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Crítica literaria: El usurpador del Imperio, de Rosemary Sutcliff.


Como si se tratara de un itinerario marcado en cada una de sus etapas por indicativos de color, el estreno el pasado 8 de abril del film La legión del águila, la versión cinematográfica de la novela El águila de la Novena legión escrita por Rosemary Sutcliff, nos ha permitido a muchos conocer la obra literaria de esta autora británica especializada en la ficción histórica ambientada en época romana y medieval.

De esta forma, y en referencia al itinerario arriba indicado, la lectura de la primera novela de la saga dedicada a la historia de la familia Aquila, nos lleva directamente a la crítica del segundo capítulo de la serie titulado en castellano El usurpador del Imperio (1957) y nos dispone a completar el trabajo con la futura lectura y reseña de Los guardianes de la luz (1959), la tercera y última novela que cierra la trilogía Aquila, ambas obras publicadas también por editorial Plataforma.

Centrémonos, pues, en este segundo capítulo, El usurpador del Imperio, que nos traslada de nuevo a la historia de la Britania romana, en este caso a una etapa un poco más avanzada, para recuperar la historia de la familia de los Aquila descendiente de aquel Marco que en tiempos del emperador Trajano consiguió retornar (recuerden que solo según la leyenda, que no la historia) a territorio romano el emblema de la legión desaparecida, la IX hispana, caída, según la tradición, ante un ataque de las fieras tribus del norte.

El usurpador del Imperio nos sitúa unos 150 años después de las hazañas narradas en la primera novela, esto es, entre los años 286 y 293. El imperio está pasando por uno de los peores periodos de su historia, conocido como la Crisis del siglo III o el período de la Anarquía militar, durante la cual la autoridad imperial central se hundió agredida tanto por las amenazas exteriores, materializadas por el inicio de las invasiones germánicas a gran escala por Europa y el desafío persa en Oriente y por los problemas internos entre los cuales las continuas usurpaciones del poder y los enfrentamientos entre los diferentes emperadores y sus rivales al trono, llevaron al Imperio casi a una situación de colapso.

Y es en este ambiente en el que se mueve la novela que se centra en las aventuras de Tiberio Lucio Justiniano (Justino) y Marcelo Flavio Aquila (Flavio) dos primos lejanos pertenecientes a dos linajes que derivan del creado por aquel Marco Aquila de la primera novela. Justino, un joven cirujano militar es trasladado a Britania para servir a las órdenes de Carausio, un usurpador que de alguna forma ha conseguido si no la plena aceptación por parte de los coemperadores Diocleciano y Maximiano, si su reconocimiento “temporal” ante la situación de total inseguridad en la que vive el imperio. Al llegar a su nueva destinación Justino conocerá a Flavio, un familiar del que se hará amigo inseparable a lo largo de la novela.

Ambos protagonistas descubrirán una conspiración tramada contra Carausio desde la oficialidad de sus tropas liderada por su lugarteniente Alecto, el cual, con la ayuda de los sajones, pretende hacerse con el poder en la isla. Aunque Flavio y Justino consiguen alertar al propio Carausio lo único que obtienen es una nueva destinación en uno de los fuertes defensivos de la muralla de Adriano lejos del cuartel general romano en Britania.

El asesinato de Carausio y la usurpación de Alecto les obligará a abandonar las filas del ejercito para salvar sus vidas y les llevará a formar parte de una organización clandestina que pretende ayudar a todos aquellos que se oponen a las injustas y duras medidas impuestas por el nuevo emperador y por sus secuaces y bárbaros aliados sajones, trabajando en la sombra con el objetivo de favorecer la llegada de las tropas lideradas por el césar Constancio Cloro y enviadas desde Roma para recuperar el control de la isla .

Sutcliff nos introduce con la segunda novela de la saga en una época no demasiado conocida por el lector habitual de novela histórica y por ello arriesgándose en la elección de la trama. Hemos de olvidarnos en estos momentos de la Roma del Alto Imperio y situarnos a finales del siglo III, en los inicios del Bajo Imperio, en el cual las grandes figuras imperiales como Augusto, Nerón o Trajano hacía ya mucho tiempo que habían desaparecido y el imperio se encaminaba hacia una etapa en la que el absolutismo y el militarismo se imponían a marchas forzadas. Es por ello que nos topamos con usurpadores, pueblos germanos e incluso coemperadores. No hemos de olvidar que Diocleciano, el emperador y hombre fuerte del momento intentó durante su reinado establecer un estructura imperial conocida como la Tetrarquía con la cual pretendía sustituir la figura única del emperador por un sistema en el que coexistían dos emperadores sénior o Augustos y dos emperadores junior o Césares que se dividían el territorio dominado por Roma. De aquí que no nos extrañemos de que en la novela se cite a más de un emperador compartiendo al mismo tiempo el poder. Una situación, como ven, muy alejada de la clásica Roma de los Julio-Claudios.

El usurpador del Imperio nos ofrece, pues, una aventura de dos jóvenes militares en un mundo roto que comienza a dirigirse hacia el caos político que llevó al final de la Edad Antigua. Un centurión y un cirujano que se verán obligados a abandonar el ejército y trabajar para, podíamos decir, la “resistencia” favorable a Diocleciano y Maximiano. Sutcliff nos ofrece una trama interesante que nos permite transitar por una Britania amenazada por los germanos y en la que queda bien plasmado la situación de crisis política y militar (por no decir económica y social) que vivía el Imperio por aquel entonces.

Podríamos decir que Sutcliff mezcla dos géneros en El usurpador del Imperio: la novela negra y policiaca que le permite inmiscuirse en los tejemanejes políticos y militares por los que atravesaba Roma en la segunda mitad del siglo III. Muy interesante, en este aspecto, la trama que crea la autora en relación a las luchas de poder ya fueran entre Roma y Britania (Diocleciano/Constancio Cloro y Carausio/Alecto) como a las propias de la isla (conspiración de Alecto en contra de Carausio). Este género negro también le sirve para crear la trama principal que convierte a Flavio y Justino en dos “fuera de la ley” que trabajan a favor del poder central romano. Todo ello se envuelve en un ámbito temporal de novela histórica extraño y difícil, sí, pero que no por eso carece de la grandiosidad y la épica propia de unos tiempos que aunque desconocidos (o no tan familiares para muchos) obligaron a sus protagonistas a reinventar y reestructurar una experiencia vital y política materializada en Roma y su imperio existente desde hacia ya más de 1.000 años y que sobreviviría, al menos, 250 años más.

Y de ejemplo que sirvan dos botones (como se dice coloquialmente). El primero de ellos es la ligazón que la autora lleva a cabo para enlazar la primera novela de la saga con la segunda. Aunque el tema está en el aire a lo largo de todas sus páginas (no olvidemos que Justino y Flavio son descendientes de Marco Aquila), el descubrimiento del emblema de la IX legión Hispana ocultado en el hipocausto de la casa familiar de los Aquila en Calleva y la reintroducción del mismo en la unidad militar reclutada por los dos protagonistas es todo un acierto narrativo.

Aunque, y a estas alturas de la reseña me veo obligado a hacer aparecer la parte más sentimental de mi persona, la última escena en la que se produce la conflagración final entre los ejércitos de Alecto y Constancio Cloro y la lucha que le sigue en el centro de la ciudad de Calleva en la que Justino y Flavio intentan salvar a su población del ataque y del saqueo de las huestes sajonas en retirada casi hicieron saltar las lágrimas de emoción al que estas líneas redacta. Pocas veces he notado ese “sentido de la historia” tan a flor de piel durante la lectura de una novela histórica: brillante y apasionante.

Aunque la novela no esté a este tan alto nivel a lo largo de todas sus páginas y se haga notar la no formación histórica de su autora, pues esquiva y trata muy de pasada algunos aspectos de la trama que se podrían abordar de una forma mucho más interesante y palpitante, El usurpador del Imperio es una buena muestra de la pluma de una autora especializada en las sagas ambientadas en la Roma imperial y en los primeros tiempos del Medievo, o lo que es lo mismo, un seguro de disfrute para aquellos que quieran proseguir la historia iniciada por Marco Aquila en El águila de la novena legión, llevada a la pantalla grande en el año 2010 de la mano de Kevin Macdonald y estrenada en nuestro país en abril de este mismo año.

Título: El usurpador del Imperio
Autora: Rosemary Sutcliff
Editorial: Plataforma
Colección: Novela HistóricaHistórica
Fecha de publicación: octubre de 2009
ISBN: 978-84-96981-64-5
Páginas: 315
Precio: € 19.95

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Estreno teatral: Oblideu-vos de nosaltres, en el Círcol Maldà.


El Círcol Maldà programa del 15 al 24 de julio Oblideu-vos de nosaltres, una obra que de la mano de Evelyn Arévalo reconstruye el cosmos político e ideológico del poeta y dramaturgo Tadeusz Różewicz.

«No mentiré
No formo ninguna unidad he sido destrozado y desnudado
Quién entonces se inclinará quien se interesará por estos fragmentos
» Tadeusz Różewicz

Un espectáculo de amor y guerra a partir de textos del poeta polaco T. Rozewicz. Una dramaturgia conmovedora de Evelyn Arévalo sobre los supervivientes de la Segunda Guerra Mundial y la reconstrucción de una Europa que ya nunca volverá a ser igual.

Parte de un presente, de un ahora y reconstruye, desde la cotidianidad, desde los fragmentos del día a día de personajes rotos, su historia, la historia de una Europa que desaparece o que intenta aparecer después de haber desaparecido.

Oblideu-vos de nosaltres” se representará en el Círcol Maldà del 15 al 24 de julio de 2011.

Dramaturgia y dirección: Evelyn Arévalo
Intérpretes: Arnau Puig, Mireia Sanmartin y Evelyn Arévalo
Audiovisual: Setzenou
Traducción poemas: Josep-A. Ysern i Lagarda
Técnico: Edgar Paulinho
Producción: Marina Marcos

Horarios:
jueves, viernes y sábado a las 21:00 horas y domingos a las 19:00 horas.
Precio: 15 €

La Escocesa, un nou espai de creació i formació per a actors i directors.


L’Associació d’Actors i Directors Professionals de Catalunya (AADPC) presenta el seu projecte de gestió i pla d’usos de la fàbrica de creació La Escocesa, una antiga fàbrica del barri de Poblenou reconvertida en centre de creació teatral, que esdevindrà un espai cultural neuràlgic de Barcelona, a imatge d’altres ja existents dedicats a diferents disciplines (la Central del Circ, el Centre de Creació de Dansa de l’Illa Philips, La Seca o la Fabra i Coats), complementant el mapa d’equipaments culturals de la ciutat que ha impulsat l’ICUB de l’Ajuntament de Barcelona els darrers anys.

Aquest centre de creació i formació per a actors i directors, dirigit i gestionat per l’Associació d’Actors i Directors Professionals de Catalunya (AADPC), serà el projecte de futur d’una associació que enguany celebra 30 anys i busca nous horitzons: per aconseguir que la societat cregui cada cop més en la necessitat de consumir teatre, és imprescindible teixir una pedrera de futur i posar a l’abast dels actors i directors del nostre país totes aquelles eines necessàries per què puguin seguir trobant noves maneres d’explicar històries.

Aquesta idea es farà realitat a La Escocesa, un laboratori d’idees que aportarà unes condicions òptimes per al suport de la creació actoral i escènica, un centre d’investigació i recerca de nous llenguatges on prevalgui l’acció, el risc, l’experimentació, la formació, la pràctica, l’assaig, la repetició i l’actuació. Es crearà doncs un espai estable i definitiu per a la trobada, fonamentat en dues línies essencials: la de l’actor i la del director.

El compromís de l’AADPC és la reflexió i el debat per a la creació de sinergies i acords que enforteixin el sector, impulsant les activitats que col·laborin a elevar el nivell cultural, artístic i professional. Amb La Escocesa, els objectius passen a un pla tant material com teòric: oferir un espai en condicions òptimes que estimuli la creació contemporània i, per l’altra, capacitar els actors i directors per què puguin adaptar-se als nous temps i a les noves demandes. Permetrà, en definitiva, compensar l’actual desequilibri entre la vocació professional i les oportunitats reals.

Objectius:

– Generador de projectes. Plataforma que inverteixi, atregui, descobreixi, desenvolupi i exposi talent.
– Aparador. Escenari de les propostes dels professionals del sector que estiguin treballant en projectes teatrals i no estiguin sotmesos als circuits comercials. La exhibició d’aquests projectes no és comercial sinó per confrontar experiències i enriquir-se de les opinions dels companys.
– Trampolí al món laboral. Motor de foment de l’ocupació i treball per a actors i directors professionals.
– Pont entre el producte experimental i el producte comercial.
– Residències, aules de formació, punt de trobada.

Atès que l’espectador és l’element que tanca el cercle de la creació escènica, els actors i directors disposaran d’un escenari que els permetrà mostrar, internament, tots aquells treballs que s’hagin creat a La Escocesa, ja siguin productes acabats o works in process. Aquest escenari estarà situat a la principal sala d’assaig de La Escocesa, un multi-espai perfectament equipat.

La Escocesa és a més un espai de relació obert al barri, als veïns, als ciutadans, al públic consolidat i al públic nouvingut. Vol acostar el procés de creació teatral, els seus diferents mètodes i llenguatges a la ciutadania mitjançant una pedagogia ben definida i vertebrada, a partir d’un programa d’activitats didàctiques, formatives i lúdiques.

El nou equipament també vol establir un circuit regular de produccions: creacions amb segell distintiu de qualitat que permetin la vinculació de totes les propostes que generi amb els diferents festivals i fires de teatre de Catalunya, Espanya i Europa.

Més informació: http://www.aadpc.cat/

Crítica: Césares, de José Manuel Roldán.

Es seguramente la dinastía de los Julio-Claudios, los primeros emperadores romanos, la que ha centrado el interés general del público, ya sea en su vertiente histórica, simbólica, literaria, o cinematográfica… convirtiéndose en la etapa de la historia del Imperio romano más tratada, analizada y reconstruida, de tal forma que, aunque no sepamos situarla cronológicamente en un marco temporal claro, conocemos no solo a sus integrantes, esto es, Julio César, Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, sino que podemos trazar, aunque sea de una forma borrosa, las líneas generales ya sea de su reinado o de su personalidad.

No obstante, la celebridad de los miembros de la dinastía Julio-Claudia ha supuesto, también, una “deuda histórica”, no solo a la fama de los primeros emperadores de la Roma imperial, sino a la imagen que de la Antigüedad ha llegado a nosotros, compuesta, gracias sobre todo a el influjo del cine, de grandeza, poder, lujo debilidad, tiranía, perversidad, vileza e inhumanidad, unas características que, de forma injusta, se han contagiado no tan solo al resto de los emperadores romanos (no olvidemos que, al menos oficialmente, se cuentan unos 53) sino también a toda una época, la romana, vista en la actualidad como un período donde el lujo, la codicia y la perversidad (regado, todo ello, como no, por un deseo sexual incontrolado materializado en las ya clásicas escenas de orgia y de bacanales) de los emperadores, dueños absolutos del imperio, se imponían al resto de la población que habitaba el territorio dominado por ellos, ya fueran estos senadores, caballeros, comerciantes, artesanos, hombres libres, campesinos o esclavos.

Pues bien, todo ello, o la mayoría, no es ni más ni menos que una representación tópica y estereotipada de una época que ni mucho menos se puede reducir a lo escrito anteriormente (y si no es así ¿dónde tendríamos que situar a los grandes emperadores como Trajano, Adriano, Marco Aurelio o Constantino?) sino que es una imagen creada, en gran medida, tras mil setecientos años de dominio cultural en Europa en manos de la Iglesia católica, institución que anatemizó el periodo romano como una etapa diabólica, perversa (y pagana) previa a la aparición y consolidación del credo cristiano en Europa. Todo ello fue popularizado, más tarde, por la literatura y el cine que, con la adaptación de diversas novelas históricas ambientadas en la época y la creación de guiones cinematográficos basados en los tópicos conocidos y esperados (y deseados) por el público (comprador de entradas) acabó por consolidar una visión subjetiva, parcial y simplista de una de las épocas más asombrosa y apasionante de la historia del hombre.

Pues bien, la editorial La esfera de los libros ha publicado Césares, de José Manuel Roldán, una de esas obras que son y han de servir de referencia para conocer un poco más profundamente y con mayor fundamento un período y unos personajes vilipendiados, en muchos casos, por la historia. Como decíamos y como su título advierte, Roldán realiza un recorrido por las vidas y los reinados de los primeros emperadores romanos, aquellos que pertenecieron a la dinastía Julio-Claudia. En su viaje, que al leerlo también será el nuestro, el autor se empeña en situar a cada uno de los emperadores reseñados en el lugar que le pertenece y en la época en la que vivieron. No pretende repetir todo aquello que ya se ha dicho de cada uno de los césares sino que, acompañado de las fuentes antiguas siempre que éstas hagan falta, de un amplio conocimiento de la temática, avalado por largos años de docencia universitaria e innumerables obras escritas (algunas de las cuales honra el que estas líneas escribe) y de una magistral y esplendida pluma, Roldán consigue acercarnos, un poco más, al periodo histórico y a las “personas” reales que configuraron y dieron forma a una época.

José Manuel Roldan

El autor aúna en la obra, como decía anteriormente, un dominio absoluto del período histórico y la voluntad de “acabar” con ciertas visiones del pasado. Y esto lo hace de una forma amena, rigurosa e impecable. Y con esto quiero decir que Césares no es solo una obra con la que vayan a gozar aquéllos que conocen y se interesan por la historia, sino que el estilo en el que está escrito el libro invita al lector a interesarse y a avanzar en la lectura. Son pocas las veces en las que el contenido y el contenedor tienen la misma categoría, sobre todo en libros de historia, escritos, no olvidemos, por historiadores, no por literatos. Pues este es uno de ellos, en los que la delicadeza y el rigor (y creo hablar sin exagerar) de la forma en la que el libro está escrito envuelve la belleza y fastuosidad de una época lejana ya de nosotros.

Así, pues, podremos descubrir la transformación política que sufrió Roma durante la última etapa de la República y que llevó, en los tiempos de Julio Cesar y de Augusto, a la creación del Imperio; podremos presenciar la evolución del mismo durante el reinado de Tiberio y el terror desatado en la capital por su mano derecha el prefecto del pretorio Sejano; conocer qué hay de cierto en la acusación de perversidad y crueldad achacada al viejo Tiberio; analizar en clave histórica el reinado de Calígula y Nerón, dos de los emperadores, sin duda, más famosos y que peor ha tratado la historia y seremos testigos, también, del gobierno del “cojo y tartamudo” Claudio o de las ávidas y codiciosas mujeres que influenciaron su vida y su reinado: Mesalina y Agripina.

¿Incendio Nerón Roma? ¿Fue la enfermedad la que trastornó al joven Calígula? ¿Cuáles fueron los motivos de Augusto para materializar la transformación de la República en un Imperio? ¿Cuál fue el legado de Julio César? ¿Participó Claudio en la conspiración que llevó a la muerte de su sobrino Calígula? ¿Fue Tiberio la mano que ordenó la muerte de Germánico, su presunto sucesor en el poder? Roldán nos responde a estas y otras preguntas introduciéndonos en los tejemanejes de una de las dinastías más famosas de la historia, no solo por su importancia política sino también por los supuestos excesos y abusos que, según las fuentes, llegaron a cometer. Y es a través del estudio y la reflexión sobre estas fuentes como José Manuel Roldán nos permite ser testigos “de primera” de un período de la historia importantísimo para entender la evolución del mundo occidental posterior. Una utilización de las obras de los autores antiguos que veremos plasmada en el texto allí cuando haga falta, sin evitar, claro está, la reflexión y la crítica de las mismas, necesaria para entender por qué fueron escritas y con qué objetivo, una práctica pertinente para lograr conocer mejor la época y los personajes históricos a los que hacen referencia.

Roldán consigue crear una imagen realista e histórica de la Roma imperial del momento (siglos I a.C. y I d.C.) y de la primera dinastía que gobernó sobre ella alejada, pues, de todos los tópicos y “errores” fundamentados que la cultura de masas y los media han creado y reproducido de ella. Toda una oportunidad no solo para intentar comprender una época maltratada por la propia historia y de viajar por un período histórico apasionante (y emocionante) sino de dejarse llevar por un texto y un estilo que pertenecen, sin duda, a uno de los historiadores más prolíficos que “campean” por tierras hispanas. Todo acompañado, al final de cada capítulo/reinado de una breve bibliografía actualizada que permitirá, a aquellos que así lo deseen, profundizar y dar un paso más en el conocimiento de uno de los capítulos más importantes de la historia de la humanidad, al menos de aquella que nació y que deriva del mundo en el que gobernaron los sucesores de Julio César y Augusto.

Título: Césares
Autor: José Manuel Roldán
Editorial:
La esfera de los libros
Precio:
29,00 €
Páginas: 528
ISBN: 9788497347211
Fecha de publicación: 08/4/2008
Colección: Historia Divulgativa
Formato: 16×24 Cartoné
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Romeo + Julieta, en el Teatre Gaudí barcelona.

Llega a la cartelera barcelonesa una nueva versión de Romeo y Julieta, la gran tragedia amorosa escrita por William Shakespeare readaptada, actualizada y situada en el ambiente más contemporáneo de las luchas de bandas de la calle de la mano de D’Block, The On Stage Company.

Este mes de julio se estrenan en Barcelona (quién sabe si por casualidad) dos revisiones escénicas del Romeo y Julieta de William Shakespeare. De ellas el espectáculo que nos interesa en esta reseña es la adaptación que de este clásico ha realizado la compañía D’Block, The On Stage Company, una revisión musical y coreografiada que traslada la trama de la obra desde finales del siglo XVI a principios del siglo XXI.

No voy a descubrir nada nuevo si digo que Romeo y Julieta debe de ser una de las piezas más revisada de la historia del teatro, pues hemos visto adaptaciones de ella en todos los media habidos y por haber, ya sean los más clásicos como los más modernos. D’Block, no ha sido menos y ha querido presentarnos su versión del hito shakesperiano que no ha constado tan solo, se lo aseguro, de la simple sustitución en su título de la “y” por un signo de “+”. Su adaptación recupera la obra en un siglo que parece que vive continuamente dirigiendo su mirada al pasado, alimentándose de aquello “ya hecho” para fundamentar lo “por hacer”.

Esta versión como decía traslada el drama amoroso ideado por Shakespeare a nuestro entorno, una ciudad, y a nuestro ámbito social, en donde las dos dinastías veronesas, los Montesco y los Capuleto, se transforman en dos bandas callejeras rivales, cuyo lenguaje vital no es otro que la danza urbana y la música. D’Block ha seguido los pasos, así, de West Side Story, la ya clásica adaptación realizada en Hollywood en el año 1961, dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins, con música de Leonard Bernstein y letras de Stephen Sondheim. Aún así, podríamos decir, que el espectáculo presentado en el Teatre Gaudí es una adaptación de las dos obras, del original “inglés” y el original “americano”. En definitiva, como una suma, tal y como nos indica el signo “+” entre el Romeo y la Julieta del título.

Nos ahorraremos explicar aquí la trama, conocida casi universalmente por todos y, si les parece bien, analizaremos un poco la producción presentada por D’Block. Lo primero que nos puede sorprender es la juventud que irradia la obra, tanto en el estilo como evidentemente en la edad de los protagonistas/bailarines. Otro elemento que nos puede chocar es la inexistencia (o casi inexistencia) del texto en el espectáculo, que es sustituido por los pasos de danza urbana, los cuales dominan los miembros de la compañía. Y es ésta la gran apuesta de D’Block, la traslación de la historia de amor más famosa del mundo al ámbito de la danza urbana.

Entraremos pues en un espacio donde las palabras dejan paso al cuerpo y el pasado cede su preeminencia a lo moderno, a la actualidad. El baile y el movimiento de los cuerpos de los miembros de la compañía está acompañado, evidentemente, de música, entre la que el hip hop y los ritmos pop y disco dominan sin discusión (disculpen si mi conocimiento de estilos musicales no es todo lo actual que debería…). Son, pues, los pasos de baile y la electricidad escénica lo que se impone desde un buen principio. Y se impone de tal forma que las palabras no hacen falta.

D’Block ha sabido darle al clásico una nueva esencia y un nuevo aroma que acerca al público más joven, y a veces al más apartado de los escenarios, a una obra de teatro, y con un éxito notable, si nos basamos en el constante clamor del público y los repetidos aplausos que coronaban un número de baile tras otro.

De entre todos ellos destacan, a mi forma de ver (personal, claro está) tres momentos: El primero la escena de la fiesta en la que un escabullido y aturdido Romeo acude para enamorarse de Julieta; el duelo decisivo entre Montescos y Capuletos en el que se plasma toda la tensión y la rivalidad contenida en la obra y en la que participa todo el público asistente (todo un acierto, si señor!!) y finalmente el baile/noche de amor plasmado en el escenario entre Romeo (Cristian Jiménez) y Julieta (Aina Lanas) en la que esta última se nos presenta de una forma excesivamente sensual (y digo excesivamente de una forma muy positiva!!).

Sin embargo el acierto de la obra no reside tan solo en la actuación/baile de sus principales protagonistas sino en la suma del esfuerzo y el vigor “bailístico” de toda la compañía que incluye a Mario Jiménez, Kiko López, Elena Carvajal, Marc Costa, Susanna Ayllón, Susanna Garcés, Esther Camacho, Sara Yermak, Samuel Faye y Sandra Macià (creo que no me dejo a ninguno!!) y su representación en el escenario central del Teatre Gaudí, lo que hace de Romeo + Julieta un espectáculo musical integral con la tensión y la fuerza necesaria para merecerse, este caluroso mes de julio, un espacio en la cartelera barcelonesa.

Será cuestión, pues, de comprobar como le sienta a una historia escrita en el siglo XVI un envoltorio del siglo XXI. Y si, la obra de Shakespeare es tan vigente, hoy en día, para que una compañía joven catalana de danza urbana se arriesgue a adaptarla y darle ese toque personal y actual que nos ofrece D’Block, The On Stage Company. Aunque, y esto se lo aseguro, solo lo podrá comprobar yendo al teatro y reviviendo una tragedia que nos habla de la rivalidad, el odio, la intransigencia y el miedo a lo otro (y también del amor), algo que, por suerte o por desgracia, no ha dejado de acompañar al hombre hasta nuestro aventajado, orgulloso y postmoderno siglo XXI.

Romeo + Julieta” se representa en el Teatre Gaudí Barcelona del 3 al 31 de julio de 2011.

Autor: William Shakespeare
Autor revisión y producción: D’Block, The On Stage Company
Coreografía y montaje musical: Diversos coreógrafos (D’Block, The On Stage Company)
Bailarines: Cristian Jiménez, Aina Lanas, Mario Jiménez, Kiko López, Elena Carvajal, Marc Costa, Susanna Ayllón, Susanna Garcés, Esther Camacho, Sara Yermak, Samuel Faye y Sandra Macià
Intérpretes musicales femeninas: Aisha Fay y Elena Carvajal
Voz Rap: Efrén González (Al Margen)
Escenografía: Jordi Montaño
Diseño de luces: Jordi Montaño

Horarios: de miércoles a sábado a las 21:00 horas y domingo a las 19:00 horas.
Precio: 18 €
Duración del espectáculo: 1 hora y 15 minutos

Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Estreno teatral: Luces de Bohemia, en la Biblioteca de Catalunya.


Llega al espacio escénico de la Biblioteca de Catalunya la adaptación teatral de Luces de Bohemia de Valle-Inclán, realizada por la compañía La Perla 29 y dirigida por Oriol Broggi, un repaso a la vida literaria y a la sociedad española de principios del siglo xx.

Max Estrella, el escritor, artista, quizás un payaso que vive al margen del sistema, se pasea por Madrid en un itinerario que pasa por cafés, tabernas y prisiones y que es, de hecho, un cruel repaso a la vida literaria y a la sociedad española de principios del siglo xx. La decadencia de un país y sus ciudadanos son los protagonistas de la obra, donde Valle-Inclán proyecta su ácida mirada a través de los ojos de un miserable poeta que, en su ceguera, es el único que logra ver con claridad más allá de la uniformidad que lo rodea.

Valle-Incánescribió Luces de bohemia desde una actitud crítica radical respecto a la España oficial de su tiempo, siendo muy consciente que el sistema político de la restauración estaba agotado y que por un lado iban los políticos y por otro la realidad social. Denunció los excesos del sistema, a través de la sátira. Y la obra realmente fue más allá, explicando una manera de entender la cultura española y al mismo tiempo proponiendo una visión muy trágica de la existencia. Entre la sátira y la elegía grotesca encontramos el recorrido completo del Esperpento. Max Estrella encarna al artista bohemio del cambio de siglo anterior, para pasar revista al fracaso de sus ideas y a sus contradicciones, con un cierto tono elegíaco…Valle-Inclán tiene la habilidad de sintetizar elementos diversos y concretos, a la vez que puede plantear grandes preguntas.

Es así como Luces de bohemia es un repaso de la actualidad política y social española, y una profunda reflexión sobre la cultura española y, a la vez, sobre la existencia.

Yo estoy arrepentido de haber cultivado tanto tiempo la literatura por la literatura, el arte por el arte. Por eso dedico ahora mis esfuerzos a una literatura especial que llamo de los Esperpentos. Actualmente en la vida ya no se observan más que eso: esperpentos.” R. De Valle- Inclán.

Luces de Bohemia” se representa en el espacio escénico de la Biblioteca de Catalunya del 22 de junio al 24 de julio de 2011.

REESTRENO: La obra se repone en el espacio escénico de la Biblioteca de Catalunya del 20 de septiembre al 2 de diciembre de 2012.

Autor: Ramón María del Valle-Inclán
Dirección: Oriol Broggi
Intérpretes: Lluís Soler, Xavier Boada, Màrcia Cisteró, Manel Dueso, Camilo García, Marissa Josa, Jordi Martínez y Jacob Torres
Espacio: Oriol Broggi y Sebastià Brossa
Iluminación: Pep Barcons
Vestuario: Berta Riera
Sonido: Jordi Agut
Técnico: Guillem Gelabert
Producción: La Perla 29 con la colaboración del Grec 2011 Festival Barcelona.

Horarios: de martes a sábado a las 20:30 horas y los domingos a las 18:30 horas.
Precio: 22 €.
Idioma: castellano.
Duración de la obra: 120 minutos.

Crítica de la obra en Culturalia: https://cinelatura.wordpress.com/2011/08/01/critica-teatral-luces-de-bohemia-en-la-biblioteca-de-catalunya/

Apuntes apresurados sobre el 15 M.


La vida avanza tan deprisa que como subido en una noria nunca sé si lo que gira es la realidad o uno mismo. Perdónenme, por tanto, si en estos pueriles apuntes hay muchas más dudas que afirmaciones y mucha más ilusión que realidad. Permítanme que me muestre desconcertado, abrumado por la rapidez con la que fluye la información y emocionado por lo visto. Los tiempos no están cambiando: ya han cambiado y recién ahora me doy cuenta. Hace años los estibadores del puerto de Barcelona hacían huelgas infinitas para alimentar a sus familias, mientras que ahora, sus hijos universitarios reciben en sus móviles consignas políticas inmediatas: ¡Democracia real ya!, ¡Toma la plaza! Primera sorpresa para un incrédulo: la validez de las redes sociales y su posible función cohesionadora.

La gente toma la calle, ocupa las plazas, se vitorean eslóganes cargados de ilusión y uno se ve tomando la calle, ocupando una plaza y gritando como el que más. Son muchas las cosas positivas que han acontecido en estos días; In extremis, una generación al borde del estigma, con el récord intergeneracional en hedonismo, sale a la calle a cambiar todo aquello que no le gusta, incluida su propia pasividad.

Estos días de primavera, hemos vivido en la calle y hemos aprendido y conocido a nuestros vecinos.  Nos reconocemos, nos identificamos como miembros de un grupo, de algo nuevo. Qué ilusión nos hace, a esta generación sin hitos comunes, formar parte de un colectivo. Qué contentos estamos al ver que nuestras quejas de café no estaban solas, que había mucha gente como nosotros. No obstante, al calor de los cambios, no debemos caer en la actitud altiva de pensar que nuestra verdad es superior a la de nadie, que nuestras reivindicaciones son más válidas y trascendentales que las de los que no nos apoyan. Estamos indignados, pero que este hartazgo no nos nuble la vista y nos impida ver el resultado de las últimas elecciones. No podemos olvidar que podemos tener la sensación de que los políticos no nos representan, pero es solo una sensación o una expectativa, porque lo cierto es que sí nos representan.

Estos días, hemos visto de cerca las virtudes y defectos del sistema asambleario, al igual que hemos comprobado que la violencia empaña un día perfecto.

Los debates callejeros han servido para comprobar que es muy fácil despreciar las ideas ajenas y cuán difícil es construir una afirmación colectiva; ¡qué fácil es criticar y qué difícil es hacer una caseta para un perro!

Hemos visto de cerca que el consenso es algo a lo que se llega tras muchas horas de esfuerzo común y que, una vez que llega, es un fruto dulce para todos. Nos ha explotado en las manos el juego sucio de los grandes medios de comunicación, que por ignorancia o maldad han desdibujado las características del movimiento y han exigido a la masa propuestas claras y soluciones milagrosas a problemas estructurales que requieren de la templanza de la discusión serena.

El 15M ha resultado ser un espejo vallinclanesco en el que nos hemos reflejado todos. Algunos, al ver su imagen esperpéntica, han decido optar por apartar la mirada y, a modo de voyeur, mirar el reflejo de los otros y con cainita actitud buscar infinitos errores de los que construyen algo nuevo. Otros, hemos visto una sociedad que no nos gusta, en la que han salido a flote, como maderos tras un naufragio, todas las carencias de un sistema imperfecto y cruel que tenemos que cambiar. Esta metamorfosis podrá venir de la mano de una actitud ciudadana intachable y de nuestra incómoda y persistente reflexión democrática.
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Escrito por: Sebastián Bettosini Déniz

Publicación literaria: La sombra de la sospecha, de Obdulia Pareja Alconchel


Parnass Ediciones
publica La sombra de la sospecha, la primera obra de Obdulia Pareja Alconchel, una novela donde la intriga, la emoción y el amor están presentes desde la primera página.

Alba Valverde
, joven diseñadora de éxito, ve perder el control de su vida tras una serie de sucesos que acontecen a su alrededor: anónimos, amenazas, asesinatos, violaciones, mentiras, traición… El cerco se estrecha cada vez más hasta convertirla en prisionera de una sombra que la acecha, pero que permanece intangible en el anonimato. Marc Castillo, inspector de policía del distrito de Barcelona, se hace cargo del caso, pero no podrá evitar implicarse emocionalmente más allá de lo estrictamente profesional.

Obdulia Pareja Alconchel

«La sombra de la sospecha» (Parnass Ediciones) es la primera novela de una joven promesa de la narrativa. Haciendo uso de los ingredientes propios de la novela de género policiaco, Obdulia Pareja demuestra su capacidad para mantener la atención del lector con una historia difícil de abandonar hasta llegar a la última página. La emoción, la intriga y el amor, están presentes en esta novela de misterio.

Título: La sombra de la sorpresa
Autora: Obdulia Pareja Alconchel
Editorial: Parnass Ediciones
Páginas: 188
Precio: 15 €

Estreno teatral: No sóc Dean Moriarty, en la Nau Ivanow.


El espacio escénico de la Nau Ivanow programa del 30 de junio al 10 de julio No sóc Dean Moriarty, de Joan Yago, la nueva producción de la compañía Waltzing Teatre.

No sóc Dean Moriarty es un juego entre dos amigos. El espacio donde transcurre la acción es un bar cualquiera, perdido en algún lugar, donde trabajan dos jóvenes que al cerrar las puertas y quedarse solos juegan a ser Sal Paradise y Dean Moriarty, los personajes de On the road, de Jack Kerouac. Admiran a estos personajes porque son un referente vital: la aventura, el riesgo, el viaje, la carretera, las mujeres, las fiestas, el alcohol, la forma de vivir, la manera de afrontar la vida, las ambiciones, los proyectos de futuro… y, sobre todo, el presente, siempre desconocido, espontáneo y al límite. Las vidas de estos dos jóvenes son todo el contrario: estables, aburridas, duras, previsibles, rutinarias. Juegan porque se lo pasan bien; de alguna manera, sentirse por un momento Sal Paradise o Dean Moriarty hace que por unas horas olviden sus vidas y puedan vivir una ficción que representa, exactamente, el proyecto de vida que comparten desde hace tiempo. Pero la noche en la cual se centra la historia, esta noche, uno de los dos jóvenes no quiere jugar más. Quiere vivir. Y este conflicto hará que estalle una tormenta entre los dos amigos.

Joan Yago Ha escrito varias piezas para teatro Feísima enfermedad y muy triste muerte de la reina Isabel I (2010), No sóc Dean Moriarty (2009), El Bosc dels Ferrerets (2008) y Part per Part (2005); ha versionado y adaptado textos como La boda dels petits burgesos (2010) o El Cercle de guix caucasià (2008); ha dirigido el espectáculo Onatge de la compañía Disperses (2010) y ha hecho de asistente de dirección de Carles Alfaro en el montaje de Traició de Harold Pinter en el Teatre Lliure (2009). También es coguionista del largometraje Altres direccions (2009) de Aarón Sánchez. Trabaja de profesor en el grupo de teatro de Elisava Escuela Universitaria y en el Encontre de Teatre a la secundària d’Artà.

La compañía Waltzing Teatre nace de la necesidad de expresarse. De expresarse en sintonía. De expresarse en compañía. Por eso sus fundadores Maria Rodríguez, Gerard Iravedra y Pep Ambròs decidieron un día dejar de hablar sobre las ganas de explicar historias para empezar a hacerlo. Así nace Waltzing Teatre para explicar historias. Trozos de vida que se plantean encima de un escenario con la voluntad de sugerir o hacer reflexionar con temas que nos implican a todos.

No sóc Dean Moriarty” se representa en el espacio escénico de la Nau Ivanow del 30 de junio al 10 de julio de 2011.

Autor: Joan Yago
Dirección: Gerard Iravedra
Ayudanta de dirección: Maria Rodríguez
Reparto: Pep Ambròs y Guillem Gefaell
Diseño de iluminación, escenografía y figurinismo: Gina Bernadó y Gala Chaparral
Sonido: Joan Yago y Gerard Iravedra
Producción: Waltzing Teatre

Duración: 1 hora y 10 minutos aprox.
Horarios: de jueves a sábado a las 21:00 horas y domingo a las 19:00 horas.
Entrada: 12 €; Amics de la Nau 10 €.

Crítica teatral: Teoria de catàstrofes, en el teatre Gaudí Barcelona.


Hasta el próximo 26 de junio el Teatre Gaudí Barcelonarepresenta Teoria de Castàstrofes, una ágil reflexión sobre la ciencia, sobre la tecnología y sobre las consecuencias de su uso y de su mal uso en la sociedad actual.

El Teatre Gaudí Barcelona ha programado este mes de junio una propuesta teatral de pequeño formato que abarca un amplio abanico de temas que nos remiten a la actualidad más presente. Una propuesta que tiene como uno de sus personajes centrales un puente, o más concretamente un puente caído.

Y este es el origen de la trama: cuáles son las consecuencias y cuáles son las causas de la caída de un puente. Serán tres los personajes que nos llevarán a reflexionar sobre el tema. Uno es el ingeniero que diseñó el proyecto del trazado del puente; el segundo es un colega de la profesión que pretende aprovecharse de las horas bajas profesionales de su amigo y la tercera es una joven, un tanto extraña, cuya existencia parece ligada, de alguna forma, a la existencia del puente.

Un puente caído puede representar, y representa, normalmente mucho. Representa un grave problema de seguridad para la sociedad que lo construye; un drama que puede generar y genera normalmente víctimas mortales y un motivo de indagación y de búsqueda de responsabilidades del por qué una estructura construida con los recursos de una sociedad “avanzada” como la nuestra ha caído en su enfrentamiento contra la naturaleza, o más concretamente, en su enfrentamiento contra la catástrofe. Aunque para el ingeniero protagonista de la obra significa más cosas: significa descubrir su incapacidad como técnico; el peligro que constituye una responsabilidad de tan alto nivel; su derrota frente a la tenue y insobornable naturaleza, una fuerza abstracta e irracional pero con la fuerza necesaria para acabar con cualquier proyecto que el hombre disponga sobre ella.

Aunque no es solo eso. Su derrota es la derrota de la sociedad a la hora de llevar un proyecto de este tipo a cabo. Con la conversación entre el ingeniero “culpable” del derrumbamiento de puente y su colega podremos transmutar un fracaso personal, laboral en un fracaso común. El texto de Teoria de catàstrofes nos lleva a reflexionar no sobre la infraestructura en concreto sino sobre la construcción de los puentes, y, más diría yo, sobre la sociedad que los construye. Una sociedad en gran parte corrupta que en muchos casos solo mira hacia el beneficio (si es personal y egoísta mucho mejor), que enmascara la sed de riqueza y de promoción tras grandes palabras como progreso y avance, palabras que quedan vacías cuando la naturaleza habla y se hace sentir.

Pero Teoria de catàstrofes también nos habla de las consecuencias vitales de un fracaso de este tipo. De las consecuencias que la caída puede tener en la existencia de las personas que viven el acontecimiento muy de cerca. Aunque a veces las consecuencias son difíciles de diferenciar de las causas, o es al revés…

¿Cuáles son las causas de una catástrofe? ¿Cuáles las de una discusión? ¿Cuáles las de una muerte? Teoria de catàstrofes también nos presenta estas preguntas a la espera de que se las podamos responder. Aunque, seguro, que cada uno de los espectadores tendrá una respuesta propia y subjetiva a cada uno de los interrogantes que le hace la obra.

Como ven toda una serie de reflexiones que Teoria de catàstrofes nos propone en base a una obra pequeña si bien propietaria de un texto muy grande. Todo ello nos llega a través de las actuaciones de Abel Coll, Óscar Intente y Laura Aubert, que son los tres únicos intérpretes de la obra. Unas actuaciones en las que veremos reflejadas la profesionalidad ultrajada del defensor de la ciencia personificada en Abel Coll; una visión humanista, libertaria y mística de la vida encarnada en Laura Aubert y una despiadada pero genial interpretación por parte de Óscar Intente de un ingeniero-empresario-triunfador, de aquellos que se han rendido ante la ignominia y la corrupción que infecta gran parte del sector de los negocios (no tranquilos!!, no es un banquero ni un financiero!!, pueden llevar a sus hijos menores a ver la obra!!) de cada una de nuestras ciudades.

A través de sus dudas, sus sentimientos encontrados, sus búsquedas, sus auto-inculpamientos y también de sus defensas (de su obra y de su comportamiento) avanza una obra que, aunque a veces pierde algo del ritmo necesario, nos plantea preguntas y soluciones muy contemporáneas y muy actuales. Tan solo hace falta recordar la crisis ecológica que un terremoto y un tsunami provocaron hace poco en el Japón, una de las sociedades más occidentalizadas e industrializadas del mundo. No nace falta irse tan lejos para tener en la mente las consecuencias estructurales que el pequeño terremoto de Lorca provocó en la mayoría de las viviendas de la zona.

Y cuando recordamos estos sucesos nos damos cuenta de lo poco que es el hombre, y las sociedades que este crea, ante algo tan cercano y a veces tan olvidado como es la naturaleza. Y si a ésto le sumamos las consecuencias que la corrupción, el capitalismo mercantil y la idea del beneficio provoca en nuestra sociedad, tenemos un cocktail al que podríamos llamar “teoría de catástrofes”.

Una oportunidad que no se pueden perder por varías razones. Para disfrutar de una pequeña gran obra de teatro, casi un monólogo interpretado por dos actores (Abel Coll y Óscar Intente)y una actriz (Laura Aubert); para reflexionar sobre lo que pasa sobre el escenario y fuera de él; y para participar en un debate más amplio que a día de hoy pertenece cada vez con mayor grado a nuestras calles y a nuestras plazas, y es, y con el perdón del Teatre Gaudí Barcelona, una reflexión sobre el presente y el futuro de nuestras sociedades occidentales “democráticas” y sobre los objetivos que nos han de guiar individual y colectivamente hacia un futuro que puede ser mejor, aunque, y por desgracia, también puede ser peor, una auténtica catástrofe.

Teoria de catàstrofes” se representa en el Teatre Gaudí Barcelona del 20 de mayo al 26 de junio de 2011.

Autor: Toni Cabré
Director: Moisés Maicas
Intérpretes: Laura Aubert, Abel Coll y Óscar Intente
Espacio escénico y Diseño de luces y de sonido: Pep Gàmiz
Imágenes: Albert Casanovas
Compañía: Cia.Teatre Gaudí

Horarios: de jueves a sábado a las 20:45 horas y domingos a las 19:30 horas.
Precio: 18 €.
Duración: 1 hora y 30 minutos.
Idioma: catalán.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez