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CrĆ­tica teatro: La llamada, en el Teatre Poliorama

Hay obras de teatro que tienen algo que las hace especiales y que las convierte en un recuerdo que la memoria se encarga de proteger del paso del tiempo. Este es el caso de La llamada, que este mes de julio regresa al Poliorama en una gira que celebra sus 10 aƱos de Ʃxito escƩnico.

«Segovia. Campamento cristiano La Brújula. Bernarda, una monja recién llegada, quiere salvar el campamento con su canción «Viviremos firmes en la fe». Hermana Milagros, una joven con dudas, recuerda cómo le gustaba Presuntos Implicados. Y María y Susana, dos adolescentes castigadas, tienen un grupo llamado Suma Latina. Pero desde que Dios se le aparece a María una noche, todo estÔ cambiando. Y es que a Dios le encanta Whitney Houston«.

Es posible que seÔis uno de los 2.000.000 de personas que ya ha visto a lo largo de estos diez años La Llamada. Si es así sois unos afortunados o afortunadas, ya que seguro que habéis disfrutado de una trama sencilla que tan solo aspira a llegaros directamente al corazón. La Llamada sorprende casi desde el minuto uno, o al menos eso me pasó a mí, que por curiosidad profesional quise descubrir qué es lo que pasaba con este espectÔculo romÔntico-musical del que la gente hablaba tanto y tan bien.

Los Javis (Javier Ambrossi y Javier Calvo) han creado una propuesta para todos los públicos que apela al sentido de la libertad en todos sus sentidos, la libertad de escoger, la libertad de amar e, incluso, la libertad para poder equivocarse en la vida, algo que por cierto hacemos todos mucho mÔs a menudo de lo que estamos dispuestos a reconocer.

La Llamada_1

La historia se sitúa en un campamento de verano cristiano en el que las vidas de María, Susana y la hermana Milagros van a cambiar. Dios se estÔ apareciendo a María para cantarle canciones de Whitney Houston, una llamada que a la joven le costarÔ descifrar. Susana nota que poco a poco estÔ perdiendo a su amiga de toda la vida, y la hermana Milagros comienza a ser consciente de que su elección en el pasado de hacerse monja no fue la mejor que podía haber tomado.

Ya veis que el asunto no es de poca monta, para lo cual los Javis han desarrollado una trama respetuosa, fresca, y resuelta en la que todos los personajes, incluida la Madre Bernarda, la responsable del campamento, podrƔn todo de su parte para que los retos vitales de las protagonistas lleguen a buen puerto.

Todo funciona a la perfección en La Llamada, desde las interpretaciones, el punch cómico y las situaciones, a veces algo alocadas, que los personajes tendrÔn que superar. Todo, ademÔs, con un acertado toque musical y un desvergonzado, en el buen sentido de la palabra, sentido del humor que recorre todo el espectÔculo. Una delicia oír las versiones de las canciones de Whitney Houston, en la voz de Dios, esto es, Richard Collins-Moore, y una delicia, también, ver como el desarrollo de la trama harÔ evolucionar las formas de pensar y de hacer de los personajes.

Ya os digo, no me esperaba nada así, y os puedo asegurar que el público asistente, el teatro lleno o casi lleno, disfrutó desde el principio hasta el final del espectÔculo místico-musical.

De las actuaciones poco puedo decir que no se extraiga de lo que ya he escrito. Las cuatro actrices, de la primera a la última, esto es Nerea Rodríguez, Angy FernÔndez, Marta Valverde, y Estrella Xtravaganza clavan sus personajes de forma natural dando una credibilidad cotidiana a una historia que se sale bastante de lo que podríamos considerar habitual, con una escenografía sencilla pero efectiva y una pequeña banda de música que provee a la obra de la base musical necesaria.

La Llamada es una cita obligatoria durante este mes de julio en el Poliorama que os permitirƔ disfrutar de una historia que recordarƩis con una alegre sonrisa para siempre y que, seguro, os inyectarƔ en las venas el pensamiento proactivo que todos y todas necesitamos para hacer frente a los retos vitales a los que nos vemos obligados a encarar dƭa a dƭa.

«La Llamada» se representa en el teatro Poliorama del 3 al 26 de julio de 2024.

Dirección y guión: Javier Ambrossi y Javier Calvo
Reparto: Nerea Rodrƭguez, Angy FernƔndez, Marta Valverde, Estrella Xtravaganza, Richard Collins-Moore
Escenografía y iluminación: David Mínguez
Vestuario: Ana López Cobos
CoreografĆ­a: Ana del Rey y NoemĆ­ Cabrera
Regidurƭa: Alejandro JaƩn

Horarios: de lunes a viernes alas 20:30 horas
Precio: A a partir de 17€
Duración: 90 minutos
Idioma: castellano
NOTA CULTURALIA: 9
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Jorge Pisa

CrĆ­tica teatral: No et vesteixis per sopar, en el Teatre Condal.

Llega al teatre Condal No et vesteixis per sopar, una comedia en la que la infidelidad y las mentiras se apoderan del escenario. Un vodevil de alto voltaje interpretado por Mingo RĆ fols, ƀngels Bassas, Jordi DĆ­az y Mònica Glaenzel.

Como no podĆ­a ser de otra forma el Condal acoge el estreno de una de las comedias mĆ”s elaboradas de las que se van a representar en la cartelera barcelonesa esta temporada que justo comienza. No et vesteixis per sopar es un puzle teatral en el que la infidelidad, la pasión y la mentira, sobre todo la mentira, se imponen de principio a fin. Un texto que ya interpretaran Joan Pera, Amparo Moreno, ƀngels Aymar y Carles Canut en la dĆ©cada de los 90.

Se acerca el fin de semana en casa de Bernat (Mingo RĆ fols) y JĆŗlia (ƀngels Bassas), una joven pareja a la que parece que la vida le va bien. Si no fuera porque Bernat quiere aprovechar la visita que Julia va a hacer a su madre para pasar el fin de semana con Susanna (Marta Valverde), su amante. Su coartada serĆ” la estancia en casa, tambiĆ©n, de Robert (Jordi DĆ­az), un amigo comĆŗn de la pareja, que es, al mismo tiempo el amante de JĆŗlia. Esta cambiarĆ” repentinamente de planes al saber de la llegada de Robert, lo que afectarĆ”, lógicamente, a los planes de Bernat que habĆ­a contratado, incluso, los servicios de una cocinera, Suzette (Mònica Glaenzel), para pasar una velada inolvidable. La llegada de Robert, Susanna, Suzzete y las bajas pasiones que mueven a Bernat y JĆŗlia harĆ”n que la noche se convierta en un autĆ©ntico infierno, donde la mentira y el deseo obligarĆ”n a todos ellos a mentir para alcanzar sus objetivos.

Como ven el show tiene todos los ingredientes de un vodevil, aunque lo que hace destacar a la comedia escrita por Marc Camoletti (autor de obras como Per molts anys, Boeing-Boeing o Sexe i Gelosia) y dirigida por Roger PeƱa Carulla es la potencia de su construcción argumentativa, repleta de los tópicos de las comedias ā€œde infidelidadā€ de este tipo, pero elevados a la enĆ©sima potencia. Se lo prometo, no creo haber visto ninguna obra teatral en la que la ā€œalbaƱilerĆ­a argumentativaā€ estĆ© tan vigorosamente desarrollada y en la que no pase un solo minuto en el cual las mentiras, los cambios de identidad y los consecuentes giros en el desarrollo de la acción, necesarios para sustentar las falsas identidades de todos los protagonistas, no se desarrolle un poco mĆ”s.

El ingrediente cómico, pues, de la obra reside en la inventiva y en lo laborioso de su argumento, que posee un ritmo in crescendo a o largo de la representación. El inicial cambio de planes de Júlia, motivado por la respuesta a una llamada telefónica, obligarÔ al resto de los protagonistas a ir modificando poco a poco la realidad (y la mentira) de sus identidades, dando lugar a un sinnúmero de equívocos, re-situaciones y carcajadas constantes, que sustituyen a las continuas puertas que se abren y se cierran en una comedia de tresillo o vodevil al estilo. Un hecho que, incluso, los propios personajes reconocerÔn a lo largo de su actuación.

Y esta es la originalidad de todo el asunto. Y lo que obligarĆ” al pĆŗblico asistente a estar muy atento a todo aquello que se dice y que se hace sobre el escenario. No et vesteixis per sopar es un tour de force para el pĆŗblico y para los actores, aunque en el buen sentido de la palabra. Una seductora artesanĆ­a argumental que provocarĆ” continuos golpes de humor en el pĆŗblico.

Si bien, lo atinado de la trama no se compagina del todo con el acierto del casting. Es este el elemento que impide explotar al 100% el potencial de la obra. Y esto no es debido a la falta de profesionalidad de los intĆ©rpretes que tejen la actuación sobre el escenario, sino, creo yo, a un traspiĆ© en la elección de los actores y las actrices en cuestión. La obra necesita, para explotar todas sus posibilidades, unos protagonistas con una elevada vis humorĆ­stica, algo que no comparte la totalidad del casting. Mientras que Jordi DĆ­az (Robert) realiza una interpretación cómica a veces algo artificiosa, Mònica Glaenzel, la cocinera que deberĆ” mutar de personalidad innumerables veces a lo largo de la trama, es la Ćŗnica que mantiene un pulso humorĆ­stico apropiado al papel que interpreta, y nos hace recordar su actuación en la serie Plats Bruts. Las interpretaciones de Mingo RĆ fols (Bernat) y ƀngels Bassas (JĆŗlia) no destacan precisamente por su comicidad, aunque se esfuercen en ello, y junto a Marta Valverde, la poco sofisticada amante de Bernat, denotan un carrera teatral mĆ”s propia de otros gĆ©neros.

Todo un hÔndicap que no permite a No et vesteixis per sopar alzar el vuelo y llegar a las cotas de hilaridad y humor que su delicado y enérgico entramado argumental podrían hacerle alcanzar, y que acaba dejando una sensación como la que provoca montarte en una atracción de feria que funciona a medio gas. Aunque es posible y deseable que el propio recorrido de la obra pueda corregir esta situación.

Pero lo escrito no ha de ser un inconveniente para ir a ver No et vesteixis per sopar. Los gustos son tan variados como las experiencias personales de cada uno de nosotros, y donde yo digo, o mejor dicho, escribo A, ustedes pueden oír, o leer, B. ¿Saben que es lo mejor de todo esto? Que solo podrÔn comprobar si acierto o me equivoco en la crítica de la obra yendo a ver una representación de la misma, y dejÔndose envolver por una de las tramas argumentales mÔs rebuscadamente cómicas de las que se representarÔn en Barcelona a lo largo de esta temporada. Y si quieren pueden hacer algo mejor. Después de ver la obra pueden dejar un comentario a esta reseña, ya sea para llevarle la contraria al que estas líneas escribe o para dar su propia opinión del espectÔculo. Seguro que así conseguiremos dar una visión mÔs real y variada de la obra, ¿no lo creen ustedes así?

ā€œNo et vesteixis per soparā€ se representa en el Teatre Condal desde el 19 de septiembre al 25 de noviembre de 2012.

Autor: Marc Camoletti
Versión catalana y dirección: Roger Peña Carulla
Reparto: Mingo RĆ fols, ƀngels Bassas, Jordi DĆ­az, Mònica Glaenzel, Marta Valverde y ƒscar Kapoya
Escenografƭa y attrezzo: Roger PeƱa
Vestuario: EulĆ lia Miralles
Iluminación: Raúl Martínez
Movimientos coreogrƔficos: Esther Luengo
Banda sonora: Miguel Perez
Caracterización: Toni Santos
Producción y Distribución: PINKERTON PRODUCCCIONS

Horarios: miƩrcoles y viernes a las 21:00 horas; jueves a las 18:00 y a las 21:00 horas; sƔbados a las 18:30 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: de 28,50 a 32 €.
Duración de la obra: 1 hora y 50 minutos
Idioma: catalƔn.

Escrito por Jorge Pisa SƔnchez

CrĆ­tica teatral: Chicago, el musical de Broadway, en el Teatro TĆ­voli.


Parece que esta temporada teatral van a reinar en los escenarios barceloneses los musicales, una tendencia ésta ya marcada en años anteriores y que se confirma con el estreno de espectÔculos como Pegados, Forever Young, Cop de Rock, Los Miserables, una nueva adaptación de Grease o Chicago, el musical de Broadway.

Chicago, el musical de Broadway, al que dedicamos esta reseña, se estrenó el pasado 22 de septiembre en la ciudad condal y es un espectÔculo que, utilizando el leitmotiv de uno de sus temas en castellano, consigue «deslumbrar deslumbrando».

El musical nos traslada a la ciudad de Chicago en la década de los años 20, una localidad donde los crímenes pasionales y el sensacionalismo invaden el día a día de sus habitantes y las primeras pÔginas de los periódicos. En este colorido ambiente urbano dos chicas, Velma Kelly (Marta Ribera) y Roxie Hart (María Blanco), han sido acusadas de asesinato, la primera del de su marido, la segunda del de su amante, lo que lleva a ambas a ingresar en prisión.

La llegada de Roxie a la cĆ”rcel y la contratación por parte de Ć©sta de los costosos servicios de Billy Flynn (Manuel RodrĆ­quez), abogado famoso por entender la ley y la justicia de una forma muy ā€œsui generisā€ y por salvar a chicas culpables como ellas de una muerte segura en la horca, le harĆ”n entrar en competencia con las otras chicas encarceladas, y especialmente con Velma, por atraer el interĆ©s de la prensa, base de las estratagemas judiciales de Flynn, mientras se mantienen a la espera de un juicio que las absuelva y les proporcione una segunda oportunidad en la vida. Un argumento, como vemos, que ironiza sobre el papel de la prensa y de la abogacĆ­a en una sociedad donde con el dinero se puede conseguir todo, incluso la inocencia de alguien que ha cometido un asesinato.

Sin embargo, aunque la trama de Chicago no destaque por sƭ misma, para nada importa en un espectƔculo cuyas bazas principales son las canciones, las y los cantantes y las coreografƭas, o lo que es lo mismo, su arrollador componente visual y musical. Y como les decƭa antes, en este aspecto Chicago consigue deslumbrar deslumbrando.

Sobre el escenario del teatro Tívoli podemos disfrutar de uno de los musicales mÔs longevos y famosos de Broadway y del West End inglés, escrito por Fred Ebb, con coreografías de Bob Fosse y música de John Kander. Una espectÔculo plagado de números y temas musicales conocidos por los amantes del género y, gracias a la versión cinematogrÔfica de la historia estrenada en el año 2002 e interpretada por Renée Zellweger, Catherine Zeta-Jones y Richard Gere en sus papeles principales, popularizada para el amplio público.

Pues bien, como decía, Chicago lo tiene todo. Unos temas musicales pegadizos y en donde el jazz y las noches de la ciudad de Chicago se plasman de una forma casi material; la sensualidad de un reparto en el que dominan, debido a la temÔtica del espectÔculo, las mujeres, todas ellas interpretando diversos temas de forma mucho mÔs que sugerente; un sentido del humor y una ironía que recorren el musical de arriba abajo y que nos presentan la trama de una forma mÔs realista; y las interpretaciones de sus actrices y actores principales, esto es, Marta Ribera, Maria Blanco, Marta Valverde y Manuel Rodríguez, cuya idoneidad y maestría acercan al público catalÔn la esencia del musical producido en Brodway y en el West End inglés.

Un espectĆ”culo redondo y animado (Ā”quĆ© digo, mucho mĆ”s que animado! fresco, osado, atrevido) aunque tambiĆ©n con algĆŗn que otro hĆ”ndicap. El mĆ”s importante, el poco espacio disponible en el escenario para las actuaciones y los nĆŗmero musicales, un inconveniente debido, en parte, a la imponente estructura que permite destacar a la banda de mĆŗsicos, un aspecto este Ćŗltimo que hace patente la importancia de la ā€œbanda sonoraā€ en el espectĆ”culo. Otro de los hĆ”ndicaps es la indefinición del escenario dejado a los actores y bailarines. Un espacio baƱado de oscuridad y que no se concreta en ningĆŗn momento, pudiendo ser tanto la prisión en donde estĆ”n encarceladas Velma y Roxie; un juzgado; un music-hall o cualquier otro lugar, lo que puede despistar a todos aquellos no conocedores del argumento del musical.

Aún así, y como ya he dicho antes y sobre lo que vuelvo a insistir ahora, Chicago es un espectÔculo que deslumbra deslumbrando y que seguro que les harÔ gozar de una buena experiencia musical, de lujosas coreografías, de los cuerpos esculturales de las bailarinas (atención a las chicas, también de los bailarines), del juego de luces y abalorios que campean a lo largo de todo el espectÔculo y de una historia que, basada en hechos reales, nos hace reflexionar, en último término, sobre la justicia, la abogacía y el periodismo en general, donde la mediocridad, la majadería, y la búsqueda desenfrenada del éxito y la fama puede permitir a un asesino, a un ladrón o a un estafador salir indemne de su crimen, dependiendo, claro estÔ, del dinero que pueda invertir en su defensa. ¿Les suena esto de algo?

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ā€œChicago El musical de Broadwayā€ se representa en el Teatre TĆ­volidel 22 de septiembre al 13 de noviembre de 2011

Autor: John Kander, Fred Ebb y Bob Fosse
Autor mĆŗsica: John Kander
Letras de las canciones: Fred Ebb
Libreto: Bob Fosse
Director musical: Santi PƩrez
Reparto: Maria Blanco, Manuel Rodríguez, Marta Valverde, AdÔn Aguilar, Carles Carrasco, Fedor de Pablos, Marta Blanchart, Ela Ruiz, Eugenia SÔnchez, Tatiana Monells, Viviana Camino, J. Giró, Vanesa Bravo, Pepe Muñoz , Pascual Ortí, Paco Abarca, Pedro Carrasco, Chema Zamora, Víctor GonzÔlez, Jordi Gordo, Lucy Lummis y Estefanía Corral
Músicos: Josep Gomariz, Juan Carlos García, Sergio Bienzoba, Miguel FernÔndez Vallejo, Marcel·li Bayer, Lluc Casares i Alcobé, Jorge Pastor, Josep Ferrer, Jaume Careta, Adrià Plana, Antonio Jose Marti y Salvador Suau
Adaptación: David Thompson
Arreglos: Peter Howard
Orquestación: Ralph Burns
Iluminación: Ken Billington
Sonido: Rick Ckarke
Vestuario: William Ivey Long
EscenografĆ­a: John Lee Beatty
CoreografĆ­a: Ann Reinking y Gary Chryst
Producción: Stage Entertainment

Horarios: de martes a jueves a las 21:00 horas; viernes y sƔbados a las 18:00 y a las 22:00 horas y domingos a las 19:00 horas.
Precio: de martes a jueves de 19,90 a 54,90 €; viernes de 19,90 a 64,90 € y sĆ”bados y domingos de 24,90 a 64,90 €.
Idioma: castellano
Duración del espectÔculo: 150 minutos.
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Escrito por: Jorge Pisa SƔnchez