“Mejor … es posible” en la Sala Cero de Sevilla: ¡Bendita crisis de pacotilla!

¿Ya estamos todos? ¿Sí? Siéntense, por favor y hagan mucho ruido. Sí, me han oído bien: Los artistas quieren alboroto. No, no se preocupen por ellos: Sabrán cómo hacerse escuchar. Y acabaremos adorándoles, ¡ya lo verán!

Después de pasar lista y comprobar que el aforo (casi doscientos espectadores, los mismos que se impacientan) está completo, comienza esta insólita “conferencia teatral“. Porque Síndrome Clown cree que ha llegado el momento de prestarnos un poquito de su filosofía artística. He aquí su síntesis: la desinhibición, la frescura, la empatía escénica y la falta absoluta de pretensiones.

Para la ocasión, desterremos cualquier ínfula de ser partícipes de una pieza delicada o especialmente arriesgada. Pero resulta que esta pareja de cómicos se lo puede permitir. Lo demuestra desde el momento en que entra en la sala saludando al respetable: Su habilidad para comunicar es arrolladora. A un lado, Práxedes aporta la serenidad, el saber estar y desempeña con astuta resignación su labor de payaso serio. Al otro, un zumbón Víctor, que con un leve gesto provoca el despiporre del personal. Y, juntos, imparten con zalamería veterana una sesión de humor teatral sustentado en esa realidad tan cercana que nos sepulta día a día bajo la consigna de la temible palabra de seis letritas siendo la primera una “C” de “cachondeo“, tratándose la última de una “S” de “sensacional“. Por obra y mucha gracia de estos humoristas. Ante tal panorama, los del Síndrome estructuran (y tómese este verbo como el mejor empleado de todas estas líneas) impecablemente una sesión pseudomagistral de autoayuda para desarticular miedos, insultar frustraciones y hermanarnos todos en la lucha.

Mejor … es posible” entretiene, distrae y además nos permite (la última palabra siempre depende de uno mismo) reflexionar. Y lo hace con un repertorio de situaciones surreales, chistes deliciosamente banales e imitaciones muy aplaudidas del entorno. Los temas que trata son, no por manidos hasta la saciedad, menos eficaces: los propósitos de cambio, los fracasos cotidianos, la necesidad de “quitarse del yo” para entendernos como “nosotros” a través del ameno espejo del “ellos-caricatos“. Y, en consecuencia, se obra el milagro: La chispa del Síndrome Clown se propaga por la Sala Cero de Sevilla a una velocidad imparable y las carcajadas se erigen en auténtica barómetro del ritmo escénico. Es tanta la familiaridad que Víctor y Práxedes recrean que sus espectadores se relajan sin mayor esfuerzo y aparcan prejuicios, angustias coyunturales y conflictos domésticos durante hora y media.

Por Juan Marea

ImageLos clowns unidos siempre nos vencerán.

“Mejor … es posible” se representa en la Sala Cero de Sevilla hasta el 18 de octubre.
http://www.salacero.com/Salacero.php?carga=Cartelera&fecha=1381442400

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