Crítica literaria: Dexter. Ética y estética de un asesino en serie, editorial Laertes.


«Me llamo Dexter. Dexter Morgan. No sé lo que me hizo ser como soy, pero lo que fuera, me dejó un gran vacío dentro».

Vaya, de antemano, mi prudencia ante ensayos dedicados a series de TV que todavía no han finalizado. El pretender hacer análisis de un producto que sigue en plena producción (en el caso que nos ocupa, parece que con intención de que dure más de lo previsto cuando se preparaba el libro) y, en especial, tratándose de un protagonista tan complejo como Dexter Morgan, que todavía, en su desarrollo, puede dar más de una sorpresa, no sólo deja el volumen inconcluso, sino que podría llegar a contradecir muchas de las ideas que se vierten en los diferentes textos que lo componen. Quedan advertidos los lectores: el libro abarca hasta el final de la cuarta temporada y, por lo que se intuye, parece que fue el asombroso cliffhanger con el que finaliza lo que motivó la urgencia en elaborar el estudio. Sólo así se explica la reiterada y entusiasta (hasta la extenuación) mención a ese final en casi todos los textos recogidos en él.

Por si quedara alguien que no conoce la serie, recordemos que se trata de una adaptación (directa, al menos en su primera temporada) de las novelas firmadas por Jeff Lindsay y protagonizadas por Dexter Morgan, analista de sangre en el Departamento de Homicidios de la Policía Metropolitana de Miami, quien mantiene una doble vida: durante la noche ejerce como asesino en serie, liquidando de manera ritual a los criminales que han quedado impunes. En definitiva, un justiciero con trastornos psicopatológicos. La serie televisiva se ha convertido en uno de los grandes éxitos de los últimos años y ha generado un intenso debate por la afinidad que los espectadores pueden llegar a sentir por el protagonista.

El libro editado por Patricia Trapero Llobera, en el que intervienen expertos en Comunicación, Psicología, Bellas Artes, Historia del Arte…, vendría a ser una adaptación para los lectores españoles del volumen “Dexter”: Investigating Cutting Edge Television (citado en la bibliografía), en el que Douglas L. Howard recogía las tesis de varios especialistas. Si en aquél caso eran dieciséis los capítulos, en el publicado por Laertes nos encontramos con diez escritos en los que se abordan diferentes aspectos de la serie, así como se fundamentan otros matices como la interpretación, el retrato-tipo femenino, el entorno geográfico y social, etc.

En el prólogo de José-Igor Prieto Arranz se resume eficazmente lo que vamos a encontrar a posteriori. Aborda en él todas las caras del poliedro que permite tener una visión global del contenido y el continente de la serie. Y, en efecto, se cubren las principales cuestiones que pueden dar sentido a un trabajo ambicioso elaborado como reflejo de lo que representa la ficción televisiva actual. Desde los diferentes caminos que ha seguido la saga literaria respecto a la audiovisual; la repercusión nacional (a través del canal de cable Showtime) e internacional; la controversia que produce el considerar como héroe a un brutal asesino; la influencia de internet; el bilingüismo del producto y su dificil adaptación en la versión doblada; las características de los psicópatas rivales de Dexter… Pero, de entre todos los trabajos incluidos, me han gustado tres que marcan la diferencia.

El primero, dedicado al trabajo actoral y a la manera en que se debe interpretar a un psicópata. Curiosamente, Martín B. Fons Sastre, su autor, no estudia el personaje tan magníficamente interpretado por Michael C. Hall. Se detiene, al contrario, en John Lithgow, quien borda el de Arthur Mitchell/Trinity. Fons Sastre dignifica el trabajo del actor, analizando con detalle el duro desempeño que se debe realizar para personificar con detalle y sin caer en el estereotipo (si es que un psicópata puede enmarcarse en alguno) a alguien tan complejo.

También es interesante el estudio científico desarrollado por Jaume Rosselló Mir y Xavier Revert Vidal en el que clarifican los cuadros clínicos de las diferentes tipologías de psicópatas, algo que va más allá de la ficción y que apoya la veracidad del estudio pormenorizado que, seguro, han realizado los creadores de la serie. Esta pequeña guía, basada principalmente en los trabajos del célebre doctor Hervey Cleckley, resume muchos años de investigación sobre tan peliagudo asunto.

Jordi Pallarés Olivé nos deja, por último, una acertada visión de Dexter Morgan desde el punto de vista del superhéroe, faceta que queda remarcada en la segunda temporada con el personaje de The Dark Defender, pero que no ha sido explotada en la producción, aunque los espectadores puedan ver al forense como a un héroe justiciero.

Sin embargo, y ahora vienen los “peros”, en su conjunto se detecta una continua repetición de ideas y de referencias que cansa al lector. Es correcto explicar las bases argumentales de la serie, pero hacerlo en casi la totalidad de la obra, una y otra vez, cuando se complementa con una guía de episodios, llega a molestar. Quizás un poco más de coordinación para que cada autor se limitara a lo concreto de su tema no produciría ese “frenazo” en la lectura, releyendo lo que otros ya han expuesto. Lo mismo sucede con el mencionado cliffhanger de la cuarta temporada, citado hasta la saciedad, que hace pensar en ese “entusiasmo” que sintieron los espectadores al verse sorprendidos de manera tan espeluznante, y que pudo desembocar en el proyecto del libro. Si añadimos las insuficiencias de la corrección ortotipográfica, cada día más descuidada en las ediciones españolas (¿ni siquiera se utiliza el corrector de word?) y errores como los localizados en el texto de Anna Tous Rovirosa, en los que ubica a personajes o sucesos en una temporada diferente a la correcta para luego contradecirse, concluiremos que un estudio que se pretende de referencia debió pulirse al detalle. Sin olvidar, por supuesto, lo comentado más arriba: Se está analizando un producto cuya producción y desarrollo sigue en marcha, dando la impresión de que el libro, a su vez, está inacabado.

Título: Dexter. Ética y estética de un asesino en serie
Autores: Patricia Trapero Llobera (ed.) y VV.AA.
Editorial: Laertes
Materia: Comunicación audiovisual
Páginas: 302
Formato: 23 x 16
Edición: Noviembre 2010
Precio: 19,50 €
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Escrito por: José A. Muñoz

Crítica teatral: Entrevista amb un vampir que al final va resultar que potser no ho era tant, de Paco Mir

A finals dels anys 70 l’escriptora Anne Rice va publicar una novel·la titulada Entrevista amb un vampir, una crònica gòtica que va adquirir una gran popularitat gràcies a la versió cinematogràfica que en va fer Hollywood, estrenada l’any 1994. Els relats enfrontant una periodista i un vampir, però, no han de ser necessàriament foscos i tenebrosos, i demostrar això és el que pretén el Versus Teatre amb el seu nou espectacle: Entrevista amb un vampir, una història que té un subtítol –que al final va resultar que potser no ho era tant– prou indicatiu del caràcter humorístic que ofereix aquesta obra de teatre.

La companyia Grappa Teatre s’ha associat amb el tricicle Paco Mir per realitzar aquest muntatge amb el vampirisme com a motiu principal; així, el petit escenari del Versus Teatre ha estat transformat en el plató on es grava l’emissió del programa Mysteryus, un d’aquells espais televisius que tant han triomfat en els darrers anys, centrat en la investigació dels fenòmens paranormals. Al capdavant del programa hi ha la famosa Maria Pau Palau, una presumptuosa periodista que, uns dies abans, va escandalitzar els seus seguidors al publicar un article negant l’existència dels anomenats vampirs, una opinió polèmica que el convidat del programa –el senyor Joan Taboada– intentarà rebatre amb un argument contundent: ell mateix és un vampir i, com s’encarrega de deixar clar en la seva intervenció, ho és per vanitat, convertit en un ésser d’aquestes característiques pel mateix Johann Sebastian Bach al segle XVIII.

D’aquesta manera, i seguint l’estructura d’una típica entrevista televisiva, es van succeint, un darrere l’altre, una sèrie de gags que ens permetran conèixer la vida d’aquest excèntric personatge, una criatura de la nit que comparteix pis amb una dona-llop, que pot llegir els pensaments de les persones, que té la capacitat de transformar-se en ratpenat (això sí, només quan ell ho vol) i que ens demostrarà com n’estem, d’equivocats, quan pensem en els tòpics que envolten aquesta clàssica figura d’ultratomba, malgrat les sospites que sosté la presentadora sobre si el que explica aquest home és cert o tan sols es tracta d’un farsant.

Entrevista amb un vampir… és un espectacle senzill, de petit format, basat en l’única novel·la publicada per l’escriptora noruega Josephine P. Hey en la dècada dels anys trenta. Possiblement el públic espera assistir a una funció on l’humor negre sigui omnipresent, però no és així, ja que els seus responsables s’han decantat per un estil més aviat blanc, fins i tot una mica surrealista, que aprofita la confrontació de dos caràcters diametralment oposats per provocar el riure de l’espectador: per un costat, la incrèdula periodista que, amb les seves punyents preguntes, intenta descobrir la veritat; per altra banda, el senyor Taboada, un personatge pusil·lànime que, en tot moment, se sent atacat i humiliat per la senyora Palau, fent constants intents per abandonar el plató, però tornant sempre al seu seient. En aquest sentit, els permanents equívocs i les diferents situacions plantejades en l’espectacle recorden els enfrontaments pallasso llest-pallasso ximple que tantes vegades ens han fet riure amb anterioritat, i que aquí ho tornaran a fer, arribant a la conclusió que, sovint, ni el llest és tan espavilat ni el ximple és tan babau.

Damunt d’un escenari pràcticament buit (dues cadires i un panell galàctic), sense cap mena d’artifici, només hi trobarem dos actors, i per aquest motiu es fa imprescindible que existeixi una bona entesa entre ells, ja que l’èxit de la representació depèn exclusivament del seu treball, i, aquí, la complicitat entre tots dos resulta evident. Així, tant Teresa Ros com Gilbert Bosch fan una tasca excepcional defensant els seus personatges; Ros fa la feina fosca al realitzar les preguntes per intentar descobrir la veritable identitat del seu entrevistat, mentre que Bosch exerceix de simpàtic vampir, un paper agraït a qui l’actor assigna una actitud insegura que esdevé còmica cada cop que se sent ultratjat per la presentadora. A més Bosch treu molt profit de la seva capacitat gestual, un fet que ens fa pensar que hi ha tingut molt a veure la mà del director de l’obra, Paco Mir, un mestre en aquest sentit.

En definitiva, si voleu conèixer una de les figures més terrorífiques del cinema i la literatura dels darrers temps però des d’un punt de vista més divertit i menys sinistre, Entrevista amb un vampir… és la vostra obra, una magnífica ocasió per riure amb la manera com alguns defensen les seves insòlites creences, pensaments que, encara ara, conserven aquelles persones que no es perden els programes sobre inexplicables fenòmens, similars al Mysteryus.

“Entrevista amb un vampir que al final va resultar que potser no ho era tant” es podrà veure al Versus Teatre fins al 6 de novembre de 2011.

Autora: Josephine P. Hey
Adaptació: Paco Mir, Teresa Ros i Gilbert Bosch
Direcció: Paco Mir
Intèrprets: Teresa Ros, Gilbert Bosch
Espai escènic: Paula Bosch
Vestuari: Anna Güell
Disseny d’il·luminació: Àlex Felip
Tècnic d’il·luminació: Andriy Kravchyk
Tècnic de so: Montse Lila
Disseny gràfic: Masato Takagaki
Assessor esotèric: David Bosch

Idioma: català.
Durada: 1 hora i 15 minuts
Horaris: de dijous a dissabte a les 21:00 hores; diumenge a les 20:00 hores
Preu: 16 €

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Escrit per: Robert Martínez Colomé

Crítica teatral: L’impostor, Versió del Tartuf de Molière, en el Versus teatre.


Seguramente no existe una temporada teatral en ninguna ciudad española, ni tampoco en el mundo, al menos en el Occidental, en la que no se represente, como mínimo, una de la obra escrita por Molière, sin duda alguna uno de los dramaturgos franceses más reconocido, sino el que más, de todos los tiempos. Esta vez, y al inicio de la temporada, el Versus Teatre se ha atrevido con el estreno de L’impostor, Versió del Tartuf de Molière, una adaptación de la obra el autor francés dirigida por Frederic Roda al frente de la compañía Die Probe.

Y como pasa con todos los clásicos, la obra escogida, El Tartufo, pretende analizar los sentimientos y las ambiciones clásicas que vivifican y alteran los corazones humanos, los antiguos y los modernos, condimentado todo ello con un gran sentido del humor evidente a lo ancho y largo de la obra.

Tartufo o el impostor nos traslada a mediados del siglo XVII, a la casa del burgués Segimon cuyo entendimiento está confundido y obnubilado por la influencia que ejerce sobre él, y por tanto sobre el resto de la familia, Tartufo, un “supuesto” fraile beatucho acogido en la casa. Segimon, cegado por su reverencia hacia Tartufo, se propone unirlo en matrimonio con su propia hija, Anna, si bien esta está enamorada de Maurici. La decisión tomada por Segimon llevará a su mujer, Elvira y a una de las criadas, Francina, a luchar contra el triste destino matrimonial que Segimon depara a su hija, intentando desenmascarar a Tartufo. Toda esta complicada situación familiar lleva, como no, a que se represente sobre el escenario una trama cómica de intentos, equívocos y consecuencias, que afectará de pleno a la vida en la casa e incluso al destino económico y social de la familia.

La joven compañía teatral Die Probe lleva a cabo, pues, una relectura de una de las obras más conocidas de Molière, y lo hace con un carácter joven, un hecho que se nota tanto en los intérpretes y, a pesar de la veteranía del director Frederic Roda, en alguna inconveniencia a la hora de configurar el espectáculo. Y seguramente la mayor de ellas sea, justamente, la adaptación de la obra.

Me explico. La versión del Tartufo estrenada en el Versus opta por mantener una imagen clásica de la obra, apartándose de las muy de moda y peligrosas actualizaciones escénicas. Es todo un placer, además, deleitarse con un texto interpretado en catalán y en verso, con unas rimas y un ingenio preciosistas, que nos permiten gozar aún más del perfil clásico de la adaptación. Todo esto nos introduce rápidamente en la trama de la historia, a lo que no son ajenos los esfuerzos de sus jóvenes actores.

Si bien, la adaptación desbarata gran parte de los aciertos del intento. La drástica reducción del número de personajes y la dramática supresión de parte de la trama producen un efecto de desconcierto en el espectador, que, sobre todo en el último acto, se ve sorprendido por una deriva del argumento que no le permite comprender lo que se está narrando sobre el escenario. El cambio en el ritmo de representación, es pues, un bache que hace descarrilar, en parte, los logros de un proyecto que se nota materializado con mucho más que empeño.

La juventud, además, es manifiesta en la compañía y se hace evidente en el transcurso de la obra. La mayoría de los actores y actrices están aún en fase de aprendizaje, y se nota, lo que nos puede hacer valorar aún más el esfuerzo interpretativo. Aún así, es de derecho destacarla actuación de Anaïs Garcia y Laura Fité, la primera como una fiel criada alegre y metomentodo; y la segunda como Tartufo, que en esta versión adopta un componente andrógino (una mujer interpretando a un personaje masculino) que permite a la obra introducir un elemento de misterio y ocultación muy adecuado a un personaje mentiroso, conspirativo e intrigante que busca su éxito personal aún a expensas de destruir a la familia que lo acoge. Una juventud teatral que no ha podido ser equilibrada por la dirección escénica de Frederic Roda, que nos presenta una adaptación con unos perfiles no del todo definidos.

Aún así, y si tomamos a L’impostor. Versió del Tartuf de Molière como un ejercicio de maduración profesional (que creo que es lo que es), es de ley reconocerle algunos aciertos, sobre todo la valentía de atreverse con un Molière, y nada menos que con el Tartufo, y el hecho de permitirnos recrearnos de nuevo con una obra y con unos personajes que han dejado huella en la historia del teatro.

L’impostor. Versió del Tartuf de Molière” se representa en el Versus Teatre del 11 de octubre al 2 de noviembre de 2011.

Dirección: Frederic Roda
Versión: Joan Oliver
Reparto: Marina Barberà, Laura Fité, Anaïs Garcia, Anna Massó, Marc Rius y Jordi Sanosa
Cía: Die probe
Iluminación: Marc Martin
Técnico de iluminación: Andriy Kravchyk
Diseño de vestuario: Companyia Acte Quatre
Producción: Die probe y Acces Teatre SL con el apoyo de Teatre de Ponent, sl.

Horarios: martes y miércoles a las 21:00 horas.
Precio: 12 €.
Idioma: catalán.
Duración: 1 hora y 10 minutos.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez