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Marc Angelet, autor y director de “Ego”: “Todos sabemos que nos miran.”

No es profeta. Pero sí un observador despierto. Y el resultado de sus pesquisas está a punto de invadir nuestras pantallas individuales.

marc-angelet¿Qué es “Ego”?

Es varias cosas: un “thriller”, una comedia y, al mismo tiempo, una aplicación de teléfono móvil que propone al usuario pequeños retos. Esa aplicación llega a causar la desconexión y posterior muerte de un montón de personas y quería contar el proceso que les lleva a eso.

¿Qué ventajas e inconvenientes tiene esa aplicación particular?

Todos tenemos deseos que nunca nos atrevemos a llevar a cabo. Son miedos e inseguridades sin los cuales viviríamos mucho más felices. “Ego” te permite tirarte a la piscina, romper las barreras que te impiden actuar. Para ello, te propone empezar a jugar con él hasta crearte una adicción y conseguir que dejes de decidir por ti mismo cediéndole su voluntad.

Uno de los personajes de la obra dice que lo que deseamos no es siempre lo que queremos.

Deseamos muchas cosas en la vida pero, cuando las tenemos, nos damos cuenta de que una gran parte de esas fantasías hubiese sido mejor no haberlas realizado. Cuando al hacerlas te das cuenta de que eran mucho más sencillas de lo que parecían, quieres más. Y ahí empieza el peligro.

Ha pasado tiempo desde que el ordenador “HAL 9000” de “2001: Una odisea del espacio” (Stanley Kubrick, 1968) controlara los sentimientos humanos. Ahora tú das un paso más allá.

“Ego” es una especie de Pepito Grillo que te dice lo que tienes que hacer porque te conoce mejor que tú mismo. Sabe lo que deseas y te anima a probarlo. La tecnología nos supera y eso es un hecho. Quise acabar la historia diciendo que quien manda es “Ego”. Y por eso la misma aplicación decide cuándo se acaba la obra. Lo interesante de nuestra propuesta es que cuando el espectador acaba de verla se pregunta si se bajaría o no una aplicación así. Yo lo haría seguramente.

Reflejas el peligro de las formas de comunicación actuales.

Estamos en un momento en que la tecnología va a tal velocidad que se instala en nuestras vidas antes de que podamos conocer su dimensión ético-moral, si es positiva o negativa y las consecuencias que ello pueda tener. Nosotros la creamos pero, paradójicamente, nos quedamos detrás. Después de llevar un tiempo usando todos Facebook, sabemos que el Sr. Barack Obama y la NSA (la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos) nos controlan a través de las fotos que colgamos. Las redes nos hacen la vida más cómoda pero dejamos en ellas mucha información sobre nosotros de la que no somos conscientes. Todos sabemos que nos miran y, aun así, jugamos. Estamos inmersos en este mundo y no podemos salir de él.

¿De dónde surgió esta obra?

La Sala Flyhard me la encargó y, como asiduo espectador que soy de su programación, quise hacer una comedia que se moviera en esa línea.

Los personajes están bien definidos pero son estereotipos.

La comedia exige unos personajes que desempeñen unos roles muy claros desde el principio. Tenemos a un policía duro, al “friqui”, al tío indeciso y a la chica estudiosa pero que se descontrola. Así, cuando la aplicación protagonista entre en acción, el espectador sabrá perfectamente cómo afectará a cada uno de aquellos.

Por una parte, cuentas una investigación policial. Por otra, los hechos que la motivaron. Eso hace que la obra sea muy ágil.

Como autor, me gusta superponer planos de tiempo mediante el flash-back, propio del lenguaje cinematográfico. Me parece fascinante que en el breve espacio de tiempo que dura la representación puedan transcurrir días, años…de ficción. Así, el público se ve obligado a estar muy atento a lo que pase.

También incluyes referencias culturales muy cercanas.

Quería que el espectáculo pasase hoy y en el barrio de Sants de Barcelona, donde también está situada la Sala Flyhard. ¡En un “pequeño garaje” de aquí va a ser donde se produzca este “Fin del Mundo”!

¿Qué es el teatro para ti?

Una forma de expresión muy rápida, muy directa. Es inmediatez, como de empezar a parir cosas. Al mismo tiempo es un juego…

Recomiéndame una obra de teatro que hayas visto recientemente.

Este no es un lugar adecuado para morir” de Albert Boronat que estuvo en la Sala Beckett de Barcelona el pasado mes de septiembre. Es una maravilla.

¿Cómo curamos la adicción al teléfono móvil?

 No sé. Dímelo tú porque yo estoy enganchado…

Tengo la respuesta. Pero entonces se interpone el zumbido de mi dispositivo.

por Juan Marea

“Ego” se representa hasta el 30 de diciembre.
http://www.flyhard.org/?p=3636

Estreno teatral: Black Out-Doppelgänger, en la Sala l’Estruch de Sabadell

El coreógrafo Jordi Cortés se vuelve a sumergir en las limitaciones y posibilidades del cuerpo humano con el estreno de BLACK OUT – DOPPELGÄNGER en L’Estruch de Sabadell, un espectáculo que  contará con la ayuda de la tecnología 2.0 y se podrá ver en streaming live, cosa que hará que se multipliquen los espectadores que lo verán.

Para el coreógrafo Jordi Cortés las infinitas posibilidades y limitaciones del cuerpo humano configuran un material precioso para transformarlo en danza, en teatro, en un viaje hacia el interior del alma humana. En Black Out-Doppelgänger, Cortés redunda en su búsqueda de lo que pueden decir los cuerpos cuando viven una dificultad y se interroga sobre el poder de la imagen y sobre su contrario, que es la sombra. El espectáculo se ha creado en residencia en L’Estruch de Sabadell y también se estrena aquí el próximo sábado 11 de diciembre en una única función.

Cortés
es un gran coreógrafo y, junto a todo el equipo de la compañía, conducen la nave de Alta Realitat hacia espacios creativos que pocos se atreven a pisar. Con su anterior montaje, titulado V.I.T.R.I.O.L., Cortés tuvo el atrevimiento de incorporar en su elenco a personas discapacitadas. Ahora, las luces y sombras de Black Out… tampoco existirían sin ellas.

“Mezclar diferentes elementos para llegar a la esencia”, es lo que pretende Cortés. V.I.T.R.I.O.L. proponía un espectáculo singular entorno a la belleza y reflexionaba sobre el cuerpo humano y la imperfección, la fealdad, el dolor… Black Out-Doppelgänger sigue la estela del anterior, pero busca la sombra del cuerpo, trabaja sobre la luz que desprendemos los humanos, se cuestiona la dualidad y las imágenes de los interiores y exteriores que todos nos fabricamos y se adentra en la idealización. Cortés construye sus espectáculos sobre la marcha, sabiendo cuál es el objetivo de la pieza, pero haciendo que el camino dé las respuestas definitivas.

En V.I.T.R.I.O.L., la integridad de la carne era vista como un objeto hecho de músculos, vísceras, nervios, estímulos, cerebro y consciencia propia. En BLACK OUT, el objeto pasa del mundo interior que conoce en un mundo exterior que desconoce y que interpreta ya sea como a luz o como en la sombra, como una imagen o un objeto. Si antes era la proximidad entre los objetos diferentes la que permitía interactuar, esta vez el objeto de estudio de los textos será justo la distancia entre ellos.

Una de las bases de este proyecto innovador es la interacción del público. Mediante las tecnologías 2.0 la interacción llegará hasta las casas de los usuarios. Juntando el live streaming con las redes sociales se consigue llevar el teatro dentro de las casas de los usuarios y no sólo esto, también la interacción con la obra.

Se está realizando una campaña de captación y comunicación con el fin de poder conseguir el máximo de espectadores conectados en el momento de la representación. De forma que los usuarios serán una parte activa de espectáculo y a su vez, por efecto viral, los contactos de estos usuarios tanto en Facebook como en Twitter, que pasarán a formar parte del colectivo inmenso de la representación, convirtiendo el espacio donde se representa el espectáculo en el teatro con más aforo del mundo.

Cortés trabaja como intérprete y coreógrafo en España, Gran Bretaña, Holanda, Eslovenia, Portugal, Nueva Zelanda, en producciones que han viajado por diferentes partes de Europa, América y Oceanía. Funda las compañías Lanónima Imperial y Heightened Reality Londres. Colabora, además, con compañías como Iztok Kovack, Nigel Charnock, Wendy Houston o DV8 Physical Theatre, donde estuvo cinco temporadas durante su estancia en Londres. Participa en diversos proyectos de creación con Theatre Complicite, Bunker, Jerwood Foundation, Theater Paneke y Atalaya Teatro, entre otros.

MÁS INFORMACIÓN:
http://www.facebook.com/ALTAREALITAT.PAGINA.OFICIAL
http://twitter.com/altarealitat

La conexión se hará con streaming live a través del enlace: www.altarealitat.com/blackout

ALTA REALITAT, www.altarealitat.com, es una empresa cultural de espectáculos, con un objetivo muy definido: apostar por formas de creación innovadoras, por textos contemporáneos y los nuevos autores, por la fusión de disciplinas artísticas; siempre dentro de una firme vocación multicultural y humanista.

Black Out-Doppelgänger” se representará en la Sala L’Estruch de Sabadell el próximo 11 de diciembre de 2010. Se podrá seguir a través live streaming y de las redes sociales como Facebook y Twitter.

Dirección y coreografía: Jordi Cortés
Intérpretes: Mercedes Recacha, Maxime Iannarelli, Raül Perales y María José Moya “La Jose”
Texto: Miguel Orbaneja Gil de Biedma
Ayudante de dirección: Glòria José
Música y espacio sonoro: Jesus Díaz – Gabriel Fletcher
Diseño Espacio y Luces: Llorenç Parra
Vídeo Creación: Denise Castro
Fotografía: Yoana M2
DVD: Adrià Egea
Producción y Management: ALTA REALITAT

Horario: Sábado 11 de diciembre a las 21:30 horas.
Precio: 10 €.

Crítica cinematográfica: La red social, de David Fincher

500 millones de usuarios han hecho de Facebook la red social con mayor éxito en la actualidad. ¿El secreto? Nadie sabe a ciencia cierta cuál es ni qué lo hace tan adictivo, pero ahí seguimos nosotros, comprobando en cada momento el estado de nuestros agregados, curioseando sus fotos y mandando solicitudes de amistad de forma indiscriminada. Sea como sea, un fenómeno de tal magnitud no podía pasar desapercibido a la gran industria, tanto la literaria como la cinematográfica, así que Ben Mezrich decidió escribir la historia del joven genio que creó la web (titulado de forma significativa Multimillonarios por accidente) y, tras el rutilante éxito del libro, el prestigioso David Fincher (El club de la lucha, Seven, El curioso caso de Benjamin Button) se ha encargado de llevarlo al cine bajo el título de La red social.

La red social es el biopic de Mark Zuckerberg (a quien interpreta de forma excelente Jesse Eisenberg), un brillante informático que, en la actualidad, con apenas veintiséis años y gracias a su invención, maneja un patrimonio de 4.000 millones de dólares. El film comienza con la ruptura con su chica, quien harta de la soberbia de la que hace gala el joven decide abandonarlo. Era el año 2004, y aquella misma noche, dolido por la situación, decide crear una web donde votar a la estudiante más atractiva de entre todas las universidades, embrión de su futuro éxito. La película avanza paralelamente entre los momentos iniciales de Facebook y los juicios que mantuvo Zuckerberg con aquéllos que se sintieron estafados por él: por un lado, su por entonces único amigo y socio, Eduardo Saverin, y por otro lado los hermanos Cameron y Tyler Winklevoss, quienes aseguraban ser los padres intelectuales del proyecto.

Para dar vida a Mark Zuckerberg el elegido fue Jesse Eisenberg (Una historia del Bronx, Bienvenidos a Zombieland), actor que aprueba con nota la difícil tarea de interpretar a alguien tan complejo y asocial como Zuckerberg, un personaje que requería una actuación contenida para no caer en la caricatura fácil. Por otro lado, Andrew Garfield interpreta al único amigo de Zuckerberg en Harvard, Eduardo Saverin, mientras que la nota pintoresca del casting, aunque tras ver la película se revela como todo un acierto, la encontramos en la elección del cantante Justin Timberlake para interpretar al asesor del protagonista y fundador de Napster, Sean Parker.

 

Escena de la película

Fincher trata de explicar, de forma dura y sin concesiones que pudieran favorecer al personaje (y seguramente esa visión cruda es la que no ha gustado al mismísimo Zuckerberg, quien ha afirmado que no se reconoce en la película), cómo alguien incapaz de relacionarse, tan inteligente como antipático y egoísta, fue capaz de crear una web que ha cambiado la forma de comunicarse de buena parte de la sociedad del siglo XXI. Para el director era esencial no otorgar a la informática más peso del que fuera estrictamente necesario, y por ello el origen de Facebook no es más que una excusa para hablar de aquellos temas universales que a todos nos interesan, desde la amistad o la traición hasta los celos y las envidias, pasando por la soledad que siente el protagonista en la cúspide de su éxito, y quizás por ello la película atrapa desde el primer instante tanto a los adictos a las nuevas tecnologías como a los que las desconocen por completo. Por otro lado, siendo Fincher el hombre tras la cámara, era de esperar un film de bella factura que no decepciona, construye una obra visualmente moderna e impecable, y eso se nota especialmente en los pasajes que recrean la parte más lujuriosa de la historia. Finalmente, para asegurar el éxito de la película tan solo faltaba contar con un buen guionista que fuera capaz de dar forma al proyecto, y esa figura la encontraron en Aaron Sorkin, de moda en Estados Unidos tras el sonado éxito de la serie El ala oeste de la Casa Blanca.

Así, pues, La red social es una excelente película que narra cuán irónico que resulta que un hombre con tantos problemas para comunicarse con su entorno sea el creador de la exitosa Facebook.

Título: La red social / ‘The social network
Director: David Fincher
Intérpretes: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Justin Timberlake, Rooney Mara
País: Estados Unidos
Duración: 120 minutos
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Escrito por: Robert Martínez Colomé