Entrevista a Laurent Binet, autor del libro HHhH, Premio Goncourt 2010 de primera novela.
Autor: JosƩ A. MuƱoz, Revista de Letras.
Llevamos una temporada repleta de sorpresas literarias. Entre ellas, HHhH, novela de curioso tĆtulo (es el acrónimo de āHimmlers Hirn heisst Heydrichā -āEl cerebro de Himmler se llama Heydrichā) que acaba de publicar Seix Barral y que obtuvo el aƱo pasado el Premio Goncourt a la mejor primera novela. En ella, Laurent Binet desvela la gestación, en 1942, de la āOperación Antropoideā con el objetivo de asesinar en Praga a Reynhard Heydrich, jefe de la Gestapo e impulsor de la denominada āSolución finalā, el plan para exterminar a los judĆos durante la II Guerra Mundial. El checo Jan KubiÅ” y el eslovaco Jozef GabÄĆk fueron los seleccionados por la Dirección de Operaciones Especiales de Churchill para llevar a cabo la misión. Tras cometer el atentado, en un primer tĆ©rmino fallido pero que acabó con la vida de Heydrich debido a las heridas provocadas, llevó a terribles represalias, iniciĆ”ndose una serie de ataques de los alemanes que alertaron al resto de naciones sobre la barbarie nazi, acelerando el proceso para acabar con Hitler.
Binet, profesor de Literatura y crĆtico, nos brinda la posibilidad de conocer los hechos pero, tambiĆ©n, adentrarnos en el proceso de la creación literaria. HHhH es, en ese sentido, un libro sobre la escritura, un ensayo que desvela los secretos y las tĆ©cnicas que hacen posible armar una novela de corte histórico, repleto de referencias culturales y de reflexiones acerca de lo que representa recrear la verdad sin recurrir a la ficción.
Desgraciadamente, en el corto espacio que se nos ofrece para hablar con Ʃl, no podemos abordar mƔs que una pequeƱa parte de las inquietudes que despierta su obra. Pero creo que servirƔ para animar a conocerla.
Se hace difĆcil preguntarte cualquier cosa sobre la gestación del libro, porque estĆ” todo ahĆ, basta con leerlo.
SĆ, no es fĆ”cil para los periodistas.
HHhH es un desnudo integral del escritor, con sus dudas, sus tĆ©cnicasā¦
AsumĆ el riesgo. TenĆa que interrumpir constantemente la acción, mostrando mi trabajo y cómo iba desarrollando la novela, pero como lector era algo que siempre me habĆa interesado. La gente tiene interĆ©s en los making of de cine y de reportajes, Āæpor quĆ© no lo van a tener respecto a una novela? Lo que he hecho es integrar ese ācómo se hizoā a la narración. Hay muchos referentes que me gustan. ĀæConoces Looking for Richard, de Al Pacino?

- Laurent Binet
Hay gente que me ha preguntado si yo habĆa inventado este gĆ©nero, cosa que me halaga, pero ni por asomo. Hay uno muy próximo a mi obra, que es Maus, de Spiegelman, donde podemos ver al autor discutiendo con su padre sobre la memoria.
ĀæEn quĆ© momento te planteaste escribirla, no solo como una novelización de la āOperación Antropoideā, sino tambiĆ©n como un relato del propio proceso de escritura?
No lo habĆa meditado previamente, pero surgió desde la primera pĆ”gina. Me encontrĆ© con la problemĆ”tica de cómo explicar una historia totalmente verĆdica y pensĆ© interesante invitar al lector a formar parte de mis reflexiones respecto a esos dilemas que fueron surgiendo.
De hecho, al principio del libro, hay una reflexión de Kundera sobre la creación de personajes y, en base a esas ideas, el libro expone de manera crĆtica las libertades y licencias que se permiten los autores de novela histórica.
Totalmente. He leĆdo muchas novelas históricas que me han gustado, pero la mayorĆa asumen como modelo las formas marcadas por Alejandro Dumas, quien tomaba una base histórica rellenando los agujeros con la ficción. Considero que se noveliza tanto en el gĆ©nero histórico que quise ofrecer una alternativa. Me parece perezoso cubrir los hechos o detalles que no se conocen inventĆ”ndose cosas y tergiversĆ”ndolo todo, a veces con hechos totalmente imposibles.
El planteamiento, como decĆas antes, no es nuevo, pero sĆ me parece poco comĆŗn que sea a travĆ©s de tus reflexiones sobre la creación literaria como el lector va conformando la historia que pretendes narrar.
Me apetecĆa que el lector participara. ConcebĆa el libro como una conversación con Ć©l.
El nivel de autocontrol para no intercalar ficción y buscando la veracidad habrÔ sido agotador. Incluso tu pareja, en un momento del libro, te reprocha que te estés inventando algún detalle.
La tentación estaba siempre presente, el libro es una lucha constante contra la novelización haciendo uso de invenciones. A veces cedo y, aunque debà eliminar esas partes imaginadas, he preferido dejarlas porque nutren la discusión sobre la novela histórica. Lectores como Natacha permiten que esos pasajes no invadan el texto, estaba alerta a cualquier libertad que pudiera escapÔrseme de las manos.
Todos sentimos atracción por los malvados. Como en la mayorĆa de historias, llegaste a Heydrich a travĆ©s de los hĆ©roes. ĀæTe atraĆa mĆ”s la trama de los paracaidistas que atentaron contra el lĆder de la Gestapo?
SĆ, el punto de partida era la āOperación Antropoideā y el acto heroico de resistencia. Entonces vi que habĆa una historia detrĆ”s del atentado, que era la de Heydrich. No estaba previsto, pero la primera parte de la novela consistĆa bĆ”sicamente en esto.
¿Lo que mÔs te interesaba narrar era el asedio en la iglesia?
Las dos escenas por las que el libro se va desarrollando son las del atentado y la del asedio en la cripta. Son trescientas pĆ”ginas que van preparando al lector para ellas. Se trata de escenas de acción y querĆa narrarlas como tales. Siento un poco de piedad por los lectores cuando pienso que tienen que esperar tanto. Lleno el libro de reflexiones hasta llegar a esos grandes momentos que son puramente narrativos.
Los diez años dedicados al libro te habrÔn deparado muchas sorpresas. ¿Qué fue lo que mÔs te sorprendió de Heydrich?

- Reinhard Heydrich
Lo que mĆ”s me impresionó de toda la investigación fue contemplar las huellas de la lucha que permanecen intactas en la cripta.Ā No siento esa fascinación que decĆas antes hacia el mal. MĆ”s que su dimensión malĆ©fica lo que me sorprendió de Heydrich fue su eficacia en muchos aspectos. Tiene un lado muy novelesco, era un gran violinista, practicaba la esgrima, pero su fuerte era la burocracia. Era un policĆa de raza. Leyendo la biografĆa de Joseph FouchĆ© que escribió Zweig encontrĆ© ciertos paralelismos entre el polĆtico francĆ©s y el oficial alemĆ”n. Si FouchĆ© hubiera estado en el Tercer Reich serĆa como Heydrich, al igual que si Ć©ste hubiera formado parte del imperio napoleónico tendrĆa las mismas cualidades que FouchĆ©.
El de documentación es un trabajo que nunca se acaba. Cuando se hace sobre hechos históricos siempre aparece información una vez publicado el libro.
Lo sĆ©, cuando acabĆ© me quedĆ© con la sensación de que era una historia que no acababa. Muchos lectores me han escrito ofreciĆ©ndome información y anĆ©cdotas familiares, lo que me parece desconcertante. Un seƱor de Londres me escribió diciĆ©ndome que habĆa conocido a una amante de Heydrich y que ella le habĆa dado la acreditación con la que habĆa ido a los Juegos OlĆmpicos de BerlĆn para acompaƱarle. Me da pena no poder incluir algunas cosas de las que me he enterado posteriormente pero, por otra parte, si no lo hubiera publicado no habrĆa conseguido ese otro material facilitado por quienes lo han leĆdo. En cualquier caso, no considero que HHhH sea el libro definitivo sobre este episodio de la Historia, aparecerĆ”n muchos mĆ”s, espero.
Comentas en algún pasaje sobre las novelas históricas que no te gustan los diÔlogos. ¿Has procurado no incluir muchos en HHhH por eso, o es que tampoco te gusta escribirlos?
Es un asunto complicado. Considero que es lo mĆ”s difĆcil para un novelista y me resulta casi imposible encontrar buenos diĆ”logos. Yo mismo soy incapaz de hacerlos. Sin embargo mi proxima novela serĆ” muy dialogada, asĆ que tendrĆ© que empezar a aprender. Me gusta mucho cómo los escribe Bret Easton Ellis, son magnĆficos. Le he releĆdo para intentar encontrar el secreto y no lo he conseguido. LleguĆ© a preguntĆ”rselo en una entrevista pero no quiso revelarlo.
QuizĆ”s deberĆa escribir un libro como el tuyo.
No creo que lo haga (risas). Para mi novela, los diĆ”logos eran una forma de recreación a la que me negaba, preferĆa mostrar la documentación en bruto. Incluso incluir un testimonio que se explique mediante diĆ”logo me parece artificial porque, aun estando su declaración grabada en audio o vĆdeo,Ā siempre se recrea y se cambian detallesā¦
JosƩ A. MuƱoz
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