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CrĆ­tica teatro: Pols de diamant, en la Sala Versus Glories

La Sala Versus Glòries lleva al escenario Pols de diamant, una obra que analiza la sobreexposición ante los medios de comunicación y las redes sociales basada en un incidente real vinculado a un episodio de lgtbifobia.

«Cuando Dani denuncia haber sido víctima de una brutal agresión LGTBIfóbica, su historia se vuelve viral a nivel nacional. Las redes hierven, ocupa portadas de diario y tertulias televisivas, e incluso hace que los mÔximos dirigentes políticos se manifiesten. Sin embargo, hay algo de su testimonio que parece no convencer a los investigadores del caso y, sobre todo, a la opinión pública. ¿Se lo ha inventado todo? Y de ser así, ¿qué le ha llevado a hacerlo? ¿Puede una presunta denuncia falsa desacreditar el sufrimiento de todo un colectivo? Estigma y linchamiento mediÔtico van de la mano en esta pieza basada en un caso real».

Como veis la temÔtica es actual e interesante a partes iguales. Todos y todas recordamos el caso de la falsa denuncia de agresión homófoba acaecida en el madrileño barrio de Malasaña, que conmocionó al país por su violencia, por haberse producido en el Ômbito público y por la revelación posterior de que los actos denunciados eran falsos. Pols de diamant analiza el caso, el hecho real, desde el punto de vista de Dani, el presunto agredido y nos intenta mostrar a la persona detrÔs del fenómeno sociológico que acabó siendo un producto mÔs de consumo viralizado.

Pols de Diamant_1

La autoría de la obra, en manos de Pau Coya, y la dirección, en manos de Nelson Valente, llevan a cabo una propuesta de pequeño formato que nos introduce de pleno en un drama muy actual: la exposición a los medios a la que vivimos sometidos, en el buen y en el mal sentido y la afectación personal que ello puede provocar. Ambos tejen una trama incisiva en la que veremos la evolución de los hechos, siempre desde el punto de vista del afectado y con escenas que cambian rÔpidamente de contexto, un tour de force de 75 minutos en los que Dafnis Balduz i Albert Salazar se dejan la piel. El primero interpretando a una larga serie de personajes relacionados con los acontecimientos narrados y el segundo dando vida al protagonista principal de los hechos, que destaca a la hora de mostrarnos las contradicciones inherentes a una persona superada progresivamente por la situación a la que se ve abocado.

La acción se desarrolla en un espacio vacío, o casi vacío, que resalta la gravedad de los hechos narrados y su afectación en los personajes y que, seguro, nos darÔn que pensar: el papel de la prensa y de las redes sociales; el progresivo acorralamiento de Dani a la hora de intentar evitar las fatales consecuencias de una falsa denuncia; la situación de amenaza que vive en nuestra sociedad el colectivo LGTBI o incluso la vulnerabilidad a la hora de denunciar una violación, hecho este que afecta desafortunadamente a muchas mujeres que sufren una agresión sexual.

De ahí que la Sala Versus Glòries haya dado en el clavo a la hora de programar esta obra que dispara con un calibre grande y bien dirigido contra la situación de vulnerabilidad que viven algunos colectivos sociales, especialmente el colectivo LGTBI afectado por el aumento de los delitos contra la libertad sexual a la vez que expuestos a los medios de comunicación y las redes sociales de una forma muchas veces inhumana.

«Pols de diamant» se representa en la Sala Versus Glòries del 18 de octubre al 12 de noviembre de 2023.

AutorĆ­a: Pau Coya
Dirección: Nelson Valente
Reparto: Dafnis Balduz, Albert Salazar
DiseƱo de luces: Daniel Gener
Espacio sonoro: Roger Blasco
EscenografĆ­a y vestuario: Paula Font
Producción: Apunta Teatre
EspectƔculo recomendado a partir de 16 aƱos

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:00 horas; sÔbado a las 17:30 y  las 20:00 horas y domingo a las 18:00 horas
Precio: 18 €
Duración: 80 min
Idioma: catalƔn
NOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

CrĆ­tica teatral: Bangkok, en La Villarroel

Cartel_Bangkok_grecParece que los tiempos actuales no son los mÔs favorables para los ciudadanos de a pie. La recesión económica; la crisis de valores (sociales y políticos) que arrecia a través de los medios de comunicación y los esfuerzos de la clase gobernante por hacer callar (y trabajar) a la población, ejemplo de lo cual es la aprobación por parte del gobierno del PP de la Ley mordaza, no podía pasar por alto al teatro y a sus profesionales, y el estreno de Bangkok es, también, un buen ejemplo de ello.

Ā«En un aeropuerto vacĆ­o de la geografĆ­a espaƱola, aparece un misterioso anciano con un billete para volar a Bangkok. AllĆ­ se encuentra con la Ćŗnica persona que aĆŗn trabaja en esas instalaciones; un joven guardia de seguridad. Ɖste le informa de la imposibilidad de realizar el viaje que tenĆ­a planeado: En ese aeropuerto no hay aviones. Nunca los ha habido. Se trata de un aeródromo que a pesar de haber sido inaugurado, nunca ha estado operativo. Ante la incredulidad y la insistencia del viajero, el guardia le permite quedarse. A partir de ese momento se inicia entre los dos un diĆ”logo en que no sólo se cuestionarĆ”n sus vidas, sus trabajos y la situación polĆ­tica, sino en el que tambiĆ©n, poco a poco, se revelarĆ” la autĆ©ntica naturaleza de su encuentroĀ».

Bangkok es una reflexión sobre la vida, de los personajes de la obra, y sobre sus actitudes ante esta, que fÔcilmente se extiende a la de la mayoría de los ciudadanos que han visto como en los últimos años su existencia ha mermado de la mano del contexto socioeconómico mundial, del que cada vez creemos conocer mÔs aunque, en verdad, sepamos cada vez mucho menos. De esta forma, la obra se estructura como un duelo que no solo es dialectico e interpretativo, sino que va evolucionando y cambiando de forma a medida que avanza la obra y vamos conociendo a los personajes y sus verdaderas intenciones.

Bangkok_1

El escenario escogido para ello no puede ser mĆ”s sombrĆ­o: Las instalaciones de un aeropuerto fantasma, con claras reminiscencias al desolado aeropuerto de Castellón, sin servicio y custodiadas por dos vigilantes de seguridad (uno de ellos de nacionalidad china y al que nunca veremos). El encuentro entre un extraƱo viajero y el vigilante de seguridad nos permitirĆ” conocer parte de su realidad como ejemplo de un contexto mucho mĆ”s global: La situación de los jóvenes universitarios altamente preparados y resignados a trabajos basura; la perdida de los valores de antaƱo; la situación económica mundial; los poderes económicos en la sombra…

Todo ello lo conoceremos a través del fragor dialéctico que se producirÔ entre los dos personajes, un magnífico Carlos Álvarez-Novoa, que se lleva, sin duda, la parte del león en el éxito y la credibilidad de la obra y un Dafnis Balduz competente en su papel de guardia de seguridad y convencido campeón antisistema. Una disputa escénica que intenta hacernos ver como todo estÔ interrelacionado y que nada de lo que hacemos es totalmente inocuo, sino todo lo contrario. Una lucha que nos permitirÔ ir descubriendo la cara auténtica de cada uno de los personajes y que irÔ perfilando un final revelador.

Todo en la representación estÔ bien cuidado. De ahí que la obra escrita y dirigida de forma afilada e inquisitiva por Antonio Morcillo López haya ganado el XXII Premio SGAE 2013. Las interpretaciones y los actores estÔn en su punto; el escenario encaja perfectamente con la historia que nos es narrada y el ritmo y la intensidad de la representación avanza en un in crescendo que tensiona las vísceras del público asistente.

Una propuesta que recuerda, al menos en su temÔtica, al Bartolomé encadenado que se representó el año pasado también en el marco del Festival Grec. Si bien si aquella se quedaba en una simple salmodia de titulares periodísticos, Bangkok va mÔs allÔ en su diseño y en su relato, permitiendo al espectador posicionarse a favor o en contra de los puntos de vista de uno de los dos personajes en liza, en una inquisición sobre los males de la sociedad en la que vivimos y de los que seguro que somos, al menos, co-responsables, al cerrar los ojos o al mirar a otro sitio mientras los problemas no nos afectaban a nosotros mismos y al resistirnos a desencadenarnos al sufrir el duro golpe en nuestras propias entrañas.

«Bangkok» se representa en La Villarroel del 1 de julio al 2 de agosto de 2015.

Autor y dirección: Antonio Morcillo López
Reparto: Carlos Álvarez-Nóvoa y Dafnis Balduz
EscenografĆ­a: Paco AzorĆ­n
Vestuario: Gimena GonzƔlez Busch
Iluminación: Kiko Planas
Espacio sonoro: Ramon CiƩrcoles
Caracterización: Toni Santos
Producción: Grec 2015 Festival de Barcelona, La Villarroel y el Centro DramÔtico Nacional

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas; sƔbados a las 18:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas
Precio: 24-28 €
Duración: 80 minutos
Idioma: castellano

NOTA CULTURALIA: 8,5
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Jorge Pisa

ā€œExpedient Kā€ al CĆ­rcol MaldĆ : Sense resoldre però de bon rotllo

Adaptar una obra literĆ ria vol dir construir-ne una altra. LiterĆ ria o no. Però una altra. Amb un esperit propi i que aquest es mogui dins d’un cos amb entitat. Altrament, el resultat no passa de ser un intent d’aprofitar aquella per a fins propers.

El CĆ­rcol MaldĆ  lliura aquests dies les claus del seu ambigu espai a l’Associació cultural Manel per a quĆØ hi invoqui les ombres de Kafka amb el pretext de posar en escena una història de fantasmes servida en primera persona per un actor refrescant. I tot plegat ens estremeix.

Dafnis d’ultratomba

La Susanna Garcia-Prieto ha vestit amb aire informal la ā€œCarta al pareā€ del torturat Franz: Ambienta en un castell senyorial posseĆÆt per una Ć nima gens narcisista les tribulacions d’un desgraciat simpĆ tic (agradable Dafnis Balduz) que Ć©s un mĆØdium poc vocacional però sĆ­ molt apanyat. D’aquesta manera, la dramatĆŗrgia intenta combinar el gĆØnere terrorĆ­fic amb el morb històric. No hi havia prou amb això: A mĆ©s, recorre al to humorĆ­stic per minimitzar l’impacte de la suposada tragĆØdia. I, de passada, escombra qualsevol indici de personalitat de la proposta. Tot seguit, ensopega amb el vertader fantasma d’aquesta operació (i no de la funció): El mateix Kafka, que de modernet no tĆ© res, i en canvi sĆ­ que Ć©s molt modern. Les escenes de suspens ordides per a quĆØ el pĆŗblic es distregui són rĆ pidament engolides per aquelles on el mateix Balduz (hierĆ tic i monòton) Ć©s abduĆÆt per un fill reprimit, ofegat i extenuat que ha decidit ajustar comptes amb el pare autoritari i indòmit de la manera menys oportuna: per escrit. AquĆ­ precisament, que Ć©s on la companyia podia clavar queixalada, es produeix el pĆ nic escĆØnic: No hi ha mĆ©s posada en escena que un actor sol (i no nomĆ©s en el sentit fĆ­sic) recitant una llista interminable de greuges. I els espectadors tremolem. PerquĆØ, desprĆ©s de fer-nos jugar empesos per l’efectisme del so i el poder vocal del protagonista, la direcció d’Alex D. Capo fuig rere l’enigma argumental.

Ā Per Juan Marea

EXPEDIENT K es representa al CĆ­rcol MaldĆ  de Barcelona fins al 15 de febrer.
http://circolmalda.cat/expedient-k/

CrĆ­tica teatral: El zoo de vidre, en el Teatre Goya.

image(1)Uno siempre se considera afortunado cuando tiene la posibilidad de asistir a la representación de una obra de Tennessee Williams, y mÔs cuando es una tan representativa de la dramaturgia del autor estadounidense como lo es El zoo de vidre, que nos provee, ademÔs, de elementos autobiogrÔficos. Si a esto le sumamos la dirección de Josep Maria Pou, la creación de una magnífica escenografía y la interpretación de Míriam Iscla, Dafnis Balduz, Meritxell Calvo y Peter Vives, el resultado se convierte en un exquisitez teatral que apela a la fibra emocional del público asistente.

La obra nos traslada al Saint Louis de finales de los años 30 del siglo XX. En la casa de los Wingfield las cosas no van demasiado bien. Amanda Wingfield ha de hacer frente sola a las penalidades de la familia desde que la abandonó su marido. La economía familiar se ha encogido desde entonces. Laura, su hija, sufre desde pequeña un defecto físico en la pierna. Tom, su otro hijo, trabaja a desgana en una zapatería y es el único sustento de la familia, aunque su sueño es poder dedicarse a la poesía y abandonar de una vez por todas, como hizo su padre, un hogar con una atmósfera casi irrespirable. Amanda vive, ademÔs, obsesionada por la falta de pretendientes de su hija en edad de merecer y por el futuro desdichado que le espera si no consigue encontrar un buen esposo, un nuevo elemento de presión que provocarÔ la ruptura final de la familia.

El Goya nos deleita de nuevo con la programación de una obra que aunque estÔ ambientada en otro país y en otra época, es el claro reflejo del alma humana, y que por eso nos habla de situaciones que, seguro, quien mÔs quien menos, hemos vivido o vivimos en nuestra realidad mÔs cercana. Una de ellas es el espíritu de supervivencia de la familia Wingfield, que se ha de enfrentar a una dura realidad. Las riendas del hogar han quedado en manos de Amanda Wingfield, que se protege mentalmente de la lacerante situación por la que pasa la familia rememorando su feliz juventud, cuando innumerables pretendientes contendían por ganar sus favores. La segunda es la situación de discapacitación mental, y no tanto física, que sufre su hija, provocada, sin duda, por la sobreprotección recibida y que la mantiene reducida en un mundo infantil y hogareño. La tercera es el infierno que vive Tom, atrapado en una realidad que no le permite desarrollar todo su potencial y que le obliga a ir cada noche al cine para saciar su sed de aventuras y libertad.

Todo ello rematado por el carÔcter autobiogrÔfico que Williams le da a la obra y que nos remite a los orígenes familiares del dramaturgo, a su lucha por hacerse un lugar en el teatro y a su voluntad de abandonar un hogar marcado por la figura materna, la mezquina indiferencia que recibió por parte de su padre y los problemas mentales de su hermana, ingredientes todos ellos que de una forma u otra veremos en la obra.

image(7)El Zoo de vidre, comienza con la presentación del propio Williams / Tom Wingfield, quien ademÔs de ser uno de los personajes principales de la obra, harÔ las veces de narrador y romperÔ, en diversos momentos, la representación de la obra para dirigirse directamente al público. Poco después se nos harÔ evidente el conflicto familiar y asistiremos afectados a la evolución del mismo.

Pou ha dado a luz un producto teatral con una envoltura escĆ©nica de gran calibre, que sabe aglutinar la suma de toda una serie de magnificas interpretaciones y que posee un touch teatral que respeta el espĆ­ritu de la obra y del autor. AsĆ­, pues, en el apartado de las interpretaciones destacan las de los caracteres principales: MĆ­riam Iscla borda el papel de madre Ā«obsesiva y controladoraĀ» que ha llevado a la familia a la situación opresiva en la que vive, si bien en algunos momentos pesa mĆ”s la frecuencia cómica que la dramĆ”tica en su caracterización; por su parte Dafnis Balduz hace lo propio al interpretar a Tom Wingfield (y en parte al propio Williams), y se sale con la suya al agenciarse gran parte del Ć©xito de la obra. Meritxell Calvo interpreta a Laura Wingfield, la dulce e infantil muchacha que se convierte en la piedra de toque de la prisión familiar, y lo hace con una gran dulzura y naturalidad. Por Ćŗltimo Peter Vives encarna a Jim O’Connor, amigo de Tom que Ć©ste presenta como un posible pretendiente a su madre y que disfrutarĆ” de una de las escenas mĆ”s hermosas de la obra, aquella en la que lleva a cabo un ejercicio de coaching con Amanda y analiza cuĆ”l es exactamente la naturaleza de su carĆ”cter apocado.

El escenario sobre el que se desarrolla la acción es perfecto, ni demasiado exquisito ni demasiado minimalista, y posee un toque sudista que le proporciona a la obra mÔs puntos positivos, lo mismo que el vestuario, magníficamente adaptado al tono de la historia que nos es narrada.

El zoo de vidre es, se lo aseguro, una magnífica ocasión para disfrutar del buen teatro, de majestuosas interpretaciones y de una dirección clara y precisa. AdemÔs nos desvela parte de la vida del propio Williams y nos permite reflexionar sobre la naturaleza del alma humana, y de los flujos y los reflujos que nos mueven a todos, tanto a aquellos que aspiran a algo mejor en sus vidas, sea esto lo que sea, como a los que se recluyen en su interior admirando bellos zoos de figuras de cristal, y crean sus propios espacios íntimos al verse incapaces de sobreponerse al mundo a veces anodino que descubren en el exterior.

«El zoo de vidre» se representa en el Teatre Goya del 21 de mayo al 6 de julio de 2014.

Autor: Tennessee Williams
Traducción: Emili Teixidor
Dirección: Josep Maria Pou
Reparto: MĆ­riam Iscla, Dafnis Balduz, Meritxell Calvo y Peter Vives
EscenografĆ­a: SebastiĆ  Brosa
Iluminación: Albert Faura
Vestuario: Maria Araujo
Espacio sonoro: ƀlex Polls
Caracteritzación: Toni Santos

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sƔbados a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: web del Teatre Goya
Idioma: catalƔn
Duración: 2 horas y 15 minutos (entreacto incluido)

CrĆ­tica teatral: SĆ­, primer ministre, en el Teatre Condal.

sim1651_1(1)Una de las claves del teatro y mÔs en esta época de postmodernismo político, artístico y social, es la capacidad que tiene de transportar al escenario la realidad mÔs cotidiana y azarosa, esperpéntica en algunas ocasiones, y examinarla desde múltiples y variados puntos de vista. Esto es lo que se ha propuesto el Teatre Condal con la programación de Sí, primer ministre, obra escrita por Antony Jay y Jonathan Lynn sobre el original que ellos mismos crearon para la popular serie televisiva del mismo título que se emitió en la BBC entre los años 1980 y 1988. Una sÔtira política dirigida por Abel Folk y que agrupa a la Focus-troupe (Joan Pera, Carles Canut i Ferran Rañé) a la que se suman Dafnis Balduz, Victòria Pagès i Marta Angelat.

La trama de la obra se desarrolla en lo que se podrían considerar las bambalinas del poder. El acuerdo económico que puede salvar a la Unión Europea estÔ fracasando debido al individualismo egoísta de los diferentes países, con Inglaterra al frente, siempre reticente a actuar de forma conjunta con el continente, y mÔs en materia económica. La única posibilidad de salvación es la propuesta del gobierno de KumranistÔn relacionada con la explotación de sus enormes reservas de gas y la construcción de un gasoducto que una su país con Europa. Si bien las exigencias del embajador kumranistaní exceden con mucho las leyes y la moral occidental. ¿AccederÔ el gobierno inglés, liderado por el primer ministro Hacker, ante tales imposiciones? ¿EstarÔn los políticos ingleses a la altura de las circunstancia?

Abel Folk se pone al frente de un proyecto con una «denominación de origen» que promete entretenimiento y cargas de humor britÔnico a discreción, no solo debido al buen hacer de sus autores sino también a la situación que describe la obra y a su actualidad, que vivimos día a día a través de los informativos. Sí, primer ministre se nos hace creíble porque la triste realidad, en este caso, supera la ficción.

Lo primero que nos sorprende es el decorado de la obra: una gran sala, la de la residencia de campo del primer ministro britÔnico, con una decoración a la inversa donde se nos muestra una miríada de marcos de cuadros vacíos, que nos quieren avisar de lo hueca que estÔ y ha estado siempre la actividad política. El juego de contradicciones se potenciarÔ mÔs tarde cuando, tras el entreacto, veamos como el decorado se ha invertido, que lo que estaba delante estÔ ahora detrÔs, como materializando las vueltas y revueltas que la política obliga a dar a todo, principalmente a través del malsano uso de las palabras, con el objetivo de lograr sus metas.

_D3A2168(1)En el despacho del primer ministro inglĆ©s podremos ver de todo: despropósitos varios, mentiras, marketing, corrupción, rivalidades polĆ­ticas, deshonestidad, trĆ”fico de influencias… en resumen, lo que estamos acostumbrados a hallar en cualquier despacho en el que se haga polĆ­tica. Algo que nos recuerda, seguro, los sobresueldos de BĆ”rcenas y de la cĆŗpula del PP; los casos de corrupción cada vez mĆ”s comunes tanto en la Comunidad Valenciana, como en las Islas Baleares, en Catalunya o en cualquier comunidad autónoma que se precie; las Ā«presuntasĀ» irregularidades económicas perpetradas por el Instituto Nóos, realidades todas ellas donde aflora la inmoralidad y la avaricia de nuestros representantes polĆ­ticos, ya sean de un color u otro.

Pero no se piensen que Sí, primer ministre, es un drama inquietante y revelador, sino que, como les decía, es una comedia Ôcida y satírica, de aquellas que poseen dobles juegos, triples relecturas, gags continuos y un suspense cómico que se desarrolla a lo largo de la obra. Algo que no podía ser de otra forma conociendo la serie en la que se basa la obra y el saber hacer de sus artífices.

Sí, primer ministre representa, sin embargo, un cambio en relación a las obras «made in Pera». Este es posiblemente su hÔndicap mÔs pronunciado, ya que no estÔ en la línea de lo que espera un fan del actor. El tipo de personaje y el humor interpretado por Pera en esta obra no es el habitual, hecho este que puede contrariar a los espectadores. Algo de esto se pudo observar el mismo día del estreno, al no producirse las habituales avalanchas de carcajadas que genera cualquier interpretación de Pera, y al constatarse que muchos de los gags de doble sentido típicamente britÔnicos pasaban inadvertidos a la mayoría del público. Algo debido a las circunstancias propias del estreno pero también a una formalidad excesiva y a una ambientación que mantiene una toque demasiado britÔnico para las latitudes catalanas en las que nos hallamos.

_D3A2487(1)Por el contrario, la obra estĆ” plagada de ese humor inteligente que se atreve con todo: con la mediocridad polĆ­tica encarnada en la persona del primer ministro (que diferente, verdad, de la realidad espaƱola!!); con la falta de decencia de los polĆ­ticos, con el todo vale; con los juegos de influencia y los retiros de oro…

La obra requiere de un esfuerzo intenso por parte de sus actores protagonistas. Pera y Canut aportan su veteranía y su presencia para dar cuerpo a los protagonistas principales: el primer ministro amenazado por una realidad política que le supera, y el viejo halcón de la política y consejero principal de Pera. Dafnis Balduz y Victòria Pagès encarnan a los subalternos oficiales, si bien con algunos altibajos, como si no se acabaran de creer la indigna grandeza de sus personajes. Ferran Rañé da vida al embajador del KumranistÔn, en un trabajo muy secundario, como el de Marta Angelat, que encarna a la directora general de la BBC, y que nos sirven para ser conscientes de las diferencias culturales existentes entre los países, a veces enriquecedoras y a veces no tanto, o de las sombrías e íntimas afinidades que mantienen la política y los medios de comunicación.

Sí, primer ministre se convierte, pues, en un ejercicio de autocrítica, y mÔs en un país como el nuestro afectado por la crisis económica, y lo que es mÔs triste, por la peste de la corrupción política general, que nos permite no obstante reírnos de nuestros propios males de la mano de la precisión del humor inglés, y de la amabilidad de la comicidad «made in Pera«, pero recuerden, en un registro que no es el suyo habitual.

«Sí, primer ministre» se representa en el Teatre Condal del 19 de enero al 7 de abril de 2013.

Autores: Antony Jay y Jonathan Lynn
Versión y dirección: Abel Folk
Reparto: Joan Pera, Carles Canut, Dafnis Balduz , Victòria Pagès , Ferran Rañé y Marta Angelat
EscenografĆ­a: Paco AzorĆ­n
Iluminación: Jaume Ventura
Vestuario: Laia MuƱoz
DiseƱo de sonido: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Realización y edición audiovisual: Joan Riedweg

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas; sƔbados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 30,5 a 32 €.
Duración: 2 horas y 15 minutos, con 15 minutos de entreacto
Idioma: catalƔn

Escrito por Jorge Pisa SƔnchez