Crítica cinematográfica: La noche del terror ciego, de Armando de Ossorio

Zombies Made in Spain

La noche del terror ciego” es un caso excepcional en el panorama del fantástico español: no sólo es una de las pocas pelis de zombies que se han realizado en España (género poco explotado y siempre con el gran referente de “No profanar el sueño de los muertos” de Jorge Grau), si no que (fenómeno insólito) generó tres películas más, creando así la conocida como saga de los Templarios (de Amando de Ossorio). El planteamiento es sencillo y a la vez seductor: “pervirtiendo” las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, “La noche del terror ciego” nos habla de unos templarios del siglo XIII que al volver de viaje por tierras foráneas, traen consigo conocimientos prohibidos y el placer por practicar rituales satánicos (¡no podía faltar el sacrificio de una macizorra!) lo cual provoca que los habitantes del pueblecito portugués de Berzano se harten de ellos y decidan colgarlos. Una vez muertos, los cuervos se dan un festín con sus ojos (de ahí lo del terror ciego). Ya en la actualidad, los templarios reviven para volver a aterrorizar al personal.

Primero de todo hay que aclarar que esta película, como pequeña joya trash que es, merece ser vista con MUCHO cariño para poder apreciar sus miserias y sus bondades. La película está plagada de personajes simplones e incluso directamente chorras (la palma se la lleva el tarado, que no Taradete, de la morgue) y sazonada con historias que no despiertan demasiado interés (un triangulo amoroso de los protagonistas, flashback lésbico incluido, o un erudito en el tema de los templarios atormentado por las actividades delictivas de su hijo macarrilla-marca-paquetón). La dirección (más que torpe y con poco sentido del ritmo) y las actuaciones (entre horribles y risibles) no ayudan demasiado a una historia ya de por sí raquítica (unos muertos se levantan de la tumba y atacan a cualquiera que se cruce por su camino). Pero también hay que reconocer que los templarios se convierten en un enemigo impactante visualmente hablando y que sus apariciones son lo mejor de la cinta. A destacar también el detalle de que su ceguera les obliga a perseguir a sus víctimas a través del ruido (detalle más desarrollado en las siguientes entregas). Hay que reconocerle a Amando de Ossorio la inventiva y los redaños de realizar una película de estas características con cuatro perras y mucha pasión.

En sucesivas entregas continuaremos con la saga de los Templarios. Próximamente… “El ataque de los muertos sin ojos” (título grandilocuente donde los haya).

A destacar: la creación de un icono del terror español, icono bastante olvidado y pendiente de una más que justa reivindicación. Aunque se acaba abusando del efecto, los templarios cabalgando al ralentí es una imagen cautivadora. Sorprende que aún nadie no se haya atrevido a realizar un remake (¿tal vez los yanquis se animen?).

A olvidar: el reparto, a cual más ostiable. Especialmente irritante la escena del maquinista de tren rescatando a una posible víctima.

Si tienes tiempo libre: busca a Amando de Ossorio realizando un cameo como jefe de la estación de tren.
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Escrito por: Nexus6cat


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Un pensamiento en “Crítica cinematográfica: La noche del terror ciego, de Armando de Ossorio”

  1. yo a he visto 2 veces y la verdad me ha encantado yo la tengo como buena pero eso es para gustos me gustaria tenerla ya que he buscado y no la encontre y ahira por casualidad me puedo hacer de ella es buena

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