En un verano monopolizado por películas en las que la acción es el recurso principal –desde mercenarios con alergia a la jubilación a autobots salvadores del mundo, pasando por héroes que dan el salto del cómic a la gran pantalla sin perder el sentido del humor–, resulta gratificante que una comedia musical logre hacerse un hueco y plantarles cara a todos esos actioners vigorosos, y eso es exactamente lo que ha conseguido Begin again, la nueva propuesta de John Carney que regresa a un territorio explorado con anterioridad –en Once (2006) la música ya era protagonista– con un argumento que juega con la comedia romántica y los musicales, y en el que dos caras conocidísimas –excelentes Keira Knightley y Mark Ruffalo– buscarán salvarse de su particular naufragio en la gran ciudad.
Begin again se inicia con el típico chico-conoce-chica: tras una jornada nefasta, Dan se refugia en un bar para emborracharse y olvidar su infeliz existencia, y allí encontrará a Gretta, una delicada muchacha que interpreta una canción con más resignación que entusiasmo; para él, capaz de ver más allá de lo que lo hacen el resto de espectadores –en sus ensoñaciones etílicas consigue imaginar los arreglos que necesita ese tema para convertirse en una pieza extraordinaria, una escena resuelta de forma sensacional–, ella es la última oportunidad para salvar su carrera como productor y, de esta manera, salir del pozo autodestructivo en el que se encuentra. Sin embargo, Dan no dispone de medios técnicos para grabar el disco, por lo que propondrá a Gretta una fórmula imaginativa: hacerlo en las calles de Nueva York, y para ello iniciarán una aventura musical en la que la pasión será el ingrediente principal.
Con todo, esa amistad tan solo es una excusa para reflejar la importancia de la música en nuestras vidas, en nuestros estados de ánimo, un elemento capaz de transformar la realidad según el ritmo que suene en cada instante, como demuestra Carney en el paseo nocturno de la pareja escuchando a Frank Sinatra y Stevie Wonder. Además, el director dublinés utiliza la historia para dejar entrever una crítica a la actual industria discográfica, conservadora en sus apuestas, más interesada en vender sus productos sin alma que en la calidad de los intérpretes que mantienen en cartera.
Así, Dan y Gretta deberán hacer frente a las dificultades logísticas para sacar su álbum al mercado, grabando en los andenes del metro, en cualquier callejón e incluso en una azotea frente al Empire State Building, escenas que nos harán sonreír y nos emocionarán de igual manera. No hay duda que el film se beneficia de la indiscutible química existente entre los protagonistas, con Ruffalo ejerciendo de crápula sin expectativas vitales pero con un talento especial para la música, y Knightley sorprendiendo en su nueva faceta como cantante indie que sufre de desamor –acompañados de Adam Levine y CeeLo Green–, convirtiendo Begin again en un luminoso y optimista alegato a favor del “Do It Yourself” (“Hágalo usted mismo”) y con una conclusión evidente: con entusiasmo, ganas, disciplina y profesionalidad, cualquier sueño está a nuestro alcance.
Título: Begin again
Director: John Carney
Intérpretes: Keira Knightley, Mark Ruffalo, Hailee Steinfeld, Adam Levine, James Corden, CeeLo Green, Catherine Keener, Mos Def
Guión: John Carney
Año: 2013
Duración: 104 minutos
Yelmo Icaria establece desde el próximo 16 de septiembre los martes como el día de CINE CLUB, en los cuales programará grandes películas a precios asequibles y con criterios cíclicos.
Los cines Icaria han conseguido afianzar su propuesta en la ciudad de Barcelona. La calidad de la programación y la insistencia en la línea de trabajo marcada desde el inicio ha permitido a la cadena consolidar nuevos públicos y adaptarse a las nuevas épocas en la evolución de la proyección cinematográfica.
Ahora Yelmo Icaria programará cada martes sus ciclos de Cine Club en versión original y con subtítulos en castellano. La programación estará organizada en ciclos: Septiembre lo dedica al cine de grandes directores como Pedro Almodóvar, Woody Allen o Clint Eastwood. El mes de Octubre realiza una retrospectiva del thriller más exitoso y de culto de los últimos 30 años. En Noviembre realizará un repaso de la cultura pop de los 80’s con grandes éxitos de público y para finalizar el cuatrimestre Yelmo Icaria programará una colección de grandes musicales made in Hollywood.
Esta selección estará disponible para todos los cinéfilos que quieran volver a disfrutar de los grandes éxitos del cine y para todos aquellos que quieran gozar con otro tipo de programación cinematográfica que hace hincapié en la calidad de las películas que se programan.
Las películas del ciclo Cine Club se programan en Yelmo Icaria los martes a las 20:30 horas y a un precio especial. Una oportunidad para volver gozar del cine en uno de los complejos cinematográficos más carismáticos de la ciudad!!
Si eres de los que te gusta a rabiar el buen cine, y no sólo el actual, si no el de toda la vida, el que te ha ido emocionando año tras año desde que eras pequeño, Yelmo Cine Club es para ti.
Yelmo Cine Club Horarios: todos los martes a las 20:30 horas.
Este viernes llegó a las pantallas españolas Hércules, la segunda visión cinematográfica del héroe griego que se estrena este año, y parece ser, a esperas de la llegada en diciembre de Exodus: Dioses & Reyes de Ridley Scott, la recreación de la historia de Moisés y la liberación del pueblo judío de Egipto, la mejor de las reconstrucciones históricas estrenadas este año. Con ello no vayan a pensar tampoco que estamos ante la película del año: IMDB le da una puntuación de 6,4, mientras que en Rotten Tomatoes alcanza un 61% de aprobación. Aún así, la propuesta destaca de entre sus predecesoras estrenadas este año por una idea interesante y una plasmación atractiva de la historia del personaje, basada, claro está, en el cómic Hercules: The Thracian Wars.
Para variar vale la pena recalcar, como hago en cada uno de los estrenos de cine histórico, que nadie espere ver una fiel reconstrucción histórica del personaje y de la época. Como siempre, para los productores y directores actuales de películas ambientadas en la Grecia y la Roma antiguas, estas dos épocas forman un conglomerado que les parece único e indivisible, por lo que vemos en cualquier película ambientada en la Antigüedad un poti poti de tópicos que mezcla elementos de ambas. En este caso el mundo heroico de Hércules se transforma en un contexto clásico con gigantescos templos, teatros y magníficos palacios en piedra y en el ámbito militar observamos la presencia de algo parecido a las falanges, unidades militares inexistentes en la Grecia Homérica que además utilizan una técnica parecida a la de la testudo, típicamente romana. Pero bueno, que todo sea por darle un atractivo aspecto visual a la película y para proveerla de ese toque grandilocuente que espera cualquier espectador en una película «de romanos».
Dicho esto, cabe decir, que Hércules representa una bocanada de aire fresco en el ámbito, que mimamos en Culturalia, de los estrenos de cine histórico, debido a la historia que nos presenta (aunque con una historicidad mucho más que dudable) y por el desarrollo de un guión interesante. El film nos narra las aventuras de Hércules y su grupo de mercenarios cuando acuden en ayuda del rey Cotis de Tracia para luchar contra el malvado Reso, que se ha rebelado contra su autoridad y ha asolado el territorio tracio. Hércules y sus compañeros se verán obligados a formar al ejército del rey Cotis para enfrentarse a las fuerzas de Reso y salvar el reino de Tracia de la barbarie y la destrucción.
Brett Ratner, director de películas como Hora punta (1998), El dragón rojo (2002) o X-Men. La decisión final (2006) nos presenta una película interesante por varias razones. La primera por cómo trata al personaje mitológico. Desde el principio al final el film pretende desvelar al espectador cómo se generaban las leyendas en el mundo antiguo, por lo que la narración nos mantendrá en vilo acerca de la naturaleza de Hércules, hijo de Zeus, de las andanzas de su grupo de mercenarios y del tipo de aventuras que protagonizarán. Al respecto son interesantes las escenas de presentación del personaje y la relación entre realidad y leyenda que se mantiene a lo largo de la película.
Otro elemento a su favor es la misma trama, a través de la cual el film mantiene un nexo entre las aventuras históricas y el misterio-terror al presentársenos al malvado Reso como un personaje maligno, que utiliza los hechizos y la brujería en su rebelión contra el rey Cotis. Un ingrediente que genera interés y tensión en el espectador y que sin duda proviene de los cómics creados por Moore. La trama incluye, además, algún giro, que puede proporcionar al film un mayor atractivo para el público.
Si bien, en su contra podemos anotar la ahistoricidad de gran parte de la historia que nos narra (Rey Cotis; imagen clásica del mundo de Hércules; uso de la infantería, la falange arcaica y la estrategia romana de la testudo; repertorio de armas que se utilizan en la película, o la actitud y el comportamiento de Ergenia (Rebecca Ferguson), la hija del rey Cotis…) y un final poco innovador y que recuerda, con mucho, el del film Hércules, El origen de la leyenda, dirigido por Renny Harlin e interpretado por Kellan Lutz.
En el apartado de las interpretaciones todo está más que correcto. Estamos ante una película «histórica» de acción basada en una novela gráfica, por lo que uno ya es consciente de que las interpretaciones van a ser lo que son. Aún así, creo que la mayoría de ellas están más que correctas. Dwayne Johnson da la talla como el coloso héroe por su impresionante físico y por la interpretación para nada exagerada y más que comedida; Aksel Hennie también lo hace bien al encarnar a un ser trastornado medio hombre medio animal y Reece Ritchie da vida al joven bardo que relata y mitifica las aventuras de Hércules. Sin embargo John Hurt que interpreta al necesitado rey Cotis, creo que es el que peor sale parado en el ámbito de la interpretación. Por lo que respecta a las actrices Ingrid Bolsø Berdal da vida a Atalanta, la amazona guerrera compañera de Hércules y Rebecca Ferguson encarna a Ergenia, la hija de Cotis, aunque el presentismo de su carácter le priva de cualquier grado de credibilidad.
Hércules es una película de acción histórica, eso ha de quedar claro al espectador, sobre todo a los que buscan algún grado de historicidad en el cine, pero es una propuesta interesante y que mantiene al público atento e intrigado acerca de lo que pasa en el film. Y quedará a merced de los espectadores el decidir si el Hércules que se nos muestra en la película era un simple mortal o, por el contrario, fue el semidios hijo de Zeus que nos narra la épica griega.
Título: Hércules Dirección: Brett Ratner
Basada en «Hercules» de Steve Moore (Radical Comics) Producción: Flynn Picture Company y Radical Studios Distribución: Paramount Pictures y Metro-Goldwyn-Mayer Pictures Reparto: Dwayne Johnson, Ian McShane, Rufus Sewell, Joseph Fiennes, Peter Mullan, John Hurt, Aksel Hennie, Ingrid Berdal, Reece Ritchie, Tobias Santelmann, Rebecca Ferguson, Isaac Andrews e Irina Shayk. Guión: Ryan J. Condal y Evan Spiliotopoulos Música: Fernando Velázquez Fotografía: Dante Spinotti País: Estados Unidos
No es nada nuevo que los clásicos, sean del género que sean, poseen una larga vida en las pantallas del cine y la televisión (no sé hasta qué punto en los dispositivos móviles). Las narraciones de carácter histórico no son una excepción, por lo que en los últimos años hemos visto nuevas versiones de la mayoría de los clásicos históricos, ya sea Ben-Hur (Steve Shill, 2010), Espartaco (Robert Dornhelm, 2004), Hércules, el origen de la leyenda (Renny Harlin, 2014) oCleopatra (Franc Roddam, 1999). Este año le ha tocado el turno a Los últimos días de Pompeya, una historia que ya había tenido versiones en 1908, 1935, y las más conocidas en 1959, un film dirigido por Mario Bonnard e interpretado por Steve Reeves y Fernando Rey y, posiblemente la mejor y más fiel adaptación, la miniserie de 5 horas de duración dirigida en 1984 por Peter R. Hunt e interpretada por Ned Beatty, Brian Blessed, Ernest Borgnine, Lesley-Anne Down, Franco Nero, Anthony Quayle y Laurence Olivier.
Paul W.S. Anderson se ha puesto a la cabeza de un proyecto que en sus manos y en las de los productores de la película se ha transformado en un film de acción y de gladiadores y poco más, desvirtuando la historia original y transformándola en una de esas tramas dirigidas a adolescentes buscadores de historias de amor juvenil y rebelde ambientadas en otras épocas.
Pompeya, año 79 d.C., Milo (Kit Harington), el único sobreviviente de una matanza de celtas en Britania perpetrada por el ejército romano, es esclavizado y entrenado como gladiador. Sus dotes en la arena forzarán a su propietario a trasladarlo a Pompeya, para obtener un mayor beneficio de sus habilidades. En el camino a Pompeya Milo conoce a Casia (Emily Browning), una joven aristocrática que se enamorará de él. Casia regresa a Pompeya huyendo de la corrupción en Roma y de las malas artes del senador Corvo (Kiefer Sutherland), empeñado en hacerse con el amor de la joven. Corvo pretende, además, emprender ciertos negocios urbanísticos en la ciudad. Por su parte Milo tendrá que imponerse en la escuela de gladiadores de Pompeya, donde conocerá a Ático (Adewale Akinnuoye-Agbaje), el campeón de la ciudad. Las vidas de todos ellos se verán truncadas por la erupción del Vesubio, el volcán que acabó con la ciudad de Pompeya…
Como os decía Pompeya no es más que la transmutación de una historia escrita por Edward Bulwer Lytton en 1834 en un film sin demasiadas ambiciones y destinado a un público poco exigente. De esta forma las tramas de la historia original se reducen para centrarse en las aventuras de Milo, Casia, Ático, Corvo, y los padres de Casia, optando por convertir el film, como ya se hiciera con Hércules, el origen de la leyenda, en una película de gladiadores, perdiendo por el camino la riqueza argumental de la historia original escrita por Bulwer Lytton. De ahí que las escenas de gladiadores se impongan en el film (parece que lo único que interesa de Roma en el cine actual es el culto al cuerpo que puso tan de moda la serie Spartacus: Sangre y arena) junto con la tormentosa relación entre Casia y Corvo, mostrándonos, de nuevo, y con muy poco respeto al contexto histórico de la época, lo malvados que eran los romanos. De ahí que de forma poco acertada se haya incorporado la idea en el film de una cierta oposición de los pompeyanos hacia los romanos, y se nos hable del emperador Tito de una manera que recuerda más a su hermano y sucesor Domiciano que a él mismo. De nuevo una película de romanos nos presenta a los romanos como los malos de la película.
El film peca, además, de presentismo, esto es, nos muestra la relación entre Casia y Milo de una forma que parece más la de dos jóvenes enamorados (y rebeldes, este ingrediente no podía faltar) del siglo XXI, que de una joven aristócrata pompeyana y un esclavo-gladiador en pleno siglo I d.C. En todo ello tiene que ver, y mucho, la producción del film, ya que el director, Paul W.S. Anderson, pertenece más a los géneros de ciencia-ficción, terror y acción que al del cine histórico, señal clara del tono y la forma que se le ha querido dar a la película, y que sin duda está vinculada a la espectacularidad de la erupción del Vesubio, sin duda, el activo más importante del film, que ocupa la parte final de la cinta y que se puede desarrollar plenamente con los efectos especiales a disposición en la actualidad. Sin embargo, el film parece que se rebasa a sí mismo en este aspecto y nos muestra una hecatombe de carácter universal en la que terremotos, erupciones, fuego, incendios, destrucción, e incluso un tsunami, centran en demasía la atención del espectador, mientras el destino final de los principales caracteres del film se va resolviendo. Creo, personalmente, que esta parte del film peca de exagerada y posee un final que es posible que no agrade demasiado al público espectador.
Si tuviera que destacar alguna cosa del film no sería ni la trama (tan alterada que parece una película nueva con poco que ver con la historia original, algo tan de moda en las adaptaciones actuales…) ni la exageración de los efectos especiales finales algo cansinos, sino algunas de las vistas generales de la ciudad de Pompeya, reconstrucciones a las que los efectos especiales sí que han sabido dar vida en el film, como aquella imagen de la ciudad de Pompeya vista desde el exterior, en la que se nos muestra la vía de acceso de la ciudad rodeada por los monumentos funerarios de sus habitantes, una imagen poco común en el cine de romanos, las vistas del puerto y alguna de las escenografías que observamos en el anfiteatro, si bien el desarrollo de estas escenas de acción gladiatorial se disparan enseguida y pierden gran parte de su credibilidad.
Por lo que respecta a las interpretaciones, ninguna de ellas destaca por una valía excepcional. Posiblemente sean algunos de los secundarios, como Ático (Adewale Akinnuoye-Agbaje) o los padres de Casia, Aurelia y Severo (Carrie-Anne Moss y Jared Harris), los que destaquen más que no los actores principales. Kit Harington, el esclavo Milo, no da la talla como gladiador y tampoco destaca por su actuación y Emily Browning no convence demasiado como la joven protagonista del film a la cual el guión le obliga a saltarse todas las convenciones sociales de época romana como si nada. Por desgracia Kiefer Sutherland se ve obligado a encarnar al “malo maloso” romano del film, por lo que su registro interpretativo se desarrolla en una frecuencia bastante irreal. A Sutherland le que acompaña Sasha Roiz que encarna a Próculo, la mano derecha de Corvo y un auténtico monstruo sin remordimiento alguno, un carácter tampoco demasiado creíble.
En definitiva, una lástima, porque valía la pena contemplar una nueva versión de Los últimos días de Pompeya, un film con un presupuesto de 100 millones de dólares que ha recaudado tan solo 108.550.407 dólares, y que evidencia que el cine actual tiene poca mano a la hora de mostrarnos el mundo antiguo en la gran pantalla, por lo que me veo obligado a hacer una doble recomendación: Pompeya es una película recomendable para aquellos interesados tan solo en las nuevas visiones de la antigüedad con poca o muy poca veracidad y mucha acción. Para aquellos que quieran disfrutar de una buena historia, bien estructurada y filmada y respetuosa al contexto histórico de la época, os insto a localizar cualquier versión anterior del film, aunque yo, personalmente, os recomiendo la miniserie de los años 80, que se mantiene muy bien después de tantos años.
Título:Pompeya Título Original:Pompeii Director: Paul W.S. Anderson Guión: Janet Scott Batchler, Lee Batchler Reparto: Kit Harington, Emily Browning, Kiefer Sutherland, Carrie-Anne Moss, Jared Harris, Jessica Lucas, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Sasha Roiz, Currie Graham, Ben Lewis, Joe Pingue, Alain Moussi, Emmanuel Kabongo Fotografía: Glen MacPherson Música: Clinton Shorter Género: Histórica, aventuras, acción, catastrófica Nacionalidad: USA, Alemania Fecha de Estreno en España: Viernes, 25 de abril de 2014
Este año el FIRE! Mostra Internacional de Cinema Gai i Lesbià nos ha conmocionado. Con el asalto implacable de unos golfos a un burgués parisino aprovechando la debilidad de su ilusionada entrepierna. En EASTERN BOYS, el director Robin Campillo nos lo robó todo: el recelo, la prevención y las ganas de seguir siendo ciudadanos pasivos. Y ni siquiera se nos pasó por la cabeza (cabecita loca la nuestra, como cantaba Amaral) acudir a la compañía de seguros o a la policía. Porque esta película es un estudio extraordinario sobre la emancipación individual de alguien que, de juguete sexual emigrado y no articulado (refrescante Kirill Emelyanov) pasa a ser hijo legítimo de la República Francesa. Y en su proceso de liberación, mediarán la dependencia de la banda descarriada (bajo el yugo de un magistral Daniil Vorobyov cuya chulería y patetismo son apellidos complementarios) y un “amour fou” como solo el país vecino suele tratar: con naturalidad, profundidad emocional y apertura de mente. Todo bajo la atenta mirada de Olivier Rabourdin, utilizando su inexpresividad facial como recurso eficaz para transmitir la firmeza necesaria de su rol de quien tiende la mano (aunque pareciera que solo se trataba de la polla). “Eastern boys” se abre con un plano secuencia admirable presentando a las víctimas en la estación, sigue con una fiesta espeluznante en casa del protagonista conjugando con sabia ambigüedad la perversidad y la ternura (la humillación sufrida por el anfitrión, la ingenua “joie de vivre” de sus “invitados”). Y a nuestro desasosiego se suman después las ganas de conocer (y vivir) más, garantía de que hay una historia.
El FIRE! también ha coqueteado con nosotros. Como cuando proyectaba FIVE DANCES, producto vacuo realizado por Alan Brown que convierte “Fama” de Alan Parker en una obra maestra. Se trata aquella de una colección de estampitas muy bien fotografiadas sobre una sala de ensayos y sus moradores (hermosos, talentosos, supercools), a los que ocurre lo mismo que a nosotros ocurrió cuando teníamos su edad pero se nos cuenta de una forma relamida y muy manida. La película incluye (de hecho, es su columna vertebral) varios números de danza donde los protagonistas se lucen exhibiendo una técnica impecable y una fotogenia arrebatadora. Como preámbulo, vimos el cortometraje HOLD (Erik Linghede), de un talante más transgresor: Una pareja de bailarines ejecuta una coreografía moderna, sensual y refrescante entrecruzando brazos para ser uno en un espacio diáfano enorme al que dotan de calidez.
Con el FIRE! pudimos despertar: con la grandeza de esa pareja que se empeña en ser familia de forma casi casual y movida por el ánimo solidario: ANY DAY NOW responde a la modalidad de lucha personal contra la adversidad por la intransigencia jurídica. Pero lo hace sin sensiblería y mediante unos personajes enternecedores: el drag queen apasionado, comprometido y con un carisma apabullante (sensacional Alan Cumming); su segundo de a bordo (resultón Garret Dillahunt) , adulto, leal y sensible y un adolescente con síndrome de Down (eficaz Isaac Leyva) cuya adopción será el luminoso objeto de deseo. El guión, además, que no opta por la vía previsible, propone unos cuantos lugares de reposo para que nos riamos, lloremos e incluso decidamos. Antes de emocionarnos con esta obra de Travis Fine, y sin apenas hacer ruido, intervenía con voz propia LA CLASE DE BAILE (Camilo Cogua Rodríguez), cortometraje de animación pedagógico (incluso para niños como nosotros) sobre niñas repipis que ensayan “El lago de los cisnes” y cómo emerge del rincón más profundo de la clase el príncipe redentor, cuento gratificante sobre la transexualidad cotidiana sin estridencias y con mucha delicadeza.
Salvar vidas ajenas tiene cada vez menos mérito en el panorama cinematográfico: Hay tal concentración de superhéroes en las pantallas comerciales, que se han visto obligados a luchar juntos y a compartir títulos de crédito para el sacrificio de su orgullo de estrellas así como de su misérrima condición de peleles afranquiciados.
Pero sucede que aún queda mucho individuo por salvarse de la condena de ser infeliz. Los motivos no suelen ser el ataque indiscriminado de ningún malvado en mallas dilatadas. No. Las razones las encontraríamos más bien en la torpeza a la hora de luchar por vivir.
Para estos casos (a menudo alarmantes), las salas de proyecciones independientes tienen la solución: Mostrar impúdicamente historias de superación personal. También de crecimiento emocional. Incluso de destrucción sentimental. Todas requieren un elemento valioso: el apoyo de los demás.
La 19ªMostra Internacional de Cinema Gai i Lesbià es una de esas plataformas. Desde ella, conocemos la historia de Eugenio y Martín, halcón y paloma sobrevolando un insignificante paraíso situado de forma algo azarosa en un HAWAII argentino de textura maravillosa por sus tonos pastel, la nitidez de su enfoque y la mágica ocurrencia de contar sus aleteos desgranando los detalles nimios más hermosos de la convivencia. Marco Berger da a su público una obra delicada que vuelve a la infancia a través de los ojos inocentes de Mateo Chiarino y la tierna conspiración de Manuel Vignau. Aunque la película magnifique sus defectos (el exceso de primeros planos y su recreación expositiva delata continuamente la inexperiencia de los intérpretes), triunfa entre el espectador por su capacidad de construir un espacio propio, acogedor e idílico.
Con mayor garra aterriza DVOJINA (“Dual”), encantador cuento esloveno aunque algo prolijo porque su historia se hubiese contado mejor como cortometraje. Lo que hace especial este trabajo es el esfuerzo por convertir a su anodina protagonista, Tina (gozosa Nina Rakovec), que declara a su enamorada al inicio que “no hay nada que contar sobre mí. Solo soy nada”, en una aventurera de su propia vida. Nec Gazvoda juega con ella y con los seres que le rodean a llevarles a su emancipación emocional y lo que en el argumento supondría un cúmulo de situaciones cotidianas de poco calado, en este caso resulta destacable por la ausencia de pretenciosidad y la habilidad del guión al retratar a unos personajes casi genuinos (emotiva la relación de la protagonista con su padre, que evoluciona prodigiosamente en un espacio de tiempo mínimo) si exceptuamos al pelmazo “mariliendro rompeduendes”.
Un poco más valiente es la propuesta de Tom Shkolnik, THE COMEDIAN, cuyo perfume setentero y tono de falso documental conceden un verismo reseñable al bloqueo existencial de Ed (notable Edward Hogg), perdido en la nada de una rutina salpicada de color (entrañable su novio Nathan Stewart-Jarrett, conmovedora su mejor amiga Elisa Lasowski) que él se empeña en embadurnar de gris. Curiosamente, y en este sentido se distingue de manera especial la obra de Tom, la causa del conflicto no es la homosexualidad del protagonista, que aquí resulta ser lo único asumido de forma satisfactoria por el apesadumbrado Ed. Este “comediante” deja un poso de melancolía venenosa para la taquilla pero necesaria a la hora de invitar a la reflexión sincera sobre la crisis de la incipiente vida adulta.
Y unos breves apuntes para la breve contribución de Marco Laborda con THE DAZZLING DESTINY, borrador sobre un intento de suicidio pasional lastrado por su narcisismo audiovisual pero de factura indie-hipster jubilosa y pegajosa.
Por Juan Marea
La 19ªMostra Internacional de Cinema Gai i Lesbià se celebra en el Institut Francès de Barcelona hasta el domingo 13 de julio. http://www.cinemalambda.com/
Hacía años que no se estrenaba cine bíblico o al menos, creo yo, no se hacía «a lo grande». La historias bíblicas se reducían, de esta forma, a la producción televisiva o cinematográfica de bajo coste. Este año, sin embargo, no ha sido así y Paramount se ha atrevido a estrenar en fechas próximas, además, a la Semana Santa, Noé, dirigida por Darren Aronofsky e interpretada por Russell Crowe, Jennifer Connelly, Ray Winstone, Emma Watson, Anthony Hopkins y Logan Lerman. Pero aunque pueda parecer imposible, la historia de Noé se ha transfigurado para convertirse en una película de ciencia-ficción y fantasía, sufriendo un proceso de dospuntocerización para adaptar la historia del patriarca de la Biblia a públicos nuevos y más jóvenes.
Así, de primeras, podemos decir que la trama de Noé tanto la podemos ubicar en un pasado remoto y mítico como en un futuro no muy lejano, e incluso en otra Creación, y nos sitúa en un planeta moribundo que la raza de los hombres ha explotado a su gusto y del que ha desaparecido casi toda la flora y gran parte de la fauna (¿les suena la historia?). El Creador de este mundo, al que podríamos considerar Dios, se arrepiente de su Creación, y ha decidido acabar con ella. Pero desea salvar a los inocentes, a aquellos en los que aún existe esperanza. Y estos no son otros que la familia de Noé y una pareja de cada una de las especies animales que pueblan la Tierra.
De esta forma lo que inicialmente es una historia bíblica que nos habla de los orígenes de la humanidad en la Teología judeo-cristiana, se transforma en un alegato en contra la acción destructora del hombre sobre la Tierra, en un aviso de hasta dónde pueden llegar las cosas si la humanidad no cambia su forma de tratar y depredar un planeta que no es suyo. Solo por eso, por la creatividad en la producción de la idea y por su activismo ecológico, el visionado del film ya vale la pena.
Y lo podemos ver, como decía antes, como una película de fantasía o de ciencia ficción, que es lo que Aronofsky quiere y consigue. El director norteamericano, autor de films como o Réquiem por un sueño (2000), La fuente de la vida (2006), El luchador (2008) y Cisne negro (2010) le da a la Biblia unos toques más futuristas que se notan tanto en el vestuario postapocalíptico del film como en su aspecto steam gótico a la hora de mostrarnos el mundo, a lo que suman elementos de fantasía como el tzohar, el mineral que hace funcionar las máquinas creadas por los hombres y sobre todo por la representación de los Vigilantes, ángeles caídos convertidos en monstruos de piedra que le dan al film un toque, incluso, benévolo.
Con todo esto la naturaleza bíblica de la historia se diluye para dejar aflorar un argumento más actual para el público que va hoy en día al cine. Aún así, lo veremos todo, o casi todo, sobre la historia del Diluvio. La corrupción del hombre; la elección por parte de Dios de la familia de Noé para salvar a los inocentes; la construcción del Arca de la salvación; la introducción de todos los animales en ella y la destrucción del mundo tras el Diluvio, para poder reiniciar una nueva humanidad, de la que, se supone, que nosotros somos herederos.
Podríamos decir que la trama de la película se divide en dos grandes apartados. En el primero se nos presenta el estado de la creación y se construye el Arca; en la segunda, el film nos muestra el Diluvio y la vida de la familia de Noé en el interior del Arca. Si bien Aronofsky, se arriesga demasiado al transformar en la segunda parte de la película a Noé en algo parecido a un demente que pretende acabar con cualquier posibilidad de la humanidad de heredar el nuevo mundo, tras ser testigo de la maldad que existe en ella. La transfiguración de Aronofsky comporta, además, muchos cambios y adicciones a una historia secular que puede generar rechazo en el espectador, si no asiste al visionado con una mentalidad abierta. Aunque todo esto se debe, como ya he comentado en otras reseñas publicadas en Culturalia, a la voluntad del cine actual de releer personajes y periodos con el objetivo de crear historias nuevas para unos espectadores pertenecientes a la generación digital, que más que textos veterotestamentarios devoran todo lo que sea original, innovador y les ofrezca entretenimiento. De ahí que el NoédeAronofsky sea tan diferente al que muchos de nosotros conocemos.
Por lo que respecta a las secuencias de carácter espectacular relacionadas con la historia de Noé, Aronofsky tiende a tratarlas sin demasiada religiosidad y efectismo, convirtiéndolas en meras escenas con efectos especiales. Aunque el Arca de Noé sí que se nos muestra imponente junto con el bosque crecido de la nada con el que Noé podrá construirla, la llegada de las parejas de animales, seguramente la imagen más mitificada y esperada de la trama, pierde parte de su espectacularidad en el tratamiento que le da el director y por tanto parte de su efectismo cinematográfico.
En el apartado de las interpretaciones Russell Crowe interpreta a un nuevo personaje histórico siguiendo la estela de Gladiator (2000), Master and commander: Al otro lado del mundo (2003), o Robin Hood (2010), si bien mutado en un héroe del futuro. Aún así Crowe convence, al menos en la primera parte de la película y degenera a marchas forzadas en la segunda. Jennifer Connelly, a la que vimos en Rocketeer (1991), Una mente maravillosa (2001), junto a Crowe; Dark water (2005), o Ultimátum a la Tierra (2008), defiende su papel como mujer de Noé y madre de Sem, Cam y Jafet. Estos están interpretados por Douglas Booth, Logan Lerman y Leo McHugh Carroll respectivamente. Una sorpresa en el apartado de las interpretaciones lo hallamos en Emma Watson, la joven heroína de la saga Harry Potter que interpreta a Ila, según la nueva versión del Génesis de Aronofsky la salvación de la humanidad gracias a su fertilidad. Anthony Hopkins por su parte interpreta a Matusalén, el abuelo de Noé, proveyendo al film de ese toque que el actor galés sabe darle a sus interpretaciones, aunque esta es muy secundaria.
Así, pues, Noé nos permite reflexionar, durante la Semana Santa, sobre el maltrato al que hemos sometido al planeta, transmutando una historia de la Biblia en un drama ecológico y vital en el que tendremos que mojarnos, y nunca mejor dicho: ¿se merece la humanidad la salvación? ¿O estamos todos corrompidos por los placeres de la Creación? ¿Os atrevéis a contestar a alguna de estas preguntas…?
Título:Noé Título Original: Noah Producción: Paramount Pictures, Regency Enterprises, Protozoa Pictures y Disruption Entertainment Dirección: Darren Aronofsky Guión: Darren Aronofsky y Ari Handel Música: Clint Mansell Director de fotografía: Matthew Libatique Reparto: Russell Crowe, Emma Watson, Logan Lerman, Jennifer Connelly, Anthony Hopkins, Douglas Booth, Dakota Goyo, Kevin Durand, Marton Csokas, Ray Winstone, Madison Davenport, Sami Gayle, Barry Sloane, Mark Margolis, Don Harvey Nacionalidad: USA Estreno en España: 4 de Abril de 2014 ——
El pasado 7 de marzo se estrenó en los cines españoles 300: El origen de un imperio, segunda entrega del film 300 dirigido por Zack Snyder en el año 2006 y basado en la novela gráfica de Frank Miller, que relata la batalla de las Termópilas desde el punto de vista espartano. 300: El Origen de un Imperio nos vuelve a situar en el enfrentamiento entre persasygriegos durante la II Guerra Médica en la que ya se ambientaba la primera película, aunque con la voluntad de ampliar el punto de vista del relato del conflicto.
300: El Origen de un Imperio inicia su trama tras la derrota de los espartanos de Leónidas en las Termópilas (480 a.C.), tal como vimos en la primera entrega, si bien, el film realiza un breve flashback que nos sitúa en la batalla de Maratón, ocurrida 10 años antes, en la que los persas de Darío I (Igal Naor) se enfrentaban por primera vez a los griegos continentales para mostrarnos las primeras gestas del ateniense Temístocles (Sullivan Stapleton). Seguidamente el film nos narra la muerte de Darío I, herido en la batalla, y la conversión de Jerjes (Rodrigo Santoro) en dios, tras lo cual la película nos vuelve a relatar el enfrentamiento de griegos y persas durante la II Guerra Médica pero no desde la restringida perspectiva espartana, que ya hiciera el primer film, sino desde el punto de vista de la Hélade liderada por Atenas y por Temístocles, uno de sus ciudadanos más célebres.
Lo primero que he de decir aquí es que aquel que busque veracidad histórica se ha equivocado de película. Como ya saben el film se basa en la novela gráfica de Frank Miller que a su vez adapta para un cómic gótico de acción los acontecimiento históricos arriba indicados. Dicho esto, no esperen hallar en 300: El Origen de un Imperio una trama histórica fidedigna, por lo que tan solo queda analizar la película como lo que es, una propuesta de entretenimiento.
300: El Origen de un Imperio es un calco bien hecho de 300 aunque su escenario principal no es el paso de las Termópilas sino el mar, y más concretamente las aguas cercanas a Salamina, escenario de la otra gran batalla de la II Guerra Médica, por lo que el calco transforma la acción bélica en tierra firme por batallas navales. Si en 300 veíamos la heroica defensa espartana en 300: El Origen de un Imperio seremos testigos de la audaz defensa de la reducida armada griega liderada por Temístocles frente la gigantesca flota persa capitaneada por la renegada Artemisia (Eva Green). Por lo tanto los rivales cambian ostensiblemente. Si en 300 las figuras principales del enfrentamiento fueron el bueno de Leónidas y el pérfido Jerjes, en la nueva entrega el enfrentamiento principal es el del astuto Temístocles contra la violenta Artemisia, por lo que, tristemente Jerjes, el «malo maloso» de la primera entrega, queda aquí reducido a un lastimero segundo plano, brillando tan solo cuando se nos explique su transfiguración de mortal en dios.
De esta forma, como les decía, la plantilla argumental es la misma, hecho que se potencia al ser idéntico, también, el envoltorio, esto es, un estilo al que podríamos definir como gótico o sombrío de la Antigüedad, basado en escenarios tenebrosos, tonalidades cobrizas y oscuras, violencia expresa y gratuita, batallas con momentos en ralentí, chorretones de sangre y escenas en 3D, todo ello potenciado con cantidades ingentes de músculo griego. Un trabajo de clonación que se le ha ofrecido a Noam Murro, un director que solo posee un film en su haber, la comedia Gente inteligente interpretada por Dennis Quaid, Thomas Haden Church y Sarah Jessica Parker en 2008.
Aunque a diferencia de la primera entrega, que asentó una nueva manera de narrar visualmente el peplum de acción seguida por series como Espartaco sangre y arena y films como Hércules, El origen de la leyenda, 300: El origen de un imperio se convierte, como decía, en un copia que aporta pocas cosas nuevas, aparte de la figura afligida y vengativa de Artemisia o el color de las capas griegas, que en este caso son azules, en vez de las rojas espartanas.
Otra de las novedades que presenta el film es la relación que se establece entre Temístocles y Artemisia. Si bien deriva, en parte, del modelo Jerjes – Leónidas de la primera entrega, en 300: El origen de un imperio la relación de amor y odio entre los dos rivales se enriquece por una tensión sexual resuelta infructuosamente en la única escena de sexo del film, y por una definición algo diferente de los personajes principales: una Artemisia mala hasta los huesos pero a la vez sola en un mundo de hombres y necesitada de un compañero a su altura, y un Temístocles que pierde algo de gallardía y carácter con respecto a el bravo Leónidas, pero que gana en inteligencia e instinto político, algo que le dota, esta vez sí, de un fondo más histórico y convincente al personaje. Aunque es precisamente este hecho el que más han criticado aquellos que han analizado el film, evidenciando la larga sombra del Leónidas encarnado por Gerard Butler que planea sobre la interpretación de Sullivan Stapleton, una confrontación de la que sale perdiendo, según dicen, este último. Sin embargo, personalmente creo que los personajes son distintos y que por ello no se podían representar de la misma forma.
Aún así, aunque 300: El origen de un imperio es un film correcto, si lo comparamos con su antecesora pierde algo en relación al ritmo de la acción y en que la nueva entrega sigue paso a paso la estructura narrativa del primer film, lo que le niega frescura y originalidad. 300: El origen de un imperio no ha intentado innovar en nada y se ha contentado con imitar las claves del éxito de la primera, hecho que, aún a su pesar la hace mantenerse bajo la sombra de 300.
El film mantiene, por otra parte, ya que estamos ubicados en el mismo conflicto, la oposición entre una Grecia democrática y libre (reflejo de nuestro Occidente modelo de civilización) y un Oriente tiránico y opresivo (translación, a su vez, de la actual amenaza que proviene de Asia y del mundo musulmán), premisa que no deja de ser a-histórica aunque genera, de nuevo, un buen grado de tensión argumental para un cómic y un film que necesitan materializar el bando de los buenos y el de los malos.
Por lo que respecta a las interpretaciones no hay mucho que decir, ya que la franquicia 300 no muestra demasiado interés en este apartado. Aún así, el persa Jerjes y la espartana Gorgon, viuda de Leónidas, mantienen los referentes interpretativos de la primera entrega, mientras que Artemisa encarna certeramente el odio y las ansias de revancha de una mujer maltratada por un mundo masculino y violento y Temístocles encarna a un líder griego frío y calculador que se esfuerza por mantener la autoridad sobre sus hombres.
Resumiendo, 300: El origen de un imperio es más de lo mismo narrado desde un punto de vista más global, un film mucho más que correcto pero que no se sale ni un milímetro del canon trazado por su predecesora, por lo que gustará a aquellos a los que les gustó la primera entrega, y dejará indiferente a los que no les interesó demasiado la historia narrada en 300.
Título:300: El Origen de un Imperio Título Original:300: Rise Of An Empire 3D Director: Noam Murro Guión: Zack Snyder y Kurt Johnstad Reparto: Eva Green, Rodrigo Santoro, Jack O’Connell, Sullivan Stapleton, Ashraf Barhom, Callan Mulvey, Yigal Naor, Steven Cree, Andrew Pleavin, Mark Killeen, Andrei Claude Nacionalidad: Estados Unidos Género: Aventuras, Acción, Histórica Fecha de Estreno España: 7 de Marzo de 2014 Productoras: Legendary Pictures, Virtual Studios y Cruel and Unusual Films Distribución: Warner Bros. Pictures
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Este 2014 se presenta, al menos en sus inicios, como una año de estrenos de películas históricas y péplums. En el horizonte de las pantallas cinematográficas se atisba la llegada de films como 300, el origen de un imperio (Noam Murro, marzo 2014), la secuela de la exitosa 300; Pompeya (Paul W.S. Anderson, abril 2014) y sin una fecha concreta aún se prevé la llegada de películas como Noé (Darren Aronofsky) con Russell Crowe dando vida al patriarca de la Biblia o Hércules (Hercules: The Thracian Wars, Brett Ratner) basada en la novela gráfica de Radical Studio del mismo título. Como avanzadilla a este menú de cine histórico el próximo 24 de enero se estrena Hércules, El origen de la leyenda, film de aventuras épicas dirigido por Renny Harlin e interpretado por Kellan Lutz, Gaia Weiss, Scott Adkins y Roxanne McKee.
«En un intento desesperado por liberar a su pueblo de la opresión de su vengativo esposo Anfitrión, la reina Alcmena dirige sus súplicas hacia los dioses. Fruto de sus plegarias nace Hércules, engendrado por Zeus, padre de los dioses. El príncipe, sin embargo, no sabe nada sobre su identidad y su destino. Él desea sólo una cosa: el amor de Hebe, la princesa de Creta, que ha sido prometida a su hermano Ificles. Cuando Hércules descubre su identidad y su auténtico destino, debe elegir: huir de él con su verdadero amor o cumplir su destino y convertirse en el verdadero héroe de su tiempo».
Millenium nos propone un péplum histórico que nos narra la historia del hombre que hay detrás de Hércules, un punto de vista muy vigente en las aproximaciones que se realizan en la actualidad a los grandes personajes de la historia y de la mítica. El film nos presenta pues la juventud del héroe pero desde una perspectiva pretendidamente más histórica, más humana, para llevarnos al momento en el que el verdadero héroe se ha de hacer a sí mismo, descubrir su destino y aceptarlo.
Para ello la película adapta «a su manera» el legado mítico y literario del personaje para construir un argumento atrayente para las audiencias jóvenes actuales, acostumbradas a los grandes filmes de acción y a los personajes que se construyen a sí mismo luchando contra todas las adversidades, un sino del mundo moderno en el que vivimos. Por eso no cabe esperar ningún o muy poco parecido entre el Hércules de la mitología griega y el Hércules que aparece en la película. Este es el primer aviso, y uno de los importantes.
Si la película contiene unos 30 minutos iniciales que se podrían considerar algo más fidedignos y correctos, que coinciden con la presentación del contexto y de los personajes principales, a partir del minuto 31 observamos como el film adopta estilos ya desarrollados por películas como Gladiator o 300. Del primero Hércules, El origen de la leyenda adopta la estructura de la trama, esto es, el arduo itinerario por el que ha de transitar el héroe: un ambiente familiar negativo; el desprecio de su padre en favor de su hermano Ificles; la caída en desgracia del héroe, y su calvario que incluye la participación en espectáculos de lucha grecorromana y gladiatoriales (algo que no existió en época griega micénica, en la que está ambientada el film, sino mucho más tarde), o la rivalidad y lucha con su propio hermano.
Por lo que respecta a 300 el film adapta su estilo a la hora de mostrarnos el ambiente antiguo y las batallas, dándonos además una visión fantasiosa de la historia. Un estilo «marca 300» que en la actualidad parece que se impone en la mayoría de las películas y series ambientadas en la antigüedad como ya pudimos ver en Espartaco, o en los films Furia de titanes (Louis Leterrier, 2010) o Immortals (Tarsem Singh, 2011).
El film intenta, además, darle a Hércules un barniz de héroe salvador, defensor de los pobres y de los desahuciados (algo que nos puede hacer recordar al personaje de Robin Hood) que en ningún caso poseyó en la literatura mítica griega. De nuevo el cine se olvida de que los héroes y los dioses de la antigüedad, sobre todo estos últimos, «pasaban» bastante de la existencia de los humanos y se convertían, las más de las veces, en fuente de disgustos y de preocupaciones para ellos. Aún así el argumento nos muestra una versión más moderna y actualizada mostrándonos a Hércules como un rebelde contra la tiranía ejercida por su padre Anfitrión y su hermano Ificles.
Por lo que se refiere al guión la película no muestra un trabajo demasiado original por lo que se convierte en una propuesta que no aporta nada nuevo al género. La historia es correcta pero muy predecible, y se centra en la visión del hombre que hay detrás del héroe, saltándose para ello cualquier convencionalismo que existiera previamente. Aún así, y si aceptamos este hecho, se puede considerar una película para pasar el rato.
Hércules, El origen de la leyenda está dirigida por Renny Harlin, un director con una larga trayectoria con altibajos que incluye en su hacer películas y éxitos como Máximo riesgo (1993); La isla de las cabezas cortadas (1995), Memoria letal (1996), Deep Blue Sea (1999), e incluso una entrega de la serie Pesadilla en Elm Street (Pesadilla en Elm Street 4, 1988). Harlin posee, además, algo de experiencia en el ámbito del cine para jóvenes ya que dirigió la película La alianza del mal (2006), cinta que se adelantaba a la moda de los filmes tipo Crepúsculo o las series como Crónicas vampíricas o True Blood.
Los protagonistas principales de la historia son Kellan Lutz que interpreta a Hércules, actor que ya participó en films como Immortals o en la misma saga Crepúsculo y que lleva a cabo una interpretación poco más que correcta y basada en su corporalidad física; Gaia Weiss, que da vida a la bella y valiente princesa Hebe de Creta; Scott Adkins, especialista en cine de acción, en interpretar a «malos malosos» y que nos provee aquí, seguramente, con su encarnación del rey Anfitrión, de la interpretación de más carácter del film; Roxanne McKee que da vida a Alcmena, la madre de Hércules; Liam Garrigan que interpreta a un Ificles que adopta en gran medida los rasgos del Cómodo de Gladiator; Liam McIntyre y Rade Serbedzija.
La película tiene un objetivo muy preciso, y es el de ofrecer una visión 2.0 a los públicos del siglo XXI de una historia, la protagonizada por Hércules, escrita hace más de 2.500 años. El film avanza a través de la acción, la lucha de gladiadores (tanto en una especie de anfiteatro con un diseño de la arena bastante peculiar y ficticio, como, y esto no puedo evitar decirlo, en un teatro, edificio que no existió como tal hasta pasados al menos 700 años); un truncado romance entre dos jóvenes y la tiranía ejercida por el malvado rey de turno, convirtiéndose en una propuesta que no acaba de destacar por encima de otras producciones al estilo.
Aún así, seguramente, la película agradará a aquellos que no esperen ningún tipo de rigor histórico, que buscan espectacularidad en la ambientación (que la tiene y mucha, aunque sea a-histórica) y una trama donde predomine la acción y las batallas a espada, con escenas, claro está, rodadas en 3D, entre las que destacan aquella en la que el héroe lucha armado con dos enormes cadenas con las que estaba sujeto y la batalla final en la que Hércules ataca con su espada magnificada por los rayos enviados por su padre Zeus.
Con la intención de ir acabando daré aquí un par de datos más. El film se ha rodado con un presupuesto de unos 70 millones de dólares. Hasta ahora lleva recaudados 12.675.651 dólares (obteniendo 8.868.318 dólares durante el fin de semana de su estreno), unas cifras que no le auguran una buena recaudación en su exhibición en las pantallas del mundo. Y peor aún, la crítica no ha sido muy positiva con la película, recibiendo en el sitio web Rotten Tomatoes, un referente internacional al respecto, un triste 3% de valoración crítica.
Solo me queda decir que Hércules, El origen de la leyenda es un film para pasar el rato, sin otra pretensión que ver un film «histórico» tal y como se hacen hoy en día y disfrutar de sus ambientaciones, algunas de ellas, como la que nos muestra la que podría ser la ciudad de Micenas con su espectacular Puerta de los leones, muy bellas y otras de carácter oscuro y sombrío, que le dan al film ese toque inequívocamente «300«.
Título:Hércules: el origen de la leyenda Título Original:The Legend of Hercules Director: Renny Harlin Guión: Daniel Giat, Renny Harlin, Sean Hood, Giulio Steve Reparto: Kellan Lutz, Gaia Weiss, Scott Adkins, Roxanne McKee, Liam Garrigan, Liam McIntyre, Rade Serbedzija, Johnathon Schaech, Luke Newberry, Jukka Hilden, Kenneth Cranham, Mariah Gale, Sarai Givaty, Spencer Wilding, Bashar Rahal Música: Tuomas Kantelinen Fotografía: Sam McCurdy Nacionalidad: USA Año: 2014 Fecha de Estreno: 24 de Enero de 2014
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Una vez más, el cine como expresión. Y en esta ocasión, como represión también. Porque se convierte en la concreción de un empeño de adoctrinar, legitimar y ensalzar.
La Filmoteca de Catalunya proyecta del 8 al 19 de este mes una selección de películas que anularon conciencias y crearon héroes del Tercer Reich.
Con la Muestra de Cinema i Propaganda Nazi, el Festival de Cinema Jueu de Barcelona y el Goethe-Institut nos “autorizan” a asistir a la exhibición de ficción audiovisual actualmente prohibida. A la que solo puede accederse en el transcurso de ciclos temáticos oportunamente explicados. Y bajo el solemne control del consulado y la embajada alemanes.
Ahora que ya estamos advertidos, entremos. Y no permitamos que sea el morbo quien nos guíe.
Nos iluminará nuestra curiosidad “Hitlerjunge Quex” (Hans Steinhoff, 1933)o la melodramática historia de un preadolescente voluntarioso, apasionado y deseoso de entrar en acción disputado por comunistas y nazis como estandarte. La película, estrenada en España en 1939 como “El flecha Quex”, despliega una intriga que incluye un padre comunista alcoholizado y finalmente iluminado por la salvación nazi a base de refrescantes cervezas; una madre sufriente capaz del infanticidio si con ello aleja a su benjamín del mal camino y, sobre todo, un protagonista resplandeciente en actitud y movimiento. Muy entretenida y con un guión consistente, documenta con detalle la eficacia de los agrupamientos juveniles para crear acólitos y su poder letal (los enfrentamientos entre uno y otro bando van desde las travesuras callejeras hasta el sacrificio final de la oveja más blanca del corral). Y curiosamente todo empieza con el hurto de una manzana por parte de un díscolo muchacho rojo… Hay también amores de adolescencia, traiciones y épica militar con una idea poco reconfortante que subyace: la hospitalidad nazi (“en casa, todos son bienvenidos” proclama con dulzura y convicción la amada de Quex).
Del mismo Steinhoff y ocho años después, llega “Ohm Krüger”, que se adentra sin rubor y con mucho tesón en el terreno suspicaz del “biopic”, esto es, subgénero especializado en glosar y sobre todo glorificar a figuras cuya relevancia se presume harto demostrada. Con el “presidente Krüger”,líder político y judicial del pueblo de granjeros sudafricano bóer, conoceremos la crueldad del pueblo británico, empeñado en exterminar a aquellos por la riqueza mineral de sus tierras. Todo en esta película es magno: desde la interpretación de su actor principal (un omnipotente Emil Jannings) hasta las escenas de grupo (que encuadran admirablemente a centenares de figurantes recreando los momentos más emotivos) dejando incluso espacio a la ironía en algunos personajes memorables: una Reina Victoria irresistible en su ambición desmesurada (“hay que intentar que los pueblos se odien siempre. Si no, ¡estamos perdidos!” sentencia entre delirio y humana cordura en su lecho de muerte) interpretada soberbiamente por Hedwig Wangel, unos religiosos que reparten fusiles y biblias entre los aborígenes mientras cantan con ellos el “God save the Queen”, y un oficial británico que alimenta a su bulldog con casi media docena de filetes para dirigirse poco después a hacer las mil perrerías a las hordas de mujeres bóer aprisionadas en campos de exterminio creados (¡atención!) por los malvados ingleses. Nos quedamos con una de las frases que el “Mesías” Krüger grita a su rebelde hijo: “La historia no se estudia. ¡Se hace!”.
Va por nosotros.