Crítica teatral: Teoria de catàstrofes, en el teatre Gaudí Barcelona.


Hasta el próximo 26 de junio el Teatre Gaudí Barcelonarepresenta Teoria de Castàstrofes, una ágil reflexión sobre la ciencia, sobre la tecnología y sobre las consecuencias de su uso y de su mal uso en la sociedad actual.

El Teatre Gaudí Barcelona ha programado este mes de junio una propuesta teatral de pequeño formato que abarca un amplio abanico de temas que nos remiten a la actualidad más presente. Una propuesta que tiene como uno de sus personajes centrales un puente, o más concretamente un puente caído.

Y este es el origen de la trama: cuáles son las consecuencias y cuáles son las causas de la caída de un puente. Serán tres los personajes que nos llevarán a reflexionar sobre el tema. Uno es el ingeniero que diseñó el proyecto del trazado del puente; el segundo es un colega de la profesión que pretende aprovecharse de las horas bajas profesionales de su amigo y la tercera es una joven, un tanto extraña, cuya existencia parece ligada, de alguna forma, a la existencia del puente.

Un puente caído puede representar, y representa, normalmente mucho. Representa un grave problema de seguridad para la sociedad que lo construye; un drama que puede generar y genera normalmente víctimas mortales y un motivo de indagación y de búsqueda de responsabilidades del por qué una estructura construida con los recursos de una sociedad “avanzada” como la nuestra ha caído en su enfrentamiento contra la naturaleza, o más concretamente, en su enfrentamiento contra la catástrofe. Aunque para el ingeniero protagonista de la obra significa más cosas: significa descubrir su incapacidad como técnico; el peligro que constituye una responsabilidad de tan alto nivel; su derrota frente a la tenue y insobornable naturaleza, una fuerza abstracta e irracional pero con la fuerza necesaria para acabar con cualquier proyecto que el hombre disponga sobre ella.

Aunque no es solo eso. Su derrota es la derrota de la sociedad a la hora de llevar un proyecto de este tipo a cabo. Con la conversación entre el ingeniero “culpable” del derrumbamiento de puente y su colega podremos transmutar un fracaso personal, laboral en un fracaso común. El texto de Teoria de catàstrofes nos lleva a reflexionar no sobre la infraestructura en concreto sino sobre la construcción de los puentes, y, más diría yo, sobre la sociedad que los construye. Una sociedad en gran parte corrupta que en muchos casos solo mira hacia el beneficio (si es personal y egoísta mucho mejor), que enmascara la sed de riqueza y de promoción tras grandes palabras como progreso y avance, palabras que quedan vacías cuando la naturaleza habla y se hace sentir.

Pero Teoria de catàstrofes también nos habla de las consecuencias vitales de un fracaso de este tipo. De las consecuencias que la caída puede tener en la existencia de las personas que viven el acontecimiento muy de cerca. Aunque a veces las consecuencias son difíciles de diferenciar de las causas, o es al revés…

¿Cuáles son las causas de una catástrofe? ¿Cuáles las de una discusión? ¿Cuáles las de una muerte? Teoria de catàstrofes también nos presenta estas preguntas a la espera de que se las podamos responder. Aunque, seguro, que cada uno de los espectadores tendrá una respuesta propia y subjetiva a cada uno de los interrogantes que le hace la obra.

Como ven toda una serie de reflexiones que Teoria de catàstrofes nos propone en base a una obra pequeña si bien propietaria de un texto muy grande. Todo ello nos llega a través de las actuaciones de Abel Coll, Óscar Intente y Laura Aubert, que son los tres únicos intérpretes de la obra. Unas actuaciones en las que veremos reflejadas la profesionalidad ultrajada del defensor de la ciencia personificada en Abel Coll; una visión humanista, libertaria y mística de la vida encarnada en Laura Aubert y una despiadada pero genial interpretación por parte de Óscar Intente de un ingeniero-empresario-triunfador, de aquellos que se han rendido ante la ignominia y la corrupción que infecta gran parte del sector de los negocios (no tranquilos!!, no es un banquero ni un financiero!!, pueden llevar a sus hijos menores a ver la obra!!) de cada una de nuestras ciudades.

A través de sus dudas, sus sentimientos encontrados, sus búsquedas, sus auto-inculpamientos y también de sus defensas (de su obra y de su comportamiento) avanza una obra que, aunque a veces pierde algo del ritmo necesario, nos plantea preguntas y soluciones muy contemporáneas y muy actuales. Tan solo hace falta recordar la crisis ecológica que un terremoto y un tsunami provocaron hace poco en el Japón, una de las sociedades más occidentalizadas e industrializadas del mundo. No nace falta irse tan lejos para tener en la mente las consecuencias estructurales que el pequeño terremoto de Lorca provocó en la mayoría de las viviendas de la zona.

Y cuando recordamos estos sucesos nos damos cuenta de lo poco que es el hombre, y las sociedades que este crea, ante algo tan cercano y a veces tan olvidado como es la naturaleza. Y si a ésto le sumamos las consecuencias que la corrupción, el capitalismo mercantil y la idea del beneficio provoca en nuestra sociedad, tenemos un cocktail al que podríamos llamar “teoría de catástrofes”.

Una oportunidad que no se pueden perder por varías razones. Para disfrutar de una pequeña gran obra de teatro, casi un monólogo interpretado por dos actores (Abel Coll y Óscar Intente)y una actriz (Laura Aubert); para reflexionar sobre lo que pasa sobre el escenario y fuera de él; y para participar en un debate más amplio que a día de hoy pertenece cada vez con mayor grado a nuestras calles y a nuestras plazas, y es, y con el perdón del Teatre Gaudí Barcelona, una reflexión sobre el presente y el futuro de nuestras sociedades occidentales “democráticas” y sobre los objetivos que nos han de guiar individual y colectivamente hacia un futuro que puede ser mejor, aunque, y por desgracia, también puede ser peor, una auténtica catástrofe.

Teoria de catàstrofes” se representa en el Teatre Gaudí Barcelona del 20 de mayo al 26 de junio de 2011.

Autor: Toni Cabré
Director: Moisés Maicas
Intérpretes: Laura Aubert, Abel Coll y Óscar Intente
Espacio escénico y Diseño de luces y de sonido: Pep Gàmiz
Imágenes: Albert Casanovas
Compañía: Cia.Teatre Gaudí

Horarios: de jueves a sábado a las 20:45 horas y domingos a las 19:30 horas.
Precio: 18 €.
Duración: 1 hora y 30 minutos.
Idioma: catalán.
————————————–

Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica cinematográfica: Blitz, de Elliott Lester

El binomio “poli bueno – poli malo” ha dado como resultado un sinfín de películas, creando un nuevo género en sí mismo: las denominadas buddy films, o “películas de colegas”, protagonizadas por dos personajes de métodos opuestos que aseguran el conflicto entre ambos. Un nuevo título que añadir a este género es Blitz, thriller de atmósfera angustiosa dirigido por Elliott Lester que nos devuelve a la gran pantalla a Jason Statham, uno de los últimos y más rentables héroes de acción, en esta ocasión acompañado de Paddy Considine en su lucha contra el crimen.

Jason Statham y Aidan Gillen

El sargento Brant no está viviendo su mejor momento: sus métodos poco ortodoxos han puesto en alerta a sus superiores, quienes, presionados por los periódicos, dudan si seguir contando con él o expulsarlo definitivamente de la comisaría. Sin embargo, la aparición en escena de un asesino en serie de policías (a quienes los medios de comunicación, siempre ansiosos de carnaza, bautizarán como Blitz) impedirá que tomen una drástica decisión; de esta manera, la única opción posible es asignarle un nuevo compañero a Brant, el sargento Nash, de métodos menos contundentes, más sensatos y comedidos, con el que deberá pulir diferencias para poder detener a tiempo al asesino, iniciando una cursa contrarreloj por las calles de Londres.

Basada en una novela de Ken Bruen, Blitz aúna aquellas películas de protagonistas con caracteres antagónicos y las películas de asesinos en serie, dando como resultado un entretenido film, aunque menos adrenalítico de lo que el nombre de Statham nos tiene acostumbrados: Lester parece más interesado en el aspecto psicológico de la historia y en la búsqueda de pistas que permitan dar con el criminal que en explotar las escenas de acción, que las hay, pero prácticamente reducidas a una persecución por las calles de Londres y poca cosa más. Y eso que la primera escena nos muestra a Brant en una pelea callejera contra tres delincuentes, a quienes se enfrenta armado únicamente con un palo de hockey.

Así, Blitz toma prestados los tópicos de los psico-killers que tantas veces hemos visto con anterioridad: un asesino que pone en jaque a la policía, un sargento que deberá iniciar una heroica persecución, la prensa de por medio, con un periodista ávido de fama, el soplón de la policía que trata de sacar partido de todo ello, etc., sin que el interés del espectador se resienta, ya que Lester consigue un producto bien dirigido, en ocasiones próximo al videoclip, pero sin excederse. Con todo, Blitz aporta algún que otro aspecto interesante a los ya conocidos, como el hecho de que cada uno de los policías tenga su propio infierno interno: Brant tiene tendencia al exceso en sus intervenciones, su jefe acaba de enviudar, Nash ha sido trasladado de comisaría por cometer un error en una detención e intenta, sin éxito, que las mofas de sus compañeros no le afecten, una agente infiltrada en una red de tráfico de estupefacientes que acaba enganchada a la cocaína,… traumas que deberán dejar a un lado si no quieren sucumbir en manos del asesino.

Considine y Statham

El encargado de dar vida al sargento Brant es Jason Statham, en esta ocasión algo más comedido en la violencia de lo que en él eshabitual, dotando a su personaje, un policía rudo, primitivo, de carácter torturado, descuidado tanto en su higiene como en sus modales, de una especial ironía y descaro, que sirven, además, para dar mayor relevancia a las diferencias con su compañero de aventuras, el sargento Nash, un policía elegante, inteligente y gay (este último aspecto es el que más le cuesta aceptar a su compañero), todo un gentleman encarnado por Paddy Considine en una solvente interpretación. Sin embargo, en las películas de psicópatas resulta tan importante el perseguidor como el perseguido, y en este sentido brilla Aidan Gillen interpretando al despiadado asesino de policías, en una histriónica actuación no exenta de crueldad.

A pesar de alguna pequeña trampa argumental propia del género, Blitz resulta un correcto entretenimiento, un producto bien filmado y con buenas interpretaciones, especialmente recomendada para aquellos adictos a los thrillers con psicópatas que persiguen calmar su sed de sangre.

Título: Blitz
Director: Elliott Lester
Intérpretes: Jason Statham, Paddy Considine, Aidan Gillen, David Morrissey, Luke Evans, Chris Wilson, Elly Fairman, Richard Riddell, Nicky Henson, Taya De La Cruz
País: EE UU
Duración: 100 minutos
Distribuidora: EMON

____________________
Escrito por: Robert Martínez Colomé


Concert: Una veu per a la Sibil·la, de Maria del Mar Bonet, al Teatre Grec de Barcelona.


La cantant mallorquina Maria del Mar Bonet oferirà el proper 4 de juliol al Teatre Grec de BarcelonaUna veu per a la Sibil·la’, cant tradicional religiós considerat un dels més preuats monuments del folklore de Mallorca, que es canta cada any la Nit de Nadal a la Catedral de Palma i a quasi tota la resta d’esglésies de l’illa. Un concert dins del GREC 2011 Festival de Barcelona.

Tot celebrant que enguany la UNESCO ha declarat el Cant de la Sibil·la Patrimoni Cultural Immaterial de la Humanitat, Maria del Mar Bonet —que l’enregistrà per primer cop l’any 1979 (Saba de Terrer, BMG Ariola) —, oferirà al Teatre Grec de Barcelona el proper 4 de juliol un recital únic basat en aquest cant tradicional, un dels monuments del folklore religiós de Mallorca més preuats.

Acompanyada de la seva formació habitual de músics, la cantant mallorquina oferirà la seva interpretació del cant medieval, que es canta cada any la Nit de Nadal a la Catedral de Palma i a quasi tota la resta d’esglésies de l’illa. També es canta actualment a València i a la resta dels Països Catalans, on ara per ara, representa el drama més antic dels que es coneixen: els inicis daten del segle X a Ripoll i s’escampa arreu de Catalunya on perdurà fins el segle XVI.

La cantant mallorquina va presentar aquest mateix espectacle en una sèrie de concerts al Festival de Música Sacra de Quito, Equador, i deu dies després del concert al Grec el portarà al Marroc, al Festival de Volubilis-Meknes.

El 2011 és per Maria del Mar Bonet un any ple de reconeixements nacionals i internacionals. La cantant ha estat guardonada amb la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2010, un guardó concedit a figures de reconegut prestigi per la seva tasca de foment i difusió de l’art i la cultura; el Premi Internacional Cubadisco 2011 pel seu darrer treball discogràfic, Bellver (Picap 2010); el Premio de la Música a la Millor Cançó en Català – Valencià per “La dansa de la primavera” (inclosa al mateix disc Bellver), un guardó atorgat per l’Academia de las Artes y las Ciencias de la Música i el Miquelet d’Honor 2011 atorgat per la Societat Coral Micalet de Valencia, per la seva defensa de la cultura i la llengua del país.

El concert de Maria del Mar Bonet al Teatre Grec de Barcelona es realitzarà el proper 4 de juliol de 2011.

Maria del Mar Bonet
Concert: Una veu per a la Sibil·la
Lloc: Teatre Grec de Barcelona
Dia: 4 de juliol a les 22:00 hores
Preu: de 16 a 36€.

Fes un tast:

Mp3 · El cant de la Sibil·la

Mp3 · La Penyora (Homenatge a Lluís Llach)

Mp3 · La Balanguera

Presentación del primer album de Mennina, 360º Wolrd Tour, en la sala Bikini,


MENNINA
, La nueva diva de la música pop cantante, presenta el próximo 29 de junio su primer álbum 360º WORLD TOUR en la Sala Bikini de Barcelona de la mano de Jorge Pinos, fundador y presidente de JEP Entertainment Group, reconocido agente de artistas de Los Ángeles entre los que destacan Jon Secada, Christian Castro, Shakira y Madona entre otros.

MENNINA es sinónimo de glamour, magia, modernidad, contemporaneidad, sensualidad, versatilidad, innovación y sutileza. Fuerza y coraje le dan el carácter de Diva. Su imponente y cuidado vestuario con corsés, faldas abultadas y complementos de última generación, junto a una formación de auténticos músicos y bailarines serán los ingredientes de una puesta en escena espectacular.

Las Meninas de Velázquez, sirvió de inspiración para el nombre de esta cantante nacida en Sabadell, el cual encierra el concepto de nuestra MENNINA actual y a la que como el cuadro, sigue planteando incógnitas. Su estilo musical se caracteriza por los acompañamientos de guitarra flamenca fusionada con los sonidos más orgánicos. Dotes de percusión mediante tradicionales castañuelas unidas al taconeo propio español mezclado con toques frescos de loops más internacionales. No se pueden olvidar sus brillantes y a la vez sutiles cuartetos de cuerda y sinfonías clásicas.

MENNINA no estará sola. Contará con la participación y asistencia sorpresa de reconocidos artistas españoles que quieren brindarle todo su apoyo en su prometedora carrera.

En los próximos meses, MENNINA se embarcará en una gira promocional que la llevará por Europa, Latinoamérica y Estados Unidos.

La presentación de su disco 360º WORLD TOUR se celebrará en un único concierto en la Sala Bikini, cuyos beneficios irán destinados a la Associació Catalana Síndrome X Frágil.

Las entradas para el concierto único de presentación de su disco 360º World Tour están a la venta en las taquillas de Sala Bikini www.bikinibcn.com, TRESC y ATRÁPALO.

Concierto presentación del álbum 360º World Tour de Mennina.
Espacio: Sala Bikini
Día: 29 de junio de 2011
Hora: 21:30
Precio: 10 € y venta anticipada 8 €

Crítica cinematográfica: Templario, de Jonathan English

IroncladEl siglo XII vivió el nacimiento del caballero templario, un guerrero que formaba parte de la orden militar fundada por Hugues de Payens en Jerusalén (1118) con la finalidad de auxiliar a los pelegrinos que visitaban los Santos Lugares, y cuya indumentaria era un característico manto blanco con una gran cruz roja. Los templarios fueron claves en la ambición expansionista del Occidente medieval, así que no es de extrañar que su figura fuera susceptible de interés por parte de aquéllos fascinados por las contiendas medievales; éste es el caso de Jonathan English, director que ha otorgado el protagonismo absoluto de su último filme a uno de esos caballeros, Templario, ficción que toma como punto de partida el asedio histórico al castillo de Rochester por parte del rey de Inglaterra Juan I.

