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Crítica literaria: El fin de la infancia, de Arthur C. Clarke

El fin de la infancia_Arthur C Clarke

Iniciar la reseña de una obra de Arthur C. Clarke siempre es una responsabilidad. En Culturalia nos atrevemos hoy con El fin de la infancia, una novela publicada por el autor británico en el año 1953 que narra la invasión extraterrestre de la Tierra.

«El fin de la infancia» tiene como tema la futura evolución del hombre. Una raza extraña llega a la Tierra y trae consigo la paz, la prosperidad… y la inesperada tragedia de la perfección. ¿Cómo afectará está nueva situación a la humanidad? ¿y cuál es la verdadera misión de los superseñores

El tema de por sí nos puede parecer muy actual aunque la novela se publicara hace 67 años, ya que la trama de la invasión extraterrestre siempre ha estado presente en la literatura, en el cine y en la televisión.

Clarke nos relata la invasión pacifica de la Tierra por parte de una raza alienígena mucho más desarrollada que la humana, la de los superseñores, que trae la paz y la abundancia a la Tierra. El relato está dividido en diversos episodios que abarcan la llegada de los extraterrestres y las primeras reacciones de la humanidad; la convivencia entre ambas razas y sus consecuencias; la voluntad del ser humano de descubrir quién son y de dónde provienen los superseñores y la culminación de la raza humana.

La novela propone al lector una reflexión sobre el estado de la humanidad y su proceso de evolución como especie. No se espere, pues, una historia de acción o thriller invasivo, ya que Clarke está más interesado en la reflexión filosófica, un tema que volvería a tratar en la saga Odisea espacial, también vinculada a la influencia extraterrestre sobre el planeta. Esto tampoco quiere decir que la novela sea aburrida o lenta, ni mucho menos, ya que posee también elementos dinámicos como la rebeldía humana ante el control extraterrestre, la investigación sobre la naturaleza de los superseñores o el relato sobre el fin de la infancia.

El autor se interesa también por el análisis de la esencia humana, al contrastar la capacidad creativa y científica de los terrícolas antes de la llegada de los superseñores y los efectos negativos que provocan en estos ámbitos la utopía y la abundancia aportada a la Tierra por los extraterrestres.

La novela genera en el lector a lo largo de toda la trama la intriga sobre la realidad y los objetivos de los superseñores, que se irá intensificando a medida que avanza la lectura de las páginas, para llegar a una conclusión final que interpela en su valoración al propio lector. Un final que se puede considerar algo trágico para la humanidad o todo lo contrario.

El final de la infancia fue, por otra parte, el primer libro famoso de Clarke y uno de los más estimados por el autor. Aunque la novela en general ha sido alabada por su calidad literaria y filosófica, se la ha criticado también por su intenso carácter episódico, el cual distrae al lector de la lectura unitaria del relato. En este aspecto sí que la trascendencia del argumento se puede ver afectada por la fragmentación del relato que solamente adquiere una dirección trascendental a partir de los últimos capítulos del libro.

Aún así, El fin de la infancia es un ejemplo de la buena ciencia-ficción que hace pensar al lector, en este caso en la evolución de la especie humana, sobre si estamos dejados a nuestras propias fuerzas planetarias o si existe algo más, algo mejor, a lo que está destinada la humanidad y de cómo se puede dar ese paso hacia una nueva realidad muy diferente, seguro, a la que conocemos ahora.

Ilustración: Alexander Forssberg y Sigurd Fernström basada en la novela El fin de la infancia de Arthur C. Clarke

Título: El fin de la infancia
Arthur: Arthur C. Clarke
Editorial: Booket
Colección: Ciencia Ficción
Número de páginas: 240
Fecha de publicación: 02/07/2015
ISBN: 978-84-450-0269-8
Formato: 12,5 x 19 cm. Rústica sin solapas
Precio:
• Tapa dura: 18,95€
• Bolsillo: 9,95€
NOTA CULTURALIA: 7,5
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Jorge Pisa

Critica serie TV: Helix, Syfy (2014 – 2015)

Como ya sabéis en BlogCulturalia hemos potenciado la sección de crítica de series de televisión, con especial atención a los géneros de terror, ciencia-ficción o afines. Hoy nos decidimos por Helix, serie de dos temporadas que emitió en España el canal Syfy entre los años 2014 y 2015 dirigida, entre otros, por Cameron Porsandeh, responsable también de la idea y el guión.

Helix es una serie con un planteamiento interesante y contundente en el que el riesgo de un virus letal inicia su propagación en una base de investigación en el Ártico, algo que como podéis imaginar, puede generar interés en una época de confinamiento como la actual provocada por el COVID-19.

La serie con dos temporadas emitidas se ambienta en cada una de ellas en lugares recónditos del planeta, ya sea una estación en el Ártico o en una isla remota en la que habita una extraña secta desde hace generaciones. En ambos casos los miembros de CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) serán enviados para identificar el virus, contenerlo y encontrar una cura. En su trabajo, sin embargo, se encontrarán con diversos obstáculos, ya sea la gravedad de la alerta, los secretos que ocultan los personajes o los intereses de la extraña corporación Ilaria.

La ficción posee elementos iniciales interesantes ya sea en la idea, en la originalidad o en la tensión argumental, enmarcada en un contexto que une el thriller, el misterio, el terror y la ciencia-ficción e intenta avanzar en el relato de una forma científica o técnica. Sin embargo a medida que avanzan los capítulos la fantasía conspirativa se apodera de la serie, siendo el elemento más destacado de esta evolución la aparición de un grupo de inmortales, principales culpables de las tragedias que se vivirán en ambas temporadas.

Tanto la primera temporada como la segunda, de trece capítulos cada una, avanzan día a día, es decir, cada capítulo relata los sucesos acaecidos en una jornada dentro del microcosmos en el que está ambientada la serie, con lo que la trama está concentrada. Si bien, en la segunda temporada el argumento se bifurca en dos tramas temporales, aprovechando la realidad inmortal de algunos de sus protagonistas.

Helix_1

Por desgracia la evolución de la acción no ha sido la esperada ni ha mantenido la altura y si bien uno esperaba, como parecía al principio, una buena base científica de la ficción, a medida que avanza la serie esta se erosiona y se convierte más en un relato de terror gótico que otra cosa, sobre todo la trama de la segunda temporada, lo que afecta sin duda, al interés de la audiencia, que se ha ido reduciendo a marchas forzadas y que explica la cancelación de la serie.

Por lo que respecta a las actuaciones, la serie tiene de un grupo de personajes que se mantienen tanto en la primera como en la segunda temporada, aunque con una evolución algo singular. Entre ellos tenemos a los miembros del grupo del CDC capitaneados por el doctor Alan Farragut (Billy Campbell), recordado seguro por The Rocketeer (1991), y las doctoras Julia Walker (Kyra Zagorsky) y Sarah Jordan (Jordan Hayes). A ellos les acompañan el mayor Sergio Balleseros (Mark Ghanimé) y los doctores Peter Farragut (Neil Napier) y Kyle Sommer (Matt Long), este último en la segunda temporada. Una mención aparte merecen los villanos de las dos tramas, el paternalista director del centro de investigación en el Ártico Hiroshi Hatake (Hiroyuki Sanada) y el hermano Michael (Steven Weber), el líder de la secta en la segunda temporada.

Unos personajes y una relaciones entre ellos que si bien se delimitan fácilmente al inicio de la trama, se irán desnaturalizando y haciendo cada vez más artificiosas a medida que la situación se descontrole y hará que muchas veces los personajes o sus acciones sean poco creíbles, incluyendo aquí también el comportamiento de los infectados. Hay que dedir al respecto que algunos de los personajes de la primera temporada son desperdiciados argumentalmente en la segunda. ¡Una lástima!

Una última referencia al apartado musical a cargo de Reinhold Heil, que incluye toda una serie de temas poco convencionales en una serie de este tipo, pero que ayudan a darle un toque de intensidad a que sorprende.

Helix es una serie con un planteamiento inicial interesante pero que va perdiendo enteros a medida que la trama avanza, para acabar enloqueciendo en la segunda temporada. Aún así trata un tema actual, la propagación de un virus mortal, aunque el aspecto científico se diluye en una trama más fantasiosa y gótica por momentos que va haciendo que el espectador vaya perdiendo el interés sobre todo el asunto. Una serie para seguir en una época de confinamiento como la que vivimos actualmente aunque sin demasiadas expectativas.

https://youtu.be/kZ2si8RVS5k

Título: Helix
Año: 2014 – 2015
Duración: 2 temporadas (36 capítulos)
País: Estados Unidos y Canadá
Dirección: Cameron Porsandeh, Jeffrey Reiner, Duane Clark, Brad Turner, Jeremiah Chechik, Mike Rohl, Steven A. Adelson
Guión: Cameron Porsandeh
Música: Reinhold Heil
Fotografía: Stephen McNutt
Reparto: Bill Campbell, Hiroyuki Sanada, Kyra Zagorsky, Jordan Hayes, Neil Napier, Mark Ghanimé, Meegwun Fairbrother, Luciana Carro, Amber Goldfarb, Catherine Lemieux
Producción: Lynda Obst Productions, Sony Pictures Television, Tall Ship Productions, Muse Entertainment
Emitida por Syfy
Género: Serie de TV | Ciencia ficción | Thriller | Enfermedad | Pandemia
NOTA CULTURALIA: 6,5
NOTA ABANDOMOVIEZ: 5,62
NOTA IMDB: 6,8
NOTA ROTTEN TOMATOES:
• Crítica: 81%
• Audiencia: 67%
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Jorge Pisa

Crítica literaria: Globalia, Jean-Christophe Rufin, Círculo de Lectores

Globalia_portadaEste periodo obligado de confinamiento os ha permitido, seguro, iniciar la lectura de libros que teníais por casa pero para los que, por diversos motivos, nunca encontrabais el momento. En mi caso, esto es lo que pasaba con Globalia, de Jean-Christophe Rufin, una de aquellas compras que hice en Círculo de Lectores hace años, y que siempre tenía la condición de «próxima lectura».

«Tras las sangrientas diferencias de nación y raza, en Globalia se ha impuesto una uniformadora democracia universal. La sociedad disfruta ahora de salud y prosperidad, pero está adocenada en un paroxismo consumista. Todos hablan el mismo idioma, son ecologistas radicales, neurasténicos, ociosos y adictos a la cirugía estética. Para conservar la cohesión se mantiene a los habitantes en un inconsciente ensimismamiento mediático y atemorizada por continuos ataques terroristas. Como los atentados están disminuyendo, las autoridades globalianas han decidido crear un Nuevo Enemigo que garantice el terror. El enemigo será un elemento del sistema cuya función es cimentar aún más sus valores… Una divertida farsa de la sociedad contemporánea y un reflejo nada complaciente de un futuro probable».

Globalia es una distopía al estilo de 1984 y Fahrenheit 451, de hecho algunos de sus ingredientes como el control de la sociedad, la idea de enemigo común o la displicente presencia de los libros está presente en ella. Si bien, la novela amplia la receta con otros elementos propios de la trayectoria de su autor, como es la relación política entre las democracias ricas y los territorios menos favorecidos de la Tierra, la gestión medioambiental o la colaboración humanitaria internacional. Y es que Rufin además de ser un escritor francés con una amplia trayectoria editorial, también ha estado vinculado a la política y a los movimientos humanitarios, no por otra fue uno de los creadores de Médicos sin Fronteras.

