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Critica teatral: Escuela de calor, el espectáculo, en el teatro Coliseum.

411Definitivamente estamos en un momento de auge de la programación de espectáculos musicales al menos sobre los escenarios barceloneses. Si hace unos días hablábamos de las representaciones de The World of Abba, en el teatro Tívoli y de Michael Jackson The Immortal World Tour, en el Palau Sant Jordi, Culturalia también se ha hecho eco de espectáculos como My sweet country, una singular propuesta escénico-musical de The Mamzelles en el Poliorama, The wild party (La festa salvatge) en el Teatre Gaudí o T´estimo, ets perfecte, ja et canviaré, también en el Poliorama. A lo que se suma el próximo estreno por parte de Grup Balaña de Moonwalker, Michael Jackson The Show un nuevo espectáculo tributo a la música del rey del pop o el estreno en septiembre del famoso musical Sonrisas y lágrimas.

Es ahora el turno de Escuela de calor, el espectáculo, un show musical que recorre los éxitos de la música española de los años 80 y 90, todo un legado artístico y musical que nace de los orígenes de la movida madrileña y que recorre varios de los exitazos que produjo la música española a lo largo de los últimas décadas del siglo XX.

Escuela de calor es, también, un claro homenaje a la radio, que fue el medio en el que en aquella época la música llegaba al público, cuando al no existir la miríada de dispositivos fijos y móviles ni el revolucionario servicio de internet de los que gozamos hoy en día, la fm y los casetes reinaban por doquier.

923230_10151540468239130_681849488_nEl espectáculo en cuestión está planteado como un concierto en el que tres cantantes, Alberto Comesaña (Amistades peligrosas), Joaquín Padilla (Iguana Tango) y Pablo Perea (La trampa) interpretan los diversos temas. Cada uno con su propio tono de voz y su propio estilo: Un Comesaña más melódico e interactivo, un Padilla más enérgico y un Perea más intenso y hondo.

Como elemento de nexo en la interpretación de los temas que irán sonando a lo largo de las dos horas y media de actuación encontramos la historia de una joven locutora de radio (Paula Sebastián) que irá trabando a través de su historia trágica, cada una de los canciones. Una historia, por otra parte, plagada de los ingredientes típicos de la noche madrileña de aquella/s época/s, estos es, el alcohol, el sexo y la droga.

Momentos a destacar hay muchos y muy diversos, y tan solo hace falta ver el movimiento acompasado de cabezas, hombros y cuerpos de parte del público agitándose al son de las canciones para darse cuenta de que el efecto musical llegaba a buen puerto. Por mi parte he de destacar las dos canciones en tonos rasgados que entonó Pablo Perea, Me cuesta tanto olvidarte de Mecano, y el Te dejé marchar de Luz Casal junto al Embrujada de Tino Casal, cantado por el mismo Perea o las canciones de Loquillo interpretadas magistralmente por Joaquín Padilla, por no hablar de los temas grupales interpretados por los tres cantantes ayudados por las alegres coreografías de Paula Sebastián, como fueron el Mediterráneo de los Rebeldes o el Hace calor de los Rodríguez. Como ven la selección es variada e incluye además temas de otros grupos y artistas como Héroes del Silencio, Gabinete Caligari, Danza invisible, Antonio Flores, Miguel Bosé, Hombres G, Joaquín Sabina, Nacha Pop o Radio Futura entre otros.

954797_10151540470879130_2090403772_nTodo ello sobre un escenario provisto de un espacio para los cantantes, de pantallas con proyecciones audiovisuales (en el que podremos ver parte del famoso videoclip de Mediterráneo de Los Rebeldes), y una plataforma para la banda de músicos, todo ello acompañado de una escenografía simple que nos muestra las imágenes, como no podía ser de otra forma, de las caratulas de los discos de éxito del momento, que le da al espectáculo un enfoque musical que destaca sobre todo lo demás.

Así que ya lo sabes, si te gustó y te gusta la música española de los 80s y 90s, si disfrutabas en los conciertos de los grupos de entonces y te gustaría revivir las sensaciones de aquella época, Escuela de calor es un espectáculo hecho a tu medida. Así que saca del armario aquella chaqueta de cuero que hace años que no te pones, busca aquellas mallas, seguramente rotas, que juraste que nunca tirarías, ponte (y esto es optativo) un poco de maquillaje provocativo y disfruta de un intensivo de música de la buena de entonces. Pero date prisa, ya que solo tendrás tiempo hasta el próximo domingo 26. ¿Dejarás escapar esta oportunidad?.

Escuela de calor, el espectáculo” se representará en el teatro Coliseum del 15 al 26 de mayo de 2013.

Intérpretes: Albert Comesaña, Joaquín Padilla y Pablo Perea.
Batería: Trevor Murrell y Toni Vázquez
Piano y teclados: Pedro Roncero
Guitarra: Borja Montenegro
Guitarra: Jorge Ojea
Bajo: Ricardo Esteban
Saxo: Iñaki Arakistain

Horarios: miércoles, jueves viernes a las 21:00 horas; sábado a las 19:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 19:00 horas.
Precio: de 19 a 36 €

Próximas actuaciones:

1 Jun. – Teulada (Alicante)
11 al 22 Sep. – Madrid – Nuevo Teatro Apolo
15 Oct. – Alicante
16 Oct. – Alicante
18 Oct. – Cáceres
19 Oct. – Ciudad Real
24 Oct. – Murcia
27 Oct. – Málaga
9 Nov. – Oviedo

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Nueva exposición: Alberto García-Alix: Autorretrato, en La Virreina Centre de la Imatge

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Alberto García-Alix (León, 1956) lleva más de treinta años con una cámara fotográfica a cuestas, una sólida carrera en la que ha inmortalizado su entorno más inmediato con su particular mirada, imágenes impactantes y realistas en riguroso blanco y negro de sus amigos, sus principales pasiones –los tatuajes, la música, las motos– y los lugares que más le han marcado a lo largo de su vida. Sin embargo, todo ese bagaje apenas se ha podido ver en Barcelona, donde su presencia ha sido meramente testimonial hasta ahora, cuando La Virreina Centre de la Imatge ha tenido el acierto de programar Autorretrato, la primera gran exposición del fotógrafo en la ciudad, una compilación de sus imágenes más íntimas y personales en las que él es el protagonista absoluto y que se inauguró el pasado 7 de febrero.

Muchos aficionados a la fotografía descubrieron a Alberto García-Alix con sus retratos de la movida madrileña en los años ochenta –aunque insiste en renegar de la etiqueta de “fotógrafo oficial de la movida” porque, en su opinión, él tan solo fotografiaba a sus amigos de entonces, tan protagonistas de ese movimiento como él mismo–, pero quien busque esas instantáneas en La Virreina Centre de la Imatge se llevará una decepción importante: todas las imágenes están estrechamente relacionadas con su persona (tan solo una fotografía junto a Ana Curra remite a esos años), García-Alix ha escogido para la ocasión sus trabajos más introspectivos, aquellos que mejor le definen. Así, Autorretrato –escrito en singular porque, en cierta manera, todas las imágenes incluidas forman, en su conjunto, un gran autorretrato del artista– muestra un personaje sin miedo al desnudo, tanto metafórica como literalmente, fotografías desenfocadas con el objetivo de sugerir que comparten protagonismo con primeros planos de extraordinaria crudeza, luces y sombras para establecer un juego de sensaciones con el espectador, a veces inquietante, a veces despiadado, pero siempre fascinante.

Autorretrato en Toulouse, 1978
Autorretrato en Toulouse, 1978

En La Virreina se podrán ver un total de 76 fotografías, todas ellas relacionadas, de un modo u otro, con el particular universo de García-Alix. De esta manera, el visitante podrá comprobar cómo ha evolucionado su propia visión del autorretrato, desde finales de 1970 (las primeras instantáneas son de 1977) hasta la actualidad: en las primeras, el autor posa desafiante ante la cámara, retratos de cuerpo entero en lugares que han marcado su vida o con sus bienes más preciados (en Mi gran ilusión aparece orgulloso con su Harley-Davidson); a medida que pasan los años, el fotógrafo se centra en primeros planos de su rostro –tan cercanos que a veces queda cortado por el encuadre– o de alguna parte de su anatomía para, de esta manera, acentuar la mirada subjetiva en el espectador (La primera vez sería un buen ejemplo de ello: muestra sin tapujos su primera experiencia con la heroína, sin duda una de las imágenes más impactantes de la exposición); en paralelo, el artista también retrata lo que denomina “paisajes íntimos”, aquellos lugares que han sido significativos para él, ya sean las habitaciones en las que ha vivido o algunos rincones convertidos en testimonios silenciosos de sus actividades (El lugar de mi confesión, donde reveló un gran secreto a un amigo).

En los últimos años, García-Alix ha coqueteado seriamente con el vídeo, y en Autorretrato se incluyen dos de sus composiciones: Tres vídeos tristes y De donde no se vuelve, en los que construye una serie de relatos a partir de sus fotografías y a los que él mismo pone voz, narraciones en primera persona que también le sirven para compartir con el visitante sus impresiones acerca de su propio trabajo (“La fotografía es el espacio donde imaginar”, confiesa).

Autorretrato en Formentera, 2010
Autorretrato en Formentera, 2010

Alberto García-Alix se define a sí mismo como un hombre “tímido” y con cierto pudor a hablar de su trabajo –“Hacer las fotografías no me produce ninguna vergüenza, otra cosa es mostrarlas”, afirma el fotógrafo–; no obstante, los responsables de Autorretrato han logrado vencer sus reticencias y han programado un encuentro entre él y Nicolás Combarro, comisario de la exposición, para que conversen sobre el autorretrato, tema central de la muestra (7 de marzo, a las 19:00 horas).

Autorretrato se podrá ver en La Virreina Centre de la Imatge de Barcelona hasta el 5 de mayo de 2013, de martes a domingo, de 12:00 horas a 20:00 horas. La entrada es gratuita.

Más información: http://lavirreina.bcn.cat/