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Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo octavo. La derrota.

El pasado miércoles 15 de diciembre Antena3 programó el último capítulo de este año (2010) de la serie Hispania la leyenda, que obtuvo el 24,1 % de la audiencia en el momento de su emisión, o lo que es lo mismo, 4.145.000 espectadores, que no es poco.

Sin embargo si que es poco lo que podemos comentar del capítulo en particular, ya que la mayoría de las subtramas iniciadas en entregas anteriores no han hecho más que seguir su evolución propia, sin aportar, eso sí, demasiadas novedades o cambios. Eso no significa que la tensión de la historia haya decrecido lo más mínimo, y el siguiente resumen nos lo mostrará.

En el campamento romano la situación entre Galba, su mujer Claudia y el legado Marco ha llegado a su clímax (casi) final, intentando la patricia asesinar a su marido con la ayuda de su amante y de su esclava Sabina. Un intento que, felizmente para Galba, no ha acabado en éxito. A esta actividad conspirativa se ha sumado, al final, una victoria romana sobre los hombres de Viriato, en la que han muerto o han sido hechos prisioneros todos sus seguidores, a excepción del propio Viriato. El golpe militar ha sido enorme, lo que ha obligado al rebelde a contactar con Césaro y el resto de régulos y caudillos lusitanos para organizar una acción militar conjunta contra las tropas de ocupación romanas.

Poco más es lo que se ha avanzado en la trama: Helena ha seguido mintiendo a su padre y a Alejo, su prometido, haciéndose pasar por una hija solicita y sumisa para ayudar a Viriato y a sus rebeldes, y los cautivos hispanos han sido encarcelados en la tienda de prisioneros del campamento romano de la que han intentado, o mejor dicho, intentan escapar. La única novedad ha sido el anuncio de la posibilidad de que la hija de Viriato, que se pensaba hasta ahora que había muerto en la matanza perpetrada por Galba, siga aún con vida en Roma, como esclava del hijo del pretor.

La crucifixión de algunos de los rebeldes lusitanos

En el octavo capítulo hemos presenciado la crucifixión de algunos de los rebeldes lusitanos de Viriato, y entre ellos a Héctor, el hermano de Sandro. Por fin después de que la amenaza de tal suplicio hubiera sido citada en diversos capítulos, hemos podido contemplar su puesta en acción. Aunque en este capítulo la utilización de tal castigo sea acertada, es decir, se aplica a rebeldes lusitanos, las conversaciones y amenazas aparecidas en otros capítulos en la que el propio Galba y su legado Marco se veían amenazados por un final tan aciago, son totalmente erróneas. La razón es que la crucifixión solo se reservaba a esclavos, piratas y a enemigos del Estado romano (como en el caso de la revuelta servil de Espartaco o los rebeldes judíos), no a los propios ciudadanos romanos, que estaban exentos de este castigo, aunque no de la pena capital. A los ciudadanos romanos se les exiliaba y se les castigaba de una forma más honorable, pero nunca se les ajusticiaba con la crucifixión, que además, era considerada una muerte poco honorable, ya que el cuerpo del finado quedaba deformado por los castigos previos y por la propia estancia en la cruz y, las más de las veces, no recibía sepultura. Aún así, y como comentaba, Galba y Marco nada han de temer por sufrir una muerte de este tipo (sobre todo el pretor) ya que en el caso de ser considerados traidores a Roma su muerte, como ciudadanos, de seguro, se realizaría de una forma menos “dañina” y más honorable. Por desgracia, pues, otro error de documentación de la serie!!

Por otra parte, y después de muchos ruegos, Viriato se ha decidido a solicitar la unión de los diversos reyezuelos lusitanos para enfrentarse a Roma. Esto solo se ha producido una vez que el líder rebelde ha perdido a todos (y digo a todos) sus hombres tras la localización de la base de operaciones de Viriato por parte de Marco. Así, pues, para el próximo año, hemos de esperar (y eso parece adelantar el avance del capítulo noveno) que la lucha entre lusitanos y romanos cambié de registro y nivel, y podamos ver como Viriato se convierte en un auténtico rebelde y deja atrás su experiencia robinhoodiana, que era la que hasta ahora había llevado a cabo. Hemos visto, pues, a los caudillos lusitanos reunirse en consejo y decidirse por la lucha, aunque la actuación de las tropas romanas, alertadas por Alejo, ha permitido a Galba controlar la situación y apresar, también, a los régulos lusitanos.

La conspiración de Marco ha sido descubierta

Ya por último mencionar algo que me ha parecido todo un acierto, aunque no tenga que ver con el trasfondo histórico sino con la dramatización de la serie. Y este acierto no es otra cosa que la conversación que han mantenido Héctor y Galba antes de que este último se decidiese por crucificar al lusitano. Héctor se ha referido a la matanza que Galba llevó a cabo con los lusitanos desarmados (en el primer capítulo de la serie), el episodio conocido como “la perfidia de Galba”. Aunque inicialmente ha aludido al asunto como “matanza” rápidamente el mismo Héctor ha rectificado sus palabras y ha hablado de batalla, para conseguir, de esta forma, ganarse la benevolencia del pretor. Aquí podemos ver como, las más de las veces, las palabras que se utilizan en un guión (o en una conversación) pueden estar cargadas de significación, a veces incluso más de la que el mismo emisor puede llegar a ser consciente. Y nos permite hacernos una idea, también (aunque solo sea en el ámbito de la ficción) de lo difícil que es a veces estudiar el pasado a través de las fuentes escritas, de las obras de historiadores y escritores, tanto griegos como romanos, que para hacer referencia a un capítulo de la historia pueden llegar a utilizar una series de palabras de las que, a veces, desconocemos su sentido concreto o completo, o tienen más de uno, o, y esto puede ser aún peor, puedes tener un significado muy personal y propio para el mismo autor, hechos todos que puede llegar a emplazar elevados obstáculos en la carrera de fondo de un historiador actual que estudie la época antigua, que utiliza unas fuentes de información escritas, además, en un idioma que no es el suyo.

Bien, dejaremos, si un caso, esta última reflexión, espero que no demasiado pesada, para otro momento y esperaremos a ver el próximo capítulo de la serie, que, como nos ha dejado bien claro Antena3, se emitirá en el año 2011, fecha que, aunque no lo parezca, no está excesivamente lejos.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

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Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo quinto, Asesinos.

Un nuevo capítulo de la serie Hispania la leyenda y, como no, un nuevo análisis del mismo en Culturalia. Y así, como el que no quiere, podemos decir que sin duda, en el aspecto de interpretaciones y de realización, seguramente la de esta semana es la mejor entrega de las cinco que hemos visto. Pasaremos, pues, a resumir brevemente el capítulo.

Las primeras escenas de la quinta entrega nos muestran a un Viriato abandonando a los suyos tras la muerte de su hermana Bárbara. Parece que la dureza de la actividad romana ha acabado con la energía del líder rebelde. Sin embargo la inicial renuncia de Viriato generará algunos problemas de lideraje entre sus hombres, originados por la voluntad de algunos de ellos de ocupar su lugar. Por su parte Galba ha planeado una nueva estratagema: sus soldados han atacado diversas caravanas de comerciantes indígenas vestidos y armados como lusitanos, con el objetivo de hacer creer a todos que son los hombres de Viriato los culpables de tal agresión, haciéndole, así, perder apoyos entre la población lusitana.

En el campamento romano las cosas han empeorado entre Galba; Claudia, su mujer y Marco; el legado romano. Las noticias de la muerte del padre de Claudia y la posterior confirmación de que su marido ha estado involucrado en ella, ha empujado a ésta a intrigar abiertamente contra la vida de su propio esposo. La lucha entre el pretor y su esposa ha arrastrado, como siempre, a sus esclavas, Nerea y Sabina, e incluso a Marco, que tras las continuas ofensas de Galba hacia sus responsabilidades como legado militar y sus continuos errores, ha decidido sumarse a los esfuerzos de Claudia. Nerea ha podido por fin salir del campamento y ver a su prometido, Paulo, y ser la mensajera de Claudia para encontrarse con Viriato y pactar la muerte de su esposo durante la celebración de la fiesta de la fertilidad que se celebra en Caura.

