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Artículo: Maximino el Tracio. El primer emperador soldado (I)

Maximino el Tracio (235-238) fue el primer emperador de origen humilde que accedió al poder en Roma. Su reinado, si bien de corta duración, dio inicio a la etapa de la historia romana conocida como la Crisis del Siglo III (235-284), «en la cual se hicieron patentes todas las contradicciones políticas, económicas y sociales que arrastraba desde sus inicios el Estado romano».

Busto Maximino el Tracio
Busto Maximino el Tracio

Su figura, como la de muchos de los emperadores de este período, no ha suscitado demasiado interés por parte de los estudiosos de la historia romana ni por parte del público en general. Es por eso que vale la pena profundizar, al menos un poco, en una época que si bien es ampliamente desconocida por aquellos interesados, de alguna forma, en la historia de la antigua Roma, nos muestra la evolución de uno de los mayores imperios del pasado y sin duda alguna uno de los más duraderos, en un momento de transición y de profundos cambios que llevarían, tras un largo y penoso trayecto, a la instauración del dominado bajo imperial (284-476 d.C.) que marcaría la fase final de la historia del Imperio romano.

El reinado de Maximino estuvo precedido, por otra parte, por el final de la dinastía severiana, que gobernó el Imperio romano entre los años 193 y 235, por lo que iniciaremos este artículo exponiendo los acontecimientos que llevaron a la muerte de Alejandro Severo, su último representante, y a la proclamación de Maximino como emperador.

El final del gobierno de Alejandro Severo.

Los últimos años de reinado del joven emperador Alejandro Severo (222-235) se caracterizaron por un aumento de la inestabilidad en las fronteras del Imperio romano, tanto en el limes reno-danubiano como en Oriente.

En el año 230 Ardashir, el rey persa sasánida atacó territorio romano, invadiendo Armenia y las provincias de Siria y Capadocia. El último enfrentamiento en Oriente se había producido hacía más de diez años (216-218), cuando el emperador Caracalla invadió territorio parto. La ofensiva romana acabó con la muerte del propio emperador y la firma de una paz vergonzosa por parte de su sucesor Macrino, que comportó el pago de una indemnización de doscientos millones de sestercios a los persas.

El ataque de Ardashir obligó, pues, a Alejandro Severo a dirigirse en el año 232 hacia Oriente para reorganizar las defensas romanas e iniciar un contraataque. El fin de las hostilidades se produjo en el verano del año 233, abandonando los persas los territorios que habían invadido y recuperándose el status quo anterior a la guerra. Aunque las fuentes históricas no son unánimes al respecto, parece que no hubo un claro vencedor de este primer enfrentamiento entre romanos y sasánidas.

Busto Alejandro Severo
Busto Alejandro Severo

El ejército romano se retiró entonces a Antioquía, en la provincia de Siria, con la voluntad de pasar en esa ciudad el invierno. Allí le llegaron a Alejandro noticias de que «los germanos habían cruzado el Rin y el Danubio y estaban devastando el imperio romano; atacaban las guarniciones de las riberas y las ciudades y aldeas con numerosas fuerzas. Por ello los territorios ilirios, limítrofes y vecinos de Italia, estaban en una situación de extremo peligro». Estas incursiones en la frontera norte del imperio estaban protagonizadas por la confederación tribal germánica de los alamanes (alamanni) que, debido al traslado de parte de las tropas romanas que defendían el limes del Rin y el Danubio hacia Oriente, aprovechaban para devastar y saquear territorio imperial. Estas noticias indignaron a las tropas ilirias que integraban parte el ejército de Alejandro Severo, angustiadas por la suerte sufrida por sus familias y sus tierras, indefensas tras su marcha.

Ante este nuevo peligro el emperador decidió volver a Occidente, no sin antes organizar la defensa de la frontera oriental, ya que aunque se había expulsado a los persas de territorio romano, aún no se había firmado ningún acuerdo de paz con ellos. Alejandro regresó a Roma en el año 233, ciudad donde celebró un triunfo por sus campañas en Oriente. No fue hasta finales de ese mismo año o principios del siguiente cuando el emperador inició su campaña contra los alamanes, concentrando las fuerzas romanas en la ciudad de Moguntiacum (Mainz). y ponteando el río «Rin con barcos encadenados unos a otros a modo de puente con la idea de facilitar el paso a los soldados».

A finales del mismo año 233 el ejército imperial había conseguido expulsar a los invasores alamanes de territorio romano. Las cosas, sin embargo, se complicaban para Alejandro ya que entre las tropas corrieron rumores de que el emperador no quería proseguir la campaña en territorio germano, sino que estaba dispuesto a pagar a los bárbaros a cambio de la paz. Hemos de entender, sin embargo, la intención de la autoridad imperial como la aplicación de la tradicional política romana en la zona, la cual a través del pago de subsidios y de la entrega de víveres intentaba sacar provecho de la desunión y de las diferencias entre las tribus germanas, estableciendo, asimismo, la supremacía romana más allá de sus fronteras sin necesidad de arriesgar grandes cantidades de hombres y de recursos en el intento.

Según Herodiano, las tropas romanas no lo entendieron así. Parece que el ejército ya había mostrado su disgusto por la forma tan poco meritoria en la que el emperador había conducido la campaña contra los persas, y por la gran influencia que sobre él tenía su madre Julia Mamea, que acompañaba a su hijo en el campo de batalla. A todo ello se sumaba el hecho de que entre las tropas de Alejandro se hallaban los contingentes ilirios cuyo territorio había sufrido las incursiones de los germanos, y que se sentían traicionados por el hecho de que el emperador quisiera llegar a un acuerdo con ellos en vez de luchar.

Esta situación provocó malestar entre las tropas, lo que llevó al amotinamiento de parte del ejército y al nombramiento de un nuevo emperador en la persona de Julio Vero Maximino, el oficial a cargo de los reclutas. La acción cogió desprevenido a Alejandro y a su séquito que no supo reaccionar a tiempo y calmar los ánimos de los soldados. Maximino, después de haber sido aclamado por todo el ejército, envió a un tribuno y a varios centuriones a la tienda de Alejandro Severo que acabaron con la vida del joven augusto, de su madre y de aquellos acompañantes que se resistieron.

Mapa Imperio romano 230 d.C.
Mapa Imperio romano 230 d.C.

Maximino. El primer emperador soldado.

Maximino era de origen humilde. Su familia era descendiente, seguramente, de soldados romanos asentados en la región del Danubio a principios del siglo II. Herodiano y la Historia Augusta nos informan de que en su adolescencia Maximino había sido pastor. Al destacar de joven por su estatura y su fuerza se alistó en el ejército, según la Historia Augusta, en una unidad de caballería. Las fuentes antiguas, claramente prosenatoriales, hacen referencia, no obstante, a los orígenes bárbaros o semibárbaros de Maximino, una falsa acusación que nos muestra el desprecio que el Senado siempre mostró hacia él, que no podemos olvidar, fue el primer emperador que no pertenecía a las clases superiores de la sociedad romana.

Aunque Maximino no llegaba al poder en un momento apacible, tampoco dio muestras de estar capacitado para hacer frente a los diversos problemas que afrontaba el imperio en aquellos momentos. A partir del estudio de sus efigies en las monedas se ha determinado que Maximino debería de estar cerca de los 50 años cuando accedió al poder, por lo que seguramente habría iniciado su carrera militar en tiempos de Septimio Severo (193-211), ascendiendo a la oficialidad a través de diversos cargos ecuestres. En el momento de su proclamación como emperador Maximino detentaba el cargo de praefectus tironibus, o encargado de supervisar el entrenamiento de los reclutas. Hasta entonces solo el emperador Macrino (217-218) había accedido al poder imperial con una carrera de rango ecuestre. Su gobierno había durado poco más de un año. El resto de emperadores pertenecían al rango senatorial. Este hecho, sumado a los pretendidos orígenes bárbaros de Maximino, permitía a los senadores considerar con cierto desprecio al nuevo augusto.

Maximino, consciente del rechazo que su condición humilde y que su acceso al poder de forma violenta le podían ocasionar, decidió no acudir a Roma tras su proclamación como augusto para obtener el reconocimiento oficial por parte del Senado, un procedimiento, por otra parte, habitual, sino que optó por continuar con la campaña en el norte contra las bandas de invasores alamanes, cuyos ataques habían motivado la reunión del ejército por parte de Alejandro Severo. Por el contrario Maximino decidió enviar a la capital cuadros que mostraban el desarrollo de la guerra, para que fueran expuestos públicamente frente a la Curia, el edificio donde se reunía el Senado. Algunos historiadores han detectado en esta actitud de Maximino el desdén que el emperador sentía hacia una cámara que, integrada por los miembros de la élite política y social romana, no lo consideraban, como sabemos, el candidato idóneo. Aún así, a finales del año 235 y en su ausencia, Maximino fue reconocido oficialmente por el Senado, obligado, en definitiva, debido a que no existían ni en Roma ni en Italia tropas suficientes con las que oponerse al nuevo emperador.

El cambio de régimen comportó la muerte o el relevo del séquito imperial, si bien parece que en esta ocasión no se produjo una matanza generalizada del entorno de Alejandro Severo, ya que algunos de sus consejeros más próximos sobrevivieron, aunque fueron relegados del poder. La proclamación de Maximino, sin embargo, no aglutinó en torno a la figura del nuevo emperador la adhesión de todo el ejército, hecho que se materializó en la trama de dos conspiraciones en contra su persona. La primera de ellas la lideró C. Petronio Magno, noble de rango consular que apoyado por un grupo de oficiales y senadores persuadió a parte de las tropas para acabar con Maximino. Los conspiradores pretendían utilizar para ello el puente de barcos que Alejandro Severo había ordenado construir sobre el Rin. Según parece Magno había convencido a un grupo de soldados encargados de la protección del puente para destruirlo después de que Maximino lo cruzara en su avance contra los germanos. De esta forma se podría acabar fácilmente con él en la otra orilla o dejarlo a merced del enemigo, mientras el propio Magno ocupaba el poder. La conspiración llegó, no obstante, a oídos de Maximino, que condenó a muerte a aquellos implicados en la conjura sin juicio previo, confiscando sus propiedades.

La segunda conspiración estuvo protagonizada por la unidad de arqueros osroenos que Alejandro Severo había traído consigo desde Oriente. Estos, apenados por la muerte del joven emperador y dirigidos por un tal Macedón, nombraron augusto, según parece en contra de su voluntad, a Titio Cuartino, el cual había sido licenciado del ejército por el propio Maximino. Parece que Macedón cambió súbitamente de parecer y aprovechando que Cuartino estaba durmiendo en su tienda, lo asesinó, pensando que así sería recompensado por el emperador. Por desgracia para Macedón la respuesta de Maximino fue la contraria, ya que fue ejecutado acusado de capitanear el motín y de asesinar al propio Cuartino.

Estas dos conspiraciones contra su persona afectaron al carácter de Maximino, que a partir de entonces aumentó su desconfianza hacia los demás, especialmente hacia los senadores. Según Herodiano y la Historia Augusta el carácter del emperador fue a partir de entonces más feroz y cruel «como les ocurre a las fieras, que se irritan más cuando son heridas».

Senado romano
Senado romano

Finalmente, mediado el verano del año 235, Maximino inició la campaña contra los alamanes. Las fuerzas romanas cruzaron el Rin al sur de la ciudad de Mainz y atravesaron la zona de los Agri Decumates enfrentándose a los germanos en su propio terreno. Herodiano nos informa de que Maximino devastó el territorio enemigo, destruyendo las cosechas e incendiando las aldeas tras permitir que el ejército las saqueara. Según este mismo autor romanos y germanos se enfrentaron en una zona pantanosa. El combate comportó importantes bajas para ambos bandos, si bien, según Herodiano, las germanas fueron superiores.

Las operaciones militares contra los alamanes se prolongaron durante los años 235 y 236, y fueron dirigidas, seguramente, desde la base de Castra Regina (Regensburg), en la provincia de Recia (Raetia). El emperador recibió a finales del año 235 el título de Germanicus Maximus. Al año siguiente Maximino se dirigió hacia la provincia de Panonia, donde luchó contra dacios y sármatas, estableciendo su nueva base de operaciones en la ciudad de Sirmio (Sirmium). En el año 236 obtuvo los títulos de Sarmaticus y Dacicus. Fue entonces cuando nombró césar a su hijo, Cayo Julio Vero Máximo, aunque aún era muy joven, con el objetivo de consolidar y dar continuidad a su régimen. La lucha contra sármatas y dacios continuó en el año 237, mientras que la campaña militar del 238 parece que iba a ser dirigida contra godos y carpos, pueblos que durante ese año habían atacado las ciudades griegas de Olbia y Tiras, ambas en territorio romano, causando allí graves daños.

Aunque no existe unanimidad al respecto, la prolongada actividad militar desarrollada por Maximino en la frontera del Rin y el Danubio, ha permitido a algunos historiadores confirmar la gravedad de la amenaza germana a la que se había visto obligado a hacer frente Alejandro Severo antes de ser asesinado en el año 235. Las cosas, sin embargo, no mejoraban para el imperio, ya que en el año 236 los persas reanudaron sus ataques sobre territorio romano, tomando importantes ciudades como Nisibis, Carrhae o Hatra.

Estas, sin embargo, no fueron las únicas dificultades a las que tuvo que hacer frente Maximino. Según Herodiano el emperador había prometido a las tropas que promovieron inicialmente su acceso al poder no tan solo un cuantioso donativo, sino también el aumento de su paga, medidas que, seguramente, extendió más tarde al resto del ejército, una pesada carga económica que acabaría comprometiendo su breve reinado.

El ofrecimiento de Maximino no era, no obstante, diferente a las concesiones realizadas por emperadores anteriores. Era habitual, así, que un nuevo augusto concediese un donativo a los soldados como celebración de su acceso al poder. Tampoco era extraño que se aumentara la paga a los soldados, ya que la ley de las monedas hacía tiempo que se estaba devaluando. Ambas medidas servían, además, para que el emperador se ganara la fidelidad del ejército, un requisito de capital importancia para asegurar su permanencia en el poder.

Así, pues, los problemas financieros de Maximino comenzaron a la hora de cumplir la promesa que había contraído con sus propios soldados. Hacía tiempo que el tesoro imperial arrastraba una situación bastante delicada. A los enormes gastos militares del reinado de Marco Aurelio y las reducidas conquistas llevadas a cabo por Septimio Severo, se sumaban las exigencias económicas de la campaña militar de Alejandro Severo en Oriente, que no habían comportado ni grandes victorias ni cuantiosos botines, y las poco lucrativas operaciones militares de Maximino dirigidas contra los germanos que comportaban, por el contrario, un elevado gasto para el tesoro imperial.

Esta comprometida situación económica obligó a Maximino a aumentar la presión fiscal sobre los habitantes del imperio, de lo cual lo acusan las fuentes antiguas. Como era previsible algunas de las medidas que Maximino puso en marcha para aumentar los ingresos con los que hacer frente a sus obligaciones al frente del imperio afectaron negativamente a su imagen. Entre ellas se halla la reducción de las distribuciones gratuitas en Roma de grano y de otros productos, decisión que sin duda hizo aumentar el rencor entre la población de la capital con menos recursos. Parece, además, que Maximino fue incapaz o bien de cumplir sus promesas con los soldados o al menos de hacerlo de la forma inmediata que estos esperaban, por lo que su popularidad en el ejército y, por tanto, la lealtad entre sus hombres, también disminuyó. No hemos de olvidar, tampoco, que la consideración de Maximino en el Senado no era, ni mucho menos, la más idónea, por lo que su posición se fue haciendo cada vez más precaria.
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Jorge Pisa

Enlace Maximino el Tracio. El primer emperador soldado (II)

Crítica: Scipio Africanus, Greater than Napoleon, B.H. Liddell Hart, Da Capo Press

Scipio Africanus_Greater than Napoleon_1La Historia de Roma está repleta de grandes personajes que pueblan las hazañas políticas y militares de la época. Uno de ellos es Escipión Africano (236 – 183 a.C.) el general romano que venció a Aníbal el cartaginés en uno de los momentos más críticos de la historia de la República romana. Este conflicto, la Segunda Guerra Púnica, que enfrentó a cartagineses y romanos, marcaría la historia posterior de Roma y sería el inicio de la creación de un imperio que dominaría el mediterráneo hasta el siglo V d.C.

La editorial Da Capo Press reeditaba el pasado 2004 Scipio Africanus, Greater than Napoleon, una biografía militar de Escipión el Africano escrita en el año 1926 por el historiador militar británico B. H. Liddell Hart, obra en la que el autor realizaba una biografía militar del personaje y de su época. La monografía de Liddell Hart es una de aquellas obras de importancia por el esfuerzo de estudio histórico que realizaba y por la capacidad de análisis político y, sobre todo, militar que llevó a cabo el autor.

Si la biografía comienza realizando una breve descripción de la juventud del Africano, breve ya que de esa etapa de su vida han llegado escasas noticias históricas, bien pronto el autor se sitúa en el contexto de la Segunda Guerra Púnica y la dirección de las operaciones militares de Escipión en la península Ibérica, tras la trágica muerte de sus familiares Gneo y Publio Cornelio Escipión.

El libro centra, pues, su análisis principalmente militar en el periodo de la Segunda Guerra Púnica, en la que Escipión no solo dio muestras de su gran capacidad militar, sino que fue capaz de decantar el conflicto en favor de la victoria romana, la que le daría el sobrenombre de el africano, con el que lo conocería la posteridad. Liddell Hart analiza el conflicto en suelo ibérico y su posterior continuación en territorio italiano y africano.

El autor se interesa principalmente en sus habilidades militares, que compara constantemente con otros generales ilustres, ya sean el propio Aníbal Barca, Alejandro Magno, Julio César, el sueco Gustavo Adolfo, o Napoleón, de ahí el título del libro. Liddell Hart lleva a cabo un relato comprensible para el público en general y no demasiado extenso, si hemos de pensar que el libro consta de 281 páginas. Es en este ámbito en el que más se nota el hacer de los historiadores de principios del siglo XX, que desplegaban un estilo y objetivos académicos muy concretos.

Mapa Segunda Guerra Punica

Tras analizar el desarrollo de la Segunda Guerra Púnica y la victoria final de Escipión sobre Aníbal en la batalla de Zama (202 a.C.), en el norte de África, Liddell Hart prosigue la biografía del Africano examinando su posterior carrera política, en la que el general romano no demostró las mismas aptitudes que en el campo de batalla. Es seguramente esta época la menos conocida y lustrosa del personaje.

La monografía prosigue con el análisis de la campaña en Oriente de Escipión el Africano y su hermano Lucio contra las fuerzas del rey seléucida Antíoco III, las acusaciones de corrupción que planearon sobre su gestión económica en dicho conflicto y el agrio retiro final de Escipión de la vida política, para finalizar con un capítulo de valoración final de la figura histórica y militar del Africano.

Hemos de tener en cuenta que el libro está escrito originalmente en el año 1926, una época en la que la historia académica no se realizaba de la forma tan técnica como se lleva a cabo actualmente. Asimismo, el autor tiene un objetivo principal que se deja sentir a lo largo de sus páginas, que no es otro que el de ensalzar la figura de Escipión, ya sea confrontándolo con personajes históricos contemporáneos, como su enemigo político Catón el viejo, o comparándolo con generales posteriores.

Por otra parte, Liddell Hart se interesa principalmente por el período de la Segunda Guerra Púnica, y no demuestra tanto interés por épocas posteriores de la biografía del personaje, como su enfrentameinto con Antíoco III o el retiro final de Escipión, hecho que afecta el valor global de la monografía.

Scipio Africanus, Greater than Napoleon es un estudio de aproximación a la figura de Escipión el Africano muy propia de la época en la que se escribió. Aún así, es una obra de agradable lectura, aunque no actualizada, sobre un personaje y una ápoca que cambiaron para siempre la historia de Roma.

Título: Scipio Africanus. Greater Than Napoleon
Autor: B.H. Liddell Hart
Editorial: Da Capo Press
Fecha publicación: 2004 (1ª edición, 1926)
Número de páginas: 281
Idioma: inglés
ISBN-13: 9780786740703
Género: No ficción / Biografía / Militar / Historia de Roma
Precio:
• Tapa dura: 33,39€
• Tapa blanda: 14,56€
• Ebbok: 8,99$
NOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

Crítica literaria: Masada will not fall again, a Novel, de Sophie Greenspan, University of Nebraska Press

Masada will not fall again_A NovelHoy os referenciamos en Culturalia un libro algo diferente a lo habitual en nuestro site. La primera razón es que está escrito en inglés y la segunda es que es una novela histórica destinada a un público infantil. El libro en cuestión es Masada will not fall again, a Novel, y su autora es Sophie Greenspan.

«Masada will not fall again es la poderosa epopeya que habla de judíos que preferían la libertad a la vida misma. Su historia se centra en la sombría fortaleza de Masada en el desierto de Judea después de la conquista de Jerusalén y la destrucción del Templo Sagrado por los romanos en el año 70 d.C. Aquí, en una última posición, fariseos, saduceos y esenios dejaron de lado las diferencias que habían debilitado su resistencia ante los romanos y se unieron en su celo por Dios y el país».

Nos puede sorprender algo que una novela juvenil, que nos relata la acción principalmente desde la perspectiva de los personajes más jóvenes, se centre en un episodio tan trágico de la historia del pueblo judío. Su autora fue la primera locutora de habla inglesa de la emisora «Voice of Israel» y nos ofrece en esta novela publicada en el año 1973, una historia muy vívida de la última resistencia de los judíos en Masada, allá por el año 73 d.C., bajo gobierno del emperador romano Vespasiano.

La trama no se interesa especialmente por la acción militar romana, que queda, como es lógico, en un segundo plano, sino que nos relata el día a día de la comunidad judía de Masada y su trágico final. El lector de la novela conocerá a los diversos personajes, mayoritariamente jóvenes: Eleazar ben Ya’ir, el comandante de la resistencia judía; Yeshu el esenio de Qumrán, la pareja formada por Adin y Ohada, recién llegada a la fortaleza desde Babilonia; la joven Urzillah; el alejandrino Justus y su mujer Sara y, evidentemente, las aventuras y correrías de los más jóvenes Iddo, Aviel y Yitzhak.

La novela no intenta tampoco hacer una reflexión del momento histórico, esto es, el conflicto entre Roma y los judíos, ni del episodio vivido en Masada, sino que nos intenta explicar de una forma breve y vívida, la novela consta de tan solo 168 páginas, los últimos momentos de la resistencia judía a través de algunos de sus protagonistas. Menos aún hace falta resaltar que desde un punto de vista pro-judio.

El libro se lee de una forma complaciente, a lo que ayuda un ritmo veloz en el que la acción avanza rápidamente, sin particularizaciones excesivas, es una novela juvenil, y sin demasiados diálogos, lo que ayuda a proveer celeridad al relato.

El texto está, además, acompañado de ilustraciones realizadas por Unada G. Gliewe, con experiencia en la ilustración de libros infantiles, lo que ayudará a los más jóvenes a hacerse una idea más clara de los acontecimientos narrados en la novela. El libro dispone de un glosario final que puede servir al lector para comprender mejor los mundos hebreo y romano antiguo.

Una ocasión para revivir, desde el punto de vista de la narrativa juvenil, uno de los episodios más trágicos y conocidos de la historia hebrea.

Título: Masada will not fall again, A Novel
Autora: Sophie Greenspan
Ilustraciones: Unada G. Gliewe
Editorial: University of Nebraska Press
Tapa blanda: 184 páginas
Editor: University of Nebraska Press
Fecha de publicación: 1 de marzo de 2019
Idioma: Inglés
Precio:
• Paperback: 17,95€
• Ebook (EPUB): 17,95€

NOTA CULTURALIA: 6,9
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Jorge Pisa

Título: El fatal destino de Roma. Cambio climático y enfermedad en el fin de un imperio, Kyle Harper, Ed. Crítica

El fatal destino de Roma_portadaHoy volvemos a recomendaros en Culturalia un libro de historia de Roma que se fija en algunas de las posibles causas del fin del Imperio romano. Su título es El fatal destino de Roma, Cambio climático y enfermedad en el fin de un imperio y su autor es Kyle Harper, que nos proporciona una visión totalmente nueva de uno de los momentos más importantes de nuestra civilización

Kyle Harper nos ofrece una nueva visión de la decadencia y caída del Imperio romano, que nos descubre el papel determinante que el cambio climático y las enfermedades infecciosas tuvieron en su ruina. Partiendo de la época de Marco Aurelio, el autor nos conduce hasta el momento en que un imperio asediado no pudo resistir el embate conjunto de una «pequeña edad glacial» y de la peste bubónica. Kyle Harper, que combina la erudición histórica con el método científico, nos conduce a una reflexión que enlaza una nueva forma de ver la historia con los problemas del presente.

La recepción del libro por parte de los especialistas ha sido entusiasta: desde Peter Brown, que lo califica de «historia a lo grande», hasta Walter Scheidel, que lo valora como «un auténtico hito en el estudio del mundo romano, apasionante, innovador y hasta revolucionario».

Kyle Harper es profesor, vicepresidente y rector del departamento Classics and Letters de la Universidad de Oklahoma. Es autor de Slavery in the Late Roman World, AD 275 – 425 (2011), y de From Shame to Sin: The Christian Transformation of Sexual Morality in Late Antiquity (2013).

El fatal destino de Roma_1

Título: El fatal destino de Roma. Cambio climático y enfermedad en el fin de un imperio
Autor: Kyle Harper
Editorial: Editorial Crítica
Temática: Historia antigua / Imperio romano
Colección: Serie Mayor
Número de páginas: 512
Fecha de publicación: 17 de enero de 2019
ISBN: 978-84-9199-063-5
Formato:
• Tapa dura con sobrecubierta: 27,90€
• eBook (Epub 2): 14,99€

Publicación: El oro del gladiador, de Andrea Schacht, ed. Anaya

El oro del gladiador_Andrea Schacht_destacado (2)Hoy damos cuenta en BlogCulturalia de una novela histórica ambientada en la antigua Roma dirigida a los más pequeños (y jóvenes). La novela se titula El oro del gladiador y su autora es Andrea Schacht, de la cual tan solo se ha publicado esta obra en castellano. Sin duda una forma amena y divulgativa de acercar a los más jóvenes a la historia y al conocimiento del mundo antiguo.

El gladiador Globulus ha fallecido en un espectáculo en el Coliseo, y la fortuna que guardaba está en un lugar desconocido. Unos jóvenes amigos del gladiador harán todo lo posible para localizar el tesoro escondido, e impedir así que el jefe de la escuela de gladiadores robe el preciado botín. Los jóvenes detectives, no obstante, se encontrarán con más de una sorpresa en el camino, ya que no todo ha ocurrido como ellos creían en un principio.
Una novela de intriga que acerca a los jóvenes lectores el mundo de la antigua Roma de una manera accesible y entretenida. En sus páginas no solo conoceremos sus aventuras, sino también datos reales sobre la época que encontraremos en el texto y en las notas de vocabulario.

Andrea Schacht nació en Alemania en 1956. Estudió Ingeniería y Administración de Empresas. En 1992 comenzó a dedicarse en exclusiva a la escritura, y la mayoría de sus libros son de temática histórica, especialmente ambientados en la Edad Media y el Imperio Romano. En muchas de sus novelas, los gatos juegan un papel importante. En la actualidad vive en Frankfurt con su gata Mira y su marido.

Título: El oro del gladiador
Autora: Andrea Schacht
Editorial: Anaya
Número de páginas: 208
Formato: Papel
Tamaño: 15 x 22 cm
ISBN: 978-84-667-7453-6
Encuadernación: Cartonado
Fecha de publicación: 09-11-2009
Colección: Narrativa infantil
Precio: 13 €

Crítica literaria: Yo, Julia, de Santiago Posteguillo, Ed. Planeta.

portada_yo-julia_santiago-posteguilloUn poco tarde, lo sabemos, pero hoy reseñamos en nuestro site Yo, Julia, una novela histórica que se distingue, así de un primer vistazo, por dos razones. La primera porque está ambientada en la Antigüedad y su protagonista principal es una mujer, algo ni mucho menos habitual en este género. La segunda porque es la última novela de Santiago Posteguillo y además su primer premio Planeta, que no es poco.

Posteguillo tras el éxito cosechado con sus trilogías sobre Escipión el Africano y Trajano, emprende un rumbo nuevo centrándose en un nuevo personaje, Julia Domna, mujer del emperador Septimio Severo y emperatriz de Roma a finales del siglo II y principios del siglo III d.C.

La novela se centra en el ascenso al poder de Severo tras la muerte del emperador Cómodo, en el que no estará solo, sino acompañado de una mujer de origen sirio que alberga una gran ambición de poder. Su único objetivo será que su marido sea proclamado emperador y crear una nueva dinastía imperial, la dinastía de los Severos.

Todo apunta maneras, aunque no siempre se alcanzan. Posteguillo hace bien en escoger un período y unos personajes no tan trillados como los habituales. Esto siempre lo hemos valorado en Culturalia. Eso le da, seguro, grandes posibilidades para confeccionar los personajes y las tramas. Pero creo que esa posibilidad no ha sido explotada al 100%. Quiero decir que el personaje de Julia Domna, desconocida por el amplio público, se acaba haciendo repetitivo a lo largo de la novela: una mujer con un solo objetivo que la hace comportarse siempre de la misma forma. El resto de los personajes se difuminarán, más o menos, ante su presencia.

La trama se inicia durante los últimos años del gobierno de Cómodo, y avanza con los de Pértinax y Didio Juliano, para finalizar en la guerra civil que enfrentó a Severo, Níger y Albino. Posteguillo no acaba de conseguir una prosa del todo adictiva, y algunas veces se hace, también, algo tediosa. Acierta por otra parte al presentarnos la historia desde las distintas perspectivas de los diversos personajes enfrentados, tanto masculinos como femeninos, y construyendo la acción con capítulos y subcapítulos cortos, lo que hace más aliviada la lectura de sus 698 páginas.

La emperatriz Julia Domna (193 – 211)

Pero aunque la novela hace referencia a Julia Domna, una mujer, gran parte de la acción, y de las páginas del libro, está protagonizada por hombres, entre ellos su marido. Hemos de pensar que si bien la novela está escrita en el siglo XXI, la trama transcurre en una sociedad masculina y patriarcal, en la que las mujeres no acostumbraban a tener demasiado contacto con el poder.

De ahí que también sea algo chocante el hecho de hacer a Julia Domna el gran cerebro político de la historia. Todas las decisiones importantes son tomadas, o mejor dicho, insinuadas por ella, y solo después ejecutadas por su marido o por los miembros de su familia, algo que no me parece demasiado realista. Aquí queda patente la pretensión demasiado «reivindicativa» del autor, que poco tiene que ver con la época que nos intenta evocar.

Sin embargo, el global de la trama es más que correcta y sorprendente en diversos momentos, tanto que obliga al autor a incorporar alguna nota a pie de página para convencer al lector de la veracidad de lo que está narrando, algo muy poco habitual en las novelas del género.

Por otra parte, Posteguillo utiliza como capítulos introductorios a las diversas secciones del libro el supuesto «Diario secreto de Galeno« que permite al lector ampliar algo más el punto de vista del avance de la trama, a la par que nos posibilita conocer, aunque sea solo en la ficción, la personalidad y las inquietudes de uno de las más famosos médicos de la historia.

Además, la portada del libro es muy impactante y nos muestra a una Julia Domna que más que hacer referencia a la mujer real de los siglos III y IV nos presenta a una bella joven de tez morena, más parecida a una modelo del siglo XXI. El marketing y las tendencias actuales en la elaboración de portadas de libros tiene mucho que decir al respecto.

Yo, Julia es una propuesta arriesgada: un personajes femenino y una época no referenciada por la mayoría del público. Y aunque se ha convertido en un éxito literario (premio Planeta) y seguro, de ventas, no acaba de ser una novela histórica redonda. Aún así hará las delicias de todos aquellos que quieran sumergirse en el exotismo de la historia romana y quieran conocer la vida de uno de aquellos personajes que no por desconocido fue menos importante en la época en la que vivió.

Título: Yo, Julia
Autor: Santiago Posteguillo
Editorial: Editorial Planeta
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
Serie: Volumen independiente
Temática: Novela histórica
Páginas: 704
Fecha de publicación: 06/11/2018
Formato
Tapa dura con sobrecubierta: 22.90 €
EBook (Epub 2): 12,34 €
NOTA CULTURALIA: 7
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Jorge Pisa

Crítica exprés: Calixto I, el Papa Olvidado, de Gilbert Sinoué, Ediciones B

«Han pasado dos siglos desde la muerte de Cristo. La Iglesia cristiana aún está sometida a la persecución y ya asoma en su seno la división. Mientras tanto un hombre, Calixto, está a punto de convertirse en el decimosexto sucesor de san Pedro. Un destino que nadie habría podido predecir. Ni los legionarios que lo vendieron a Roma como esclavo; ni el poderoso senador que lo asesoró; ni la concubina del emperador, Marcia, a quién le une una pasión desmesurada.

De Roma a Alejandría, de Antioquía a los baños de Cerdeña, Calixto I es la aventura de un hombre fuera de lo común que rompe las cadenas de la fatalidad y emprende un viaje en busca de la Verdad, que lo conducirá a la tarea suprema que le ha sido encomendada».

Crítica exprés:
Bien, os hago hoy una crítica exprés de la novela Calixto I, el Papa Olvidado de Gilbert Sinoué (creo que la primera de este tipo).
Cabe decir que la novela estaba en el estante de mi librería desde hace años, podría ser desde el mismo año de la edición que cayó en mis manos o de poco después. Y que tenía muchas ganas de leerla, por la temática, por lo desconocido para mí del autor y el protagonista de la novela y porque la atesoraba para disfrutarla en futuro.

Pero la lectura de la novela no fue todo lo intensa que esperaba.
El relato, aunque bien trabado, nos muestra más una historia de época romana, la vida de Calixto, que de los inicios del cristianismo. El contexto político, en concreto el gobierno del emperador Cómodo y su forma de mostrárnoslo, y su relación con Marcia, su concubina, está tratado de forma muy tradicional y tópica, una perspectiva sin duda que necesita una revisión.

Asimismo, en los tramos finales de la novela, me pareció más un mero desarrollo de las escasas noticias de la vida del Calixto cristiano, que una trabazón narrativa de interés.

En resumen, la novela me desilusionó. Esperaba mucho más de lo que hallé en ella.

Título: Calixto I, el Papa Olvidado
Autor:
Sinoué, Gilbert
Editorial: Ediciones B
Género: Novela Histórica
Lengua: Castellano
Título Original: La pourpré et l’olivier ou Calixte 1er, le pape oublié
Fecha de publicación: 1996
ISBN: 84-406-6182-7
Número de páginas: 638

Novedad literaria: Yo, Julia, de Santiago Posteguillo, Ed. Planeta

portada_yo-julia_santiago-posteguilloOs presentamos hoy una novedad destacada, Yo, Julia, de Santiago Posteguillo, la novela ganadora del Premio Planeta 2018. Una novela histórica protagonizada por una mujer, Julia Domna, quizá la mujer más poderosa de su tiempo.

192 d.C. Varios hombres luchan por un imperio, pero Julia, hija de reyes, madre de césares y esposa de emperador, piensa en algo más grande: una dinastía. Roma está bajo el control de Cómodo, un emperador loco. El Senado se conjura para terminar con el tirano y los gobernadores militares más poderosos podrían dar un golpe de Estado: Albino en Britania, Severo en el Danubio o Nigro en Siria. Cómodo retiene a sus esposas para evitar la rebelión y Julia, la mujer de Severo, se convierte así en rehén.

De pronto, Roma arde. Un incendio asola la ciudad. ¿Es un desastre o una oportunidad? Cinco hombres se disponen a luchar a muerte por el poder. Creen que la partida está a punto de empezar. Pero para Julia la partida ya ha empezado. Sabe que solo una mujer puede forjar una dinastía.

Santiago Posteguillo es profesor de lengua y literatura en la Universidad Jaume I de Castellón. Estudió literatura creativa en Estados Unidos y lingüística, análisis del discurso y traducción en el Reino Unido. De 2006 a 2009 publicó su trilogía Africanus sobre Escipión y Aníbal y de 2011 a 2016 la trilogía sobre el emperador de origen hispano Marco Ulpio Trajano.

Yo, Julia, su última novela, rescata del olvido la vida y la memoria de la emperatriz más poderosa de la antigua Roma, una mujer que transformó su entorno y cambió el curso de la historia para siempre.

Título: Yo, Julia
Autor: Santiago Posteguillo
Editorial: Editorial Planeta
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
Serie: Volumen independiente
Temática: Novela histórica
Páginas: 704
Fecha de publicación: 06/11/2018
Formato
Tapa dura con sobrecubierta: 22.90 €
EBook (Epub 2): 12,34 €

Publicación: Gladiadores. El gran espectáculo de Roma, Alfonso Mañas, Ed. Ariel

Gladiadores_portadaHoy os proponemos en Culturalia la lectura de Gladiadores. El gran espectáculo de Roma, de Alfonso Mañas, un libro que interesará y mucho a todos aquellos y aquellas apasionados por las luchas de gladiadores de la antigua Roma. Una obra muy completa que nos permitirá comprender y valorar el día a día en la arena del anfiteatro romano.

Gladiadores analiza el tratamiento del espectáculo gladiatorio desde su base, sus orígenes religiosos y conectados con la política en la República tardía romana y su evolución como espectáculo de masas en época imperial.

Desde la vida privada de los gladiadores hasta la arquitectura de los coliseos. El primer libro que aborda el mayor espectáculo de masas de la antigüedad: los gladiadores.

Una obra excepcional, profusamente documentada que brinda al lector una mirada global, sociológica e histórica, del primer gran fenómeno de masas de la historia de la humanidad.

Alfonso Mañas es doctor en Historia del Deporte con una tesis sobre gladiadores, tema al que se ha dedicado desde el inicio de su trayectoria investigadora (tiene numerosos artículos científicos sobre gladiadores en las revistas más prestigiosas del mundo). Es licenciado en Filología Inglesa y en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad de Granada. Trabaja como investigador en la misma Universidad y es miembro del Consejo Editorial de The International Journal of the History of Sport. Sus estudios han sido citados por medios internacionales como Fox News, MSNBC, National Geographic o el Daily Mail.

Título: Gladiadores. El gran espectáculo de Roma
Autor: Alfonso Mañas
Editorial: Ariel
Temática: Historia/  Historia antigua
Colección: Ariel Historia
Número de páginas: 584
Precio:
• 25.90 € (Rústica con solapas)
• 9,90 € (Ebook)

Crítica teatral: Calígula, en el Teatre Grec

Este año BlogCulturalia ha estado algo ausente del Festival Grec, debido en parte a la programación y en parte a la fuerte carga de trabajo pendiente. Prueba de ello es que la crítica de Calígula, programada en el Teatre Grec los días 20 a 23 de julio, la publicamos el 23 de agosto (vaya, que tarde!!).

En esta ocasión, criticamos una obra con un claro adn culturalia, esto es, una pieza teatral ambientada en la Roma imperial, escrita por Albert Camús, dirigida por Mario Gas e interpretada, entre otros, por Pablo Derqui, Borja Espinosa, Pep Ferrer y Mónica López, y que reflexiona sobre el poder y  la tiranía.

Suetonio dejó para la posteridad un retrato del tercer emperador romano, Cayo Julio César Augusto Germánico, más conocido como, Calígula. El escritor Albert Camus, uno de los autores imprescindibles de la Francia del siglo XX y premio Nobel de Literatura en 1957, partió de este retrato para crear una pieza teatral que es, de hecho, un conjunto de obras integradas en una sola. Su protagonista se enfrenta al absurdo de la existencia (uno de los temas clave en la obra de Camus) tras la muerte de su hermana y amante, Drusila, y en un intento de demostrar la mortalidad e infelicidad humanas, somete a sus súbditos a todo tipo de horrores y persecuciones.

La versión de Calígula de Mario Gas tiene elementos a favor y elementos en contra. Entre los primeros está el envejecimiento del texto, una reflexión sobre la naturaleza humana y el poder que profundiza en estos temas posiblemente en demasía para los gustos del público actual. Camús analiza la figura del emperador Calígula, de la que extrae un caso sobre el que dilucidar el límite del poder y la naturaleza de la tiranía, en un contexto, el del Imperio romano, ejemplo por antonomasia del poder absoluto. Una reflexión plasmada sobre el escenario con un ritmo pesado, que a veces parece que más que avanzar se extiende en espiral, volviendo una y otra vez a las mismas reflexiones. Mario Gas no ha sabido, por tanto, insuflarle a la representación la vitalidad necesaria, lo que hace que la obra padezca por ello.

Calígula_Grec_2017Un elemento que tampoco ayuda demasiado es la escenografía, que representa en plano inclinado lo que podría ser la porción de la fachada de un coliseo o teatro romano. Si bien la apuesta sorprende inicialmente, provee a la representación de un grado de frialdad que contagia al espectáculo.

Por el contrario, en el ámbito de las interpretaciones la cosa mejora. Y en este apartado destaca la figura de Pablo Derqui, cuya fisonomía y capacidad interpretativa se amolda a la perfección a la del emperador romano loco por excelencia. Derqui afina su interpretación para dar vida a un emperador afectado por la muerte de su hermana Drusila, hecho este que afecta a su buen juicio y su capacidad para juzgar la realidad que le rodea, y que lo convierte en el tirano que el cine y las novelas, y la obra de Suetonio, nos han dado a conocer, que actuará con la intención de conocer el límite del poder y de la propia existencia humana.

A su lado el resto del reparto interpreta a los cortesanos cercanos a Calígula, entre ellos Pep Ferrer, Borja Espinosa y Mónica López, que dan vida a los principales personajes secundarios, destacando entre ellos la actuación de esta última como Cesonia, la última mujer de Calígula.

Y por fin, el elemento que más polémica y comentarios negativos ha generado en esta nueva versión del Calígula de Camús, y que no es otro que la inclusión de la música de David Bowie y de personajes cinematográficos como The Joker y La Máscara en la escena de la performance llevada a cabo por el propio Calígula y sus más allegados. Pues bien, esta es posiblemente la escena de la obra que más energía provee a la representación, acertada tanto en referencia a las fuentes antiguas, que ya nos hablan de las “actuaciones afeminadas” del emperador, como por la actualidad musical del momento, con la reciente muerte de David Bowie. Un claro acierto, sí señor, a pesar de las valoraciones negativas que ha recibido la apuesta.

Calígula es una obra que reflexiona sobre el poder y sus límites, pero que lo hace fuera de perspectiva, una apuesta atrevida en algunos momentos, pero que se hace demasiado lenta y sesuda para el público del siglo XXI, o al menos para una parte de él y que podremos volver a contemplar, aquellos que no han tenido la oportunidad durante este Festival Grec, a partir de l0 de noviembre en el teatre Romea.

«Calígula» se representó en el Teatre Grec en el marco del Festival Grec de Barcelona del 20 al 23 de julio de 2017.

Autor: Albert Camus
Traducción: Borja Sitjà
Dramaturgia y dirección: Mario Gas
Interpretación: Pablo Derqui, Borja Espinosa, Pep Ferrer, Mónica López, Pep Molina, Anabel Moreno, Ricardo Moya, Bernat Quintana y Xavier Ripoll
Escenografía: Paco Azorín
Iluminación: Quico Gutiérrez
Espacio sonoro y composiciones musicales: Orestes Gas

NOTA CULTURALIA: 7
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Jorge Pisa