Crítica literaria: El enano, de William C. Gordon, ed. DeBolsillo.

Martin A. La ReginaEl enano es un libro que, sin ninguna duda, destaca inicialmente por su portada, la cual llama nuestra atención visualmente mostrando a medias a un enano, presuntamente el personaje que da título a la novela, sentado en un sillón de piel que mira fijamente, casi desafiante, al futuro lector con la barbilla ligeramente apoyada sobre la mano derecha. Todo esto con un fondo cromático rojizo que sin duda prefigura el tono criminal y sexual de la trama de la novela.

El libro en cuestión es la tercera novela de William C. Gordon, y también la tercera entrega de las aventuras detectivescas de su personaje estrella, Samuel Hamilton, el joven y esmerado reportero especializado en la investigación de los casos más cruentos que acontecen en la ciudad de San Francisco. Si en la primera intriga investigada por Hamilton, y escrita por Gordon, el periodista tuvo que rastrear una red de tráfico de obras de arte chinas, y en la segunda se dedicaba a indagar sobre la muerte en extrañas circunstancias de un empresario armenio, en la tercera entrega Samuel investiga el extraño hallazgo de un pedazo de muslo humano en un cubo de la basura en el barrio de China Basin. Un descubrimiento que llevará a Hamilton a internarse en Mission, el barrio hispano de la ciudad y en los ambientes sexuales más sórdidos de San Francisco.

A ver, ¡centrémonos un poquito! Por si no lo he dicho antes, la novela está ambientada en el año 1963, por lo que el lector debe de hacer un esfuerzo mental inicial para situar la investigación cincuenta años en el pasado, cuando no existían las “infalibles” pruebas científicas actuales ni los cuerpos policiales al estilo CSI, o al menos no disponían de los ingentes medios científicos que nos muestran hoy en día en la televisión.

El argumento de la novela es, eso sí, bastante singular, ya que nos introducirá en el interior de la comunidad latina de San Francisco, de la que se aprovechan los personajes oscuros de la trama: el reverendo Dusty Schwartz, el enano del título, afectado por su condición física y que explota la crítica situación económica de sus adeptos para beneficiarse sexualmente de las acólitas más jóvenes y alcanzar algo de autoestima; y Dominique, una curandera que ejerció en el pasado como dominatrix sado-masoquista. Todo un contexto que se ensuciará aún más al mostrarnos los bajos fondos “sexuales” de la ciudad, entre ellos el ambiente gay de la época, recordemos que no del todo bien visto por las autoridades de aquel entonces, en el que presas y cazadores mezclan sus libidos para satisfacer sus más bajas pasiones.

William C. Gordon (c) Marcelo Lombardi
William C. Gordon

Gordon nos ofrece una trama policiaca que nos sumerge en el San Francisco de los años 60 y nos permite seguir las andanzas detectivescas de su personaje principal, Samuel Hamilton, y de su grupo de allegados y amigos que le ayudarán, cada uno a su forma, en su indagación. Entre ellos hallamos a Melba, la descubridora del cascajo humano, amiga y propietaria del local de copas Camelot, la base de operaciones del grupo investigador; el forense Barnaby McLeod, que le facilitará, algo a desgana, la información confidencial acerca del caso o Bruno Bernardi, el detective que compartirá las pesquisas con Samuel. Ambos tendrán que llevar adelante la investigación con la que resolver a quién pertenece el trozo de muslo humano encontrado en la basura por Melba y quien es el autor de una serie de asesinatos y desapariciones que parecen vinculadas al caso. Todo ello adornado por toda una serie de locales musicales y restaurantes de la época que los protagonistas irán visitando a lo largo de la novela y que recuerdan, por los nombres y las descripciones, los de aquellas películas musicales y de cine negro americanas de los años 40, 50 y 60.

Gordon, como dije, nos presenta una trama peculiar y sin grandes pretensiones, vinculada con la experiencia personal del autor, que representó entre los años 1965 y 2002 como abogado a los miembros de la comunidad hispana californiana, algo que queda patente en la novela.

El enano es, pues, una novela corta y de lectura rápida que no le creará excesivos problemas al lector, aunque su final no sea demasiado robusto y, me permito decir, demasiado relacionada con la trama principal de la novela. Pero bueno, la vida es así, y me imagino que la vida en San Francisco en la década de los años sesenta también debería serlo: un lugar en el que no acostumbraban a pasar grandes cosas y en el que un reverendo enano y una dominatrix reformada podían aprovecharse de los miembros de la comunidad, en este caso hispana, a cambio de un plato caliente. Bueno, eso al menos hasta que parte de un muslo humano apareciera, envuelto en la tela de una arpillera, con la inicial M, y de que su hallazgo fuera informado al protagonista de la novela, Samuel Hamilton.

Título: El enano
Autor: William C. Gordon
Sello: DEBOLSILLO
Colección: BEST SELLER
Fecha publicación: julio de 2012
Formato: bolsillo / 125 X 190 mm /
Nº de páginas: 288
ISBN: 9788499895970
Temática: Novela negra y de suspense
Precio: 8,95 €

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

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