Concierto benéfico: Rock4Japan (5/06/2011) en apoyo a los damnificados por la catástrofe de Japón.


El próximo 5 de junio se celebrará en la Sala Apolo de Barcelona el Rock4Japan, un concierto solidario y benéfico para ayudar a los damnificados por la catástrofe de Japón.

El concierto se celebrará en apoyo a los afectados por el fuerte terremoto y tsunami que sufrió Japón el pasado 11 de marzo. La recaudación del concierto y del mercandiazgo irá destinada a Japón gracias a la colaboración de la Cruz Roja.

Actuarán 4 grupos de Barcelona con distintos estilos: Mizu, grupo al más puro estilo Japan Rock, que contará con la colaboración del japonés Yoshisuke Suga vocalista del grupo Esprit d’Air, y la cantante Fàtima Ayats; Hitabaldaäs, grupo que fusiona estilos como el nu-jazz, post-rock y psicodelia. Klaudia, banda de indie-rock, organizadores del festival No Hunger; Wantun, grupo de indie-pop catalán. Además tendremos música japonesa a cargo del DJ Funky Samurai.

Presentarán el evento tres figuras muy reconocidas en el mundo de la cultura japonesa y los blogs: Marc Bernabé, escritor y traductor de obras de manga y anime en catalán y castellano; Oriol Estrada, autor del blog La Arcadia de Urías, uno de los blogs más leídos sobre cultura japonesa y manga, ganador del premio Bitácoras 2010; y David Esteban, uno de los principales promotores españoles de la cultura japonesa y autor del popular blog Flapy in Japan.

Son muchas las generaciones que han crecido con los referentes de la cultura japonesa como los dibujos animados de Oliver y Benji, Dr. Slump, Bola de Dragón o más tarde, Shinchan. ¡Porque Japón siempre ha estado muy cerca nuestro, sentimos que ahora es el momento de ayudar!

Concierto de HITABALDAÄS + MIZU + KLAUDIA + WANTUN
Con la colaboración de DJ FUNKY SAMURAI
Presentan el evento: MARC BERNABÉ + DAVID ESTEBAN + ORIOL ESTRADA

Fecha: Domingo 5 de Junio
Hora: 19.30h
Sala: La [2] de Apolo (Barcelona)
Precio: 8 € anticipada/ 10 € taquilla.
Venta anticipada: http://www.sala-apolo.com/

Más información:

http://www.rock4japanbcn.com

Facebook: ROCK4JAPAN-BARCELONA
Twitter: @Rock4japan_bcn

Artículo: El misterio de la IX legión Hispana.


La historia y el pasado están plagados de misterios y de leyendas que abarcan todo aquello que la ciencia histórica desconoce o de lo que no ha sabido dar explicación. El misterio también envuelve con su poderosa aureola la historia de Roma, la época en la que un gran imperio y sus legiones dominaban todos los territorios ribereños del Mediterráneo y proveía al mundo moderno de la base cultural y política que forma su armazón actual.

Y es acerca de una de estas legiones, y más en concreto de la IX Hispana, sobre la que se cierne uno de los misterios, y como no, una de las leyendas más duradera de la historia militar romana: el enigma de su desaparición. Si como lo leen, la desaparición de una unidad completa del ejército romano. Un misterio sobre el cual los historiadores no han podido dar una explicación concluyente.

De la IX Hispana disponemos de información, más o menos certera, acerca de su creación en la primera mitad del siglo I a.C. y de su evolución hasta las últimas noticias seguras que poseemos de ella, que algunos sitúan en el año 107/108 d.C.; durante los primeros años del gobierno del emperador Adriano; en la década de los años 20, 30 o incluso 40 del siglo II y otros, los más atrevidos, cerca del año 161 d.C.

Sin embargo en un momento u otro nuestra información sobre la legión IX Hispana desaparece, siendo la fecha límite para ello el año 162 d.C, en el cual se erigió en Roma una inscripción que enumera, en orden geográfico, las legiones romanas activas en ese momento (inicios del reinado de Marco Aurelio), y en cuyo listado no aparece la IX Hispana. Una inequívoca indicación de que la legión había sido o bien disuelta o bien destruida antes de esa fecha.

Veamos, pues, en un breve recorrido histórico, cuál fue la historia de la legión IX Hispana, cuál es el misterio de su desaparición y qué leyendas surgieron a raíz de ésta.

La creación de la legión IX Hispana y sus primeros años.

La legión IX Hispana tiene su origen, como en el caso de la mayoría de las legiones que estuvieron activas en época imperial, en el periodo de guerras civiles que fueron causa del final de la República romana.

Parece que la IX Hispana desciende de la legión IX, una de las unidades que integró el ejército con el cual Julio César llevó a cabo su famosa conquista de las Galias entre los años 58 y 51 a.C., aunque esta filiación no se ha podido confirmar documentalmente. La IX sirvió, más tarde, en las campañas militares que en época del emperador Augusto llevaron al sometimiento, por parte de Roma, del territorio noroccidental de la península Ibérica (29-19 a.C.) habitado por cántabros y astures.

La finalización de estas operaciones militares en el año 19 a.C. comportó la marcha de la legión IX hacia una destinación fronteriza en Panonia (provincia romana que incluía territorios de las actuales Hungría, Austria, Croacia, Serbia, Eslovenia, Eslovaquia y Bosnia-Herzegovina). De su estancia en el Danubio destaca la participación de la IX en el amotinamiento de tres legiones estacionadas allí tras el ascenso al trono del emperador Tiberio en el año 14 d.C.

En el año 20 d.C. la IX Hispana fue transferida a la provincia de África como refuerzo de la legión III Augusta para reforzar el contingente militar romano allí presente durante la rebelión del númida Tacfarinas (20-24 d.C.). Su estancia allí se prolongó hasta el año 24 d.C. tras lo cual regresó a la provincia de Panonia.

Los títulos y el emblema de la legión IX.

La legión IX dispuso de diversos títulos a lo largo de su historia. Así sabemos, a través de diferentes inscripciones y noticias, que esta unidad tuvo primero el epíteto de IX Triumphalis derivado, seguramente, de su participación en un triunfo militar celebrado en Roma por Julio Cesar en el año 46 a.C. Esta designación fue sustituida más tarde por el título de IX Macedónica, debido, posiblemente, a la intervención de la unidad en la batalla de Farsalia en el año 48 a.C. o en la de Filipos en el año 42 a.C. Fue durante su estancia en Hispania cuando la legión IX adoptó el título de Hispaniensis (=estacionada en Hispania), designación que fue alterada por la de IX Hispana (oriunda de Hispania) seguramente tras su marcha de esta provincia hacia Panonia.

Por lo que respecta al emblema de la legión, aunque no poseemos ninguna evidencia acerca de cuál pudo ser el distintivo utilizado por la IX Hispana, es posible que éste fuera el del toro, un animal asociado con la diosa Venus, el ancestro legendario de los Julios.

Formación de tortuga representada en la Columna de Trajano.

La conquista de Britania.

