Crítica cinematográfica: En tiempo de brujas, de Dominic Sena.


También el próximo 4 de marzo se estrena en España En tiempo de brujas una película de Atlas Entertainment y Relativity Media dirigida por Dominic Sena e interpretada por Nicolas Cage, Ron Perlman y Claire Foy.

He estado dudando si incluir este film en la subsección de películas históricas o no, ya que aunque esté ambientado en la Edad Media dependía de cómo se tratase el tema de las brujas y la brujería para que fuera un film histórico o algo más propio de la fantasía o incluso del terror. Finalmente me he decidido por lo primero y me explicaré. Como todos sabemos si que existieron las brujas en la Edad media (y en épocas anteriores y posteriores), o al menos aquellas y aquellos a los que la Iglesia acusaba de ello. Aunque otra cosa diferente es que existieran personas que tuvieran un poder especial o, al menos, una relación particular con el diablo. Aún así, podríamos decir que En tiempo de brujas intenta darle (y le da) al tema tratado una visión histórica, aunque la fantasía y el terror se apodera de la trama a medida que esta avanza, para llegar a un desenlace totalmente fantástico y terrorífico. Aún así y por la atmósfera y la ambientación la consideraré una película histórica, siempre advirtiendo en estas líneas al lector de que el componente fantástico es en ella muy importante.

Imagen de la guerra en Tierra Santa.

Dicho esto, presentemos la trama. Nos hemos de situar en pleno siglo XIV, en el momento en que la Peste negra está diezmando a la población europea y la Cruzada en Tierra Santa está aún en marcha. Dos caballeros cruzados, Behmen (Nicolas Cage) y Felson (Ron Perlman), han perdido la fe en la Guerra Santa que se está llevando a cabo en Oriente y regresan (desertan) de la misma para volver a Europa. En una de las etapas de su viaje de retorno, en Marburgo, son reconocidos y encarcelados como desertores. Europa está siendo devastada por la peste y la población está desesperada. La única solución parece ser la muerte de una joven bruja (Claire Foy) que está presa en otra celda junto a los ex-cruzados. Si quieren recuperar la libertad tendrán que transportarla a una lejana y remota abadía donde será juzgada de su acusación de haber traído la peste a la ciudad.

Como decía antes, la película tiene una trasfondo totalmente histórico que se inicia con los largos años de luchas en Tierra Santa que se resumen en las breves escenas iniciales de la película, donde somos testigos de la brutalidad de la Iglesia y sus mandamientos en la Cruzada y la perdida de fe de los dos protagonistas princioales, Behmen y Felson (Y también, y como siempre, de lo errado de la reproducción de una batalla en el cine). Su regreso a Europa nos permitirá ver el horror de la peste y como está ha infectado tanto a los más humildes como a los más poderosos, como el cardenal de Marburgo (un impresionante y deformado por las ulceraciones Christopher Lee). Es seguramente esta una de las mejores representaciones cinematográficas de los horrores que trajo consigo la peste iniciada en el siglo XIV y que acabó con la vida de la mitad de la población de Europa. Tonos oscuros para mostrar la ciudad y su población, cuerpos y caras deformados por la epidemia, por tumores y los bubones (de allí su nombre, peste bubónica), que llegan incluso a hacer sentir y oler la inmundicia y las excrecencias provocadas por la peste.

El cardenal de Mardeburgo moribundo a causa de la peste.

El argumento central de la película no es, sin embargo, éste sino el debate que se produce a lo largo de la marcha sobre la objetividad de la acusación de la bruja. Existirán dos visiones de la misma: la que defiende el monje, el único representante de la Iglesia (Stephen Campbell Moore) sobre la maldad de la hechicera y su responsabilidad en la propagación de la peste y la de los dos caballeros y parte de los acompañantes en la travesía, entre ellos un joven monaguillo que aspira a ser caballero (Robert Sheehan), y un caballero que ha perdido a toda su familia a causa de la pestilencia (Ulrich Thomsen). Todos ellos llegarán a dudar de la actitud de la Iglesia en relación a la joven acusada de brujería, manteniendo una actitud de escepticismo muy propia de este siglo XXI, y del pasado también.

Pues bien, aquí tenemos servido el debate entre el oscurantismo y el atraso cultural provocado por la Iglesia a lo largo de la historia (sobre todo en la Edad Media, o eso dicen algunos) y la visión humanista del hombre propia más del Renacimiento y de la actualidad que ve en la Iglesia, tan solo, un vestigio del pasado y de la superstición. Pero este debate en el film no es nada aburrido. Ni mucho menos!! Durante la travesía hacia la lejana abadía el grupo será asediado por diversas amenazas en los cuales tendremos que dilucidar si la bruja es tal o no. El ataque de los lobos, la huida de la bruja y las ensoñaciones que ésta parece provocar, el cruce de un puente colgante (cuya ubicación en medio de las más altas montañas le resta cierta veracidad aunque le dota de un momento de acertada tensión) o las capacidades suprahumanas de la hechicera. Hasta aquí la parte más histórica de la cinta.

El tramo final del film sufre una transformación total y absoluta convirtiéndose en algo más parecido a Van Helsing o Underground, o lo que es lo mismo, en una película de género, donde, y como ya he comentado antes, la fantasía y el terror se apoderan de la trama. De qué forma lo hace se lo dejo a su discreción para no estropear el final de la trama.

A nivel cinematográfico el filme de Dominic Sena sigue las líneas de otras películas del género. Realiza una reproducción del pasado realista (o  intentando ser realista) para mostrarnos con toda la dureza posible los estragos de la epidemia. Creo que lo más interesante de la pélicula, además de este esfuerzo realista, es la duda que se genera en el argumento. Aunque el misterio sobre la bruja se mantiene  durante poco tiempo (para mi opinion menos del debido) y eso le resta valor al film. Las actuaciones son pasables (aunque algunos crítiquen ya cualquier cosa que haga Cage). No esperen, pues, un alarde en las actuaciones que prefigure algún oscar, sino una trama y una visión del pasado interesante (al menos en gran parte del metraje).

Es, pues, En tiempo de brujas, una cinta que hace honor a su título tanto en castellano como en inglés (Season of the Witch). Nos ofrece 95 minutos de aventuras ambientadas en la lejana Edad Media, en la época de las brujas y cuya protagonista es una de ellas (o al menos de eso se le acusa). Nos introduciremos en un mundo de tinieblas (no tienen porqué ser culturales!!) provocadas por una plaga, la Peste negra, que acabó con una gran parte de la población Europea y por una Iglesia que se creía la única institución terrenal capacitada para guiar a los hombres en esta vida y en la siguiente y que castigaba a todo aquel o aquella que se atrevía a desafiarla con la persecución y la muerte. Todos los ingredientes necesarios para pasar un buen rato en el patio de butacas y descubrir si, al fin, la bruja es lo que dicen que es o es todo lo contrario. O un poco de todo…

Título: En Tiempo de Brujas
Nacionalidad: USA
Director: Dominic Sena
Guión: Bragi Schut
Reparto: Nicolas Cage, Ron Perlman, Stephen Campbell Moore, Robert Sheehan, Claire Foy, Ulrich Thomsen, Stephen Graham, Christopher Lee
Fecha de estreno: 4 de febrero de 2011
Fotografía: Amir M. Mokri
Música: Atli Örvarsson
Productora: Atlas Entertainment y Relativity Media
Distribuidora: Tri Pictures
Duración: 95 minutos.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

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