Crítica teatro: Els homes i els dies, en el TNC

El TNC estrenó el pasado 21 de abril Els homes i els dies, una propuesta arriesgada que trata la vida y las reflexiones del escritor catalán David Vilaseca, vertidas en un dietario que abarca su vida desde los 23 a los 46 años.

«Xavier Albertí dirige la adaptación teatral de Josep Maria Miró de Els homes i els dies que convierte al yo, los miedos, el sexo y otras vivencias personales en literatura de alto vuelo. La novela es la autobiografía póstuma de David Vilaseca, donde encontramos una voz poderosa y una literatura provocadora y estimulante».

Una propuesta atrayente, reveladora y despiadada que nos permite contemplar la vida de Vilaseca, un joven profesor de literatura homosexual y su continuo desencanto con él mismo y con la vida que le rodea. Els homes i els dies nos transporta con una escenografía vacía, casi nula, a un mundo y una época no muy lejana en el tiempo, entre los años 1987 y 2009, pero muy diferente al mundo actual a través del dietario postumo de Vilaseca que no acaba de encontrar su lugar en el mundo. Su incómoda homosexualidad y la creencia en la falsedad de su existencia se nos muestra a través de la interpretación de los fragmentos de su obra escrita.

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De ahí que la representación tenga más de monólogo, en el que el protagonista interactúa con el resto de los personajes o con los recuerdos que de ellos tenía cuando escribía su dietario. Por ello, son las reflexiones del propio Vilaseca sobre sí mismo, su vida y el mundo en el que le ha tocado vivir, las que nutren la esencia de la dramaturgia.

Así, pues, el tono de la obra tiende al pesimismo, ambiente en el que la vida de Vilaseca se movió hasta el día de su muerte, y en el que la desilusión, el fracaso, la sexualidad y la relación con su familia y con los otros son los protagonistas. Albertí y Miró, el primero en la dirección y el segundo en la dramaturgia, han sabido dotar a la obra del desanimo necesaria para acotar la interpretación de los actores y actrices, entre los que destacan Rubén de Eguía que da vida al propio Vilaseca, Mercè Aranega que interpreta a su madre y el joven Alejandro Bordanove.

El resultado final es un escenario-composición donde se muestran los claros-oscuros de la existencia humana en el que todos y todas nos movemos a lo largo de la vida y que confirma que lo más importante no son los logros y los fracasos que nos acontecen en la vida, si no la actitud que cada uno de nosotros tomamos ante ella.

Una propuesta muy interesante para re-descubrir un mundo que dejamos atrás hace tiempo, pero que siempre, mientras vivamos, estará presente en nuestras vidas.

“Els homes i els dies” se representa en el TNC del 21 de abril al 29 de mayo de 2022.

Dirección: Xavier Albertí
Autor: David Vilaseca
Dramaturgia: Josep Maria Miró
Reparto: Mercè Arànega, Albert Ausellé, Paula Blanco, Alejandro Bordanove, Abdi Cherbou, Francesc Cuéllar, Luiz Felipe, Roberto G. Alonso, Rubén de Eguía, Oriol Genís, Federico Metral
Escenografía: Max Glaenzel
Iluminación: David Bofarull
Sonido: Jordi Bonet
Vestuario: Silvia Delagneau
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Duración: 120 minutos
Idioma: Català
NOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

Crítica teatro: El cuidador, en el Teatro Bellas Artes de Madrid

Aunque ya lo hemos escrito en alguna ocasión, vale la pena repetirlo: Un Pinter siempre vale la pena. Y la ocasión se presenta en el Teatro Bellas Artes de Madrid, con el estreno el pasado 16 de marzo de El cuidador, clásico escrito por Pinter en el año 1960.

«El cuidador hace referencia de una manera ambigua tanto a la posibilidad de cuidar a otra persona como a la de cuidar un piso. Los tres personajes de la obra intentarán cuidarse y cuidar la propiedad de una manera que vista desde afuera parece un desastre propio de una comedia clásica en blanco y negro dentro de una película de intriga y suspense».

De nuevo Pinter más que una trama nos presenta una situación en la que analiza la esencia del ser humano y lo absurdo, a veces, de su existencia. Tres personajes, uno mayor y los otros dos más jóvenes, coinciden en un apartamento. A partir de aquí iremos descubriendo la historia de cada uno de ellos y los claro-oscuros que han marcado y marcan sus respectivas vidas: un anciano que malvive con trabajos en precario aunque con ínfulas de grandeza; un joven que le acoge en su apartamento con un historial de tratamientos psicológico que le han dejado secuelas y su hermano, una persona mucho más activa aunque incapaz de tomar decisiones y llevarlas a cabo.

De esta forma el autor utiliza la excusa del “apartamento” en el que conviven los tres personajes, para tratar, con un sutil sentido del humor y la ironía, la base de la existencia humana. Tres vidas perdidas o en camino de perderse, condicionadas ya sea por el pasado, por el presente o por el futuro, tres personajes que buscan compañía ante sus inconsistentes existencias con la que comunicarse, aunque a veces la comunicación sea difícil entre ellos.

El cuidador se convierte así en un tour de force entre los tres actores: Joaquín Climent encarna a un hombre marcado en la piel por el desalentador paso de la vida y que ha llegado a la vejez desconfiando de casi todos; Juan Díaz da vida al personaje más débil de la trama y Alex Barahona aporta el carácter más desenfadado de la representación, aunque incapaz e inconstante.

El escenario nos muestra un apartamento vacío sin muebles, o mejor dicho, con muchos muebles y cachivaches pero amontonados y desordenados, como la vida de los personajes, lo que permite que destaque sobre todo la actuación de los tres actores, bien dirigidos para la ocasión por Antonio Simón, que consigue recrear el efecto Pinter con una sutil dirección de actores.

El cuidador requiere atención por parte del espectador, y es que un Pinter siempre requiere un pequeño esfuerzo por parte del público, aunque una vez en línea con el trasfondo de la trama, la reflexión emana por sí misma, forzándonos a reflexionar sobre la existencia de los personajes que pululan sobre el escenario, y por qué no, sobre lo vacío de un mundo, el nuestro, en el que lo material, en este caso el apartamento, se impone a lo espiritual, en la deriva existencial que muchos y muchas nos vemos obligados a recorrer a lo largo de la vida.

«El cuidador» se representa en el Teatro Bellas Artes de Madrid del 16 de marzo al 24 de abril de 2022.

Dirección: Antonio Simón
Reparto: Joaquín Climent, Álex Barahona y Juan Díaz
Autoría: Harold Pinter
Traducción: Juan Asperilla
Escenografía: Paco Azorín y Alessandro Arganceli
Iluminación: Pedro Yagüe
Sonido: Lucas Ariel Vallejos
Vestuario: Ana Llena

NOTA CULTURALIA: 7,9

Jorge Pisa