La legión IX abandonó de nuevo la provincia de Panonia hacia el año 42/43 d.C. para unirse a las fuerzas que el emperador Claudio estaba reuniendo con el objetivo de iniciar la conquista de Britania. El mando de este ejército de invasión fue concedido a Aulo Plautio, hasta entonces gobernador de la provincia de Panonia, el cual se dirigió a su nuevo destino militar acompañado de la legión IX.

La campaña de conquista no supuso un gran reto para las tropas romanas si tenemos en cuenta que, como parece, su objetivo no era apoderarse de toda la isla sino, más bien, acabar con el poderío de la tribu de los trinobantes, situada en la costa oriental britana, cuya actividad anti-romana llegó a amenazar, incluso, el territorio romano continental. La IX Hispana fue una de las cuatro legiones, junto a la II Augusta, la XIV Gemina y la XX Valeria Victrix, que participó en esta primera fase de la conquista de Britania actuando, también, en las subsiguientes campañas de consolidación y ampliación del dominio romano.

En el año 60 d.C. el poder romano en Britania sufrió un importante revés con la rebelión de la reina Boudica (60-61 d.C.), alzamiento provocado, entre otras razones, por la pésima gestión de la administración romana en la isla. Boudica era la viuda de Prasutago, rey de la tribu britana de los icenos, pueblo aliado de los romanos. Al morir su esposo sin descendencia masculina, los romanos se negaron a reconocer los derechos de su viuda y de sus hijas al trono iceno. El despiadado trato recibido por ellas llevó a Boudica a rebelarse contra el poder romano, insurrección a la que se sumaron tribus vecinas como la de los trinovantes.

La legión IX Hispana fue la primera que luchó contra los rebeldes britanos, enfrentamiento en el que sufrió fuertes bajas, llegando a perder hasta 2.000 hombres, tras lo cual tuvo que retirarse a su campamento base en Lincoln (Lindum). Los rebeldes fueron finalmente derrotados por las fuerzas romanas cerca de la ciudad de Londres (Londinium), tras lo cual la provincia fue nuevamente pacificada. Las bajas sufridas por la IX Hispana fueron reemplazadas con soldados provenientes de las guarniciones establecidas en las provincias germanas.

Todas las legiones estacionadas en Britania se vieron afectadas por el enfrentamiento militar que siguió a la muerte de Nerón en el año 68 d.C. Cuatro fueron los emperadores que se sucedieron en Roma en menos de un año (Galba, Otón, Vitelio y Vespasiano). Las tres legiones estacionadas en aquellos momentos en Britania contribuyeron con contingentes o vexilaciones al ejército reunido por Vitelio para enfrentarse primero a Otón, su rival en Italia y más tarde a Vespasiano. Fue éste último el que acabó imponiéndose a los otros candidatos, tras lo cual fue nombrado nuevo emperador en el año 69 d.C.

Durante el periodo de gobierno de Vespasiano (69-79 d.C.), la IX Hispana participó, junto al resto de las legiones establecidas en Britania, en el nuevo avance de la conquista en el norte y el oeste de la isla, que permitió a las fuerzas romanas someter los territorios de Gales y parte de Escocia, aunque ésta última tan solo temporalmente. Esta actividad militar obligó a modificar el emplazamiento de la legión IX Hispana, que hacia el año 70 d.C. abandonó su campamento base en Lincoln por el de York (Eburacum).

Sin embargo parece que el interés por Britania decayó durante los reinados de sus hijos Tito (79-81 d.C.) y Domiciano (81-96 d.C.) al prevalecer en esos momentos la defensa y consolidación de la frontera del Rin. Para ello, ya en el año 83 d.C., el emperador Domiciano reclamó importantes contingentes de la legión IX Hispana para luchar en Germania contra los catos, a los que venció en ese mismo año. Contribución a la que se sumaron nuevas vexilaciones que, un poco más tarde, las unidades legionarias estacionadas en Britania tuvieron que suministrar para hacer frente a la constante amenaza en las fronteras del Rin y del Danubio, un movimiento éste que incluyó el traslado de la legión II Adiutrix de Britania en el año 87 d.C.

La última noticia que poseemos de la presencia de la IX Hispana en Britania es del año 107/108. Ésta no es otra que una inscripción hallada en York que nos informa de la participación de la legión en la reconstrucción de una de las puertas del campamento en el que la legión estaba asentada.

El misterio del final de la IX Hispana.

Es a partir de esta fecha que disminuyen, en gran medida, los testimonios que poseemos de la existencia de la IX Hispana, lo que nos impide disponer de información histórica precisa sobre la legión. Solo algunos datos dispersos nos indican que la unidad siguió activa algunos años más, aunque no podamos establecer con certeza cuál fue su final. A esto se suma el hecho de que la IX Hispana no aparece citada en la inscripción del año 162 citada anteriormente (ILS 2288; CIL VI 3492, A, B.) en la cual se enumeraban, en orden geográfico, las 28/30 legiones activas en esos momentos.

La desaparición de la IX Hispana de los registros históricos ha generado un vivo interés tanto en el mundo académico, deseoso de situar en un marco histórico el fin de la legión, como en escritores y, más recientemente, en la industria del cine, que han hallado en este “misterio britano” una fuente de inspiración en la que centrar su ánimo creativo en busca de un final épico para la legión perdida.

De esta forma, ya a principios del siglo XX, el historiador y arqueólogo británico Francis J. Haverfield avanzó la idea de que la legión IX Hispana podría haber sido destruida o disuelta tras algún desastre militar acaecido en el norte de Britania o incluso en Escocia (Haverfield, F.J., The Roman Ocupation of Britain, Oxford, 1924.). Esta idea fue posteriormente desarrollada por la escritora Rosemary Sutcliff en la novela que escribió sobre el tema (El Águila de la novena legión, 1954). La inspiración de Sutcliff a la hora de escribir la obra fue el descubrimiento, en el siglo XIX, de un águila de bronce en las excavaciones arqueológicas en la ciudad de Silchester. Un poco más tarde, en el año 1955, el arqueólogo e historiador Ian Richmond defendió la idea de que la IX legión Hispana fuera disuelta por Adriano durante su visita a la provincia britana en el año 122 tras haber sufrido la unidad diversas derrotas.

Águila de bronce hallada en las excavaciones arqueológicas en la ciudad de Silchester.

Es, sin duda alguna, la versión de Rosemary Sutcliff de la destrucción de la IX Hispana en su marcha hacia el norte de Britania la que ha quedado grabada en la imaginación popular como un hecho histórico contrastado. Veamos, pues, lo que la historia puede decir acerca de ello.

El final de la IX Hispana. Los datos históricos.

Uno de los primeros escenarios donde se ubicó el final de la legión IX Hispana fue en la propia Britania. Allí se produjo, durante los primeros años del reinado de Adriano (117-119) cierta agitación de la que no estamos muy bien informados. Algunas indicaciones de la Historia Augusta y del De Bello Parthico de Frontón y la leyendas de varias monedas acuñadas por el propio Adriano, nos informan de problemas militares en Britania, aunque desconocemos su entidad y características. Sería, pues, en este conflicto donde la IX Hispana hallaría su fin al ser derrotada por los britanos en el norte de la isla, hecho, del que, por otra parte, no disponemos de ninguna prueba histórica. De la misma forma la inseguridad en la zona provocaría, en el año 122, la llegada del propio emperador y el inicio de la construcción, en el norte de la isla, del muro que lleva su nombre.

Pocas son las evidencias sobre la existencia de la IX Hispana a partir del año 107/108. Entre ellas están un mortero (mortarium) hallado en Holdeurn, cerca de Nimega, (la antigua ciudad de Noviomagus) en el este de los Países Bajos, que posee un sello de la legión IX Hispana; dos tejas estampadas con una inscripción parecida a la anterior halladas en la propia ciudad de Nimega; un altar dedicado a Apolo erigido por el prefecto de la IX Hispana hallado en la ciudad alemana de Aquisgrán; una inscripción anónima de un tribuno de la legión IX que sirvió en ella estando ésta asentada en la Baja Germania y diversas inscripciones de oficiales que sirvieron en la legión en años posteriores al 120 d.C. La datación de algunos de estos hallazgos, al menos de aquellos con una cronología más segura, ha puesto en duda la destrucción o disolución de la unidad en una fecha anterior a la década de los años 20 del siglo II. Si esto fuera cierto refutaría la idea de la destrucción de la legión en Britania durante los primeros años del reinado de Adriano (117-119).

Otros datos epigráficos han puesto en duda este final de la legión. Entre ellos se hallan las carreras militares y políticas (cursus honorum) de diversos oficiales que sirvieron en la IX Hispana en fechas posteriores. He aquí la información que poseemos sobre ellos:

1-    L. Emilio Caro, tribuno laticlavii (o primer tribuno) de la legión a mediados de la década de los años 20 del siglo II.
2-    L. Novio Crispino, laticlavii que sirvió en la legión no antes del 130 d.C.
3-    Annio Sextio Florentino, legado de la IX en el año 123 d.C.
4-    M. Cocceio Severo, que sirvió como primipilo (el centurión de la primera centuria de la primera cohorte de una legión romana ) de la unidad hacia el año 126 d.C.

Estas carreras militares rebaten de nuevo la idea de la desaparición de la IX Hispana a principios del reinado de Adriano en Britania y prolongan su existencia varios años más. De ahí que los especialistas hayan buscado algún otro escenario histórico en el que situar la desaparición de la legión, situado éste entre el año 107/108, en el que poseemos la última información contrastada de su existencia, y el año 162, fecha de la inscripción erigida en tiempos del emperador Marco Aurelio.

Uno de estos escenarios es la rebelión judía de Bar-Kokhba, enfrentamiento conocido como la II Guerra judeo-romana (132-135). Este conflicto obligó al emperador Adriano a desplazar unidades militares de otras provincias a Judea para hacer frente a los rebeldes, otorgando la dirección de las operaciones al gobernador de Britania Julio Severo. Algunos historiadores han defendido la idea de que la IX Hispana hubiera podido partir en el año 134 hacia Judea junto con el gobernador de la provincia, en la que tras sufrir numerosas bajas la unidad sería disuelta. Sin embargo, aunque el traslado de Julio Severo sí que está documentado por las fuentes, no pasa lo mismo con la posible marcha de la IX Hispana, de la que no tenemos noticia alguna. Más aún, esta posibilidad no se adecua demasiado a la situación militar del conflicto tras la llegada de Julio Severo a Judea en el año 134, momento en el cual los rebeldes judíos estaban demasiado debilitados para hacer frente al contingente militar romano y, mucho menos, para infligirle una derrota de esas características.

Una nueva hipótesis sobre el final de la IX Hispana se generó tras el descubrimiento en el año 1972 de un diploma militar datado el 8 de febrero del año 161 d.C. durante el consulado de Quinto Numisio Junior. Este cónsul se creyó que era el mismo que el conocido por otra inscripción con el nombre de Q. Camurio Numisio Junior, del cual sabemos que fue tribuno de la IX legión Hispana, aunque no los años exactos en los que ejerció este cargo.

Si estas dos inscripciones pertenecen al mismo individuo, es decir, si podemos integrar la información proveniente de ambas en base al año en el que Quinto Numisio Junior fue nombrado cónsul y establecer para él una carrera militar y política normal para su época, se podría suponer que Q. Camurio Numisio Junior fue tribuno de la IX no antes de los años 135 o 140, retrasando aún más en el tiempo la fecha de desaparición de la IX Hispana.

Esta hipótesis ha llevado a los historiadores a buscar un nuevo escenario temporal adecuado para ubicar el final de la legión, esta vez entre el año 140, data fijada con el cursus honorum de Numisio Junior y el 162 d.C., fecha de la inscripción erigida en tiempos de  Marco Aurelio. Este nuevo escenario se ha situado en el desastre de Elegeia (Armenia) del año 161, donde, según Dión Casio una legión romana fue destruida a manos de las tropas partas dirigidas por el general Cosroes.

Sin embargo no todos los especialistas aceptan esta teoría, ya que algunos pretenden diferenciar entre Quinto Numisio Junior, mencionado en el diploma militar, y Q. Camurio Numisio Junior, citado en la inscripción sin fecha, haciendo del primero el hijo del segundo, por lo cual la fecha del consulado y, por tanto, también la del tribunado de la legión IX Hispana se avanzaría en el tiempo, descartando, así, la fecha del año 140 como la última de la que tenemos información de la existencia de la legión.

De ahí que, aunque conozcamos algo más sobre historia de la legión IX Hispana, no hayamos podido determinar cuál fue su destino final. A pesar de que sabemos que la legión no fue destruida ni disuelta en Britania en época del emperador Adriano desconocemos si halló su final en Judea durante la revuelta de Bar-Kokhba bajo las órdenes del general Julio Severo o si fue destruida por las tropas partas en la batalla de Elegeia en el año 161. De lo que único de lo que estamos seguros es de que la legión IX Hispana ya no estaba activa al inicio del reinado de Marco Aurelio, ya que no aparece en la famosa inscripción del año 162. De ahí que aún no se haya desvelado el secreto de la IX Hispana y que por lo tanto el misterio acerca de su final siga abatiéndose sobre la historia de Roma y siga proveyendo de una temática apasionante a todo aquel que se acerque a ella.

Bibliografía específica:

Birley, A. R., The Roman Government of Britain, Oxford-Nueva York, 2005.

Erdkamp, P. (Edi.), A Companion to the Roman Army, Malden-Oxford-Carlton, 2007.

Goldsworthy, A., El ejército romano, Madrid, 2005

Ireland, S.Roman Britain. A Sourcebook, Abingdon-Nueva York, 2008.

Keppie, L., “The fate of the Ninth Legion. A problem for the esatren provinces?, en The Eastern Frontier of the Roman Empire, 1989, págs. 247-255.

Keppie. L., “Legio VIIII in Britain: The Beginning and the End”, en Legions and Veterans. Roman Army Papers, Stuttgart, 2000, págs. 201-218.

Keppie, L., “Legiones II Augusta, VI Victrix, IX Hispana, XX Valeria Victrix”, en Les Légions de Rome sous le Haut-Empire, Lyon, 2000, págs. 25-35.

Mor,  M., “Two legions – the same fate? The disappearance of the legions IX hispana and XXII Deiotariana” en Zeitschrift für papyrologie und epigraphik, nº 62, Bonn, 1986.

Shotter, D., Roman Britain, Abingdon-Nueva York, 2004.

Ficción:

Literatura:

El águila de la IX legión
, Rosemary Sutcliff (1955)

Cine:

http://www.plataformaeditorial.com/cont/novedades/novedades_sola_es.php?idField=52&table=novedades

La última legión, de  Doug Lefler (2007)

http://www.imdb.es/title/tt0462396/

Centurión, de Neil Marshall (2010)

http://www.imdb.es/title/tt1020558/

La legión del águila, de Kevin Macdonald (2011)

http://www.imdb.es/title/tt1034389/Añadir objeto

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez


Versión pdf artículo El misterio de la IX legión Hispana

Crítica televisiva: Hijos de la Anarquía.


Hace ya algunos años que las televisiones de nuestro país nos ofrecen las mejores historias que se realizan en EE.UU., pero ya no se trata precisamente de las películas made in Hollywood, no: las buenas ideas, los buenos guiones, algunos de los mejores actores, han encontrado su lugar en las magníficas series que se están cociendo al otro lado del Atlántico. Productos tan elaborados y elegantes como Mad men, El ala oeste de la Casa Blanca, 24 o, un poco más lejos, Los Soprano, han seducido a una amplia mayoría de público que, ávido de buenos argumentos, ha terminado por sucumbir al adictivo mundo de las teleseries norteamericanas.

Próximamente Cuatro ofrecerá en abierto (ya se ha emitido en FOX) la primera temporada de una de esas fascinantes historias: Hijos de la Anarquía (Sons of Anarchy en su versión original), la historia de un club de moteros situado en un pueblo del norte de California (la ficticia Charming, concretamente) que vive al margen de la Ley, una asociación que protege a la población de las amenazas externas, y que tiene como sede el taller Teller-Morrow, aunque éste no es más que la tapadera de la que realmente es su ocupación: el tráfico de armas, en un relato que sería la mezcla perfecta de El padrino, Easy Rider, batallas entre bandas que recuerdan a Quadrophenia y pinceladas del mejor Shakespeare, todo ello aderezado con un poco de rock sureño.

La trama gira, principalmente, entorno a tres personajes: el matrimonio formado por Clay y Gemma Morrow y el hijo de ésta con su difunto marido, Jax. La historia arranca cuando el almacén donde la banda guarda las armas antes de venderlas es saqueado e incendiado por Los Mayas, rivales de Los Hijos de la Anarquía, toda una declaración de guerra que los moteros no permitirán que quede impune. La sed de venganza de Los Hijos de la Anarquía y la ilegal forma de financiación de la banda que capitanea el presidente Clay chocarán con las intenciones del joven Jax, a quien un manuscrito de su padre, John Teller (fundador del grupo), le hará recapacitar sobre el destino del grupo y la necesidad de virar el rumbo hacia negocios menos turbios.

Ésta es una historia compleja de rudos moteros tatuados hasta las cejas (todos los miembros del clan lucen en su espalda el icono del club, la muerte con una guadaña ensangrentada y empuñando un fusil), de pasión por las Harleys customizadas, de policías corruptos, de hombres de honor, de traiciones y venganzas, de conflictos entre bandas, contactos con el IRA, contrabando de armas, prostitución y drogas. Kurt Sutter, creador de esta espléndida historia, podría haber construido toda una apología de la violencia, recreándose en ella y dotándola incluso de una pátina de glamour que maravillara a los espectadores menos exigentes, pero Hijos de la Anarquía no está pensada para ello, o al menos no de forma específica: la cámara tan sólo muestra escenas de violencia explícita en contadas ocasiones; además, ya desde el primer capítulo empatizamos con sus personajes, aunque no por la supuesta vistosidad de su estilo de vida, ni por sus negocios fuera de la ley, sino que lo hacemos porque se trata de personajes que, a parte de sus enfrentamientos con las otras bandas, también tienen que hacer frente a sus problemas diarios, unos problemas que nada tienen que ver con la delincuencia, como los de Jax, cuyo hijo nace de forma prematura, y con una malformación cardiovascular congénita, por culpa de las adicciones de su esposa, adicta al crack.

El clan se estructura de forma piramidal, con un presidente, Clay Morrow, y un vicepresidente, Jax Teller, a los que siguen el resto del grupo, hasta un total de siete moteros, sin contar con las filiales repartidas por el país ni los miembros encarcelados. Cualquier decisión debe ser aprobada en asamblea, con todos los miembros reunidos alrededor de una preciosa mesa tallada con el icono del club, una forma de actuar democrática y perfecta, hasta que las disputas por el poder entre el presidente y el vicepresidente se agraven y fragmenten el grupo en dos.

Sutter insiste en que, desde un principio, su idea era la de crear una historia bajo la influencia de la literatura de William Shakespeare, y lo cierto es que es fácil reconocer algunos puntos en común con el mundo del magnífico escritor inglés. La misma estructura del grupo (con un presidente y un vicepresidente al que siguen sus fieles compañeros de viaje) hace pensar en un rey y su sucesor al que deben fidelidad sus caballeros, algo que encontramos en cualquier texto de Shakespeare. Además, el paralelismo con Hamlet es evidente: por un lado, Jax Teller podría ser el Príncipe Hamlet, ambos desorientados tras la muerte de sus respectivos padres (asimismo, la figura paternal está presente en todo momento, como espíritu en la obra de Shakespeare, aquí en forma del manuscrito encontrado por Jax), mientras que Clay y Gemma serían, respectivamente, el rey Claudio y Gertrudis. Finalmente, una de las formas de resolver pequeños problemas en el grupo es preparar una gran cena en común, como los banquetes que tanto le gustaban describir al inglés en sus historias.

Hijos de la Anarquía es una obra coral (hasta diez son los actores que forman la banda), y para dar mayor credibilidad a sus argumentos, sus responsables optaron por contar con unos actores apenas conocidos para el gran público (sobre todo en nuestro país), todo un acierto a tenor de los resultados. Así, encabezando el reparto encontramos a Ron Perlman (recordado por su papel de monje en El nombre de la Rosa) y Charlie Hunnam, encargados de dar verosimilitud a Clay Morrow y Jax Teller, respectivamente. Ambos salen airosos del reto que supone defender unos complejos personajes, logrando unas actuaciones sobrias y convincentes. Pero sin duda, el personaje más fascinante de todos es el de Gemma Morrow, papel que recae en Katey Sagal, un personaje poliédrico y manipulador, con muchos matices, tan pronto se muestra como una mujer fuerte y manipuladora, como se vuelve frágil e insegura; sea como sea, es el eje alrededor del cual se vertebra el grupo, algo que se confirmará en la segunda temporada.

En la actualidad, en EEUU se está emitiendo la tercera temporada de Hijos de la Anarquía, mientras que en nuestro país, a la espera de su estreno en abierto, están a la venta las dos primeras temporadas, un material que resulta altamente adictivo.

Título: Hijos de la Anarquía / Sons of Anarchy
Director: Kurt Sutter
Intérpretes: Ron Perlman, Charlie Hunnam, Katey Sagal, Maggie Siff, Kim Coates
País: EE. UU.
Duración: 13 capítulos (1ª temporada), 13 capítulos (2ª temporada)

Escrito por: Robert Martínez Colomé.

Estreno teatral: Degustación de Titus Andrónicus, en el Mercat de les Flors.


A partir del 19 de mayo el Mercat de les Flors nos ofrece una programación clásica con la representación del espectáculo Degustación de Titus Andrónicus, de la Fura dels Baus, una adaptación furera de la obra de William Shakespeare.

Con Degustación de Titus Andrónicus La Fura vuelve a los espacios no convencionales y al “lenguaje furero” basado en la acción, la imagen y la música a la vez que comparte el espacio escénico con el público. Se trata de una adaptación de Titus Andrónicus de Shakespeare. El desarrollo de la obra nos obsequia con un ágape antropófago en el que se desencadena el final trágico de casi todos los personajes. Escogida por este motivo, facilita la entrada de La Fura en el mundo de la gastronomía, una nueva puerta para poder llegar a uno de los sentidos que la compañía nunca había agredido hasta ahora. Y lo hace con uno de los grandes de la cocina mundial: Andoni Luis Aduriz, restaurante Mugaritz, en Errentería, el quinto mejor del mundo según la prestigiosa The S. Pellegrino World’s 50 Best Restaurants 2010.

Degustación de Titus Andrónicus” se representará en el Mercat de les Flors del 19 de mayo al 5 de junio de 2011.

Dirección y dramaturgia: Pep Gatell
Adaptación texto: Salvador Oliva
Dirección gastronómica equipo Mugaritz: Andoni Luis Aduriz, Javier Vergara y Dani Lasa
Intérpretes: Joan Serra, Ramon Tarès, Diana Bernedo, Joaquim Revenga “Tatín”, María Pérez, Carles Fígols, Vidi Vidal, Iván Altimira, Roelkis Bueno, Darío Ese y Raúl Vargas
Composición musical: Robert Merdzo
Vídeo: Álan Fàbregas
Diseño iluminación: Cube BZ
Diseño vestuario: Marga Binoux
Construcción escenografía: Masters
Director técnico: Francesc Martínez “Kiku”
Técnico de sonido: Oriol Lliscar
Técnico de iluminación: Miguel Miñambres
Técnico de vídeo: Manel Raga
Coproducción: La Fura del Baus, Kutxa, KH Lloreda, De Dietrich, Teatros del Canal

Horarios: de martes a sábado a las 21:00 horas y domingo a las 19:00 horas.
Precio: martes 15 €; de miércoles a domingo 22:00 horas.
Duración del espectáculo: 80 minutos sin pausa.

Estreno cinematográfico: Templario, de Jonathan English.


El próximo 22 de julio se estrena en España Templario, film dirigido por Jonathan English e interpretado por James Purefoy y Paul Giamatti. La película está ambientada en uno de los momentos más violentos y cruciales de la historia de la Inglaterra medieval durante el reinado de Juan I, cuando tras la firma de la Carta Magna un grupo de caballeros lucharon por defender su país del megalómano rey Juan Sin Tierra.

Corre el año 1215. El rey Juan I de Inglaterra (Paul Giamatti) se ve obligado a firmar la Carta Magna. Furioso por haberse visto forzado a firmarla, recluta un despiadado ejército de mercenarios que empieza a arrasar el país para recuperar el poder. Pero cuando el ejército del rey está a punto de llegar a Londres y hacerse con el control del reino, un solo bastión se interpone entre él y la inevitable victoria: el castillo de Rochester.

Un pequeño grupo de rebeldes reunidos por el barón Albany (Brian Cox) se ha atrincherado en el castillo para combatir al rey Juan hasta que lleguen los refuerzos: un caballero templario (James Purefoy) atormentado por la culpa ante las atrocidades que cometió durante las cruzadas y por sus florecientes sentimientos por Isabel (Kate Mara), hermosa señora del castillo y esposa del avejentado Reginald de Cornhill (Derek Jacobi); unos mercenarios curtidos en la batalla, entre los que se encuentra Beckett (Jason Flemyng), que lucha no por Dios ni por su país, sino por dinero y sed de sangre; y unos jóvenes soldados, como Guy (Aneurin Barnard), que probará el sabor de la sangre y de la batalla por primera y puede que por última vez.

La película está dirigida por Jonathan English y cuenta con un reparto de lujo encabezado por actores consagrados como Paul Giamatti (El mundo según Barney, Entre copas) y James Purefoy (Solomon Kane, Roma), rostros jovenes como Kate Mara (Happythankyoumoreplease, 127 horas) y secundarios británicos de lujo como Brian Cox (Troya), Derek Jacobi (El discurso del rey) o Jason Flemyng (X-men: Primera Generación).

Título: Templario
Título Original: Ironclad
Nacionalidad: Reino Unido, USA
Año de producción: 2011
Director: Jonathan English
Guión: Stephen McDool, Erick Kastel
Reparto: James Purefoy, Kate Mara, Paul Giamatti, Derek Jacobi, Jason Flemyng

Critica teatral: Descartable, en la Nau Ivanow.


El espacio escénico de la Nau Ivanow representa del 27 de abril al 8 de mayo Descartable, de Daniel J. Meyer, una firme crítica teatral hacia la sociedad actual en la que vivimos y contra los roles que nos obliga a desarrollar. Una visión actual de lo que somos y de lo que no podemos llegar a ser.

No son pocas las obras de teatro que hacen un largo trayecto, ya sea en el espacio o en el tiempo, para acabar hablándonos del presente y de todo aquello que vivimos, que sentimos y que sufrimos en la actualidad, aunque maquilladlo y disfrazado de una forma tal que nos puede parecer, al menos en un primer golpe de vista, como algo antiguo y lejano. Descartable, obra escrita y dirigida por Daniel J. Meyer no hace ni una cosa ni la otra. Nos habla, eso sí, de nuestro mundo actual, sin embargo se queda en él para hablar de él, de una forma firme y concisa y a en muchas ocasiones dura.

Meyerescoge para su diatriba “contra la modernidad” a una pareja triunfadora (o eso parece) que está a punto de casarse. Ella es una esforzada arquitecta que parece estar triunfando en su carrera profesional. Él trabaja en la oficina, no llegamos a saber bien bien de qué. Los dos intentan tirar adelante un proyecto vital y familiar conjunto, heredado de la sociedad en la que vivimos, en la que la pareja “feliz” es un fiel testigo del éxito emocional y sentimental. Aunque pronto veremos que detrás de una ceremonia bonita y unas sonrisas radiantes y continuas pero vacías se esconden muchos de los males que nos impone la sociedad de consumo en la que estamos inmersos. Un espejismo necesario para poder seguir adelante.

Descartable es, como dije antes, una obra firme y concisa que se permite muy pocos dispendios para atacar una cuestión que nos toca a todos muy de cerca. ¿Cuál es el futuro de las personas y de las parejas en una sociedad insensible que tan solo necesita de nuestro trabajo? ¿Es posible la felicidad en los tiempos en los que vivimos? ¿Es posible el romanticismo o la idea del amor en un mundo en el que todo se ha convertido en un bien consumible o, si no puede ser consumido, en un residuo? ¿Existe algo más allá del éxito?

Todas estas (y otras más) son las preguntas que Daniel J. Meyer intenta responder con su espectáculo. Un espectáculo que en ningún momento tiene ningún tipo de indulgencia para el público que asiste a su representación. Meyer nos introduce en el meollo del asunto desde el primer momento. La obra avanza en base a escenas que nos muestran la vida ¿ideal? de la pareja ¿triunfadora? que se acaba de trasladar a su nueva vivienda. Todo en ella es tan parecido a todas las otras casas (concepto IKEA) que no hace falta ningún tipo de atrezo o escenografía, tan solo una serie de cajas que se transforman en aquello que se necesita en cualquier momento: una cama, unos armarios, una pasarela… acompañado de un vestuario monótono que sirve para universalizar a los personajes.

Poco a poco iremos viendo como lo que parece un panorama idílico se va transformando en algo vacío (de sentimientos, de realidad, de voluntades) hecho provocado, sin ninguna duda, por el ritmo de vida en el que vivimos. La ingesta masiva de comida precocinada (representada en las variadas bolsas de patatas de sabores fantásticos); la incapacidad de los miembros de la pareja de entregarse plenamente al otro en ninguno de los sentidos; el omnipresente ir y venir de los viajes en avión (una de las grandes concesiones que la globalización ha permitido a los “no ricos”); la presencia constante de los instrumento de trabajo en el ámbito familiar; la injerencia de la televisión (y lo que ella representa) en varios momentos de la trama; incluso el tipo de ocio automático e inducido del que disfrutan. Un panorama que convierte a los personajes en cualquiera de nosotros, de aquellos que solo se pueden dejar llevar por las formas sociales y culturales que en definitiva nos definen ahora, igual que las propias de otros tiempos definían otras épocas.

Una obra con unas garras finas y precisas que saben donde rasgar para mostrarnos, en carne viva, el interior de los cuerpos y de las mentes. Casi una operación quirúrgica que nos muestra unos resultados que, como pacientes potenciales que somos, no nos gusta ver, aunque cuando descienda el telón (imaginario, pues el espacio escénico no lo posee) nos levantaremos y volveremos a “ejercer” nuestra cotidianidad, por muy parecida que ésta sea a lo que acabamos de ver representado en el escenario. Una excelente idea y una aún mejor puesta en escena de la mano de Daniel J. Meyer, autor y director de la obra que se está haciendo un hueco en el mundo teatral barcelonés, hecho que ratifica su contribución en obras como Èdip 1,2,3,4 y El señor de les mosques, ambas representadas en el Versus Teatre; o su participación en obras de gran formato como Boeing Boeing, La doble vida d’en John o Gerónimo Stilton, el musical.

Al empeño de Meyer se suma la acertada interpretación de las dos parejas protagonistas, una opuesta a la otra, una metafórica e irreal y la otra actual y existente. Las actuaciones de Laia Pellejà, Toni Ramírez, Daniela Poch y Rafa DelaCroix, en contraposición las unas con las otras, se adaptan a la firmeza y la concisión del resto de la obra para dejarnos ver en ellos un poco (o mucho) de nosotros mismos.

Ya para acabar me veo obligado a resaltar dos de las escenas que se representan en la obra. La primera la escena de la salida nocturna de la pareja, en la que la esencia de muchos de nuestras debilidades (el sexo, el amor, la droga, el alcohol, la infidelidad, el todo vale) se nos hace patente de una forma clara y sencilla. La segunda, la escena de la pasarela, el momento, para mi gusto, más brutal de la representación, en el que los cuatro personajes nos muestran, sin palabra alguna, los efectos de la actualidad, las consecuencias nocivas de nuestra forma de vida, tan solo acompañados por la letra de un tema musical, que nos repite, hasta la saciedad, que solo “quiere nuestra alma”, tan solo.

Y uno se pregunta ¿quién quiere nuestra alma? ¿quién nos ha robado, si es que alguna vez las hemos tenido, nuestras ganas de vivir y de sentir, nuestras ganas de ser las personas que somos y de resistirnos a unas fuerzas invisibles pero poderosas que tan solo quieren que dejemos de ser nosotros mismo y que seamos y hagamos lo que ellas quieren que seamos y hagamos.

Descartable” se representó en el espacio escénico de la Nau Ivanow del 27 de abril al 8 de mayo de 2011.

Dramaturgia y dirección: Daniel J. Meyer
Intérpretes: Laia Pellejà, Toni Ramírez, Daniela Poch y Rafa DelaCroix
Ayudante de dirección y videocreación: Leire Erkizia
Iluminación: Luis Aznarez y Natalia Ramos
Sonido: Ferran Roig
Regiduría y fotografía: Sara Manzano
Diseño gráfico: Jordi Martinez Pinyol
Colaboraciones movimiento: Laura Vilar
Voz en off: Enric R. Cambray
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Estreno teatral: Sucre, en el Espai Escènic Brossa.


La bailarina valenciana Noelia Liñana y el músico tarraconense Paco Enlaluna presentan Sucre, un espectáculo único que intercala la música, la danza, las proyecciones y el diálogo.

Ponemos azúcar al café, al zumo, a la vida para que nuestro paladar evite los matices amargos. Noelia lo sabe muy bien. Desde el día que se desmaya en medio de un ensayo y un médico le diagnostica una diabetes con dependencia de la insulina, deja de poner azúcar a su vida.

El azúcar se convierte en la tentación, la «fruta prohibida».

En escenario, dos mundos: el proyectado, donde la protagonista niña vive en un mundo edulcorado, ajena a los conflictos, y el bailado, donde los personajes luchan o ceden a la provocación del azúcar. Todo esto salpicado por la incomunicación de quien busca complicidades profundas y recibe consejos vacíos, de quien busca nuevas perspectivas y en cambio recibe sermones sobre las saludables propiedades de la berenjena.

Después de una larga trayectoria como bailarina en grandes compañías como Lanònima Imperial, Tomas Noone o Gelabert Azzopardi, Liñana emprende conjuntamente con Paco Enlaluna su primera aventura en solitario a partir de experiencias propias como por ejemplo el diagnóstico de la diabetes o la muerte de su padre. Sucre es su primera producción y en ella ejerce como directora y coreógrafa.

La obra narra ocho historias protagonizadas por personajes excesivamente dependientes del azúcar, y que edulcoran  sus oscuridades personales antes de enfrentarse a ellas pasando por diferentes estados como por ejemplo la negación, la rebelión o la aceptación irónica. Aun así, Sucre es un espectáculo optimista. Un alegre collage de danza contemporánea con pequeñas dosis de humor y de ironía.

Sucre” se representa en el Espai Escènic Brossa del 12 al 22 de mayo del 2011.

Dirección: Noelia Liñana
Bailarina: Noelia Liñana
Actrices audiovisual: Noelia Liñana y Ainara García
Dirección musical: Paco Enlaluna
Músico en directo: Paco Enlaluna
Guió y dramaturgia: Paco Enlaluna y Noelia Liñana
Dirección escénica / coreografía: Nicolaas Marckmann
Diseño de iluminación: Marc Martínez
Producción: Segundo Acto Produccions

Horarios: de miércoles a viernes a las 21:00 horas y sábados a las 19:00 y a las 21:30 horas.
Precio: 16 €.

Crítica teatral: Feísima enfermedad y muy triste muerte de la reina Isabel I, en el Versus Teatre.


La compañía de teatro La Calòrica representa en el Versus Teatre hasta el próximo 22 de mayo la obra Feísima Enfermedad y Muy Triste Muerte de la Reina Isabel I, la recreación tragicómica y grotesca de los últimos días de vida de una reina cuyo gobierno hizo variar el rumbo de la historia de España.

El Versus nos presenta una obra de carácter histórico, es decir, que nos habla de personajes históricos, algunos de ellos muy pero que muy conocidos, como son la reina Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, los reyes Católicos. Y nos los presenta en clave de comedia, obligándonos a presenciar los días previos de la muerte de la reina y la situación de sus dominios, que, en aquella época, se extendían a lo ancho y largo del planeta conocido. Sin embargo, durante la representación no saldremos de la alcoba de la reina, donde todos los personajes de la obra irán pasando, ya sea para reverenciar a la soberana moribunda o para asegurarse de la “feísima enfermedad y muy triste muerte” de la misma, una de las soberanas más poderosas de su tiempo.

La compañía La Calòrica nos ofrece una postal teatral e histórica minimalista donde el sentido del humor y los tópicos históricos están muy presentes. En ella la reina Isabel I en su lecho de muerte sigue gobernando unos reinos que le costaron mucho conseguir: enfrentamientos dinásticos, la rivalidad con su sobrina Juana la Beltraneja, las peripecias históricas que hubo de llevar a cabo para heredar su reino, su boda con Fernando II de Aragón y la unión de los territorios de la Península, a excepción de Portugal. Aunque no será todo esto lo que le importará a la reina. Viendo cerca la muerte solo pensará en quién heredará su legado.

Su elección recae en su hija Juana, conocida por la historia como Juana la Loca (aunque parece que no lo estaba tanto). Juana está casada con un príncipe austríaco educado en el norte de Europa que posee unos principios y una cultura muy diferentes a las existentes en suelo hispano. He aquí el intríngulis de la obra: la oposición entre la “España y la Europa del momento”, la oposición entre el conservadurismo y el tradicionalismo hispano y los nuevos aires en la cultura, en las costumbres y en los pensamientos que se movían por aquellos entonces por Europa, una evolución que en breve provocaría un cisma religioso, político, económico y social en toda Europa con la aparición del protestantismo y los conflictos religiosos que dominaron gran parte de la época moderna.

Pero no se asusten. Que la obra nos habla de ello pero sin exigirnos ningún esfuerzo instructivo previo. Al contrario. Es la propia obra la que nos identificará a los personajes y nos dibujará el espacio y el ambiente que necesitamos conocer. Para ello la actuación de los actores y actrices serán básicos. Bien pronto veremos la relación mantenida entre Isabel y Fernando, basada en el tópico histórico de la poderosa personalidad de la reina y a un mero consorte dibujado como un pequeño gran-rey obsesionado con su «imperio mediterráneo» pero sin carácter ni fuerzas para enfrentarse a sus enemigos europeos, italianos y franceses. La mano de la religión también estará presente en la figura del consejero político y espiritual de los reyes, que se creerá el único personaje con el carisma, la energía y las aptitudes necesarias para marcar el camino a seguir por la historia de la Monarquía Hispánica, a veces, incluso, enfrentándose e intentando someter a los propios reyes. A los tres personajes principales se les suma Juana, la hija de Isabel y de Fernando, educada para ser la esposa del rey, nunca la reina y Felipe el Hermoso, aureolado por la modernidad y un entendimiento del mundo y de su poder muy lejano al nacido en suelo hispano. Solo un personaje plebeyo, la criada, tendrá acceso a la alcoba de la reina, y siempre para ayudar y servir a sus superiores.

La compañía La Calòrica construye un acertado esbozo tragicómico y grotesco de una de las épocas y de uno de los reinados de más significancia para entender la historia de la España actual. Y lo hace con muchas ganas y con mucho empeño. Todo un hallazgo para aquellos que quieran reflexionar y que quieran reír con la historia y con el teatro. Para ello los personajes, aunque con un intercambio confeso de sexos (la reina Isabel interpretada por un actor, el consejero espiritual del reino interpretado por una actriz) nos permiten conocer algo más, aunque a veces de una forma descabellada, el episodio de la enfermedad y muerte de la reina Isabel I. Todo un ejemplo que nos enseña lo interesante que pueden ser el teatro y la historia, y también la suma de ambos. Una obra, en definitiva, que nos hará viajar en el tiempo (escénico, claro está) y ver los nuevos aires y los viejos que se respiraban en la Europa moderna de finales del siglo XV y principios del XVI y los entresijos de la gran política, que a veces orquestan pequeñas personas. Todo, claro está desde el humor y el ingenio más burlesco y caricaturesco.

«Feísima enfermedad y muy triste muerte de la reina Isabel I» se representa en el Versus Teatre del 18 de marzo al 22 de mayo de 2011.

Dramaturgia: Joan Yago
Dirección: Israel Solà
Intérpretes: Xavi Francés, Aitor Galisteo Rocher, Esther López Martín, Carla Rovira Pitarch, Júlia Truyol y Marc Rius
Escenografía, vestuario e iluminación: Gerard Orobitg, Carmen Padró, Albert Pascual y Marta Soto
Asesoramiento de voz: Matilde Miralles

Horarios: de jueves a sábado a las 21:00 horas y domingo a las 19:00 horas.
El domingo 15 de mayo no hay función.
Precio: 16 €.
Duración de la obra: 65 minutos
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Escrito po: Jorge Pisa Sánchez

Estreno teatral: Cuando se apaguen la velas, en el Guasch Teatre.


El Guasch Teatre presenta en su programación para adultos Cuando se apaguen la velas, la historia de un asesino a sueldo dedicado y en silla de ruedas preparado para llevar a cabo su último encargo.
Dante (Xavier Serrat) es todo un ejemplo de superación personal. Aunque hace casi dos años que se ve obligado a ir en una silla de ruedas, ha seguido trabajando hasta el día de hoy, el día de su jubilación. Solo necesita acabar un último encargo y se podrá ir para siempre. Dejar atrás todo el sufrimiento que ha tenido que soportar durante estos últimos años. Y es que la suya sería una historia como la de otros muchos si no fuera porque Dante… trabaja como asesino a sueldo.

Son muchos años de experiencia, muchas víctimas que han pasado por sus manos y muchos los escenarios que ha tenido que recrear con mucho cuidado y a petición de sus superiores. Pero esta vez será diferente. Totalmente diferente. Sus últimas víctimas las ha escogido él… y tiene una buena razón para hacerlo.

Ahora solo es cuestión de tiempo y suerte. Si todo sale tal y como lo ha planeado, en breves minutos acabará el trabajo y se podrá ir. Dar por finalizado un viaje catárquico a través del cual reconciliarse con su pasado. Nadie lo podrá impedir. Ya se ha encargado de cubrirse las espaldas. Al fin y al cabo, es un buen profesional.

«Cuando se apaguen las velas» se representará en el Guasch Teatre a partir del 12 de mayo de 2011.

Autor: Eric Romero
Director: Miquel Murga
Intérprete: Xavier Serrat
Escenografía: Noemí Batllori
Fotografía: Enric Monté

Horarios:
jueves a las 21:00 horas; viernes y sábados a las 22:00 horas y domingos a las 19:30 horas.
Precio: jueves 18 €; de viernes a domingos 20 €.

Crítica cinematográfica: Happythankyoumoreplease, de Josh Radnor.


Un escritor falto de inspiración. Un grupo de amigos sin seguridad en sí mismos. Una pareja desorientada y con ideas opuestas sobre su futuro en común. La dificultad de encontrar el amor en la sociedad moderna. Y, por supuesto, Nueva York. Con estas premisas bien podría tratarse de la última película de Woody Allen, pero no (aunque su influencia se respira a lo largo de todo el film): éstos son los principales ingredientes de Happythankyoumoreplease, el debut en la dirección de Josh Radnor, protagonista de una de las series más divertidas y de mayor éxito de los últimos años, Cómo conocí a vuestra madre.

Tras una movida noche, Sam se despierta de resaca y con el tiempo justo para acudir a una reunión clave en su futuro como escritor. De camino hacia la editorial encuentra un niño extraviado en el metro, y, sin saber qué hacer, se lo lleva con él. En su día a día, Sam ocupa sus horas en esperar a que llegue la inspiración ante el ordenador y en atender a sus amistades, entre las que se encuentran Annie, una joven con una extraña enfermedad que le ha hecho perder todo el pelo, algo que le acompleja hasta creer que nadie puede enamorarse de ella, y Mary Catherine, una joven que deberá decidir si seguir adelante o no con su relación con Charlie. Finalmente, la aparición de Mississippi, una joven camarera aspirante a cantante, hará que Sam se replantee cómo afrontar, en adelante, sus relaciones sentimentales.

Happythankyoumoreplease es un espléndido relato que funciona como retrato generacional de aquéllos (o buena parte de aquéllos) que rondan la treintena y viven en grandes ciudades, una generación que se muestra insegura, desorientada, con dificultad para encontrar su lugar en el mundo, alérgica al compromiso y angustiada por las responsabilidades que suponen ser adulto. Además, podría pasar por una de tantas comedias románticas, aunque es mucho más que eso: cierto es que el amor y sus consecuencias son los auténticos protagonistas de la historia, pero Radnor propone también una magnífica historia de sentimientos, ya sean los sentimientos que llevan al protagonista a hacerse cargo de un niño con problemas familiares, o la estrecha relación que mantienen Annie y el mismo Sam, una preciosa historia de confianza mutua entre ambos que desmiente a los que no creen posible una simple amistad entre un hombre y una mujer. Paralelamente, y a pesar de desprender cierta tristeza y melancolía, la película se revela como un canto al optimismo y a encarar la vida con una actitud positiva, a pesar de los problemas que nos atormentan a diario.

En una historia de personajes desorientados como ésta, la ciudad de Nueva York (aunque bien podría ser cualquier otra gran ciudad) ejerce una función imprescindible, convirtiéndose en una de las principales protagonistas de esta película, una Nueva York algo diferente a la que estamos acostumbrados a ver en el cine: aquí no hay solemnes atardeceres que muestren su conocidísimo skyline, ni imágenes que demuestren que estamos en la ciudad que nunca duerme, no; la película retrata una ciudad luminosa, sí, pero diurna, quizás para dar consistencia a ese mensaje optimista que el film ofrece. Asimismo, el relato sirve para posicionar al espectador en la rivalidad entre grandes ciudades, en esta ocasión entre Nueva York y Los Ángeles: la primera, moderna, bohemia, ideal para mantener una excelente actividad cultural, mientras que la segunda se muestra impersonal y en la que cualquier movimiento debe realizarse motorizado.


Josh Radnor es director, guionista y el antihéroe protagonista de este film de espíritu indie que viene avalado por el Premio del Público del Festival Internacional de Cine de Sundance en 2010. Sin duda es él quien sostiene el peso de la película, a pesar de tratarse de una historia coral. El resto del reparto lo forman nombres poco conocidos, entre los que destacan Malin Akerman como la optimista Annie, Kate Mara como la hermosa camarera que fascina al joven escritor y, sobre todo, el pequeño Michael Algieri, todo un descubrimiento como el niño extraviado, Rasheen.

Así, ésta es una historia imprescindible para todo aquél alérgico a las edulcoradas comedias románticas convencionales, que conmueve con facilidad al espectador, y que debe su peculiar título a la expresión que repite, a modo de mantra, una de sus optimistas protagonistas, quien cree que en todo momento hay que agradecerle al karma (o a quien sea) todo lo bueno que a uno le pasa y pedirle todavía más, por favor: Happythankyoumoreplease.

Título: Happythankyoumoreplease
Director: Josh Radnor
Intérpretes: Josh Radnor, Malin Ackerman, Kate Mara, Catherine Zoe Kazan, Pablo Schreiber, Tony Hale, Michael Algieri y Richard Jenkins
Guión: Josh Radnor
Fotografía: Seamus Tierney
Montaje: Michael R. Miller
Productores: Jesse Hara, Austin Stark, Chris Papavasiliou y Benji Kohn
Productores Ejecutivos: Bingo Gubelmann, Peter Sterling y Glenn Williamson
Productor Asociado: Brian Schornak
Diseño de producción: Jade Healy
Dirección de Arte: Chris Trujillo
Vestuario: Sarah Beer
Supervisión musical: Andy Gowen
Música original: Jaymay
País de producción: Estados Unidos
Género: Comedia romántica
Año de producción: 2010
Duración: 100 minutos
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Escrito por: Robert Martínez Colomé


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Sobre Monstruos Reales y Humanos Invisibles

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