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Entrevista a José Luis Corral, autor de La prisionera de Roma y El Códice del Peregrino, en Editorial Planeta.

José Luís Corral es uno de los autores españoles actuales de novela histórica más prolífico. Ha publicado novelas ambientadas principalmente en la Edad Media, pero también nos ha hecho viajar literariamente a la Antigüedad y de la Edad Moderna.

José Luis Corral

Corral combina su actividad literaria con su ocupación como catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Zaragoza. Es autor, asimismo, de libros de divulgación histórica como Historia de la pena de muerte (2004), Breve Historia del Temple (2006) o Una historia de España (2008) y de gran número de artículos de historia en diversas revistas. Además es colaborador habitual en medios de comunicación y revistas de divulgación y ha realizado diversas excavaciones arqueológicas.

Como curiosidad podemos comentar que asesoró a Ridley Scott en la realización, en el año 1992 de la película 1492. La conquista del paraíso.

La entrevista que os presentamos a continuación abarca principalmente sus dos últimas novelas, La prisionera de Roma (2011) ambientada en el siglo III d.C. y con Zenobia de Palmira como principal protagonista, y El Códice del Peregrino (2012), una obra de ficción e intriga histórica y policíaca sobre el robo del Códice Calixtinus en Santiago de Compostela el pasado mes de julio de 2011.

Profesor (catedrático) de historia en la Universidad, autor de una treintena de ensayos y libros de investigación histórica y de un gran número de artículos de historia, y escritor de éxito de novelas históricas… ¿En qué ámbito te encuentras más a gusto?
R: En todos esos trabajos me siento bien, pero cada vez me atrae más la enseñanza directa con los alumnos, utilizando los viejos métodos, ahora un tanto relegados, de la conferencia y el contacto con ellos. Pero escribir novelas me encanta, casi se ha convertido en una necesidad.

El Oriente romano y el siglo III d.C. no son escenarios habituales en la novela histórica más comercial, y menos en el ámbito español. ¿Por qué Zenobia y por qué Palmira?
R: Porque hace cuatro años visité Palmira, en Siria, en compañía de José Calvo Poyato, el gran novelista e historiador español, y me fascinaron las ruinas de esa ciudad del desierto. Recuerdo un amanecer prodigioso en medio de las ruinas que me empujó a escribir “La prisionera de Roma”.

El siglo III d.C. y el periodo de la Anarquía militar quedan muy lejos de los omnipresentes (en el cine, en la televisión, en la literatura, en el teatro…) emperadores Julio-Claudios. Háblanos un poco de tu visión sobre el periodo.
R: Es una época apasionante porque confluyen varias circunstancias extraordinarias: el caos y la crisis en el Imperio, las incursiones bárbaras en todas las provincias, el auge del cristianismo, el declive y decadencia del Imperio… Es una época en la que parecía que Roma se iba a venir abajo pero pese a los augurios contrarios todavía logró resistir dos siglos más. Y además, el siglo III es un vacío literario y de historias, por lo cual el novelista tiene más campo para imaginar.

En la novela, Zenobia nos es mostrada como una mujer exuberante y hermosa pero a la vez culta y con grandes ambiciones políticas. ¿Una excepción en la historia y en una época dominada por hombres?
R: Así es como la describen los pocos textos que hablan de ella. Zenobia debió de ser una mujer extraordinaria, pero al final fue rea de su propia ambición. No obstante, su condición femenina fue en este caso una ventaja, pues su belleza y su decisión deslumbraron a los hombres que la conocieron.

En la novela queda patente un “supuesto” parentesco entre Zenobia y Cleopatra, ¿dos mujeres con un destino parecido?
R: Zenobia ordenó escribir una genealogía en la que se hacía descendiente de la mítica reina de Egipto. Y sí, ambas sucumbieron de una forma similar aunque su historia no es paralela. Cleopatra se unió a Julio César y luego a Marco Antonio y al lado de ambos jefes romanos quiso mantenerse al frente de Egipto. Zenobia luchó contra Roma para crear un imperio nuevo en el que ella sería la soberana, para luego dejarlo a su hijo Wabalato.

Palmira se ubica histórica y geográficamente entre dos grandes mundos, entre dos grandes culturas, entre dos grandes imperios, como lo fueron el romano y el persa. Palmira, y su soberana Zenobia, tienen que vivir, en tu novela, en un frágil equilibrio entre estos dos enemigos, aunque depende, en gran medida, del comercio caravanero entre ellos. ¿Un contexto algo difícil, no?
R: Palmira era la ciudad más rica y opulenta del mundo porque estaba entre los dos imperios más formidables del siglo III, el romano y el persa. Pero a la vez esa fue su perdición. Roma necesitaba el sometimiento de Palmira para mantener asentada la frontera oriental ante los sasánidas, y los persas ambicionaban conquistar Palmira como cabeza de puente para asaltar las posiciones romanas en Siria y la costa del Mediterráneo oriental, y en esa situación, Palmira tenía las de perder.

En la novela hay un importante espacio para el amor: el principal el de Zenobia hacia su ciudad y la pasión amorosa entre ella y su general Giorgios; pero también el enamoramiento de Zabdas por su soberana o la relación entre Kitot y la esclava Yarai; sin embargo en el libro está poco presente la violencia, en un periodo caracterizado por ella. ¿Por qué?
R: En la historia ha habido violencia, pero no todo el tiempo está dominado por la violencia. Los cronistas del mundo antiguo, y de la Edad Media, han resaltado los hechos bélicos y sangrientos sobre todos los demás, y por eso da la impresión de que se vivía inmerso en un mundo en permanente conflicto. Pero los momentos de paz, o al menos de tregua, fueron mucho más abundantes que los de guerra, si no la vida hubiera sido imposible.

Un elemento importante de la novela es la ciudad de Palmira (Tadmor), su ambiente populoso y comercial, sus calles, su población, sus murallas, y el oasis y las palmeras de las que toma su nombre. ¿Una gran ciudad sede de un efímero imperio?
R: Una ciudad que debió de alcanzar los 50.000 habitantes, aunque algunos dan cifras mucho mayores, era en el siglo III una gran ciudad. Su ubicación en la ruta de las caravanas de Mesopotamia a Siria la erigió en un emporio comercial formidable, una meca del comercio y del lujo. En Palmira vivían los mejores comerciantes de su tiempo, allí se servían las mejores comidas y se vestían los más lujosos atuendos. Si pudo poner en pie un imperio, aunque fuera efímero, fue gracias a que el tesoro de que disponían sus soberanos era tan ingente que pudieron reclutar un ejército capaz de hacerle frente a Roma y a Persia.

Numancia (2003) y La prisionera de Roma (2011), dos de tus novelas ambientadas en época romana, están narradas desde el punto de vista de los “enemigos” de Roma (íberos y palmirenos). ¿Te interesa este ángulo desde el que nos relatas la historia?
R: La perspectiva de los derrotados es más interesante que la de los vencedores, y además, los que vencen en la historia ya tienen suficientes cronistas a su servicio para resaltar sus gestas. En mis novelas me interesa mucho el mundo de los sentimientos, porque no suelen tratarse en los libros de Historia. Y los sentimientos de los vencidos son los más emocionantes.

¿Hay algún otro personaje o periodo histórico que te atraiga, que te gustaría tratar, sobre el que pudieras escribir una nueva novela?
R: Soy medievalista, pero me atraen todos los periodos históricos. Publicado ya “El códice del peregrino”, ahora estoy inmerso en una novela sobre el siglo XVI, periodo que nunca he tratado en mis anteriores novelas y que me está fascinando.

En el género de la novela histórica existe, actualmente, un gran número de publicaciones. ¿Es difícil para un autor español sobrevivir en un mercado tan activo y donde los autores internacionales tienen tanto peso?
R: A mí me parece un “milagro” cuando veo alguna novela mía en los anaqueles o sobre las mesas de algunas librerías. En este proceloso mundo de los escritores, nunca se sabe qué libro va a tener éxito, qué autor va a ser del gusto de los lectores, o qué tema va a atrapar al lector. Y además en España suele apreciarse más al autor extranjero que al nacional, y eso que tenemos verdaderos gigantes de la novela histórica europea como el propio Calvo Poyato, Eslava Galán o Maeso de la Torre.

En el año 1992 asesoraste al director Ridley Scott en la realización del film 1492: La conquista del paraíso. ¿Cuál de tus novelas crees que podría adaptarse o tiene un mayor perfil cinematográfico?
Cualquier texto, si cae en manos de un guionista profesional, puede convertirse en el guión para una película. En mi caso, Prodigius compró en 2007 los derechos de mi novela ¡Independencia! para llevarla al cine, y sobre ella elaboró un magnífico guión Michel Gaztambide, pero llegó al crisis económica y se detuvo la producción cuando ya estaban casi todo programado. Yo creo que mi novela El Cid puede ser una película, aunque el precedente de 1961 dirigido por Thomas Mann puede ser un freno, y por supuesto, si hubiera dinero para una gran superproducción, La prisionera de Roma. Pero la más reciente, El códice del peregrino, podría llevarse al cine perfectamente, porque esa novela es en sí un guión cinematográfico.

Si las novelas históricas tienen un público fiel y en continua expansión, las novelas de misterio e intriga histórica como El Códice del Peregrino se han convertido en un elemento importante en las novedades y en las ventas literarias. ¿Cuál crees que es la clave de su éxito?
R: No lo sé, nadie conoce la clave del éxito de una novela. Imagino que en el género de misterio lo que desea la gente es sumergirse en la trama para pasar un  buen rato y olvidar, aunque sea por unas horas, las preocupaciones cotidianas.

En alguno de tus libros has sido más bien crítico con la bibliografía “pseudo-histórica” que explota temáticas como la relacionada con los “misterios de los templarios”. ¿Crees que en las novelas de misterio e intriga histórica se ha de cuidar la veracidad histórica a la hora de desarrollar la trama para no caer en estas “trampas”?
R: Cada autor es libre de escribir lo que quiera, faltaría más, pero el lector merece el máximo respeto, y es ahí donde yo critico a ese tipo de novelas que presentan una pura ficción como si se tratara de hechos reales. Y eso suele ocurrir en algunas novelas que se califican por sus editores de “históricas” pero que no lo son. Para fabular lo inverosímil ya está el género de ciencia ficción, que también tiene una legión de seguidores. Lo que no debe hacerse es confundir y engañar a los lectores.

¿Te sientes a gusto en el género del misterio histórico? ¿Es posible que, tras la publicación de Fulcanelli. El dueño del secreto (2008) y El Códice del Peregrino escribas más novelas de este tipo?
R: También lo hice con Fátima. El enigma de las apariciones (2009), donde invento una trama para intentar dar una explicación racional a los misterios de las apariciones que tuvieron lugar en 1917 en la localidad portuguesa de Fátima. La historia está llena de misterios y de enigmas y no renuncio a seguir con nuevas novelas en esa línea.

Los orígenes del cristianismo y los misterios vinculados con la figura, la vida y las enseñanzas de Jesucristo han generado, últimamente, mucha bibliografía. ¿Por qué crees que en una época tan “moderna” (incluso tan postmoderna) como la nuestra interesan tanto estos temas?
R: Porque el cristianismo ha vivido en una permanente convulsión ya que es una religión fundada por san Pablo sobre un dogma sorprendente y novedoso en la historia de la religiones: el nacimiento de un niño que es el hijo de Dios y a la vez Dios mismo. Ese misterio sí que es insuperable, por eso ha atrapado a tantos seguidores y tantas discusiones.

¿Crees, como historiador, que poseemos una imagen fidedigna de la figura de Jesucristo? ¿O crees que la historia o la Iglesia se han encargado de “distorsionar” la imagen de uno de los personajes que mayor repercusión han tenido en la historia de Occidente? ¿Podemos conocer al auténtico Jesucristo?
R: Nunca podremos llegar comprender por completo la figura de Jesús de Nazaret, porque desde el momento mismo de su muerte todo han sido prejuicios sobre su vida y su obra. Y por ello, el desenfoque ha sido permanente. En estos días estoy pensando en la elaboración de un ensayo en el que acercarme a Jesús como si se tratara de la biografía se h ser humano más, desprovisto del aura divina con la que ha sido rodeado.

Parece que es habitual en este tipo de novela, la presencia de una pareja de investigadores (hombre y mujer) protagonista. Tú la desdoblas en El Códice del Peregrino y tenemos una pareja que lleva a cabo el robo y otra que lo investiga. ¿Esto te permite desarrollar una visión más amplia sobre la sustracción ficticia del Códice?
R: Esas dos parejas me permiten establecer varios diálogos entre ellos y así poder explicar algunas cuestiones de un modo más directo. En el caso de los dos ladrones puedo dejar que hablen de sus sentimientos y sus miedos entre ellos, y en el caso de los policías que se intercambien información y opiniones obre el caso. Creo ese recurso literario da bastante juego.

¿Crees que un nuevo robo como el del Códice Calixtinus es posible? ¿Las medidas de seguridad que protegen muchas de las obras de nuestro patrimonio histórico y artístico son las adecuadas?
R: No sólo pienso que es posible, sino que puede volver a ocurrir en cualquier momento. El robo de obras de arte es un problema a escala mundial. Cada día se roban obras de arte en todo el mundo y España no es una excepción. Además disponemos de un patrimonio extraordinario que requeriría de muchas más medidas de seguridad, y no sólo de alarmas y vigilancia, sino también de educación y cultura.

Intriga, robos, misterio, actualidad, investigación policial, Jerusalén en el siglo I d.C., luchas por el poder en la Edad Media, los restos del apóstol Santiago, ¿Alguno de estos ingredientes temáticos destaca sobre los otros en tu novela?
R: He intentado mezclar todos esos momentos y situaciones y relacionarlos de un modo coherente en la novela. La trama es compleja, pero estoy muy satisfecho con el resultado, y más teniendo en cuenta que la he escrito en cinco meses.

¿Qué crees que puede haber sido del Códice Calixtino en realidad?
R: No lo sé. Pero conforme pasa el tiempo y al ver que el manuscrito no aparece, temo que lo tenga en su poder un coleccionista, y en ese caso no se recuperará en muchos años. Aunque deseo que se reintegre pronto a su lugar en el archivo de la catedral de Santiago.
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Jorge Pisa Sánchez (Culturalia)

Novedad editorial: Bruce Springsteen en España, de Mar Cortés y Jordi Bianciotto

El próximo mes de mayo Bruce Springsteen volverá a actuar en nuestro país, una tradición que lleva décadas repitiéndose en cada gira que el músico estadounidense realiza, para regocijo de sus fans incondicionales, los mismos que no dudan en hacer horas y horas de paciente cola para conseguir una entrada –mucho más que un simple trozo de papel: un divino tesoro– para asistir a uno de sus conciertos. Pero aún estamos en enero, así que, para empezar a calentar motores, sus más fervientes seguidores pueden hacerse con el libro Bruce Springsteen en España (editorial Quarentena), un repaso de todas las visitas que el Boss ha hecho a este país, una compilación realizada a cuatro manos entre Mar Cortés y Jordi Bianciotto que intenta explicar la fascinación mutua entre Springsteen y sus seguidores españoles.

Bruce Springsteen en uno de sus conciertos

El idilio se remonta a un lejano 21 de abril de 1981. España intentaba recuperar el tiempo perdido en aquellos cuarenta grises años, no solo en el aspecto político –la democracia daba sus primeros pasos, titubeante, con algún amago de desmoronarse ante la presión de algunos nostálgicos–: la juventud también quería abrazar unos ritmos que hasta entonces se consideraban poco menos que satánicos. Así en esa convulsa sociedad actuó un joven de Nueva Jersey, acompañado por su inseparable E Street Band, que muy pronto se puso al público en el bolsillo con su Rock and Roll, en un concierto celebrado en el Palacio Municipal de los Deportes de Barcelona.

Después de esa actuación han venido muchas más, y todas ellas quedan documentadas en este libro, un volumen, imprescindible para todo fan que se precie de serlo, que repasa cada uno de los conciertos que el Boss ha realizado en nuestro país desde ese 1981 hasta la reciente gira de Working on a Dream (2009). En Bruce Springsteen en España el seguidor del rocker encontrará crónicas de los conciertos, recortes de prensa, documentación inédita relacionada con su figura, entrevistas a las personas que fueron decisivas para lograr que actuara en nuestro país –el publicista de CBS Adrian Vogel o Salvador Trepat, todo un experto en cualquier aspecto relacionado con el músico–, un extenso capítulo con los artículos publicados sobre él en España desde 1973 a 1981, y todo ello aderezado por más de cien fotografías, tanto de fans como de algunos de los más prestigiosos fotógrafos musicales.

Prologado por el director de cine Manuel Huerga –para quien el Boss “es una estrella típicamente americana que se moja cuando hay que mojarse, lo que le convierte en una estrella americana muy poco típica”–, Bruce Springsteen en España es la segunda ocasión en que Cortés y Bianciotto ahondan en la relación de Bruce Springsteen con sus seguidores peninsulares: si bien el anterior libro (El fenomen Springsteen, de la editorial Ara Llibres) se centraba exclusivamente en los testimonios de sus fans catalanes, el volumen publicado el mes de noviembre de 2011 amplía sus miras a todos los incondicionales españoles.

Título: Bruce Springsteen en España
Autores: Mar Cortés y Jordi Bianciotto
Editorial: Quarentena
Páginas: 264 páginas
Fecha de publicación: Noviembre 2011
ISBN: 9788415191087
Precio: 35,00 €

Crítica literària: The Bluest Eye, de Toni Morrison.


Pecola
es una nena lletja de pell negre que li ha tocat la desgràcia de viure enmig d’una societat en que la bellesa queda limitada als humans de pell blanca i ulls clars. De ben petita ja serà rebutjada, depreciada, ignorada i utilitzada sense pietat per la seva comunitat i fins i tot per la seva família. La seva pròpia estima desapareix i aprèn a viure amb el maltractament psicològic i la soledat més profunda, tot un cocktail explosiu que suposa la destrucció de la infantesa d’una nena innocent.

The Bluest Eye, es un llibre de fons injust i cruel situat a Lorain, Ohio, en els anys 60. L’obra de l’escriptora Toni Morrison es una reflexió envers la estupidesa i superioritat permesa de la raça blanca al llarg de la historia de la humanitat, que ha fet tan de mal globalment però que alhora pot destruir al ser més fràgil i indefens d’un grup social, un infant. També obliga a reflexionar sobre la protecció d’aquells nens que viuen en societats marginals, de la necessitat d’una família o àmbit protector i amb un mínim d’estimació i/o acceptació per part del seu entorn. Morrison, escriptora, editora i defensora dels drets humans, evidencia que per el bon funcionament d’una societat es bàsic un procés positiu de la infantesa de les persones.

Una història que planteja infinits temes i debats sobre la marginació social i racial, la benevolència i la maldat de l’esser humà,la innocència dels infants, la pobresa, el poder i la fragilitat, les oportunitats perdudes i les frustracions, la prostitució, la bellesa, la família, els amics…en definitiva tot un llistat de tòpics típics malhauradament sempre presents.

Títol: The Bluest Eye
Autora: Toni Morrison
Editorial: Vintage International
Format: Tapa tova: 206 pàgines
Data de publicació: maig de 2007
Idioma: Anglès
ISBN-10: 0307278441
Preu: 8,05 € (Amazon Espanya)

Escrit per: Marilà Lucas Serra

Crítica literaria: La prisionera de Roma, de José Luis Corral.


Cada vez más los autores de novela histórica tienen que expandir su repertorio de épocas, personajes y contextos para hacer valer la originalidad y la creatividad en la elección y elaboración de sus obras. Queramos o no, ciertos momentos, trascendentes o no, de la historia han generado y generan un gran número de novelas, mientras que otros, considerados menos atractivos, se mantienen en la penumbra, iluminados tan solo por débiles soslayos de luz, aunque posean, a priori, tanta validez e interés como aquellos periodos y escenarios históricos más transitados por los escritores.

Si bien, de vez en cuando las mesas de novedades de las librerías nos muestran nuevos temas y, por tanto, nuevas posibilidades para realizar un viaje literario en el tiempo, en la historia, y nos ofrecen “billetes” de lectura con dirección a la Grecia Helenística, a la Roma imperial (aunque ambientada en otros momentos que no sean en los que gobernaron los emperadores de la dinastía Julio-Claudia) e incluso al periodo del Bajo Imperio, una época al parecer prohibida para muchos de los autores y de las editoriales (luce más un Julio-Claudio cualquiera que un Diocleciano, un Teodosio o un Mayoriano posteriores).

José Luis Corral

Por suerte las cosas cambian, aunque sea poco o poco, y la creatividad literaria desborda los itinerarios marcados por la tradición o el hábito. Un ejemplo de ello lo muestra la publicación de La prisionera de Roma, de José Luis Corral, editado por la editorial Planeta, una novela histórica ambientada a mediados del siglo III d.C. y que narra la vida y las ansias de poder de la reina Zenobia, la mujer que dirigió los designios de Palmira, una de las ciudades más importantes del Oriente romano y que pretendió construir un nuevo imperio independiente del romano y del de su gran enemigo, el imperio persa sasánida. Todo un soplo de aire fresco que permite revitalizar y ampliar la “base de datos” temática del género.

José Luis Corral nos traslada, como les decía, al Oriente romano, un territorio que aunque marcado por la dominación y el poder de Roma, posee un carácter exótico y oriental que lo acerca más al mundo medieval que no al propiamente romano que acostumbramos a hallar en otras novelas. El libro nos relata la vida de Zenobia, la reina más famosa de Palmira, la ciudad de las palmeras, y si me permiten, una de las soberanas más interesantes del Oriente mediterráneo después de la ilustre y famosa Cleopatra. La acción se sitúa, justamente, en los años conocidos como los de la Crisis del siglo III, en la que el poder romano parecía abocado al desastre debilitado por las constantes usurpaciones y conflictos políticos internos, por una crisis económica galopante (la historia siempre se repite), por la amenaza de los enemigos externos, principalmente bárbaros en la frontera del norte y persas en el limes oriental, y por la desestructuración interna, protagonizada por la escisión del conocido como Imperio galo y la independización del Oriente en manos de Palmira.

Corral nos transporta, así, a la ciudad caravanera y comercial de Palmira, que conoció su apogeo político a lo largo de los reinados de Odenato y su mujer Zenobia, y nos presenta a la bella e indomable reina que, tras la muerte de su marido heredó las riendas del poder. Asistiremos, pues, a la materialización de sus sueños de independencia tanto del poder romano como del persa y a la puesta en marcha de una fructífera política entre Oriente y Occidente. Si bien la osadía de Zenobia no será vista con buenos ojos desde Roma, que reclamará el dominio de sus posesiones en Oriente y luchará contra la soberana y contra su ciudad para recuperar su poderío en la zona.

Básicamente el libro se desarrolla entre estos parámetros: el Oriente antiguo, personificado en Palmira e invadido por el olor a las especias y la visión de las mercancías que llegaban del extremo Oriente y de la China, con el comercio de las cuales la ciudad se hizo rica y famosa. Aunque también seremos testigos de las intrigas políticas que la ambiciosa reina llevó a cabo para asegurar la autonomía de su ciudad situada entre los dos imperios más importantes del mundo antiguo. Es así que visitaremos la mágica y portentosa ciudad de Ctesifonte en la que los representantes de Palmira deberán negociar la paz con el Rey de reyes, seremos testigos de la conquista de Egipto por parte de las tropas palmirenas y nos veremos obligados a tener un ojo puesto en Roma, en la gran capital del mundo antiguo, que en su camino de recuperación política y con la llegada al poder de emperadores competentes como Aureliano, pretenderán recuperar su poderío en Oriente y escarmentar a la ciudad y a la reina que pretendió abandonar la égida romana.

Corral nos muestra a una Zenobia joven, hermosa (hermosísima) que anida en su corazón demasiados anhelos y sueños para su ciudad y para su descendencia. Una mujer decidida que llevó a su reino a un periodo de plenitud sin precedentes y que, según los historiadores, defendió el limes oriental romano en uno de los momentos más críticos de su existencia.

La última mirada a Palmira de la reina Zenobia, cuadro de Herbert Schmalz.

Si bien la publicación de La esclava de Roma es todo un acierto, algunos aspectos atenúan sus méritos. El principal de ellos es su extensión de 826 páginas. Sin duda un exceso que hace a la novela algo cansina y difícil de transportar. Es posiblemente un yerro del autor abarcar en la obra desde el mismo nacimiento de Zenobia hasta su cautiverio en Roma y su posterior liberación, de la que, por cierto, los historiadores no están tan seguros. Corral hubiera tenido que resumir o abreviar alguna parte de la historia para hacerla más abarcable “físicamente” al lector. Además en algunos momentos la historia deviene algo lenta, con lo que al sumiso lector le puede parecer que no avanza.

Corral, además, hace prevalecer a lo largo de la obra, y sobre todo en su parte final, los diálogos sobre las descripciones y contextualizaciones, con lo que la trama llega a desfallecer en algunos momentos, dejando al lector sin un espacio o ambiente en el que ubicarlas. Algo incomprensible estando situada la historia en una época y, sobre todo, en una región, el exótico Oriente, cuya fisicidad tendría que perfumar cada una de las páginas y las escenas del libro.

Por último el estilo de Corral nos deja claro muy pronto su dedicación como profesor de historia y su amplia experiencia en la difusión histórica, ya que su última novela, como otras escritas por él anteriormente, pecan, a veces, de una mayor voluntad de enseñar que de narrar. Si bien esto es algo positivo para aquellos de sus lectores que no conozcan demasiado bien la época en la cual se desarrolla la acción, puede afectar negativamente la lectura de aquellos que “controlan” algo más el asunto. Como no podía ser de otra forma, todo tiene elementos positivos y negativos.

Aún así, La prisionera de Roma es un buen ejemplo de la amplitud de miras y del profundo conocimiento que Corral posee sobre el tema y sobre la época, y su consagrado estilo a la hora de narrar un episodio que, aunque desconocido por muchos, constituyó un momento decisivo en la historia del Imperio romano. No sé si tengo la confianza necesaria con ustedes para solicitarles que opten esta vez por salirse de lo “conocido” por todos (al menos de aquellos habituados a leer novela histórica) y se entreguen a la lectura de una novela que, aunque extensa, tiene el atractivo y el encanto de hacernos viajar a uno de los momentos más interesantes de la historia de Roma y nos permite conocer a la reina Zenobia, un grandioso personaje histórico que tuvo el atrevimiento de enfrentarse a los dos imperios más colosales que haya conocido la humanidad y que durante algunos años convirtió a su ciudad, la comercial Palmira, en la base de un gran reino que intentó hacerles sobra.

Título: La prisionera de Roma
Autor: José Luis Corral
Editorial: Planeta
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
Fecha de publicación: 10/05/2011
Páginas: 832
ISBN: 978-84-08-10203-8
Formato: 15 x 23 cm.
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
Precio: 22,90 €
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica literaria: Las cenizas de Ovidio, de David Wishart.


La editorial Alamut publicó a finales del año pasado Las cenizas de Ovidio, la primera obra escrita por David Wishart (en el año 1995) y también la primera entrega de la serie de novelas histórico-detectivescas protagonizada por el joven patricio Marco Valerio Mesala Corvino.

Las cenizas de Ovidio nos traslada a los inicios del reinado de Tiberio y nos presenta algunos de los episodios históricos más “oscuros” de la Roma altoimperial, unos sucesos que obligarán a Marco Corvino a indagar, arriesgando su posición e incluso su vida, en las tramas políticas urdidas a la sombra de la dinastía Julio-Claudia.

Aquellos que hayan leído esta primera y breve introducción pensarán ¿Y qué? ¿Otra más? ¿De nuevo los Julio-Claudios? Unas objeciones justificadas debido a la amplia bibliografía de novela histórica ambientada en esta época y que tiene a esta dinastía como referente. Aún así espero poder abatir estar observaciones a lo largo de los párrafos siguientes.

Las cenizas de Ovidio no se aleja, es cierto, de un escenario histórico ya trillado en centenares o incluso millares de novelas. Aunque nos propone una planteamiento fresco y un desarrollo original. Todo comienza, como nos índica el mismo título, con la voluntad de Rufia Perila, la hijastra del poeta Ovidio, de hacer enterrar en suelo italiano las cenizas de su padrastro tras la muerte de este último, que ha vivido exiliado en la ciudad de Tomis, el la costa oriental del Ponto, por orden del emperador Augusto.

Perila contacta con Marco Corvino, el hijo del patrono de su padrastro, al que solicita ayuda. Éste, un joven aristócrata disoluto y licencioso, movido por el aplomo y la belleza física de Perila, inicia los trámites para solicitar tal autorización. Ante la misteriosa negativa de las autoridades al permitir el regreso de las cenizas en cuestión, Corvino se interesará cada vez más en el asunto, iniciando una investigación que le llevará a desafiar a varios de los políticos más importantes del momento e incluso a algunos de los miembros de la dinastía de los Julio-Claudios.

Las cenizas de Ovidio es, como decía, una novela fresca y absorbente que hace las delicias de todo aquel lector interesado en la Roma antigua y a aquellos a los que les cautive el género y el ambiente de la novela negra. El protagonista, Marco Corvino, es un joven aristócrata que no sabe hacia donde dirigir su vida, ya que hasta el momento tan solo se ha dedicado a disfrutar del patrimonio cedido por su padre y aborrece a los de su propia clase, sobre todo a los políticos aduladores y sumisos que se dejan pisotear por los “apetitos” y los intereses imperiales.

Sin embargo, todo cambiará cuando Corvino conozca a Perila e inicie sus pesquisas, que nos dirigirán de lleno hacia los bastidores de la política imperial, y más concretamente hacia la lucha por el poder dentro de la dinastía de los Julio-Claudios, que afectó tanto a la hija como a la nieta de Augusto, ambas llamadas Julia, y a uno de sus nietos Agripa Póstumo, y en la que parece que pudo estar implicado el propio Ovidio.

David Wishart, el autor

David Wishart realiza una inmersión literaria en la Roma de los primeros emperadores en base a un conocimiento minucioso del periodo en cuestión, si bien lo hace con un amplio sentido del humor y con un atrevimiento que sorprenderá al lector. Los comentarios y las opiniones personales de Corvino sazonan constantemente la novela, entre ellas su constante referencia a Tiberio como Verruga, su desprecio hacia la clase de los patricios o su rechazo a la política del momento, hecho materializado en la relación de amor-odio entre Corvino y su padre, Marco Valerio Mesala Mesalino. Además sus relaciones con los plebeyos, su conocimiento de los bajos fondos de Roma y de los lugares menos recomendables de la ciudad, nos proporcionan un retrato general de una ciudad enorme y variada, como lo era la Roma imperial, que nos permite enmarcar físicamente las investigaciones de Corvino.

Pero lo que tendrá que tener en cuenta el lector es el peso que representa la trama política investigada por Corvino en el argumento de la novela, una cuestión complicada ya que hace referencia al destino político de los Julio-Claudios. Las cenizas de Ovidio hace referencia a los años de gobierno de los dos primeros emperadores, Augusto y Tiberio, una época (y en general la antigua) en la que la política tenía mucho más de “secretismo” y reserva que en la actualidad, debido, entre otras cosas, a la magnificación de la figura imperial y a la inexistencia de medios de comunicación que pudieran airear y “controlar” las intrigas y vericuetos del emperador de turno y de sus colaboradores más próximos.

Así, pues, la trama política se convierte en el meollo del asunto al que Corvino y Perila harán constantes referencia a lo largo de la novela, en su intento de averiguar el porqué de la negativa imperial a permitir el regreso de las cenizas de Ovidio. Esta constante referencia política en la trama sirve, pues, para cautivar y “enganchar” al lector y mantenerlo interesado a lo largo de toda la novela, obligándole a aprovechar todo el tiempo de lectura disponible. ¡Se lo aseguro!

Les recomiendo, eso sí, que tengan preparado un buen “esquema cronológico” de la dinastía Julio-Claudia, ya que lo necesitarán durante la lectura de la novela para aclararse un poco (en el caso de que se pierdan). Aunque la edición de Alamut dispone de una breve relación de personajes al principio del volumen, su propio esquema “de lector” les ayudará a no perderse en una vorágine de nombres que se repetían dentro de la misma familia (en este caso la imperial) generación tras generación y en una confusión continua de relaciones familiares que se alteraban por intereses políticos y dinásticos.

Como personajes secundarios o referenciados en la obra hallamos, de esta forma, a Augusto, Tiberio, Livia (viuda del primero y madre del segundo), las dos Julias (la hija y nieta de Augusto), Agripa Póstumo (hijo de Agripa, el colaborador más cercano de Augusto) el general Varo, el rebelde germano Arminio, la familia de los Fabio, el poeta Ovidio (o más bien sus cenizas) y una miríada de personajes ficticios pertenecientes tanto al ámbito imperial, como al patricio o al plebeyo. Todos al servicio de una trama complicada, secreta, y misteriosa, tanto que incluso los historiadores actuales se mantienen divididos a la hora de interpretar los datos históricos conocidos de ella. Si bien, el cierre de la trama sea, posiblemente, una de las decepciones de la novela, ya que resulta algo incongruente y “flojo” para la época en la que está ambientada y en referencia a los personajes tratados en ella.

Por otra parte, al autor no le interesa alargar el relato con largos viajes de investigación, característicos de otras obras del género, ni con visiones politizadas y estamentales del asunto, ya que aunque Corvino sea un patricio está fuera de los ambientes políticos propios de la aristocracia, lo que permite al lector ser testigo del día a día cotidiano de la ciudad que dominó el mediterráneo en época antigua. Los diálogos directos y sin complejos son, además, otro de los aciertos de Wishart, que provee de realidad y dinamismo a la novela.

No por otras razones la saga de novela histórica-detectivesca escrita por David Wishart y protagonizada por Marco Corvino lleva la friolera de quince entregas editadas, la más reciente de ellas, Bodies Politic publicada por la editorial escocesa PlashMill Press el año pasado. Hemos de alegrarnos de que la editorial Alamut halla conseguido los derechos editoriales, al menos por el momento, de la primera y de la segunda entrega, Las cenizas de Ovidio y La muerte de Germánico respectivamente, publicada esta última en castellano por Alamut en octubre de este mismo año.

Es pues Las cenizas de Ovidio un buen ejemplo de novela histórica detectivesca y contiene muchos de los ingredientes que favorecen su éxito: política, conspiraciones, misterio, mujeres, vino (mucho vino, por cierto), muertes, emoción, humor… Una oportunidad para sumergirse en una época histórica apasionante de la mano de un autor brillante. Espero que gocen con las pesquisas…

Título: Las cenizas de Ovidio
Autor: David Wishart
Colección: Serie Histórica
Formato: 15,5 x 23
Páginas: 320
Precio: 23,95 euros
Encuadernación: Cartoné con sobrecubierta
Fecha de publicación: 9 de noviembre de 2010
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Novedad editorial: Brañaganda, de David Monteagudo

El mito del hombre lobo ha sido un tema frecuente tanto en la literatura como en el cine, dos ámbitos que han utilizado la enorme fascinación que generan esas leyendas y supersticiones sobre seres monstruosos para justificar sus terroríficas historias. Una muestra más de ese interés es Brañaganda, la última novela de David Monteagudo, un misterioso relato en el que se cuestiona la existencia de los hombres lobo tras las inexplicables muertes de varias mujeres acaecidas en una población de la Galicia profunda.

El escritor David Monteagudo

Un aislado pueblo gallego –Brañaganda– ve interrumpida su idílica existencia tras la muerte de algunas mujeres de la localidad, todas ellas víctimas de una violenta ejecución. En ese ambiente opresor, y a pesar de los esfuerzos del marido de la maestra local para ofrecer unas explicaciones objetivas y racionales a los sucesos, hay quien cree que el autor de esos asesinatos es un lobishome que ejerce la función de brazo ejecutor de un juez moral, un justiciero que tiene como objetivo castigar los pecados más sórdidos que, en los últimos tiempos, se han ido gestando en esa pequeña población.

A pesar de descubrir su vocación literaria algo tarde, a los cuarenta años, David Monteagudo (Viveiro, Lugo, 1962) inició su carrera literaria de forma exitosa con la publicación de Fin (2009), una novela en la que unos viejos amigos, unidos por un turbio episodio del pasado en común, se reúnen en un refugio de montaña, un libro que fue muy bien recibido por la crítica especializada. Su segunda novela fue Marcos Montes (2010), la historia de un obrero que intenta salir con vida de la mina en la que está atrapado tras un accidente. Ahora, con Brañaganda, Monteagudo ofrece su particular visión sobre aquellos mitos protagonizados por hombres lobo, un magnífico relato para el que recupera los paisajes verdes y húmedos de su infancia y que confirma las buenas expectativas que se habían creado sobre él.

Título: Brañaganda
Autor: David Monteagudo
Editorial: Acantilado
Colección: Narrativa del acantilado
Páginas: 288 páginas
Fecha de publicación: Octubre 2011
ISBN: 9788415277378
Precio: 19,00 €

Crítica literaria: Dexter. Ética y estética de un asesino en serie, editorial Laertes.


«Me llamo Dexter. Dexter Morgan. No sé lo que me hizo ser como soy, pero lo que fuera, me dejó un gran vacío dentro».

Vaya, de antemano, mi prudencia ante ensayos dedicados a series de TV que todavía no han finalizado. El pretender hacer análisis de un producto que sigue en plena producción (en el caso que nos ocupa, parece que con intención de que dure más de lo previsto cuando se preparaba el libro) y, en especial, tratándose de un protagonista tan complejo como Dexter Morgan, que todavía, en su desarrollo, puede dar más de una sorpresa, no sólo deja el volumen inconcluso, sino que podría llegar a contradecir muchas de las ideas que se vierten en los diferentes textos que lo componen. Quedan advertidos los lectores: el libro abarca hasta el final de la cuarta temporada y, por lo que se intuye, parece que fue el asombroso cliffhanger con el que finaliza lo que motivó la urgencia en elaborar el estudio. Sólo así se explica la reiterada y entusiasta (hasta la extenuación) mención a ese final en casi todos los textos recogidos en él.

Por si quedara alguien que no conoce la serie, recordemos que se trata de una adaptación (directa, al menos en su primera temporada) de las novelas firmadas por Jeff Lindsay y protagonizadas por Dexter Morgan, analista de sangre en el Departamento de Homicidios de la Policía Metropolitana de Miami, quien mantiene una doble vida: durante la noche ejerce como asesino en serie, liquidando de manera ritual a los criminales que han quedado impunes. En definitiva, un justiciero con trastornos psicopatológicos. La serie televisiva se ha convertido en uno de los grandes éxitos de los últimos años y ha generado un intenso debate por la afinidad que los espectadores pueden llegar a sentir por el protagonista.

El libro editado por Patricia Trapero Llobera, en el que intervienen expertos en Comunicación, Psicología, Bellas Artes, Historia del Arte…, vendría a ser una adaptación para los lectores españoles del volumen “Dexter”: Investigating Cutting Edge Television (citado en la bibliografía), en el que Douglas L. Howard recogía las tesis de varios especialistas. Si en aquél caso eran dieciséis los capítulos, en el publicado por Laertes nos encontramos con diez escritos en los que se abordan diferentes aspectos de la serie, así como se fundamentan otros matices como la interpretación, el retrato-tipo femenino, el entorno geográfico y social, etc.

En el prólogo de José-Igor Prieto Arranz se resume eficazmente lo que vamos a encontrar a posteriori. Aborda en él todas las caras del poliedro que permite tener una visión global del contenido y el continente de la serie. Y, en efecto, se cubren las principales cuestiones que pueden dar sentido a un trabajo ambicioso elaborado como reflejo de lo que representa la ficción televisiva actual. Desde los diferentes caminos que ha seguido la saga literaria respecto a la audiovisual; la repercusión nacional (a través del canal de cable Showtime) e internacional; la controversia que produce el considerar como héroe a un brutal asesino; la influencia de internet; el bilingüismo del producto y su dificil adaptación en la versión doblada; las características de los psicópatas rivales de Dexter… Pero, de entre todos los trabajos incluidos, me han gustado tres que marcan la diferencia.

El primero, dedicado al trabajo actoral y a la manera en que se debe interpretar a un psicópata. Curiosamente, Martín B. Fons Sastre, su autor, no estudia el personaje tan magníficamente interpretado por Michael C. Hall. Se detiene, al contrario, en John Lithgow, quien borda el de Arthur Mitchell/Trinity. Fons Sastre dignifica el trabajo del actor, analizando con detalle el duro desempeño que se debe realizar para personificar con detalle y sin caer en el estereotipo (si es que un psicópata puede enmarcarse en alguno) a alguien tan complejo.

También es interesante el estudio científico desarrollado por Jaume Rosselló Mir y Xavier Revert Vidal en el que clarifican los cuadros clínicos de las diferentes tipologías de psicópatas, algo que va más allá de la ficción y que apoya la veracidad del estudio pormenorizado que, seguro, han realizado los creadores de la serie. Esta pequeña guía, basada principalmente en los trabajos del célebre doctor Hervey Cleckley, resume muchos años de investigación sobre tan peliagudo asunto.

Jordi Pallarés Olivé nos deja, por último, una acertada visión de Dexter Morgan desde el punto de vista del superhéroe, faceta que queda remarcada en la segunda temporada con el personaje de The Dark Defender, pero que no ha sido explotada en la producción, aunque los espectadores puedan ver al forense como a un héroe justiciero.

Sin embargo, y ahora vienen los “peros”, en su conjunto se detecta una continua repetición de ideas y de referencias que cansa al lector. Es correcto explicar las bases argumentales de la serie, pero hacerlo en casi la totalidad de la obra, una y otra vez, cuando se complementa con una guía de episodios, llega a molestar. Quizás un poco más de coordinación para que cada autor se limitara a lo concreto de su tema no produciría ese “frenazo” en la lectura, releyendo lo que otros ya han expuesto. Lo mismo sucede con el mencionado cliffhanger de la cuarta temporada, citado hasta la saciedad, que hace pensar en ese “entusiasmo” que sintieron los espectadores al verse sorprendidos de manera tan espeluznante, y que pudo desembocar en el proyecto del libro. Si añadimos las insuficiencias de la corrección ortotipográfica, cada día más descuidada en las ediciones españolas (¿ni siquiera se utiliza el corrector de word?) y errores como los localizados en el texto de Anna Tous Rovirosa, en los que ubica a personajes o sucesos en una temporada diferente a la correcta para luego contradecirse, concluiremos que un estudio que se pretende de referencia debió pulirse al detalle. Sin olvidar, por supuesto, lo comentado más arriba: Se está analizando un producto cuya producción y desarrollo sigue en marcha, dando la impresión de que el libro, a su vez, está inacabado.

Título: Dexter. Ética y estética de un asesino en serie
Autores: Patricia Trapero Llobera (ed.) y VV.AA.
Editorial: Laertes
Materia: Comunicación audiovisual
Páginas: 302
Formato: 23 x 16
Edición: Noviembre 2010
Precio: 19,50 €
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Escrito por: José A. Muñoz

Crítica literaria: La devoción del sospechoso X, de Keigo Higashino

Desde hace unos años la cultura japonesa se está haciendo, poco a poco, un hueco en Occidente, convirtiéndose en un fenómeno común para cada uno de nosotros; así, primero fue el manga, más tarde se multiplicaron los restaurantes ofreciendo su delicioso sushi, luego nos aterraron con su cine y ahora es el turno de disfrutar de la literatura nipona (que es mucho más que Murakami). Y qué mejor forma que hacerlo con un libro que llega avalado por sus más de dos millones de copias vendidas: La devoción del sospechoso X, una historia policíaca que en 2006 ganó el premio Naoki a la mejor novela y que encumbró a su autor, Keigo Higashino, como uno de los escritores de moda en Japón.

En el Tokio actual, en un ambiente frío y melancólico, Yasuko Hanaoka intenta rehacer su existencia y la de su hija tras separarse del tremendo marido que no hacía otra cosa que aprovecharse de ella. Sin embargo, el hombre consigue localizarla cuando sus días volvían a tener sentido y, en su enfrentamiento, Hanaoka sólo encuentra una solución: matarlo, un acto instintivo que podría arruinar la vida de ambas mujeres. Así, y cuando todo parece perdido, su vecino, el señor Ishigami, se ofrecerá a ayudarlas. Con todo, las sospechas de la policía sobre la joven y la aparición de Yukawa, viejo amigo de Ishigami, dificultarán el éxito del plan.

El escritor Keigo Higashino

Keigo Higashino plantea, con una prosa de estilo directo y sin excesos ni artificios, una novela negra nada convencional, ya que se aleja de los thrillers más trepidantes para montar un soberbio ejercicio de lógica (“La lógica nos ayudará”, afirma Ishigami), un enigmático puzle, de precisión milimétrica y con las matemáticas de fondo, en el que cada pieza tiene su función específica. Además el lector descubre muy pronto el crimen alrededor del cual girará la trama y su autor, así que la sorpresa no vendrá dada por saber quién es el asesino en cuestión; de este modo, y lejos de perder el interés del lector, Higashino encuentra en él un cómplice que seguirá con atención el desarrollo de la investigación policial, con el principal aliciente de saber si la coartada ideada cuidadosamente por Ishigami triunfará o no, reservándonos un espléndido giro argumental en los últimos capítulos.

Asimismo, otra de las particularidades de esta historia es que también puede considerarse una original variante de las novelas de temática sentimental: nadie debe obviar que el motor de este asunto es el amor –más bien devoción– que profesa Ishigami por Hanaoka, un afecto enfermizo e incondicional que hará que el matemático arriesgue su monótona vida con la única intención de salvaguardar la suerte de madre e hija.

Sin duda el secreto de La devoción del sospechoso X radica, principalmente, en la meticulosa confección de dos de sus personajes: Manabu Yukawa y Tetsuya Ishigami, antiguos compañeros de universidad, el primero es un científico especializado en física que, en ocasiones, se ofrece a ayudar a la policía en sus investigaciones (también conocido como el Profesor Galileo), mientras que el segundo es un maestro de instituto obsesionado con las matemáticas. Ambos son dos mentes privilegiadas, cada uno en su campo, que el destino hará que, tras años sin saber nada el uno del otro, se vuelvan a encontrar, una situación que recuerda una de las premisas necesarias en todas las historias de superhéroes: un personaje de extraordinarias aptitudes necesita enfrentarse a un rival de su mismo nivel. Y en esta ocasión la magnífica mente  de Ishigami pensará una estratagema sin fisuras aparentes, hasta que la excepcional astucia de Yukawa vaya desentrañando la verdad, obteniendo como resultado final un intenso duelo intelectual que hará las delicias del lector más exigente.

La devoción del sospechoso X es la mejor carta de presentación para descubrir a un autor de enorme talento, Keigo Higashino, un escritor que ya ha publicado un total de trece novelas policíacas en su país que, además, han pasado a ser un excelente material para la industria cinematográfica nipona (sus textos han significado un filón para realizar varias películas y series de televisión). Dicho en otras palabras: con esta historia Higashino nos seducirá sin remedio y hará que esperemos con ansiedad la publicación de su siguiente novela.

Título: La devoción del sospechoso X / La devoció del sospitós X
Título original: Yôgisha X no Kenshin
Autor: Keigo Higashino
Traducción: Francisco Barberán / Marc Barrobés
Editorial: Ediciones B
Colección: La Trama
Fecha de publicación: Septiembre de 2011
Páginas: 325
ISBN: 9788466647366
Precio: 19 €

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Escrito por: Robert Martínez Colomé

Entrevista a Laurent Binet, autor del libro HHhH, Premio Goncourt 2010 de primera novela.

Entrevista a Laurent Binet, autor del libro HHhH, Premio Goncourt 2010 de primera novela.
Autor: José A. Muñoz, Revista de Letras.

Llevamos una temporada repleta de sorpresas literarias. Entre ellas, HHhH, novela de curioso título (es el acrónimo de “Himmlers Hirn heisst Heydrich” -”El cerebro de Himmler se llama Heydrich”) que acaba de publicar Seix Barral y que obtuvo el año pasado el Premio Goncourt a la mejor primera novela. En ella, Laurent Binet desvela la gestación, en 1942, de la “Operación Antropoide” con el objetivo de asesinar en Praga a Reynhard Heydrich, jefe de la Gestapo e impulsor de la denominada “Solución final”, el plan para exterminar a los judíos durante la II Guerra Mundial. El checo Jan Kubiš y el eslovaco Jozef Gabčík fueron los seleccionados por la Dirección de Operaciones Especiales de Churchill para llevar a cabo la misión. Tras cometer el atentado, en un primer término fallido pero que acabó con la vida de Heydrich debido a las heridas provocadas, llevó a terribles represalias, iniciándose una serie de ataques de los alemanes que alertaron al resto de naciones sobre la barbarie nazi, acelerando el proceso para acabar con Hitler.

Binet, profesor de Literatura y crítico, nos brinda la posibilidad de conocer los hechos pero, también, adentrarnos en el proceso de la creación literaria. HHhH es, en ese sentido, un libro sobre la escritura, un ensayo que desvela los secretos y las técnicas que hacen posible armar una novela de corte histórico, repleto de referencias culturales y de reflexiones acerca de lo que representa recrear la verdad sin recurrir a la ficción.

Desgraciadamente, en el corto espacio que se nos ofrece para hablar con él, no podemos abordar más que una pequeña parte de las inquietudes que despierta su obra. Pero creo que servirá para animar a conocerla.

Se hace difícil preguntarte cualquier cosa sobre la gestación del libro, porque está todo ahí, basta con leerlo.

Sí, no es fácil para los periodistas.

HHhH es un desnudo integral del escritor, con sus dudas, sus técnicas…

Asumí el riesgo. Tenía que interrumpir constantemente la acción, mostrando mi trabajo y cómo iba desarrollando la novela, pero como lector era algo que siempre me había interesado. La gente tiene interés en los making of de cine y de reportajes, ¿por qué no lo van a tener respecto a una novela? Lo que he hecho es integrar ese “cómo se hizo” a la narración. Hay muchos referentes que me gustan. ¿Conoces Looking for Richard, de Al Pacino?

Laurent Binet

Hay gente que me ha preguntado si yo había inventado este género, cosa que me halaga, pero ni por asomo. Hay uno muy próximo a mi obra, que es Maus, de Spiegelman, donde podemos ver al autor discutiendo con su padre sobre la memoria.

¿En qué momento te planteaste escribirla, no solo como una novelización de la “Operación Antropoide”, sino también como un relato del propio proceso de escritura?

No lo había meditado previamente, pero surgió desde la primera página. Me encontré con la problemática de cómo explicar una historia totalmente verídica y pensé interesante invitar al lector a formar parte de mis reflexiones respecto a esos dilemas que fueron surgiendo.

De hecho, al principio del libro, hay una reflexión de Kundera sobre la creación de personajes y, en base a esas ideas, el libro expone de manera crítica las libertades y licencias que se permiten los autores de novela histórica.

Totalmente. He leído muchas novelas históricas que me han gustado, pero la mayoría asumen como modelo las formas marcadas por Alejandro Dumas, quien tomaba una base histórica rellenando los agujeros con la ficción. Considero que se noveliza tanto en el género histórico que quise ofrecer una alternativa. Me parece perezoso cubrir los hechos o detalles que no se conocen inventándose cosas y tergiversándolo todo, a veces con hechos totalmente imposibles.

El planteamiento, como decías antes, no es nuevo, pero sí me parece poco común que sea a través de tus reflexiones sobre la creación literaria como el lector va conformando la historia que pretendes narrar.

Me apetecía que el lector participara. Concebía el libro como una conversación con él.

El nivel de autocontrol para no intercalar ficción y buscando la veracidad habrá sido agotador. Incluso tu pareja, en un momento del libro, te reprocha que te estés inventando algún detalle.

La tentación estaba siempre presente, el libro es una lucha constante contra la novelización haciendo uso de invenciones. A veces cedo y, aunque debí eliminar esas partes imaginadas, he preferido dejarlas porque nutren la discusión sobre la novela histórica. Lectores como Natacha permiten que esos pasajes no invadan el texto, estaba alerta a cualquier libertad que pudiera escapárseme de las manos.

Todos sentimos atracción por los malvados. Como en la mayoría de historias, llegaste a Heydrich a través de los héroes. ¿Te atraía más la trama de los paracaidistas que atentaron contra el líder de la Gestapo?

Sí, el punto de partida era la “Operación Antropoide” y el acto heroico de resistencia. Entonces vi que había una historia detrás del atentado, que era la de Heydrich. No estaba previsto, pero la primera parte de la novela consistía básicamente en esto.

¿Lo que más te interesaba narrar era el asedio en la iglesia?

Las dos escenas por las que el libro se va desarrollando son las del atentado y la del asedio en la cripta. Son trescientas páginas que van preparando al lector para ellas. Se trata de escenas de acción y quería narrarlas como tales. Siento un poco de piedad por los lectores cuando pienso que tienen que esperar tanto. Lleno el libro de reflexiones hasta llegar a esos grandes momentos que son puramente narrativos.

Los diez años dedicados al libro te habrán deparado muchas sorpresas. ¿Qué fue lo que más te sorprendió de Heydrich?

Reinhard Heydrich

Lo que más me impresionó de toda la investigación fue contemplar las huellas de la lucha que permanecen intactas en la cripta.  No siento esa fascinación que decías antes hacia el mal. Más que su dimensión maléfica lo que me sorprendió de Heydrich fue su eficacia en muchos aspectos. Tiene un lado muy novelesco, era un gran violinista, practicaba la esgrima, pero su fuerte era la burocracia. Era un policía de raza. Leyendo la biografía de Joseph Fouché que escribió Zweig encontré ciertos paralelismos entre el político francés y el oficial alemán. Si Fouché hubiera estado en el Tercer Reich sería como Heydrich, al igual que si éste hubiera formado parte del imperio napoleónico tendría las mismas cualidades que Fouché.

El de documentación es un trabajo que nunca se acaba. Cuando se hace sobre hechos históricos siempre aparece información una vez publicado el libro.

Lo sé, cuando acabé me quedé con la sensación de que era una historia que no acababa. Muchos lectores me han escrito ofreciéndome información y anécdotas familiares, lo que me parece desconcertante. Un señor de Londres me escribió diciéndome que había conocido a una amante de Heydrich y que ella le había dado la acreditación con la que había ido a los Juegos Olímpicos de Berlín para acompañarle. Me da pena no poder incluir algunas cosas de las que me he enterado posteriormente pero, por otra parte, si no lo hubiera publicado no habría conseguido ese otro material facilitado por quienes lo han leído. En cualquier caso, no considero que HHhH sea el libro definitivo sobre este episodio de la Historia, aparecerán muchos más, espero.

Comentas en algún pasaje sobre las novelas históricas que no te gustan los diálogos. ¿Has procurado no incluir muchos en HHhH por eso, o es que tampoco te gusta escribirlos?

Es un asunto complicado. Considero que es lo más difícil para un novelista y me resulta casi imposible encontrar buenos diálogos. Yo mismo soy incapaz de hacerlos. Sin embargo mi proxima novela será muy dialogada, así que tendré que empezar a aprender. Me gusta mucho cómo los escribe Bret Easton Ellis, son magníficos. Le he releído para intentar encontrar el secreto y no lo he conseguido. Llegué a preguntárselo en una entrevista pero no quiso revelarlo.

Quizás debería escribir un libro como el tuyo.

No creo que lo haga (risas). Para mi novela, los diálogos eran una forma de recreación a la que me negaba, prefería mostrar la documentación en bruto. Incluso incluir un testimonio que se explique mediante diálogo me parece artificial porque, aun estando su declaración grabada en audio o vídeo,  siempre se recrea y se cambian detalles…

José A. Muñoz
http://www.revistadeletras.net/

Novedad editorial: Una novela francesa, de Frédéric Beigbeder

Un escritor con talento puede transformar un dramático suceso personal en una magnífica novela. El francés Frédéric Beigbeder ya demostró su ingenio años atrás con 13,99 euros, una obra que le granjeó el reconocimiento del gran público, y ahora ha aprovechado una situación comprometida que vivió en 2008 para su nuevo libro, Una novela francesa, un relato en el que repasa su historia personal y la de su familia, a la vez que reflexiona sobre los últimos cuarenta años de la Historia de Francia.

Frédéric Beigbeder

El punto de partida de Una novela francesa es el 28 de enero de 2008, cuando Beigbeder era detenido por consumir cocaína en la vía pública, y pasaba a estar cuarenta y ocho horas en detención preventiva, una situación que contrastaba con la que viviría días después su hermano, el empresario Charles Beigbeder, cuando sería condecorado con la medalla de la Legión de Honor. En las horas que pasó en su celda, y que ahora plasma en este libro, Frédéric se entretuvo en recordar su infancia, la historia de sus dos familias –los Chasteigner, aristócratas, y los Beigbeder, burgueses venidos a menos–, rememoró la traumática experiencia que para él supuso el divorcio de sus padres,… En las páginas de Una novela francesa, el autor transita de la melancolía por aquellos días de infancia y juventud al drama de su detención, además de realizar feroces críticas a las dependencias penitenciarias de París, mostrar su indignación por el trato recibido en comisaría y efectuar una defensa acérrima del consumo de drogas.

Desenfadada e insolente, Una novela francesa no es sólo un retrato personal del autor y su familia, también es un interesante recorrido sentimental por la Historia de su país en las cuatro últimas décadas, un repaso tan honesto como visceral que Frédéric Beigbeder adereza con el humor y la ironía que le caracteriza, y que Michel Houellebecq se ha encargado de prologar.

Título: Una novela francesa
Autor: Frédéric Beigbeder
Editorial: Anagrama (en catalán, Amsterdam LLibres)
Colección: Panorama de narrativas
Páginas: 224 páginas
Fecha de publicación: Septiembre 2011
ISBN: 9788433975690
Precio: 18,50 €