Inglaterra, año 1215. Humillado tras ser obligado a firmar la Carta Magna en la que perdía buena parte de sus privilegios, el rey Juan I no acepta su derrota frente a los nobles del país, así que, ávido de sangre y venganza, recluta un ejército de mercenarios daneses con el fin de escarmentar a aquéllos que han osado enfrentarse a él. De esta manera, uno a uno irán cayendo los castillos gobernados por sus enemigos, pasando a sus habitantes por el frío metal de su espada. ¿A todos? No: un valeroso templario logra escapar con vida de la masacre, y se unirá, así, a un pequeño grupo de rebeldes comandados por el barón Albany, quien encontrará en el castillo de Rochester el lugar estratégico para pararle los pies al iracundo rey, iniciando un agotador y sangriento asedio.

TEMPLARIO_1La época medieval siempre ha tenido un halo de misterio seductor para quienes se han interesado por ese extraordinario período histórico. No obstante, a menudo se cae en el error de ofrecer una visión preciosista del momento, y en pocas ocasiones una película logra transmitir cómo eran en realidad esos tiempos: una época dura, sucia, a menudo violenta, a veces castigada por crueles gobernantes sin compasión hacia sus súbditos. Éste no es el caso de Templario: English logra hacer creíble este viaje a la Inglaterra del siglo XIII, una tierra gélida e inhóspita, de cielo plomizo, en la que sobrevivir al día a día era el único objetivo, y sin escatimar escenas sangrientas. En este sentido, el uso de una fotografía gris y un nervioso estilo de filmar los enfrentamientos, cámara en mano para involucrarse en la acción hasta el punto de acabar salpicada de sangre, son todo un acierto que consigue implicar al espectador en la trama.

El reparto de Templario lo encabeza James Purefoy como el caballero que regresa de Oriente buscando la paz en su tierra y se encuentra en medio de la revuelta, con una actuación correcta, aunque excesivamente hierática (mantiene el mismo rictus serio a lo largo de todo el metraje, sin apenas matices), al que acompañan Kate Mara como la joven y hermosa esposa del señor de Rochester (papel que defiende con solvencia el veterano Derek Jacobi) que hace temblar las firmes creencias del templario (a pesar de la poca química existente entre ambos); no obstante, Paul Giamatti es la sorpresa del filme dando vida al megalómano rey Juan I, una iluminada interpretación para la que probablemente se inspiró en el Nerón de Peter Ustinov.

TEMPLARIO_2_picnikA pesar de utilizar algunas pequeñas licencias cinematográficas (qué fácil resulta empuñar una espada por parte de unas frágiles mujeres), Templario es un correcto ejercicio de cine histórico, una entretenida propuesta para aquellos espectadores con ganas de revisar una contienda que resultó clave en el devenir de la historia de Inglaterra.

Templario se estrenará en nuestros cines el 22 de julio de 2011.

Título: Templario / Ironclad
Director: Jonathan English
Intérpretes: James Purefoy, Kate Mara, Paul Giamatti, Derek Jacobi, Jason Flemyng, Brian Cox, Aneurin Barnad
País: Coproducción Reino Unido y EE UU
Duración: 121 minutos

____________________
Escrito por: Robert Martínez Colomé

Crítica musical: Lamparetes, d’Antònia Font

És evident que, en l’actualitat, la música cantada en català està vivint un dels seus moments més dolços: en els darrers anys s’han consolidat nombrosos grups de qualitat, com els Mishima, al mateix temps que han aparegut noves i sorprenents formacions, com Els Amics de les Arts, mentre que d’altres estan experimentant una inesperada segona joventut, com Els Pets. Tot això ha fet que els nous treballs d’alguns d’aquests grups s’hagin convertit en esdeveniments celebrats amb extraordinària passió pels seus fidels seguidors, fins al punt de fer-los encapçalar les llistes de vendes a nivell estatal. Si fa unes setmanes això era el que passava amb els Manel i el seu nou disc, més recentment s’ha viscut un fenomen similar amb Lamparetes, el darrer treball dels illencs Antònia Font, el primer disc del grup mallorquí amb material nou en cinc anys (el darrer, Coser y cantar, era una revisió amb arranjaments d’orquestra clàssica d’alguns dels seus majors èxits).

Imatge promocional d’Antònia Font

Lamparetes conté catorze cançons amb ritmes ben variats, des de mitjos tempos com els d’ Es far de Ses Salines fins a altres més alegres (Sospitosos), i per descomptat lletres de tornades i cors molt divertits, com ja és característic en el seu pop galàctic. El single de presentació d’aquest treball és Clint Eastwood, tot un homenatge, no només a l’actor de Sant Francisco i les seves nombroses pel•lícules, amb mencions especials als seus darrers films com a director, sinó sobretot a aquella manera de fer que el mateix Eastwood representa, és a dir, aquells homes durs amb cert aire a western que tot sols s’enfronten a mil i un perills.

Els Antònia Font són un dels grups més originals i amb més talent de la seva generació, i per aquest motiu no és d’estranyar que, d’una crisi d’inspiració, en puguin treure una cançó tant singular i divertida com Me sobren paraules; o que siguin capaços de cantar amb accent estranger per glosar tots aquells encants que tenen a ses illes (Islas Baleares); també hi ha lloc per a retre homenatge a antics exploradors i aventurers d’altres èpoques (Pioners); fins i tot una bonica història d’amor, passada pel seu particular filtre, i utilitzant els Modern Talking com a banda sonora de fons, es converteix en l’extraordinari himne que és Calgary 88.

Com en els altres treballs, Pau Debon posa veu a les lletres de Joan Miquel Oliver, encarregat també de fer les fotos del llibret que acompanya el CD, uns textos on evidentment hi ha una forta presència del mar i els seus elements més característics, ja siguin ones, barques, fars o pobles de pescadors, que conviuen amb elements més propers a la cultura pop, com ara les diverses cites cinematogràfiques, amb els canons de Navarone i Don Vito Corleone compartint protagonisme amb els diversos personatges d’Eastwood, fins i tot podria funcionar com un peculiar retrat generacional, on conviuen les cintes de cassette i altres «coses modernes» amb la música d’aquells gloriosos anys 80 –Atlantis is Calling (S.O.S. for Love)-.

Els Antònia Font estan en plena forma, han tornat amb més ganes que mai, i el seu públic ho celebra, tal i com va quedar demostrat en el concert de presentació de Lamparetes, una actuació que va fer petit el Casino de l’Aliança del Poble Nou i d’on, com no podia ser d’altra manera, en van sortir triomfants.

Títol: Lamparetes
Autor: Antònia Font
Edició: Robot Innocent Companyia Discogràfica
Distribució: Discmedi
Més informació: www.antoniafontoficial.com

____________________
Escrit per: Robert Martínez Colomé

Crítica cinematográfica: Sin identidad, de Jaume Collet-Serra


En los últimos tiempos los EE UU viven con una desmesurada obsesión el estreno de sus películas: todos los esfuerzos publicitarios van encaminados a conseguir una estratosférica recaudación en su primer fin de semana en los cines e imponerse así al resto de novedades de la semana, algo que casi siempre logran los grandes blockbusters firmados por directores puramente made in Hollywood. Sin embargo, no siempre sucede así: por primera vez un estreno fulgurante lleva la firma de un autor catalán, Jaume Collet-Serra, quien logra enganchar al espectador con su desconcertante thriller Sin identidad, filme que protagonizan Liam Neeson y Diana Kruger en una trepidante huida por las calles de Berlín.

Liam Neeson

El doctor Martin Harris y su esposa Elizabeth aterrizan en Berlín para participar en un importante congreso científico. Llegados al hotel, Harris comprueba que ha extraviado su maletín. Por desgracia para él, de camino hacia el aeropuerto su taxi sufre un accidente y cae al río. Resultado: el doctor queda en coma por cuatro días, periodo tras el cual comprobará, horrorizado, que otro le ha suplantado su identidad, le ha robado su vida, apropiándose de todo cuanto era suyo, incluida su mujer. Sin el apoyo de las autoridades alemanas, que no le creen, y perseguido por unos asesinos que pretenden hacerle callar, Harris deberá iniciar una angustiosa carrera por recuperar su existencia, con la única ayuda de Gina, la taxista sin papeles que le salvó la vida en el río.

Sin identidad es la adaptación libre de la novela La doble vida de Martin Harris, de Didier Van Cauwelaert, un relato que se centra en el drama existencial del protagonista y su crisis de identidad, con un resultado más contenido que el que ofrece este filme. Explica Collet-Serra que siempre se ha preguntado, no sin temor, qué sucedería si uno se despierta un buen día y otro le ha usurpado la vida. Éste es el punto de partida de Sin identidad, cómo resolver esa situación con el agravante añadido de encontrarse en un país desconocido y sin la ayuda de nadie, ni siquiera de su esposa. Con estas premisas el director catalán teje un intrincado argumento que pone en serios aprietos a su protagonista (un excelente Liam Neeson en un papel alejado al que nos tiene acostumbrado), que inicia una angustiosa cuenta atrás para salvar su vida y, a su vez, demostrar quién es en realidad.

En la película encontramos referencias a las clásicas películas de espionaje junto a elementos del thriller más habitual, con buenas dosis de acción y carreras en coche por la gran ciudad. En este sentido, Berlín (elegida por el director en lugar de París, la ciudad en la que se desarrollaba la acción en la novela original) se muestra como un lugar inhóspito al protagonista, su atmósfera gélida y sus edificios sucios y grises no le serán de gran ayuda, incluso podríamos añadir que mantiene un paralelismo con la situación del protagonista: se trata de una ciudad que en el pasado estuvo dividida en dos y que, por esta razón, en la actualidad aún padece una importante crisis de identidad. Asimismo, si un nombre planea sobre la película como influencia es el de Alfred Hitchcock: el mismo Collet-Serra admite su admiración por el director británico, y por ello utiliza una forma de narrar similar a la suya (de hecho, el mismo Hitchcock admitía que prefería desvelar en los primeros compases del metraje el conflicto para tener la complicidad del público; aquí, apenas transcurren cinco minutos cuando se produce el accidente que marcará el destino del protagonista).

Diana Krueger

El secreto del éxito de Sin identidad radica, no sólo en su complejo argumento ni en el magnífico planteamiento por parte de Collet-Serra, ni siquiera en su oscura fotografía, sino también en la elección de sus protagonistas: Liam Neeson ejerce de héroe de acción con credibilidad, sin que su madurez sea un hándicap para su cometido, logrando desde el primer instante que el espectador establezca empatía con él; Diana Kruger ejerce de perfecto contrapunto femenino al protagonista, tan bella como valiente en las escenas de acción, en una nueva demostración de su talento; en papeles menores, aunque de vital importancia, encontramos a Frank Langella y Bruno Ganz; pero si un nombre destaca entre el resto es el de January Jones, elegida para encarnar a la hermosa y glacial esposa de Harris, un personaje envuelta en misterio y que es un sugerente homenaje a aquellas mujeres de espectacular melena rubia tan delicadas como elegantes que solían protagonizar las películas de Hitchcock (sí, Hitchcock otra vez).

Así, su excelente combinación de thriller y misterio, con un trepidante y ambiguo argumento plagado de constantes sorpresas que mantienen al espectador en tensión hasta el desenlace final, hacen de Sin identidad una de las opciones más entretenidas y de mayor calidad que en estos días podemos encontrar en nuestros cines.

Título: Sin identidad / Unknown
Director: Jaume Collet-Serra
Intérpretes: Liam Neeson, Diana Kruger, January Jones, Bruno Ganz, Frank Langella, Aidan Quinn, Olivier Schneider
País: EE UU
Duración: 113 minutos
Distribuidora: Warner Bros.

___________________
Escrito por: Robert Martínez Colomé

Crítica cinematográfica: Midnight in Paris, de Woody Allen


Un año más buena parte de la profesión cinematográfica se ha dado cita en la Costa Azul para celebrar la LXIV Edición del Festival de Cannes. En esta ocasión, el encargado de inaugurar el festival ha sido Woody Allen con su última película, Midnight in Paris, su particular visión de la capital francesa a partir de los ojos de su protagonista, un escritor norteamericano de turismo por la ciudad y fascinado por el París de los años 20.

Gil es un guionista de Hollywood de viaje con su prometida, Inez, y los padres de ella por la capital francesa. La intención del joven, un idealista romántico, es abandonar su trabajo para centrarse en la publicación de su primera novela, y, a pesar de las reticencias de su pareja, cree firmemente que París sería el lugar perfecto en el que instalarse e iniciar así su carrera como escritor. Una noche, paseando sin rumbo por la ciudad, y justo cuando las campanadas marcan la medianoche, un vetusto coche se detiene a su paso y sus ocupantes le invitan a conocer aquel París que, hasta ese instante, únicamente residía en su imaginación, un viaje que le sumirá en una profunda desazón que le hará replantear su existencia.

Woody Allen mantiene su frenético ritmo de estrenar una película por año, un ritmo discutible, a tenor de las tibias repercusiones que sus últimos filmes tuvieron. Sin embargo, en esta ocasión, Midnight in Paris ha resultado una agradable sorpresa para todos aquellos que creían que ya no tenía nada más interesante que añadir a su filmografía: sin ser una obra maestra (para ello quizás ya es tarde, pero siempre nos quedarán sus películas más clásicas), resulta una interesante y divertida historia, una fábula sin pretensiones que permite al espectador conocer el París actual y el París de los años 20, aquella ciudad en permanente ebullición creativa, punto de encuentro de innumerables artistas que buscaron refugio en ella a principios del siglo XX.

Midnight in Paris juega con la eterna cuestión de si cualquier tiempo pasado fue mejor, fruto de nuestra imaginación y de nuestra capacidad para idealizar un período de tiempo determinado, en este caso el París bohemio de la década de 1920, un ejercicio interesante pero fácil de desmontar: el mismo Gil afirma que en el pasado no encontraríamos las medicinas a las que estamos acostumbrados en la actualidad, un simple hecho que por sí mismo invita a dejar para la imaginación los viajes en el tiempo.

En ese viaje que lleva a cabo Gil podremos disfrutar de aquel fascinante París de elegantes fiestas, una ciudad al compás del acordeón y en cuyos cafés solían reunirse artistas acompañados de un buen vino o una copa de absenta para compartir ideas, unas mentes privilegiadas que Allen convierte en personajes que desfilan uno tras otro por su película, escritores como Hemingway o T. S. Elliot, el matrimonio formado por Scott y Zelda Fitzgerald, el músico Cole Porter, el torero Belmonte, el fotógrafo Man Ray, el cineasta Luís Buñuel (a quien el protagonista sugiere el argumento de El ángel exterminador ante la incredulidad del propio Buñuel) o pintores de la talla de Picasso y Dalí (un inconmensurable y surrealista Adrien Brody).

Owen Wilson es el espléndido protagonista de esta historia, Gil, un escritor en crisis que bien podría tratarse del álter ego de Allen tantas veces interpretado por él, un novelista algo torpe, de balbuceo habitual y aire despistado que vive ensimismado con sus fantasías sobre la capital francesa y sus personajes más conocidos, y que en sus paseos nocturnos acaba enamorándose de Adriana, musa de Picasso que toma prestadas las sensuales maneras de Marion Cotillard. El tercer vértice de este atípico triángulo es Rachel McAdams, la irritante prometida del protagonista, mientras que Michael Sheen es el contrapunto a Wilson, un profesor sabelotodo que mantendrá un divertido pulso intelectual con Gil. Aunque quizás el papel que más expectación había generado entre el público era el de la guía que acompaña a los turistas, un breve papel que defiende de forma aséptica y sin estridencias la primera dama francesa, Carla Bruni.

A pesar de caer en algunos tópicos parisinos y de recrearse en bellas estampas de París al servicio de su nueva función como guía para turistas (los dos primeros minutos del metraje son totalmente gratuitos), Woody Allen consigue crear con Midnight in Paris una hermosa historia, divertida, a ratos hilarante, que arranca espontáneos aplausos en el espectador y que hará olvidar sus fallidas últimas películas.

Título: Midnight in Paris
Director: Woody Allen
Intérpretes: Owen Wilson, Rachel McAdams, Marion Cotillard, Michael Sheen, Lea Seydoux
País: EE UU
Duración: 100 minutos
——————————————–
Escrito por: Robert Martínez Colomé

Crítica literaria: Los tesoros de Alfred Hitchcock, de Laurent Bouzereau.


No hay cineasta en el mundo cuya obra haya sido analizada de manera más minuciosa en innumerables libros como Alfred Hitchcock. El maestro, poseedor de una de las filmografías más poderosas de la historia fue, a su vez, el director que mejor supo vender su propia imagen. Ya desde sus primeras películas se ocupó de que los espectadores jugaran a descubrirle en ingeniosos cameos, creó una caricatura en forma de silueta a modo de logo mercantil, concedía entrevistas (preferiblemente gráficas o en shows televisivos), participaba en los avances comerciales de sus films, produjo y presentó sus propias series de televisión… Físicamente, no hay ningún otro profesional en lo suyo tan identificable. “Hitch” era una marca. Se le reconocía por dominar el suspense, pero también por representar él mismo al propio género, con su oronda figura y su manera pausada de hablar enfatizando los chistes macabros. Quizás, en las artes, su caso pueda ser comparable al de Salvador Dalí quien, por cierto, llegó a colaborar con nuestro protagonista en 1945 para la película “Recuerda”, diseñando las secuencias oníricas. En definitiva, la cosa se trataba de una combinación en la que participaba un producto artístico muy bien valorado por crítica y público y un creador conocedor, sospecho que conscientemente, de habilidades para vender su trabajo a través de sí mismo. Una mezcla perfecta cuando el artífice y el producto son de primera calidad.

Por supuesto, no podemos obviar las biografías en las que se ha pretendido recrear su vida personal, o incluso las referencias a las particulares filias y fobias que pueden detectarse en sus trabajos (el miedo a la policía y a ser encerrado en una cárcel injustamente, la adoración por determinado tipo de mujeres…). Tanto se ha visto y escrito que parece casi imposible descubrir facetas o aspectos nuevos sobre él. Personalmente, tengo por volúmenes de cabecera, tratándose de uno de mis directores predilectos, dos títulos imprescindibles: como estudio de su obra, el que está considerado el mejor libro sobre cine jamás escrito, el firmado por François Truffaut con el título “El cine según Hitchcock”, en el que se transcriben sus entrevistas con el director de “Vértigo”. En el plano biográfico, “La cara oculta del genio”, de Donald Spoto que, sin ser un texto definitivo, ofrece una visión retrospectiva muy completa de sus peripecias vitales.

A esos dos, habría que sumarle ahora el “libro-objeto” “Los tesoros de Alfred Hitchcock”. Se trata de un artefacto lujosamente presentado en gran formato y que resulta atractivo por varios motivos que, de manera feliz, han propiciado un reencuentro fascinante con el querido personaje.

El primero y fundamental: El autor. Laurent Bouzereau es un respetable documentalista y, me permito decirlo, el mejor director de “making-off’s” (documentales sobre producciones y rodajes cinematográficos). Conocido por los aficionados, en especial a partir de la comercialización de DVD’s con contenidos extra, Bouzereau se ha convertido en el experto que ha añadido valor a las ediciones especiales, con piezas que, en ocasiones, han superado en metraje a los propios films. Es, entre otros, el productor de los contenidos que acompañan a las películas de Steven Spielberg y, claro está, ha dedicado también esfuerzos para recuperar los recuerdos de los compañeros del “mago del suspense” que siguen vivos, con el fin de incluir la mayor cantidad de información en los “Cómo se hizo” de sus principales títulos. Sumar a ello el estudio pormenorizado de cada cinta le ha permitido, además, tener una visión en conjunto mucho más completa al elaborar los escritos que conforman la base de este ensayo.

Laurent Bouzereau

Otra cuestión importante es el enfoque. Sabedor de que prácticamente está todo dicho y que resulta difícil abordar una trayectoria tan conocida sin caer en la repetición, Bouzereau se ha inclinado por mostrarnos las principales características de lo que se entiende por el estilo “hitchcokiano”, marcado por ciertas reglas muy reconocibles e imitadas por otros cineastas. El libro está dividido en capítulos que describen esos elementos que conforman el estilo creado por el británico, las señas de identidad con las que perfeccionó un arte que se hizo el más popular del siglo XX: Los falsos culpables y antihéroes, las mujeres (a ser posible rubias, ya saben), los villanos y, por supuesto, el famoso “toque Hitchcock”, que se compone de varias características: un férreo guión; una estructura narrativa sorprendente incluyendo el uso del “macguffin” (término inventado por él, que se refiere a algo que hace avanzar la trama sin que, en realidad, tenga ninguna importancia para la película -algo así como una excusa argumental-); un equipo solvente que le permitiera no tener que asistir al rodaje (“es lo más aburrido de hacer una película”, decía); y, de manera muy especial, emplear técnicas de filmación diferentes en cada proyecto. Hitchcock llegó a hacer infinidad de experimentos visuales y sonoros para remarcar los momentos cumbres de su carrera, desde ser pionero en el 3D (“Crimen perfecto”, 1954) a filmar toda una película en un solo plano (“La soga”, 1948); proyectar, junto al diseñador Saul Bass, una secuencia de tres minutos con cincuenta planos y más de setenta ángulos de cámara (me refiero, claro está, al asesinato de la ducha en “Psicosis”, 1960); crear una tensa, larguísima y trepidante secuencia final de doce minutos sin diálogo, tan solo con la música de la “Storm Cloud Cantata” de Walter Benjamín interpretada en el Royal Albert Hall (“El hombre que sabía demasiado”, 1954); montar una secuencia de acción sin ni siquiera música (la de la avioneta en el desierto para “Con la muerte en los talones”, 1958); presentar otra película sin nada de música pero con sonidos electrónicos a cargo de Bernard Herrmann (“Los pájaros”, 1963); o hacer que el espectador contemple lo difícil que puede llegar a ser matar a alguien (lo hizo en “Cortina rasgada”, de 1966, con una secuencia portentosa que supera los cuatro minutos en la que la víctima, naturalmente, se resiste a ser asesinada). En cada proyecto, Hitchcock se comprometía con esos detalles y aún hoy resulta asombrosa la alegría con la que colocaba la cámara en los lugares más insospechados para ofrecer otro punto de vista al espectador. Todos estos aspectos, deteniéndose en sus representaciones más reconocibles, hacen del libro una guía interesante sobre lo que nos legó Hitchcock, su manera de utilizar el cine para explicar historias.

Pero el peso del volumen, y nunca mejor dicho, lo encontramos en el material gráfico. Y aquí destacaré que, sin la colaboración de los herederos, en especial de Patricia Hitchcock que firma el prólogo, no hubiera sido posible contemplar, por primera vez, fotos familiares y de rodaje que nos permiten descubrir el lado humano del director. De hecho, se nos indica que es el primer libro realizado con autorización expresa de la familia. La edición, en este sentido, es espléndida. Y no queda otra que felicitar a Libros Cúpula por haber respetado el formato original que contiene, para deleite de los coleccionistas, documentos facsimilares presentados en “páginas-sobre”. Así, tendremos en nuestras manos su certificado de nacimiento y el de matrimonio fielmente reproducidos; un telegrama dirigido en 1940 a David Selznick; unas notas extraídas de un bloc con membrete del barco Queen Mary, en las que detalla las cualidades más relevantes que debe tener una buena película; también encontramos storyboards, fragmentos de guiones manuscritos, bocetos de vestuario… Como ya indica el título, auténticos tesoros que hacen del ejemplar una deliciosa caja de sorpresas.

Quizás no descubrirán nada que no sepan, pero el libro de Bouzereau les permitirá recordar pasajes maravillosos de la historia del cine, detectar elementos que pudieran revelarles sincronías entre la vida del director y sus películas, volver a admirar a las grandes estrellas de Hollywood y disfrutar como niños con esas sorpresas que contienen sus páginas de color dorado, fragmentos de la vida de uno de los hombres más influyentes de la cultura del siglo pasado.

Título: Los tesoros de Alfred Hitchcock
Autor: Laurent Bouzereau
Prólogo: Patricia Hitchcock O’Connell
Traducción: Natalia Galiana Debourcieu
Editorial: Libros Cúpula (Barcelona, 2010)
Precio: 42 €

Escrito por: José A. Muñoz

Exposición de dibujos: Estrellas en el café de las estrellas, en Madrid.


Nueva exposición de la obra del ilustrador Daniel Suárez Pérez en el Café de las estrellas, visitable hasta el próximo 15 de julio de 2011.

Daniel Suárez Pérez es licenciado en Ciencias de la información, rama de imagen y sonido, por la Universidad Complutense de Madrid. Inicia su trayectoria profesional como realizador de videos y locutor en videos profesionales.

Ha trabajado como dibujante en varias series de animación tanto españolas (Las tres mellizas, Juanito Jones, Los reinos del arco iris) como extranjeras (El oro del Rhin, producida por la BBC; Billy y el gato, La magia del árbol lejano, o el spot Coyote, de la Warner Bros.) y realizando ilustraciones para varias entidades y publicaciones.

Ha trabajado, asimismo, para Filmoteca Española, tanto en el museo del cine, catalogando diseños de decorado de películas como en la sección de fondos fílmicos, llevando a cabo labores de restauración digital de films. Ha trabajado también para la Biblioteca Nacional, clasificando e informatizando el fondo de carteles de dicha entidad. Ha realizado diversos trabajos de diseño gráfico y maquetación.

Ha realizado su primer corto de dibujos animados y tiene otros en proyecto.

Ha realizado varias exposiciones tanto individuales como colectivas (28 Salón Internacional del Cómic en Barcelona, I Semana Gótica de Madrid, XIV Festival Internacional de Jazz de Ciudad Lineal…).

Es autor de un libro con sus ilustraciones titulado Dibujando pasiones, a la venta en librerías especializadas (Ocho y medio, Madrid Comics, etc.)

Es miembro de la Asociación Profesional de Ilustradores de Madrid (APIM) y de la Asociación de Autores de Comic de España (AACE).

La exposición se puede visitar en el Café de las estrellas, en la calle Martín de los heros, 5 de Madrid.

Página web: www.freewebtown.com/dansupe
Café de las estrellas en Facebook: http://www.facebook.com/pages/Caf%C3%A9-de-las-Estrellas-Bar-Art/112664592089350

Un Blog sobre la literatura, el teatro, el cine, la televisión, la historia…

Sobre Monstruos Reales y Humanos Invisibles

El rincón con mis relatos de ficción, humor y fantasía por Fer Alvarado