Crítica cinematográfica: Eva, de Kike Maíllo.


Como todos sabemos, es difícil ver en la cartelera española películas que no sean de producción estadounidense, nacionalidad ésta que acapara un gran porcentaje de las cuotas de pantalla cinematográfica. Y es mucho más difícil, aún, ver una película de producción catalana, y más si ésta es de ciencia-ficción, y de ciencia-ficción de la buena.

La excepción que confirma la regla la representó el estreno el 28 de octubre del 2011 de la película Eva, primer largometraje dirigido por Kike Maíllo, producido por Escándalo Films en colaboración con ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya) e interpretada por Daniel Brühl, Claudia Vega, Marta Etura, Alberto Ammann y Lluís Homar.

Eva nos traslada al pasado, sí, como lo leen, a lo que parece un pasado futurista y ucrónico (o a un futuro año 2041 ambientado visualmente en un pasado setentero), en el que la informática, la robótica y las nuevas tecnologías están más avanzadas que en la actualidad y permiten construir robots altamente perfeccionados y con apariencia humana. Uno de estos proyectos, desarrollado en la Facultad de Robótica de Santa Irene, pretende crear un robot-niño con un innovador software emotivo que le permita desarrollar plenamente sus emociones, para lo que es contratado Alex Garel (Daniel Brühl), un reputado ingeniero cibernético, que regresa a la institución después de varios años de ausencia. Y de un primer intento fallido.

El regreso de Alex volverá a ponerlo en contacto con el pasado que abandonó, con su hermano David (Alberto Ammann); con Lana (Marta Etura), antigua compañera de estudios con la que mantuvo una relación amorosa, y con el laboratorio familiar donde había trabajado su padre. Su trabajo de creatividad informática emotiva se verá alterado al conocer a Eva, la hija de Lana y David, con la que comenzará a trabajar en su modelo de ingeniería emocional. Una colaboración “familiar” que volverá a reabrir las heridas sentimentales abiertas en el pasado.

Eva nos propone un debate cinematográfico sobre los sentimientos y las emociones, sobre aquéllos que se quieren desarrollar en las máquinas y sobre los nuestros propios, los humanos, que presiden y conducen nuestras vidas. Un debate sugerente materializado en una película interesante y cautivadora en muchos aspectos.

¿Cuál es la naturaleza de los sentimientos? ¿Es seguro implantar emociones en nuestras máquinas? ¿Sabemos conducir nuestros propios sentimientos? Alex intentará crear un modelo de ingeniería emocional basándose en sus propias emociones y en las de Eva, aun sin saber controlar las suyas propias. ¿Alguien sabe controlar sus emociones? ¿Podemos implantar y desarrollar algo que no hemos llegado a gobernar en nosotros mismos? Como ven hablamos de ciencia-ficción emotiva aunque, como dijo alguien en algún momento, las películas de ciencia-ficción no hablan del futuro, sino del presente, de nosotros mismos.

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Para ello la historia se desarrolla en un ambiente vacío, nevado, gélido, en el que el color blanco y su contraste, los tonos oscuros, dominan la película. A lo que se suma una visión setentero-futurista que sorprende (y agrada) al espectador. Todo un alarde de creatividad fílmica bien entendida.

Una atmosfera gélida que contrasta, también, con las emociones con las que trabaja Alex y con las emociones que se desatan en torno a él y que afectarán a su familia, a su hermano; a Lana, su antigua novia y a la hija de ésta. Un ambiente emocional que dificultará el trabajo de Alex y que hará que se reencuentre con su vida anterior, la cual iremos conociendo, también, a medida que avanza el film.

En la película un elemento muy destacado es la presencia de los efectos especiales que, aunque no sean omnipresentes tienen, sin embargo, un importante papel. Es agradable ver como buenos (perdón, buenísimos) efectos especiales también se pueden crear y desarrollar fuera del mercado americano. Las escenas de creación del software son sensacionales y los prototipos robóticos muy buenos. En este aspecto cabe destacar la interpretación de Lluis Homar, que nos sorprende como androide doméstico y nos deja otra muestra de su dominio interpretativo.

En Eva son pocos los personajes principales si bien realizan un estupendo trabajo interpretativo que hace creíble la historia. Daniel Brühl, el intérprete principal, encarna a Alex, un joven y prestigioso investigador reconocido que regresa al ambiente y a las emociones que dejó atrás. Marta Etura da vida a la antigua compañera sentimental de Alex que al ser abandonada rehízo su vida con su hermano David, interpretado por Alberto Ammann; Claudia Vega nos propone una buena y primeriza interpretación en la que reina la frescura y la inmediatez, y que nos irá desgranando toda una serie de enigmas a los que tendremos que estar atentos.

Como les decía antes, Eva nos permite reflexionar sobre el futuro, la tecnología, aquella que tiene que ver con los humanos y sobre nuestras propias emociones, que queramos o no, nos imponen muchas veces la hoja de ruta que nos vemos obligados a seguir. Así, pues, siendo nuestras emociones las causantes de algunos de los mayores logros de la humanidad, pero también el origen de algunas de las catástrofes más estremecedoras de la historia ¿es positivo incorporarlas a nuestras máquinas? Eva nos proporciona argumentos para reflexionar sobre el asunto y para disfrutar de una buena historia ambientada, no se olviden, en un pasado futurista, muy parecido al futuro que los avances en la tecnología nos depara y lo más importante, desde una perspectiva catalana. Toda una joya para aquellos a los que les guste ver buen cine y para los que disfruten de un buen debate post-visionado.

A la espera de que el próximo 10 de enero se hagan públicos los finalistas a los premios Goya de este año, hoy hemos conocido las nominaciones de los Premios Gaudí 2012 concedidos por la Acadèmia del Cinema Català, que incluyen 16 nominaciones para la película Eva que comprenden las categorías de mejor película en lengua catalana, mejor director, mejor montaje, y mejor actor y actriz principal y secundarios. Una muestra del éxito y de la calidad de la película dirigida por Kike Maíllo y producida por Escándalo Films en colaboración con ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya).

Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Título: Eva
Dirección: Kike Maíllo
Reparto: Claudia Vega, Daniel Brühl, Marta Etura, Alberto Ammann y Lluís Homar.
Guión: Sergi Belbel, Cristina Clemente, Martí Roca y Aintza Serra
Dirección de Fotografía: Arnau Valls Colomer
Diseño de Sonido: Oriol Tarragó
Sonido: Jordi Rossinyol
Supervisor Efectos Visuales: Lluís Castells y Javier García
Arte: Laia Colet
Vestuario: María Gil
Música original: Evgueni Galperine y  Sacha Galperine
Estreno en España: 28 de octubre de 2011
Distribuida en España por: Paramount Pictures

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