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Novedad editorial: Las ganas, de Santiago Lorenzo

Las ganas

La risa como catalizador para abordar los temas más delicados es un eficaz instrumento del que se sirven muchos escritores para confeccionar sus propios universos literarios. Este es el caso de Santiago Lorenzo (Portugalete, 1964), un autor con un sentido del humor despiadado que acaba de publicar su tercera novela, Las ganas (Blackie Books), una historia tragicómica protagonizada por una figura realmente peculiar: Benito Bernal, un antihéroe que intenta sobrellevar sus delicadas circunstancias personales sin demasiado éxito.

La vida de Benito está muy lejos de ser envidiable: en el ámbito personal anda desconsolado porque lleva tres años sin mantener relaciones sexuales; en cuanto al profesional, su trabajo como químico y emprendedor le ha permitido descubrir una sustancia milagrosa que regenera la madera, pero no acaba de concretar el acuerdo definitivo para comercializarla. Sus problemas podrían tener solución gracias a María, de quien está secretamente enamorado y a quien escribe correos electrónicos que nunca llega a enviar. ¿Será capaz de lograr una cita con ella? Solo el tiempo lo dirá…

El escritor Santiago Lorenzo, en una imagen promocional
El escritor Santiago Lorenzo, en una imagen promocional

Tras Los millones (2010) y Los huerfanitos (2012), Santiago Lorenzo regresa con su novela más tierna, el libro que a buen seguro lo consolidará como uno de los principales representantes de la risa melancólica. Lorenzo lleva casi veinticinco años dedicándose a lo que más le gusta: contar historias, primero como guionista, director y productor cinematográfico (en 1992 creó la productora El Lápiz de la Factoría, y siete años después estrenó su primer largometraje, Mama es boba), y desde el 2010, desengañado con la industria del cine, lo hace como escritor. En sus tres novelas se dan cita personajes caracterizados por tener una autoestima muy frágil, son seres acomplejados que no logran encontrar su sitio en la sociedad actual, protagonistas surgidos del imaginario de un escritor de gran talento al que la crítica emparenta con genios de la talla de Rafael Azcona, Eduardo Mendoza o Ramón María del Valle-Inclán.

Título: Las ganas
Autor: Santiago Lorenzo
Ilustración de la cubierta: Ricardo Cavolo
Editorial: Blackie Books
Páginas: 232 páginas
Fecha de publicación: Enero 2015
ISBN: 9788416290017
Precio: 19,00 €

Entrevista: Luci Gutiérrez, ilustradora que publica “English Is Not Easy”.

English is not easy00

La editorial Blackie Books se ha propuesto echarnos una mano a quienes consideramos el inglés como nuestra eterna asignatura pendiente, y por este motivo publica English Is Not Easy, un libro ilustrado que nos ofrece algunos secretos de la lengua de Shakespeare a partir de los dibujos que su autora, Luci Gutiérrez, realizó para interiorizarlos. Culturalia ha hablado con ella sobre su relación con un idioma que, como reconoce, no es nada fácil, de su experiencia en Nueva York, de su día a día como ilustradora y, por supuesto, de las lecciones más complicadas a las que se enfrentó durante su aprendizaje.

English Is Not Easy es un compendio de las ilustraciones que realizaste en Estados Unidos en 2007. ¿Cuándo comprobaste que ese material podría ser la base para un libro como este? ¿Fue idea tuya o de la editorial?

Cuando regresé de Nueva York, por un lado tenía dibujos de calle y por otro lado apuntes de inglés; con este material, junto con la necesidad de digerir lo que había aprendido del idioma, el camino natural era convertirlo todo en una guía sobre el inglés. No fue algo buscado, sino que la idea la tenía delante de las narices y, además, me apetecía mucho hacerla. A partir de ahí estuve trabajando unos tres años en el libro compaginándolo con encargos de ilustración y, una vez lo di por terminado, busqué la manera de publicarlo.

Afirmas que no es un método de aprendizaje por sí mismo. ¿Qué encontrará el lector?

Decir que es un método de aprendizaje me parece atrevido porque no soy una experta en la materia, en realidad soy una usuaria del libro; yo simplemente he hecho la guía que necesitaba tener y que me va muy bien para consultar. El libro es un compendio de los temas básicos de la lengua sobre gramática y vocabulario, lo que se enseña desde el nivel elemental a intermedio, aderezado con ilustraciones y ejemplos, y el resultado es un híbrido de libro de texto y un libro de ficción ilustrado, porque el término novela gráfica tampoco encaja puesto que no es un cómic. De hecho, es difícil de explicar porque es una rareza.

¿A quién va dirigido?

Puede interesar por el tema o por los dibujos en sí, y creo que la combinación lo hace especialmente adecuado para quienes les cuesta aprender inglés o les da pereza estudiarlo. Aunque también puede funcionar como guía de consulta, para refrescar el idioma o para pasar el rato.

English Is Not Easy ya va por su tercera edición. ¿Esperabas este buen recibimiento? ¿Cuál crees que es el secreto de su éxito? ¿Quizás por el humor y el hecho de salir del habitual “The pen is on the table” para mostrar algunas situaciones más descaradas?

De hecho va por la cuarta. Pensaba que podía funcionar, pero no esperaba que tanto. Creo que la razón es el propio tema, el inglés, justo en este momento cuando tenemos la carencia tan presente; y el formato y el tono del libro, que es una opción para aprender seriamente pero de forma entretenida escapando del manual habitual. También creo que uno de los motivos del éxito es que lo haya publicado Blackie Books, por el trabajo que han hecho de promoción y porque ha llegado a más gente de la que suele interesarse por los libros ilustrados.

Las ilustraciones son las que solías dibujar en tu cuaderno de trabajo cuando paseabas por la ciudad. ¿Podemos deducir que los personajes del libro están basados en personas reales? ¿Y las situaciones?

La mayoría de personajes se basan en personas reales, aparecen amigos, gente que conocí y mucha gente con la que solo me crucé. Sobre las situaciones, las hay reales e imaginarias; aun así, la mayoría de las imaginarias parten de imágenes reales. Para mí el libro es también un diario de mi paso por Nueva York.

En el libro limitas a dos colores (negro y rojo) tus dibujos, pero en tu trabajo sueles introducir mucho más colorido. ¿Existen otras diferencias entre las ilustraciones del libro y las que sueles hacer para tu trabajo habitual?

Gráficamente creo que es muy distinto, los dibujos de English Is Not Easy tienen una referencia real y son más espontáneos; en cambio, los de mi trabajo habitual no tienen esa referencia y el dibujo es más controlado. En cuanto a contenido, los dibujos del libro están hechos al libre albedrío y en los trabajos de encargo tengo que ajustarme a unos parámetros que a veces me impiden salirme de la raya o quitan sentido que lo haga.

Divides el libro en 17 lecciones. ¿Cuál fue la parte más complicada de ese aprendizaje? ¿Recuerdas alguna lección convertida en una verdadera pesadilla?

Creo que los condicionales, como indica el dibujo de entrada al tema, que es una niña aterrorizada como de póster de película de terror de serie B. También los Phrasal Verbs, que diría que son la pesadilla de todos los que intentamos aprender inglés.

EnglishIsNotEasy_03Cuentas que llegaste a Nueva York sin dominar el idioma. ¿No sentías vértigo por dar un paso como este? ¿Recomiendas lanzarse a la piscina de esta forma?

No solo sentía vértigo sino que estaba aterrada, pero me parecía emocionante. Tuve muchas limitaciones por el idioma, pero tampoco quería que esto fuera un impedimento para no hacer un viaje. Para mí fue toda una experiencia, con momentos buenos y malos, como debe ser. Hacer un cambio de paisaje siempre es recomendable.

Después de tu experiencia en Nueva York y la publicación de este libro, ¿cómo es tu relación hoy en día con el inglés? ¿Has superado el miedo escénico a expresarte en ese idioma?

Ya no odio el inglés y hasta me divierte estudiarlo (soy tozuda y sigo en ello). Ahora lo utilizo continuamente por trabajo y, en mi caso, solo el hecho de poder comunicarme en inglés me parece milagroso. El miedo escénico lo tengo incluso al expresarme en mi propio idioma.

Tu estancia allí te sirvió para empezar a publicar en la prensa del país –ha publicado en New York Times, Washington Post, Wall Street Journal, The New Yorker–. ¿Esa era la intención principal del viaje?

La intención del viaje era pasar una mili y hacerme una mujer. Para justificar el esfuerzo económico que me suponía, lanzarme a aprender inglés de una vez por todas era un motivo de peso. Y ya puestos, pensé que debía aprovechar y buscar una agente de ilustradores que me representara allí para poder trabajar luego desde aquí. Y al final, resulta que exprimí bien el viaje.

¿Cómo lograste tu primer encargo?

El primer encargo lo tuve antes de tener agente y mientras estaba en Nueva York. Gracias a que me pasaron el contacto de un director de arte del New York Times me reuní con él. Pensé que la reunión había sido desastrosa, de nuevo por el inglés; de hecho, lo fue incluso antes de la reunión, porque yo esperaba al tipo en la recepción del edificio del New York Times mientras él me esperaba en su oficina porque no le había entendido bien. Pero resulta que les trae sin cuidado que no domines el idioma porque cuando regresé a casa y revisé el mail me encontré con un encargo del periódico.

Según tu experiencia, ¿crees que es más fácil trabajar en EE. UU. como ilustradora que hacerlo en nuestro país? ¿Qué diferencias hay entre hacerlo allí o aquí?

En EE. UU. hay más opciones porque el mercado es grande y hay muchas publicaciones en las que, además, utilizan mucho la ilustración; aquí las publicaciones son limitadas y el uso de ilustración en ellas también. Otra gran diferencia son las tarifas, aquí se van reduciendo año tras año, y entre que hay menos opciones y se paga cada vez peor se hace difícil vivir como ilustrador. Por otro lado, una de las cosas que agradezco del funcionamiento de los americanos es que son muy claros de entrada: junto con toda la información del encargo añaden el presupuesto, aquí parece que sea un tema tabú. Pero no todo el monte es orégano ya que, salvo excepciones, como en la mayoría de los casos las ilustraciones van dirigidas a un público amplio, suelen preferir ideas más sencillas, amables y muy pegadas a lo políticamente correcto.

Tras superar el aprendizaje del inglés, ¿has pensado en utilizar el mismo sistema para aprender otro idioma? ¿En qué estás trabajando ahora?

Ahora estoy con mi trabajo habitual de ilustración y los ratos libres los dedico a buscar lápiz en mano, hasta que se me aparezca una idea bien clara delante de las narices. Me encantaría aprender otros idiomas pero solo tengo una vida y solo me da para uno.

Título: English Is Not Easy
Autora: Luci Gutiérrez
Editorial: Blackie Books
Páginas: 342 páginas
Fecha de publicación: Septiembre 2013
ISBN: 9788494140945
Precio: 19,90 €

Publicación: Stone Arabia, de Dana Spiotta

Stone Arabia

No es extraño que literatura y música vayan de la mano; de hecho, en la actualidad hay una generación de escritores –aquellos que crecieron marcados por un potente entorno musical– que utilizan la figura del músico como un personaje imprescindible en sus historias. El último ejemplo de este tipo de autores es Dana Spiotta, quien acaba de publicar, por primera vez en castellano, una de sus novelas, Stone Arabia (Blackie Books), en la que sus protagonistas (dos hermanos a punto de cumplir cincuenta años) se enfrentan a la cruda realidad de sus existencias: ni han logrado sus sueños de juventud ni lo harán nunca, un relato sobre la madurez que ha entusiasmado a Thurston Moore (cofundador de la banda Sonic Youth), para quien esta es “La mejor novela de rock que he leído jamás”, y que ha cautivado a escritores tan conocidos como Bret Easton Ellis y Don DeLillo.

La escritora Dana Spiotta
La escritora Dana Spiotta

Nik y Denise son dos hermanos que crecieron juntos en medio de la escena musical underground de Los Ángeles. Los años han pasado y, ya de adultos, ambos han comprobado que sus ilusiones se han quedado en eso: pura fantasía. Así, Nik es ahora un músico fracasado (aunque, en realidad, fue él mismo quien eligió ser una estrella de rock maldita, aislado del mundo por voluntad propia y ocupado en gravar su música fuera de los imperativos comerciales) que se gana la vida como camarero, mientras Denise se ha convertido en una mujer frustrada que vive obsesionada con mantener intactos la memoria y los recuerdos, siempre pendiente de su madre y su hermano, y que prefiere evadirse de la realidad navegando compulsivamente por internet. Los dos hermanos se encuentran en pleno ecuador de sus vidas, y será este el momento de encontrar su lugar en un mundo que hasta ahora los ha ignorado.

Stone Arabia es la tercera novela de Dana Spiotta, una escritora estadounidense aficionada al punk que en esta ambiciosa historia utiliza sus conocimientos musicales para dar verosimilitud a su relato, en el que dos hermanos sin dinero ni éxito aparente son los protagonistas, personajes desencantados con el papel que el destino les reservó y que buscan, cada uno a su manera, la forma de escapar de esa asfixiante realidad. El libro está ambientado en 2004, un momento en el que, según la autora, en Estados Unidos existía una importante obsesión por el dinero, y la idea de tener una vida bohemia no era más que una utopía. Además, Spiotta basó el personaje protagonista en su padrastro, un músico aficionado que editaba sus propios discos sin esperar mayor reconocimiento que el de su entorno más cercano, igual que hace Nik en esta novela generacional sobre la familia, la identidad y la necesidad de crear música a pesar de hacerlo al margen de la industria.

Título: Stone Arabia
Autora: Dana Spiotta
Traductor: Carles Andreu
Ilustrador: José Luis Merino
Editorial: Blackie Books
Páginas: 286 páginas
Fecha de publicación: Octubre 2012
ISBN: 9788493881702
Precio: 21,00 €