En su novela Rufin nos presenta a Globalia, una democracia total que controla a la ciudadanía a través de mecanismos muy sutiles como el individualismo consumista, la desaparición de la historia y de las diferencias étnicas y culturales y la puesta en marcha de un sistema democrático que hace realidad todos los deseos de sus habitantes a la vez que vacía sus anhelos vitales. En este sistema de control democrático Baikal, un joven con ideas propias, no se encuentra a gusto y hará todo lo posible por alcanzar la libertad sea al coste que sea.

La trama de Globalia nos pone, de esta forma, en guardia ante las posibilidades de control social que puede ejercer el sistema hegemónico capitalista del futuro, sin rival después de la caída de la Unión Soviética. En la novela será omnipresente este régimen distópico al que han dado forma las clases supra-dirigentes, los elaborados y eficientes sistemas de control social y la situación de las No Zonas, territorios que podríamos considerar el Tercer Mundo, zonas periféricas subdesarrolladas pero que tienen un vínculo intenso con el mundo globaliano. De esta forma Rufin realiza, así, un análisis a través de su novela del estado de las relaciones socio-político-económicas del mundo actual.

Rufin lleva a cabo un fino trabajo de remache entre la realidad política internacional y una novela distópica, en la que el lector se irá sorprendiendo a la vez que va reconociendo un mundo que no es tan lejano y diferente al suyo. Aunque este remachado está conseguido, no se puede decir lo mismo de la trama, a la que le pesa la escenografía finamente elabora por el autor. Por desgracia al relato le falta las más de las veces la intensidad necesaria para interesar verdaderamente al lector.

Uno espera que al final de cada capítulo la narración acabe adquiriendo la intensidad necesaria, ya sea como un thriller distópico, como un relato de ciencia-ficción o como una novela de aventuras, acción y misterio. Aún así, el lector queda huérfano en su búsqueda ya que en ningún caso la intensidad se hará presente, perjudicando con ello la empatía con los personajes.

Rufin se dedica más a fortalecer la tramoya de su historia que a darle una verdadera intención, lo que hace que el esfuerzo final quede afectado y que incluso decepcione al lector. Una lástima porqué la historia y la definición del relato es interesante en un principio, aunque este se vaya lastrando a medida que avanzan las páginas y se lastre definitivamente en un final decepcionante.

Título: Globalia
Autor: Jean-Christophe Rufin
Editor:
Círculo de Lectores
Formato: Tapa dura
Páginas: 444
Año de publicación: 2005
Idioma: Español
NOTA CULTURALIA: 5,5
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica serie TV: La guerra de los mundos, BBC (2019)

La guerra de los mundos_BBC_destacadoEs bien curioso que en un mismo año dos productoras se interesen en la producción de la misma historia para la televisión. Esto es lo que pasó el año pasado con La guerra de los mundos, novela escrita por H. G. Wells en el año 1890, y que ya ha tenido diversas adaptaciones cinematográficas, seguramente la más conocida la dirigida por Byron Haskins en el año 1953 y la versión interpretada por Tom Cruise en el año 2005. El año pasado tanto FOX como la BBC se interesaron de nuevo por la materia, estrenando la primera una serie y la segunda una miniserie de tres capítulos, que es la que hoy criticamos aquí.

«La nueva adaptación de ‘La guerra de los mundos’, el clásico de H.G. Wells está mbientada en la época eduardiana, como la novela original, y narra la historia de una pareja formada por Amy y George que son testigos del terror desatado por la llegada de los extraterrestres mientras luchan por sus vidas ante una amenaza que escapa a su comprensión».

Adaptar una obra de H. G. Wells siempre es una buena noticia. El autor inglés es un seguro de calidad en la fuente de inspiración, ya que sus novelas son un cúmulo de ciencia-ficción, aventura y reflexión social. Si bien la miniserie de la BBC, dirigida por Craig Viveiros e interpretada por Eleanor Tomlinson, Rafe Spall, Robert Carlyle y Rupert Graves, no ha alcanzado las alturas requeridas.

La serie, para variar, se divide en dos subtramas, una situada en el año 1906 y que nos narra la llegada de los invasores marcianos a Inglaterra y su campaña de invasión y martización de la Tierra. La segunda se sitúa varios años más tarde, cuando los supervivientes de la invasión malviven en un mundo mutado por los marcianos.

La guerra de los mundos es una serie oscura, tanto en lo que respecta a la fotografía como a su contenido. La mayor parte de la serie está plasmada en una óptica oscura que le da un toque más terrorífico que de ciencia-ficción al relato. Algo acentuado por en los últimos capítulos, en los que la acción se reduce a un enfrentamiento directo y casi físico entre humanos y marcianos.

La guerra de los mundos_BBC_1

La serie ha pretendido, también, llevar a cabo una crítica social a la Gran Bretaña de la época, no solo por el implacable imperialismo que ese país llevaba a cabo a principios del siglo XX, sino también por lo estricto de las relaciones sociales de la época (la pareja protagonista no está casada) y también por la reflexión que se hace sobre la situación de pobreza de la mayoría de la población de por aquel entonces.

Por lo que se refiere a la acción, si en el primer capítulo se nos presenta a los personajes y la trama se centra en la llegada de los invasores, el segundo y tercer capítulo cede más espacio al apocalíptico mundo de después de la «victoria» sobre los marcianos y el intento de superar los efectos de la invasión, un argumento este último no presente en la novela de H. G. Wells.

Por lo que respecta a las actuaciones, la presencia masculina cede ante Amy, la verdadera protagonista de la serie, interpretada por la resolutiva Eleanor Tomlinson, que desde el inicio se irá imponiendo al resto de personajes. A Amy la acompaña su marido George (Rafe Spall) y Frederick (Rupert Graves) el hermano de este, que tendrán que solventar una relación familiar bastante fría. El cuarteto principal se completa con Robert Carlyle que interpreta a Ogilvy, un científico que será de los primeros en confirmar la amenaza marciana.

La serie, demasiado oscura, se degasta con una doble trama temporal que da menos espacio del merecido a la acción de la invasión marciana. Esta, a veces, tiene el aspecto de una obra de teatro, por los escenarios y los escasos personajes que aparecen en ellos. Seguramente lo que destaca más es la contextualización de la época, principios del siglo XX y las escenas de los trípodes, tanto la llegada de los invasores como las escenas de ataque y acción.

Aún así, La guerra de los mundos de la BBC no consigue una trama intensa y con ritmo y desperdicia parte del relato de H. G. Wells en disquisiciones sobre el «después» de la invasión. Veremos si la FOX ha conseguido darle a la historia de la invasión marciana un temple más vivo.

Título: La guerra de los mundos
Año: 2019
Duración: 163 min.
País: Reino Unido
Dirección: Craig Viveiros
Guion: Peter Harness
Basado en: H.G. Wells, La guerra de los mundos
Fotografía: James Friend
Reparto: Eleanor Tomlinson, Rafe Spall, Robert Carlyle, Rupert Graves, Freya Allan, Craig Thomas Lambert, Jonathan Aris y Taliyah Blair
Productora: BBC
Género: Ciencia ficción | Drama | Extraterrestres | Miniserie de TV
NOTA CULTURALIA: 5,5
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Jorge Pisa

Crítica serie TV: La Niebla, Netflix

Hoy valoramos en Culturalia La Niebla, otra serie cancelada de la plataforma Netflix basada, en este caso, en la novela corta del mismo título de Stephen King escrita en el año 1980 y que ya había tenido una adaptación cinematográfica en el año 2007.

«Una aterradora tormenta eléctrica arrasa un pequeño pueblo. Al día siguiente, una densa y extraña niebla comienza a entenderse por la localidad. Este fenómeno antinatural deja a sus habitantes aislados, pero lo peor es que parece que hay algo más: comienzan a entreverse numerosas criaturas que no dudan en atacar a cualquier persona que se atreva a moverse a través de la niebla».

La serie de Netflix, creada por Christian Torpe y que consta de diez capítulos, adapta y expande la novela de King en un intento fallido de generar diversas tramas para dar contenido a una serie de recorrido. Sin embargo, parece que la audiencia no respondió de la forma deseada por la producción de la serie.

Primero, esta es una serie non grata, seguro, para los más puristas, ya que su desarrollo se desvía muy pronto del canon de la novela de King. Si en esta la niebla hacía referencia al contacto fortuito de nuestra realidad con la naturaleza y los seres de otra dimensión provocado por un experimento militar y la angustia del confinamiento, ¡que curioso!, de parte de la población en las instalaciones de un supermercado, la serie respeta inicialmente esta base para luego avanzar sobre otras temáticas y situaciones no contempladas por King.

La niebla no solo responde a la contaminación de otra dimensión, sino que parece, a veces,  más vinculada a un apocalipsis moral y/o espiritual, en el que la niebla interactúa con la consciencia de cada uno de los protagonistas, enfrentándoles a sus terrores y sus miedos.

La niebla_1

Por lo que respecta al confinamiento, la serie se divide en tres historias vinculadas. La primera es la que sigue más la novela de King, mostrando el encierro de una parte de la población en el supermercado de la localidad, con todas las tensiones y problemas que esta puede provocar, salpimentado todo ello con la presencia en el mismo confinamiento de Alex Copeland (Gus Birney), una joven violada; Eve Copeland (Alyssa Sutherland), su madre traumatizada y Jay Heisel (Luke Cosgrove) su presunto violador. La segunda veta argumental se sitúa en la iglesia del pueblo, en la que otro grupo de supervivientes se ha resguardado y en la que una de las confinadas (Frances Conroy) comienza a mostrar un comportamiento cada vez más extraño. La tercera trama la protagoniza un pequeño grupo de supervivientes, liderado por Kevin Copeland (Morgan Spector), que lo arriesgará todo para volver a reunir a su familia.

Vistos los diez capítulos de la primera y única temporada, la valoración no puede ser muy positiva. Las tres tramas progresan poco a poco, como es habitual, complicándose y ampliándose a medida que avanzan, pero la serie no acaba nunca de definir qué es la niebla y qué diablos pasa en ella.

El desarrollo de la serie se centra en la evolución de los dos confinamientos, el del supermercado y el de la iglesia, y en los progresos del grupo liderado por Spector, mostrándonos escenas de auténtico terror y a veces escenas de thriller opresivo, sugiriéndonos, además, que no todas las cosas son lo que parecen. Todo ello envuelto en un halo de misteriosa niebla presente en todo momento.

Si la tensión de las situaciones está conseguida, el avance de las tramas y, sobre todo, el avance del conocimiento de lo que está pasando deja al espectador en una bruma de ignorancia que provoca frustración.

La dirección que como es habitual está en manos de diferentes directores (Guy Ferland, Nick Murphy, Adam Bernstein, David Boyd, James Hawes, Richard Laxton, Matthew Penn y T.J. Scott), mantiene un pulso común, si bien las subtramas que se van generando, en algunos casos algo tópicas, ralentizan demasiado el avance de las tramas principales sin darles mayor substancia. La interpretación de los actores y actrices es correcta, aunque la trama más religiosa, presente de alguna forma en la novela de King, avanza de una forma poco creíble fuera de Estados Unidos. El protagonismo de la serie se lo llevan los mienbros de la familia Copeland, a la que iremos conociendo poco a poco y de la que iremos descubriendo su historia anterior.

La Niebla de Netflix, hubiera necesitado algo más de concreción y menos artificio, pero, que se le va a hacer, esto es el pan nuestro de cada día en la ficción televisiva actual. La serie tendría que haber permitido al espectador concretar algo más sobre la naturaleza de la misteriosa niebla invasora, ya que las tramas de confinamiento son correctas. Pero el juicio de la audiencia lo es todo en la televisión, malas audiencias y la serie se acabó.

https://youtu.be/huwvn9bPd-I

Título: La niebla
Año: 2017
Duración: 1 temporada (10 capítulos)
País: Estados Unidos
Dirección: Christian Torpe (Creador), Adam Bernstein, David Boyd, Nick Murphy, T.J. Scott, Richard Laxton, James Hawes, Matthew Penn y Guy Ferland
Guión: Christian Torpe, Amanda Segel, Andrew Wilder, Daniel Talbott, Noah Griffith, Daniel Stewart, Peter Biegen (basada en la novela La niebla de Stephen King)
Música: Giona Ostinelli
Fotografía: André Pienaar
Reparto: Morgan Spector, Alyssa Sutherland, Gus Birney, Danica Curcic, Okezie Morro, Luke Cosgrove, Darren Pettie, Russell Posner, Frances Conroy, Romaine Waite, Dan Butler, Isiah Whitlock Jr., Irene Bedard, Christopher Gray, Erik Knudsen, Greg Hovanessian, Bill Carr, Alexandra Ordolis, Holly Deveaux, Jennifer Kydd
Productora: Emitida por Spike. Distribuida por Netflix
Género: Intriga, Fantástico, Terror, Drama, Sobrenatural

NOTA CULTURALIA: 5,9
NOTA IMDB: 5,4
NOTA ROTTENTOMATOES:
• Crítica: 46%
• Audiencia: 49%

Crítica libro: Star Trek, el viaje de una generación, Doc Pastor, Dolmen Editorial

portada-star-trek1Existen muchas series, como no podía ser de otra forma, en una época en la que la televisión vive una época dorada. Pero no todas llegan a dejar una estela de entretenimiento y devoción como la clásica Star Trek, ficción que nos mostraba los viajes de exploración espacial de la nave estelar Enterprise y su tripulación liderada por el capitán Kirk (William Shatner), el oficial científico vulcaniano Spock (Leonard Nimoy) y el médico de a bordo McCoy (DeForest Kelley). En 2016 Doc Pastor publicaba Star Trek: el viaje de una generación, obra editada por Dolmen editorial que analizaba en profundidad la saga original de Star Trek.

Así, a primera vista, el libro destaca por su portada, que con una edición sencilla pero elegante consigue llamar la atención del lector. Si después de ser persuadidos por la portada nos dirigimos al índice del libro, vemos que este es muy completo y abarca aspectos muy variados de la serie: Pastor nos presenta a la figura del creador de la serie, el mítico Gene Roddenberry y sus esfuerzos por echar a andar la serie; la concepción de Star Trek y los roles de sus protagonistas principales, estos es, los miembros de la tripulación y varios de los personajes secundarios más destacados, que aportaron a la serie una amplísima variedad temática y actoral como, entre otros, Harry Mudd, Sarek, la enfermera Christine Chapel o el mismísimo Zefram Cochrane, el genio que inventó el motor warp.

El autor dedica, además, un capítulo a los temas, muchas veces profundos y complejos, que trató la serie, y que seguro que inició en la ciencia-ficción a muchos televidentes de la época.

Tras ello, Pastor trata de la cancelación de la serie en el año 1969 y del nacimiento del fenómeno fandom, que produjo toda una variedad de trekkies que desde entonces pueblan el mundo. A partir de ahí, el libro analiza las aventuras espaciales cinematográficas interpretadas por el casting original, que comenzaron con la considerada injustamente lenta y falta de ritmo Star Trek, la película y acabó con la melancólica Star Trek Generations. El autor acaba su análisis analizando la creación de la nueva franquicia de Star Trek en el año 2009, de la que ya hemos podido ver tres entregas.

Star Trek: el viaje de una generación es una antología analítica del fenómeno Star Trek, centrado principalmente en la serie clásica, que permite al lector obtener una visión completa de la creación, desarrollo y final de una serie que ha generado legiones de seguidores en el mundo. Pastor, especializado en la redacción de libros relacionado con las series y el cine, utiliza un estilo muy ameno a la hora de tratar la evolución del fenómeno Star Trek, con capítulos y apartados cortos o muy cortos que tratan las diversas temáticas indicadas en el índice. El tono de Pastor se sitúa en el ámbito del humor serio, con una visión no demasiado apasionada sobre el mundo de Star Trek y en ningún caso farragosa.

El texto viene acompañado por un amplísimo aparato de imágenes, algunas de ellas curiosas, y con toda una serie de recuadros con informaciones curiosas sobre la serie y sus protagonistas.

Star Trek: el viaje de una generación, es un tributo a una serie que, seguro, cambió la forma de ver el mundo y el futuro a diversas generaciones, una propuesta que permite al lector realizar un viaje nostálgico al centro de la televisión, a aquella televisión clásica de los años 60 que vio nacer a una de las series más duraderas y populares de la historia.

Star-Trek-viaje-de-una-generación_Doc PastorTítulo: Star Trek: el viaje de una generación
Autor: Doc Pastor
Editorial: Dolmen Editorial
Colección: Ensayo
Fecha de publicación: 2016
ISBN-10: 8416436797
Precio: 19,95€
NOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

Crítica serie TV: Otra vida, Netflix

No podía faltar en Culturalia un especio dedicado a la crítica de series. Por este blog han pasado series naciones e internacionales como Hispania la leyenda, The Walking Dead, Hijos de la Anarquía, El Ministerio del tiempo, Turno de noche o la más reciente Ascension. Hoy os hablamos de otra serie de ciencia-ficción, Otra vida, producida por Netflix y que, de momento, dispone de 10 capítulos de la primera temporada y tiene confirmada una segunda.

«La comandante Niko Breckinridge (Katee Sackhoff) debe dirigir la primera misión interestelar de la humanidad en busca del planeta de origen de un misterioso artefacto alienígena que ha aterrizado en la Tierra, mientras que su marido (Justin Chatwin) intenta establecer contacto con él».

Antes que nada, lo primero es deciros que Otra vida tiene el valor añadido de hacer regresar a Katee Sackhoff a una serie de ciencia-ficción galáctica, después de su participación en el remake de Battlestar Galactica (2005 – 2009). Un reclamo este con peso, seguro, en el mundo fandom.

Por lo que respecta a la trama esta se divide, algo cada vez más habitual, en dos subtramas principales. La primera es la que transcurre en la nave Salvare, cuya tripulación ha sido enviada al planeta Canis majoris para investigar el origen de la señal de comunicación que parte de la nave extraterrestre que ha llegado a la Tierra. La segunda se centra en la investigación llevada a cabo por los científicos de la Tierra para descubrir la naturaleza del artefacto alienígena y comunicarse con sus ocupantes.

Ya desde un buen principio vemos que la trama galáctica flaquea, ya que tiende a centrarse más en las relaciones personales establecidas entre los miembros de la tripulación de la Salvare que en el avance mismo de la misión espacial. Algunos, muy ácidamente y no sin razón, hablan de ella comparándola con una Beverly Hills, 90210 en el espacio, por el interés que la serie muestra por las relaciones personales post o re-adolescentes.

Otra vida_serie_1En este contexto una de las subtramas es la del liderazgo de la capitana Breckinridge (Sackhoff) en la nave espacial, el cual será puesto en duda por la tripulación desde el minuto uno. Por desgracia, la temática del avance de la misión queda, normalmente, en segundo plano. Sorprende, además, el comportamiento poco técnico y científico de la tripulación en algunos momentos, hecho este que hace perder seriedad a esta parte de la trama.

La acción que transcurre en la tierra tiene otro cariz. Aquí los esfuerzos por acceder al artefacto alienígena y comunicarse con él, los problemas de seguridad que su llegada provoca y las continuas interferencias del periodismo, encarnadas en la figura de la influencer global Harper Glass, interpretada por Selma Blair, le dan a la serie un enfoque algo más serio y formal. A ello se suma también el tratamiento de la relación familiar rota con la marcha de la Salvare, que provoca la separación de la familia compuesta por Katee Sackhoff, Justin Chatwin y la hija de ambos, interpretada por la joven Lina Renna.

El registro de interpretaciones de la serie no es para lanzar cohetes. El equipo de casting ya buscó toda una serie de actores y actrices jóvenes con los que desarrollar la aventura espacial y la gestión de las emociones. No esperéis, pues, interpretaciones intensas, tan solo correctas y adecuadas a las necesidades del guión. A destacar, sin embargo, las interpretación quebrada y frágil de Sackhoff como capitana contestada de la Salvare y la interpretación de Samuel Anderson, que da vida al ordenador de a bordo, sí como oyen, en un toque de originalidad de la serie.

Los decorados son irregulares, esto es, el interior de la nave es adecuadamente espacial y asfixiante, pero los exteriores y/o superficies de los planetas pecan de un aspecto demasiado terráqueo. Los efectos especiales están bien, sobre todo cuando nos muestran la aventura espacial, no tanto los que nos narran lo acontecido en la Tierra.

Netflix, la reina actual de la series de televisión, nos propone una aventura espacial que no lo es tanto, una trama de invasión que no lo es tanto y una trama de relaciones juveniles fuera de contexto y que a veces hace despistar o abruma al espectador.

Aún así, Otra vida merece un visionado, al menos una oportunidad, sobre todo por parte de aquellos que disfrutan con las tramas de misterio y ciencia-ficción, en este caso salteada, a veces excesivamente, con los exabruptos y sinsabores de las emociones de una tripulaciónespacial amenazada, cuando el futuro de la vida en la Tierra está en juego.

Título: Otra vida
Año: 2019
País: Estados Unidos
Dirección: Aaron Martin (Creador), Omar Madha, Sheree Folkson, Allan Arkush, Metin Hüseyin, Mairzee Almas
Guión: Aaron Martin, Sabrina Sherif, Amanda Fahey, Naledi Jackson, Alejandro Alcoba, Jackie May, Romeo Candido, Gorrman Lee, Lucie Pagé, Lauren Gosnell
Música: Trevor Morris
Fotografía: Ryan McMaster
Reparto: Katee Sackhoff, Justin Chatwin, Samuel Anderson, Selma Blair, Alexander Eling, Tyler Hoechlin, Blu Hunt, Elizabeth Ludlow, Alex Ozerov, Jayr Tinaco, Lina Renna, Greg Hovanessian, Katerina Katelieva, Mathias Retamal, Jake Abel, Dion Riley, Parveen Dosanjh, Chanelle Peloso, Cassandra Cavalli, Jessica Camacho
Productora: Halfire-Core Entertainment
Distribución: Netflix
Género: Ciencia ficción, Aventura espacial

NOTA CULTURALIA: 5,9
NOTA IMDB: 4,9
NOTA ROTTEN TOMATOES:
• Crítica: 6%
• Audiencia: 60%
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Jorge Pisa

Crítica libro: Apocalypse Domani, Ángel Sala (coord.), Editorial Hermenaute

Apocalypse domaniSí, el fenómeno vintage se ha consolidado con fuerza en la actualidad. Todo lo que hace referencia al pasado «reciente» y/o a nuestra infancia o juventud adquiere una patina dorada de universal agrado.  Este es el caso, también, del cine de explotación italiano de los años 70 y 80, que con presupuestos escuálidos y una capacidad creativa (y emulativa) sin límite, convirtió a este país en una de las mecas de la producción cinematográfica global.

De eso trata Apocalypse Domani, La década de la explotiation italiana de ciencia ficción (1977 – 1990), una obra colaborativa coordinada por Ángel Sala, escritor, guionista, crítico de cine y director del Festival de Cine de Sitges, y publicada por la editorial Hemenaute.

El libro hace un repaso y analiza el fenómeno de cine de ciencia-ficción explotiation italiano, una producción que copiaba, a veces de forma sorprendente (y que cada uno interprete el adjetivo a su gusto), los grandes éxitos del cine de ciencia-ficción made in Hollywood como La Guerra de las Galaxias; Alien, el octavo pasajero; La Cosa; 1997: Rescate en Nueva York y otros éxitos internacionales como la saga australiana de Mad Max, para elaborar y estrenar productos de bajo presupuesto pero que en muchas ocasiones se convertían en éxitos internacionales, gracias a una publicidad altamente engañosa pero muy efectiva (seguramente la edad de oro de las carátulas y los pósters de cine), y al canal de alquiler de los prósperos videoclubs de la época.

Directores como Luigi Cozzi, Enzo G. Castellari, Joe D’Amato, Lucio Fulci, Sergio Martino, Antonio Margheriti o Bruno Mattei produjeron un cine de consumo con mucho éxito que daría a la cinematografía italiana dos décadas de éxito y presencia internacional.

Como ya he dicho, Apocalypse domani es una obra colaborativa compuesta por una serie de artículos dedicados a temáticas concretas como los inicios de la ciencia-ficción italiana; los vínculos de géneros como el péplum, el spaguetti western, el horror y la ciencia-ficción del país alpino; los mundos postapocalípticos de explotación italiana; las películas ambientadas en el Bronx realizadas por Enzo G. Castellari; los films de invasiones alienígenas o el marketing y la distribución del cine explotiation.

El libro contiene también tres entrevistas realizadas a los directores Enzo G. Castellari, Sergio Martino y Luigi Cozzi, en la que nos narran en primera persona las características y las anécdotas de estas producciones. Asimismo, incluye 17 fichas que tratan brevemente algunas de las películas de explotiation de ciencia-ficción de más éxito, como Star Crash, choque de galaxias: Alien 2: Sobre la Tierra; 1990, Los guerreros del Bronx; El desafío de Hércules; El exterminador de la carretera o Roma Año 2072 D.C. Los Gladiadores.

Apocalypse Domani se convierte así en un tributo a una época y una forma de hacer cine italiano explotiation de éxito internacional, de lectura amena y fluida, que aunque peca de repeticiones e iteraciones, al ser escritos los diversos capítulos por distintas manos, nos permite tener una visión de ese tipo de producción bastante completa, al menos en referencia a los títulos de mayor éxito, y entender cómo se vivía y se hacía este tipo de cine en Italia en las décadas de los años 70 y 80, y más aún cómo se promocionaba y consumía, en una época muy alejada aún del mundo digital que forma parte indisociable ya de nuestra sociedad del siglo XXI.

Título: Apocalypse domani. La década de la explotitation italiana de ciencia ficción (1977-1990)
Autores: Ángel Sala (coordinador) Xavi Sánchez Pons, Lluís Rueda, Jesús Palacios, Domingo López, Diego López, Manlio Gomarasca, Mònica Garcia i Massagué, Desirée de Fez
Editorial: Hermenaute
Ilustraciones: Miki Edge
ISBN: 978-84-120819-0-9
Páginas: 260
Precio: 22 €
NOTA CULTURALIA: 7,5
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Jorge Pisa

Crítica literaria: Los propios dioses, Isaac Asimov

los.propios.dioses.isaac.asimov.Como ya dije en su momento «reseñar un Asimov no es una tarea fácil» pero sí obligatoria si a uno lo que le gusta es la literatura de ciencia-ficción. Y como este es el caso, aquí va al menos el intento de una, la crítica de Los propios dioses, una novela escrita en el año 1972 y que recibió tres de los premios más importantes de la literatura de ciencia-ficción: Hugo, Locus y Nebula.

La novela de Asimov está dividida en 3 partes o capítulos que toman su título de la frase de una obra de Friedrich Schiller «Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano». En la primera parte el autor nos relata como la humanidad llega a ser consciente de la existencia del parauniverso, un universo diferente al nuestro, y de como se inicia la transferencia de materia y energía entre los dos universos, lo que lleva a producir energía en grandes cantidades y de una forma muy barata. Peter Lamont descubrirá que la transferencia de materia entre los dos universos puede poner en riesgo al nuestro, y dedicará todos sus esfuerzos en hacérselo saber a la opinión pública.

La segunda parte nos traslada al parauniverso, en el que el lector conocerá las características de la otra realidad cósmica y a los habitantes de un mundo dependiente de la cada vez más escasa luz solar y habitado por unos seres que viven en una sociedad integrada por tríades.

La última parte de la novela nos hace regresar a nuestro mundo, y más concretamente a la luna, habitada ya por el hombre y en la que se está imponiendo un sentimiento nacionalista e independentista con respecto al control del satélite por parte de la Tierra,

El tema principal de la novela nos hace fijarnos más en nuestra época que en la que Asimov escribió la historia, que por cierto publicó en revistas (Galaxy Magazine y Worlds of If) como tres historias consecutivas y posteriormente editada como novela, hecho que es fácilmente reconocible por lo autónomas que son las tres tramas que nos relata. El tema principal, como decía, podríamos considerarlo la contaminación generada por el hombre y los efectos que tiene en nuestro mundo. La Bomba de electrones, el sistema de producción de energía que se construye entre los dos universos, puede tener consecuencias desastrosas para las leyes de la  que imperan en nuestro mundo, lo que puede llevar, incluso, a la desaparición del sistema solar.

Asimov lleva el tema de la contaminación, o los efectos colaterales de una industria, más allá de los límites de nuestro planeta, y así hace más evidentes las fatales consecuencias que el desarrollo tecnológico puede tener para el mundo y la humanidad. Su narración de los esfuerzos del científico Lamont por acabar con la Bomba de electrones nos dejan constancia de lo difícil que es luchar contra los beneficios producidos por una tecnología cualquiera (en este caso energía gratuita e ilimitada para todos) y de la ceguera de la sociedad ante los posibles riesgos que esta puede acarrear.

Los propios dioses_fanart
El paramundo: Los Seres-Duros y los Seres-Blandos

En este apartado una sección de la trama me hace recordar una obra anterior de Stanislaw Lem, La voz de su amo (1968), que nos narra el esfuerzo de la humanidad por comprender un mensaje enviado por una civilización extraterrestre. En la novela de Asimov, Lamont, con la ayuda de un filólogo especializado en lengua etrusca, intentarán comunicarse con el paramundo para hacerles entender las negativas consecuencias de la Bomba de electrones para el universo humano y así poner fin a su actividad.

En la segunda sección de la novela es donde Asimov creará un relato de ciencia-ficción más potente, mostrándonos un mundo muy diferente al nuestro, en el que las leyes del universo y la vida se han desarrollado de forma distinta. El autor, además, consideró que esta parte del libro era una de las mejores aportaciones que él había hecho a la literatura de ciencia-ficción, y no va errado.

Aunque la comprensión de la organización social del paramundo le puede costar al lector algo de tiempo y esfuerzo, Asimov consigue dar forma a una realidad casi poética en un mundo formado por tríades, seres vitalmente vinculados entre sí, y por una clase social directora formada por seres duros. Es esta realidad la composición literaria que más destaca de la novela, y nos es narrada con un toque de intriga que no se solucionará hasta el final del capítulo. El tratamiento de los personajes de esta sección es, además, el más trabajado de la novela.

Isaac AsimovEn la tercera parte de la novela, nos volvemos a encontrar, como ya he dicho, en nuestro mundo. La trama se enriquece con el relato de la llegada a la luna de Denison, un ex físico retirado cuya carrera se ha visto truncada por el rotundo éxito del descubridor del paramundo y constructor de la Bomba de electrones. Aquí la acción adquiere también un tono de intriga vinculado con el movimiento nacionalista forjado por los habitantes de la Luna, cuya sociedad y genética han evolucionado de una forma alterna a la de la Tierra, debido a las diferentes condiciones y gravedad que imperan en el satélite.

La escritura en tres partes consecutivas a lo largo del tiempo por parte de Asimov provee a la obra de una presentación bien diversa, en la que puede incluso parecer al lector que está leyendo tres relatos diferentes, uno más científico, uno más fantástico y uno más social. Todos ellos están unidos por la Bomba de Electrones y por la relación entre los dos universos y permiten al autor desarrollar tres historias diferentes.

Así, pues, Asimov nos propone una aventura triple con la que trata temas importantes tanto para su época como para la nuestra. Como científico Asimov no podía ser indiferente a las graves consecuencias que el desarrollo tecnológico mal gestionado podía provocar en el planeta y con su novela posibilita al lector poner el foco en este asunto desde un punto de vista de posibles ganadores y posibles perdedores. Además, leído en este 2019 la novela sorprende por su alusión al nacionalismo e independentismo lunar, algo que sin duda puede hacer pensar al lector español en el proceso independentista catalán.

Asimov no es uno de mis autores preferidos de ciencia-ficción, pero he de reconocer que Los propios dioses es una novela muy bien construida, desarrollada y productiva y no es de extrañar que el autor estuviera muy orgulloso de ella, sobre todo del segundo capítulo, el cual consideró que había escrito por encima de sus posibilidades. Curiosa afirmación.

Título: Los propios dioses
Autor: Isaac Asimov
Editorial: Debolsillo
Colección: Best Seller
Publicación: 30 de octubre de 2019
Páginas: 344
Formato: Tapa blanda
Precio: 8,95€

NOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

Publicación: El final de todas las cosas, John Scalzi, Ed. Minotauro

portada_el.final.de.todas.las.cosas_john.scalziLa editorial Minotauro publica El final de todas las cosas, el esperado desenlace de la serie de aventuras espaciales La vieja guardia de John Scalzi.

Tras la expansión de los humanos por el espacio, la Unión Colonial se creó para ayudar a protegernos de un universo hostil. Pero usó la Tierra como fuente de reclutas hasta que sus habitantes dijeron: basta. Ahora, la Unión Colonial está en peligro: cuenta con un par de décadas antes de que las Fuerzas de Defensa Colonial se agoten y las colonias humanas en apuros sean vulnerables a los ataques alienígenas. En este universo colapsado, el teniente de la FDC Harry Wilson y los diplomáticos de la Unión Colonial trabajan a contrarreloj para descubrir quién está detrás de los ataques a la Unión y de los alienígenas. Si no encuentran el modo de establecer la paz con una Tierra recelosa y enojada y mantener intacta la unión de la humanidad, se arriesgan al olvido y la extinción, y al final de todas las cosas.

John Scalzi nació en California y actualmente reside en Ohio. Es un prolífico columnista y escritor de ensayos. Su saga de aventuras espaciales iniciada con La vieja guardia se ha convertido en un rotundo éxito de público y crítica, y ha obtenido varias nominaciones a los premios Hugo. También ha publicado las novelas El agente de las estrellas y El sueño del androide, y los ensayos The Rough Guide to the Universe y The Book of the Dumb.

Título: El final de todas las cosas
Autor: John Scalzi
Editorial: Minotauro
Colección: Ciencia Ficción
Serie: La vieja guardia
Páginas: 360
Precio: 19,95€