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Artículo: Ciencia Ficción Dura

Fiasco_Stanislaw LemUno nunca sabe dónde o de qué forma puede encontrar algo nuevo, algo que valga la pena, algo maravilloso. Depende de a quién se le pregunte las respuestas pueden ser muy diferentes. En mi caso la lectura de un libro se ha convertido en el descubrimiento de todo un gran género: la Ciencia Ficción Dura.

Cuando escogí como nueva lectura el libro Fiasco de Stanislaw Lem no sabía lo que me esperaba. La novela se sitúa en el futuro, como cualquier buena novela de ciencia ficción y narra los esfuerzos de una expedición científica terrícola para contactar con la civilización extraterrestre de Quinta. Lo que puede parecer el argumento de infinidad de libros y de películas del género, se convierte en manos de Lem y del género de la ciencia ficción dura en una pequeña gran obra de arte.

Si al libro le cuesta un poco arrancar y situar al lector en posición de salida (algo que parece bastante común en el autor) poco a poco la acción y las reflexiones presentes en la novela van absorbiendo nuestra atención y nos van introduciendo en un futuro más que posible y en una aventura espacial, cultural y comunicativa de gran contenido.

Lem es uno de los grandes representantes de la ciencia ficción mundial y uno de los pocos escritores del género que consiguió fama mundial sin escribir en lengua inglesa. Para explicarnos su historia, en su novela Fiasco, Lem se introduce en el género de la Ciencia Ficción Dura.

Este género, como la ciencia ficción más general, tiene sus orígenes en la el siglo XIX con autores ampliamente conocidos como Edgar Allan Poe, Julio Verne o H. G. Wells. Su característica más significativa es la importancia de la ciencia y de la tecnología en el desarrollo de la historia, que se basa en las teorías científicas conocidas en el momento en que se publica la novela. Es decir, la obra muestra un gran realismo científico y el autor no se deja llevar por fantasías ni nos presenta realidades fuera de los parámetros aceptados por la ciencia.

Cita con Rama_ Arthur C ClarkeEl término de Ciencia Ficción Dura se consolidó con la generificación de la ciencia ficción en la década de los años 20 del siglo pasado, tomando conciencia propia como género con un público lector propio.

A mediados del siglo XX ya existía toda una jerarquía de las ciencias más aptas para el desarrollo argumental de las novelas del género, entre las que destacaban la física, la química y la astronomía. En un nivel inferior estaban situadas las ciencias biológicas, y las ciencias sociales (antropología, economía, ciencias políticas y la psicología experimental).

Aunque así, a primera vista, puede parecer algo difícil y arduo de leer, todas las resistencias desaparecen con la lectura de las primeras páginas de cualquier buena novela de género. La historia se organiza con base al conocimiento científico, pero también en función de la capacidad del autor de crear no solo una historia plausible, sino interesante e incluso didáctica.

Si en un principio puede parecer que las historias y los argumentos nos hacen escapar de la realidad, que nos hacen viajar a lugares y tiempos distantes, esta percepción es en parte equivocada. En la mayoría de los casos el viaje que realiza el lector, que puede llegar a ser inmenso, no hace más que alejarnos de nuestra realidad para reflexionar sobre ella. Los conflictos, las situaciones y las tramas científicas se convierten en herramientas de discusión sobre la realidad en la que vivimos. Es una evasión del mundo real para conseguir regresar a nuestro entorno pudiendo reflexionar sobre el mismo, apoyándonos en una historia de ciencia ficción con fundamento. Algo así como un viaje a lo lejano para reflexionar sobre lo cercano.

Tau Cero_Poul AndersonNormalmente las tramas de la Ciencia Ficción Dura nos presentan un Universo gobernado fría y férreamente por las leyes de la ciencia. Los protagonistas de las diversas historias se tendrán que enfrentar a ellas, ya sea para salvar su propia vida o para asegurar la supervivencia de la humanidad. Será en este combate donde, además de disfrutar de la historia, el lector podrá recrearse también con los entresijos y misterios que nos depara la ciencia, normalmente demasiado alejados de la persona de a pie.

Tampoco se ha de creer que para leer una novela del género se ha de ser un licenciado en la materia o un conocedor profundo de la ciencia y de la tecnología en general. No tenemos que pensar que la trama de la obra va a necesitar del lector el conocimiento ni de las valencias químicas del Potasio ni de la configuración energética de un pulsar. Muchos de los autores poseen, sí, amplios conocimientos científicos, muchos tienen carreras universitarias y experiencia, tanto en sus áreas respectivas tanto como en la docencia. Esto hace posible al lector comprender de una forma adecuada los parámetros científicos por los cuales transcurre la historia.

Para conseguir esto, el autor incluye normalmente algunos párrafos explicativos y aclarativos en la novela, con el objetivo de situar al lector, eliminando así los obstáculos para los menos conocedores en la materia.

Otro de los aspectos comunes en este tipo de novela es la primacía de la acción en su desarrollo, presentando, de esta forma, unos personajes más bien planos y en cierta medida estándares. Lo importante no es el desarrollo interior de los personajes sino su duelo ante la situación a la que se enfrentan.

No acostumbra a haber una gran variedad en los protagonistas de este tipo de novelas. Normalmente el personaje tipo tiende a mostrar la superioridad natural de la inteligencia sobre la irracionalidad y las emociones. Los personajes acostumbran a ser triunfadores, hombres competentes, ingenieros, científicos, soldados o inventores, personas que pueden condicionar de alguna forma la realidad a través de su conocimiento científico y tecnológico.

Carl Sagan_ContactoDebido a ello se ha afirmado que la Ciencia Ficción Dura es un género optimista, ya que sus historias tienden a favorecer al hombre en su duelo universal, aunque la situación sea fatalmente negativa. También se ha dicho que es un género para aquellos lectores que creen en la ciencia y en la capacidad del hombre de controlar la realidad a través del conocimiento y el desarrollo científico. Aunque no siempre sea así, como en el caso de las obras de Lem, en las cuales la sátira y el pesimismo son elementos constitutivos.

Por otra parte normalmente las obras de Ciencia Ficción Dura están escritas en tercera persona, hecho que permite al autor una exposición fácil y una voz narrativa omnisciente, conocedora universal de todos los hechos que se han producido y se producen y de los más íntimos pensamientos de los protagonistas de la novela.

Asimismo, uno de los elementos más interesantes de este tipo de novela es la interpretación metafórica de la historia. Aunque la acción se desarrolla en un futuro distante y en un lugar todavía más alejado, normalmente el espacio más allá del sistema solar, el meollo de toda la historia, por muy científica y ficticia que sea, plantea un debate técnico, ético y muchas veces social. Siendo así, el tema central de la novela no acostumbra a ser otro que un análisis de la humanidad, de la civilización, de la sociedad y de la forma de aprovechar y utilizar el conocimiento humano sobre las fuerzas de la naturaleza. Sin ir más lejos, de nuevo la novela Fiasco de Stanislaw Lem, aunque sitúa su acción principal en el espacio profundo y en un futuro bastante lejano, no deja de tratar de la comunicación, de la incapacidad para la comunicación y de la violencia propia de la raza humana, capaz de llevar a cabo los actos más atroces con el único objetivo de culminar con éxito una misión.

Hay que tener también en cuenta que en los últimos años este género, como en general el resto de la ciencia ficción, se ha visto influenciado en su contenido y en sus ideas por otros medios como el cine, el comic y la televisión, en los cuales la ciencia ficción ha obtenido una gran acogida por el público en general.

Si bien es cierto que la Ciencia Ficción siempre ha tenido mala prensa en los círculos estrictamente literarios, considerándose como un género popular en contraste con la alta literatura, después de leer y descubrir todo esto uno llega a la conclusión de que aquello que se consigue conocer de una forma más profunda e interesada, como en este caso la ciencia ficción, y más concretamente la Ciencia Ficción Dura, puede llegar a aportar no solo un mayor conocimiento, sino la posibilidad de disfrutar de infinidad de horas de lectura, navegando en un género que es seguramente bastante desconocido.
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Jorge Pisa

Crítica literaria: Visión ciega, de Peter Watts


La editorial Bibliópolis nos presenta la novela Visión Ciega, de Peter Watts dentro de su línea de Fantástica, una obra que nos recuerda las grandes aventuras de conocimiento cultural y contacto extraterrestre de Stanislaw Lem, una epopeya lingüística, filológica y psicológica en la que la humanidad del futuro se juega su existencia ante la amenaza de una civilización desconocida y misteriosa que se acerca a la Tierra con propósitos desconocidos y por tanto posiblemente belicosos.

Visión ciega es una obra de exploración en donde la ciencia (y la ficción) juegan un papel muy importante, no pudiendo ser de otra forma ya que la novela pertenece al genero de la ciencia-ficción dura. Y lo es, y también una novela apasionante, como lo es cualquier novela de investigación y descubrimiento en la que el objetivo primordial es el contacto con otras civilizaciones extraterrestres.

Visión ciega nos sitúa en una época futura (en el año 2082) en el que unas luminarias de origen desconocido han llegado a la Tierra con el objetivo de hacer una instantánea del planeta. Una amenaza si no sabemos quién o qué está detrás de la iniciativa. Por esta razón la humanidad envía una expedición estelar para seguir el rastro de la amenaza compuesta por los cerebros científicos y militares más relevantes del planeta en una nave llamada Teseo que contiene los últimos adelantos científicos del momento. Una nave medio-viva que piensa por sí misma de una forma inalcanzable para el hombre, que desarrolla su intelecto a un nivel infinitamente superior por lo que necesita de un intérprete para comunicarse con los tripulantes humanos, en este caso un miembro de una raza de vampiros extinta en los albores de la historia de la humanidad.

La expedición hallará su objetivo en los límites del sistema solar, al descubrir una estructura viva en estado de gestación en la que las fuerzas electromagnéticas ingieren enormes cantidad de materia espacial, con una finalidad desconocida. La meta de la misión será contactar con el ser-estructura y dilucidar si sus intenciones son positivas o, negativas, y actuar en consecuencia.

Como decía antes, la novela de Peter Wats recuerda en mucho las novelas de Stanislaw Lem, en las que la humanidad se enfrenta al desafío del contacto con una civilización extraterreste. Obras como Fiasco, Edén e incluso Solaris nos vienen a la cabeza, en las que los misterios de las civilizaciones no terráqueas se convierten en los verdaderos protagonistas de la novela. Pues bien, Visión ciega se alza como una actualización de la temática lemiana donde la base de la trama serán los esfuerzos humanos para comprender y ponerse en contacto con los otros. Para ello el autor nos presenta a los componentes de la misión y sitúa al lector justo al lado de ellos, es decir, nos relata los avances y los retrocesos del estudio como si estuviéramos trabajando mano a mano, neurona a neurona, con los diversos especialistas. Los diálogos de los expertos son naturales, científicos, complicados a veces, misteriosos en algunas ocasiones pero interesantes y productivos y nos ofrecen una visión científica y tecnológica actual, o mejor dicho, actual en el futuro en el que está ambientada la novela.

Por eso es necesario indicar de nuevo que Visión ciega pertenece al género de la ciencia-ficción dura, en el que los temas tratados son peliagudos y espinosos, científicamente hablando, aunque las situaciones y los continuos descubrimientos y avances e incluso retrocesos de los miembros de la misión son apasionantes. En este aspecto la obra incide de forma intensa en el lenguaje, en las formas que éste adopta y las posibilidades de la comunicación no tan solo entre diferentes civilizaciones sino también entre los propios humanos. Algo que nos permitiría poder considerar la obra como una novela de ciencia-ficción lingüística.

Peter Watts, el autor.

No por otra la civilización humana mostrada por Watts en su novela ha llegado a un estado de evolución científica y social difícil de entender por los humanos (lectores) de la actualidad. La muerte ha sido vencida y aquellos marcados por la señal del destino pueden acceder a crear su propio Paraíso en el que pueden ser visitados por sus seres queridos; los misterios de la mente han sido en parte desvelados, lo que permite a la humanidad actuar y operar sobre él, mejorar algunos de sus aspectos y amputar aquéllos perjudiciales para el comportamiento; las relaciones sexuales físicas han sido substituidas por el contacto virtual, en el que una tecnología algo parecida a internet ha remplazado a las costumbres amatorias humanas; la medicina puede sanar a los cuerpos casi más allá de la muerte. Toda una serie de modificaciones que convierten a la humanidad del futuro en un conglomerado de personas y comportamientos difíciles de entender para alguien chapado a la antigua como el que estas líneas escribe.

Pero volvamos a la trama principal de la obra. La cuenta atrás en la investigación científica se iniciará poco después de presentada la casuística de la novela. Una cuenta atrás que obliga a los miembros de la misión a poner sus reflejos y capacidades físicas y sensoriales al máximo y exigirá que sus conexiones sinópticas funcionen al 250% de su capacidad habitual. Poco es lo que el hábitat de la forma extraterrestre permitirá investigar y, más concretamente, comprender a un grupo de investigación que no puede más que pensar con un modelo humano y antropomorfo, que, como en las novelas de Lem, dificultan la comprensión de lo otro, sobre todo cuando este otro no tiene nada que ver con la evolución de la vida “única” desarrollada en la Tierra. El debate entre los miembros de la misión llevará al enfrentamiento entre sus componentes que, en algunos aspectos, han dejado de sentir y de ser hombres: cuerpos que contiene más de una personalidad en sus límites mentales; médicos que sensorizan la realidad a través de máquinas corporales; especialistas militares con teorías y prácticas heterodoxas y culpabilizadoras; vampiros extintos que se convierten en el únicos nexo entre la tecnología viviente y los humanos…

Todos los ingredientes están preparados y cocinados para que participemos en una investigación, para que intentemos entender lo otro, aquello que nuestras mentes limitadas no están capacitadas para entender y disfrutar de una aventura de ciencia-ficción (dura) en el que el futuro de la humanidad está amenazado, aunque nunca sabremos si el peligro proviene de fuerzas enemigas extraterrestres o de la propia descomposición de la sociedad y de la conciencia humana. Todo un misterio al que solo la lectura de Visión ciega le permitirá acercarse… y, con suerte, con mucha suerte, comprender.

Peter Watts (1958, Calgary, Canadá) es biólogo marino y reside en Ontario. Es autor de la trilogía formada por Starfish (1999, finalista de los premios John W. Campbell Memorial y Aurora), Maelstrom (2001, finalista del premio Aurora) y Behemoth (2004-2005). Su despegue internacional se produjo con Visión ciega (2006, finalista de los premios Hugo, Locus, John W. Campbell Memorial, Sunburst y Aurora). Actualmente prepara una nueva novela situada en el mismo universo. Su narrativa corta está recogida en Ten Monkeys, Ten Minutes (2000). Tiene una interesante página web en www.rifters.com.

Título: Visión ciega
Autor: Peter Watts
Título original: Blindsight
Editorial: Bibliópolis
Colección: Fantástica
Traductor: Manuel de los Reyes
Diseño e ilustración de cubierta: Alejandro Terán
Fecha de publicación en español: 19 de enero de 2009
Páginas: 304
Precio: 20,95 euros
ISBN: 978-84-96173-87-3

Ficha editorial: http://www.bibliopolis.org/editorial/bibliofan/visionciega.htm

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez