juliano estaba tan asustado y que la guardia imperial lo había abandonado por temor a Severo, votó la muerte para Juliano y que Severo fuera proclamado emperador único. […] Entretanto un tribuno militar fue enviado a Juliano con la misión de matar al cobarde y miserable anciano que había comprado, así, con su propio dinero, un final tan desdichado. Fue encontrado solo y abandonado por todos y vergonzosamente, entre súplicas y lágrimas, fue ejecutado.

La Historia augusta, al final de la biografía dedicada a Juliano, nos ofrece una breve descripción del carácter de éste efímero emperador, que vale la pena, también, citar aquí como colofón.

“Se le echaron en cara a Juliano estos vicios: que había sido goloso y jugador, que se había entregado a los ejercicios gladiatorios y que todas estas pasiones las había adquirido de anciano, ya que durante su juventud jamás se le había acusado de ellas. Se le reprochó también su orgullo, aunque fue muy humilde, incluso cuando ejerció el poder. Por el contrario, fue muy afable en los banquetes, muy bondadoso ante las peticiones que le hacían y muy comedido respecto a la concesión de la libertad.

Vivió cincuenta y seis años y cuatro meses. Ostentó el poder imperial durante dos meses y cinco días. Se le reprochó principalmente que hubiera nombrado como lugartenientes suyos para gobernar la república a personas a las que tenía que haber controlado con su autoridad”.

La muerte de Juliano no supuso, sin embargo, la consolidación definitiva del poder de Severo, ya que una vez aquél estuvo fuera de combate aún tendría el nuevo hombre fuerte de Roma que enfrentarse a sus rivales Pescenio Níger primero y a Clodio Albino más tarde, no siendo hasta el año 197 cuando se impuso definitivamente a sus dos oponentes.

Lo que sí que dejaba claro la crisis política del año 193 (el año de los cinco emperadores) como antes habían demostrado los enfrentamientos militares originados tras la muerte de Nerón en el año 68 o el asesinato de Domiciano en el año 96, era que la principal fuente de poder ya no residía en Roma y mucho menos en el Senado que, aunque mantenía su prestigio como cámara en la que se reunía la aristocracia más rica y distinguida del Imperio, había perdido todas o la mayoría de sus atribuciones políticas reales y había quedado reducida a una herramienta administrativa que, aunque superior, dependía totalmente del emperador, el cual había ido apropiándose lenta per irremisiblemente del gobierno efectivo del Estado romano desde la época de Augusto.

El único estamento que mantenía su influencia en el acontecer político de Roma era, pues, el ejército, y sobre todo aquellas fuerzas concentradas en gran número en las fronteras del Imperio, que por su cuantía y su actuación bajo las órdenes de diferentes gobernadores provinciales, se podían convertir en el apoyo principal de cualquier general ambicioso que pretendiera la autoridad suprema.

La crisis del año 193 también dejaba claro el peligro que representaba la Guardia Pretoriana para aquél que detentaba el poder, que aunque menor, por el tipo de fuerzas de las que estaba constituida y de su número reducido, también se podía mostrar como una seria amenaza ante la autoridad del emperador. Su importancia residía en el hecho de ser las únicas fuerzas existentes en la provincia de Italia (establecidas en las afueras de la ciudad de Roma desde el reinado de Tiberio), condición que les otorgaba la capacidad de hacer y deshacer emperadores en base a sus propios intereses, como ya se había demostrado con la muerte del emperador Calígula y el nombramiento como augusto de su tío Claudio en el año 41 d.C., dos hechos en los que estuvo implicada la Guardia Pretoriana.

Didio Juliano pagaba así, con su vida, su atrevimiento político y dejaba claro para el futuro que a estas alturas de la historia de Roma se necesitaba algo más que el mero ofrecimiento de dinero y la realización de una más que digna carrera al servicio del Estado para optar a la más alta dignidad política del Imperio, premio reservado solo para aquellos que además de ello dispusieran de una amplia red de contactos y del apoyo de fuerzas militares capaces de secundar sus pretensiones a la púrpura imperial.

Entrevista radiofónica: EL EMPERADOR DIDIO JULIANO Y SU ASCENSO AL PODER (193 d.c.) – Luces en la Oscuridad

Fuentes primarias:

– Historia romana, Dion Casio.

– Historia del Imperio romano después de Marco Aurelio, Herodiano.

– Historia Augusta.

Bibliografía:

– Birley, A. R., Septimius Severus, The African Emperor, ed. Routledge, Londres, 1999.

– Bowman, A. K., Garnsey, P., Cameron, A. (editores), Cambridge Ancient History, The Crisis of Empire, AD 193-337, vol. 12, Cambridge University Press, Cambridge, 2008

– Fredouille, J-C., Diccionario de la civilización romana, ed. Larousse, Barcelona, 1995.

– Jerphagnon, L., Historia de la Roma antigua, ed. Edhasa, 2007.

– Potter, D. S., The Roman Empire at Bay AD 180-395, ed. Routledge, Londres, 2004

– Roldán Hervás, J. M., Historia de Roma, Ediciones Universidad de Salmanca, Salamanca, 1995.

– Roldán, J. M., Blázquez, J. M. y del Castillo, A., El Imperio romano (siglos I-III), col. Historia de Roma, ed. Cátedra, Madrid, 1989.

– Southern, P., The Roman Empire from Severus to Constantine, Routledge, Londres, 2001.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez