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“Sa història des Senyor Sommer” en el Círcol Maldà: Apasionante madurez

El enigmático Sr. Sommer aparece en nuestra vida como por casualidad. Pep Tosar nos lo presenta sin darnos ocasión de sorprendernos.

Porque dando rienda suelta a su naturalidad escénica acondiciona el espacio recogido del Círcol Maldà como sala de estar y allí nos distingue enseguida como sus visitas.

Para ello, el intérprete renuncia a cualquier clase de artificio y juega con una baza segura, la de los buenos comunicadores: su sonrisa de complicidad, el gesto familiar y un discurso dramatúrgico fresco.

Tosar está aquí para contarnos el despertar a la vida adulta de un niño solitario. Y el relato con que defiende su espectáculo le convierte en Pep desde el mismo momento en que nos recibe preparando él mismo el escenario. Es su manera convencida de aclararnos que nosotros hemos venido no solo para conocer a Sommer.

Esta historia melancólica podría haber optado por el tenebrismo. El niño que Pep suelta, en cambio, se expresa desde la inocencia infantil. Y el desconcierto de su personaje al ir vislumbrando que nadie de su entorno le sirve de referente a la hora de descifrar cuál es su lugar en el mundo Pep nos lo sirve con gracia desenfadada. El mismo niño que poco a poco, y de forma inconsciente, se ve obligado a admitir que su hosco vecino Sommer es el único que puede darle respuestas. Curiosamente, un espectro humano que huye de todo contacto social.

Esta historia sensible podría verse contaminada por el amaneramiento. Pero el narrador que interpreta Pep expresa su lamento con seductora ternura. Sommer proclama que lo único que quiere es que le dejen en paz. Y el público de Pep halla una calma infinita al escucharle cantar con una voz preciosa.

Esta historia hermosísima podría haberse quedado enterrada bajo la poesía impostada de sus imágenes. Nada más lejos de la realidad que vivimos con Pep, que alterna la descripción críptica de Sommer con el detalle ameno de anécdotas descacharrantes.

Sommer, de nuevo, aparece y su huida constante es sorprendentemente recibida como la nuestra cada vez que nos sentimos expulsados de este mundo absurdo de rutinas afectivas. Porque Pep no representa. Pep, simplemente (tomad el adverbio como el mayor eufemismo posible de estas líneas), comunica. Y cualquier atisbo de efectismo o ardid de presunción escénica no comparecen en “Sa història des senyor Sommer”: Tienen demasiado trabajo en los diversos garajes teatrales de la Ciudad Condal.

 Por Juan Marea

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 Tosar hilarante y enternecedor

 

 SA HISTÒRIA DES SENYOR SOMMER

Del 11 al 29 de septiembre
CÍRCOL MALDÀ
http://www.circolmalda.org/?seccio=espectacles2&idEspectacle=24

En mallorquín
Duración: 90 minutos
Horario: de miércoles a sábado a las 21 h, domingo a las 19 h
Precios: miércoles y jueves, 17 €; resto de días, 22 €.

Dramaturgia: P. Tosar, Xicu Masó y Lluís Massanet (basada en la novela “La historia del Señor Sommer” de Patrick Süskind)
Intérprete: P. Tosar
Dirección: X. Masó
Iluminación: Xavier Clot
Escenografía: Nura Teixidor

“Ârtica” de Ponten Pie: Frío exquisito en Tàrrega

La capital de comarca de L’Urgell desdibujó sus límites locales del 5 al 8 de septiembre con la ambición loable de construir, un año más, un ecosistema artístico poblado por artistas desafiantes del aburguesamiento escénico y en el que respirar el público la posibilidad de ser libres al compartir con ellos un espacio de creación continua. La programación de Fira Tàrrega-Teatre al Carrer’13 fue el resultado del riesgo de los profesionales que exhibieron sus trabajos y de la necesidad de sus espectadores de cuestionar sus prejuicios escénicos.

 La Compañía catalana Ponten Pie edificó una cabaña en El Molí de El Talladell, a dos kilómetros de Tàrrega. La capacidad de sugestión de estos artistas fue la mejor manera de dejar a parte nuestro desconcierto inicial por hallarnos en paraje apartado. Después de darnos la bienvenida, fuimos invitados uno a uno a habitar su interior. Para pasar con ellos unos instantes en un interior gélido, ataviados con abrigos protectores. El refugio que nos habían preparado estaba construido de madera pero lo que nos convenció a entrar en él fue la delicadeza que lo recubría, fabricada con las buenas maneras de sus artífices. Los tres se ganaron nuestra confianza mostrándonos que cuando hay sensibilidad por parte del artista, sutileza en la puesta en escena y habilidad para recrear una atmósfera ambigua pero acogedora, el público viaja deseoso donde se le proponga.

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Natàlia de Las Nieves

Ârtica” es una propuesta que desempolva la capacidad sensitiva del espectador, esa que suele permanecer en estado de hibernación en el acontecer diario: La vista porque expone una serie de episodios de gran belleza congelada, que uno percibe bien resguardado en el interior de la cabaña y a través de las ventanas. El tacto, al relacionarse la maestra de ceremonias con cada uno de nosotros acariciándonos esos ropajes que nos separan de la entrega total y uniéndonos a través de hilos que previamente ha tejido con irresistible fervor. Oído puesto que se nos deleita con unas melodías hermosísimas a medio camino entre la melancolía y la ilusión de estar juntos viviendo unos momentos mágicos. Y finalmente, el gusto. O, mejor dicho (si se me permite la licencia), el buen gusto. El que destilan Sergi Ots, Emilie De Lemos y Natàlia Méndez al transmitirnos con generosidad una intimidad escénica desde la cercanía espacial, la complicidad de iluminar y apagar el escenario en equipo y lo más difícil en un espectáculo teatral: Hacernos olvidar que procedemos de distintos lugares para empujarnos a crear todos juntos uno solo y común en el que hablamos el mismo idioma, dialogando artistas y público con nuestra mirada curiosa y afectuosa.

por Juan Marea

ImageSergi y Natàlia hilando nuestros sueños

http://www.firatarrega.cat/fira/programa/2013/6/artica
http://www.ponten-pie.com/

“Lo único que necesita una gran actriz es una gran obra y las ganas de triunfar” de Vaca 35: Despiadado servilismo en Tàrrega

La inteligencia convertida en arte escénico fue servida en Fira Tàrrega’2013 por la Compañía Vaca 35. Y pocas veces se me ocurriría expresarlo mejor: Se trata esto no solo de un espectáculo, sino también de una disección pormenorizada de las relaciones entre teatro y sociedad desde la microscópica muestra que propone la presentación en escena de dos actrices que interpretan “Las criadas” de Jean Genet y que además exhiben poco después su conversión en seres humanos dependientes: Se sirven entre ellas en ese día a día que el espectáculo nos muestra sin remilgos: Se alaban, se desprecian, se humillan para finalmente aceptar con una resignación fascinante que no pueden vivir la una sin la otra. Por ello, las vemos conviviendo de una forma deliciosamente impúdica: de la colada a la cocina; del baño a la cama pasando por el previo cuento de hadas para finalmente conciliar el sueño juntas en una misma cama.

Damián Cervantes, el director, maneja con precisión quirúrgica los temas que desea retratar y logra una conjunción admirable del tratamiento del espacio (el “Safareig” de Tàrrega escupe sordidez y encanto añejo a la vez), el enfrentamiento de las actrices (maravillosamente equilibradas: la rotunda Mari Carmen Ruiz desafía una y otra vez a la escuálida Diana Magallón; la ternura oronda de la primera casa estupendamente con la discreción estridente de la segunda) y, sobre todo, la dramaturgia, que merece párrafo a parte.

criadas estr                           Diana y Mari Carmen, adorables servidoras

Y ahí va. La compañía mexicana funde en una propuesta única la crueldad del texto de Genet, el humor socarrón de las dos “divas” después de la función para hacer una crítica despiadada del cretinismo de la profesión, y la miseria de la vida cuando no nos queda más remedio que aceptar al otro como único medio de supervivencia. Y añadamos a todo ello el simbolismo del juego escénico, certero: Las protagonistas se pasan la función barriendo el suelo, como verdaderas “criadas” que son de esta vida no siempre deseable y de la que nos empeñamos en borrar continuamente nuestros propios rastros.

Todo ello para hablar una vez más de la realidad desde la ficción teatral. O al revés.

por Juan Marea

http://www.firatarrega.cat/
http://www.vaca35teatro.com.mx/

Marc González de la Varga, coautor y codirector de Pentateatre Atòmic: “Nos gusta la promiscuidad teatral.”

Cuando uno es entusiasta, decidido y sabe comunicar, el miedo se alinea en propio bando. Marc juega con habilidad. Nosotros saltamos al campo con él. Y el Aquitània Teatre se apresura a convertirse en el mejor estadio.

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 Josep Maria, Raül y Marc a punto de hacernos explotar 

Os llamáis PENTATEATRE ATÒMIC.

El nombre surgió entre risas y de una forma espontánea a un mes de estrenar nuestro primer espectáculo. Una noche, reunidos en el Bar Vinsiteca situado en el Eixample de Barcelona donde empezamos a actuar. De eso hace dos años. Fue como un chiste: “Penta” porque incluía cinco obras, y “Atòmic” porque cada una duraba quince minutos y era explosiva.

¿Para qué dan quince minutos en teatro?

Pues para lo mismo que una historia de tres horas. Lo importante es tener claro lo que quieres contar. Y que sepas hacerlo de una forma ordenada, intensa y con la que llegue el mensaje. Todo bien concentrado.

Decís que las cosas intensas son las más puras.

Lo nuestro es puro: Lo hacemos de verdad. Actuamos en espacios reales, los actores se dejan la piel, están a un metro del espectador y las historias que contamos salen de las entrañas de sus autores. Para mí eso es pureza. La propuesta de Pentateatre Atòmic impacta como cuando uno se enamora.

¿En qué sentido?

Uno no está enamorado toda la vida, ¿no? Te enamoras y eso dura muy poco tiempo. Las cosas intensas son las más breves, que incluso te explotan en la cara. Todo florece en un pequeño instante y eso te conmociona.

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Albert Eguiazábal y Alzira Gómez celebran en «Crisis» su tierna complicidad desde la azotea del Aquitània

¿Apostáis entonces por una “promiscuidad teatral”?

Son cinco obras que se representan simultáneamente. Nos gusta la promiscuidad en ese sentido. Y cuando el público sale del “Pentateatre”, lo hace con más ganas de querer a sus amigos, a su pareja… Porque tiene los sentimientos a flor de piel. No sé si entre obra y obra se enrollará algún espectador con otro… Si alguna vez pasa, estaré encantado de poder comprobarlo como buen voyeur que soy.

¿Qué ambiente se respira ante tal ejercicio frenético teatral?

En el espacio global donde se representa nuestro “Volumen 3” circulan a la vez cinco energías distintas. El espectador disfruta sintiendo que en el mismo momento en que está llorando, otro se está “partiendo la caja” con la pieza que está teniendo lugar a escasos metros. Se crea esa “promiscuidad” entre las salas y entre los grupos de espectadores porque al salir uno de ellos de un recinto escénico y desplazarse al siguiente se cruza con otro grupo y se miran a los ojos con complicidad.

Las cinco obras que proponéis son de géneros muy variados. ¿Tanta dispersión no confunde al espectador?

Ése es uno de los puntos fuertes de nuestra compañía: Se agradece que las obras sean tan distintas entre ellas. Porque el espectador se lleva a casa un “saco” repleto de emociones y sentimientos. Muchos nos dicen que les hemos hecho reír, llorar, pensar, emocionarse y hasta cabrearse. Al público le gusta que le des algo totalmente distinto cada quince minutos.

¿Responde la brevedad de vuestras piezas a estos tiempos de “zapping” compulsivo?

La gente necesita cada vez más que las cosas sean rápidas. Las personas solemos fijarnos antes que nada en la duración. Ello condiciona nuestras decisiones a la hora de apostar por algo. Por eso nosotros procuramos ofrecer un espectáculo bien hecho y que transcurra en un periodo de tiempo muy breve. La gente no quiere puntos de fuga en la manera de contar las historias.

¿Vuestra fórmula es una solución también a la precariedad laboral en el mundo escénico?

Nuestro equipo está integrado por diez actores, tres o cuatro directores, la gente de producción y los técnicos. Somos casi veinte personas. ¡Es imposible que podamos vivir de ello!

No se os caerán los anillos entonces a la hora de trabajar juntos.

Para que te hagas una idea: Los directores hacemos de técnicos si hace falta, acompañamos al público en su trayecto por los diferentes espacios, presentamos el espectáculo y lo despedimos. Estás todos los días “en bucle”. Y eso puede llegar a saturar: Hay que saber digerirlo.

Sois una compañía liderada por tres creadores principales.

Raül Z. Méndez, Josep Maria Riera y yo. Cada uno escribe y dirige las diferentes obras que componen nuestro espectáculo. Raül y yo nos conocimos en la Facultad. Y, después, con veintipocos años te pones a hacer cortos e historias. Josep Maria se presentó como actor a uno de mis “castings”. El corto que hicimos juntos no llegó a ningún lado (por suerte) pero en cambio encontré en él quien me dijo por primera vez que yo era capaz de contar historias.

Procedéis de diferentes ámbitos de expresión.

Lo importante es saber contar historias, tanto si vienes del teatro como del cine o la televisión. Cada uno de estos medios tiene su manera específica de hacerlo y eso enriquece el resultado final de nuestro espectáculo. Nos han dicho que algunas de las historias son muy cinematográficas…

¿Cualquier espacio puede ser un escenario?

¡Sí, siempre! Solo necesitas un lugar donde comunicar y que haya alguien escuchándote. Nos hace más gracia actuar en la sala de proyecciones o en la azotea del Aquitània Teatre que en su propia sala principal. ¡Pero es que nosotros hemos llegado a escenificar en un lavabo, en el almacén de un bar, en una cocina y hasta en una mesa de ping-pong!

Al ser los escenarios tan reducidos, ¿hay relación directa entre el actor y el espectador?

Aprovechamos la oportunidad que nos da la proximidad del público para hacerle algún guiño. Hay que dejar la puerta abierta por si el espectador obliga a modificar el guión pero siempre con la técnica necesaria para poder redirigirlo y llevarlo a tu terreno.

¿Qué representa para un actor trabajar con vosotros?

Pues cinco pases en sesión continua con cinco públicos distintos que provocan sensaciones distintas cada quince minutos y durante cinco días a la semana… Es como estar encerrado en un bucle total. Con la adrenalina a tope. ¡Puedes acabar chalado! Se te abren todos los “chakras” y es muy probable que algún día a alguien llegue a explotarle la cabeza. Pero todo está controlado: Hemos firmado un seguro con el Aquitània para que nos indemnice si ocurriese algo así…

nit dels petons 2Albert Garcés y Nano Márquez desconcertados en la delirante «La nit dels petons»  

 ¿Qué incluye este “Volumen 3” de Pentateatre Atòmic?

Pues “EL PACO DONALD”, un monólogo que relaciona todas las demás partes porque habla del oficio del actor. Y “EL SÉPTIMO CHAKRA”, obra valiente porque habla de un tema muy delicado: el cáncer. Aquí lo tratamos con humor y mucho respeto. Los espectadores ríen mucho y también se emocionan. Con “LA NIT DELS PETONS” nos enfrentamos a una historia de ciencia ficción escalofriante porque nos avanza que en el futuro la gente irá en mallas. ¡Es una advertencia! En “CRISIS” nos preocupa la cultura en los tiempos actuales y cómo afecta ello a nuestras vidas personales. Y nos ha salido muy tierna. Y también está “TÍTOL PER DETERMINAR” de Iván Morales, el celebrado autor y director de “Sé de un lugar” (una de las sorpresas de la pasada temporada en la cartelera barcelonesa), que escribió la obra especialmente para nosotros y siguió muy de cerca sus ensayos.

Lo que pretendéis es “explicar historias que emocionen a un público con ganas de cambios”.

La gente siempre quiere que le cuenten historias. Por eso vemos las noticias, devoramos series o nos interesamos por las vidas de nuestros amigos o familias. Eso nos alimenta el alma. Pero, al mismo tiempo, queremos escapar de algún modo del “bucle” en el que nos sentimos encerrados. La gente se pregunta a todas horas: ¿Cómo salimos de la crisis? ¿Cómo vamos adelante?

¿Y es posible cambiar?

Solo puedes cambiar si eres valiente. Primero tienes el deber de informarte: Saber qué quieres cambiar. Y después, necesitas el valor de hacerlo. Para eso hay que tener voluntad. Nuestra sociedad carece de voluntad porque esta sale de las entrañas y asusta. Esto también es aplicable al teatro.

¿Por ejemplo?

El espectador espera que le cuentes historias de otra manera. Es más importante cómo lo cuentas que lo que cuentas. En ese cómo entra el riesgo, los detalles escénicos. Eso es lo que nosotros trabajamos constantemente. En algunas ocasiones, in extremis un director ha tenido que ponerse a actuar. Y sales airoso. El público agradece que le eches ese valor. Hay que tirar para adelante sea como sea.

¿Hay algún tema que no trataría Pentateatre?

Ninguno: Nos atrevemos con cualquier tema. Es más: Cuanto más raro sea, mejor. Si de algo tenemos ganas, es de poder hablar de lo que sea. Aquí somos totalmente libres. No hay límites.

por Juan Marea

Fotografías de: Nicolás Jódar

El «Volum 3» de Pentateatre Atòmic se representa en el Aquitània Teatre hasta el 6 de octubre
http://www.teatreaquitania.com/

Marc Crehuet, autor y director de El Rei Borni: «Gracias al tuerto los demás pueden abrir los ojos»

Sale acelerado de un plató a ritmo de “Pop Ràpid” (serie sobre modernos de manual de la que es director y guionista y cuya segunda temporada emite actualmente Televisió de Catalunya). No contento con eso, se trae a rastras a sus actores para servir a un monarca tuerto, contradictorio y desternillante. ¡Larga vida a Marc!

ImageLa búsqueda de Marc

 ¿Quién es el Rey Tuerto de esta función y quiénes los ciegos?

El “Rey Tuerto” es Ignasi, un manifestante que pierde un ojo a causa de una bola de goma y que se reencuentra casualmente con el agente antidisturbios que le disparó.
A raíz de su accidente, este “Rey” provoca que los demás reflexionen y duden. Gracias a ser tuerto el resto de personajes puede abrir los ojos.

 Sientas a cenar juntos a un “mosso d’esquadra” tirador y a un activista herido. ¿Serán capaces de comer en la misma mesa?

Al principio no saben quién es quién. En un momento dado, la verdad sale a la luz. Digamos que la comida no les sienta muy bien.

 ¿Cuál es el tono de este espectáculo?

La obra empieza siendo una comedia costumbrista pero se va oscureciendo y agriando hasta convertirse en una comedia negra. También tiene un aspecto crudo que remite al western por el enfrentamiento entre los dos protagonistas masculinos.

 ¿Qué te llevó a concebir “El Rei Borni”?

Empecé a escribir esta historia a partir de un suceso que me impactó especialmente: el caso de un chico italiano a quien le ocurrió lo mismo. Pensar en ello me provocó una serie de preguntas. Escribiendo me surgieron más. Quería saber cómo era una persona que se dedica a esta violencia institucional, que puede causar accidentes como este y que aquí son tristemente familiares.

 ¿Qué tal ha resultado la experiencia de parirlo?

Pues muy difícil porque yo nunca me había enfrentado a un componente social de esta índole. Además me resultaba algo muy cercano puesto que la obra se refiere a hechos ocurridos en la ciudad en la que vivo. Tenía miedo al abordar el tema. Estoy acostumbrado a la comedia y tenía claro que quería moverme dentro de ese género pero no quería obviar el aspecto dramático y social de la historia, así que tuve que encontrar un fino equilibrio para poder integrar todos estos aspectos.

¿Cómo fue el proceso de dramaturgia?

Empecé a escribir la obra un poco desde la indignación. Quería decir muchas cosas y la primera versión quedó demasiado discursiva. Conforme la iba escribiendo, descubrí que no se podían decir las cosas de una manera tan clara y por eso fui apostando cada vez más por el humor y los gags. He intentado mantener el equilibrio entre lo serio, lo trascendente y lo cómico huyendo del riesgo de frivolizar. A pesar de todo, el hecho de haber escrito esa primera versión es lo que hace que la obra esté cargada de ideas y no se quede solo en un conjunto de situaciones cómicas.

 Los personajes son ambiguos y, por consiguiente, ricos.

Sus claroscuros se van descubriendo a medida que avanza la obra. Te van llevando a sitios distintos con sus diferentes puntos de vista sobre la misma cuestión. Te hacen reír y también pensar.

 También aparece en “El Rei Borni” un político omnipresente.

Ese personaje me gusta especialmente porque abre una segunda línea narrativa, de carácter conceptual, paralela a la principal, que tiene un cariz más realista. Son como dos obras de teatro en una. Me pareció interesante que las dos historias se fusionaran después en una.

¿Se llevaría bien ese político con el resto de personajes si tuvieran que convivir?

Lo dudo porque pertenecen a mundos opuestos. A pesar de todo, nuestro político vive un proceso de humanización: empieza con un discurso frío, distante y abstracto y evoluciona hasta el punto de que quizás podría llegar a entender a otro ser humano. El político representa un discurso desgastado de los medios de comunicación y de muchas instituciones, que pierde sentido cuando hay problemas como los actuales.

 Hablas de la frustración y el descontento que siente la gente. ¿Cuáles son los que sientes tú como creador?

Escribir sirve para entender las cosas. Pensé que llegaría a alguna conclusión. Como autor, me siento satisfecho del resultado. Pero como individuo se me plantearon muchos interrogantes y no he conseguido averiguar las respuestas. Es difícil acercarse a la verdad en estos temas.

 ¿Salvas a alguna de tus criaturas al final de la función?

Yo creo que se salvan todos. No condeno del todo a ninguno. O condeno a cada uno, que viene a ser lo mismo: Todos somos personas y todos tenemos nuestros motivos para actuar, por muy absurdo que pueda parecernos.

Eres autor y director de esta propuesta escénica. ¿Cómo consigues que no se entrometa uno en la esfera del otro?

Hitchcock decía que “hay que rodar en contra del guión y montar en contra del rodaje”. Si no, te aburres trabajando. Aunque el texto (que es el resultado de un trabajo de varios meses) constituye la estructura férrea de la puesta en escena y previo a los ensayos, con los actores me gusta después probar, escucharles, incorporar los gags que se les ocurran.

Estrenasteis en la diminuta Sala Flyhard. Después de haber pasado por Madrid, volvéis a Barcelona y pasáis fugazmente por la flamante Sala Barts.

En el Barts estrenamos escenografía, que responde a algo de lo que habla la obra: el “valor de la austeridad”. Con poco presupuesto, los escenógrafos Pablo Sánchez y Manu Pagès han construido el esqueleto de la casa en la que transcurre la acción. A pesar de las grandes dimensiones de la Barts, hemos intentado mantener la atmósfera creada en la Flyhard para que el público tenga la sensación de hallarse en el escenario. Como espectador, me parece interesantísimo el poder estar tan cerca de la ficción. Si en el cine se busca atraer a más espectadores con el efecto “3D”, no hay nada más parecido a ello que una sala de teatro de pequeño o mediano formato, donde puedes casi tocar a los actores.

¿Cómo acaba este “Rey”?

El desenlace es potente, permite varias lecturas. Pero prefiero no seguir hablando de él porque es uno de los grandes momentos de la obra. Muchos espectadores nos han dicho que les ha parecido muy impactante.

¿Quién no debería ver “El Rei Borni”?

Esta obra la vio un chico a quien habían reventado un ojo en una manifestación, que vino acompañado de su madre y nos felicitó: Se había sentido muy identificado con el personaje central y se divirtió mucho. ¡Excepto en aquellos momentos en que el actor que interpreta al “mosso d’esquadra” adoptaba una actitud desafiante! Me gustaría saber qué opinan los que están al otro lado. No creo que hubiera ningún problema a menos que vinieran cuarenta de golpe…

 por Juan Marea

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Miki Esparbé, Betsy Túrnez, Alain Hernández y Ruth Llopis en la Corte

«El Rei Borni» se representa hasta el jueves 12 de septiembre
http://www.barts.cat/ca/e-120/EL-REI-BORNI

“El Rei Borni” de Marc Crehuet: Tuertos de risa

El Reino de los Cielos a menudo nos queda lejos. Pero como somos miméticos por naturaleza social, nos empeñamos en intentar reproducirlo siempre que tenemos ocasión de coincidir unos y otros. Y a la sazón el autor y director Marc Crehuet corona a un indignado para ajusticiar al verdugo que le dejó sin un ojo en el transcurso de una manifestación cuando el último ejercía impecablemente su labor de gestión de masas al dispararle con balas de goma. Eso creía el orgulloso agente antidisturbios hasta que las circunstancias le ponen de nuevo frente al objeto de su celo profesional. Momento ese de resolver apresuradamente quién de ambos tiene derecho a ostentar el cetro.

Pero bajemos un poco el nivel. Os presento una comedia ácida sobre cuatro jóvenes confundidos en un panorama donde la pasividad solidaria y la cobardía existencial saltan de un mitin político televisado al comedor extrarradial de una pareja que por un momento pensó recuperar la vigencia de su deseo de ser felices al invitar a otra a cenar. La tensión ante la evidencia de no tener ni querer nada que compartir unos y otros se adueña del lugar. Y Crehuet nos lo sirve en forma de comedia de situación salpimentada de escenas jocosas ocurrentes, intérpretes carismáticos y un hilo conductor políticamente incorrecto: ¿puede alguien abandonar su ceguera sin preocuparse del prójimo? ¿sirve de algo la cantinela de la clase política de alto standing al proclamar el conato de austeridad si ni siquiera somos capaces de compartir con nuestra pareja o con los amigos de antaño? El ágape se sucede sin el menor entusiasmo por parte de los forzados comensales. Y cuando se descubra el pastel, no habrá quien apague sus velas incendiarias.

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¿Larga vida al Rey?

El drama entonces no solo pasaba por allí sino que precipita una acelerada caída de estos chispeantes antihéroes para elevarlos a la gloria del absurdo cuando se descubren cómplices de un secuestro de primer orden. Y el delirio de la trama se convierte en su mejor baza porque se nos sirve con unos diálogos frescos y deliciosamente verosímiles. El juego de equívocos potencia la habilidad de un reparto acertado y ecléctico que impone unos personajes estupendamente dibujados. Pues la ambigüedad con que su autor los lanza al escenario permite que superen la caricatura y los acerca peligrosamente a contrafiguras de los desarmados espectadores, a los que corresponderá ser “tuertos” en un desenlace escalofriante cuyo efectismo no molesta sino que congela hábilmente las carcajadas pulverizando por unos instantes la ficción.

Por Juan Marea

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Un trío vasallo

EL REI BORNI
Teatre Barts
http://www.barts.cat/ca/e-120/EL-REI-BORNI
Avinguda del Paral·lel,62, de Barcelona
Del 31 de agosto al 12 de septiembre
Horario: de martes a sábado, a las 21 horas; domingo, a las 20 h
Precios: de 15 a 18 euros
En catalán

Autor y director: Marc Crehuet
Reparto: Xesc Cabot, Miki Esparbé, Alain Hernández, Ruth Llopis y Betsy Túrnez
Escenografía: Pablo Sánchez, Noelia Güerri y Jaime Cavero
Diseño de luces y sonido : Xavi Gardés
Vestuario: Mar Muñoz y Mar Guixé
Coreografía: Tuixén Benet

“Tango”: Tres bailan solos al son de una hermosa música.

Bailar solo acaba siendo la mejor manera de escuchar la música. Cuando quien tiene que seguir su ritmo está convencido de que no hay que perder el compás. Pero a menudo exigimos una pareja de baile. Y a esta le solemos pedir que sienta como uno la pasión de moverse.

En “Tango” de Manuel Molins, tres personajes saltan a la pista buscando la manera de estar convenientemente acompañados. Sin conseguirlo.

Reunidos los tres entre coordenadas de sensuales aguas mediterráneas y el empeño de Marta por ser feliz amando, el escenario nos localiza un punto confluyente donde ella ha establecido su refugio con un amante que responde a su ideal, y en el que también deberá enfrentarse a un pasado que no pensaba desvanecerse simplemente por la voluntad de ella.

Todo está dispuesto en ese lugar para que, juntos, percibamos el aire del deseo: una terraza espaciosa, los preparativos de un ágape que se adivina suculento, y el mar como telón de fondo y narrador apasionante del desencadenamiento de acontecimientos. Molins, que además de concebir este “Shangri-La” sobre el papel también lo corporeiza ahora, dispone a lo largo de este espacio escénico las tres figuras que deberán transitarlo con tenacidad: tres personajes antitéticos para hablar de tres actitudes ante el amor. En su modalidad de romance apasionado e incendiario. Por eso la historia transcurre en dos noches de San Juan, aquella en que las hogueras de la playa tiñen de llamas festivas la arena de la playa.

Marina Viñals es la heroína, porque esta es una historia de las de antes. Con su trama morbosa y una tragedia siempre latente. Marina llena a “Marta” de vehemencia interpretativa: ansiosa en sus ademanes a la hora de presentar la situación de partida, arrolladora cuando se reúne con su amante y especialmente emotiva a la hora de venirse abajo su criatura reconociendo su dolor. Es entonces cuando trasluce la humanidad de su personaje. Le dan la réplica, por orden de aparición y de preferencia de sus latidos, Lluís Romaguera como su adorado Marc, contrapunto delicado al torrente de emociones que desplegará la protagonista: su mirada esquiva, sus movimientos vacilantes, su fragilidad interpretativa y su porte de galán joven casan bien con la condición de títere que asumirá el personaje en la función. Por último, Paco Alegre es el temible marido burlado pero nada apaleado: su voz suave pero firme y la frialdad de su expresión le ayudan a conferir al malvado titular una reconocible identidad.

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 Amor en una noche de verano

Una vez que las tres piezas de la historia ya están presentadas y el argumento que defenderán claramente expuesto, queda que la música que debe acompañarles sea la apropiada: Molins juega con elementos simbólicos que consiguen dotar al espectáculo de cierta magia redentora de la previsibilidad del argumento y la rigidez en el planteamiento del trío: ese hermoso tango que bailan una y otra vez la pareja del presente, la única posible (“El tango es el romance de la gente sin historia” pronuncian entre vaivén y vaivén) para volcar en él la fuerza del deseo fatal; la complicidad de ambos cuando reproducen su primer encuentro bajo el influjo terrible de Bee Gees, que destila comicidad y ternura; la belleza de las escenas tórridas. Y el tratamiento del mar que se proyecta a lo largo de la representación metamorfoseándose en el estado de ánimo de la intrépida protagonista: relajante al principio, pictórico después al potenciar la estética de esos momentos de ilusión y ardiente impaciencia de Marta, y rojo sangrante al precipitarse la tragedia final, efectista pero coherente.

Por Juan Marea

Tango”
Teatre Tantarantana
http://www.tantarantana.com/index.php/es/
c/ de les Flors, 22, de Barcelona

Horario: jueves, viernes y sábado a las 21horas; domingo a las 19 h
Precio: 18€
Duración: 1 hora y 25 minutos
En valenciano

Dramaturgia y dirección: Manuel Molins
Actores: Marina Viñals, Lluís Romaguera y Paco Alegre
Espacio escénico e iIuminación: Luis Crespo
Audiovisual: Ivan Arbildua
Vestuario: Pascual Peris
Coreografía: Salvador Peiró
Ayudante de dirección: Miguel A. Cantero

Marina Viñals, actriz de “Tango”: “Mi personaje se siente como una bola de billar.”

El Teatre Tantarantana de Barcelona acoge del 22 al 25 de agosto “Tango”, obra de teatro en la que el entusiasmo de Marina Viñals, la delicadeza de Lluís Romaguera y la serenidad de Paco Alegre bailan una historia de sensualidades trágicas al son de Manuel Molins.

Marina enumera, reflexiona, siente y sueña estas líneas con nosotros.  

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Marina Volátil

¿Qué es “Tango”?

Es puro teatro. Aquí no hay grandes efectos especiales. Pero sí sentimiento. Para gente con el corazón abierto. Que quiera envolverse con la Noche de San Juan, el amor, la magia, los besos y el sexo. Es una historia de amor más donde hay de todo: seducción, celos, rabia, lágrimas. La vida. Ni más, ni menos.

¿Qué es “Tango”para ti?

Un viaje emocional. Mi personaje, Marta, pasa por todos los estados de ánimo posibles. Y lo disfruto. Es la búsqueda de la libertad de una mujer. Que al inicio de la función tiene la felicidad a flor de piel porque se halla en un estado bestial de enamoramiento, el estado más bonito del ser humano: las mariposas, que-suene-el teléfono-¿será-él?-¡tiene-que-ser-él-por-favor! En esa noche de San Juan vive la felicidad absoluta. Para desaparecer poco después.

¿Por qué? ¿Qué le pasa entonces a Marta?

Ella estaba viviendo una mentira sin saberlo. Así que decide romper con todo, se quita el vestido y vuelve a empezar: Ya no puede seguir igual.

¿El vestido?

Es la prenda que define a mi personaje a lo largo de gran parte de la obra. Tenía que ser muy ligero, volátil. Como el amor, las mariposas. Y su gasa debía sugerir todo lo que rodea a Marta en ese momento: su refugio, la playa, el mar, el salitre, las olas. Representa el ahora y la relación con su amante, Marc, que ella siente que es solo suyo. Al final se convierte en el mayor sufrimiento de Marta. Por eso ella se lo quita, lo aparta y decide que no quiere saber nada más de él.

¿Bailó alguna vez Marta con su marido, Tomàs?

Tomàs sabía bailar el tango y quiero pensar que Marta descubrió este tipo de baile cuando le conoció. Creyó quererle pero enseguida se dio cuenta de que eso no sucedería jamás. Cuando ella empieza a amar a Marc, entonces comprende lo que es verdaderamente el tango: pasión, calor, sudor, roce… Puro sentimiento.

¿Qué recomendaría Marina a Marta?

Yo le diría: ¡”Qué bien has hecho! ¡Qué par de huevos tienes!” Porque creo que es una mujer muy fuerte. Es muy valiente. Romper con todo requiere un gran esfuerzo. Y, a pesar de la decepción que sufre, revelarse capaz de seguir queriendo a quien más daño le ha hecho… Le diría: No cambies.

¿Le reprocharías algo?

Nada. Absolutamente nada.

¿Qué sumas tú como actriz a “Tango”?

Cada vez que me pongo en manos de un director, intento superarme y mejorar. Con los años, tengo menos miedos y, a la vez, más nervios. Yo sumo vivencias. Quiero poner aquí encima lo mejor de mí. Esta función requiere de muchos sentimientos. Mi personaje se siente como una bola de billar impulsada de un lado a otro. Hasta que decide irse. Saco mis sentimientos y si a alguien no le gusta, pues lo acepto.

“Tango” es un espectáculo para los sentidos. ¿Tiene que ver con ello que lo ambientéis en la costa mediterránea?

Sí: De ahí que recurramos al sonido del mar y de la brisa; a su luz y colores. Y si hubiéramos podido, hasta le habríamos puesto su olor. En Valencia, muchos espectadores nos dijeron que les recordaba a la Playa de la Malvarrosa. A parte está todo lo que se dice en “Tango” y cómo se dice: Su texto suena como si fuera una canción. También el movimiento que transmitimos. Una amiga, al verla, tuvo la sensación de que mi personaje estaba bailando continuamente al moverse. En esta obra hay muchos desplazamientos: Hay huidas.

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Marina a Punto de bailar

¿Cómo vives la experiencia de interpretar a Marta?

Tengo que abrirme mucho, poner todos mis sentidos. Cada vez que salgo al escenario, la sensación es que me expongo mucho. Pero me gusta.

¿Cómo la preparaste?

Me costó entender el personaje: Me preguntaba: ¿Es posible que una mujer que ha dado la vida por su amante y que está loca por él, reaccione así? Aunque, en realidad, hay muchas cosas que me unen a ella. Todo excepto lo exterior, lo que rodea a Marta. Los sentimientos que tiene son los míos también. Hacer un personaje como este, que siento tan cercano a mí, es muy bonito pero tiene un riego porque me exijo más a mí misma. Yo también soy una tía muy valiente. Lo he sido a lo largo de mi vida.

¿Qué ofrece, a fin de cuentas, vuestro “Tango”?

El público que venga a bailar estos días al Teatre Tantarantana encontrará tres corazones. Me encanta cuando viene a vernos gente que se deja querer por nosotros, los artistas.

¿No se puede perdonar el engaño cuando hay tanto amor?

Sí. Claro. Pero cuesta. Cuesta decir: “Después de todo lo que me has hecho, te sigo queriendo”. Cuando hay amor lo perdonas todo.

Por Juan Marea
Fotografías de Celia Torres

«Tango» se representa en el Teatre Tantarantana de Barcelona
c/ de les Flors, 22
http://www.tantarantana.com/index.php/es/

Manuel Molins: “Sin acción no hay teatro.”

El Teatre Tantarantana de Barcelona inicia su IV Cicle Complicitats en Xarxa desdibujando límites escénicos entre Catalunya y Valencia. “TANGO” es el espectáculo inaugural y conversamos con Manuel Molins, su autor y director, sobre danza pasional, amores revitalizadores y teatro que suma.

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¿Cuál es el argumento de “TANGO”?

“TANGO” trata de una mujer que decide romper su matrimonio y huye a la costa, a un paraje comprendido entre Denia y Figueres. Allí conoce a un joven con quien empieza una relación que va más allá del polvo de una noche. Es una historia de amor que llega hasta donde puede.

“TANGO” es una historia de deseo y amor imposibles.

El tango argentino o uruguayo suele hablar de pasiones arrebatadoras y trágicas. No es ese el recorrido de nuestra propuesta. Nosotros partimos de la quintaesencia del tango europeo, que habla del deseo y de la utopía. El que apunta a las dificultades que conlleva alcanzar uno y otra.

“TANGO” es una historia de amor ambigua cuyo inicio colinda con la comedia y poco a poco se adentra en otro camino. No es derrotista pero sí que suscribe aquello del “mira, hasta aquí hemos llegado”.

Marta, la protagonista, sentencia: “No me pidas una segunda oportunidad: No hay ninguna posibilidad.” Y es que cuando una relación empieza a partir de la mentira, no puede crecer.

 No es esta tu primera colaboración con el Teatre Tantarantana.

El Tantarantana ya exhibió “SABATES DE TALÓ ALT”, texto que escribí en la misma época que “TANGO en el año 2008 dirigida por Albert Mestres, con Carme Sansa y Aina Calpe.

 La obra no se había representado aún en España hasta que tú has tomado las riendas ahora.

El Centre Dramàtic de València intentó  llevarla a cabo por primera vez en 1988 pero no pudo estrenarse por problemas de reparto. Se estrenó tiempo después en Liverpool y en inglés.

 ¿Cómo es el “TANGO” que finalmente llega a nuestra cartelera?

El TANGO que ahora os presentamos es un espectáculo digno, bello, ameno y que, además, dice cosas.

Se trata de una producción pequeña, interpretada por tres actores, que pretende centrarse en sacar el máximo partido de ellos.

En ella, la música constituye un elemento muy importante y el tango “Youkali” representa el leitmotiv.

 ¿De qué trata ”Youkali”? ¿Cómo suena?

En mi opinión, es uno de los momentos mágicos de la música de Kurt Weill, gran autor de la música teatral de los años veinte y treinta. La compuso en 1934 y al año siguiente un poeta francés, Roger Fernay, le puso letra.

Habla de “Youkali”, una isla griega ficticia y fantasmagórica. El narrador de esta pieza musical se encontraba perdido en medio del oleaje. Su barca errante le lleva allí, que es el lugar donde conviven los deseos, el placer, el ensueño, la solidaridad y el amor compartido. Al final, la canción recuerda la condición irreal de Youkali.

Nuestra función es, como este lugar idílico, muy sensual, y, al mismo tiempo, causa apego. Además invita a una reflexión: ¿Qué hacemos con todo esto? ¿Hacia dónde vamos?

¿En qué se diferencia “TANGO” del prototipo de melodrama?

Principalmente en el tratamiento del tiempo. El melodrama suele estructurarse en el planteamiento de la historia, el nudo y el desenlace. Y todo sucede en presente. En cambio, en nuestra obra el tiempo va unido a la identidad: En la pareja protagonista integrada por Marta y Marc ( su joven amante), él se transforma en ella, y ella en él. Un juego, por otra parte, muy simple.

El melodrama suele sustentarse en un triángulo amoroso. ¿Es esta una manera de mostrar la dualidad del individuo?

Si analizamos la modernidad, nos damos cuenta de que ha adaptado al laicismo el esquema eclesiástico del Alma y el Cuerpo, el Cielo y la Tierra. En este sentido, encontramos a pensadores como Kant, Freud, o personajes como el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde de Stevenson. Este sistema bipolar ha hecho mucho daño. Y hoy en día no tiene sentido: Ahora hay que hablar de un “Yo Multipolar”. Pessoa ejemplifica muy bien esta nueva idea. Es este un tema que me ha interesado mucho como autor a lo largo de mi carrera. La posmodernidad bien entendida reclama que pensemos en nosotros multipolarmente. En “TANGO”, la protagonista no es solo ella con el marido y ella con el amante, sino que va más allá.

Ella lucha por un amor sólido aún no contaminado por la superficialidad de la era líquida que sufrimos.

Desde los años cincuenta, vivimos unos tiempos de cambio radical de lo que se consideraban los valores sólidos, tal como los propugnaba Kant, que empiezan a licuarse: el valor del trabajo, el valor del esfuerzo, el del amor: parece que los sentimientos han sido sustituidos por “emociones de choque”. La televisión, por ejemplo, incide en este tipo de emociones para que la gente se vuelva adicta. El sentimiento, en cambio, se caracteriza por la estabilidad, una solidez por encima del momento contextual. Esto es lo que plantea nuestra obra: Marta quiere construir un amor sólido desde la relación que tiene con su joven amante y por ello no está dispuesta a aceptar la mentira. Hoy en día todos nos llamamos amigos en cuanto nos conocemos.

En la función no hay maniqueísmo, sino que hay vida plural y matizada.

Este apunte queda muy bien reflejado en el tratamiento del personaje de Tomàs, el tercer vértice de la historia, que no resulta caricaturizado ni tampoco es panfletario. Hasta la persona más desalmada tiene una parte tierna, débil. Caricaturizar es, para mí, pervertir la realidad. Por ello, los personajes de “TANGO” son de carne y hueso. Critico a los personajes, pero no los caricaturizo. Tomàs también ama a su mujer pero lo hace a su manera.

¿De qué referente partiste al crear el texto?

Tuve presente “La señorita Julia”. Aunque no comparto con ella la misoginia con que August Strindberg, su autor, enfocaba al personaje central femenino. Ambas historias se ambientan en la Noche de San Juan, también conocida como “La Noche del Santo Degollado” y no digo en balde esto último.

Escribiste esta obra hace treinta años.

Cuando escribí “TANGO” estaba muy interesado en el teatro de género, que por aquel entonces era poco menos que un suicidio ya que en esa época se cuestionaba la existencia de los géneros. Y yo quise recuperarlos. Hice comedias, y también “TANGO”, que es mi melodrama más puro. La mayor obra de Shakespeare, “El Rey Lear”, es un gran melodrama. Para mí, la mejor obra de todos los tiempos.

 ¿Qué ocurría en el panorama escénico catalán por aquel entonces?

Al teatro catalán le ha pasado como a la Música disco: Cuando esta surgió en los años 70, era fresca, incluso rompedora pues pretendía la reivindicación de la gente de color, de las mujeres y de los gays. Pero murió de éxito: al cabo de unos pocos años quedó degradada a una música formularia y sus frutos se limitaron a ser productos prefabricados. En el teatro de texto catalán se produjo en los ochenta un intento de renovación. Pero luego también ha caído en el formulismo de la sustracción, en lugar de ir sumando. Actualmente la situación está cambiando y la causa de ello es la propia realidad: El público empieza a cansarse de esta tendencia. En Valencia se da más pluralidad. Para muestra, este ciclo que programa el Tantarantana, que incluye cuatro propuestas muy diferentes.

¿Qué opinas de la profesión de dramaturgo?

Los autores tendemos a ser pedantes, a considerarnos genios desde nuestra primera obra. Y trabajando el género, te ves obligado a adquirir el oficio, aspecto que me parece importantísimo. Es cierto que un dramaturgo debe tener su mundo propio. Pero este espacio personal se construye día a día con la escritura. Uno debe conocer las bases de su oficio, amarrarse a ciertas convenciones. Picasso y Miró, por ejemplo, tenían un gran oficio. Después hicieron lo que les dio la gana. Actualmente vivimos un gran problema en el mundo escénico: Hay una negación de la crítica. Podemos discutir el trabajo concreto del crítico, pero no ningunearlo. Si lo hacemos, estaremos negando la pluralidad. Y esto nos convertiría en autoritarios.

¿Cómo entiendes el teatro?

Unas palabras de Gil de Biedma lo sintetizan muy adecuadamente: “La mejor poesía es el Verbo hecho tango”.

El Verbo es la carne. Que no es hombre ni mujer. Lo somos todos. Como decía Ausiàs March: “La carne quiere carne, no puede ser contradicha”. El Verbo es también la palabra. Y la acción. Es decir, es la palabra-acción encarnada. Pero es que, además, ese “Verbo” constituye el teatro. Muchos dramaturgos explican historias sin ritmo ni aire. Sin aire no hay acción, sin acción no hay teatro. Los griegos y los judíos no separaban la palabra de la acción; no había dicotomía para ellos.

 En “TANGO”, además de autor, eres el director.

La escisión “director-autor” me parece muy artificiosa. No fue hasta finales del siglo XIX cuando apareció la figura del “director”. Yo me identifico mucho con el papel que juega el dramaturgo alemán, que dirige luego sus propias obras.

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                              Molins pendiente; sus actores, en Youkali

¿Con quién baila el tango Manuel Molins?

Yo bailo conmigo mismo. Para mí, la soledad y la autorresponsabilidad son muy importantes. Y  bailo conmigo el tango, el twist, el vals y lo que haga falta.

 

por Juan Marea
fotografías de Celia Torres

Teatre Tantarantana
http://www.tantarantana.com/index.php/es/
c/ de les Flors,22, de Barcelona

«Tango»
del 22 al 25 de agosto

“Oceà” en el Versus Teatre: Prometedor Naufragio

El Mar, fuerza natural, salpica, empapa e incluso ahoga. Muchos somos los que sucumbimos a su poder de seducción. Y a veces vivimos para contarlo. Otras, nos fundimos en él. En un caso y en otro, su dualidad destructora y regeneradora gana la partida.

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                                     El Mar fascina, une y desconcierta.

El mar que suelta la Companyia Retret Teatre es una especie de gran magnitud y resonancia grandilocuente: Se llama “Oceà” y supone una presentación teatral en sociedad de la novela “Oceano mare” de Alessandro Baricco para bañistas atrevidos, esos que se aventuran a acudir a las salas teatrales barcelonesas en pleno agosto desconcertante. Esos que no solo pagan decididos una entrada para ser público convencido. También hablo de esos que no temen la poética del esteticismo escénico. Todos ellos, concurriendo en la intimidad del Versus Teatre.

Navegando sobre el oleaje embravecido por metáforas bellísimas, tiñéndose de espumosos cuadros plásticos con personajes encerrados en su obsesión y tangencialmente coincidentes, y escudriñando un fondo marino incrustado de reflexiones dialogadas y monologadas de profundidad casi insondable. Ahora me refiero a los actores. Zozobrando por la vacilante dirección de Ivan Padilla que lucha con empeño por guiar a su tripulación en un trayecto difícil y apasionante. La inexperiencia de sus actores logra impulsarles a una entrega entusiasta, que compensa las carencias a la hora de crear personajes con entidad propia.

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                             Corriendo en la orilla para estar a la altura.

Y la chispa intermitente de Padilla enciende por momentos el escenario: la introducción expresando con sensibilidad notable la angustia superviviente de su Savingny; la presentación coreográfica de todo el equipo actoral en hermosa simbiosis con el mar; la música elegante de Cels Monotron Campos que enfatiza la importancia de los encuentros de ese crepuscular grupo de criaturas a la deriva; la sensualidad de los momentos sexuales, tan marinos y al mismo tiempo terrenales.

Y por encima de todo, y volando con atractiva timidez, la sugestión de los horizontes dramatúrgicos señalados: ¿cómo captar una pintora la esencia del mar? ¿dónde concretar un científico los límites de aquél? ¿cómo amar el ser humano sin ahogarse en la inmensidad de las todopoderosas aguas?

El Océano que humedece la cartelera teatral desde el 8 de agosto es a veces excesivo en sus pretensiones, otras delicado en las distancias cortas y finalmente arriesgado. Como la Vida, que es su otro nombre.

por Juan Marea

Del 8 de agosto al 29 de septiembre
Versus Teatre
c/ Castillejos, 179, de Barcelona
http://versusteatre.com/

Horario: jueves, viernes y sábado a las 20.30 h; domingo a las 18.30 h
Precio: 20 €
En catalán
Duración: 1 hora

Basada en la novela de Alessandro Baricco
Dirección, dramaturgia y dirección artística:
Ivan Padilla
Intérpretes: Bàrbara Roig, Francesca Vadell, Lara Díez, Ramon Bonvehí, Dani Ledesma, I. Padilla y Cels Monotron Campos
Música: C. M. Campos
Escenografía: Xesca Salvà
Iluminación: Ruben Taltavull y Toni Luque
Ayudante de dirección: D. Ledesma