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Crítica serie: Electric Dreams, basada en los relatos de Philip K. Dick

Ya sabéis que lo que es actualmente, la televisión le ha ganado la batalla al cine. La producción de series de todo tipo y de todo género ha creado, además, un nuevo tipo de espectador que goza consumiendo, algunos compulsivamente, todo aquello que se puede visualizar en cualquier tipo de pantalla. Debido a ello los más diversos géneros están viviendo un apogeo en los más variados dispositivos móviles, plataformas y, como no, también en las televisiones. Gracias a esta vorágine audiovisual en el año 2017 Amazon Prime estrenó Electric Dreams, una miniserie de diez capítulos basada en relatos de ciencia-ficción de Philip K. Dick.

“La serie analiza a la humanidad y al ser humano en diez episodios independientes al estilo de La dimensión desconocida o Black Mirror. De 5 a 5000 años en el futuro, cada historia de esta antología cuestiona qué significa ser humano en mundos excepcionalmente ambiciosos, terrestres y aun así fantásticos”.

Electric Dreams es una muy buena idea, al menos sobre el papel, que permite a los espectadores disfrutar con uno de esos hacedores de la ciencia-ficción, que ha alcanzado a lo largo de su carrera literaria altas cotas de excelencia y del que podemos recordar relatos y films basados en ellos como Blade Runner, Desafío total o Minority Report.

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Si bien, la propuesta, positiva e incluso diría que esperada por los fans de K. Dick, no acaba de obtener el mejor resultado posible. Como os podéis imaginar un producto que contiene diez historias diferentes, basadas en diez relatos diferentes, dirigidos por 10 directores diferentes y con actores y actrices también diferentes, da como resultado capítulos de interés y acabado diferentes.

Un producto, eso es cierto, de alta gama, esto es, la calidad técnica, los efectos especiales y los aspectos técnicos de la serie están muy logrados, y le dan a los diversos episodios un aspecto más bien integrado, pero los guiones, sobre todo, las direcciones y las interpretaciones, o lo que lo mismo, el proceso creativo de producción, hacen que los capítulos, y con ellos la serie, obtenga un resultado muy desigual.

Como sabéis, Philip K. Dick se interesaba en sus reflexiones literarias en la contradicción entre realidad y ficción y también en las propias incoherencias del alma humana, de las que por desgracia, estuvo bien surtido, bastándole solo con mirar distraídamente a su alrededor, más o menos como en la actualidad… Pero la puesta en escena de los episodios de la serie no es siempre la mejor. Así, pues, de entre los diez episodios de la serie destacamos en Culturalia algunos por lo interesante de la trama y por su plasmación audiovisual.

Entre los mejores episodios podemos destacar Real life o Safe and Sound, que nos proponen un nuevo debate sobre la realidad y la ficción generada por los dispositivos de inteligencia artificial; Human is, que, aunque parezca redundante, reflexiona sobre la humanidad del ser humano y Autofac, que nos muestra los efectos del consumismo a gran escala, la contaminación y su afectación en el medio ambiente, y como no, en el futuro de la humanidad. Entre los episodios menos conseguidos encontramos Impossible Planet, The Commuter, Crazy Diamond, Kill all others o The Father Thing, este último con una historia muy similar al típico relato de invasión de ultracuerpos.

Como os decía, Electric Dreams es una buena noticia al ser una propuesta televisiva basada en los relatos de Philip K. Dick, aunque su materialización, si bien en su globalidad correcta, no ha sabido hacer la mejor elección de los relatos más interesantes del autor americano, ni materializarlos televisivamente de la mejor forma posible. Aún así, vale la pena el visionado de la serie y la posterior reflexión que los temas tratados en los capítulos pueden sugerir en el espectador, la clave, sin duda, de la mejor ciencia-ficción.

Título original: Electric Dreams
Año: 2017
Duración: Serie 10 capítulos (50 minutos)
País: Reino Unido
Dirección: David Farr, Tom Harper, Marc Munden, Julian Jarrold, Jeffrey Reiner, Francesca Gregorini, Dee Rees, Peter Horton, Alan Taylor, Michael Dinner
Reparto: Nicole Agada, Matthew Raymond, Ann Akin, Anthony Boyle, Tom Brooke, Rudi Dharmalingam, Jack Reynor, Geraldine Chaplin, Naveed Khan, Marko Leht, Rebecca Manley, Tuppence Middleton, Anne Reid, Timothy Spall, Hayley Squires, Bryan Cranston, Steve Buscemi, Greg Kinnear, Mireille Enos, Juno Temple
Guión: Jack Thorne, Michael Dinner, David Farr, Ronald D. Moore, Matthew Graham, Tony Grisoni, Jessica Mecklenburg, Dee Rees, Travis Beacham, Kalen Egan, Travis Sentell (basado en los relatos de Philip K. Dick)
Música: Olafur Arnalds
Fotografía: Felix Wiedemann, Tony Slater Ling, Ollie Downey, Ole Bratt Birkeland, David Katznelson, John Lindley, John Duffy
Productora: Channel 4, Sony Pictures Television
Género: Serie de TV | Ciencia ficción | Antología

NOTA CULTURALIA: 6
NOTA IMDB: 7.3
NOTA FILMAFFINITY: 6.3
NOTA ROTTEN TOMATOES:

• Crítica: 72%
• Audiencia: 76%

Crítica cinematográfica: Guerra Mundial Z, de Marc Forster.

pos3111_2Hace ya varios años, poco más de una década, que los zombis volvieron a imponerse como fenómeno cinematográfico de éxito después de vivir una larga temporada reducidos al ostracismo de los juegos de ordenador y de los films de terror de (muy) bajo presupuesto. Todo ello comenzó a cambiar a raíz del estreno de películas como Resident Evil (Paul W.S. Anderson, 2002), 28 días después (Danny Boyle, 2002) o Amanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004). Un resurgir que se potenció aún más con la publicación de libros como Guerra Mundial Z (Max Brooks, 2006) o El resurgimiento (Brian Keene, 2003), que consolidaron un nuevo género literario todavía en alza. Todo ello llevó a que los zombis volvieran a convertirse en personajes de terror que atraían (y atemorizaban) a los espectadores a los cines, para lo cual se introdujeron algunas novedades que incluían generosas dosis de violencia y un desmesurado aumento de la movilidad de los muertos vivientes, que ya querríamos muchos de los que supuestamente aún estamos “vivos y coleando”.

Este primer párrafo introductorio me sirve así, como quien no quiere la cosa, para presentar uno de los estrenos del año, Guerra Mundial Z, una película de terror que se mueve dentro de la oleada (a veces tsunami) que representa aún en la actualidad el género de los muertos vivientes. El film, dirigido por Marc Forster, adapta el bestseller del propio Brooks y, sin duda, hará las delicias de los amantes del género y de las películas de terror/acción en general. El inicio de la película nos presenta el hogar familiar en el que vive Gerry Lane (Brad Pitt), antiguo funcionario de la ONU. Lo que parece un día como otro cualquiera se convertirá en un infierno apocalíptico tras el estallido de una amenaza biopatológica muy contagiosa que convierte a los respetados ciudadanos en autenticas máquinas de muerte y de contagio. Tras ser rescatado junto a su familia Lane es reclutado por el gobierno estadounidense superviviente para acompañar al joven virólogo, Dr. Andrew Fassbach, al que se cree el epicentro de la epidemia en Corea del sur, con el objetivo de conocer el origen del virus y su posible cura. Tras la muerte de Fassbach, Lane se verá obligado a desarrollar por su cuenta la investigación. Su fracaso puede comportar el fin de la humanidad.

im_world war zGuerra mundial Z es una película que tiende al realismo. Sí, aunque pueda parecer mentira que una película de zombis con los tráilers que nos han mostrado, en la que podemos observar escenas fantasmagóricas de ataques y violencia zombi, se pueda considerar realista, el film sigue en parte la vía iniciada con Contagio (Steven Soderbergh, 2011), si bien elevada a la novena potencia zombi. En él seguiremos a Lane en su investigación sobre lo que ha provocado la epidemia mortal y sobre su cura. El film nos transporta por una montaña rusa en la que a cada escena de acción, terror (del bueno!!) y destrucción zombi le sigue otra escena de reposo, para permitir al espectador que coja aire para el próximo apretón. De esta forma Forster equilibra la adrenalina generada por el film alternando la investigación sobre la epidemia y la lucha contra los horribles seres que esta crea.

La película nos da, además, una visión global del asunto, lo que es todo un acierto. La acción, aunque comienza en Estados Unidos con protagonistas y situaciones de cuño americano, se desarrolla por todo el mundo, siguiendo de esta forma el espíritu de la novela/informe original de Brooks, constituida por una recopilación de informes sobre una plaga de zombis “ficticia” a escala mundial. De ahí que la película se ambiente, además de en EE.UU., en Corea del sur, en Israel y finalmente en Gales, dando una visión algo más diversa de lo que acostumbran a ser las películas de terror “made in USA“.

Columna-zombie-WWZForster no abusa, además, de los efectos especiales debido, en parte, a este equilibrio de escenas que comentaba, hecho que le confiere al film una imagen más realista y alejada de los juegos de ordenador, que la asemejan a films del estilo 28 días o el Amanecer de los muertos. La acción zombi está bien conseguida (yo incluso diría que muy bien conseguida) y mezcla escenas de terror ambiental con otras de plena acción zombi llevada al extremo, como es el caso del episodio ambientado en Israel. Por su parte Brad Pitt, el principal protagonista y héroe de la película, lleva a cabo una interpretación adecuada para un tipo de film como este, en los que no importa tanto la actuación en sí, como la presencia y el empaque del actor en cuestión. Así, pues, Pitt cuadra a la perfección con el papel a él asignado y le da al mismo una entidad física correcta. El resto, evidentemente, se cede a las escenas de acción y terror.

Y en estas sí que destaca el film. Les puedo asegurar que tuve miedo viendo la película, y no se olviden que este es el objetivo principal de la inversión en producción, cuya voluntad es traducirse en ingresos en taquilla. El film consigue meterte en la acción con unas escenas de terror muy bien resueltas, si bien el avance de la investigación epidemiológica sufre de algunos vaivenes y exageraciones difíciles de evitar en un film que propone una “tensión terrorífica” de gran impacto. Además, como no podía ser de otra forma en un film yanqui, el papel de la familia y su supervivencia, pesan a veces demasiado en la trama, aunque proveen algún reproche burlón como el de la huida de la base militar de Corea del Sur.

Guerra Mundial Z es una buena película de terror y una buena película de zombis, muy esperada por un público fan falto de productos de categoría en las últimas temporadas y que aprecian el esfuerzo de adaptar una de las novelas de más repercusión en el sub-mundo de los muertos vivientes. Os aseguro que la película no defraudará a aquellos que quieran pasar un buen rato “pasándolo mal en el patio de butacas” y disfrutando de acción zombi “en su tinta”. Aunque, como siempre, sería preciso confirmar si se trata de un film de zombis o uno de infectados, seguramente uno de los grandes debates propios del subgénero y difícil de discernir en la mayoría de los casos. Pero ¿y qué creéis vosotros?

Título: Guerra Mundial Z (World War Z)
Director: Marc Forster
Reparto: Brad Pitt, Mireille Enos, Eric West, Matthew Fox, David Morse, James Badge Dale, David Andrews, Michiel Huisman, Julian Seager, Elyes Gabel, Julia Levy-Boeken, Iván Kamarás, Trevor White, Sarah Sharman, Lee Nicholas Harris
Guión: Matthew Michael Carnahan
Música: Marco Beltrami
Fotografía: Robert Richardson
Fecha de Estreno en España: Viernes, 02 de Agosto de 2013
Género: Terror, acción
Nacionalidad: USA
Año: 2012
Duración: 116 minutos
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez