Si el destino nos ofreciera la oportunidad de vengarnos de quien nos ha arrebatado lo que más queríamos, ¿seríamos realmente capaces de ejecutarla? El barcelonés Víctor del Árbol juega con esta premisa en su última novela, Respirar por la herida (Alrevés Editorial), la historia de unos personajes desorientados que comparten el trauma que significa perder a un ser querido en trágicas circunstancias.
La vida dejó de tener sentido para Eduardo en el mismo instante en el que murieron su mujer y su hija en un desafortunado accidente de tráfico. Ahora, el dolor por su pérdida es la única compañía de este pintor en su difícil día a día, sin ánimo por seguir adelante con sus tareas profesionales hasta que recibe un extraño encargo: Gloria Tagger, una famosa violoncelista, le propone realizar un retrato de Arthur, un empresario que resulta ser el responsable de la muerte de su hijo. Así, Eduardo acepta el reto de Tagger sin imaginar las consecuencias de ese trabajo en su existencia, sin intuir que, quizás, lo mejor para su estabilidad emocional hubiera sido rechazar la propuesta y seguir con su vida.
El escritor Víctor del Árbol
Víctor del Árbol ganó con La tristeza del samurái, su anterior novela, el premio a la mejor novela negra europea de la revista francesa ‘Le Point’ (2012), aunque no se sienta del todo cómodo con esa etiqueta, a él le gusta más definirla como “una novela negra atípica”, sin policías ni detectives, y en la que lo importante es el porqué de las reacciones de los protagonistas. Respirar por la herida es la cuarta novela de este licenciado en Historia que hasta hace poco trabajaba como Mosso d’Esquadra, un relato duro que ya se ha granjeado el favor de la crítica especializada por presentar unos personajes convertidos en auténticos supervivientes que intentan superar el dolor y la culpa de la mejor manera posible, una historia salpimentada con pequeñas dosis de maldad y desesperanza para demostrar que, según afirma del Árbol, la vida es injusta: “Te lo pone todo al alcance, te hace creer que la felicidad no es una exageración desmedida, y cuando te entregas a su juego, confiado, te lo arrebata todo en una única mano”.
Título:Respirar por la herida Autor: Víctor del Árbol Editorial: Alrevés Editorial Páginas: 528 páginas Fecha de publicación: Febrero 2013 ISBN: 9788415098799 Precio: 20,00 €
Cuando un personaje consigue granjearse la simpatía del lector por sus intervenciones en una serie de novelas, la aparición de un nuevo libro con ese mismo protagonista es recibido como si del rencuentro con un viejo amigo se tratase. Y eso sucede con personajes como el inspector Méndez, un policía desencantado con el presente que le ha tocado en suerte vivir, eternamente enfrentado a sus superiores por utilizar métodos nada ortodoxos, a un paso de la jubilación y con un profundo respeto a la ley, pero no a la que se imparte en los tribunales, no: para él solo cuenta la ley de las calles, un extraño código de honor –poco frecuente en la actualidad– que le hace ponerse del lado de los débiles y actuar con una contundencia implacable contra quienes se aprovechan de ellos.
Ricardo Méndez apareció por primera vez en Expediente Barcelona (1982) siendo un personaje auxiliar, pero muy pronto su creador –Francisco González Ledesma– se dio cuenta de que merecería ser el protagonista absoluto de una novela, y con Crónica sentimental en rojo (publicada en 1984 y que fue premiada con el premio Planeta) empezó la serie; ahora, casi treinta años después, llega a las librerías Peores maneras de morir, el nuevo caso de este policía que se mueve con pasmosa facilidad por los bajos fondos barceloneses, con un hígado castigado por los vinos más baratos ingeridos en locales insalubres, apasionado coleccionista de libros y enemistado sin remedio con las nuevas tecnologías.
El escritor Francisco González Ledesma
En esta ocasión, la muerte de dos muchachas en un edificio medio abandonado del Raval pone en alerta al viejo sabueso, quien hace oídos sordos a la expresa prohibición del comisario –conoce muy bien a Méndez, sabe que no tendrá piedad con el asesino y hará cualquier cosa por vengar su muerte, incluso saltarse la ley– y, en su investigación, descubrirá una trama de prostitución a nivel internacional. Además, en su camino por descubrir la verdad se cruzarán dos mujeres: Eva Ostrova, una adolescente que escapa de sus captores con una insaciable sed de venganza; y Mónica Arrabal, una bella dama de buena posición, muy educada en sus maneras y caritativa con los pobres. Así, Méndez intentará desmontar la organización criminal al mismo tiempo que le asaltarán una serie de dudas morales (¿debería detener a Ostrova y traicionar así a una vieja amiga, o mejor mirar hacia otro lado y dejar que ella lleve a cabo sus planes?, ¿logrará mantener la compostura ante unas piernas como las de Arrabal?).
Una vez más, Francisco González Ledesma no defrauda a sus seguidores, en su novela encontrarán una despiadada descripción de la realidad de la prostitución, grandes dosis de acción, heroínas de aspecto frágil capaces de asesinar de las maneras más sanguinarias, una bonita historia de amor y, por supuesto, dos protagonistas habituales en sus textos: el inspector Méndez, un antihéroe visceral, irónico y pesimista, sin temor a ser políticamente incorrecto pero siempre atento a las víctimas y a los desfavorecidos (¿hay algún otro policía que dedique su tiempo a pasear los perros de aquellos delincuentes a quienes él mismo ha encarcelado?); y Barcelona, la gran ciudad y su drástica transformación de los últimos años, ahora se ha deshumanizado, los viejos ideales se han olvidado, incluso la prostitución de barrio ha dejado su lugar a la trata de blancas internacional de la actualidad, y en las calles del Raval ese cambio es más que evidente, con contrastes entre los bares de menú de toda la vida y ese Hotel Barceló-Raval en el que el inspector no acaba de encontrarse cómodo, unos cambios que el escritor describe sin escatimar en la nostalgia que siente el protagonista por el pasado añorado.
El manuscrito original de Peores maneras de morir fue escrito en el año 2010, pero cuando solo faltaba la fase de corrección definitiva el autor sufrió un ictus que le impidió terminar el trabajo. Por esta razón la novela no ha sido publicada hasta ahora, cuando González Ledesma ha podido concluir el proceso con la inestimable ayuda de su hija Vicky. Sin embargo, en la actualidad su salud continúa siendo delicada, así que probablemente sea este el último caso del inspector Méndez. Espero equivocarme pero, de ser así, los lectores que hemos disfrutado con sus historias no podremos hacer otra cosa que lamentarnos y exclamar: ¡Coño, Méndez, te echaremos de menos!
Título:Peores maneras de morir Autor:Francisco González Ledesma Editorial: Planeta Páginas: 384 páginas Fecha de publicación: Enero 2013 ISBN: 9788408034919 Precio: 18,90 €
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Escrito por: Robert Martínez Colomé
Alberto García-Alix (León, 1956) lleva más de treinta años con una cámara fotográfica a cuestas, una sólida carrera en la que ha inmortalizado su entorno más inmediato con su particular mirada, imágenes impactantes y realistas en riguroso blanco y negro de sus amigos, sus principales pasiones –los tatuajes, la música, las motos– y los lugares que más le han marcado a lo largo de su vida. Sin embargo, todo ese bagaje apenas se ha podido ver en Barcelona, donde su presencia ha sido meramente testimonial hasta ahora, cuando La Virreina Centre de la Imatge ha tenido el acierto de programar Autorretrato, la primera gran exposición del fotógrafo en la ciudad, una compilación de sus imágenes más íntimas y personales en las que él es el protagonista absoluto y que se inauguró el pasado 7 de febrero.
Muchos aficionados a la fotografía descubrieron a Alberto García-Alix con sus retratos de la movida madrileña en los años ochenta –aunque insiste en renegar de la etiqueta de “fotógrafo oficial de la movida” porque, en su opinión, él tan solo fotografiaba a sus amigos de entonces, tan protagonistas de ese movimiento como él mismo–, pero quien busque esas instantáneas en La Virreina Centre de la Imatge se llevará una decepción importante: todas las imágenes están estrechamente relacionadas con su persona (tan solo una fotografía junto a Ana Curra remite a esos años), García-Alix ha escogido para la ocasión sus trabajos más introspectivos, aquellos que mejor le definen. Así, Autorretrato –escrito en singular porque, en cierta manera, todas las imágenes incluidas forman, en su conjunto, un gran autorretrato del artista– muestra un personaje sin miedo al desnudo, tanto metafórica como literalmente, fotografías desenfocadas con el objetivo de sugerir que comparten protagonismo con primeros planos de extraordinaria crudeza, luces y sombras para establecer un juego de sensaciones con el espectador, a veces inquietante, a veces despiadado, pero siempre fascinante.
Autorretrato en Toulouse, 1978
En La Virreina se podrán ver un total de 76 fotografías, todas ellas relacionadas, de un modo u otro, con el particular universo de García-Alix. De esta manera, el visitante podrá comprobar cómo ha evolucionado su propia visión del autorretrato, desde finales de 1970 (las primeras instantáneas son de 1977) hasta la actualidad: en las primeras, el autor posa desafiante ante la cámara, retratos de cuerpo entero en lugares que han marcado su vida o con sus bienes más preciados (en Mi gran ilusión aparece orgulloso con su Harley-Davidson); a medida que pasan los años, el fotógrafo se centra en primeros planos de su rostro –tan cercanos que a veces queda cortado por el encuadre– o de alguna parte de su anatomía para, de esta manera, acentuar la mirada subjetiva en el espectador (La primera vez sería un buen ejemplo de ello: muestra sin tapujos su primera experiencia con la heroína, sin duda una de las imágenes más impactantes de la exposición); en paralelo, el artista también retrata lo que denomina “paisajes íntimos”, aquellos lugares que han sido significativos para él, ya sean las habitaciones en las que ha vivido o algunos rincones convertidos en testimonios silenciosos de sus actividades (El lugar de mi confesión, donde reveló un gran secreto a un amigo).
En los últimos años, García-Alix ha coqueteado seriamente con el vídeo, y en Autorretrato se incluyen dos de sus composiciones: Tres vídeos tristes y De donde no se vuelve, en los que construye una serie de relatos a partir de sus fotografías y a los que él mismo pone voz, narraciones en primera persona que también le sirven para compartir con el visitante sus impresiones acerca de su propio trabajo (“La fotografía es el espacio donde imaginar”, confiesa).
Autorretrato en Formentera, 2010
Alberto García-Alix se define a sí mismo como un hombre “tímido” y con cierto pudor a hablar de su trabajo –“Hacer las fotografías no me produce ninguna vergüenza, otra cosa es mostrarlas”, afirma el fotógrafo–; no obstante, los responsables de Autorretrato han logrado vencer sus reticencias y han programado un encuentro entre él y Nicolás Combarro, comisario de la exposición, para que conversen sobre el autorretrato, tema central de la muestra (7 de marzo, a las 19:00 horas).
Autorretrato se podrá ver en La Virreina Centre de la Imatge de Barcelona hasta el 5 de mayo de 2013, de martes a domingo, de 12:00 horas a 20:00 horas. La entrada es gratuita.
¿Quién no ha soñado alguna vez con ser otra persona? El malagueño Juan Jacinto Muñoz Rengel juega con esa premisa en su nueva novela, El sueño del otro (Plaza & Janés), la historia de dos personajes que, noche tras noche, sueñan con vivir precisamente la vida del otro sin imaginar que ese sueño compartido se convertirá en una pesadilla para ellos a medida que, ambos, vayan perdiendo la propia capacidad por discernir entre la realidad y la fantasía.
Juan Jacinto Muñoz Rengel
Xavier Arteaga es un anodino profesor de instituto, divorciado y con un hijo, que ha visto cómo, en poco tiempo, su vida se ha ido al traste; a su vez, André Bodoc es un director de informativos acostumbrado a manipular la realidad según le convenga, un verdadero triunfador con una vida casi perfecta. Las existencias de ambos no podrían ser más opuestas, pero los dos tienen algo en común: cada noche, el uno sueña vivir la vida del otro, y viceversa. Poco a poco la situación se vuelve insostenible, el realismo con el que viven esos sueños les situará en una espiral de paranoia de difícil solución que afectará a su entorno más inmediato; sin embargo, ninguno de los dos se darán por vencidos, y emprenderán una ardua investigación para descubrir qué sucede realmente y, así, encontrar respuestas a todas sus dudas.
Hace apenas un año, Juan Jacinto Muñoz Rengel publicaba su primera novela, El asesino hipocondríaco, un relato que cosechó un éxito extraordinario de público y crítica –el libro agotó cuatro ediciones en apenas unos meses, además de ser editado en Italia, Francia, Argentina y Chile–. Ahora, Muñoz Rengel espera repetir esas cifras con El sueño del otro, una “historia de acción”, como él mismo define este ambicioso relato que combina el género fantástico, el thriller, ligeros apuntes filosófico-existenciales y pinceladas de relato social –el autor incluye diversas referencias a la crisis actual–, un inquietante juego entre lo verdadero y lo falso en el que sus protagonistas sufrirán una acuciante crisis de identidad que les llevará a una situación límite, a un paso del colapso.
Título:El sueño del otro Autor: Juan Jacinto Muñoz Rengel Editorial: Plaza & Janés Páginas: 304 páginas Fecha de publicación: Enero 2013 ISBN: 9788401353574 Precio: 17,90 €
Deixar la feina per dedicar-te a la teva veritable passió no deu ser una decisió fàcil de prendre, però encara avui hi ha gent que ho arrisca tot per emprendre un nou camí que el motivi més. Alma Simonne és una d’aquestes persones capaces de donar aquest pas i dedicar-se a allò que realment l’entusiasma: la música. Les cançons del seu primer disc (Alma Simonne) es poden trobar a iTunes des de fa un any, però per aconseguir el seu treball físicament encara haurem d’esperar: Simonne utilitzarà, properament, la plataforma de crowdfundingVerkami per a reunir els diners necessaris amb què fer una primera edició del treball. Culturalia va voler parlar amb ella del procés que la va portar a canviar la seva feina en publicitat per la carrera de cantant, i ella va acceptar prendre un te en una coneguda cafeteria del carrer Muntaner, una conversa en què va transmetre grans dosis de simpatia, passió i una confiança total en la seva feina.
Nosaltres et vam descobrir al recital poètic organitzat per “Tens la Paraula” el passat mes de desembre. ¿Com va sorgir aquella col·laboració? Coneixies prèviament la tasca del grup?
Va ser molt curiós: jo no els coneixia, ells van contactar amb mi per convidar-me a la presentació de l’Antologia poètica; en aquella trobada jo hi vaig anar amb els meus CDs per a mostrar la meva feina al Joan (Grasa), i els devia agradar ja que, més endavant, em van proposar que fes una petita actuació durant la presentació d’un altre llibre, on vaig interpretar quatre temes acompanyada d’un guitarrista. Finalment, em van tornar a trucar pel recital del passat mes de desembre, i així va anar tot.
Ets llicenciada en Publicitat i Relacions Públiques, però vas deixar la teva feina per apostar fort per la música. ¿Què et va fer prendre aquesta decisió tan arriscada?
Portava molts anys compaginant les dues coses –la meva feina com a publicista, relacions públiques i, ocasionalment, com a periodista amb la música–, i sempre tenia la sensació de fer moltes feines i no dedicar-me al 100 % a cap, massa dispersió. També pensava que si dedicava més temps a la música aconseguiria una evolució més notable, saps? Arriba un moment en què és esgotador tocar en sales en males condicions, el resultat no acaba sent el desitjat, des d’un punt de vista musical no és satisfactori. A més, va coincidir que vaig tenir unes quantes cançons escrites, vaig conèixer un productor que em va animar a gravar un disc amb aquell material, amb els onze temes, així que em vaig veure obligada a deixar la feina i tancar-me tres mesos a l’estudi per gravar, havia d’estar disponible per a la promoció, buscar actuacions de manera activa, planificar bé els assajos amb els músics,… Va arribar un moment en què tot va confabular a favor per deixar completament la publicitat i centrar-me en la música.
Te n’has penedit en alguna ocasió?
[Dubta uns instants, s’ho pensa bé abans de respondre] No d’una manera real, però, de vegades, per la inestabilitat del sector sí que he tingut moments de replantejar-me la situació. La de músic és una carrera de fons i no saps mai què t’espera en el futur, hi ha moments en què mires al teu voltant i penses: ‘Ostres, què complicat, no?’, i no saps mai si ha arribat el moment de tornar a dedicar-te a alguna cosa en paral·lel i, així, assegurar-te la vida, o si, pel contrari, encara és aviat i has d’apostar més fort per tu mateixa i posar-hi més energia i més força. Aquest punt de dubte, vulguis o no, de tant en tant va apareixent perquè no tens la certesa del que vindrà després. Però penedir-me com a decisió personal, no, de fet ha estat el millor que he fet a la vida.
Defineix-te com a cantant. Quin és l’estil amb què t’identifiques més: jazz, soul, blues?
És més aviat jazz amb tocs de soul, potser m’inclino més per una línia més clàssica, no tant per la vessant més indie, com poden ser Björk o Lana Del Rey. M’agrada que els recursos que faig servir s’assemblin més als de les dives jazzístiques de l’època de l’Aretha Franklin que no a les artistes que ara estan sorgint en la música més independent, m’inclino més per l’old style. I en aquest procés també estic treballant per tal que la tècnica i l’expressivitat vagin de la mà, no busco una tècnica molt depurada que acabi sent freda ni tampoc pretenc que l’expressivitat sigui tan exagerada que acabi desvirtuant la cançó, més aviat busco l’equilibri perfecte entre les dues vessants.
Ets l’autora dels onze temes del teu disc de debut, Alma Simonne. ¿Quan i per què vas començar a compondre?
Componc des de fa molts anys, però el material que està inclòs al disc és dels darrers cinc anys, són temes que ja vaig veure amb una certa lògica, amb una estructura ben marcada, amb una riquesa concreta,… Les d’abans potser eren més aviat intencions, no acabaven de quallar pròpiament com a cançons. ¿I el per què? Doncs no hi ha un propòsit conscient, no ho sé, m’estic a casa i em surt una melodia, m’assec al piano, hi incloc uns acords…
¿Quin procés creatiu segueixes a l’hora de crear les teves cançons: primer escrius la lletra i després la música, o treballes just a l’inrevés? Quina part és per a tu la més senzilla?
En general surt primer la melodia, i a partir d’aquí faig petits arranjaments, hi incloc uns acords concrets, penso en el tempo que pot convenir-li més segons el que em suggereix aquella melodia,…, i així vaig desenvolupant el tema, busco una tornada, penso els canvis que li poden convenir més, modulacions, vaig fent proves, gravo fragments per veure com queda, i si al final n’estic satisfeta, si el resultat és una cançó amb entitat i no el fruit de “tallar-enganxar” diversos fragments sense connexió, doncs ja la tinc. D’altres vegades el procés és diferent: ‘Ain’t No Revolution’ o ‘Rickshawalaa’ són dos exemples de cançons que van sorgir senceres, jo sempre vaig amb la gravadora a sobre per conservar les idees que em vénen al cap, i aquelles dues les vaig fer en un moment, hi vaig afegir els acords i… ja tenia temes nous! Pel que fa a la lletra, sempre és l’últim que faig.
La primera cançó que vas fer de forma completa va ser ‘I’m not easy’, un títol molt eloqüent. Què volies expressar amb aquesta peça?
La vaig escriure fa uns cinc anys, i és d’un moment en què havia renunciat a moltes coses per a evolucionar com a persona, vaig marxar a l’altra punta del món durant un any per estar amb mi mateixa, per endreçar els meus pensaments, i també venia d’independitzar-me de casa dels pares, així vaig fer la cançó, és una mena de reivindicació de mi mateixa i de les meves decisions, com si digués a tothom: ‘Tinc els meus motius i crec que és el que he de fer’.
‘Abuse’ parla de la violència de gènere. ¿Què et va fer escriure aquest tema?
Empatia amb les persones que pateixen violència de gènere. Aquesta sembla una problemàtica molt televisiva, però sovint no hem d’anar massa lluny per a trobar persones que estan destrossades després de patir abusos, ja siguin psicològics o físics. Per tot això volia fer una cançó esperançadora, volia transmetre la idea que amb un tractament adequat, amb un bon entorn, etc., si la persona té la capacitat de trobar-se a si mateixa una altra vegada i vol deixar enrere la por, l’abús, ho pot fer, fugir, en definitiva, dels factors negatius que implica una relació desigual entre dues persones que no necessàriament han de ser parella: malgrat que el cas més evident és el de la violència de gènere, l’abús moltes vegades sorgeix per altres bandes (família, amistat,…). Personalment, sento molta empatia amb aquest tema, i vaig pensar que aquesta seria una bona manera d’enviar un missatge d’esperança i de força.
Portada del disc ‘Alma Simonne’
Quins altres temes t’inspiren a l’hora de realitzar les teves cançons?
La veritat és que el camp de coses que m’interessa és una mica heterogeni. En els meus temes m’agrada introduir elements reivindicatius, però no amb vocació per generar un impacte especial, sinó simplement per expressar una opinió, és a dir: potser no estem creant la societat de la millor manera possible i tenim dret a qüestionar-nos si el que tenim ara és el màxim a què podem aspirar, perquè segurament hi ha elements que no funcionen bé, i a mi no em sembla que un sistema en el qual una cinquena part de la població viu molt bé a costa de la resta sigui l’ideal. Tot això a mi em preocupa, i ho utilitzo en alguna cançó, com per exemple ‘Ain’t No Revolution’, on parlo des de la perspectiva del consum responsable; aquesta cançó dibuixa una persona a qui no li importa res que no siguin les seves pròpies necessitats, i si a la televisió hi apareix una notícia desagradable, doncs l’apaga i llestos. Aquest és un tema habitual en les meves cançons, però també hi és present el desamor, evidentment; suposo que parlo principalment d’aquelles coses que em remouen per dins. El cert és que escriure les lletres em costa bastant perquè, per fer-ho, has de remoure sentiments, i per això és molt més difícil que no pas realitzar la música.
Escrius les teves cançons en anglès. ¿Per què en anglès, i no en català, per exemple? ¿Has pensat incloure, en un futur, alguna cançó en un altre idioma en el teu repertori?
És possible però no és segur, depèn del que em demani la cançó. Fins ara, per l’estil que faig no trobava coherent utilitzar el català o el castellà perquè és un estil més aviat americà, per dir-ho d’alguna manera. A més, de petitona sempre anava cantant tot el dia, era una mica plasta [Riu]! Em passava el dia cantant, no parlava anglès però ho intentava a la meva manera perquè pretenia imitar el que em posaven els pares –també músics, i escoltaven molta música anglosaxona–. Suposo que he crescut cantant en anglès, fins i tot pensant les cançons en anglès, no crec que hagi estat ni tan sols una decisió conscient, quan em vaig posar a escriure ho vaig fer directament en anglès aprofitant que ara el parlo i el puc expressar decentment, i a més em quadrava més per l’estil, la fonètica, la manera d’executar-lo, per tot això em sento molt més còmoda en aquest idioma.
Hi ha algun artista que t’hagi influït especialment?
N’hi ha bastants: Aretha Franklin, Janis Joplin, Alanis Morissette, Diana Krall, Norah Jones, Frank Zappa, Andrew Bird, en el seu moment Coldplay, també The Beatles, João Gilberto,… M’agrada escoltar tot tipus de música i per això les meves influències són una mica heterogènies.
I algun cantant actual amb qui t’agradaria fer un duet?
M’encantaria actuar amb Concha Buika, també amb Diana Krall, no sé, suposo que amb qualsevol artista que tingui una coherència musical i estigui fent coses interessants.
Has viatjat per mig món –Bèlgica, Suècia i Austràlia–, però ¿el destí que més t’ha marcat és l’Índia? Allà has col·laborat en diverses onegés, com ‘Music for Them’, i hi vas rodar el videoclip de ‘Rickshawalaa’. Parla’ns de la teva experiència allà. Què hi feies?
Hi he estat quatre vegades, la primera hi vaig anar després d’estar a Austràlia, on vaig tenir contacte amb gent de l’Índia perquè, durant un temps, vaig treballar de cambrera en un restaurant dels Hare Krishna [Riu], una experiència molt curiosa, la veritat. En aquell entorn em vaig acabar encisant per tot aquell estímul sensorial que sovint s’associa a l’Índia, pel tema religiós, la fe, la litúrgia tan bonica que tenen, així que només un any després de tornar d’Austràlia vaig comprar un bitllet bé de preu cap a l’Índia i me n’hi vaig anar amb només una motxilla, sense pensar-m’ho gaire…
Molt valenta.
O impulsiva. I aquell viatge em va transformar, és un altre món, hi ha molts factors que fan trontollar els teus pensaments, l’estructura social d’allà és totalment diferent, és qüestionen tots els seus referents, amb els aspectes positius i negatius que això comporta. Realment és diferent, te n’adones que el que havies après fins aquell instant no té perquè ser com t’han ensenyat, hi ha altres maneres d’entendre el món, d’entendre l’existència, de relacionar-se,… També hi trobes molts contrastos, gent molt rica i gent molt pobra, i això et provoca una mica de mala consciència, però no des de la pena, connectes amb moltes coses que aquí amaguem perquè no són agradables, com ara la malaltia, la mort, la pobresa extrema,… Quan estàs allà tot això ho naturalitzes, passar-ho malament perquè veus com estan les coses lluny de casa també és un bon aprenentatge, a partir d’aquella estada penses molt en quines coses dónes prioritat, en què inverteixes el teu temps, en què et preocupa, per què estàs lluitant, tot això és una bona manera de replantejar-te la pròpia vida.
Vas estudiar interpretació a l’escola Eòlia. ¿És aquesta la teva segona passió?
La carrera completa no, només vaig fer entrenament actoral. Durant un temps em vaig qüestionar si incorporar la interpretació a les meves actuacions era una possibilitat interessant, però ara mateix estic més enfocada en la música, vaig començar en teatre per guanyar expressivitat dalt de l’escenari, em va agradar molt, personalment em va aportar moltes coses, i m’ho vaig plantejar, però ara només penso en la música i no desviar-me tant del meu camí.
Descartes dedicar-t’hi en un futur?
No ho descarto, però hauria de dedicar-m’hi molt per polir moltes coses.
Els primers dies de l’any són ideals per a expressar els nostres desitjos per als propers mesos. Què esperes del 2013? ¿Quins projectes tens previstos per aquest any?
Properament utilitzaré la plataforma Verkami per tal de finançar el meu primer disc, però no és el projecte de l’any, de fet a finals del 2013 m’agradaria tenir clar el repertori pel proper disc i començar a buscar la manera de finançar-lo. Tinc molts propòsits a nivell personal, que són els més importants, com no deixar de creure en el que faig ni en el que vull encara que de vegades sigui molt difícil, ni tampoc permetre que m’afecti la negativitat del moment actual; en definitiva, mantenir la consciència i la disciplina.
Per acabar, aprofita aquest espai per a promocionar els teus propers concerts; on et podrem veure en les pròximes setmanes?
El 15 de febrer estaré com a convidada especial en un concert benèfic per l’associació AFA (una escola d’esport adaptat) a l’Auditori de Cornellà, els propers dies penjaré tota la informació al meu web. També estic organitzant la presentació del meu darrer videoclip: ‘Photograph’, gravat juntament amb el Patrick Hopmans, una vetllada en què també farem un petit concert i que ja anunciaré quan estigui tot tancat.
Para hacer una buena película tan solo son necesarios tres requisitos: una historia que aborde asuntos que interesen a su futuro público potencial, un elenco de actores capaces de dar verosimilitud a sus personajes y un director que tenga la habilidad suficiente para llevar a buen puerto el proyecto que tiene entre manos. Sin embargo, combinar con acierto esas premisas no siempre es fácil; de esta manera, cuando esos tres elementos coinciden en un mismo film el espectador no puede hacer otra cosa que no sea felicitarse por ello, sentarse en la butaca de su cine favorito y disfrutar de la experiencia. Y eso es exactamente lo que ocurre con Una pistola en cada mano, la nueva película del barcelonés Cesc Gay, quien regresa con una comedia coral –aunque a ratos melodramática– rodada en su ciudad y protagonizada por ocho hombres a la deriva, náufragos urbanos sin rumbo en la difícil tarea que es la vida.
A pesar de que el protagonismo recae en personajes masculinos, esta no es una película que predique las virtudes de los hombres ni pretenda exaltar su forma de ser, más bien sucede todo lo contrario: aquel estereotipo de “macho ibérico” de antaño queda en entredicho por unos personajes frágiles, desorientados, inseguros, perdedores e incapaces de reaccionar a la nueva posición a la que han sido relegados por las mujeres (“Nadie nos ofreció un manual de instrucciones para la vida” es el lacónico mensaje de Eduard Fernández), auténticas triunfadoras del film por su carácter decidido, desafiante y sin temor a afrontar los problemas, empeñadas en cuestionar eso de que el “sexo débil” –si es que lo hay– sea el femenino.
Luis Tosar y Ricardo Darín en un fotograma de la película
El planteamiento de la película es muy sencillo: seis encuentros casuales (o no) a lo largo de un día cualquiera en la ciudad, situaciones en las que dos personajes dialogan sobre sus relaciones, sus miedos, sus emociones, preocupaciones, en definitiva, que son incapaces de resolver por sí mismos. En esos diálogos –elaborados con la destreza a la que nos tiene acostumbrados el director catalán– se evidencia la necesidad que tienen los protagonistas de replantearse su propio concepto de masculinidad una vez superada la barrera de los cuarenta años. Por otro lado, cada personaje, en su desconcierto, busca cualquier excusa para explicar sus fracasos, incluso llegan a culpar al destino de sus errores sin asumir sus responsabilidades, y esos pretextos infantiles y a veces ridículos serán el contrapunto humorístico de esta historia.
Cesc Gay define Una pistola en cada mano como una “película de momentos”, y así es, instantes que invitan al espectador a reflexionar sobre la crisis de identidad de esos personajes, y de entre los que debemos destacar concretamente tres: el emotivo abrazo entre Ricardo Darín y Luis Tosar; el cómico desenlace del flirteo entre Eduardo Noriega y Candela Peña; y la declaración de un atribulado Javier Cámara a Clara Segura. Tan solo por estos momentos ya merece la pena ver Una pistola en cada mano, una ocasión perfecta para comprobar que el hombre del siglo XXI debe ponerse las pilas para adaptarse a su nuevo rol en la sociedad, una excelente película que, de forma incomprensible, ha recibido una única nominación (a Candela Peña como mejor actriz de reparto) para la próxima gala de los premios Goya –resulta extraño que una película cuyo protagonismo recae en ocho hombres no reciba ninguna nominación a interpretación masculina–, escaso reconocimiento a un ejemplo magnífico de buen cine que, sin duda, merecía mucho más.
Título: Una pistola en cada mano
Director: Cesc Gay
Intérpretes: Ricardo Darín, Luis Tosar, Javier Cámara, Eduardo Noriega, Leonor Watling, Candela Peña, Cayetana Guillén Cuervo, Eduard Fernández, Leonardo Sbaraglia, Jordi Mollà, Alberto San Juan, Clara Segura
Guión: Cesc Gay, Tomàs Aragay
Música: Jordi Prats
Año: 2012
Duración: 95 minutos
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Escrito por: Robert Martínez Colomé
A menudo los medios de comunicación dejan en segundo plano todo aquello que tenga que ver con la poesía, quizás por considerarla un producto para minorías; por esta razón, y salvo contadas excepciones, no resulta sencillo encontrar información sobre este género. Sin embargo, los poetas existen y esa aparente marginación no les hace desistir en su intento por darnos a conocer su producción; así, la suya es una labor tenaz y silenciosa, escritores siempre pacientes y con sus versos como auténtica forma de vida mientras profesionalmente se dedican a otras actividades, en ocasiones sin conexión directa con la poesía, para seguir adelante. Rosmarí Torrens es una de esas figuras incansables, una profesora de la Universidad de Barcelona especializada en Lengua Italiana que combina con habilidad su trabajo en la universidad con una verdadera pasión, la poesía y su difusión en recitales por todo el país.
El pasado mes de diciembre conocimos la faceta creativa de Rosmarí Torrens en el recital del taller de escritura de “Tens la Paraula”, del que ella también forma parte. Allí comprobamos su talento a la hora de escribir poemas y relatos: en su opinión no importa el género utilizado para expresar sus ideas, lo realmente importante es sugerir al espectador una imagen, un detalle, algo que consiga acercarle a su imaginario personal. Aquella tarde compartió con el público sus últimas creaciones, poemas cortos que ella considera como su “poesía más espontánea”, versos especialmente creados para mostrar en este tipo de eventos y que, quizás, nunca verán la luz en forma de libro.
Torrens empezó a recitar sus poesías, en castellano y catalán, siguiendo un impulso, sin haber publicado previamente ninguno de sus poemas; en realidad, quizás sus textos no se hubieran compilado nunca si el público no hubiera aplaudido sus creaciones con entusiasmo. Pero el buen recibimiento que tuvo entre los asistentes a sus espectáculos la animó a editar su primer poemario, Cuando el arco está tensado, dentro de la colección de poesía “El Bardo” (Libros de la Frontera), colección en la que también encontramos a grandes autores como Pablo Neruda, Pere Gimferrer o José Agustín Goytisolo, entre otros. En él, Rosmarí exhibe una selección de los textos (cincuenta y uno en total) que ha escrito en los últimos veinte años, una muestra de poesía íntima y surrealista que trata principalmente sobre el amor y la escritura, y que ha recibido encendidos elogios de artistas tan destacados como Perejaume, quien define la producción de esta barcelonesa como “buena poesía, muy buena: es muy incisiva y genera atención y expectativa”. El libro se puede encontrar en casi todas las grandes librerías de Barcelona: La Central, Laie, Abacus, Casa del Libro, entre otras.
Con todo, la poesía no es la única pasión que la emparenta con el arte, ya que destaca también su faceta como pintora –Torrens confiesa que la pintura y los collages “constituyen en cambio una forma de expresión mucho más reciente, en la que busco nuevas técnicas y me siento literalmente como una esponja”– y narradora oral –el año pasado fundó, junto a otros compañeros, el grupo de narración oral “Las cinco menos cuento”, formado artísticamente en La Casa de los Cuentos (Barcelona)–, dos instrumentos más con los que dar rienda suelta a toda su creatividad.
Sus recitales son mucho más que una mera sucesión de poemas: habitualmente la acompaña la guitarrista Gemma Massanas, quien se encarga de crear especialmente la música que suena en esas intervenciones a partir de los poemas de Torrens; en ocasiones también cuenta con Marga Mingote (arpa y percusión) o Estel Villaronga (violín), –también compositoras de la música– según haya planteado previamente su propio espectáculo. Así, próximamente Rosmarí Torrens tiene previsto presentar su poemario Cuando el arco está tensado así como mostrar sus creaciones en recitales por toda Cataluña, como en el Cafè del Teatre Metropol (Tarragona, el 16 de enero a las 20:30 horas), en el Bar la Guita (Berga, el 16 de febrero a las 20:00 horas), en La Casa del Libro (Barcelona, el 5 de marzo a las 19:00 horas) o en La Casa de los Cuentos (Barcelona, 9 de marzo, a las 21:00 horas), así como en Madrid, Valencia y Andalucía, donde las fechas aún están por confirmar.
Els aficionats als musicals estan d’enhorabona: acaba de néixer Sursum Teatre, una companyia formada per uns veritables enamorats d’aquest gènere que irrompen en l’escena catalana amb una autèntica raresa, una opereta poc coneguda del duo anglès William Schwenck Gilbert i Arthur Sullivan anomenada The Sorcerer –rebatejada ara com The Sorcerer’s Pub–, una obra sobre l’amor i els perills dels beuratges màgics que els membres de Sursum Teatre han transformat en un muntatge marcat per la senzillesa, una joia rebuda amb entusiasme, rialles i forts aplaudiments per part del públic que l’ha vist en les seves representacions al Versus Teatre, el teatre que ha apostat per aquesta formació i on s’hi va instal·lar el passat 13 de desembre.
És evident que debutar en el món del teatre amb un musical només es pot fer amb grans dosis de passió i talent; en el cas que ens ocupa, però, també hi hem de sumar un punt d’atreviment perquè, en lloc de fer-ho amb una peça convencional, Sursum Teatre ha preferit apostar per l’opereta, un gènere a mig camí de l’òpera i el musical que habitualment no trobem programat en els nostres teatres. A més, la companyia ha escollit un text inèdit en els escenaris catalans, el mateix que van muntar ara fa tan sols un any per a un taller de l’Institut del Teatre i que tan bona rebuda va tenir entre els seus companys; així, si una cosa funciona, per què no mostrar-la al públic de la ciutat? Dit i fet: tan sols calia trobar l’espai adequat, i el Versus Teatre els ha ofert un escenari idoni, petit però suficientment espaiós per als intèrprets, i en què la proximitat amb el públic juga al seu favor.
D’aquesta manera, The Sorcerer’s Pub ens ofereix un viatge en el temps a l’Anglaterra del 1920, en concret al pub regentat per John Wellington Wells, un bàrman que oculta una afició secreta: és un bruixot que ofereix pocions màgiques als clients que busquen una solució desesperada als seus problemes. Un bon dia, el jove Alexis Pointdextre es presenta al local per oficialitzar el seu compromís amb Aline Sangazure; el noi té fe cega en l’amor etern com a guaridor de tots els mals, i la seva intenció és que el seu pare i la mare d’ella tornin a enamorar-se com quan eren joves. Així, Alexis demana a Wells un elixir d’amor per a ells, però el destí és capriciós i la màgia no es pot controlar sempre: res no sortirà com estava previst, i els embolics amenaçaran les bones intencions amb què va començar la nit.
The Sorcerer’s Pub situa l’amor com l’element que solucionarà tots els nostres maldecaps, l’anhelada felicitat rau en trobar una persona amb qui compartir la vida per sempre més, una història impregnada d’un romanticisme un pèl ingenu –probablement els autors estaven influenciats pel moviment romàntic que va fer fortuna a principis de segle XIX– que avança cap a l’inevitable desastre entre els qui tasten l’elixir. Gilbert i Sullivan van ambientar The Sorcerer en l’àmbit rural, amb un to moralista i amb partitures de ritmes militars i de vals; el gran encert de la versió actual està en reinventar aquell original sense trair l’esperit amb què va ser escrit: els membres de Sursum Teatre han fet servir amb habilitat les tisores –la funció no s’allarga gaire més d’una hora– per tal de guanyar en dinamisme, ara és més atrevida i amb un cert aire a vodevil, els protagonistes són menys innocents i juguen amb la picardia en les seves accions, i els actors –que demostren un talent extraordinari en les més de vint cançons de l’espectacle– coquetegen amb la caricatura del seu personatge per a potenciar la vessant més divertida de les seves personalitats. D’altra banda, la ferma direcció escènica de Cristina Cordero converteix aquells personatges en autòmats que, sota l’influx del filtre d’amor, ballaran diverses coreografies amb els ulls tancats –sembla impossible que no arribin a topar entre ells–, i la música, gràcies als arranjaments de Josep Ferré, s’ha transformat en una excel·lent composició entre el jazz i el swing que provocarà unes irremeiables ganes de ballar entre els assistents.
Amb set actors i un pianista compartint l’escenari, The Sorcerer’s Pub és molt més que el prometedor debut d’una companyia que, amb tota seguretat, en el futur tindrà un merescut lloc entre els creadors de musicals del país: és una magnífica comèdia d’embolics ambientada en l’Anglaterra de principis del segle XX que no s’haurien de perdre els seguidors dels musicals, ni tampoc aquells espectadors que encara creuen en la possibilitat de fer etern l’amor. I és que l’amor… ai, l’amor… L’amor no té barreres.
The Sorcerer’s Pub es representarà al Versus Teatre de Barcelona del 13 de desembre de 2012 al 26 de gener de 2013.
Llibret i lletres: William Schwenck Gilbert
Música: Arthur Sullivan
Direcció escènica: Cristina Cordero
Direcció musical: Josep Ferré
Intèrprets: David Anguera, Maria Pascual, Pitu Manubens, Nacho Melús, Rosa Serra i Torrens, Lluís Canet, Silvia Casamayor
Pianistes: Josep Ferré, Joel González, Dani Campos
Companyia: Sursum Teatre
Horaris: dijous, divendres i dissabte a les 20:30 hores, i diumenge a les 18:00 hores Preu: 18 € Idioma: català Durada: Una hora i cinc minuts
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Escrit per: Robert Martínez Colomé
No es extraño que literatura y música vayan de la mano; de hecho, en la actualidad hay una generación de escritores –aquellos que crecieron marcados por un potente entorno musical– que utilizan la figura del músico como un personaje imprescindible en sus historias. El último ejemplo de este tipo de autores es Dana Spiotta, quien acaba de publicar, por primera vez en castellano, una de sus novelas, Stone Arabia (Blackie Books), en la que sus protagonistas (dos hermanos a punto de cumplir cincuenta años) se enfrentan a la cruda realidad de sus existencias: ni han logrado sus sueños de juventud ni lo harán nunca, un relato sobre la madurez que ha entusiasmado a Thurston Moore (cofundador de la banda Sonic Youth), para quien esta es “La mejor novela de rock que he leído jamás”, y que ha cautivado a escritores tan conocidos como Bret Easton Ellis y Don DeLillo.
La escritora Dana Spiotta
Nik y Denise son dos hermanos que crecieron juntos en medio de la escena musical underground de Los Ángeles. Los años han pasado y, ya de adultos, ambos han comprobado que sus ilusiones se han quedado en eso: pura fantasía. Así, Nik es ahora un músico fracasado (aunque, en realidad, fue él mismo quien eligió ser una estrella de rock maldita, aislado del mundo por voluntad propia y ocupado en gravar su música fuera de los imperativos comerciales) que se gana la vida como camarero, mientras Denise se ha convertido en una mujer frustrada que vive obsesionada con mantener intactos la memoria y los recuerdos, siempre pendiente de su madre y su hermano, y que prefiere evadirse de la realidad navegando compulsivamente por internet. Los dos hermanos se encuentran en pleno ecuador de sus vidas, y será este el momento de encontrar su lugar en un mundo que hasta ahora los ha ignorado.
Stone Arabia es la tercera novela de Dana Spiotta, una escritora estadounidense aficionada al punk que en esta ambiciosa historia utiliza sus conocimientos musicales para dar verosimilitud a su relato, en el que dos hermanos sin dinero ni éxito aparente son los protagonistas, personajes desencantados con el papel que el destino les reservó y que buscan, cada uno a su manera, la forma de escapar de esa asfixiante realidad. El libro está ambientado en 2004, un momento en el que, según la autora, en Estados Unidos existía una importante obsesión por el dinero, y la idea de tener una vida bohemia no era más que una utopía. Además, Spiotta basó el personaje protagonista en su padrastro, un músico aficionado que editaba sus propios discos sin esperar mayor reconocimiento que el de su entorno más cercano, igual que hace Nik en esta novela generacional sobre la familia, la identidad y la necesidad de crear música a pesar de hacerlo al margen de la industria.
Título:Stone Arabia Autora: Dana Spiotta Traductor: Carles Andreu Ilustrador: José Luis Merino Editorial: Blackie Books Páginas: 286 páginas Fecha de publicación: Octubre 2012 ISBN: 9788493881702 Precio: 21,00 €
Els anglesos William Schwenck Gilbert i Arthur Sullivan van formar una sòlida parella professional a finals del segle XIX; de les seves mans van sorgir peces tan conegudes entre els aficionats als musicals com Pirates o El Mikado. Aquestes obres van consolidar el seu prestigi, però ja abans havien mostrat el seu talent en espectacles menys ambiciosos, com ara The Sorcerer, una història basada en l’amor entre parelles inversemblants que la companyia Sursum Teatre ha decidit recuperar –i rebatejar amb el nom de The Sorcerer’s Pub– per a debutar al Versus Teatre de Barcelona, on des del 13 de desembre oferiran la seva versió en català de l’obra de Gilbert i Sullivan.
El jove Alexis és un romàntic empedreït que creu fermament en l’amor com la solució a tots els mals. Ell és feliç, està a punt de comprometre’s amb la seva estimada Aline, però desitja que tots els qui l’envolten també puguin gaudir d’un amor com el seu. Així, i per aconseguir que els seus progenitors revifin la passió que la convivència ha arraconat, convoca les dues famílies a un bar dels baixos fons, on un peculiar cambrer anomenat John Wellington Wells els oferirà un filtre d’amor que els farà enamorar de la primera persona que vegin en despertar-se. La intenció és bona, però els resultats potser no seran els esperats…
The Sorcerer’s Pub és el primer espectacle de la companyia Sursum Teatre, una divertida opereta de constants equívocs que aspira a convertir-se en la nova revelació de la cartellera barcelonina. Dirigida per Cristina Cordero i amb Josep Ferré com a director musical –seva ha estat la tasca de canviar el ritme de l’obra i adaptar la música original al jazz i al swing–, l’obra ha patit alguns petits canvis –l’acció s’ha traslladat als anys 20 del segle passat i la llibreria original és ara un pub de dubtosa reputació–, però manté l’essència del text estrenat l’any 1877 a Londres, i amb David Anguera, Maria Pascual, Pitu Manubens, Nacho Melús, Rosa Serra i Torrens, Lluís Canet i Silvia Casamayor interpretant aquests divertits personatges en la recerca de l’amor etern.
The Sorcerer’s Pub es representarà al Versus Teatre de Barcelona del 13 de desembre de 2012 al 26 de gener de 2013.
Llibret i lletres: William Schwenck Gilbert
Música: Arthur Sullivan
Direcció escènica: Cristina Cordero
Direcció musical: Josep Ferré
Intèrprets: David Anguera, Maria Pascual, Pitu Manubens, Nacho Melús, Rosa Serra i Torrens, Lluís Canet, Silvia Casamayor
Companyia: Sursum Teatre
Horaris: dijous, divendres i dissabte a les 20:30 hores, i diumenge a les 18:00 hores Preu: 18 € Idioma: català Durada: Una hora i cinc minuts