Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo quinto, Asesinos.

Un nuevo capítulo de la serie Hispania la leyenda y, como no, un nuevo análisis del mismo en Culturalia. Y así, como el que no quiere, podemos decir que sin duda, en el aspecto de interpretaciones y de realización, seguramente la de esta semana es la mejor entrega de las cinco que hemos visto. Pasaremos, pues, a resumir brevemente el capítulo.

Las primeras escenas de la quinta entrega nos muestran a un Viriato abandonando a los suyos tras la muerte de su hermana Bárbara. Parece que la dureza de la actividad romana ha acabado con la energía del líder rebelde. Sin embargo la inicial renuncia de Viriato generará algunos problemas de lideraje entre sus hombres, originados por la voluntad de algunos de ellos de ocupar su lugar. Por su parte Galba ha planeado una nueva estratagema: sus soldados han atacado diversas caravanas de comerciantes indígenas vestidos y armados como lusitanos, con el objetivo de hacer creer a todos que son los hombres de Viriato los culpables de tal agresión, haciéndole, así, perder apoyos entre la población lusitana.

En el campamento romano las cosas han empeorado entre Galba; Claudia, su mujer y Marco; el legado romano. Las noticias de la muerte del padre de Claudia y la posterior confirmación de que su marido ha estado involucrado en ella, ha empujado a ésta a intrigar abiertamente contra la vida de su propio esposo. La lucha entre el pretor y su esposa ha arrastrado, como siempre, a sus esclavas, Nerea y Sabina, e incluso a Marco, que tras las continuas ofensas de Galba hacia sus responsabilidades como legado militar y sus continuos errores, ha decidido sumarse a los esfuerzos de Claudia. Nerea ha podido por fin salir del campamento y ver a su prometido, Paulo, y ser la mensajera de Claudia para encontrarse con Viriato y pactar la muerte de su esposo durante la celebración de la fiesta de la fertilidad que se celebra en Caura.

Aquí, en el poblado, Teodoro ha proseguido maniobrando para hacerse con las riendas de Caura, en cuya actividad ha contado con la ayuda de su futuro cuñado Alejo, que ha demostrado desenvolverse muy bien ante la persona del pretor. El atentado contra Galba ha fracasado, hecho que ha provocado el arresto de Darío, que no se ha salvado de la muerte hasta el final del capítulo y la revelación de las estratagemas del pretor romano.

Alejo y Teodoro recriminando su actitud a Helena

Como era lógico de pensar Galba ha continuado maniobrando para conseguir vencer a Viriato, por lo que no es de extrañar su estratagema contra los comerciantes lusitanos. Una fechoría a pequeña escala que puede hacerle conseguir grandes triunfos. Su actitud hacia Claudia ha empeorado, sobre todo desde la muerte de su suegro. Como ya hemos dicho varias veces, el juego político entre el patriciado podía llevar a situaciones como esta, en la que las mujeres de la familia podían ser usadas como lazos políticos entre diversas familias nobles romanas, como fue el caso con César y Pompeyo y Augusto y Marco Antonio. En Roma no sería raro que las mujeres de las familias más ricas participaran también, conocieran e incluso fueran instigadoras de los asesinatos y complots políticos del momento.

El abandono momentáneo de Viriato ha tenido un peso dramático importante en el quinto capítulo y nos ha proporcionado dos asuntos de los que hablar. El primero es el lideraje entre los lusitanos. Con Viriato desaparecido las riñas entre sus hombres han tardado poco en aparecer, algo muy propio del lideraje personal que poseía Viriato. Sus hombres luchan con Viriato y bajo su autoridad, una vez desaparecida ésta, su desempeño comporta rivalidad entre sus hombres. El que demuestre ser más apto para sustituirlo obtendrá el éxito. No hemos de pensar, así, en el grupo rebelde de Viriato como en un estamento “oficialmente” organizado, con rangos férreamente establecidos, sino más como hombres y grupos de hombres que luchan bajo las órdenes se un caudillo, que los guía en su actividad de resistencia contra el dominio romano.

El otro aspecto a tener en cuenta es del sueño de Viriato, en el que hemos visto a las tres mujeres más importantes para él, su mujer, su hija y su hermana. La espiritualidad y trascendentalidad del sueño han sido muy bien conseguidos y nos muestra un aspecto que era muy real en la época: la importancia que se le daba a los sueños y a todo aquello sobrenatural que acompañaba la vida de los hombres y de las mujeres de la época, en la que la ciencia y el conocimiento científico del momento, como sabemos, aún no tenía explicación para todo.

El sueño de Viriato

La actitud de Galba ha provocado lo que se veía venir, la oposición y rebeldía de Claudia y, lo que es más importante aún, la sombra de rebelión entre sus tropas, personificada en la actitud de Marco. Este asunto era de vital importancia en el ejército romano, y, si se me permite, en todo ejército que exista. La actitud rebelde de una legión o de parte de ella podía hacer fracasar una campaña romana, y lo que es peor, acabar con la vida de su estado mayor. En la historia de Roma seria, por desgracia, algo muy común la rebelión y la usurpación política originada en los diversos cuerpos legionarios distribuidos sobre el territorio dominado por Roma. Un problema que no tan solo no pudo solucionar el Estado romano sino que, en parte, llevo a la caída de su poder en el siglo V d.C.

En referencia al poblado lusitano, en el capítulo del pasado miércoles hemos asistido a la representación de la “Fiesta de la Fertilidad”, la que parece peligrosamente parecida a la “fiesta mayor” de cualquier pueblo en la actualidad: Música, comida, divertimento en general… cosa bastante alejada del concepto de celebración en la antigüedad donde el culto a los dioses, los sacrificios y el hecho religioso dominaba por completo estas “festividades”. Un error de la serie, seguro, a la hora de documentarse y construir la trama del capítulo. Por otra parte, la presencia del gobernador romano en la “fiesta” es, como poco, bastante descabellada…

El verdadero culpable de los asesinatos de comerciantes

Por el contrario, la referencia a las leyes del Caura a la hora de juzgar y castigar a Darío, el hijo de Césaro, es un acierto. Roma no intentó, en ningún momento, ni en Hispania ni en ninguna otra provincia, asimilar y homogeneizar el territorio conquistado, sino que respetó, hasta cierto punto, las formas de vida y la organización política de los pueblos conquistados, solo eliminando aquello que se oponía a su poder indiscutible. Por eso las diferentes tribus y pueblos firmaban acuerdos o foedus con los generales romanos que les permitían mantener su “autonomía” hasta cierto punto. Tan solo las colonias creadas por Roma se organizaban a imagen de ella, aunque, aún así, siempre existían diferencias con la metrópolis. De ahí que la mención a las leyes del poblado sean correctas, unas leyes que tardarían, seguro, muchas décadas en desaparecer. Aunque el comportamiento “democrático” del consejo de Caura, y la presencia en él, según me ha parecido ver, de mujeres, es como mínimo anacrónico. La democracia, el derecho a expresar las opiniones libremente y la actividad representativa y “democrática” en un consejo ciudadano no pertenece, ni mucho menos, a la realidad política y social de los pueblos indígenas de la península Ibérica en la Antigüedad.

Aciertos y errores; errores y aciertos que iremos viendo a lo largo de las emisiones de los próximos capítulos de la serie, y que intentaremos desgranar y analizar aquí en Culturalia.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

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