Aquí, en el poblado, Teodoro ha proseguido maniobrando para hacerse con las riendas de Caura, en cuya actividad ha contado con la ayuda de su futuro cuñado Alejo, que ha demostrado desenvolverse muy bien ante la persona del pretor. El atentado contra Galba ha fracasado, hecho que ha provocado el arresto de Darío, que no se ha salvado de la muerte hasta el final del capítulo y la revelación de las estratagemas del pretor romano.

Alejo y Teodoro recriminando su actitud a Helena

Como era lógico de pensar Galba ha continuado maniobrando para conseguir vencer a Viriato, por lo que no es de extrañar su estratagema contra los comerciantes lusitanos. Una fechoría a pequeña escala que puede hacerle conseguir grandes triunfos. Su actitud hacia Claudia ha empeorado, sobre todo desde la muerte de su suegro. Como ya hemos dicho varias veces, el juego político entre el patriciado podía llevar a situaciones como esta, en la que las mujeres de la familia podían ser usadas como lazos políticos entre diversas familias nobles romanas, como fue el caso con César y Pompeyo y Augusto y Marco Antonio. En Roma no sería raro que las mujeres de las familias más ricas participaran también, conocieran e incluso fueran instigadoras de los asesinatos y complots políticos del momento.

El abandono momentáneo de Viriato ha tenido un peso dramático importante en el quinto capítulo y nos ha proporcionado dos asuntos de los que hablar. El primero es el lideraje entre los lusitanos. Con Viriato desaparecido las riñas entre sus hombres han tardado poco en aparecer, algo muy propio del lideraje personal que poseía Viriato. Sus hombres luchan con Viriato y bajo su autoridad, una vez desaparecida ésta, su desempeño comporta rivalidad entre sus hombres. El que demuestre ser más apto para sustituirlo obtendrá el éxito. No hemos de pensar, así, en el grupo rebelde de Viriato como en un estamento “oficialmente” organizado, con rangos férreamente establecidos, sino más como hombres y grupos de hombres que luchan bajo las órdenes se un caudillo, que los guía en su actividad de resistencia contra el dominio romano.

El otro aspecto a tener en cuenta es del sueño de Viriato, en el que hemos visto a las tres mujeres más importantes para él, su mujer, su hija y su hermana. La espiritualidad y trascendentalidad del sueño han sido muy bien conseguidos y nos muestra un aspecto que era muy real en la época: la importancia que se le daba a los sueños y a todo aquello sobrenatural que acompañaba la vida de los hombres y de las mujeres de la época, en la que la ciencia y el conocimiento científico del momento, como sabemos, aún no tenía explicación para todo.

El sueño de Viriato

La actitud de Galba ha provocado lo que se veía venir, la oposición y rebeldía de Claudia y, lo que es más importante aún, la sombra de rebelión entre sus tropas, personificada en la actitud de Marco. Este asunto era de vital importancia en el ejército romano, y, si se me permite, en todo ejército que exista. La actitud rebelde de una legión o de parte de ella podía hacer fracasar una campaña romana, y lo que es peor, acabar con la vida de su estado mayor. En la historia de Roma seria, por desgracia, algo muy común la rebelión y la usurpación política originada en los diversos cuerpos legionarios distribuidos sobre el territorio dominado por Roma. Un problema que no tan solo no pudo solucionar el Estado romano sino que, en parte, llevo a la caída de su poder en el siglo V d.C.

En referencia al poblado lusitano, en el capítulo del pasado miércoles hemos asistido a la representación de la “Fiesta de la Fertilidad”, la que parece peligrosamente parecida a la “fiesta mayor” de cualquier pueblo en la actualidad: Música, comida, divertimento en general… cosa bastante alejada del concepto de celebración en la antigüedad donde el culto a los dioses, los sacrificios y el hecho religioso dominaba por completo estas “festividades”. Un error de la serie, seguro, a la hora de documentarse y construir la trama del capítulo. Por otra parte, la presencia del gobernador romano en la “fiesta” es, como poco, bastante descabellada…

El verdadero culpable de los asesinatos de comerciantes

Por el contrario, la referencia a las leyes del Caura a la hora de juzgar y castigar a Darío, el hijo de Césaro, es un acierto. Roma no intentó, en ningún momento, ni en Hispania ni en ninguna otra provincia, asimilar y homogeneizar el territorio conquistado, sino que respetó, hasta cierto punto, las formas de vida y la organización política de los pueblos conquistados, solo eliminando aquello que se oponía a su poder indiscutible. Por eso las diferentes tribus y pueblos firmaban acuerdos o foedus con los generales romanos que les permitían mantener su “autonomía” hasta cierto punto. Tan solo las colonias creadas por Roma se organizaban a imagen de ella, aunque, aún así, siempre existían diferencias con la metrópolis. De ahí que la mención a las leyes del poblado sean correctas, unas leyes que tardarían, seguro, muchas décadas en desaparecer. Aunque el comportamiento “democrático” del consejo de Caura, y la presencia en él, según me ha parecido ver, de mujeres, es como mínimo anacrónico. La democracia, el derecho a expresar las opiniones libremente y la actividad representativa y “democrática” en un consejo ciudadano no pertenece, ni mucho menos, a la realidad política y social de los pueblos indígenas de la península Ibérica en la Antigüedad.

Aciertos y errores; errores y aciertos que iremos viendo a lo largo de las emisiones de los próximos capítulos de la serie, y que intentaremos desgranar y analizar aquí en Culturalia.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo tercero, La muerte de Viriato.

El pasado miércoles 3 de noviembre Antena3 programó, aún en su guerra por la audiencia con la cadena Telecinco, el tercer capítulo de la serie Hispania, la leyenda. En él se ha podido avanzar en la línea de la trama dramática y también, por desgracia, confirmar que la veracidad y el rigor históricos no son los elementos de guía de la serie.

Nos irá, pues, bien un pequeño resumen del argumento. El enfrentamiento entre los rebeldes lusitanos liderados por Viriato y los invasores romanos parece que va en aumento. Viriato y los suyos han castigado al campamento y las tropas romanas utilizando una táctica de guerrilla. Han corrompido la fuente de agua del campamento y han atacado sus avituallamientos. Por lo que Galba, Claudia, Marco y el resto de soldados se han quedado sin agua y casi sin comida, algo que seguro, puede poner nerviosos e intranquilos a los legionarios.

El pretor ha respondido a los ataques de Viriato con el requisición de comida del pueblo lusitano y aumentando la recompensa por la cabeza del rebelde, que ha subido de 300 a 500 denarios. Por su parte la relación entre Galba y su mujer parece que empeora, hecho al que ha ayudado la falta de higiene y de comodidades de Claudia debidas a la escasez de agua en el campamento.

En el poblado lusitano las requisiciones obligatorias de Galba han provocado más enfrentamientos en el Consejo del pueblo. Teodoro ha continuado con los rituales religiosos necesarios para unir en matrimonio a su hija Helena con el rico aristócrata indígena Alejo, lo que ha provocado que aquélla se debata entre sus deberes familiares y su auténtico amor por Viriato, antiguo cabrero de su padre.

Podemos considerar que la trama principal del episodio, la falta de agua y de víveres en el campamento romano, está basada en un sinsentido general. Como en cualquier ciudad, fortaleza o incluso campamento militar las necesidades de agua y de comida son un peliagudo problema, siempre y cuando el acceso a ellas esté impedido por un asedio o por fuerzas enemigas, que no es el caso. En el campamento romano nada priva a los soldados para poder desplazarse a cualquier río, arroyo o pozo de la zona y abastecerse de agua. La excusa de la falta de barriles y recipientes contenedores es muy poco creíble, como también lo es conseguir infectar el agua del río con los cadáveres de dos jabalíes y excrementos de caballo, aunque esto último sea algo necesario para iniciar la trama del capítulo.

Los rebeldes contaminan el suministro de agua del campamento romano

Sin embargo, aunque el planteamiento sea erróneo sí que nos permite ser consciente de que el avituallamiento y la logística del ejército romano, es decir, de grandes cantidades de hombres y animales, siempre fue algo costoso y necesario para alcanzar el objetivo de cualquier campaña militar. Incluso la falta de víveres y de agua, de lideraje en definita, podía acarrear una rebelión entre las propias tropas, cuyas vidas estaban en peligro en territorio enemigo, Por eso la ubicación de un campamento siempre fue algo estratégico. En la península Ibérica existe una ciudad, León, cuyo origen no es otro que el establecimiento de un campamento romano en el lugar, origen compartido con otras muchas ciudades tanto dentro como fuera de la Península, y cuyo propio nombre, León proviene, incluso, del término latín legio, o lo que es lo mismo, legión.

Lo que parece que no avanza es la cuantía de la fuerza rebelde lusitana capitaneada por Viriato. Pensemos que Galba ya habla de él como un gran rebelde, aunque hemos de pensar que Viriato solo tiene cuatro hombres a sus órdenes (y uno de ellos es un traidor). Esta claro que un rebelde de esa categoría, aunque tenga las simpatías de los lusitanos, no podía ser un rival digno para una legión romana. Me imagino que la falta de presupuesto impide a la producción de Antena3 hacer aparecer a más extras y aumentar el número de rebeldes. Hemos de pensar que Viriato fue un gran líder lusitano que se enfrentó a los invasores romanos con una fuerza compuesta, en algunos momentos, por miles de hombres, magnitudes éstas que aún no hemos visto en la serie.

Un acierto, aunque de dimensiones más modestas, es la forma en la que se desarrolla el enfrentamiento entre Viriato y los romanos. Es un enfrentamiento de guerrilla y de emboscadas, nunca una lucha directa. Justamente este fue uno de los aciertos de Viriato en su lucha contra Roma. Viriato desgastó a las tropas romanas en base a pequeños encontronazos y una lucha de guerrilla, ante la cual Roma era incapaz de contraatacar con éxito. Aún así, Viriato también obtuvo grandes éxitos militares contra las fuerzas romanas, a lo que le ayudaba su mejor y más preciso conocimiento del territorio.

Un elemento que no cuadra en demasía es el tema de la recompensa. Algo que parece más sacado de un western o de la historia de Robin Hood. Por cierto, un esquema, este último, en el que se basa la serie, ya que no olvidemos que en el enfrentamiento entre Viriato y Galba parece que el primero representa un comportamiento bondadoso y compasivo, roba a Roma para entregárselo a los “oprimidos lusitanos”, y en el que pretor romano encarna el mal, tomando decisiones crueles e inhumanas para conseguir su objetivo político, que no es otro que el de ascender en su Cursus Honorum, o carrera política en Roma. Una Roma que vuelve a estar presente en el capítulo, sobre todo en la relación entre Galba y su mujer Claudia. Esta última tiene como único objetivo volver a la capital del Lacio y gozar de todas las comodidades y lujos de la metrópolis italiana. La mención de su padre senador, aparece varias veces durante el episodio, siempre como recriminación a la actitud y formas de su marido.

Por lo que respecta a las costumbres religiosas lusitanas en este nuevo capítulo hemos podido ver la recreación de un culto lusitano, el realizado por Teodoro y su familia por la boda de su hija. El ritual realizado está dedicado a la diosa Ataegina, a la que se la ruega en favor de la fertilidad de la unión de Helena y Alejo. El culto a esta diosa estaba muy extendido en los territorio que más tarde formarían las provincias romanas de Lusitania y Bética, y simbolizaba la idea del renacer (la primavera), la fertilidad y la naturaleza. Por desgracia el ritual que vemos en la serie se parece en demasía a un bautizo cristiano, algo que podría ser anacrónico, aunque Teodoro habla de sacrificios y rituales purificadores que tendrían que ver, sin duda, con el animal asociado al culto de esta diosa indígena, la cabra.

El ritual de fertilidad dedicado a la diosa Ataegina

También hemos podido ver un ritual (doble) de incineración por la muerte de algunos lusitanos, uno de ellos más concretamente por el propio Viriato, hecho que da nombre al capítulo. La incineración era el ritual generalizado de enterramiento entre los lusitanos, desde el siglo IV a.C. Durante la incineración se cremaba el cuerpo del difunto y tras la extinción del fuego se recogían los restos de la cremación en una urna que se enterraba, muchas veces, junto a objetos, joyas o armas propias del difunto. En el capítulo del pasado miércoles pudimos ver la primera parte, y la más emotiva, de este ritual, la cremación de las piras funerarias, que estarían acompañadas, al menos en el caso de personajes aristocráticos o importantes del poblado, con desfiles y cánticos, e incluso combates sobre el túmulo en el cual era enterrado el cadáver.

Una imagen del ritual funerario de incineración

Para finalizar solo comentar que, aunque poco desarrollada por los medios propios de la producción televisiva, también hemos sido testigos en la serie del inicio del terror que provocó la resistencia lusitana y celtíbera sobre las tropas y los ciudadanos romanos, los cuales se negarían con el tiempo a enrolarse en los ejércitos de los gobernadores enviados a Hispania, por el miedo que provocaba la resistencia y la valentía indígenas, contra la que chocarían ejércitos romanos enteros en su empeño de conquistar la península Ibérica y sumarla a su imperio.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica televisiva: Hispania, la leyenda. Capítulo primero

Por fin, y después de algún que otro intento fallido, se ha estrenado en Antena3 la serie Hispania, la leyenda, un intento de reconstrucción histórica dramatizada de uno de los episodios más importante de la historia antigua en la península Ibérica: la conquista romana.

Un intento valioso en sí mismo ya que pocas han sido las ocasiones, en comparación con otros países europeos y, como no, con los cinematográficos EE.UU., en las cuales la producción televisiva o cinematográfica española ha recreado su historia, y menos aún la antigua, plagada de momentos y episodios históricos dignos de ser recordados y plasmados audiovisualmente.

Antena3 llevaba tiempo anunciando la producción y el estreno de una de sus series insignia de este año, o eso parece por el despliegue mediático de la misma. E intentaremos cada semana desde aquí, comentar el contenido dramático e histórico de la serie.

Lo primero que tenemos que hacer es ubicarnos temporalmente. La serie está ambientada en el año 151 a.C., momento en el que Roma ya había iniciado la conquista de Hispania. Las primeras legiones romanas habían llegado a la Península en el año 218 a.C. en un intento de cortar la línea de abastecimiento del general cartaginés Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.). Una vez vencido Aníbal y sus lugartenientes en la Península, Roma optó por no abandonar el territorio ocupado, sobre el cual inició la conquista del resto del territorio peninsular desde sus bases en las costas mediterráneas.

Servio Sulpicio Galba

Uno de los mayores obstáculos en esta expansión lo constituyó el pueblo lusitano, que habitaba la fachada atlántica central y meridional de la Península. Para llevar a cabo la conquista Roma no escatimó esfuerzos y envió un número ingente de tropas y a sus mejores generales, entre los que estaba Servio Sulpicio Galba, gobernador de la Hispania Ulterior en el año 151 a.C., con el objetivo de reducir a las tribus lusitanas que ofrecían resistencia y establecer la paz.

Aquí nos encontramos con el arranque de la serie ubicada en dos escenarios bien distintos, el poblado lusitano de Caura y el campamento romano, los lugares donde se iniciará la tragedia y la aventura de Viriato.

Como podemos observar en el poblado lusitano la riqueza no está justamente distribuida, ya que algunos, entre ellos el aristócrata Teodoro, poseen tierras y ganadería, este última una de las principales fuentes de riqueza de los lusitanos, mientras otros, entre ellos Viriato, casi no poseen nada. Aunque esta visión clásica de Viriato como pobre pastor lusitano no es seguida por todos los historiadores, ya que algunos lo consideran miembro de una de las familias aristocráticas lusitanas.

Aunque el meollo de la acción se va a decidir en el campamento romano donde el general Galba ha decidido llevar a la práctica de una forma muy personal las instrucciones políticas ordenadas desde Roma: conseguir la paz en las Hispanias. Galba se propone, como muchos otros de los gobernadores de las provincias romanas, conseguir un éxito en la Península que le sirva de trampolín en su carrera política en Roma. Para ello dispone de Marco, un legado militar frío, calculador y sin escrúpulos que le hace el trabajo sucio, y de un ejército, el romano, que era, por aquellos tiempos, la mejor máquina militar del Mediterráneo. Aunque la mujer del pretor, Claudia, parece que no le va a poner las cosas fáciles. Por lo que podemos saber el matrimonio entre Galba y Claudia ha sido, como era la regla entre el patriciado romano, un matrimonio de conveniencia, donde el amor tenía poco espacio. ¡Veremos en que se materializan las tensas situaciones y miradas entre Marco y Claudia!

El rebelde Viriato

Por otra parte, en el poblado lusitano de Caura vemos a la población indígena dividida. Algunos como Teodoro se han puesto de parte de los romanos, hecho habitual entre las aristocracias indígenas que veían su situación consolidarse con el avance romano, que aseguraba su situación de liderazgo en la sociedad provincial establecida por los nuevos dominadores. El consejo del poblado se manifiesta a favor de la colaboración con Galba, más parece por miedo que por voluntad. Sin embargo entre los lusitanos “de a pie” parece que el poder romano y las campañas militares dirigidas por sus generales no son muy bien vistas.

Todo ello llevará a una de las escenas más memorables de este primer capítulo, que no es otra que la trampa urdida por Galba para acabar con la resistencia indígena. Un hecho conocido históricamente como “la perfidia de Galba”. En el año 151 a.C. (que no en el año 156 a.C., como nos indica la introducción) el pretor romano reunió a los lusitanos con la promesa de concertar una paz y repartir tierras entre aquellos que depusieran las armas. Una vez entregadas estas Galba atacó a los indefensos lusitanos matando a gran número de ellos, acción por la cual fue procesado en Roma pero de la que salió absuelto. Algunos lusitanos sobrevivieron a esta matanza, entre ellos se encontraba Viriato, y huyeron a las montañas, desde donde con el tiempo organizarían la resistencia contra el dominio romano que les llevaría a luchar y a vencer a diversos de sus ejércitos.

La escena de Hispania, la leyenda que reconstruye está pérfida acción es, de momento la más épica de la serie, y demuestra un intento por darle grandiosidad al momento, aunque la digitalización de la misma se note en demasía.

Nerea, la esclava lusitana

La unión de los supervivientes de la matanza y de los contrarios al dominio romano será el hilo conductor de los siguientes capítulos donde veremos el resultado de las andanzas de Viriato y los suyos, que conformaron con el tiempo, a nivel historiográfico y también popular, un referente de la resistencia de los pueblos hispanos contra el dominio y la tiranía extranjera.

Aciertos: la rápida y acertada muestra de las diferencias sociales en la sociedad lusitana; la presentación de las élites indígenas (Teodoro) voluntariosas al fin por colaborar con Roma; La relación matrimonial entre Galba y Claudia, donde el amor entre los cónyuges y los escarceos amorosos serán, seguro, cuantiosos y la representación del pretor Galba como un político/general con la única voluntad de conseguir un éxito en la provincia y volver triunfante a Roma.

Desaciertos: El principal, hablar de los lusitanos como hispanos. A mediados del siglo II a.C. no existía aún el concepto de Hispania/España que tenemos hoy en la actualidad. Los lusitanos al no haber sido conquistados aún por Roma e incluidos en su provincia no se podían considerar hispanos, es decir, habitantes de Hispania, sino meramente indígenas o lusitanos. Hispania era el territorio dominado por Roma, no el que se escapaba de su poder. La caracterización de Paulo, un joven aguerrido lusitano. Su entrada en el campamento romano (casi fantástica) y su evasión del mismo, y sobre todo, su interpretación, parece que dejan mucho que desear, al menos en este primer capítulo.

Tendremos que ver un poquito más para poder emitir una opinión clara y justa. De momento solo puedo decir que el capítulo piloto de Hispania, la leyenda deja las cosas abiertas. Será un acierto o un fracaso… eso lo tendremos que ver.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez