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Crítica: Breve Historia de la Carrera Espacial, Alberto Martos, ed. Nowtilus

BH Carrera espacial_aLos conflictos armados del siglo XX, entre los que destacan la Primera y la Segunda Guerra Mundial, han generado un amplio interés entre los lectores de todo el mundo. No por otra, el siglo XX ha sido la centuria donde la humanidad ha mostrado su faz más despiadada y terrorífica.

Nowtilus publicó Breve Historia de la Carrera Espacial en el año 2009, una monografía escrita por Alberto Martos sobre este conflicto técnico, armamentístico y propagandístico que se inició tras el final de la Segunda Guerra Mundial, que se extendió hasta la década de los 70 y en el que lo que estaba en juego era la supremacía planetaria disputada entre el capitalismo norteamericano y el comunismo soviético.

Breve Historia de la Carrera Espacial es un libro ilustrativo e interesante ya que no está escrito por un historiador, como parecería la opción más razonable, sino que su autor, Alberto Martos, es ingeniero técnico de telecomunicaciones vinculado a la NASA y a la ESA (Agencia Europea del Espacio) y se dedica desde hace años a la divulgación científica, hecho este que proporciona a la obra, como es evidente, un carácter más técnico que histórico.

El libro arranca su historia analizando la idea del espacio que se tenía desde la Antigüedad clásica al Renacimiento, para pasar luego al análisis del nacimiento de la astronomía como ciencia en el siglo XIX, las guerras mundiales del siglo XX y el inicio de la carrera espacial a lo largo de la Guerra Fría.

Sputnik
Así, pues, en las páginas del libro se recogen los principales acontecimientos que jalonan esta competición técnica, política y armamentística entre los EE.UU. y la URSS, comenzando con las iniciales victorias soviéticas, los fracasos norteamericanos y su posterior recuperación. Martos repasa también las características de los programas y los lanzamientos puestos en marcha por ambas potencias, ya sea los Sputnik, Vostok, Mercury, Gemini y Apolo, este último el que llevó a los primeros hombres a la Luna. Todo ello centrándose sobre todo en la carrera técnica y “balística” más que en las experiencias humanas de sus protagonsitas.

El perfil técnico de Martos provee a su libro de pros y contras. Como ya dijimos, el autor realiza un acercamiento tecnológico y científico al tema que analiza que provee a la obra de una solidez científica y técnica que hubiera sido difícil hallar en el texto de un historiador “a secas”. Sin embargo este mismo perfil técnico juega en contra de una lectura cómoda del texto, ya que Martos da por sabidas ideas y conceptos técnicos que el lector medio de esta colección desconoce o puede desconocer. Tanto es así que el libro requiere de un amplio glosario final y de diversos apéndices en los que se explican aspectos técnico-científicos relacionados con los vuelos espaciales.

Logo programa apoloEl aparato fotográfico del libro también muestra aciertos y descuidos. Este es seguramente uno de los volúmenes de la colección Breve Historia que contiene más imágenes y figuras. Si bien, la calidad y sobre todo el tamaño de estas no permite una contemplación ilustrativa de las mismas, lo que impide una lectura visual del texto, un inconveniente este habitual en la colección.

Breve Historia de la Carrera Espacial es una oportunidad, pues, para conocer de una forma concisa y documentada la historia de uno de los conflictos “no violentos” más representativos del siglo XX, en el que las dos superpotencias resultantes de la Segunda Guerra Mundial compitieron por hacerse con el dominio tecnológico y “espiritual” del mundo. Y sin duda, el de Martos es uno de los mejores volúmenes de la colección Breve Historia que he leído.

Título: Breve historia de la carrera espacial
Autor: Alberto Martos
Colección: Breve Historia
Formato: 13 x 19 cm.
Páginas: 352
Encuadernación: Rústica con solapas
Precio: 12,95 €
Fecha lanzamiento: septiembre 2009
ISBN: 9788497637657

Publicación: Breve historia de la carrera espacial, de Alberto Martos, ed. Nowtilus

BH Carrera espacial_aHoy de nuevo os hacemos una propuesta de lectura histórica algo especial, Breve historia de la carrera espacial, de Alberto Martos, publicada en el 2009 por la editorial Nowtilus. El autor nos narra todos los entresijos que estuvieron detrás de la vibrante carrera espacial entre la Unión Soviética y los Estados Unidos y con el Sputnik como el pistoletazo de salida. La Luna se convirtió en el objetivo primordial y ninguno de los dos países dio la más mínima ventaja, recurriendo a todo tipo de estrategias, espionaje incluido, para llevar la delantera. En esta Breve Historia, Alberto Martos, como ingeniero que ha trabajado en la Nasa por muchos años y como gran conocedor de los viajes espaciales, ha conseguido detallar de forma muy ágil, pero a la vez documentada, uno de los periodos más fascinantes de la Historia la humanidad.

Alberto Martos es ingeniero técnico de Telecomunicación y ha trabajado 15 años como Ingeniero de Sistemas en la Estación Espacial para Vuelos Tripulados de Nasa en Madrid (Fresnedillas). Además, ha trabajado también, por 22 años, en la Estación Espacial de Villafranca, de la Agencia Europea del Espacio (ESA) en la utilización de satélites astronómicos. Ha obtenido el primer premio ex aequo por la revista Tribuna de Astronomía, el Premio Pléyades en divulgación, por la agrupación Astronómica de Madrid y ha sido galardonado por INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) por la labor al desarrollo de la astronomía INSA (Ingeniería y Servicios Espaciales S. A.).

Título: Breve historia de la carrera espacial
Autor: Alberto Martos
Colección: Breve Historia
Formato: 13 x 19 cm.
Páginas: 352
Encuadernación: Rústica con solapas
Precio: 12,95 €
Fecha lanzamiento: septiembre 2009
ISBN: 9788497637657

Crítica literaria: Los ladrones de cuerpos, de Jack Finney. Editorial Bibliópolis.


Estamos muy acostumbrados, en el mundo de la ciencia-ficción y de la fantasía, tanto sea en su vertiente literaria como cinematográfica, a leer y a contemplar obras de una magnificencia y ostentación que hacen que el producto del que disfrutamos se vea obligado a exhibir una complejidad y una artificiosidad digna de grandes producciones y de inacabables momentos de creación, necesarios para poder sorprender y cautivar a un público literario y cinematográfico acostumbrado a ellas. Por lo que en muchos casos, más de los deseados, el afán de lograr este efecto de asombro y admiración redunda negativamente en la trama y en el planteamiento de la novela o del film que estamos “consumiendo”.

Este no es el caso de Los ladrones de cuerpos, un clásico de la ciencia ficción americana de los años 50, en la que su autor Jack Finney nos ofrece una lección de maestría en el género y nos demuestra como la sencillez y la contundencia pueden ir de la mano en la creación de una pequeña obra maestra.

El argumento de la novela es de todos conocido, aunque siempre va bien hacer un breve resumen para aquellos más despistados. La trama se sitúa en un pequeño pueblo americano, Santa Mira, en el norte de California. Allí la vida del doctor Miles Bennell sufrirá un vuelco radical al comenzar a investigar las causas de un “pequeño” trastorno psicológico de diversos de sus pacientes, que acuden a él indicándole que algunos de sus familiares y amigos no son las personas que dicen ser, aunque nada permite suponer que se haya producido ningún cambio en ellos. Las indagaciones del médico de Santa Mira lo involucrarán pronto en la lucha por la supervivencia de toda la especie humana ante la llegada a la Tierra de unas malvadas semillas extraterrestres, que suplantan las personalidades y los cuerpos de aquellos que mimetizan y que pretenden duplicar toda la vida existente sobre la superficie del planeta, acabando, claro está, con los originales.

Finney nos presenta, así, una trama más de invasión extraterrestre de la época, pero no un argumento típico ni tópico más. El autor abandona la idea de los marcianos, de seres verdes invasores, de monstruos con o sin forma y de animales e insectos de tamaños agigantados para hablarnos del hombre, de la humanidad y de la supervivencia. En Los ladrones de cuerpos el enemigo no son los otros, sino los propios, la familia, los amigos y los conciudadanos. En Santa Mira se inicia una invasión silenciosa e invisible y que por ello se convierte en el peor peligro para la humanidad.

Asistiremos, pues, junto al doctor Miles Bennell; Becky, una antigua conocida y amor de juventud y los Belicec, una pareja de amigos, a una lucha por la vida y por la subsistencia de la raza humana. Finney nos propuso un thriller de ciencia-ficción en la que la tensión no desaparece durante un solo minuto, donde el miedo y la paranoia están presentes a lo largo de todas las páginas de la novela. Poco a poco, iremos conociendo las claves y los propósitos de la invasión a través de las pesquisas de los protagonistas. Descubriremos la llegada casual de vida extraterrestre a la Tierra en forma de semillas y la forma de suplantación llevada a cabo a través de algo parecido a grandes vainas; Iremos averiguando, o creeremos averiguar, quién es un posible suplantado y quién no, y cómo delante de nuestros propios ojos, una familia, un pueblo y una ciudad pueden ser invadidos por extraterrestres invisible y pacíficamente.

Esta trama tan sencilla y este tipo de invasión más “íntima” dieron mucho que hablar en la época de la publicación de Los ladrones de cuerpos. De ella se comentó que hacía referencia, como la mayoría de las novelas y películas de invasión extraterrestre realizadas durante el periodo, a la coyuntura política propia de la Tierra en el momento, a la Guerra Fría, a la lucha por las consciencias que el comunismo y el capitalismo estaban llevando a cabo después de su victoria de ambos contra el nazismo alemán. La trágica “suplantación” de la libertad de las personas y de aquello mejor que las caracteriza, las emociones, los deseos y los anhelos que los empujan a ser quienes son, en favor de una subsistencia pacífica e igualitaria (el comunismo), pero sin futuro, como la misma novela revela al final, en la que el fundamento humano, lo mejor y, sin duda, lo peor del hombre desaparecen.

El autor

Como decía, la novela de Finney se puede considerar un thriller de ciencia-ficción, o mejor dicho una novela negra de ciencia-ficción, en la que el grupo de “supervivientes” humanos de Santa Mira tendrán que moverse ocultándose, cada vez más, de sus propios conciudadanos y amigos, como si de espías, gánster o de convictos se tratara. De la obra, como también dije, están ausentes todos los artificios, trucos y disfraces que acompañan al género en la actualidad. Todo lo que contiene, y no es poco, es una idea genial, la buena pluma de su autor y una trama que nos dejará, poco a poco, helado el corazón, a medida que el avance de los descubrimientos se haga manifiesto.

De los momentos a destacar de la novela, que son muchos, personalmente me quedo con tres. El primero el descubrimiento de las vainas extraterrestres y la descripción del autor de su forma de funcionar (realmente terrorífica); la sensación, a lo largo de algunas de las escenas plasmadas en la novela, de ser alguien extraño en tu propio pueblo, ciudad o país, rodeado de enemigos “disfrazados” con los cuerpos de tus amigos, conocidos y familiares; y finalmente, y el mejor pasaje de Los ladrones de cuerpos, la conversación entre humanos y extraterrestres que se produce casi al final de la novela, donde seremos testigos del duelo por la vida, de la realidad de la existencia que rige el destino de cualquier forma de vida, ya sea sobre el planeta Tierra o fuera de él, en el caso de que esta última exista.

Para no alargarme más solo me queda hacer una breve referencia a las adaptaciones cinematográficas de la novela, cuatro en total, síntoma claro del interés que la novela ha suscitado a lo largo de los años. La primera de ellas, La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956), es, sin duda, la más fiel al original. A esta le siguieron La invasión de los ultracuerpos (Philip Kaufman, 1978), film que contiene uno de los finales más terroríficos que uno recuerda; Secuestradores de cuerpos, (Abel Ferrara, 1993), ambientada, si no me equivoco, en una base militar norteamericana, hecho que le daba más trascendencia, si cabe, a todo el asunto, y finalmente Invasión (Oliver Hirschbiegel, 2007), la más reciente y también, según mi opinión personal, la adaptación más endeble.

Quede, pues, indicado que Los ladrones de cuerpos, de Jack Finney, es una novela de ciencia-ficción total, en la que gozaremos, o mejor dicho, sufriremos junto a sus protagonistas ante una invasión extraterrestre “pacífica” durante la cual, y sin duda esto es lo más terrorífico de la ficción, no podremos pedir ayuda a nadie  (¿cómo explicar lo que está pasando?) y en la que tendremos que luchar por la supervivencia de la raza humana, e incluso de toda la vida del planeta, contra unos enemigos que no solo quieren conquistar y dominar nuestro mundo sino que se quieren apoderar de lo más íntimo del ser humano. Escalofriante!!

Título: Los ladrones de cuerpos
Autor: Jack Finney
Título original: The Body Snatchers
Colección: Bibliópolis Fantástica
Páginas: 256
Precio: 16,95 €
Fecha de publicación: Octubre de 2007.
ISBN: 84-932836-2-2

Enlace ficha editorial: http://www.bibliopolis.org/editorial/bibliofan/ladronescuerpos.htm
Enlace editorial Bibliópolis: http://www.bibliopolis.org/editorial/bibliofan.htm
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez