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Crítica teatral: Vells Temps, en la Sala Beckett.

Vells temps_sala beckettUna obra de teatro siempre tiene algo que decir al público. Una vez que se alza el telón, metafóricamente hablando, porque ya casi nunca se levantan, se inicia una conexión entre la obra y el espectador que perdura, de una forma u otra y normalmente con altibajos, hasta el final de la representación. Si además, Harold Pinter está en el meollo, está conexión se transforma es un estado en el que la obra fluye atrapando al espectador en una tela de araña escénica que se apodera de él hasta el final de la función. Algo que podemos apreciar en Vells Temps, obra programada en la Sala Beckett en el marco del Festival Grec 2014, dirigida por Sergi Belbel e interpretada por Carles Martínez, Míriam Alamany y Sílvia Bel.

El matrimonio formado por Kate (Míriam Alamany) y Deeley (Carles Martínez) recibe la visita de Anna (Sílvia Bel), una amiga de juventud de la primera. El reencuentro de las dos mujeres les permitirá rememorar los viejos tiempos, cuando ambas trabajaban como secretarías; compartían piso en Londres y llevaban una vida de trabajo y ocio recorriendo las plateas de los mejores teatros de la ciudad. A medida que ambas mujeres evocan el pasado Deeley comienza a sentir celos de una relación antigua pero intensa que, al parecer, se entrelaza también con sus propios recuerdos.

La Sala Beckett se anima a programar Vells temps, un Pinter que tiene que ver mucho con la memoria, el teatro y el cine (musical) y con una tempestiva relación amorosa a tres bandas. La estructura de la obra sigue el modelo pinteriano de la llegada de un extraño a un espacio y/o realidad a la que no pertenece, como pudimos ver este año en obras como L’encarregat o Terra de Ningú. Una vez que este elemento externo hace acto de presencia la realidad queda, de alguna forma, afectada, un efecto del que seremos consciente a través de la conversación que mantienen los tres protagonistas y que girará en torno al pasado, lo que moverá a un duelo dialectico entre Deeley y Anna por demostrar quién tiene más ascendencia personal sobre Kate y nos hará evidente la naturaleza efímera y sutil de la memoria y de los recuerdos.

La obra se construye, además, en un espacio y un tiempo escénico que se confunde a lo largo de la representación. Al espectador le costará distinguir si lo que pasa sobre el escenario se está produciendo en el presente o se produjo en el pasado, algo que se complica aún más al referirse los tres protagonistas a los mismos hechos con recuerdos diferentes y algo distorsionados. Lo que va dando forma a un limbo escénico en el que la realidad y los recuerdos se atropellan unos a otros, obligando al espectador a intervenir y darles forma.

Por encima de este fluir de situaciones y recuerdos la obra nos habla de las relaciones y más concretamente de las relaciones de pareja, tanto aquella formada por Kate y Deeley como la que mantuvieron, supuestamente, Kate y Anne cuando eran jóvenes. Asimismo, el teatro también estará muy presente en la representación, ya que los personajes femeninos recordarán a lo largo de la obra su asistencia a los espectáculos de teatro y danza del antiguo Londres y los protagonistas se lanzarán a canturrear en un momento de la obra algunos éxitos del teatro musical.

La propuesta cocinada por la Sala Beckett está diseñada para darle a la obra la naturaleza fantasmagórica que un Pinter requiere. El escenario está constituido por una extensa plataforma elevada que se apodera de uno de los extremos largos de la sala, ocupada tan solo por una serie de ventanas, dos sofás-cama y una butaca, ubicados sobre el escenario de forma triangular, una representación física del triángulo amoroso existente (o que existió) entre los tres personajes. Estos están interpretados por Carles Martínez (Deeley), Míriam Alamany (Kate) y Sílvia Bel (Anna). El primero oprime a su personaje para darle una solidez a veces exquisita; la segunda interpreta un personaje que a veces parece que no esté sobre la escena, un hecho del que se nos habla en la propia obra y la tercera encarna a una mujer elegante y atractiva que parece que quiere recuperar algo de su pasado.

Sergi Belbel lleva a cabo una destacada dirección de actores que provee a sus interpretaciones de esa neblina adecuada para una obra-situación de Pinter, y da forma a una representación donde el presente y el pasado se mezclan irremisiblemente y en la que, como afirma uno de los personajes «hay cosas que recuerdas aunque puede ser que no hayan pasado nunca«. Algo que tendrán que descubrir cada uno de ustedes, hilvanando todo lo que se dice y todo lo que se hace sobre el escenario de la Sala Beckett. Un auténtico reto teatral.

«Vells temps» se representa en la Sala Beckett del 2 al 27 de julio de 2014.

Autor: Harold Pinter
Dirección: Sergi Belbel
Traducción: Joan Sellent
Interpretación: Carles Martínez, Míriam Alamany y Sílvia Bel
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Mercè Paloma
Iluminación: Kiko Planas
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona y la Sala Beckett / Obrador Internacional de Dramatúrgia

Horarios: de martes a sábado a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Duración: 75 minutos
Idioma: catalán
Precio: 20 €
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: 2050, en el Teatre del Raval.

2050 - Cia El desván 1No es muy habitual ver anunciada en las carteleras una obra de teatro de ciencia-ficción, y menos aún que una misma sala, en este caso el Teatre del Raval, estrene durante la misma temporada dos obras de ciencia-ficción distópica. La primera, 1984, la programó a finales del 2013 y principios del 2014, todo un éxito respecto a la calidad artística del montaje. Desde el pasado 2 de julio le toca el turno a 2050, una corta obra de teatro (tan solo 55 minutos de duración), producida por El Desván Teatro en coproducción con Samarkanda Teatro que insiste algo más en el tipo de historia narrada por Orwell.

Nos hemos de situar en el año 2050. La sociedad está regida por un sistema político represor que controla todos y cada uno de los aspectos de la vida de sus ciudadanos. Cada uno posee un trabajo y una vida personal que realiza en favor del bienestar de la comunidad y, sobre todo, del sistema. Iván trabaja en una antigua cisterna eliminando los cadáveres de todos aquellos que se oponen al sistema. Pero últimamente su trabajo no ha sido tan eficiente, por lo que se ha enviado a un inspector con el objetivo de descubrir qué es lo que pasa.

2050 sigue la estela de las grandes obras de ciencia ficción distópica entre las que sobresalen, Un mundo felizde Huxley; 1984de Orwell y Fahrenheit 451de Bradbury, y posee elementos de cada una de ella. El sistema todopoderoso y controlador nos remite a 1984; la prohibición de leer libros a Farenheit 451 y 1984; y los elementos de sexualidad puede que hagan referencia a Un Mundo Feliz. La acción, además nos sitúa en algo parecido al interrogatorio final de 1984, cuando el protagonista ya ha sido descubierto y no puede más que autoacusarse a sí mismo.

Este es el meollo de la obra, que se estructura en una conversación-interrogatorio entre Iván y el inspector, en el que no solo conoceremos las ideas y la visión de la vida poco ortodoxa del primero, sino que también comprenderemos el funcionamientos del sistema y sus herramientas de control de la sociedad. Por lo que la obra está dirigida a aquellos apasionados por la ciencia ficción y por el análisis de la realidad político-social que solo este género sabe tratar de forma tan fría y realista.

2050 reflexiona de esta forma sobre la capacidad de un sistema político por controlar qué piensa y cómo piensa la población, y hace un guiño a la actualidad, situando el origen del sistema en la crisis de valores que vivimos hoy en día, un momento en el que, según la obra, se llega a especular con todo, con la comida, con la vivienda e incluso con las vidas humanas. Tras lo cual se impone un sistema de orden y eficiencia que ha acabado, según parece, llevando a la sociedad, o a parte de ella, a un abatimiento personal y moral y a otros muchos a luchar contra un sistema político opresor, los cadáveres de los cuales son los que elimina Iván.

Imagínense, pues, la reflexión que nos permite 2050. E imagínenselo todo en tonos grisáceos, y sobre una construcción escenográfica que nos muestra, de forma minimalista, un mundo oscuro y desalmado que ha optado por la seguridad despreciando para ello las emociones y la genialidad creativa del alma humana.

La obra, por otra parte, está construida a partir de la interpretación de sus dos protagonistas, Diego Ramos, que da vida al eliminador de cadáveres que pone en duda su trabajo y el propio funcionamiento del sistema social y Fermín Núñez que interpreta al inspector que ha de valorar la situación. Un duelo escénico en el que parece vencer este último, que encarna a un funcionario distópico con una naturalidad y frialdad electrizantes.

Una reflexión social y política de la Compañía El Desván Teatro que nos habla del futuro para referirse a nuestro presente, pero que juega una baza escénica que ya triunfó en el Teatre del Raval no hace tanto, lo que, seguro, que le resta la eficiencia en la taquilla que sería de esperar.

«2050» se representa en el Teatre del Raval del 2 al 13 de julio de 2014.

Autor: Ricardo Prieto
Versión y dirección: Domingo Cruz
Reparto: Diego Ramos y Fermín Núñez
Música: Álvaro Rodríguez
Escenografía y vestuario: Diego Ramos
Iluminación: Jesús Sánchez Avís (Lenda)
Vídeo: Alberto Calvo
Producción: Cia El Desván Teatro en coproducción con Samarkanda Teatro

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 18 €
Duración: 55 minutos
Idioma: castellano
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Jorge Pisa Sánchez

“Cels” de La Perla 29: Intriga atemorida

celsCom més irresoluble és un problema, més coneixem la resposta. Ho diu en Wajdi Mouawad a Cels i des del bocí de terra on sigui que ens trobem ara tenim dues opcions: O bé reservem una mica d’espai a la nostra ment per pensar-lo i ens alliberem o bé permetem que la incògnita ens eclipsi i llavors serem més manipulables.

Mouawad és invocat a la Biblioteca de Catalunya a través de la claustrofòbia provisional d’un equip de salvadors mundials que, paradoxalment, es troba aïllat en un cau de coordenades ocultes. Aquest grup d’elegits empresonats haurà d’esbrinar els detalls d’un atemptat que ja ha començat a cobrar-se víctimes entre ells. La intriga que se’n deriva servirà per intensificar les tensions internes, per atrapar l’espectador, i fins i tot per plantar la llavor d’un debat que podria germinar després.

Però les mesures de seguretat escrupolosament adoptades no poden impedir la presència d’un infiltrat: el transcendentalisme, sempre vistós però sovint intrús. Mouawad fa créixer aquest membre de l’escamot concebent uns personatges esquemàtics que lluitaran al llarg de la representació per esdevenir prototipus però que només de manera excepcional desprenen un alè semblant al vital i curiosament són aquells amb presència escènica diferida: el desaparegut Valéry (contingut Carles Martínez), poeta de la informàtica; i el Victor, fill que desperta a la sensibilitat artística institucional (desimbolt Àlex López). Més l’agent burocratitzat Vincent (estrident Ernest Villegas), contrapunt necessari.

Mouawad vol parlar de la naturalesa artística de la immolació davant la crueltat del Sistema Polític Hegemònic Globalitzat, s’entusiasma tractant la indefensió de sentir-nos envaïts per les veus crítiques, i s’encén incitant al poder de la intuïció com a defensa contra l’obediència a l’autoritat. Però pretén ajustar aquests temes de magnitud gegantina amb la petitesa d’exposar les dificultats individuals exterioritzant les emocions pròpies quan hom és el mer apèndix d’un grup. No content amb això, s’anticipa a mostrar la seva visió apocalíptica de la Societat com a conseqüència de la incapacitat de pensar-se amb termes de solidaritat i sensibilitat.

El llistó està tan alt que el seu treball no assoleix l’equilibri indispensable per a què pugui superar l’anècdota argumental ni tampoc qualli el seu vessant discursiu de reflexió temàtica. Perquè Mouawad no considera prou valuosa la intriga dosificada al llarg de la història tot utilitzant-la com a pretext per a enlairar-se en l’etèria atmosfera del pensament polític. I precisament és el misteri que circula pel firmament del seu treball el que eleva l’interès de l’espectador. Quan el text recorre la seva recta final i es produeix l’explosió ideològica, el públic lluita per no caure colpejat al terra.

Oriol Broggi pren el relleu i dóna forma al Manifest. Amb coherència i posant-se al servei de la seva doble condició: com a exercici de suspens i com a apunt per a la discussió.

Quant a la primera faceta, estructura el joc interpretatiu mitjançant el diàleg constant amb les veus exteriors provinents de les furibundes xarxes socials. I oposant a la claustrofòbia dels protagonistes (cadascú a la seva cel·la –cambra i immobilitzat per les respectives misèries personals; i tots cinc reunits al voltant d’una taula mai conciliadora) l’esplendor de les pantalles reproductores de seductora internacionalitat, de dades en permanent encadenament i d’intimitat familiar, assoleix un grau d’efectisme molt atractiu. No demostra, en canvi, la mateixa habilitat en la direcció d’actors, paralitzats per un dramatisme de vegades irritant i d’altres, acovardits per la concisió acadèmica. D’entre ells, Xavier Ricart aixeca la mà esporàdicament i demostra entendre que està jugant a sobreviure i els moments de diàleg amb el seu dòcil fill obren escletxes d’humanitat quotidiana.

Pel que fa a l’aspecte dogmàtic, a l’edèn de Broggi no flueixen els núvols de la suggestió ni tampoc els raigs i trons de la polèmica, de tan servil que resulta ser al Totpoderós Mouawad.

Per Juan Marea

Cels” es representa a la Biblioteca de Catalunya fins al 27de juliol.
http://www.laperla29.com/espectacle/111

Crítica teatral: La partida, en el Teatre Romea.

La_Partida_cartelSeguro que si os digo que la vida se puede reducir a una obra de teatro, la mayoría de vosotros pensaríais que probablemente sí, que con una buena obra de teatro todo es posible. Pero si os dijera que la vida se puede reducir a una partida de cartas, y más concretamente a una de póker, posiblemente me costaría más convenceros. Pues bien, este es el objetivo de Julio Manrique, que con el estreno de La partida nos presenta un esbozo de la vida de varios hombres marcadas por las figuras del póker.

La obra nos sitúa en el restaurante Carta, regentado por Esteve (Ramon Madaula), en el que todos los sábados por la noche se organiza una timba de póker en la que participan él mismo; Carles (Oriol Vila), su hijo; Santi (Joan Carreras), el cocinero y Maxi (Marc Rodríguez) y Frankie (Andrew Tarbet), los dos camareros del local. Pero esta noche se apunta a la partida Ash (Andreu Benito), un jugador profesional con el que Carles ha contraído una fuerte deuda de juego, lo que convertirá la velada en una partida en la que los miedos, las frustraciones y los sueños se cambiarán por fichas de póker.

Manrique nos propone una disertación teatral sobre la vida de un grupo de hombres marcados por el fracaso y la desorientación, una temática muy al gusto del director, y que ya tratara en obras como Coses que dèiem avui, montaje a partir de textos de Neil LaBute y American Buffalo de David Mamet, ambas estrenadas inicialmente en el año 2010 y de marcado cuño norteamericano. Por lo que hemos de tener en cuenta que la historia que da forma a la obra no pertenece tanto a nuestra realidad mediterránea como a un mundo de marcada origo estadounidense, en la cual el juego y el póker se vive de una forma muy diferente a la que estamos acostumbrados la mayoría de nosotros, aunque esto es algo que internet está empezando a cambiar.

La partida nos muestra un retrato de 6 hombres marcados por la tragedia o la derrota que aunque intentan mantenerse firmes sobre suelo resbaladizo, no consiguen darle un sentido estable a su existencia y en la que la esperanza toma la forma de una partida de póker en la que lo pueden ganar o perder todo y donde la victoria de uno siempre supone la derrota de los otros.

El escenario donde se jugará la partida nos muestra la sala del restaurante y la cocina, pero en esta ocasión la escena del Romea sale de su ubicación habitual y se ubica en el espacio central del teatro, rodeado a banda y banda por las filas de espectadores. Si bien más tarde este doble escenario sufre una metamorfosis que lo transforma en el sótano en el que se jugara la partida que da nombre a la obra.

La partida_2Como os decía las experiencias individuales que nos narra la obra son lejanas y singulares, aunque poseen, creo yo, la fuerza necesaria para hablarnos sobre la vida en pleno siglo XXI, en la que los sueños y las esperanzas dependen muchas veces de factores en gran parte incontrolables o que no sabemos controlar. Para explicarnos todo esto Manrique utiliza a un grupo de actores que destacan por su buen hacer, y que encarnan de forma mimética a los personajes diseñados por Marber. Ramón Madaula da vida al propietario del restaurante que intenta proteger y a la vez controlar al resto; Joan Carreras interpreta a Santi, capaz de jugarse hasta el último euro en la partida; Marc Rodríguez encarna al típico soñador atolondrado que no es consciente de la realidad que le rodea y que en parte nunca ha dejado de ser un niño; Andrew Tarbet da vida al segundo camarero del restaurante, de paso por Barcelona y en cuyos sueños no aparece nadie más que él; Oscar Vila interpreta a Carles, el hijo de Esteve con graves problemas de adicción al juego y capaz de vender a familiares y amigos con el objetivo de saldar sus deudas. Por último Andreu Benito encarna al jugador profesional sin escrúpulos que hará lo necesario para recuperar su dinero. Un elenco teatral sin duda de primera.

Sin embargo a la obra le falta principalmente ritmo, tanto en la primera parte de la representación, en la que se presenta a los caracteres y las situaciones y sobre todo en la segunda, donde a veces la partida parece interminable. A lo que se suma el hecho de que la obra nos dice pocas cosas que no sepamos y que no podamos corroborar en nuestras experiencias personales.

A pesar de ello La partida mantiene su poder de convocatoria y su fuerza de espíritu gracias al altísimo nivel en el que se mueven los actores, entre los que destacan Madaula y Benito, y por la creación de una realidad escénica que a veces parece que no avance y que forme parte de un limbo existencial en el que los protagonistas se hallan atrapados y del que no pueden huir, un efecto potenciado además por la música y los efectos sonoros. Una partida, en definitiva, que vale la pena jugar, aunque para ello debamos apostar con una mano que no nos garantiza el éxito final.

«La partida» se representa en el Teatre Romea del 2 de julio al 3 de agosto de 2014.

Autor: Patrick Marber
Traducción / Adaptación: Cristina Genebat
Dirección: Julio Manrique
Reparto: Ramon Madaula, Joan Carreras, Marc Rodríguez, Andrew Tarbet, Oriol Vila y Andreu Benito
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Maria Armengol
Iluminación: Jaume Ventura
Espacio sonoro: Ramon Ciércoles
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona y el Teatre Romea

Horario: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y los domingos a las 18:00 horas.
Precio: 17 – 27 €
Duración: 120 minutos
Idioma: catalán
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Jorge Pisa Sánchez

“Merda d’artista” al Teatre Poliorama: No estireu la cadena!

L’impuls de defecar és, a banda d’una necessitat fisiològica, una tendència defensiva individual cada cop més generalitzada: Ens caguem en tot. I ho solem fer tan convençuts que moltes vegades ni tan sols ens preocupem de netejar-nos bé el cul.

Heus ací el trajecte d’un artista visual que anava d’alternatiu i que no pogué escapar de les seves tenebres. En Piero Manzoni vivia amb tant d’entossudiment la seva concepció de l’art com a instrument per sacsejar consciències que va decidir signar la seva darrera obra (revalorada, és clar, de manera pòstuma) envasant al buit la seva pròpia femta tot aplicant el principi següent: Si l’art és una merda, la merda ha de ser art.

 

I ara empudeguen l’escenari del Poliorama els responsables d’aquella joia d’encisadora bijuteria que va ser “Pegados” amb el detall dels darrers dies d’intensitat intestinal d’en Manzoni, embolcallats de la lluentor de l’or. Si al seu anterior espectacle van brillar amb la frescor d’una distingida senzillesa, “Merda d’artista” és un luxós entreteniment d’escenografia enginyosa, vestuari exquisit i cinc actors entusiastes i excepcionalment compenetrats: Tres femelles magnífiques (sublim Gemma Martínez com a marxant càustica i múltiplement intoxicada; elegant Xènia Reguant interpretant el submís i desenganyat descans del guerrer; i deliciosa Nanina Rosebud amb els dits secs, molt secs, d’una caputxeta vermella periodista) més dos mascles que saben rondar-les amb gràcia (un vigorós Frank Capdet com a fracassat pintor abstracte i, finalment, el turmentat Piero, a qui dóna presència un Ferran González sensible però un pèl afectat).

Tots cinc (amb la col•laboració sorprenent i eficaç d’en Joan Miquel Pérez com a pianista sarcàstic molt eixerit) formen un equip indestructible quan desfilen plegats a l’escenari alternant comicitat ocurrent i dinamisme coreogràfic. És llavors quan “Merda d’artista” demostra orgullosa que ja tenim Musical a Barcelona per a la propera temporada. Perquè la versatilitat dels intèrprets actuant, cantant i ballant juntament amb la màgia que reparteixen per tota la platea és d’espectacle de primer nivell.

Només grinyola la proposta en aquell aspecte que, paradoxalment, pretén ser el seu leitmotiv: la banalitat. La del Món de l’Art, que fa mites vivents de cretins mediocres. La dels compradors de les seves obres per esnobisme patològic. Però també la de la dramatúrgia, que estira la lleu trama argumental fins a extrems gairebé ridículs, forçant situacions divertides amb la intenció de donar volada a una història merament anecdòtica perquè no arriba a desenvolupar els seus aspectes dramàtics. Els autors (els propis González i Pérez) equilibren aquestes limitacions amb un joc metateatral constant molt eficaç i sobretot amb uns números musicals que en algunes ocasions són gairebé excel•lents (el que executa molt originalment González amb el vàter còmplice; el que dóna títol a l’obra, d’un optimisme encomanadís; l’hilarant que explica la Història de l’Art, proper al “Prehistoric Man” de l’”On the town” de Gene Kelly i Stanley Donen; l’irresistible joc de seducció d’una carismàtica Martínez a una acovardida Reguant o el fabulós tango on la no tan ximpleta periodista Rosebud confessa que se sent com una meuca al seu «nou client»); d’altres, encisadors (el treball en equip a l’hora de preparar la “Gran Obra”; el de Reguant i Rosebud mentre esperen impacients un mateix amant, que recorda molt a “Nine” de Maury Yeston; la celebrada proclamació als quatre vents de la colossalitat de l’art per Capdet) i algun altre impressionant per la seva sinceritat (el crit punyent de Manzoni-González atrapat en el seu patiment per la mort de l’etern rival).

Acabo amb ferum de la bona: La merda compartida pot ser un elixir miraculós. Per al gaudi de l’esperit i per a l’elevació de l’ànim. I aquí tenim companyia de la bona.

Per Juan Marea
“Merda d’artista” es representa al Teatre Poliorama fins al 27 de juliol.
http://www.teatrepoliorama.com/ca/merda-dartista-el-musical/

MIERDA-DE-ARTISTA2Artistes que fan  esplèndida pudor

 

“8 veces te dejo” en La Seca-Espai Brossa: Puños y dulce de leche

Te quiero a pesar de tus boludeces, que son muchas.
Te amo pero me ahogo cada vez que me acercas al pelotudo compromiso.
Somos Laura (ingenua, tierna y nada rencorosa) y Steven (tiburón, inmaduro y manipulador impenitente).
No podemos vivir el uno con el otro.
Así que metámonos en este tentador quilombo de la vida en pareja.
¿Queréis conocernos en el ring?

Gabriel Beck, ese loco a quien nadie lograba poner la camisa de fuerza en el Teatre Romea hasta hace unos días, acapara honores ahora en La Seca recurriendo a un doble juego: Dirige y protagoniza “Ocho veces te dejo” un producto refrescante escrito por Elvira Gómez de pequeñísimo formato para dos boxeadores emocionales, un árbitro narrador que anima los asaltos y una grada de espectadores ávidos de invertir el KO inevitable en apañado OK.

Lo que Beck ha organizado no es más que un nuevo ejemplo del inestable paisaje sobre la convivencia semimatrimonial entre Adán Con Taparrabos y Eva Oculta En La Maleza Del Deseo, La Constancia y La Prudencia. O sea, que no nos vale como hembra turbadora ni malintencionada. De este modo, su Machito puede tomar el fruto prohibido directamente. Y lo hace en forma de rupturas múltiples. Para coleccionar después reconciliaciones victoriosas.

La trama de Gómez es convencional y está trufada de lugares comunes. Así puede soltar su incontinencia expresiva y facilitar a su compañera (sensible María José Cordonet Castagneto) una apetitosa delicadeza interpretativa. Gabriel, además, exhibe con soltura un carisma escénico agradecido. Y finalmente obtiene sus mejores resultados cuando los personajes interactúan con el conspicuonarrador (algo envarado Lautaro Correa) deteniendo la acción para analizar su transcurso, los efectos del juego escénico y despertar de vez en cuando al público del letargo canicular.

Las continuas situaciones jocosas que provoca la transformación del narrador omnisciente en interlocutor de los díscolos Laura y Steven señalan momentos hilarantes y airean el discurso apolillado de la historia. Esto, junto a la simpática química (si la ciencia se congraciase con la empatía emocional) que desprenden los protagonistas, distinguen las ocho veces mencionadas de tropecientas rupturas exhibidas en los escenarios del Mundo y de millones de tragedias familiares domésticas.

por Juan Marea

“8 veces te dejo” se representa en La Seca-Espai Brossa hasta el 6 de julio.
http://www.laseca.cat/es/obra/70/8-veces-te-dejo–elvira-gomez/

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 La insoportable eternidad de estar juntos

“Fugaç” al Versus Teatre: Homínids De Teclat

Avui dia les relacions de parella haurien de dur la data de caducitat ben visible. Seria una manera de convèncer els seus membres que cal una permanència mínima.

Una altra opció que se m’acut és aprendre a mentir i poder practicar després sense miraments cada cop que trobem un aspirant a estimar-nos.

En Xavi Mañé afegeix aquests dies al Versus Teatre de Barcelona la tercera possibilitat. I no és que em resultés desconeguda, sinó que he preferit deixar-li tot el mèrit. A la seva obra “Fugaç”, identifica l’intercanvi afectiu dels protagonistes amb la brevetat, la resplendor momentània i l’ebullició sentimental que provoca sempre en un dels afectats la coincidència entre l’ànsia de seducció d’altri i la necessitat de sentir-se estimat.

Les suposades peculiaritats d’aquesta proposta són que la parella titular és homosexual i que els dos extrems de la corda configuren un triangle també masculí per desdibuixar-se (o desintegrar-se) en un firmament de constel·lació il·lusòria però d’intensitat vital.

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Dos al llit amb interferències
(Fotografia de Jemi Paretas)

Mañé recorre també al detall de l’abús de les eines de comunicació virtual i un cop més (ja ho hem vist recentment a “Smiley”, a “Ego”, a “Infecte” i a “Losers”) les distingeix com a vertader pulmó dels individus que travessen el panorama escènic. Amb la intenció d’aconseguir una ràpida empatia de l’espectador, ironitza amb els xats i les aplicacions de telefonia mòbil (immobilitzadora de l’expressió emocional personal), ridiculitza la inconsistència dels rols socials gais de portes cap a dins i recrea un melodrama de marietes contemporanis estereotipats. Munició que ja està una mica rovellada.

Tanmateix, en Xavi és capaç de crear uns personatges centrals amb entitat humana i això és el que redimeix aquest “Fugaç” de la mediocritat del seu tractament temàtic i de la seva anècdota argumental poc original.

Així doncs, el Noi De Poble evoluciona amb èxit al llarg de la història exhibint la seva llum (dinamisme, ingenuïtat, sornegueria) i inhibint la seva foscor (covardia, dependència, bloqueig) i en la pell de Carles Garcia Llidó esclata la seva “joie de vivre” (com quan canta desafinadament enamorat o s’enfronta amb tendra agressivitat al cretinisme del seu partenaire) i pateix quan ha d’exterioritzar el seu turment quotidià (la discussió amb el tercer en discòrdia). Rere ell, i amb plomes de gall dindi molt ben pentinades, es passeja Jesús Lloveras. I lluny d’ells, treu el cap un Toni Regueiro despistat que prové d’una altra galàxia i que aquí mira de fer transbord amb el seu histrionisme.

El segon encert d’en Xavi és que té certa gràcia a l’hora d’oferir situacions costumistes. L’escena de la primera cita és tendra i creïble perquè sap equilibrar la versemblança dels personatges amb la frescor del seu vocabulari i obté una compenetració exitosa de la parella.

Finalment, i encara que obtenint resultats desiguals, el Xavi director busca un estil personal en la posada en escena. Això desencadena un llenguatge escènic per part dels actors que alterna el simbolisme (quan estan empresonats pel teclat i emmordassats pel desig) amb el realisme que menysté la solidesa de l’exercici però confirma una voluntat d’anar més enllà de la funcionalitat. Són llampecs d’atreviment sense continuïtat. Celebrada fugacitat per a espectadors acostumats a vols galàctics desafiant els confins de la sovint grisa cartellera.

Per Juan Marea

“Fugaç” es representa al Versus Teatre fins al 29 de juny.
http://versusteatre.com/es/fugac/

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 Tres clavant-se les espases.

Crítica teatral: Pis mostra, en el Teatre Borràs.

Pis mostra«Una pareja joven compra un piso sobre plano y, al entrar a vivir descubre que son los único habitantes del edificio. Y encima los interesados en comprar alguno de los pisos vacíos del inmueble confunden su piso con el “Piso Piloto” (“Pis Mostra”) de la promoción. Recibirán unas cuantas visitas muy especiales que les cambiarán la vida y la forma de entender las relaciones de pareja. Una comedia moderna, fresca y con personajes y situaciones hilarantes».

¿Qué pasaría si después de comprar un piso descubrimos que somos los únicos inquilinos de un gran edificio? ¿Aprovecharías la oportunidad si pudieras escoger quienes van a ser tus futuros vecinos? ¿Puede el amor ir más allá de los lazos familiares? Estas son algunas de las cuestiones que nos plantea, con humor, Pis mostra, una comedia dirigida por Juanjo Sánchez e interpretada por Max Marieges, Marina Gatell, Carles Flavià, Mont Plans, Daniel Cuello-Esparrell y Ruben Ametllé.

Estamos ante una comedia de situación. La pareja formada por Max Marieges, imitador en los programas de TV3 como Polònia y Crackòvia, y Marina Gatell, habitual en series de televisión, se ha de enfrentar a situaciones surrealistas provocadas por el asalto que sufre su piso por parte de futuros compradores y ocupadores de las viviendas libres del edificio.

La comedia, que tiene un buen planteamiento con respeto al humor, tarda, sin embargo un buen tramo en animarse. Las escenas iniciales de convivencia entre Marieges y Gatell poseen poco gancho. La función no se anima hasta que entra en escena la espléndida Mont Plans que llena con su solo presencia y simpatía el escenario y da ritmo a la comedia. También destaca en este sentido la loca y estrambótica interpretación de okupa que realiza Ruben Ametllé que pone patas arriba la apacible vivienda de la pareja. Carles Flavià, que interpreta al novio de Mont Plans conocido a través del cibersexo, sin embargo, no está demasiado acertado, y deambula por el escenario interpretando a un viva la virgen, entre pícaro e inocentón que dinamitará, debido a las consecuencias de sus acciones y ligues en el pasado, aún más a la pareja.

Pis Mostra habla de la convivencia, de los lazos familiares, de la infidelidad, de cómo la vida puede dar giros cuando menos te lo esperas y de cómo nos enfrentamos a ellos… Pero le falta el punch cómico que necesitan este tipo de comedias a lo vodevil y más salidas de tono rotundas y graciosas. Y tal vez más personajes estrafalarios que fortalezcan el avance de la representación, a parte del cartero interpretado por Daniel Cuello-Esparrell, que aparece y desaparece sin ser su personaje verdaderamente aprovechado en el desarrollo de la comedia.

Pis Mostra se convierte, así, en un buen intento de comedia que se queda en eso, en un intento de la comedia que podría haber sido, con una dramaturgia más elaborada, un desarrollo de los personajes más adecuado y una vis cómica más intensa. Una comedia que hace reír pero menos de lo que uno espera en este tipo de obras, y que no hace poner demasiado en movimiento esa parte de las vísceras del humor que todos llevamos dentro.

Pis Mostra” se representa en el Teatre Borràs a partir del 9 de mayo de 2014.

Director: Juanjo Sánchez
Actores: Max Marieges, Marina Gatell, Carles Flavià, Mont Plans, Daniel Cuello-Esparrell y Ruben Ametllé
Producción: ZOOPA
Idioma: catalán

Horarios y precios: web GrupBalaña
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Taradete

“Menut Cabaret” en la Sala Fènix: Dedos salpicando ternura

Dejemos que los niños se acerquen a él. Y que le ayuden a perfilar la etérea sutileza de su propuesta. Porque el “Menut Cabaret” es tan diminuto que sus espectadores podrán agigantarlo. Con su imaginación. Y con sus temores. Con su concentración. Y su sorpresa.

Sola &Tully juegan con su pequeño público a recordarle que combinando utensilios semidomésticos, juguetes de los que ya no se anuncian en la tele y las manos inquietas tenemos un espectáculo. Y que la capacidad de sugestión es la suma del artista rompiendo el hielo y la ocurrencia del público exclamando qué es lo que está viendo.

“Menut Cabaret” adolece de un hilo argumental recto. Más bien lo contrario. Busca que deshagamos el ovillo de su ambigua ternura: Recreando ambientes de carácter festivo con un tinte trágico como una celebración de cumpleaños con un patito feo que en realidad es un dinosaurio animoso entre gallinas hostiles (epíteto donde los haya); o el seguimiento de un funámbulopoco ducho que acaba en el fondo del mar y enaltecido por una mordedura certera de escualo predispuesto.

También se detiene en espacios fuertemente influidos por la meteorología que derivan de lo deseado a lo temible: la refrescante lluvia adulterada en tormenta que hace zozobrar al barquito persistente; el aire liberador ahogado por la ventisca arrasadora que impide avanzar.

Y localiza en los dedos de una mano el proceso de aprendizaje de una persona que se descubre una y maravillosa pero que mejora al intuir que no está sola en el mundo al descubrir los dedos de la otra mano (el número precioso del espejo que atrapa a dos seres distintos) preparando a su indefinido protagonista para amar en cuanto reconozca poco después a la persona que también le amará.

“Menut Cabaret” esboza y ofrece borrones. Las cuentas nuevas llegarán: Las hace con encantadora timidez el público y Helena de Sola y Ronan Tully se ruborizan, frágil titiritera ella, evocador de melodías rompedoras él.

Por Juan Marea

“Menut Cabaret” se representa en la Sala Fènix de Barcelona hasta el 29 de junio.
http://www.salafenix.com/teatro/menut-cabaret

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“Venidos a menos” en el Teatre del Raval: ¡Ya os vale!

Pero que mucho. ¡Joder! ¿Cómo habéis podido caer tan bajo? ¡Macho, si estabais en lo más alto! Yo paso de vosotros, tíos. ¡Ah, vaya! Ahora no me vengáis con hostias. Que yo no tengo la culpa. Los dos solos. Y a partir de las once de la noche en el Raval. ¡Ya sois mayorcitos para hacer el gilipollas de esta forma!

Bueno, vale: Me siento a veros. Pero solo un rato, ¿eh, tíos? Que la noche hay que quemarla y yo tengo un buen mechero, ¡jajaja! Ah, ¿Que ya empieza? tranquis, de buen rollo llegáis. Pero yo no me fío, soy muy supersticioso… ¿Y qué queréis que os diga? Sí, eso del arte está muy bien pero en la tele o en el cine. Arte el que yo le pongo a la parienta cuando toca. Y cuando me deja tocar.

¡La hostia! ¿Que me vais a contar la historia de vuestra vida? Pero ¿esto no era una obra de teatro? Ok. Me callo. Y me descojono. ¡Vaya caretos que ponéis! Sí, de perfectos pringaos. Por eso no paráis de joderos el uno al otro durante todo el “espectáculo”. O lo que coño sea. Que sí, que la vida es dura. Y si me venís de guays con que fuisteis unos ídolos, pos vale, que sí: Lo fuisteis. Pero ahora ¡a ganarse el pan con el sudor de vuestros …cojones!, porque eso es lo que hay que tener para salir al escenario. Y cantar esas mariconadas con la guitarrita de mierda. Las letras molan: Dicen paridas sobre lo acabados que estáis. Yo lo flipo: ¡Que me vais a contar cómo se folla! ¡Anda yaaa! ¿Y cómo se hace, a ver, listos? Ah, ya lo pillo: Que vosotros tampoco tenéis ni puta idea. Vale, vale, seguid… ¡Qué cabronazos! Me parto, colegas, con ese viaje alucinante al fondo del coño de la Massiel. ¡Como se entere! Ah, que es teatro… Oye, a mi churri nadie le pone un ojo encima. ¡Que te quede clarito, Pablito Puyol! Saca a otra, que también hay feas y que han venido sin maromo. ¡Y cómo te va el rollo de vacilón, colega! Pero cuando tocas el cajón estás más mono, chaval. Y bailando, ¡qué bujarrón! Tu colega (¿cómo se llama? Sí, el David Ordinas ese), el otro, ese que va de pasmao, dice que eres maricón. Y él parece salido de una peli del Martínez Soria, tan empanao… Cuando canta, parece que esté viendo a Dios. ¡La puta! Si también os metéis con ese. ¡Aquí hay pá tós! ¿Ya se acaba? Sí, sí, me cago en vuestro “bis” y ¡tan a gustito! Oye, esto del teatro tiene su punto…

Por Juan Marea

“Venidos a menos” se representa en el Teatre del Raval de Barcelona los días 20 y 21 de junio.
http://www.teatredelraval.com/venidos-a-menos/

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 Esta es la historia de un amor.