Crítica literaria: El Mármara en llamas, de Blas Malo, Ediciones B.

9788466650267No acostumbran los autores de novela histórica española a ambientar sus obras en ámbitos muy alejados a aquellos en los que habitan ellos mismos. Por eso la publicación de novelas como La prisionera de Roma de José Luis Corral o La boca del Nilo de León Arsenal representan un grado de variedad que agradecen todos aquellos que disfrutan de la ficción literaria ubicada en el pasado.

Este es el caso también de El Mármara en llamas de Blas Malo, novela publicada por Ediciones B ambientada en el Mediterráneo Oriental durante el asedio que sufrió la ciudad de Constantinopla en los años 717 y 718 a manos de los ejércitos musulmanes y que permite al lector realizar un recorrido de descubrimiento a través del conocimiento antiguo perdido.

Blas Malo es un autor con experiencia en el género. En el año 2010 publicó El esclavo de la Al-Hamrá. El Mármara en llamas es su segunda novela, a la que ha seguido en 2013 El señor de Castilla, todas ellas publicadas en ediciones B.

Aunque la trama de la novela comienza en la ciudad siria de Heliópolis en el año 673 d.C., la acción empieza realmente poco antes de que las tropas omeyas inicien el asedio de la capital bizantina. Allí León III el Isaúrico ha obtenido el poder tras un periodo de inestabilidad política, como el último recurso imperial para frenar el avance musulmán sobre suelo cristiano. Para ello los bizantinos cuentan, además de con sus ejércitos, con una ciudad fuertemente amurallada y con el uso del fuego griego, una arma incendiaria capaz de prender en llamas incluso en contacto con el agua, lo que provee a los cristianos de una amplia ventaja sobre todo en el mar.

Blas Malo
Blas Malo

Calínico, el inventor de esta substancia, cree descubrir a través de la lectura de un palimpsesto, que parte del conocimiento técnico y arcano que desarrollaron los sabios antiguos se ha podido salvar de la destrucción sufrida por siglos de dominación y fanatismo cristiano y es posible que esté oculto en algún lugar de Egipto. Para apoderarse de esa fuente de saber y evitar al mismo tiempo que lo hagan los musulmanes, las autoridades bizantinas envían a tierras egipcias a Casiodoro y a Irene, dos jóvenes estudiosos que intentarán hacerse con un conocimiento que puede salvar al mismo imperio bizantino de caer en manos musulmanas.

La obra de Malo contiene, así, elementos propios de la novela histórica y componentes típicos de los relatos de aventuras o de misterio histórico. Por lo que se refiere a la novela histórica el escenario no podía ser mejor. Asistimos a uno de los más feroces ataques a los que tuvo que hacer frente la capital bizantina, en un momento en el que parecía que todo estuviera en su contra: una situación política interna inestable marcada por reinados cortos y emperadores débiles y un avance musulmán imparable.

A través de las páginas escritas por Malo seremos testigos de las conspiraciones que llevaron a León III el Isaúrico al trono bizantino y presenciaremos el titánico esfuerzo bélico que realizó el imperio ante la amenaza árabe. A este respecto, y como elemento que diferencia a la novela, podemos destacar la presencia del fuego griego, una “arma química inflamable” de capital importancia militar para los bizantinos, y que ayudó sin duda a la ciudad a defenderse en los diversos asedios de los que fue víctima. Un elemento sobre el que, aunque no es demasiado conocido, gira de alguna forma la acción de la novela.

Por otro lado, y como segundo pilar argumental, la novela nos relata la búsqueda de conocimiento que protagonizan los dos jóvenes enviados a Egipto. Esta parte adopta tonos de intriga y misterio al relatarnos las aventuras que correrá el grupo de “espías” bizantinos en territorio enemigo con el objetivo de hacerse con aquellos grandes logros científicos y filosóficos que alcanzaron los antiguos, ya sea el uso rudimentario del vapor por parte de Herón de Alejandría, la construcción del misterioso mecanismo de Anticitera o los textos escritos por Hermes Trismegisto, todo un bagaje de esfuerzo y conocimiento humano el cual se perdió casi irremisiblemente en el paso de la Antigüedad a la Época Medieval.

Uso del fuego griego, según un manuscrito bizantino.
Uso del fuego griego, según un manuscrito bizantino.

Malo nos muestra en su novela un dominio de los hechos políticos que acontecieron en aquel entonces, necesarios, claro está, para ambientar su trama, pero sobre todo nos revela su admiración por los logros del pasado antiguo, los cuales aletean a lo largo de la trama con aires de reliquias sagradas. Y sorprende agradablemente ver trazado ya en el siglo VIII el espíritu en gran parte renacentista que muestran algunos de los protagonistas, que sin duda debió de existir al menos en algunos momentos y en algunos círculos sociales e intelectuales de aquella época.

En su narración el autor maneja un estilo sencillo y entretenido ya sea en su relato de la contienda bélica entre bizantinos y musulmanes y las maniobras que emplean unos y otros durante el asedio, como cuando nos narra la que se irá convirtiendo en una historia de amor que nacerá entre los dos jóvenes encargados de hallar el tesoro de conocimiento arcano en Egipto.

Una historia recomendable, pues, tanto para aquellos a los que les gusten las novelas que narran grandes acontecimientos históricos o bélicos, como a los que les agrade más la intriga y el misterio de carácter histórico, a lo que se suma una pizquita de fantasía que provee a la trama de personalidad propia. Todo ello ayudado por mapas de situación muy cuidados ubicados en sus guardas anterior y posterior; por un glosario de términos que ayudan al lector a no perderse en el desarrollo de la trama y por una breve bibliografía que si bien es de agradecer peca de poco completa y actualizada.

Título: El Mármara en llamas
Autor: Blas Malo
Editorial: Ediciones B
Nº de páginas: 528 págs.
Fecha publicación: marzo 2012
ISBN: 9788466650267
Precio:
Tapa dura / 15 x 23 cm: 21 €
Tapa blanda bolsillo: 10 €
Comprar en Amazon: El mármara en llamas
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica cinematográfica: Paranormal Activity: Los Señalados, de Christopher Landon

pos4074_1El cine comercial que se estrena en las salas de todo el mundo está cada vez más dominado por las producciones norteamericanas. De ellas la mayoría son secuelas, precuelas, remakes, reboots o spin-offs de films de éxito, algo que se centuplica en los casos de los géneros de ciencia-ficción, fantasía o terror donde el continuo estreno de este tipo de “productos franquicia” se impone normalmente al estreno de películas con argumentos originales, un hecho que sin duda va ligado al intento de caminar sobre seguro en el complicado e incierto mundo de la producción cinematográfica.

Un ejemplo de ello nos los muestra la franquicia Paranormal Activity, la cual desde el estreno de la primera entrega en el año 2007, ha conseguido generar tres secuelas oficiales más, al menos dos extraoficiales (una italiana y otra japonesa) y de la que se prevén, al menos, dos continuaciones más. Ahora sin embargo, le llega el momento al primer spin-off de la franquicia con Paranormal Activity: Los Señalados, un intento de rentabilizar y estirar un poco más la idea del mockumentary terrorífico que tan buenos resultados a dado a Paramount. La nueva entrega intenta, además, proveer de un poco más de variedad a la saga, dirigiéndose claramente al mercado latino y cambiando de ambiente, si bien el contexto en el que se mueve la trama es propiamente el de la franquicia.

PATMO_SG_002«Cuando Jesse (Andrew Jacobs) y sus amigos se disponen a comenzar sus vacaciones de verano, el barrio latino donde viven es sorprendido por el asesinato de una vecina conocida por su mal genio y hermetismo. Jesse y Héctor (Jorge Diaz) deciden visitar la casa de la difunta donde tienen una experiencia escalofriante relacionada con la magia negra. A partir de ese momento Jesse habrá sido señalado por una entidad demoníaca y con ayuda de su familia y amigos tendrá que luchar para evitar su posesión a través de aterradoras sesiones espiritistas y conjuros de santería».

La nueva apuesta de la franquicia se ha dejado en manos de Christopher Landon, guionista y director que conoce bien el producto ya que firmó los guiones de la tercera y la cuarta entrega de la serie y es además responsable del film Burning Palms (2010). La película mantiene el estilo de la franquicia de ser rodado videocámara en mano. La excusa para ello es la cámara que adquiere uno de sus protagonistas y que sirve de encuadre conductor de la trama que en esta ocasión se ha decidido ambientar en el barrio latino de la ciudad californiana de Oxnard.

La voluntad del film, como del resto de la saga, es proveer al público del componente de realidad y de proximidad necesario para meter al espectador en la trama. Aunque si bien en este caso la propuesta puede llegar a impactar en alguna escena, por lo realista y efectista de la misma, no acaba de atrapar al espectador, acostumbrado ya a films del estilo y debido, en parte también, a la lejanía del contexto social en el que está ambientada.

753cb43739c044cf5748dbbc7f9f9fdeLa película está rodada en tonalidades oscuras y/o nocturnas, las necesarias para hacernos sentir el proceso de posesión que sufre el personaje principal. La acción pasa, de esta forma, de un componente testivo y juvenil al principio a unos trazos cada vez más oscuros y satánicos en su tramo final. Todo ello acompañado, claro está, de toda una serie de sustos, unos mejor hallados que otros, que van impresionando cada vez más los sentidos de los espectadores y que nos adentran en el contexto paranormal típico de la franquicia, esto es, fenómenos y ruidos extraños, rituales de magia negra y posesiones que nos conducen a una larga escena final que, y esto si que es un mérito del film, puede llegar a congelar la sangre ya de por sí fría de los fans de la saga y que enlaza, en parte, con lo acontecido en otras entregas.

El casting posee un marcado componente hispano en el cual no destaca ninguna interpretación más que otra ya que el objetivo de la franquicia es darle al film un toque de realidad no adulterada. Si bien la elección «de mercado» convierte la propuesta en algo bastante exótico a las audiencias españolas a lo que se suma su voluntad de no ser aclarativa en relación a lo que está pasando, por lo que el resultado final es el de haber visto una entrega más de la saga y el de haber pasado un mal rato debido a la suma del miedo, la turbación y los sobresaltos que el film contiene.

Por otra parte la filmación, cámara en mano, no atropella al espectador por lo que podemos considerarla como bien realizada y bien integrada en la trama. Así, pues, estamos ante un spin-off de la franquicia Paranormal Activity (no sé con qué posible grado de éxito?) que mantiene al espectador devoto de este tipo de películas enganchado sin acabar nunca de saber por qué pasa lo que pasa, hecho este que lo mantiene descolocado y más receptivo a los efectos generados por la trama.

Un film que, y como aclaración final, se asemeja mucho a lo que podemos ver en una sesión cualquiera de youtube, es decir, videos con un alto (aunque a veces falso) grado de realidad y por ello más cercanos al punto de vista del espectador (sobre todo los más jóvenes). Un producto, pues, fabricado para los fans de la franquicia Paranormal Activity y para los gustosos de los films de estilo mockumentary de terror sin grandes pretensiones. Abstenerse si un caso todos aquellos a los que no les interese el menú.

Título: Paranormal Activity: Los Señalados
Título original: Paranormal Activity: The Marked Ones
Nacionalidad: USA
Director: Christopher Landon
Guión: Christopher Landon
Reparto: Andrew Jacobs, Jorge Diaz, Richard Cabral, Eddie J. Fernández, Kimberly Ables Jindra, Tonja Kahlens
Fecha de Estreno: 1 de enero de 2014
Género: Terror, mockumentary
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Jorge Pisa Sánchez

“La flor de paper” al Teatre Tantarantana: Fràgil per excés de pes

Política és l’art d’atribuir-se públicament la capacitat de decidir dels altres. Terrorisme, la gosadia d’interpretar la voluntat (també dels altres) i de palesar-ho suprimint els “artistes” de manera prosaica.

“La flor de paper” esquinça un mirall en molts bocins per separar a l’escena dues presons on encabir un representant de cadascun d’aquells grups. I s’arrisca a acostar-los per passar a allunyar-los quan es reconeixen l’un en l’altre. No hi haurà opció de fer créixer la flor perquè cap dels dos protagonistes pot adobar-la: si la política plora la mort violenta d’algú molt proper, no trigarà a contenir els sanglots perquè el seu oportunisme guanyà el patiment; quan el terrorista confessa el seu crim sembla que el penediment ja havia començat a fer estralls en la manca d’escrúpols inicial.

La companyia El balcón de la espera aporta el seu granet de sorra al qüestionament moral amb aquesta història ambiciosa i ambigua. La seva proposta és d’una destacable elegància per l’estilització de la posada en escena i quant al fet d’apostar a la confrontació directa de dos personatges dels quals es pressuposa una profunditat dramàtica.

Malauradament, el teatre no és només una declaració d’intencions (tot i que en aquest sentit, l’espectacle subratlla un cop i un altre la seva lectura simbòlica). El teatre, deia, a més ha de tenir vida pròpia: el batec dels seus artífexs, i la respiració mig nuada dels espectadors. Això no passa aquí perquè en Roger M. Puig, director i dramaturg, no equilibra els seus dos vessants creatius. Inclinant la balança cap a la banda del text, descuida els principals elements escènics.

Així doncs, els intèrprets actuen amb rigidesa i actitud excessivament solemne: la frescor d’en Joan Serrats que ens alimenta al començament de la funció va despareixent quan avança l’enfrontament verbal amb la seva contrincant; i la presència de Georgina Asin no és prou recurs per mitigar la monotonia del seu posat i to de veu. D’altra banda, el tercer personatge en joc, un mediador amb la missió d’alleujar (també) el dramatisme de l’argument, no arriba a tenir entitat pròpia perquè amb prou feines està esbossat.

Enmig d’aquestes irregularitats, regna un espai escènic dissenyat per Massimo Pernice i Irene Jiménez intel·ligentment sobri i, precisament per això, de gran impacte visual. La il·luminació d’Ingrid Espín potencia amb encert aquest efecte ja en el preàmbul de la representació. I després ens enlluernen alguns aspectes de la dramatúrgia entre les reflexions defensades per les víctimes-botxins (els talls de l’ànima, a diferència dels físics, són eterns) i l’escena final on el “mirall” es capgira obligant la protagonista a ser una “Alícia” sense conill blanc que legitimi el seu viatge a l’altra banda…

El teatre és també experimentació i atreviment. I l’èxit de l’empresa no es mesura amb la sonoritat dels aplaudiments finals, ni amb el nombre d’entrades venudes, ni molt menys amb apunts crítics con aquests. No. L’èxit és per a aquells que creuen i fan. I aquesta “flor” valenta n’és un bon exemple.

Per Juan Marea

“La flor de paper” es representa els dies 4 i 5 de gener.
http://www.tantarantana.com/index.php/ca/programacio/adults/item/304-la-flor-de-paper

ImageSerrats amb pètals foscos

 

Estreno teatral: La tardor barcelonina, en la sala Àtic22.

la-tardor-barcelonina-_2_La sala Àtic22 estrena avui La tardor barcelonina, la versió performance d’una perla negra de la literatura catalana escrita por Francesc Pujols. Un text modern i inclassificable; una road movie existencialista? El Hamlet barceloní? Un Manual del Perfecte Suïcida? Una Guia per a Misògins amb trampa? Una Novel·la negra per a dandis? La Tardor Barcelonina, brillant text precursor del surrealisme, és tot això i molt més.

El protagonista de la novel·la és un jove poeta que crema la seva masia i amb la seva enamorada a dins (Àgata). Transvestit de dona per evitar la justícia, agafa el tren cap a Barcelona. Al tren troba una doble de la seva estimada que parla rús i un comerciant català que s’enamora d’ell(a). Així comença un periple surreal que el durà del poble a Barcelona i viceversa, mentre el protagonista es debat entre qüestions filosòfiques de primer ordre com el suïcidi, la impossibilitat d’aprehendre allò que desitgem, la rigidesa de les franceses i la catalanitat.

En l’adaptació de Fèlix Pons el poeta ha estat transformat en un jove artista. L’espectador és convidat a entrar al taller de l’artista on aquest explica la seva història personal en un performance que durà a terme amb la complicitat del seu colega guitarrista (Jordi Busquets).

Fèlix Pons – actor, director i artista plàstic – ha creat un univers plàstic que remet al pre-cinema, contemporani dels anys que fou escrita la novel·la, quan imatge, cinema i l’il·lusionisme anaven de la mà. Imatges virtuals i imatges físiques es mesclen en aquest espectacle vintage, de la mateixa manera que realitat i ficció es mesclen en el singularíssim text de Pujols.

Fèlix Pons ha volgut sumar talents i ha convidat al músic Jordi Busquets a compartir aquesta aventura surreal a escena. Busquets, músic virtuós, creador personalíssim, líder del mític grup «Sapo» i compositor de bandes sonores per al cinema, ha creat una magnífica banda sonora original per a la peça. A més a més, posseït per l’esperit de Pujols, abandona momentàniament la seva guitarra elèctrica per interpretar diversos personatges a escena juntament amb Fèlix Pons.

«La tardor barcelonina» es representa a la sala Àtic22 del 2 al 5 de gener de 2015.

Text: Francesc Pujols
Adaptació i direcció: Fèlix Pons
Intèrprets: Fèlix Pons (actor) i Jordi Busquets (music)
Veu Àgata: Alba Pujol
Escenografia: Paula Maestro i Jordi Rovira
Vestuari: Maria Armengol
Il·luminació: Anna Roldós
Música: Jordi Busquets
Producció: ARSENIC ARTS STUDIO amb la col·laboració de LA FUNDACIÓ FRANCESC PUJOLS

Horaris: dijous, divendres i dissabte a les 20:00 hores; diumenge a les 18:30 hores.
Col·laboració: 9 €
Durada de l’espectacle:  70 minuts
Idioma: Català.

RESERVES a: http://doodle.com/dy2psfbucuai9vqa

Crítica teatral: La rosa tatuada, en el TNC.

LA_ROSA_TATUADA_cartellUno siempre echa de menos, en algún momento de la temporada, la representación de una obra de Tennessee Williams, o lo que es lo mismo, una reflexión sobre el alma humana amargada, para variar, por la propia materialización de la existencia. El azar teatral, sin embargo, nos había dejado, desde que a finales del 2010 finalizaron las representaciones de Gata sobre teulada de zinc calenta en el Lliure, sin poder disfrutar sobre los escenarios barceloneses de la exquisitez irreverente del autor americano. Por lo que era inconcebible pensar ni un solo momento en dejar escapar una oportunidad como la que nos ofrece el TNC con la adaptación de La rosa tatuada, una de las obras más conocidas del autor, dirigida por Carlota Subirós Bosch e interpretada en los papeles principales por Clara Segura y Bruno Oro.

Y la ocasión es sin duda recomendable debido a la consistencia del texto, a la simbología que atesora y a que, como decía antes, es un Tennessee Williams de primera fila. La historia, seguro, ya la conocen. La familia Delle Rose, de origen siciliano, vive una placida existencia en el sur de los Estados Unidos. Él, Rosario, trabaja como transportista de plátanos y de otras mercancías no tan legales para una compañía frutícola; ella, Serafina, trabaja en casa como modista. Ambos han creado un hogar donde predomina el amor y la plenitud de la pasión sexual, de la cual ha nacido su hija Rosa. Todo ello acaba inesperadamente con la muerte de Rosario durante uno de sus transportes. La morada de los Delle Rose queda sumida en el duelo y la desesperación más profunda al no aceptar Serafina el trágico final de su marido, un dolor que, además, le hace perder el hijo del que está embarazada.

El paso del tiempo no consigue, sin embargo, que la cordura regrese al hogar de los Delle Rose. Serafina vive recluida en su casa, dominada por las cenizas de su difunto marido y por la imagen de la Madre de Dios, sin dirigirle la palabra a los vecinos e imponiendo una reclusión casi absoluta a su hija. Una situación que se complicará aún más al descubrir Serafina la posible infidelidad en el pasado de su marido y cuando tanto ella como su hija entren en contacto de nuevo con el mundo sexual de los hombres, hecho propiciado por la llegada accidental de Alvaro Mangiacavallo, un transportista de fruta que posee un gran parecido físico con Rosario y por el conocimiento por parte de Rosa de un chico en el baile del instituto.

La rosa tatuada nos permite echar una mirada no tan solo a la sociedad norte-americana de los años 50, y más concretamente a la población europea emigrada al nuevo continente, sino que nos posibilita al mismo tiempo atisbar parte de la personalidad del autor del texto. Por lo que respecta a lo primero la obra nos introduce en el hogar de una familia de origen siciliano de la costa sur de los Estados Unidos, y nos muestra la interrelación de los miembros de esta con la sociedad americana conservadora del momento. Aquí hallamos un primer choque cultural entre tradiciones y formas de pensar europeo-católico-mediterráneas y las propias de la cultura anglo-norteamericana.

_DSC1881Todo ello acentuado por el comportamiento «insano» de Serafina tras la muerte de su marido, que provocará rumores en la comunidad. Sin embargo, la llegada de Alvaro hará nacer de nuevo en ella el deseo. Una pasión basada en parecidos y en necesidades que les servirá a ambos para lograr una nueva oportunidad y reconducir sus vidas. Una pasión, además, simbolizada en la obra a partir de la rosa, ya sea esta la tatuada en el pecho de Rosario, la sobrenatural rosa que aparece y desaparece en el de Serafina, o la omnipresencia del nombre, del símbolo y del color de la rosa a lo largo de toda la representación.

Por lo que respecta a la personalidad del dramaturgo podemos detectar en la obra la familiaridad de Williams con la enfermedad mental que sufrió su propia hermana, con la cual mantenía una relación muy cercana y su turbulenta vida sexual y sentimental en los Estados Unidos profundamente conservadores de los años 50.

En el apartado de las interpretaciones la obra ofrece una oportunidad inmejorable a la actriz principal de la historia, que no es otra que Clara Segura, que hace suyo un personaje, el de Serafina Delle Rose, de forma magistral. En el apartado masculino, sin embargo, Bruno Oro no acaba de darle a su papel el registro necesario, (un registro tennessewilliano, diría yo), por lo que la química entre los dos personajes principales no acaba de estallar como debería hacerlo. Ambos están rodeados por el buen hacer de una troupe de actores y personajes entre los que hallamos, entre otros, a Alícia González Laá, Oriol Genís, Antònia Jaume, Marta Ossó o Teresa Urroz. La dirección de Carlota Subirós alimenta, por otra parte, la naturalidad de las interpretaciones para dar la mayor viveza al dramatismo de la historia y la inmaterialidad del contexto escenográfico.

Si nos fijamos, pues, en la composición de la obra observamos el atrevimiento que comporta la elección de la escenografía, en la cual la vivienda de los Delle Rose se materializa como un cubículo que gira sobre sí mismo y sobre el que se proyectan imágenes y coloridos a lo largo de la obra. Si bien esta apuesta sorprende por su audacia artística, el aislamiento de la vivienda sobre un escenario vacío enorme hace difícil captar el contexto espacial y social de la obra, dejándola en un limbo difícil de concretar para el espectador. A esto se suma la opción por una iluminación de poca intensidad y el uso de tonalidades musicales de ritmo étnico, con el objetivo de darle un toque más intimista a la representación y apelar a aquello más emocional que uno lleva dentro.

Representar un Tennessee Williams es algo siempre dificultoso y el TNC sale en parte airoso de su intento gracias, sobre todo, a la espléndida e íntima interpretación de Clara Segura. Aún así, y como les decía, La rosa tatuada es una oportunidad lustrada para degustar la artesanía de los sentimientos propia de un autor que analizaba en cada una de sus obras la complicada trabazón de sentimientos que todos llevamos dentro, ya sea en los Estados Unidos de los años 50 o en la Cataluña de principios del siglo XXI.

«La rosa tatuada» se representa en el TNC del 12 de diciembre de 2013 al 2 de febrero de 2014.

Autor: Tennessee Williams
Traducción y dirección: Carlota Subirós
Reparto: Clara Segura, Bruno Oro, Pepo Blasco, Rosa Cadafalch, Màrcia Cisteró, Montse Esteve, Oriol Genís, Alícia González Laa, Antònia Jaume, David Marcé, Marta Ossó y Teresa Urroz
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Marta Rafa
Iluminación: Mingo Albir
Sonido: Damien Bazin
Caracterización: Àngels Salinas
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingos a las 18:00 horas (domingo 5 de enero no hay función).
Precio: de 14 a 28 €
Duración:
  Primera parte 1 hora y 45 minutos
Entreacto de 15 minutos
Segunda parte 45 minutos.
Idioma: catalán
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Jorge Pisa Sánchez

“Jo després de tu” al Teatre Tantarantana: Sense Plural Majestàtic

Una mudança uneix molt.
El que l’ha d’afrontar no sol estar-hi preparat.
I les coses que cal llençar i les finalment encaixades no són fàcilment distingibles.
Afegim al conflicte que el factor desencadenant es tracta d’una ruptura sentimental i hi serem pràcticament tots.

La Companyia Teatre (T)robat fa visible aquests dies al Teatre Tantarantana la invisibilitat d’un desengany quan no queda més remei que assumir-lo. És a dir, just en aquell moment en què la part més feble ha de buscar un nou espai domèstic per domesticar l’espai caòtic del seu cor.

La situació argumental l’hem vista milers de vegades. Però aquí del que es tracta és d’extreure’n el lirisme. I perseguir-lo en l’expressió corporal de l’Àlex, màscara etèria i assenyada d’un sensible Pau Sastre. I arrancar-lo de la verbalitat contundent de l’Anna, carcassa enlluernadora d’una carismàtica Clara Garcés. Amb la coreografia escènica del primer i la presència imparable de la segona, la directora Carolina Llacher aconsegueix un espectacle poètic genuí perquè defuig qualsevol artifici de transcendentalisme i ens emmiralla amb la màgia de la quotidianitat.

“Jo després de tu” és una petita joia que no gosaríem posar-nos a la vista d’ulls aliens: La realitat que la suporta és colpidora. En canvi, la guardem amb tota cura entre els mals endreços, convençuts que allí ningú podrà robar-nos-la.

La grandesa d’aquesta peça rau en la delicadesa amb què la història s’explica amb un llenguatge a mig camí de la frescor costumista (l’escena del regal és tendra i divertida), el silenci de la gestualitat, articulada amb una successió d’accions físiques versemblants i sensibles (el procés de defalliment d’ell des que escalfa maldestrament el sopar fins que finalment se’l pren) i la inspiració en l’escenificació de la seva lectura metafòrica (quan ell descobreix en la fatídica caixa final la roba d’ella, se l’atansa a la boca i la “vomita” de malenconia). La utilització de tots aquests elements és eficaç en tot moment gràcies al fet que forma i contingut són les dues cares d’una mateixa moneda, la crònica de la creació, creixement, estancament i desintegració de la parella que viu al pis de sobre. O és el de sota? No, m’he confós: Estic parlant de casa meva, que ja no n’és…

 per Juan Marea

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La Clara deixa el Pau però no l’abandona.

“Jo després de tu” es representa els dies 30 de gener i 1 de gener.
http://www.tantarantana.com/index.php/ca/programacio/adults/item/301-jo-despres-de-tu

«Flors carnívores» en el Tantarantana: Banquete rico en proteínas

Las mujeres comen ensalada. Especialmente, la verde. Y los hombres, carne.
Pero he aquí tres jóvenes que se invitan a cenar. Y el ágape incluye ambos platos.
Tampoco sabemos aún si son machos o hembras. Tan solo que suelen jugar. Como nosotros pasábamos por allí, deberíamos entrar. A verles y a comer algo.

«Flors carnívores» es una propuesta escénica que desconcierta.
Primero, por la juventud de sus intérpretes y la seguridad que muestran en escena. El trío de actrices se tambalea de la ternura a la fragilidad pero cuando la languidez parece dominar sus actos, irrumpe súbitamente el furor. Y las tres entonces exhiben una energía directamente propulsada por la ilusión y la convicción.

En segundo lugar, estas «flores» nada estáticas suponen un desafío a la intuición del espectador. Porque el texto de Anna Maria Ricart pregunta en un sentido hipotético permanente qué sucedería si sus criaturas avanzaran en el curso de los acontecimientos. De este modo, regala al público la posibilidad de ser él mismo claudicando a dejarse amarrar por convencionalismos argumentales. Ello es sumamente estimulante. Pero también peligroso. Porque el conceptualismo de la obra de Ricart no baja la guardia en ningún momento y aunque se nos revela pronto que las protagonistas están escenificando, porque nos encontramos ante el «experimento» que cada fin de semana practican con entusiasmo varias adolescentes, nos resulta difícil vislumbrar qué realidad queda detrás de tanta poesía feroz y simbolismo arrebatador.

Marc Chornet Artells dirige este arriesgado proyecto de la Companyia Teatre (T)robat apostando fuerte por el juego interpretativo a tres bandas. Y extrae de sus actrices valiosa savia: la picardía de Alba José, la ingenuidad de Clara de Ramon, la rabia de Clàudia Benito. Tres elementos necesarios para ser seducidos sin escapatoria. La situaciones que el grupo recrea fluyen cuando adoptan un cariz cómico (la escena de presentación con las zanahorias que miccionan es dulce, simpática y sugerente) y pierden gas cuando pretenden erigirse en momentos solemnes. Sin embargo, aplaudimos la osadía por buscar un trozo de tierra que nadie haya pisado antes en el que plantar semillas (escribe Ricart, dicen ellas y admiramos nosotros) sobre todo porque poco después proclaman su voluntad de comerse la tierra. La repulsa por el crecimiento yermo y la condición carnívora de búsqueda de la propia identidad en este jardín de plantas de plástico en el que se empeñan en plantarnos desde que nacemos.

«No soy ni hombre ni mujer» cantaba Mecano hace más de treinta años. Hoy lo recordamos en el Tantarantana y su ciclo «Fer visible l’invisible«: «¡Solo soy una persona!»

 Por Juan Marea

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«Flors carnívores» se representa los días 2 y 3 de enero.
http://www.tantarantana.com/index.php/es/programacion/adultos/item/300-flors-carnivores#.UrrJAPTuJ8E

 

Crítica literària: El ninot de neu, de Jo Nesbø

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Amb l’arribada de les primeres nevades, nens i adults surten als carrers decidits a transformar aquest regal caigut del cel en unes figures ben simpàtiques: unes pedretes per ulls, una pastanaga fent de nas, uns branquillons a mode de braços i, si l’artista és generós, un barret i una bufanda, i ja el tenim aquí, ja tenim un ninot de neu de manual. Mai més, però, tindrem la mateixa sensació reconfortant quan en veiem un: Jo Nesbø s’ha entestat en convertir aquest element clàssic de les postals nadalenques en el terrorífic protagonista de la seva última novel·la, El ninot de neu, la darrera entrega (i ja en van set) de la sèrie protagonitzada per l’inspector Harry Hole, qui s’enfrontarà, per primera vegada en la seva carrera policíaca, a un assassí en sèrie com aquells que el van fascinar quan els va estudiar en un curs de l’FBI a Chicago.

L’escriptor noruec presenta el protagonista en un dels seus pitjors moments personals: Hole intenta sortir del seu infern personal, es troba sol, molt sol –tot i la bona relació que manté amb la seva ex, la Rakel, i el fill d’ella, l’Oleg–, sempre alerta per no recaure en l’alcoholisme i cercant refugi en l’exercici físic, bicicleta i peses, qualsevol activitat per tal de mantenir-se ocupat i evitar, així, el seu més que probable destí, el d’ingressar en l’Associació de Policies Morts (on ja hi són alguns dels seus amics més propers). Però les desaparicions de dues dones en misterioses circumstàncies faran saltar l’alarma en l’instint de Hole: ell no creu en les casualitats, dins seu hi ha una veu que insisteix a relacionar aquells dos casos, així que no perdrà temps i es posarà a treballar; i, en aquesta ocasió, ho farà en molt bona companyia: la nova agent del departament, l’atractiva Katrine Bratt, estarà al seu costat en la recerca d’un psicòpata que sempre inclou un ninot de neu a mode de signatura naïf a les seves obres macabres.

L'escriptor noruec Jo Nesbø
L’escriptor noruec Jo Nesbø

Descobrir ara i aquí el talent literari de Nesbø és una tasca supèrflua: els més de divuit milions d’exemplars venuts de les seves novel·les l’avalen i l’han convertit en tot un referent de la literatura policíaca al seu país, així que l’èxit del seu nou relat era totalment previsible. Ell sap com pocs la manera amb què jugar amb el lector, aconsegueix que un llibre de més de cinc-centes pàgines es devori amb extraordinària rapidesa, coneix els mecanismes habituals del thriller i se’ls fa seus –sí, inclou alguns tòpics del gènere, i fins i tot hi trobarem algun detall poc versemblant, però res de tot això farà que el lector perdi interès en la lectura, tot al contrari–, a més d’emprar el seu text per a posar de manifest aquells detalls que menys li agraden de la societat actual –en aquest sentit, el personatge de l’Arve Støp serveix per a denunciar la força dels creadors d’opinió que pul·lulen en alguns mitjans de comunicació, aquells que converteixen en espectacle el sensacionalisme més carronyaire.

D’altra banda, l’autor utilitza la trama –“Només el 10 % d’allò que explico sorgeix de la meva imaginació. La resta és real”, afirma, provocador– per a exorcitzar alguns dels seus temors d’infantesa, una etapa menys idíl·lica del que sovint recordem i en què allò que vivim ens deixa marcats de forma inevitable per a la resta dels nostres dies.

Així, El ninot de neu és el llibre que el Tió hauria d’haver cagat a tots aquells seguidors de novel·la negra, un còctel plaent en què trobarem misteri i elements de terror –no s’estalvia cap detall en les descripcions dels crims, per molt escabrós que aquest pugui ser– confeccionat amb la cèlebre mestria a què ens té acostumats de Jo Nesbø, a qui haurem d’agrair que, a partir d’ara, tinguem malsons cada cop que veiem un ninot de neu.

 

Títol: El ninot de neu / El muñeco de nieve
Autor: Jo Nesbø
Editorial: Proa / RBA
Traducció: Laia Font
Pàgines: 508 pàgines
Data de publicació: Agost 2013
ISBN: 9788475884172
Preu: 21,00 €

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Escrit per: Robert Martínez

“Ojos Verdes” de La Barni Teatre: Cegados por su brillo

El día que nació él, ¡qué planeta reinó!
Él fue Miguel de Molina y Su Planeta, el del aprendizaje vehemente que crece con la curiosidad constructiva y la constancia apasionada.
Estos días orbita en La Seca Espai Brossa un satélite reluciente. Se trata del espectáculo “Ojos verdes – Miguel de Molina in Memoriam” de La Barni Teatre. Y con su gracia y delicadeza, vuelve a poner el cante del ínclito artista en el insondable sistema solar de la cartelera teatral barcelonesa.

Los habitantes de “Ojos verdes” se distinguen por una sensibilidad escénica que multiplica el deseo de quienes a ellos se acercan de soñar con el cante jubiloso, el “biopic” entretenido y la denuncia de la censura política al arte. En este caso, referido a alguien que ni quiso ni pudo limitarse a seguir los cánones. Y, por ello, ahora nos sigue apeteciendo conocerle.

Ellos son Gracia Fernández arrastrándonos con dulzura hasta un hermosísimo quicio de puerta abierta en acogedor prostíbulo; Nacho Melús, viajero tenaz desde la ternura de quien invita a una copita andaluza hasta la hilarante contradicción del militar homosexual; Anaïs López, ninfa pizpireta de seductor poderío; y Marc Vilavella, rutilante protagonista y aplicado director cuyo carisma escénico se casa felizmente con una voz sentida función tras función. Todos bajo la entregada batuta musical de Marc Sambola y al son de un festivo Gerard Alonso.

Los cuatro juntos esparcen magia musical al interpretarnos con admirable disciplina grupal momentos tenebrosos de guerra civil peninsular (el tiroteo de los fusiles, el pesar de la huida, la derrota de “Carmela”), juegan traviesos con títeres a representar el acoso del régimen al desconcertado Miguel y contagian de entusiasmo a una platea catalana encantada de formar tablao con ellos. Y a pesar de adolecer su propuesta de una carga panegírica desmesurada (el empeño de la dramaturgia de glorificar al antihéroe resulta redundante y algo rancio) y de quedar algo desaprovechados los intérpretes ante el excesivo protagonismo de Vilavella, estos “ojos verdes” nos hechizan por la honestidad con que miran, el encanto de su parpadeo y la brillante luz que destilan del gag resultón al jolgorio folclórico pasando por un emotivo intimismo vocal.

 por Juan Marea

ImagenMiradas hacia atrás sin ira

“Ojos verdes” se representa hasta el 12 de enero.
http://www.laseca.cat/ca/obra/24/ojos-verdes–la-barni-teatre/

Crítica teatral: 1984, en el Almeria Teatre.

1984En los tiempos que corren, en los que la realidad se ennegrece debido a la deriva caótica por la que transita el Estado provocada por las continuas presiones del mercado, siempre es bueno disponer de elementos de reflexión social y política que permitan, a aquellos interesados, recapacitar sobre hacia dónde nos dirigimos. De ahí que la programación en el Almeria Teatre de la adaptación escénica de 1984 de George Orwell, una de las grandes novelas de ciencia ficción distópica y posiblemente la más conocida por el amplio público, sea una ocasión de disfrute y un acierto en sí mismo.

La compañía Gataro ha producido un espectáculo, basado en la adaptación de la novela realizada por Michael Gene Sullivan, de pequeño formato pero de brillante resultado en el que está presente toda la dureza y la inhumanidad que el texto original mostraba. La puesta en escena de Gataro opta por ir al grano de forma inmediata y nos relata la trama de la novela desde la óptica final de la misma, esto es, desde el interrogatorio al que es sometido Winston Smith (Andreu Rifé), el protagonista principal de la historia, al ser descubierto conspirando contra el régimen totalitario establecido por el Gran Hermano. A partir, pues, del interrogatorio iremos conociendo cuál es la realidad opresiva contra la que Smith y Julia (Savina Figueras), su compañera de lucha, han intentado rebelarse y cuáles son los acontecimientos que han llevado a ambos a tan desesperada situación.

Por el camino hacen aparición los componentes principales de la trama de la novela de Orwell, como el control omnímodo del Gran Hermano sobre la vida de los ciudadanos; la guerra continua como elemento coercitivo sobre la población atemorizada; la extinta lucha de clases establecida por el sistema; el control de la información o la función del lenguaje como elemento de sometimiento mental de los ciudadanos.

La composición de la obra es sencilla pero funcional y expeditiva. Lo primero que vemos al sentarnos en la butaca es un muro de hierro que nos oculta el escenario, como avisándonos de la dureza metálica de lo que veremos cuando el telón se alce. Una vez elevado este presenciamos el interrogatorio que sufre el protagonista que, encadenado y situado en una especie de depósito, será obligado a relatarnos con precisión todos sus crímenes. Su imagen, sucia aunque de tonalidades claras, contrasta con los grises y oscuros uniformes de sus interrogadores, una antítesis que se mantendrá a lo largo de la representación y que contrapone las ansias de libertad del arrestado y el brutal funcionamiento del Estado.

1984_claudiaserrahima2De esta forma nos es relatada la trama de la novela a partir de la propia declaración de Smith y de la re-interpretación de sus actos que llevan a cabo los propios interrogadores, una elección narrativa que aunque le da más fuerza visual a la narración despista inicialmente al espectador, al que le puede costar varios minutos situarse en la obra.

La adaptación de Gataro cuenta con caras conocidas en el reparto de la obra. El papel principal, el de Winston Smith, está interpretado por Andreu Rifé que aunque voluntarioso no acaba de transmitir todo el dramatismo que la situación requiere. Los interrogadores están encarnados por Lluís Canet, Tono Saló, Frank Capdet y Savina Figueras, que se encargan con destreza de poner un rostro cruel y desgarrador al sistema y de dar vida al resto de personajes de la novela. El broche, sin embargo, lo pone Carles Canut, cuya interpretación de O’Brien es fría e inhumana, como le corresponde a uno de los engranajes principales del Estado tiránico al que pertenece.

El resultado es una obra despiadada, como la novela, en la que el espectador llega a sufrir tanto por lo que pasa encima del escenario como por el camino que toman sus propias reflexiones. Aquí he de decir que volver a escuchar algunos de los terroríficos axiomas afianzados por la novela de Orwell en el momento socio-político que vivimos, asfixiados por una crisis económica y por la mentira y la corrupción que prolifera en la política, llega incluso a helar la sangre.

Una obra dura, sí, pero necesaria y de una calidad que impresiona tanto en su adaptación, en su traducción como en su composición, de aquellas que tan solo los teatros no tan grandes saben hacer, y en las cuales las ideas y la voluntad se imponen a los recursos a los que se tiene acceso. Una ocasión, además, para meditar sobre hacia dónde vamos y sobre si el Mundo Occidental, ese que a veces parece el velero insignia del bienestar a conseguir por el resto del planeta, ha evolucionado a mejor o tan solo ha perfeccionado las herramientas y las políticas que sus Estados ponen en marcha para controlar y dominar no tan solo el hacer de los ciudadanos sino también sus abruptas y a veces desganadas mentes.

«1984» se representa en el Almeria Teatre del 18 de diciembre de 2013 al 12 de enero de 2014.

Autor: George Orwell
Dirección: Victor Alvaro
Adaptación teatral: Michael Gene Sullivan
Versión catalana de la adaptación: Lluís-Anton Baulenas
Reparto: Andreu Rifé, Lluís Canet, Savina Figueras, Tono Saló, Frank Capdet y Carles Canut
Escenografía: Victor AlGo
Iluminación: Quico Gutiérrez (AAI)
Vestuario y caracterización: Núria Llunell
Sonido: Jordi Bonet
Producción: Gataro

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingos a las 17:00 horas
Precio: 19 €
Idioma: catalán

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Sobre Monstruos Reales y Humanos Invisibles

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