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Crítica literaria: La cruzada de los niños, Peter Berling, Ed. DeBolsillo.

Peter Berling_La Cruzada de los niños_1La llamada Cruzada de los niños es uno de aquellos episodios de la historia que siempre llamaron mi atención, ya fuera por lo sorprendente del asunto o por lo desconocido de la aventura. En el año 2005 la editorial DeBolsillo publicó La cruzada de los niños, de Peter Berling, una novela histórica que pretende relatar los hechos de una cruzada que no llegó a ser una cruzada, protagonizada por unos niños que parece que no lo eran tanto.

“Corre el año 1212. Jerusalén está en manos del infiel. Todas las cruzadas organizadas hasta entonces han sido infructuosas y terribles. Apenas existe ya la esperanza de liberar la Ciudad Santa. Y es entonces cuando se organiza la más cruel de todas las expediciones: en Francia y Alemania miles de niños y adolescentes escuchan la llamada de Jesucristo y caminan hacia Marsella para embarcar hacia Jerusalén con las únicas armas de su fe y su inocencia. Pero diezmados por la desilusión, el hambre y los traficantes de esclavos, ninguno llegará a su meta. Diez años después de estos terribles acontecimientos, uno de estos niños, Rik van de Bovenkamp, convertido al islam y preceptor del hijo del emir de Mahdia en Túnez, intentará reconstruir los hechos convocando a algunos de los supervivientes de la desventurada cruzada para que narren su historia, la crónica de algo que nunca debió suceder”.

La Cruzada de los Niños es un intento malogrado de basar una novela en un hecho histórico singular y a la vez poco conocido. Berling, que ya se basó en el fenómeno de las cruzadas medievales para ambientar su exitosa pentalogía Los hijos del Grial, se adentra en un ambiente histórico complejo que no acaba de esclarecer en la novela, en el que se enfrentan el mundo medieval cristiano y musulmán.

El autor construye un relato dividido en dos momentos: en el primero, ambientado tras el fracaso de la cruzada, diversos de sus protagonistas se reúnen en la fortaleza de Mahdia para escribir su historia, sumando sus relatos personales. El segundo se centra en la narración de  la cruzada misma.

Berling, desafortunadamente, une los dos relatos de una forma algo extravagante en la que al lector le cuesta seguir el avance de la trama, plagada de múltiples cortes y desubicaciones. A lo que se suma una multitud de personajes desdoblados, que pululan por las dos tramas, poco definidos y que no hacen más que entorpecer la compresión de la novela. Berling suma a todo ello las trama política cristiana y musulmana de la época que no se esfuerza en hacer comprensibles, lo que desubica aún más al lector.

Algo positivo y que sorprende en la novela de Berling es la mención constante a la veracidad histórica, que se desprende de la redacción conjunta de la crónica y de los intentos de cada uno de los relatores de “mejorar” los episodios protagonizados por ellos, y que se puede extender fácilmente a la historia en general, un tema este que, evidentemente, no acostumbra a tratarse en el género de la novela histórica.

Como experiencia lectora personal he de decir que me costó finalizar la novela, amagando en varias ocasiones con abandonar la lectura del libro y comenzar cualquier otra. Como os decía no comprendía el avance de la trama, a lo que no ayudaba la composición gramatical de Berling, compleja y en diversos momentos oscura. En resumen, un esfuerzo lector que ha acabado en una honda decepción, ya que como os decía la Cruzada de los niños era un tema de interés, no tan solo por lo extraño del episodio sino por las falsedades y las confusiones históricas que posee el acontecimiento.

Título: La Cruzada de los niños
Autor: Peter Berling
Fecha publicación: 2005
Editorial: Debolsillo
Colección: Best Seller
Páginas: 416
ISBN: 849793640X

NOTA CULTURALIA: 5

Crítica literaria: El escriba del rey leproso, Lluís Prats, ed. Gregal

Hacía tiempo que no leía nada sobre las Cruzadas. Por eso, cuando me llegó la información de la publicación de El escriba del rey leproso, me decidí a darle una oportunidad a la novela, decisión esta que no fue en vano.

“La novela relata las vicisitudes del reino cruzado de Jerusalén durante los últimos años del gobierno del rey Amalarico, los de su hijo Balduino el leproso y su hermana, Sibila, hasta la toma de la ciudad por Salah-al-Din en 1187”.

Esta breves frases resumen una novela de 714 páginas que nos narran la historia de las Cruzadas desde la óptica de uno de los personajes, el escriba Hugo de Poitiers, que llegado a Jerusalén en el año 1170 será testigo de los últimos años de dominio cristiano en la ciudad, en los que las intrigas, los acontecimientos y el apasionamiento religioso dirigían las vidas de aquellos y aquellas que habitaban Tierra Santa.

Prats, con formación académica en arte y arqueología y con experiencia en el ámbito de la novela histórica (suyas son Aretes de Esparta (Pamies, 2010) y Veni, vidi, vici (Casals, 2009, esta última para un público más juvenil)), escribe una novela relajada de uno de aquellos períodos singulares de la Historia, en el que el Occidente cristiano dominó Tierra Santa.

El relato de la novela nos es narrado sin sobresaltos y no se ciñe a un gran acontecimiento en concreto sino, que relata un periodo de tiempo, unos 17 años, en el que el lector conocerá el día a día de la vida de los cristianos que dominaron la ciudad tres veces santa. El relato oscila, por esa razón, entre la narración de los hechos históricos; el gobierno de los reyes y la defensa de Tierra Santa (aunque estos no son predominantes en amplias secciones de la narración); la aventura romántica, concretada en la historia de amor de Hugo de Poitiers y su amada Helena; la novela de intriga, con la investigación del robo de parte del Tesoro real y la novela de aventuras, sobre todo a partir de que el protagonista principal se convierte en caballero y participa de forma directa en los conflictos militares del reino.

FOTO_LLUIS_PRATSEl autor nos muestra unos personajes principales bien definidos, cuya acción oscila entre la narración de la vida más cotidiana y los hechos políticos del momento. Los personajes están trazados de una forma realista y convincente entre los que destacan el aprendiz de amanuense y caballero Hugo de Poitiers; su maestro el obispo Guillermo de Tiro; Roger y Adalberto, caballeros hospitalarios ambos; Helena la amada de Hugo y los miembros de la nobleza y la realeza, el rey Amalarico, Balduino IV de Jerusalén, Inés de Courtenay, su hija Sibilia y algunos de los nobles, entre ellos el feroz y desagradable Reinaldo de Chatillon y Raimundo, señor de Tripoli o el propio Saladino, el cual se nos muestra, como es habitual, con amplios tintes de caballerosidad. Entre ellos, claro está, destaca el personaje de Balduino IV el leproso, un monarca que dirigió los designios del reino de Jerusalén afectado desde pequeño de la lepra, un hecho, como os podéis imaginar, poco habitual en la historia.

Es posiblemente el equilibrio entre historia política y la narración de la vida cotidiana lo que hace muy llevadera la historia narrada por Prats. Si bien este equilibrio se inclina hacia la historia política hacia el final de la novela, al centrarse, sobre todo, en el aspecto militar que comportó la gran derrota cristiana en la batalla de los Cuernos de Hattin.

De esta forma El escriba del rey leproso destaca no tan solo por su volumen, sino por el desarrollo del relato, escrito desde el conocimiento histórico del autor y desde su pluma tranquila y amena.

La novela se convierte, así, en un nuevo acercamiento al episodio histórico de las Cruzadas que agradará a muchos públicos, tanto a aquellos que disfrutan del relato más político, como a los que gozan con los episodios de la “intimidad de la historia” o a aquellos que ansían viajar a lugares y periodos remotos y conocer los entresijos de la historia de una forma pulida, cercana y en algunos momentos apasionada.

No puedo acabar esta crítica sin hacer mención a la portada del libro que destaca en la sección de las librerías dedicada a las novelas históricas por su belleza y delicadeza, como podéis observar en las imágenes de esta reseña.

Título: El escriba del rey leproso
Autor: Lluís Prats
Editorial: Editorial Gregal
Fecha de publicación: 30/10/2017
ISBN: 978-84-17082-28-4
Número de páginas: 714

NOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

Crítica cinematográfica: En tiempo de brujas, de Dominic Sena

También el próximo 4 de marzo se estrena en España En tiempo de brujas una película de Atlas Entertainment y Relativity Media dirigida por Dominic Sena e interpretada por Nicolas Cage, Ron Perlman y Claire Foy.

He estado dudando si incluir este film en la subsección de películas históricas o no, ya que aunque esté ambientado en la Edad Media dependía de cómo se tratase el tema de las brujas y la brujería para que fuera un film histórico o algo más propio de la fantasía o incluso del terror. Finalmente me he decidido por lo primero y me explicaré. Como todos sabemos si que existieron las brujas en la Edad media (y en épocas anteriores y posteriores), o al menos aquellas y aquellos a los que la Iglesia acusaba de ello. Aunque otra cosa diferente es que existieran personas que tuvieran un poder especial o, al menos, una relación particular con el diablo. Aún así, podríamos decir que En tiempo de brujas intenta darle (y le da) al tema tratado una visión histórica, aunque la fantasía y el terror se apodera de la trama a medida que esta avanza, para llegar a un desenlace totalmente fantástico y terrorífico. Aún así y por la atmósfera y la ambientación la consideraré una película histórica, siempre advirtiendo en estas líneas al lector de que el componente fantástico es en ella muy importante.

Imagen de la guerra en Tierra Santa.

Dicho esto, presentemos la trama. Nos hemos de situar en pleno siglo XIV, en el momento en que la Peste negra está diezmando a la población europea y la Cruzada en Tierra Santa está aún en marcha. Dos caballeros cruzados, Behmen (Nicolas Cage) y Felson (Ron Perlman), han perdido la fe en la Guerra Santa que se está llevando a cabo en Oriente y regresan (desertan) de la misma para volver a Europa. En una de las etapas de su viaje de retorno, en Marburgo, son reconocidos y encarcelados como desertores. Europa está siendo devastada por la peste y la población está desesperada. La única solución parece ser la muerte de una joven bruja (Claire Foy) que está presa en otra celda junto a los ex-cruzados. Si quieren recuperar la libertad tendrán que transportarla a una lejana y remota abadía donde será juzgada de su acusación de haber traído la peste a la ciudad.

Como decía antes, la película tiene una trasfondo totalmente histórico que se inicia con los largos años de luchas en Tierra Santa que se resumen en las breves escenas iniciales de la película, donde somos testigos de la brutalidad de la Iglesia y sus mandamientos en la Cruzada y la perdida de fe de los dos protagonistas princioales, Behmen y Felson (Y también, y como siempre, de lo errado de la reproducción de una batalla en el cine). Su regreso a Europa nos permitirá ver el horror de la peste y como está ha infectado tanto a los más humildes como a los más poderosos, como el cardenal de Marburgo (un impresionante y deformado por las ulceraciones Christopher Lee). Es seguramente esta una de las mejores representaciones cinematográficas de los horrores que trajo consigo la peste iniciada en el siglo XIV y que acabó con la vida de la mitad de la población de Europa. Tonos oscuros para mostrar la ciudad y su población, cuerpos y caras deformados por la epidemia, por tumores y los bubones (de allí su nombre, peste bubónica), que llegan incluso a hacer sentir y oler la inmundicia y las excrecencias provocadas por la peste.

El cardenal de Mardeburgo moribundo a causa de la peste.

El argumento central de la película no es, sin embargo, éste sino el debate que se produce a lo largo de la marcha sobre la objetividad de la acusación de la bruja. Existirán dos visiones de la misma: la que defiende el monje, el único representante de la Iglesia (Stephen Campbell Moore) sobre la maldad de la hechicera y su responsabilidad en la propagación de la peste y la de los dos caballeros y parte de los acompañantes en la travesía, entre ellos un joven monaguillo que aspira a ser caballero (Robert Sheehan), y un caballero que ha perdido a toda su familia a causa de la pestilencia (Ulrich Thomsen). Todos ellos llegarán a dudar de la actitud de la Iglesia en relación a la joven acusada de brujería, manteniendo una actitud de escepticismo muy propia de este siglo XXI, y del pasado también.

Pues bien, aquí tenemos servido el debate entre el oscurantismo y el atraso cultural provocado por la Iglesia a lo largo de la historia (sobre todo en la Edad Media, o eso dicen algunos) y la visión humanista del hombre propia más del Renacimiento y de la actualidad que ve en la Iglesia, tan solo, un vestigio del pasado y de la superstición. Pero este debate en el film no es nada aburrido. Ni mucho menos!! Durante la travesía hacia la lejana abadía el grupo será asediado por diversas amenazas en los cuales tendremos que dilucidar si la bruja es tal o no. El ataque de los lobos, la huida de la bruja y las ensoñaciones que ésta parece provocar, el cruce de un puente colgante (cuya ubicación en medio de las más altas montañas le resta cierta veracidad aunque le dota de un momento de acertada tensión) o las capacidades suprahumanas de la hechicera. Hasta aquí la parte más histórica de la cinta.

El tramo final del film sufre una transformación total y absoluta convirtiéndose en algo más parecido a Van Helsing o Underground, o lo que es lo mismo, en una película de género, donde, y como ya he comentado antes, la fantasía y el terror se apoderan de la trama. De qué forma lo hace se lo dejo a su discreción para no estropear el final de la trama.

A nivel cinematográfico el filme de Dominic Sena sigue las líneas de otras películas del género. Realiza una reproducción del pasado realista (o  intentando ser realista) para mostrarnos con toda la dureza posible los estragos de la epidemia. Creo que lo más interesante de la pélicula, además de este esfuerzo realista, es la duda que se genera en el argumento. Aunque el misterio sobre la bruja se mantiene  durante poco tiempo (para mi opinion menos del debido) y eso le resta valor al film. Las actuaciones son pasables (aunque algunos crítiquen ya cualquier cosa que haga Cage). No esperen, pues, un alarde en las actuaciones que prefigure algún oscar, sino una trama y una visión del pasado interesante (al menos en gran parte del metraje).

Es, pues, En tiempo de brujas, una cinta que hace honor a su título tanto en castellano como en inglés (Season of the Witch). Nos ofrece 95 minutos de aventuras ambientadas en la lejana Edad Media, en la época de las brujas y cuya protagonista es una de ellas (o al menos de eso se le acusa). Nos introduciremos en un mundo de tinieblas (no tienen porqué ser culturales!!) provocadas por una plaga, la Peste negra, que acabó con una gran parte de la población Europea y por una Iglesia que se creía la única institución terrenal capacitada para guiar a los hombres en esta vida y en la siguiente y que castigaba a todo aquel o aquella que se atrevía a desafiarla con la persecución y la muerte. Todos los ingredientes necesarios para pasar un buen rato en el patio de butacas y descubrir si, al fin, la bruja es lo que dicen que es o es todo lo contrario. O un poco de todo…

Título: En Tiempo de Brujas
Nacionalidad: USA
Director: Dominic Sena
Guión: Bragi Schut
Reparto: Nicolas Cage, Ron Perlman, Stephen Campbell Moore, Robert Sheehan, Claire Foy, Ulrich Thomsen, Stephen Graham, Christopher Lee
Fecha de estreno: 4 de febrero de 2011
Fotografía: Amir M. Mokri
Música: Atli Örvarsson
Productora: Atlas Entertainment y Relativity Media
Distribuidora: Tri Pictures
Duración: 95 minutos.

Jorge Pisa Sánchez