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Crítica teatral: Violines y trompetas, en el Teatro Borràs.

El pasado 5 de marzo se estrenó en el Teatre BorràsViolines y trompetas, una de las obras de más éxito del teatro español contemporáneo y un “sentimental” recuerdo a Paco Morán, que interpretó uno de los papeles protagonistas de la misma en la década de los setenta. La pieza analiza, en clave de humor, las peripecias y las componendas sentimentales de los tres integrantes de un trío de música de cámara, encarnados por Joan Pera, Ferrán Rañé y Lloll Bertran.

El re-estreno del pasado lunes tuvo un alto componente de recuerdo y homenaje al dramaturgo Santiago Moncada, autor de la obra (que estuvo presente en el teatro) y a Paco Morán, uno de los grandes cómicos teatrales españoles y una de las claves del éxito de Violines y trompetas allá en el año 1977.

Y no era para menos ya que la ocasión se lo merecía, no solo por aquellos que formaron parte del elenco original sino por aquellos que integran el reparto en esta ocasión: Pera, Lloll (siempre Lloll) y Rañé, a los que acompaña la joven actriz Anna Gras.

La trama de la comedia puede parecer convencional si le echamos un rápido y superficial vistazo, aunque esconde en el texto y en su representación un juego de ideas y una riqueza de matices que la individualizan y le dan esos “puntos positivos” que la convierten en una comedia de éxito y humor asegurado.

Todo el entramado comienza en la casa de Gabriel (Ferran Rañé) e Irene (Lloll Bertran), dos de los componentes de un trió de música de cámara, en donde somos testigos de uno de los últimos momentos de pasión de la pareja. Parece que la magia se ha acabado y que la relación toca a su fin. La ruptura lleva a Irene a marcharse, no sin que se haya producido la inevitable discusión. Todo esto que les explico sería un episodio bastante cotidiano y normal, si me apuran, si no fuera porque Irene es la mujer de Rafael (Joan Pera), el tercer integrante del trío musical y Gabriel su mejor amigo y, por si esto fuera poco, la relación amorosa mantenida entre Gabriel e Irene tiene el visto bueno de Rafael.

Pero el lio no acaba aquí. Gabriel ha provocado la discusión con Irene con el objetivo de iniciar una nueva relación amorosa con una joven (Anna Gras) a la que conoció en un percance ocurrido en el metro, y de la que está rabiosamente enamorado. El objetivo de Gabriel será, pues, conseguir que Irene y Rafael vuelvan a retomar su relación de pareja “oficial”, y conseguir, así, vía libre para su nueva conquista.

Como ven la historia, de la que no se preocupen que no explicaré el final, es una suma de contradicciones humorísticas con las que Santiago Moncada habla de la amistad, del amor y de las relaciones sexuales de un trío, compuesto por dos hombres y una mujer de edad adulta, y de la relación que se establece entre ellos.

Gabriel e Irene que son “la pareja”, en realidad son amantes; Rafael que es el esposo legítimo no solo “bendice” la relación de su esposa y su amigo, sino que la fomenta y la cuida como si fuera la suya propia. Gabriel se dispone a ser infiel con su pareja, asimismo infiel a su marido, y ha de conseguir que Rafael e Irene vuelvan de nuevo a estar juntos, para tener así el camino libre para consolidar su relación con María. Bueno… si les he de ser sincero, no sé si me he perdido yo mismo a la hora de explicar el argumento… Todo un lío, pero revestido con una capa de fino e inteligente humor y de unas interpretaciones magistrales repletas de humor y comicidad.

El epicentro de todo la trama no es otro que Joan Pera, que reinterpreta, de nuevo, su personaje favorito: Joan Pera. En Violines y trompetas, Pera interpreta al miembro más débil del trío musical, en el aspecto físico (altamente hipocondríaco) y en el aspecto anímico. Su actuación y su devaneo por el escenario le dan a su carácter la credibilidad necesaria para que nos creamos la situación en la que vive. Como no podía ser de otra forma, Pera deleita al público presente con su forma de actuar, con sus tics y con su humor “natural”, que inunda cada una de las obras de teatro (léase, comedias) que interpreta. Aunque en esta ocasión Pera cuenta con la asistencia de dos colaboradores de lujo: Lloll Beltrán, que interpreta a su ex esposa y actual amante de su mejor amigo, una mujer con carácter, temple y con unas necesidades sexuales difíciles de cubrir por un único compañero sentimental. Para cerrar este triángulo Rañé interpreta al amigo aprovechado y sin escrúpulos en lo que respecta a la pasión, que solo tiene en cuenta sus intereses, los cuales pondrán en marcha la representación. A este núcleo central se suma la actuación de Anna Gras que interpreta a María, la joven apasionada y enamoradiza que abre su corazón y su cuerpo a un solicito Rañé, al que rechazará cuando éste le pida una relación con algo más de consistencia.

Como se pueden imaginar el trío principal (Pera, Bertran y Rañé) es una “apuesta teatral” que asegura un sinfín de risas y carcajadas, no solo las contenidas en el texto original, sino las provocadas por los pluses de humor que aportan cada uno de ellos. Es necesario, aquí, advertir a aquellos que no digieren bien el humor “a lo Pera”. En este reestreno la obra se construye en base a la actuación y al humor del actor catalán. O sea, que ya saben…

A los demás, que sin duda son mayoría, les recomiendo el visionado de la obra. Una buena excusa para reír y pasárselo en grande con un humor que, desde la blancura y la inocencia de la época en la que fue creado y el “saber hacer” de su autor y, claro está, de su director, Miquel Gorriz, y de su reparto, hará las delicias de todos aquellos que quieran pasárselo bien con las desgracias y tribulaciones de los componentes de un trío musical que además de estar unido por la música, compartirán la amistad, el amor, las decepciones y las experiencias sexuales, todo ello en un orden estricto, claro está. No se olviden de que la obra fue escrita en la espléndida y libertadora década de los setenta…

Violines y trompetas” se representa en el Teatre Borràs desde el 25 de febrero de 2012.

Autor: Santiago Moncada
Dirección: Miquel Gorriz
Reparto: Joan Pera, Lloll Bertran, Ferran Rañé y Anna Gras
Escenografía: Elisabet Castells
Iluminación: Nani Valls
Vestuario: Miriam Compte
Caracterización: Toni Santos
Espacio sonoro: Pau de Nut / Alejandro Vera
Producción: Focus

Horarios: miércoles y viernes a las 21:00 horas; jueves a las 18:00 y a las 21:00 horas; sábado a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Precios: de 20 a 29 euros
Idioma: catalán
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: CONCHA (Yo lo que quiero es bailar), en el teatro Goya.


La megafonía del teatro anuncia el inminente inicio de la función. El murmullo de los espectadores asistentes disminuye, los nervios se acrecientan… Se ilumina el escenario, la música comienza… y al poco tiempo, una figura aparece, una silueta que va delimitando unas formas femeninas, una textura experimentada y un dominio de la interpretación construido tras muchos años de ejercicio… Es Concha Velasco y el espectáculo es Concha (Yo lo que quiero es bailar), una obra que recorre la vida y la obra interpretativa de una de las figuras más conocidas y populares del cine y del teatro español.

Podríamos decir que el espectáculo que el teatro Goya estrenó el pasado 15 de octubre es algo así como un monólogo, cocido y enriquecido con recuerdos, con experiencias, con música en directo, pero sobre todo con la constancia y el trabajo de una actriz con más de 50 años de carrera profesional.

Concha, permítanme que la llame así, como si fuera de la familia, ya que la dinámica del espectáculo nos acerca a la Concha Velasco de verdad, a la mujer que ha interpretado a todo un sinfín de mujeres, nos narra, de viva voz, su vida, sus primeros pasos en el mundo del espectáculo a través de su pasión por el baile que la llevaría, debido a su especial atractivo y simpatía, a introducirse en el teatro y más tarde en el cine.

De la mano de Concha recordaremos sus primeras andanzas profesionales, pero también su desarrollo y aprendizaje vital, y seremos conscientes de la mujer que estuvo y está detrás de personajes como la chica de la Cruz Roja, la joven Susana de La Verbena de la Paloma, la Dolly Levi de Hello Dolly, o de Teresa de Jesús.

Para ello Concha no necesita nada más que un escenario y un patio de butacas. Todo lo demás parece excesivo, parece sobrante. Solo precisa de la ligazón que la ha mantenido unida con su público desde su debut. Es descriptivo de todo esto que les digo la apariencia del patio de butacas: los cabellos teñidos de blanco son los que destacan sobre los respaldos de las butacas. Y no solo eso, solo hace falta observar el trato y el vínculo que Concha establece con el público que la ha ido a ver. La Velasco solo necesita un foco de luz y una silla elevada donde sentarse de tanto en tanto. Y una historia, o mejor dicho, la historia de su vida. Solo ella, sin artilugios, sin un vestuario despampanante, sin efectos de luz deslumbrantes, tan solo ella y los recuerdos de una vida dedicada a la interpretación.

Bueno, esto no es del todo cierto. La Velasco no está totalmente sola. Un cuarteto de músicos (Xavier Mestres, Tomàs Alcaide, Roger Conesa y Xavi Sánchez) la acompaña durante las interpretaciones musicales que jalonan el espectáculo. Porque como usted ya sabe, la de La Velasco también es una carrera musical. Y son dos de estos momentos los que voy a escoger para profundizar un poco más en la obra: el primero la interpretación del tema central del Hello Dolly!!, obra musical que Concha interpretó en el teatro en el año 2001, y que aúna la magia de Broadway y el aroma de la gran Barbra Streisand con la veteranía y el savoir-faire de La Velasco; y el segundo, la interpretación que la actriz realiza al final de la actuación de su famosa Chica ye-ye, todo un ejemplo de la energía y el vigor que Concha Velasco sigue manteniendo a sus …ejem…ejem... años de edad.

Como les decía, éste es un espectáculo 100% Concha Velasco, y una biografía teatral con la que la actriz premia a un público fiel y entusiasmado. Por que no todo son nuevas tecnologías; por que no todo son nuevos lenguajes escénicos; por que no todo es innovación y diseño, el espectáculo que nos presenta Concha Velasco, dirigido por Josep Maria Pou, vale mucho la pena, sobre todo si usted vio crecer vital y profesionalmente a una mujer por la que parece que no pasan los años, aunque si que parece que pase la experiencia, el dominio y el control de la interpretación sobre el escenario.

Si todavía no ha visto CONCHA (Yo lo que quiero es bailar) aún tiene la posibilidad, hasta el 5 de febrero, de disfrutar de algunos retazos de la vida y de la obra de la actriz, y de un poco de la forma de hacer y de vivir el teatro de “antes”. No lo dude, aunque la oferta teatral es amplia, una oportunidad como ésta no se tiene cada día, aunque bien mirado, desde el mes de octubre si que la tiene cada noche en el Teatro Goya.


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«CONCHA (Yo lo que quiero es bailar)» se representa en el Teatre Goya del 15 de octubre de 2011 al 5 de febrero de 2012.

Dirección y dramaturgia: Josep Maria Pou
Texto: Juan Carlos Rubio (Sobre biografía y relato oral de Concha Velasco)
Intérprete: Concha Velasco
Dirección musical y arreglos: Xavier Mestres
Piano y vocal: Xavier Mestres
Violín, teclado y vocal: Tomàs Alcaide
Saxo, batería y vocal: Roger Conesa
Contrabajo y vocal: Xavi Sánchez
Colaboración especial: Salvador Vidal (Voz en off)
Escenografía y diseño de video: Eugenio Szwarcer
Iluminación: Juanjo Beloqui
Sonido: Jordi Ballbé
Vestuario: Nina Pawlowsky
Producción: Focus

Horarios: Miércoles a las 20:00 horas; jueves a las 17:00 y a las 20:00 horas; viernes a las 20:00 horas; sábados a las 17:30 y a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: miércoles y jueves, 25 €; viernes, sábado, domingos y festivos, 30 €.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez