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Crítica literaria: Viriato. Iberia contra Roma, de João Aguiar.


Como ya dije en otro lugar, hace unos años, y no tantos, era muy fácil ir a una librería y hallar una gran cantidad de novedades en la sección de novela histórica. Uno podía escoger entre un viaje a la bulliciosa, cosmopolita y dominadora Roma de finales de la República e inicios del Imperio; a la democrática y cultural Atenas del siglo V a.C., a la tenebrosa y salvaje (aunque menos) Edad Media; al siglo de Oro de la historia patria, que no fue ni tan dorado ni tan patrio o a los inicios de la Edad Contemporánea plagados de las vicisitudes democráticas y reformistas de las cuales somos herederos en la actualidad. Esto era una tarea fácil. Y lo sigue siendo en la actualidad. Lo difícil era encontrar novelas históricas (y a poder ser de calidad) ambientadas en suelo hispano, o lo que es lo mismo, que uno no se viera obligado a viajar sobre el lienzo literario a capitales de otros países y naciones para disfrutar de una buena aventura ambientada en el pasado. Por ventura este hecho se ha ido corrigiendo en los últimos tiempos y ahora es cada vez más habitual hallar esta doble posibilidad de viaje literario en el tiempo (sin tener que escoger un destino geográfico muy lejano) en la mayoría de las librerías, si no en todas.

Esta presentación me sirve para introducir la reseña de Viriato, Iberia contra Roma, de Joao Aguiar, una novela que, seguro, ha tenido un acrecentado aumento de sus ventas al ser el protagonista de su trama el héroe de una de las producciones televisivas de más éxito de esta temporada en Antena3, Hispania la leyenda. Así, pues, creo que esta es una buena ocasión para hablar un poco sobre la novela de la que la editorial EDHASA ha publicado una edición de bolsillo en el año 2010.

Pues bien, lo que primero he de decir es que el título nos puede llevar “un poco” al engaño. Es decir, que el protagonista de la novela no es propiamente Viriato, sino un joven llamado Tongio, descendiente de un príncipe brácaro depuesto y expulsado de sus dominios a mediados del siglo II a.C. Es a través de este personaje que Joao Aguiar nos presenta la historia de la Lusitania indígena, aquella que se vio obligada a enfrentarse, liderada por el caudillo Viriato, a la amenaza romana.

Así, pues, La primera parte de la novela nos narra los orígenes y la adolescencia del joven brácaro crecido y educado en la ciudad de Gades. Aquí veremos los lazos familiares y sociales de una familia de mercaderes afincada en esa ciudad de cuño fenicio y como la desgracia se apodera de la familia debido a la presencia y a la dominación romana.

La segunda parte del libro y la más amplia, realiza un recorrido a lo largo del conflicto entre romanos y lusitanos. Bien pronto Tongio y sus camaradas se verán atraídos hacia la órbita del héroe lusitano, al que apoyarán en su tremendo y angustioso enfrentamiento con Roma. Es a partir de aquí donde Viriato será uno de los protagonistas de la novela, aunque no el único, ya que, como he dicho antes, la historia nos es narrada a través de los recuerdos de uno de sus partidarios. Podemos, pues, dar un giro a la perspectiva habitual desde la que se nos narra, habitualmente, la historia de Roma. Si normalmente son las legiones, los tribunos, los gobernadores y los generales romanos los que protagonizan las hazañas de conquista relatadas en las obras ambientadas en la época, en esta ocasión podemos darle la vuelta. Serán los romanos los enemigos y los lusitanos los protagonistas en primera persona.

La novela de Joao Aguiar es interesante y original (hemos de pensar en el año en que se publicó) aunque en algunas ocasiones no sea muy fiel a los acontecimientos, en un doble sentido. El primero, y posiblemente el que más afecte a la novela, es el poco desarrollo que el autor realiza sobre determinados sucesos y acontecimientos. Esto es, la poca descripción, o más bien breve descripción, de batallas y enfrentamientos históricos, o la escasa construcción de algunos de los personajes, como es el caso de Viriato. La técnica indirecta del relato (a través de Tongio, uno de sus hombres de confianza) no permite conocer muy bien ni muy de cerca al verdadero héroe de la historia, a Viriato, ya que nos topamos con él cuando ya es un guerrero hecho que lidera una hueste de jinetes, por lo que no podemos conocer íntimamente al rebelde, algo debido, en parte, seguro, al desconocimiento histórico sobre los orígenes de Viriato, algo patente en las fuentes. Aunque, sin embargo, para eso está la literatura, para suplir con imaginación “y decoro” las lagunas de la historia.

El segundo es la “incorrecta” interpretación de algunos de los hechos históricos del momento, lo cual es debido, sin ningún tipo de duda, a la formación del propio Aguiar, periodista, no historiador. De aquí un error como la interpretación que hace Aguiar de la duración de los mandatos de los gobernadores romanos, la cual normalmente se extendía, en esta época, a lo largo de dos años, el primero como pretor y el segundo como propretor, hecho que permitía al gobernador destinado a unas provincias tan peligrosas como las hispanas obtener experiencia y valía en su toma de decisiones (algunas veces dramáticas y luctuosas), al mismo tiempo que posibilitaba al Senado romano reducir a la mitad el coste del envío de un nuevo gobernador inexperto cada año y el reclutamiento de nuevas tropas para la ocasión.

Aun así, Viriato, Iberia contra Roma es lo que su título indica. Hallaremos en la novela un relato de las batallas, de las victorias y de las derrotas de uno de los caudillos indígenas que más se esforzó por defender la libertad de los lusitanos ante el avance romano. Aguiar nos muestra el conglomerado de pueblos, tribus y ciudades que componían el ambiente indígena en la península Ibérica; conoceremos su organización social, sus creencias, sus formas de vida y el trasfondo humano de una historia conocida en sus grandes personajes por casi todos pero desconocida en sus concretos por la mayoría. Nos montaremos en una cabalgadura literaria y nos uniremos a uno de los enemigos más famosos a los que tuvo que hacer frente el que un día llegaría a ser el majestuosos imperio de los romanos y veremos cuan desesperada y estéril pudo ser la resistencia ante su avance.

Por eso, por la óptica que toma la historia, por el protagonismo que en ella tiene la historia de España (aunque en esos momentos aún no se pudiera hablar de España) y por la gloria y el lirismo que pueden llegar a poseer las batallas perdidas (y la de Viriato fue una de ellas) la novela se convierte en una buena opción si uno quiere dedicarse un rato a gozar de un relato “de aventuras históricas” aunque el global de la obra no sea el mejor que se pudiera haber conseguido. Una buena ocasión, en resumen, para conocer un poco más al protagonista de uno de los episodios más famosos de la historia de Hispania (la resistencia de los lusitanos de Viriato) y, por que no, al protagonista de uno de los éxitos televisivos de la temporada, ahora que, si no me equivoco, se están rodando los nuevos capítulos de la segunda temporada.

Título: Viriato. Iberia contra Roma.
Autor: Joao Aguiar
Editorial: Edhasa
Fecha de publicación: noviembre 2010
Colección: Narrativas históricas
Páginas: 336
Formato: 640 g 15 x 23 cm
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta y punto de lectura
Precio: 22 €

Ficha editorial de la obra: http://www.novilis.es/VIRIATO.pdf
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

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Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo noveno, La batalla final.


Después de nueve entregas de Hispania la leyenda llegamos al desenlace de la primera temporada de la serie con un episodio que consiguió reunir a 3.376.000 espectadores delante del televisor y del que vamos a pasar, a continuación, a resumir su argumento.

Ha sido en el campamento romano donde se ha centrado gran parte de la trama de este capítulo. Si bien creíamos que Marco había sido envenenado por Galba nos hemos dado cuenta de que tan solo había sido adormilado por el pretor, que ha pretendido castigarle a él y a su mujer Claudia a lo largo del capítulo por su traición. La entrega de Viriato por parte de Cesáreo con el objetivo de éste de recuperar a su hijo Darío, ha permitido que casi todos los rebeldes se concentraran, en contra de su voluntad, en el campamento legionario.

Cuando todo parecía perdido para la causa indígena, Viriato apresado y torturado, Sandro y Paulo encarcelados y Héctor crucificado, las tropas lusitanas (que no hispanas!!) se han concentrado para atacar al ejército romano, lideradas por Cesáreo y el resto de caudillos lusitanos. En el interior del campamento la acción no ha cesado en ningún momento: enfrentamientos gladiatoriales entre los cautivos lusitanos, intentos de asesinato, torturas al fiel Marco y por fin, casi en el último momento, la rebelión de la legión en contra de Galba y a favor de su general.

Todo estaba preparado para que se produjera el enfrentamiento final (de la temporada) entre romanos y lusitanos que se ha llevado a cabo en dos escenarios. Mientras que el grueso de la lucha se ha producido en el campo de batalla, un pequeño grupo de lusitanos ha liberado a Viriato y a sus hombres. La victoria final ha sido para el bando lusitano y se ha conseguido gracias a una astuta táctica militar de los indígenas y tras la llegada al campo de batalla de Viriato con el estandarte de la legión, prueba de que el campamento romano había sido tomado y de la muerte del propio Galba.

El intento de asesinato de Galba

Como podemos observar en este último capitulo de la temporada la tensión ha incrementado por momentos centrándose en los preparativos militares del enfrentamiento entre lusitanos y romanos. La ocasión no ha sido la mejor para estos últimos, ya que en el campamento romano se ha producido una rebelión en contra del pretor y general Galba, como sabemos ya, un hecho algo común en la larga historia romana. Es así, que mediando un conflicto interno en la legión, no podía ser, ni mucho menos, el mejor momento para enfrentarse con el enemigo. La sedición se ha producido, además, en el momento en el que los soldados han sido testigos de la humillación de Marco, su oficial superior.

En el apartado más dramático he de alzar una crítica airada ante la rápida recuperación tanto de Marco como de Viriato tras las torturas de las que han sido objeto. O son superhombres o es un nuevo “error” el hecho de que después de haber sufrido una cruel y dura tortura ambos se hayan recuperado apresuradamente de sus heridas, que hubieran acabado, sin duda, con la vida de más de un hombre.

Ha sido interesante ver como se ha organizado una especie de combate de gladiadores entre los cautivos lusitanos en el campamento legionario. Un elemento tan característico de la cultura romana que hemos visto en diversas películas ambientadas en la antigüedad. Una escena parecida se puede ver en Espartaco, de Stanley Kubrick (1960), en la que los gladiadores rebelados hacen combatir entre ellos a dos senadores “capturados” como venganza ante el estado de esclavitud al que se habían visto sometidos. En la serie el enfrentamiento gladiatorial está organizado como espectáculo para levantar la moral de las tropas en horas bajas tras la detención y atropello del general Marco.

Pasaremos ahora a considerar un poco más detenidamente el enfrentamiento armado entre romanos y lusitanos que, y como viene siendo habitual en el “cine de romanos” al uso, no se ha plasmado de la forma más correcta en el aspecto histórico. Una batalla en la Antigüedad no es, como estamos acostumbrados a ver, un tumulto alocado en el que millares de soldados, sin orden alguno, luchen en combates singulares y fuera de formación, como hemos visto en el capítulo del martes pasado. Al contrario, el éxito o el fracaso de un ejército radicaba, las más de las veces, en el mantenimiento de las formaciones cerradas de hombres (legiones, cohortes, manípulos) durante el choque armado, por lo cual tan solo se luchaba entre las primeras líneas de ataque de ambos ejércitos y no de la forma desparramada que hemos visto en la reconstrucción de Hispania, en la cual aunque el ejército romano si que estaba ordenado inicialmente en el campo de batalla, el lusitano no, lo que ha llevado, en el momento del choque, a un desperdigamiento militar en el que las líneas y las formaciones se han acabado diluyendo hasta su total desaparición. Es sabido, que la reconstrucción histórica de una batalla es difícil y compleja, y no daría lugar a los “heroicos” combates personales que hemos visto protagonizados por Darío, Paulo o Sandro. Aunque no estaría mal que en alguna ocasión se intentara mostrar de una forma algo más correcta e histórica un enfrentamiento de este tipo, que daría a la película, documental o capítulo una solidez “histórica” desconocida en el género. De nuevo una pena!!

La derrota romana

Más ridícula ha sido la entrada de Viriato en escena a caballo portando el estandarte de la legión, hecho que ha “paralizado” la batalla. Algo insólito e increíble en un momento en que millares de hombres están luchando. Si un caso la llegada de Viriato con la insignia romana podría provocar miedo en los soldados enemigos, los cuales, como pasó en muchas ocasiones, podían huir, entonces, del campo de batalla, momento aprovechado, normalmente, por el ejército vencedor para perseguir y diezmar al enemigo. Pero la llegada de Viriato no puede paralizar a unos rivales que, por lo que hemos ido viendo a lo largo de las diferentes entregas de la serie, se odian y desprecian ampliamente. El único aspecto “histórico” de esta escena es la importancia que los legionarios romanos daban a sus insignias y estandartes militares a los que se rendía un culto casi divino, y que representaba casi un icono sagrado para la supervivencia de la legión.

Como podemos ver, aunque la tensión dramática del episodio ha ido creciendo a lo largo del mismo, dirigiéndonos hacia un desenlace inesperado por todos, la corrección histórica del mismo ha seguido las huellas de las entregas anteriores, primando la trama argumental sobre la veracidad. Hecho que podemos comprobar en uno de los diálogos finales del episodio, en el que un lusitano indica a Darío y los suyos que Cartago ha sido tomada por los romanos, lo que hace prever, en próximas entregas, que la presencia militar romana en la península Ibérica ha de incrementar, quedando libre el Senado romano de enviar legiones a África.

Pues bien, ese comentario solo puede hacer referencia a la toma y destrucción de la ciudad de Cartago por parte del ejército romano en el año 148 a.C. Sin embargo la historia nos dice que Galba fue nombrado gobernador en Hispania Ulterior durante los años 151 y 150 a.C. y regresó a Roma en el año 149 a.C., donde fue acusado ante el Senado por sus actos de gobierno en la provincia. Así, pues, como la mala noticia llegada de África para los pobres lusitanos es anunciada poco después de que Galba sea acuchillado por su mujer Claudia en el campamento romano y dado por muerto, aunque verdaderamente no lo esté, y el pretor aún está en Hispania (es decir, al final de su mandato, o lo que es lo mismo, a finales del 150 a.C.) podemos observar como la caída de Cartago se ha avanzado dos años en la historia. Todo un alarde para los guionistas de la serie!!

Tendremos que esperar algunos meses para ver nuevos capítulos de Hispania la leyenda, ya que como decía al inicio de esta reseña, la novena era la última entrega de esta primera temporada. Así, pues, para acabar este breve análisis haré mención de una de las frases más acertadas e históricas que se han pronunciado en este capítulo, y que no es otra que la que le dice Marco a Viriato antes de la batalla final arriba mencionada: “Roma no se irá de estas tierras”. Y no lo hizo, y por ello Roma formó parte, a partir de entonces, de la historia de España y forma parte, de una manera u otra, en nuestro día a día, ya que el legado romano es parte de la base de nuestra civilización, con todo lo bueno y todo lo malo que esto conlleve.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Qué leer sobre Viriato y la Hispania romana.

Aprovechando la inminnete llegada de Sus Majestades los Reyes de Oriente y que Antena3 ha decidido realizar un pequeño descanso en la emisión de los capítulos de la serie Hispania, la leyenda, aquí os reseñamos algunas obras de referencia con las cuales podréis conocer mejor la figura de Viriato y la época en la que vivió. Un grupo de obras que van desde la novela histórica hasta los estudios históricos que seguro que hará las delicias de los seguidores de la serie.

Viriato: El héroe hispano que luchó por la libertad de su pueblo, de Mauricio Pastor Muñoz, La Esfera de los Libros.

Excelente estratega y líder carismático, Viriato ha pasado a la historia envuelto en los ropajes del mito. Poco después de sobrevivir a la horrible matanza ordenada por el pretor Galba, a mediados del siglo II a. C., este héroe milenario -apodado por algunos «Rómulo de Hispania»- comenzó su andadura como jefe de un grupo de guerreros lusitanos y dedicó su vida a hostigar al ejército romano, supliendo la inferioridad numérica y técnica de sus tropas con grandes dosis de astucia: convirtió la llamada «guerra de guerrillas» en una perfecta maquinaria de lucha y sus tácticas revolucionaron para siempre la concepción de la estrategia militar. Sus continuas victorias sobre el poderoso ejército imperial terminaron con un acuerdo de paz, por el que el Senado romano reconocía su condición de «rey de los lusitanos». Sólo la traición de tres de sus colaboradores más cercanos conseguiría poner fin a la exitosa carrera política y militar del héroe, cuyas magníficas exequias fueron el preludio de múltiples leyendas inmortales.

Fruto del análisis riguroso de las fuentes antiguas y de la revisión de los distintos mitos que han adornado la trayectoria de Viriato a lo largo de los siglos, el historiador Mauricio Pastor , profesor de Historia Antigua en la Universidad de Granada, nos ofrece en estas vibrantes páginas no sólo la biografía definitiva de uno de los grandes héroes de la historia de la península Ibérica, sino también el retrato de una época y un mundo en permanente convulsión, así como las pruebas inequívocas de que el valor de unos pocos puede hacer tambalear hasta al más arrogante de los imperios.

Título: Viriato: El héroe hispano que luchó por la libertad de su pueblo
Autor: Mauricio Pastor Muñoz
Lengua: castellano
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788497341783
Año de edición: 2004
Precio: 22 €

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Breve Historia de Hispania, de Jorge Pisa Sánchez, Editorial Nowtilus.

Breve Historia de Hispania narra la llegada de Roma a la Península Ibérica y la creación en su territorio de las primeras provincias romanas fuera de Italia. Se describen los episodios más apasionantes de la conquista romana, las grandes transformaciones que sufrió la península, los personajes que fraguaron su historia, el esplendor que alcanzaron las provincias hispanas bajo dominio romano y las causas que, a partir del siglo IV d.C., iniciaron la decadencia del poder de Roma no solo en Hispania sino en todo el occidente mediterráneo y que posibilitó el establecimiento en su suelo de los diferentes reinos germánicos.

Título: Breve Historia de Hispania
Autor:
Jorge Pisa Sánchez
ISBN: 9788497637688
Formato: 13×19 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 256
Fecha de publicación: Septiembre 2009
Precio: 9,95 €

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Viriato, de Joao Aguilar, editoriales Quinteto y Edhasa.

Quiteto: Entre los años 147 y 139 a J.C., Viriato, verdadero genio militar, político y diplomático, derrotó los sucesivos ejércitos enviados por Roma, llevó la revuelta a gran parte de los pueblos ibéricos y ocasionó la célebre guerra de Numancia. El defensor del mundo en el que se hunden las raíces más profundas de Portugal y España. Es ese mundo, ya entonces en declive, el que este libro evoca.

Edhasa: Viriato. La epopeya del caudillo lusitano que intentó unir a todos los pueblos de Iberia contra el invasor romano. Una trepidante historia de batallas, amores y traiciones. La novela que convirtió a Aguilar en un autor de referencia de la literatura portuguesa.


Título:
Viriato
Autor: Joao Aguilar
Editorial: Quinteto
Págs: 336 págs.
Idioma: castellano
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
ISBN: 9788496333475
Año de publicación: 2005
Precio: 9,95 €

También:

Título: Viriato
Autor: Joao Aguilar,
Editorial: Edhasa
Fecha de publicación: noviembre 2010
Colección: Narrativas históricas
ISBN: 9788435005876
Precio: 20,90

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Viriato, rey de los celtas, de M. D’Obrheravt, editorial Celya.

Celtiké, 147-130 a. C). Representación dialogada de algunos momentos de la vida de un hombre al que los celtas dieron “Las virias”, sólo concedido a los héroes- y los romanos reconocieron como “Amicus populi romani” -sólo concedido a los reyes-.

Título: Viriato, rey de los celtas
Autor: M. D’Obrheravt
Editorial: Celya.
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788496482166
Año de publicación: 2006
Precio: 9,99 €

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Hispania antigua, de Domingo Placido, editorial Crítica-Marcial Pons.

Este primer volumen de los doce de que consta la Historia de España dirigida por los profesores Fontana y Villares nos presenta la Hispania Antigua en su unidad y su diversidad, en la dinámica diacrónica de una larga época repleta de cambios, desde los límites con la Prehistoria hasta los inicios de los reinos cristianos. El profesor Domingo Plácido inicia su exposición con los pueblos que describen las fuentes grecolatinas y con las colonizaciones de griegos y fenicios, para abordar la conquista romana desde la exigencia de que “historia local” e “historia universal” aparezcan como un todo. “Sin duda, nos dice el autor, a partir de las guerras púnicas la historia de la Península Ibérica es parte de la historia de Roma”, y por ello analiza con todo rigor una doble proyección: la de los itálicos en Hispania y la de los hispanos en la guerra y en la administración del Imperio

Título: Hispania Antigua. Historia de España vol. 1
Autor: Domingo Plácido
Editor: Critica-marcial pons
Fecha de publicación: mayo 2009
Colección: Historia de España 1
ISBN: 9788474239157
Precio: 33 €

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Hispania, de Gonzalo Bravo, editorial La Esfera de los libros.

Desde que Escipión el Africano desembarcó en Empúries en el año 218 a.C. para combatir a los cartagineses hasta la caída del Imperio Romano occidental, en 476 d.C., la península Ibérica estuvo ligada estrechamente a los destinos de Roma. Más de seiscientos años de historia compartida, muchas veces turbulenta, en los que Hispania se convirtió en uno de los ejes principales del Mediterráneo.

Aníbal, los Escipiones, Viriato, Catón, Sertorio, Pompeyo, César, Augusto, Séneca, Trajano, Adriano o Teodosio son algunos de los grandes personajes vinculados de una forma u otra con Hispania. Mientras que Mérida, Zaragoza, Tarragona, Sevilla, Cádiz, León, Lisboa o Lugo forman parte de las grandes urbes cuyos orígenes se remontan a la presencia de las legiones romanas. Gonzalo Bravo ofrece una visión rigurosa y completa de la romanización de la Península. Con gran amenidad, logra sumergir al lector en la conquista, no siempre pacífica, de los pueblos autóctonos; analiza la evolución de los sistemas políticos, la integración de las religiones, el desarrollo del comercio con el resto del Imperio o la construcción de obras públicas y, en definitiva, la transformación de la sociedad hispanorromana, para dar vida a uno de los periodos más apasionantes de la historia de España y Portugal.

Título: Hispania.
Autor: Gonzalo Bravo
Editorial: La esfera de los libros
Fecha de publicación: agosto 2007
Colección: Historia
Páginas: 408
Precio: 26 €

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Historia de la Hispania romana, de Juan José Ferrer y Pedro Barceló.

Los romanos llamaron Hispania a la Península Ibérica, nombre derivado del topónimo I-sepha-im con el que la identificaron los fenicios; los bizantinos usarán Spania para referirse a ella, y con el tiempo acabará originándose el término moderno España. Esta prolongación toponímica es un ejemplo sutil del profundo arraigo de los patrones de toda clase que los casi siete siglos de presencia romana en la Península proporcionaron. Aunando el análisis del procedimiento de conquista e incorporación de Hispania en el amplio marco político y territorial dominado por Roma con el diseño de la dinámica económica y social inherente a dicho proceso, Pedro Barceló y Juan José Ferrer ofrecen en esta Historia de la Hispania romana una obra regida por un enfoque tan riguroso como moderno que está llamada a ser referencia indispensable en la materia.

Título: Historia de la Hispania romana
Autores: Juan José Ferrer, Pedro Barceló
Editorial: Alianza
Fecha de publicación: enero de 2008
Precio: 13,5 €

Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo octavo. La derrota.

El pasado miércoles 15 de diciembre Antena3 programó el último capítulo de este año (2010) de la serie Hispania la leyenda, que obtuvo el 24,1 % de la audiencia en el momento de su emisión, o lo que es lo mismo, 4.145.000 espectadores, que no es poco.

Sin embargo si que es poco lo que podemos comentar del capítulo en particular, ya que la mayoría de las subtramas iniciadas en entregas anteriores no han hecho más que seguir su evolución propia, sin aportar, eso sí, demasiadas novedades o cambios. Eso no significa que la tensión de la historia haya decrecido lo más mínimo, y el siguiente resumen nos lo mostrará.

En el campamento romano la situación entre Galba, su mujer Claudia y el legado Marco ha llegado a su clímax (casi) final, intentando la patricia asesinar a su marido con la ayuda de su amante y de su esclava Sabina. Un intento que, felizmente para Galba, no ha acabado en éxito. A esta actividad conspirativa se ha sumado, al final, una victoria romana sobre los hombres de Viriato, en la que han muerto o han sido hechos prisioneros todos sus seguidores, a excepción del propio Viriato. El golpe militar ha sido enorme, lo que ha obligado al rebelde a contactar con Césaro y el resto de régulos y caudillos lusitanos para organizar una acción militar conjunta contra las tropas de ocupación romanas.

Poco más es lo que se ha avanzado en la trama: Helena ha seguido mintiendo a su padre y a Alejo, su prometido, haciéndose pasar por una hija solicita y sumisa para ayudar a Viriato y a sus rebeldes, y los cautivos hispanos han sido encarcelados en la tienda de prisioneros del campamento romano de la que han intentado, o mejor dicho, intentan escapar. La única novedad ha sido el anuncio de la posibilidad de que la hija de Viriato, que se pensaba hasta ahora que había muerto en la matanza perpetrada por Galba, siga aún con vida en Roma, como esclava del hijo del pretor.

La crucifixión de algunos de los rebeldes lusitanos

En el octavo capítulo hemos presenciado la crucifixión de algunos de los rebeldes lusitanos de Viriato, y entre ellos a Héctor, el hermano de Sandro. Por fin después de que la amenaza de tal suplicio hubiera sido citada en diversos capítulos, hemos podido contemplar su puesta en acción. Aunque en este capítulo la utilización de tal castigo sea acertada, es decir, se aplica a rebeldes lusitanos, las conversaciones y amenazas aparecidas en otros capítulos en la que el propio Galba y su legado Marco se veían amenazados por un final tan aciago, son totalmente erróneas. La razón es que la crucifixión solo se reservaba a esclavos, piratas y a enemigos del Estado romano (como en el caso de la revuelta servil de Espartaco o los rebeldes judíos), no a los propios ciudadanos romanos, que estaban exentos de este castigo, aunque no de la pena capital. A los ciudadanos romanos se les exiliaba y se les castigaba de una forma más honorable, pero nunca se les ajusticiaba con la crucifixión, que además, era considerada una muerte poco honorable, ya que el cuerpo del finado quedaba deformado por los castigos previos y por la propia estancia en la cruz y, las más de las veces, no recibía sepultura. Aún así, y como comentaba, Galba y Marco nada han de temer por sufrir una muerte de este tipo (sobre todo el pretor) ya que en el caso de ser considerados traidores a Roma su muerte, como ciudadanos, de seguro, se realizaría de una forma menos “dañina” y más honorable. Por desgracia, pues, otro error de documentación de la serie!!

Por otra parte, y después de muchos ruegos, Viriato se ha decidido a solicitar la unión de los diversos reyezuelos lusitanos para enfrentarse a Roma. Esto solo se ha producido una vez que el líder rebelde ha perdido a todos (y digo a todos) sus hombres tras la localización de la base de operaciones de Viriato por parte de Marco. Así, pues, para el próximo año, hemos de esperar (y eso parece adelantar el avance del capítulo noveno) que la lucha entre lusitanos y romanos cambié de registro y nivel, y podamos ver como Viriato se convierte en un auténtico rebelde y deja atrás su experiencia robinhoodiana, que era la que hasta ahora había llevado a cabo. Hemos visto, pues, a los caudillos lusitanos reunirse en consejo y decidirse por la lucha, aunque la actuación de las tropas romanas, alertadas por Alejo, ha permitido a Galba controlar la situación y apresar, también, a los régulos lusitanos.

La conspiración de Marco ha sido descubierta

Ya por último mencionar algo que me ha parecido todo un acierto, aunque no tenga que ver con el trasfondo histórico sino con la dramatización de la serie. Y este acierto no es otra cosa que la conversación que han mantenido Héctor y Galba antes de que este último se decidiese por crucificar al lusitano. Héctor se ha referido a la matanza que Galba llevó a cabo con los lusitanos desarmados (en el primer capítulo de la serie), el episodio conocido como “la perfidia de Galba”. Aunque inicialmente ha aludido al asunto como “matanza” rápidamente el mismo Héctor ha rectificado sus palabras y ha hablado de batalla, para conseguir, de esta forma, ganarse la benevolencia del pretor. Aquí podemos ver como, las más de las veces, las palabras que se utilizan en un guión (o en una conversación) pueden estar cargadas de significación, a veces incluso más de la que el mismo emisor puede llegar a ser consciente. Y nos permite hacernos una idea, también (aunque solo sea en el ámbito de la ficción) de lo difícil que es a veces estudiar el pasado a través de las fuentes escritas, de las obras de historiadores y escritores, tanto griegos como romanos, que para hacer referencia a un capítulo de la historia pueden llegar a utilizar una series de palabras de las que, a veces, desconocemos su sentido concreto o completo, o tienen más de uno, o, y esto puede ser aún peor, puedes tener un significado muy personal y propio para el mismo autor, hechos todos que puede llegar a emplazar elevados obstáculos en la carrera de fondo de un historiador actual que estudie la época antigua, que utiliza unas fuentes de información escritas, además, en un idioma que no es el suyo.

Bien, dejaremos, si un caso, esta última reflexión, espero que no demasiado pesada, para otro momento y esperaremos a ver el próximo capítulo de la serie, que, como nos ha dejado bien claro Antena3, se emitirá en el año 2011, fecha que, aunque no lo parezca, no está excesivamente lejos.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo séptimo. La traición.

Llegamos hoy, o más bien dicho el miércoles pasado, al penúltimo capítulo de Hispania la leyenda, que obtuvo una audiencia de 4.194.000 espectadores, y, no voy a abstenerme en mi opinión, que muestra una clara mejora en la calidad de la dramatización de la serie.

Vayamos, pues, con el resumen del capítulo. El pretor Galba ha ideado una nueva estratagema para hacerse con la cabeza de Viriato consistente en la infiltración de un antiguo gladiador llamado Leukón en las filas rebeldes con el objetivo de matar a su cabecilla. La actividad en el campamento romano no se ha limitado a esto ya que el propio Senado de Roma, alarmado de las noticias de alzamiento en Lusitania, ha enviado a un cuestor, en la persona del hermano de Marco, Cayo Octavio Cornelio, con la misión de recabar información sobre la auténtica situación del territorio.

Cayo ha iniciado las investigaciones no solo atendiendo a los informes aportados por Galba sino también interesándose por la opinión de los indígenas. A la cena mantenida con el pretor y con Alejo y Teodoro, ha sumado el testimonio de la esclava Nerea y finalmente ha realizado una visita al poblado de Caura, con el empeño de entrevistarse con su jefe. Tanta información solo podía repercutir en el descubrimiento de la política real desplegada por Galba en la provincia, y en el temor de éste de que aquélla llegase a Roma y acabara con su carrera, hecho que solo ha podido significar la muerte del cuestor, en manos de su propio hermano.

Leukón, ayudado por Héctor, ha fallado en su intentona de acabar con la vida de Viriato. Aunque la trama ha dado un giro inesperado al conocer Helena que su padre Teodoro fue quien delató a Bárbara, la hermana de Viriato, a los romanos, hecho que ha forzado a la primera a huir hacia el campamento rebelde y a Sandro a vengar la muerte de su mujer, en un retorno furioso a Caura para caer en lo que parece una nueva trampa preparada por Teodoro, Alejo y Galba.

Leukón intentará acabar con la vida de Viriato

Analicemos, ahora, algunos aspectos interesantes del capítulo. Una de las subtramas más interesantes del capítulo, y si se me permite, de la serie, ha sido la llegada del cuestor enviado por Roma para investigar la acción política de Galba. Lástima que el cargo de cuestor no tuviera esas tareas asignadas. En un principio el cuestor era un magistrado elegible relacionado con las finanzas y el control del erario público de la República, más que con la investigación política. Si un caso los gobernadores o pretores podían ayudarse en sus tareas de gobierno por un cuestor elegido por ellos mismos, pero en ningún caso era la especie de inspector que nos muestra la serie. ¡¡Otro error sumario de Hispania!! Aún así la llegada de Cayo Octavio nos ha dejado ver, sí, la realidad política tanto de Roma como de los gobernadores, que pretendían hacer carrera con unos “buenos resultados” alcanzados en la administración de sus provincias. No sé si lo llegaremos a ver, pero, como creo que ya dije, Galba fue acusado y juzgado por su actividad como pretor en Hispania tras llegar a Roma, aunque, y gracias a sus alianzas políticas, consiguió ser absuelto.

Por otra parte hemos visto al “cuestor” interesarse por la realidad de la gobernación de Galba hablando tanto con esclavos como con hispanos, algo que no nos tendríamos que creer demasiado, ya que los primeros casi no tenían valor como testigos en la ley romana, y los segundos no eran más que provincianos, muy por debajo del valor, el honor y los “contactos políticos” de un ciudadano romano como Galba. Sin embargo su “investigación” también nos ha dejado ver una escena de banquete romano, en la que hemos visto como los comensales se distribuían alrededor del triclinio formado por tres lechos encarados. La distribución no sería todo lo correcta que debería ser, ya que cada lecho era ocupado por un comensal, en cambio en la serie vemos como cinco comensales, todos ellos hombres, se distribuyen en los tres triclinios. Las mujeres están en un segundo plano, correcto para la época en la que se ambienta la serie, no olvidemos, en el siglo II a.C., aunque más tarde, en época imperial, las mujeres formarían también parte, y no poco activa, de los banquetes romanos.

Se ha vuelto a tocar el tema del comercio entre romanos y lusitanos, en el que tanto Teodoro como Alejo estaban muy interesados. No debemos olvidar, como también se dijo en algún otro lugar, que el dominio romano favoreció sobre todo, a las élites indígenas, representadas aquí por Teodoro y Alejo, que verían consolidada su posición social y económica con la llegada de Roma. De aquí que su colaboracionismo con Roma esté más que documentado en la época.

Sandro tiene sus dudas sobre la llegada de Leukón

También hemos visto, o se nos ha dejado notar, como el número de seguidores de Viriato ha ido aumentando, tanto que parece incluso que todos no caben en la cueva que les sirve de base de operaciones. Es de esperar que poco a poco su número ascienda hasta los miles de seguidores que secundaron al rebelde en su lucha contra Roma, y que podamos abandonar, alguna vez, el fondo “bosquíforo” en el que se ambienta la resistencia lusitana.

Podríamos, pues, decir, que si parece que la trama y los argumentos de la serie mejoran con el paso del tiempo, también se van acumulando más y más errores históricos en el devenir de la misma, y parece que la realidad se va alejando, un poquito más cada vez, de lo que conocemos como la historia de Viriato. Aún así, hay que tener en cuenta que la serie no está rodada como un documental para “ratas de biblioteca” y especialistas varios sino como un entretenimiento para un amplio público, y la mejora en la dramatización de la serie e incluso de las filmaciones de las escenas parece que van otorgando a Hispania la leyenda diversos méritos a tener e cuenta.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo quinto, Asesinos.

Un nuevo capítulo de la serie Hispania la leyenda y, como no, un nuevo análisis del mismo en Culturalia. Y así, como el que no quiere, podemos decir que sin duda, en el aspecto de interpretaciones y de realización, seguramente la de esta semana es la mejor entrega de las cinco que hemos visto. Pasaremos, pues, a resumir brevemente el capítulo.

Las primeras escenas de la quinta entrega nos muestran a un Viriato abandonando a los suyos tras la muerte de su hermana Bárbara. Parece que la dureza de la actividad romana ha acabado con la energía del líder rebelde. Sin embargo la inicial renuncia de Viriato generará algunos problemas de lideraje entre sus hombres, originados por la voluntad de algunos de ellos de ocupar su lugar. Por su parte Galba ha planeado una nueva estratagema: sus soldados han atacado diversas caravanas de comerciantes indígenas vestidos y armados como lusitanos, con el objetivo de hacer creer a todos que son los hombres de Viriato los culpables de tal agresión, haciéndole, así, perder apoyos entre la población lusitana.

En el campamento romano las cosas han empeorado entre Galba; Claudia, su mujer y Marco; el legado romano. Las noticias de la muerte del padre de Claudia y la posterior confirmación de que su marido ha estado involucrado en ella, ha empujado a ésta a intrigar abiertamente contra la vida de su propio esposo. La lucha entre el pretor y su esposa ha arrastrado, como siempre, a sus esclavas, Nerea y Sabina, e incluso a Marco, que tras las continuas ofensas de Galba hacia sus responsabilidades como legado militar y sus continuos errores, ha decidido sumarse a los esfuerzos de Claudia. Nerea ha podido por fin salir del campamento y ver a su prometido, Paulo, y ser la mensajera de Claudia para encontrarse con Viriato y pactar la muerte de su esposo durante la celebración de la fiesta de la fertilidad que se celebra en Caura.

Aquí, en el poblado, Teodoro ha proseguido maniobrando para hacerse con las riendas de Caura, en cuya actividad ha contado con la ayuda de su futuro cuñado Alejo, que ha demostrado desenvolverse muy bien ante la persona del pretor. El atentado contra Galba ha fracasado, hecho que ha provocado el arresto de Darío, que no se ha salvado de la muerte hasta el final del capítulo y la revelación de las estratagemas del pretor romano.

Alejo y Teodoro recriminando su actitud a Helena

Como era lógico de pensar Galba ha continuado maniobrando para conseguir vencer a Viriato, por lo que no es de extrañar su estratagema contra los comerciantes lusitanos. Una fechoría a pequeña escala que puede hacerle conseguir grandes triunfos. Su actitud hacia Claudia ha empeorado, sobre todo desde la muerte de su suegro. Como ya hemos dicho varias veces, el juego político entre el patriciado podía llevar a situaciones como esta, en la que las mujeres de la familia podían ser usadas como lazos políticos entre diversas familias nobles romanas, como fue el caso con César y Pompeyo y Augusto y Marco Antonio. En Roma no sería raro que las mujeres de las familias más ricas participaran también, conocieran e incluso fueran instigadoras de los asesinatos y complots políticos del momento.

El abandono momentáneo de Viriato ha tenido un peso dramático importante en el quinto capítulo y nos ha proporcionado dos asuntos de los que hablar. El primero es el lideraje entre los lusitanos. Con Viriato desaparecido las riñas entre sus hombres han tardado poco en aparecer, algo muy propio del lideraje personal que poseía Viriato. Sus hombres luchan con Viriato y bajo su autoridad, una vez desaparecida ésta, su desempeño comporta rivalidad entre sus hombres. El que demuestre ser más apto para sustituirlo obtendrá el éxito. No hemos de pensar, así, en el grupo rebelde de Viriato como en un estamento “oficialmente” organizado, con rangos férreamente establecidos, sino más como hombres y grupos de hombres que luchan bajo las órdenes se un caudillo, que los guía en su actividad de resistencia contra el dominio romano.

El otro aspecto a tener en cuenta es del sueño de Viriato, en el que hemos visto a las tres mujeres más importantes para él, su mujer, su hija y su hermana. La espiritualidad y trascendentalidad del sueño han sido muy bien conseguidos y nos muestra un aspecto que era muy real en la época: la importancia que se le daba a los sueños y a todo aquello sobrenatural que acompañaba la vida de los hombres y de las mujeres de la época, en la que la ciencia y el conocimiento científico del momento, como sabemos, aún no tenía explicación para todo.

El sueño de Viriato

La actitud de Galba ha provocado lo que se veía venir, la oposición y rebeldía de Claudia y, lo que es más importante aún, la sombra de rebelión entre sus tropas, personificada en la actitud de Marco. Este asunto era de vital importancia en el ejército romano, y, si se me permite, en todo ejército que exista. La actitud rebelde de una legión o de parte de ella podía hacer fracasar una campaña romana, y lo que es peor, acabar con la vida de su estado mayor. En la historia de Roma seria, por desgracia, algo muy común la rebelión y la usurpación política originada en los diversos cuerpos legionarios distribuidos sobre el territorio dominado por Roma. Un problema que no tan solo no pudo solucionar el Estado romano sino que, en parte, llevo a la caída de su poder en el siglo V d.C.

En referencia al poblado lusitano, en el capítulo del pasado miércoles hemos asistido a la representación de la “Fiesta de la Fertilidad”, la que parece peligrosamente parecida a la “fiesta mayor” de cualquier pueblo en la actualidad: Música, comida, divertimento en general… cosa bastante alejada del concepto de celebración en la antigüedad donde el culto a los dioses, los sacrificios y el hecho religioso dominaba por completo estas “festividades”. Un error de la serie, seguro, a la hora de documentarse y construir la trama del capítulo. Por otra parte, la presencia del gobernador romano en la “fiesta” es, como poco, bastante descabellada…

El verdadero culpable de los asesinatos de comerciantes

Por el contrario, la referencia a las leyes del Caura a la hora de juzgar y castigar a Darío, el hijo de Césaro, es un acierto. Roma no intentó, en ningún momento, ni en Hispania ni en ninguna otra provincia, asimilar y homogeneizar el territorio conquistado, sino que respetó, hasta cierto punto, las formas de vida y la organización política de los pueblos conquistados, solo eliminando aquello que se oponía a su poder indiscutible. Por eso las diferentes tribus y pueblos firmaban acuerdos o foedus con los generales romanos que les permitían mantener su “autonomía” hasta cierto punto. Tan solo las colonias creadas por Roma se organizaban a imagen de ella, aunque, aún así, siempre existían diferencias con la metrópolis. De ahí que la mención a las leyes del poblado sean correctas, unas leyes que tardarían, seguro, muchas décadas en desaparecer. Aunque el comportamiento “democrático” del consejo de Caura, y la presencia en él, según me ha parecido ver, de mujeres, es como mínimo anacrónico. La democracia, el derecho a expresar las opiniones libremente y la actividad representativa y “democrática” en un consejo ciudadano no pertenece, ni mucho menos, a la realidad política y social de los pueblos indígenas de la península Ibérica en la Antigüedad.

Aciertos y errores; errores y aciertos que iremos viendo a lo largo de las emisiones de los próximos capítulos de la serie, y que intentaremos desgranar y analizar aquí en Culturalia.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo cuarto, El rescate de Bárbara.

Un nuevo capítulo de la serie Hispania la leyenda, y sin duda el más dramático de los cuatro que ha emitido Antena 3. Una entrega que se ha centrado en la represalias tomadas por Galba contra la familia de Viriato y que ha llevado a un desenlace inesperado. Pero hagamos un poco de resumen:

El capítulo emitido el pasado miércoles y titulado El rescate de Bárbara ha dado comienzo con otro fracaso romano, y de los importantes: la pérdida de la soldada, de la paga de los legionarios, de nuevo a manos de los rebeldes de Viriato. Galba, cada vez más enojado con los constantes errores de su legado Marco, decide, nuevamente, tomar represalias en el poblado lusitano, pero esta vez con un carácter más personalizado: la recriminación a Teodoro sobre las amistades de su hija Helena (con Viriato) y el pago de una alta suma de dinero por su vida, y la captura de Bárbara, hermana de Viriato y mujer de su amigo Sandro.

Al mismo tiempo Darío y Paulo han iniciado una expedición por territorio lusitano para sumar más hombres a su causa, lo que les ha hecho hablar con algún jefe de poblado y con grupos de indígenas sobrevivientes de los ataques romanos. Mientras tanto Teodoro amenazado por el propio Galba, ha proseguido su política en el poblado para conseguir hacerse allí con el poder en el Consejo, para lo que no ha dudado en amenazar al jefe de la tribu y padre de Darío.

Una vez resumido, brevemente, el argumento podemos pasar a analizar la historicidad de la trama. Un primer tema a tener en cuenta es el de la soldada de los legionarios. Este era un asunto muy serio que un general en campaña tenía que saber controlar, sobre todo en época imperial, cuando los ejércitos eran profesionales y por lo tanto recibían un salario del Estado. En el periodo en el que está ambientada la serie, en la época republicana anterior, los ejércitos romanos estaban compuestos por ciudadanos, que aunque si que eran pagados con un stipendium, este era considerado como una compensación por sus obligaciones militares más que como un salario. Si bien el botín conseguido durante una campaña militar o tras la toma de una ciudad enemiga contribuía a redondear los “ingresos” de un soldado romano durante el tiempo que éste dedicaba a sus deberes militares. Que no llegará, pues, la soldada, lo que demostraba la poca capacidad del general de turno, en este caso Galba, podía poner a éste en una situación muy problemática, como ya explicamos que podía pasar con lo víveres y la logística, y favorecer las actitudes rebeldes de la soldadesca.

Claudia y sus esclavas

Hemos visto también, las confianzas que Claudia comienza a tomarse con su esclava lusitana Nerea, la prometida de Paulo, lo que nos permite introducir el tema de la sexualidad en el mundo antiguo. En principio podríamos decir que el que un dominus o una domina utilizaran a sus esclavos para obtener placer sexual no era algo inhabitual en Roma, ya que estos últimos eran considerados propiedades obtenidas para el uso y disfrute, si este era el caso, de sus dueños. Además no podemos trasladar los parámetros sexuales impuestos a partir del siglo III y IV d.C. por el cristianismo, que perviven en parte en la actualidad, a una época en la cual los comportamientos morales y sexuales eran más naturales y menos doctrinarios, y donde más que la diversidad y la tipología de los actos y las prácticas sexuales lo que importaba era el rol que el hombre (y la mujer) tomaban en él. Por otra parte, y a no ser que sea por la “publicidad engañosa” de la cadena, no entiendo muy bien la existencia de una escena “censurada” en la que Claudia besa en la boca a Nerea, ya que este momento televisivo comparado con la programación habitual de las cadenas nacionales e internacionales (véase Sálvame, Belén Esteban, y la miasma de personajes y personajillos que nos explican diariamente y en horario infantil inclusive, sus comportamientos mayoritariamente inmorales, sexuales y si me lo permiten, presuntamente aborrecibles) adopta una forma casta e incluso grata a los ojos del que estas líneas escribe.

Darío y Paulo buscan ayuda para su causa

Un comentario especifico haré sobre la escena en la que Galba le explica a su lugarteniente Marco, la información llegada a él de que en Roma se representa una comedia en la cual se mofan del pretor y de su política llevaba a cabo en Hispania. Era muy corriente, al menos en época imperial, e incluso antes, la escenificación en Roma, y en el occidente romano, de comedias y de obras de mimo y de pantomima, donde se podía hacer mofa de de situaciones de la vida cotidiana o los asuntos relevantes del momento e incluso de temas mitológicos. Aunque la comedia y la tragedia, heredadas de Grecia, también tuvieron su espacio en Roma, estas acabarían siendo substituidas por estas obras basadas en la comicidad y que caricaturizaban a personajes y hechos históricos, mitológicos o de la política del momento. Un ejemplo de esto lo podíamos observar en la serie Roma, producida por las cadenas BBC, HBO y la RAI, en la que veíamos como, incluso, Julio César presenciaba una obra de teatro de este tipo.

Por parte indígena también hemos sido testigos de un ritual de observación de los augurios a través del examen de las entrañas de un animal, si no me equivoco de una cabra, después del sacrificio del mismo llevado a cabo por un sacerdote lusitano. Era muy propio del mundo antiguo, sobre todo del mundo etrusco y romano, el interés por la observación de los indicios de la voluntad de los dioses a través del estudio de las entrañas y las vísceras de animales sacrificados, como el ejemplo que vemos en la serie. Un estudio que podía, según se creía en la época (recordemos que una era en el que la ciencia, el conocimiento científico y las explicaciones sobre la naturaleza de las cosas no estaba tan desarrollado como en la actualidad, por lo que existía un espacio ampliamente abierto a las supersticiones y la “magia”), permitía a los sacerdotes obtener información sobre la voluntad de los dioses. Otro tema a tener en cuenta, y mencionado también en el capítulo, es el de los sacrificios humanos, realizados también por el sacerdote rebelde en cuestión. Según nos informa Estrabón, geógrafo e historiador griego de finales del siglo I a.C. e inicios del I d.C., los lusitanos realizaban predicciones a través de la observación de las entrañas de los prisioneros de guerra y de la forma en la que caían los cuerpos al suelo después de ser golpeados por un adivino. Un hecho reseñado pues, correctamente, en la serie, aunque, y como no podía ser de otra forma, este era un ritual religioso no diario y general sino practicado en contadas ocasiones.

Otro elemento que inspira confianza en el devenir de la serie es la actividad de reclutamiento llevada a cabo por Darío y Paulo entre los pueblos lusitanos para conseguir más apoyo en su “pequeña” guerra contra Roma. Como ya dije en un comentario anterior, los cinco rebeldes del grupo de Viriato, son muy pocos para poner en jaque a la maquinaria militar romana. Esperemos que la transformación de Viriato de un simple bandolero a un auténtico rebelde se vaya materializando poco a poco.

Crecen los problemas de Teodoro

Finalmente quiero comentar algo sobre la relación entre Helena y su padre Teodoro. En principio y como regla general hemos de tener en cuenta que en épocas tan remotas las relaciones de autoridad y de poder que se establecían dentro de una familia, ya fuera romana, indígena o de cualquier otra adscripción, eran mucho más estrictas y autoritarias que en la actualidad, donde la libertad de comportamiento y de consciencia está, a veces por desgracia, ampliamente consolidadas. El padre tenía pleno poder sobre todos aquellos que estaban bajo su autoridad familiar, llegando incluso a poder decidir, en las épocas más remotas, sobre la vida y la muerte de los miembros de la misma, autoridad esta que se fue debilitando con el paso del tiempo, al menos en el mundo romano, aunque no llegó, ni mucho menos, a mostrar las amplias libertades que conocemos en la actualidad. Por eso la actitud de Helena, la hija de un aristócrata lusitano,  ante su padre y sobre todo, en referencia a su boda con Alejo, negándose incluso en algún momento a la materialización de su enlace matrimonial, me parecen muy alejadas de la realidad histórica, algo, que, como era de temer, no era el objetivo de la serie, que actualiza y “presentiza” unas relaciones y comportamientos sociales (léase Paulo) que reflejan más a la sociedad actual que a la lusitana que pretende representar.

Pues nada más por hoy, tendremos que esperar a ver un nuevo episodio de la serie, para seguir “aprendiendo” algo más sobre la historia de España (Hispania) y la de Roma.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo tercero, La muerte de Viriato.

El pasado miércoles 3 de noviembre Antena3 programó, aún en su guerra por la audiencia con la cadena Telecinco, el tercer capítulo de la serie Hispania, la leyenda. En él se ha podido avanzar en la línea de la trama dramática y también, por desgracia, confirmar que la veracidad y el rigor históricos no son los elementos de guía de la serie.

Nos irá, pues, bien un pequeño resumen del argumento. El enfrentamiento entre los rebeldes lusitanos liderados por Viriato y los invasores romanos parece que va en aumento. Viriato y los suyos han castigado al campamento y las tropas romanas utilizando una táctica de guerrilla. Han corrompido la fuente de agua del campamento y han atacado sus avituallamientos. Por lo que Galba, Claudia, Marco y el resto de soldados se han quedado sin agua y casi sin comida, algo que seguro, puede poner nerviosos e intranquilos a los legionarios.

El pretor ha respondido a los ataques de Viriato con el requisición de comida del pueblo lusitano y aumentando la recompensa por la cabeza del rebelde, que ha subido de 300 a 500 denarios. Por su parte la relación entre Galba y su mujer parece que empeora, hecho al que ha ayudado la falta de higiene y de comodidades de Claudia debidas a la escasez de agua en el campamento.

En el poblado lusitano las requisiciones obligatorias de Galba han provocado más enfrentamientos en el Consejo del pueblo. Teodoro ha continuado con los rituales religiosos necesarios para unir en matrimonio a su hija Helena con el rico aristócrata indígena Alejo, lo que ha provocado que aquélla se debata entre sus deberes familiares y su auténtico amor por Viriato, antiguo cabrero de su padre.

Podemos considerar que la trama principal del episodio, la falta de agua y de víveres en el campamento romano, está basada en un sinsentido general. Como en cualquier ciudad, fortaleza o incluso campamento militar las necesidades de agua y de comida son un peliagudo problema, siempre y cuando el acceso a ellas esté impedido por un asedio o por fuerzas enemigas, que no es el caso. En el campamento romano nada priva a los soldados para poder desplazarse a cualquier río, arroyo o pozo de la zona y abastecerse de agua. La excusa de la falta de barriles y recipientes contenedores es muy poco creíble, como también lo es conseguir infectar el agua del río con los cadáveres de dos jabalíes y excrementos de caballo, aunque esto último sea algo necesario para iniciar la trama del capítulo.

Los rebeldes contaminan el suministro de agua del campamento romano

Sin embargo, aunque el planteamiento sea erróneo sí que nos permite ser consciente de que el avituallamiento y la logística del ejército romano, es decir, de grandes cantidades de hombres y animales, siempre fue algo costoso y necesario para alcanzar el objetivo de cualquier campaña militar. Incluso la falta de víveres y de agua, de lideraje en definita, podía acarrear una rebelión entre las propias tropas, cuyas vidas estaban en peligro en territorio enemigo, Por eso la ubicación de un campamento siempre fue algo estratégico. En la península Ibérica existe una ciudad, León, cuyo origen no es otro que el establecimiento de un campamento romano en el lugar, origen compartido con otras muchas ciudades tanto dentro como fuera de la Península, y cuyo propio nombre, León proviene, incluso, del término latín legio, o lo que es lo mismo, legión.

Lo que parece que no avanza es la cuantía de la fuerza rebelde lusitana capitaneada por Viriato. Pensemos que Galba ya habla de él como un gran rebelde, aunque hemos de pensar que Viriato solo tiene cuatro hombres a sus órdenes (y uno de ellos es un traidor). Esta claro que un rebelde de esa categoría, aunque tenga las simpatías de los lusitanos, no podía ser un rival digno para una legión romana. Me imagino que la falta de presupuesto impide a la producción de Antena3 hacer aparecer a más extras y aumentar el número de rebeldes. Hemos de pensar que Viriato fue un gran líder lusitano que se enfrentó a los invasores romanos con una fuerza compuesta, en algunos momentos, por miles de hombres, magnitudes éstas que aún no hemos visto en la serie.

Un acierto, aunque de dimensiones más modestas, es la forma en la que se desarrolla el enfrentamiento entre Viriato y los romanos. Es un enfrentamiento de guerrilla y de emboscadas, nunca una lucha directa. Justamente este fue uno de los aciertos de Viriato en su lucha contra Roma. Viriato desgastó a las tropas romanas en base a pequeños encontronazos y una lucha de guerrilla, ante la cual Roma era incapaz de contraatacar con éxito. Aún así, Viriato también obtuvo grandes éxitos militares contra las fuerzas romanas, a lo que le ayudaba su mejor y más preciso conocimiento del territorio.

Un elemento que no cuadra en demasía es el tema de la recompensa. Algo que parece más sacado de un western o de la historia de Robin Hood. Por cierto, un esquema, este último, en el que se basa la serie, ya que no olvidemos que en el enfrentamiento entre Viriato y Galba parece que el primero representa un comportamiento bondadoso y compasivo, roba a Roma para entregárselo a los “oprimidos lusitanos”, y en el que pretor romano encarna el mal, tomando decisiones crueles e inhumanas para conseguir su objetivo político, que no es otro que el de ascender en su Cursus Honorum, o carrera política en Roma. Una Roma que vuelve a estar presente en el capítulo, sobre todo en la relación entre Galba y su mujer Claudia. Esta última tiene como único objetivo volver a la capital del Lacio y gozar de todas las comodidades y lujos de la metrópolis italiana. La mención de su padre senador, aparece varias veces durante el episodio, siempre como recriminación a la actitud y formas de su marido.

Por lo que respecta a las costumbres religiosas lusitanas en este nuevo capítulo hemos podido ver la recreación de un culto lusitano, el realizado por Teodoro y su familia por la boda de su hija. El ritual realizado está dedicado a la diosa Ataegina, a la que se la ruega en favor de la fertilidad de la unión de Helena y Alejo. El culto a esta diosa estaba muy extendido en los territorio que más tarde formarían las provincias romanas de Lusitania y Bética, y simbolizaba la idea del renacer (la primavera), la fertilidad y la naturaleza. Por desgracia el ritual que vemos en la serie se parece en demasía a un bautizo cristiano, algo que podría ser anacrónico, aunque Teodoro habla de sacrificios y rituales purificadores que tendrían que ver, sin duda, con el animal asociado al culto de esta diosa indígena, la cabra.

El ritual de fertilidad dedicado a la diosa Ataegina

También hemos podido ver un ritual (doble) de incineración por la muerte de algunos lusitanos, uno de ellos más concretamente por el propio Viriato, hecho que da nombre al capítulo. La incineración era el ritual generalizado de enterramiento entre los lusitanos, desde el siglo IV a.C. Durante la incineración se cremaba el cuerpo del difunto y tras la extinción del fuego se recogían los restos de la cremación en una urna que se enterraba, muchas veces, junto a objetos, joyas o armas propias del difunto. En el capítulo del pasado miércoles pudimos ver la primera parte, y la más emotiva, de este ritual, la cremación de las piras funerarias, que estarían acompañadas, al menos en el caso de personajes aristocráticos o importantes del poblado, con desfiles y cánticos, e incluso combates sobre el túmulo en el cual era enterrado el cadáver.

Una imagen del ritual funerario de incineración

Para finalizar solo comentar que, aunque poco desarrollada por los medios propios de la producción televisiva, también hemos sido testigos en la serie del inicio del terror que provocó la resistencia lusitana y celtíbera sobre las tropas y los ciudadanos romanos, los cuales se negarían con el tiempo a enrolarse en los ejércitos de los gobernadores enviados a Hispania, por el miedo que provocaba la resistencia y la valentía indígenas, contra la que chocarían ejércitos romanos enteros en su empeño de conquistar la península Ibérica y sumarla a su imperio.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo segundo, La liberación de los esclavos

El pasado miércoles 27 de noviembre Antena3 emitió el segundo capítulo de Hispania, la leyenda, aún en medio de luchas contraprogramatoria con la serie de Telecinco Felipe y Leticia, de cuya disputa por la audiencia ha salido vencedora, en las dos ocasiones en las que se han enfrentado, la ficción ambientada en la Hispania antigua.

El argumento de este segundo capítulo, la liberación de los esclavos, se ha centrado en diversas subtramas que, como no, se habían ya originado en el capítulo anterior. El grupo de lusitanos rebeldes liderado por Viriato se ha propuesto liberar a los esclavos que el pretor Galba aún mantiene en su campamento, junto a Nerea, la novia de Paulo. Para ello y tras la captura de un legionario enemigo consiguen introducirse en él, uniformados como soldados romanos. Allí se encontrarán con el enfrentamiento entre Galba y su mujer Claudia, una patricia, por lo que parece de muy alta alcurnia, que está decidida a ponerle las cosas muy difíciles a su marido.

Por otra parte, Marco, el lugarteniente de Galba, prosigue su actuación militar para asegurar la paz en el territorio, después de la entrega de armas de los lusitanos y de la matanza contra ellos perpetrada por el pretor. Es en este capítulo cuando Marco se enfrenta por primera vez con Viriato, y es derrotado. Nerea ha sido separada del resto de los esclavos por el Galba para hacerla suya, aunque la oposición de Claudia le impide concretar sus impulsos sensuales, al menos por el momento.

En Caura, el poblado lusitano, la dominación romana se ha dejado sentir de nuevo, aunque esta vez de forma más personalizada. El Consejo en pleno del poblado ha jurado obediencia a Galba en el campamento romano, aunque no sin que se hicieran notar las posiciones encontrada de sus propios miembros ante la opresión romana. Teodoro se ha visto con el prometido lusitano de su hija Helena, la cual no ha podido acudir a tiempo a la “cita” ya que estaba ayudando a Viriato a curar las heridas del soldado romano capturado, al que era necesario mantener con vida para obtener cierta información sobre el campamento. La ausencia de su hija, no olvidemos que una aristócrata, no ha gustado demasiado a su padre, lo que ha provocado un enfrentamiento entre ellos, debido a las sospechas de Teodoro.

El segundo capítulo de la serie ha mantenido el filum de la historia presentada en el capítulo piloto, mostrándonos un poco más de la vida cotidiana tanto de lusitanos como de romanos. Por ejemplo el hecho de la esclavitud, cuya fuente principal de abastecimiento era la guerra. Lo normal en la Antigüedad romana, y en otras épocas también, era obtener esclavos tras una victoria militar, como sin duda se produjeron en la conquista romana de Hispania, con los cuales se mercadeaba posteriormente para conseguir aumentar el botín conseguido tras el triunfo. Los esclavos eran pues, bienes de elevado valor económico, como nos demuestra este capítulo.

La acción que transcurre en el interior del campamento de Galba nos permite observar el claro conflicto de intereses entre los principales personajes romanos: Galba ha de controlar su crueldad en Hispania tras escuchar de boca de Marco los rumores que corren en el Senado romano sobre su gobierno en Hispania. Por su parte Claudia está decidida a hacérselo pasar todo lo mal que pueda a su esposo ya que la ha “obligado” a salir de Roma y convivir con él en una provincia “asquerosa”. El hecho de que la mujer o miembros de la familia del general de turno viajase con el ejército está bien documentado en la historia de Roma, como en el caso de Germánico, miembro de la familia Julio-Claudia e hijo adoptivo del emperador Tiberio, el cual viajó con su mujer Agripina y con su hijo Cayo mientras dirigía sus tropas en el Oriente romano. De ahí que éste último, recibiera el nombre de Calígula, que hacía referencia a las pequeñas sandalias militares (caligae) que calzaba en el campamento al lado de su padre.

Un error a destacar en los dos capítulos que ya hemos visto es el de los nombres. En principio, lo que tendría que ser normal e histórico es que los lusitanos tuvieran nombres lusitanos, como el de Viriato. Pero en la trama vemos claramente la existencia entre los indígenas de nombres griegos, Teodoro, Nerea, Helena, Héctor, Alejo y Orestes; nombres romanos como Paulo; germánicos como Óscar e incluso un nombre de origen persa, Darío. Craso error ya que una simple búsqueda de nombres lusitanos, los cuales nos son referenciados en las fuentes antiguas, hubieran podido solucionar este problema. Otra errata a tener en cuenta es la de la comunicación entre romanos e indígenas. Si nos fijamos, romanos y lusitanos hablan entre ellos como si platicaran ambos el mismo idioma, cosa que no era real: los romanos hablaban latín o cualquier otro de sus dialectos itálicos y los lusitanos un idioma propio, al que podemos llamar lusitano, hecho que impediría la comunicación entre ambos. En el año 151 a.C., en el que está ambientada la serie, solo habían pasado 67 años desde que los romanos arribaran a la Península en el año 218 a.C., hecho que no había permitido a éstos el dominio de la miríada de lenguas que se hablaban en ella, ni a los lusitanos conocer y entender el idioma de los invasores. Lo más correcto hubiera sido hacer evidente esta problemática idiomática de alguna forma, aunque la serie ha optado por obviar esta cuestión, me imagino que por motivos dramáticos, y no prestarle la más mínima atención. Un ejemplo de lo que habría sido más histórico a la hora de representar el mundo antiguo es la película de Mel Gibson La pasión de Cristo (2004), que se rodó en las lenguas originales que se hablaban en ese tiempo en Judea, es decir, latín, hebreo y arameo, evidentemente con subtítulos.

Nerea es azotada

Otro aspecto en el que nos podemos fijar es en las vestimentas. Si observamos los vestidos que es obligada a llevar Nerea en su cautividad, podemos observar que su sensualidad y su escote, no es ni mucho menos, el más adecuado para mostrar en época antigua. Aunque la visión de cuerpos desnudos no era un aspecto tabú como lo es en la actualidad (solo nos hace falta recordar que en las termas mixtas (que no lo eran todas) hombres y mujeres se bañaban desnudos), no es demasiado creíble que una esclava portara un vestido con un escote tan pronunciado en un campamento militar rodeada de hombres.

Por cierto que también es interesante saber que un campamento romano no se componía tan solo de legionarios, sino que junto a ellos viajaban y cohabitaban miríadas de hombres y mujeres, mayoritariamente comerciantes y prostitutas, que se ganaban la vida los primeros comerciando con los soldados y comprando el botín conseguido en la batalla, esclavos incluidos, y las segundas proporcionando momento de placer a los soldados tras sus aguerridas actividades diarias. Estos campamentos también estuvieron presentes, como era de esperar, en territorio hispano, hecho que no vemos, ni por un momento en la serie.

Tendremos que esperar, pues al tercer capítulo, que si no me equivoco, se emitirá el próximo miércoles 3 de noviembre. Esperemos que la acción se desarrolle y veamos a Viriato más como un rebelde lusitano que como un mero salteador en la montaña.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo primero

Por fin, y después de algún que otro intento fallido, se ha estrenado en Antena3 la serie Hispania, la leyenda, un intento de reconstrucción histórica dramatizada de uno de los episodios más importante de la historia antigua en la península Ibérica: la conquista romana.

Un intento valioso en sí mismo ya que pocas han sido las ocasiones, en comparación con otros países europeos y, como no, con los cinematográficos EE.UU., en las cuales la producción televisiva o cinematográfica española ha recreado su historia, y menos aún la antigua, plagada de momentos y episodios históricos dignos de ser recordados y plasmados audiovisualmente.

Antena3 llevaba tiempo anunciando la producción y el estreno de una de sus series insignia de este año, o eso parece por el despliegue mediático de la misma. E intentaremos cada semana desde aquí, comentar el contenido dramático e histórico de la serie.

Lo primero que tenemos que hacer es ubicarnos temporalmente. La serie está ambientada en el año 151 a.C., momento en el que Roma ya había iniciado la conquista de Hispania. Las primeras legiones romanas habían llegado a la Península en el año 218 a.C. en un intento de cortar la línea de abastecimiento del general cartaginés Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.). Una vez vencido Aníbal y sus lugartenientes en la Península, Roma optó por no abandonar el territorio ocupado, sobre el cual inició la conquista del resto del territorio peninsular desde sus bases en las costas mediterráneas.

Servio Sulpicio Galba

Uno de los mayores obstáculos en esta expansión lo constituyó el pueblo lusitano, que habitaba la fachada atlántica central y meridional de la Península. Para llevar a cabo la conquista Roma no escatimó esfuerzos y envió un número ingente de tropas y a sus mejores generales, entre los que estaba Servio Sulpicio Galba, gobernador de la Hispania Ulterior en el año 151 a.C., con el objetivo de reducir a las tribus lusitanas que ofrecían resistencia y establecer la paz.

Aquí nos encontramos con el arranque de la serie ubicada en dos escenarios bien distintos, el poblado lusitano de Caura y el campamento romano, los lugares donde se iniciará la tragedia y la aventura de Viriato.

Como podemos observar en el poblado lusitano la riqueza no está justamente distribuida, ya que algunos, entre ellos el aristócrata Teodoro, poseen tierras y ganadería, este última una de las principales fuentes de riqueza de los lusitanos, mientras otros, entre ellos Viriato, casi no poseen nada. Aunque esta visión clásica de Viriato como pobre pastor lusitano no es seguida por todos los historiadores, ya que algunos lo consideran miembro de una de las familias aristocráticas lusitanas.

Aunque el meollo de la acción se va a decidir en el campamento romano donde el general Galba ha decidido llevar a la práctica de una forma muy personal las instrucciones políticas ordenadas desde Roma: conseguir la paz en las Hispanias. Galba se propone, como muchos otros de los gobernadores de las provincias romanas, conseguir un éxito en la Península que le sirva de trampolín en su carrera política en Roma. Para ello dispone de Marco, un legado militar frío, calculador y sin escrúpulos que le hace el trabajo sucio, y de un ejército, el romano, que era, por aquellos tiempos, la mejor máquina militar del Mediterráneo. Aunque la mujer del pretor, Claudia, parece que no le va a poner las cosas fáciles. Por lo que podemos saber el matrimonio entre Galba y Claudia ha sido, como era la regla entre el patriciado romano, un matrimonio de conveniencia, donde el amor tenía poco espacio. ¡Veremos en que se materializan las tensas situaciones y miradas entre Marco y Claudia!

El rebelde Viriato

Por otra parte, en el poblado lusitano de Caura vemos a la población indígena dividida. Algunos como Teodoro se han puesto de parte de los romanos, hecho habitual entre las aristocracias indígenas que veían su situación consolidarse con el avance romano, que aseguraba su situación de liderazgo en la sociedad provincial establecida por los nuevos dominadores. El consejo del poblado se manifiesta a favor de la colaboración con Galba, más parece por miedo que por voluntad. Sin embargo entre los lusitanos “de a pie” parece que el poder romano y las campañas militares dirigidas por sus generales no son muy bien vistas.

Todo ello llevará a una de las escenas más memorables de este primer capítulo, que no es otra que la trampa urdida por Galba para acabar con la resistencia indígena. Un hecho conocido históricamente como “la perfidia de Galba”. En el año 151 a.C. (que no en el año 156 a.C., como nos indica la introducción) el pretor romano reunió a los lusitanos con la promesa de concertar una paz y repartir tierras entre aquellos que depusieran las armas. Una vez entregadas estas Galba atacó a los indefensos lusitanos matando a gran número de ellos, acción por la cual fue procesado en Roma pero de la que salió absuelto. Algunos lusitanos sobrevivieron a esta matanza, entre ellos se encontraba Viriato, y huyeron a las montañas, desde donde con el tiempo organizarían la resistencia contra el dominio romano que les llevaría a luchar y a vencer a diversos de sus ejércitos.

La escena de Hispania, la leyenda que reconstruye está pérfida acción es, de momento la más épica de la serie, y demuestra un intento por darle grandiosidad al momento, aunque la digitalización de la misma se note en demasía.

Nerea, la esclava lusitana

La unión de los supervivientes de la matanza y de los contrarios al dominio romano será el hilo conductor de los siguientes capítulos donde veremos el resultado de las andanzas de Viriato y los suyos, que conformaron con el tiempo, a nivel historiográfico y también popular, un referente de la resistencia de los pueblos hispanos contra el dominio y la tiranía extranjera.

Aciertos: la rápida y acertada muestra de las diferencias sociales en la sociedad lusitana; la presentación de las élites indígenas (Teodoro) voluntariosas al fin por colaborar con Roma; La relación matrimonial entre Galba y Claudia, donde el amor entre los cónyuges y los escarceos amorosos serán, seguro, cuantiosos y la representación del pretor Galba como un político/general con la única voluntad de conseguir un éxito en la provincia y volver triunfante a Roma.

Desaciertos: El principal, hablar de los lusitanos como hispanos. A mediados del siglo II a.C. no existía aún el concepto de Hispania/España que tenemos hoy en la actualidad. Los lusitanos al no haber sido conquistados aún por Roma e incluidos en su provincia no se podían considerar hispanos, es decir, habitantes de Hispania, sino meramente indígenas o lusitanos. Hispania era el territorio dominado por Roma, no el que se escapaba de su poder. La caracterización de Paulo, un joven aguerrido lusitano. Su entrada en el campamento romano (casi fantástica) y su evasión del mismo, y sobre todo, su interpretación, parece que dejan mucho que desear, al menos en este primer capítulo.

Tendremos que ver un poquito más para poder emitir una opinión clara y justa. De momento solo puedo decir que el capítulo piloto de Hispania, la leyenda deja las cosas abiertas. Será un acierto o un fracaso… eso lo tendremos que ver.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez