Crítica teatral: The World of Abba, en el teatro Tívoli.

418Si a los que están leyendo esta reseña se les preguntara cuál es el grupo más importante de la música pop/disco de las décadas de los años 70/80, seguro que muchos responderían, entre risas y algo de excitación, Abba, por supuesto. Un grupo que aunque solo estuvo activo musicalmente una década posee un legado artístico que no ha hecho más que revalorizarse en los últimos tiempos, prueba de lo cual son los millonarios números de venta de su disco recopilación Abba Gold; la creación del musical Mamma Mia!, basado en las canciones de Abba, también un éxito mundial y que propicio un film del mismo título interpretado por Meryl Streep, Amanda Seyfried y Pierce Brosnan, y por último la reciente inauguración, tan solo hace unos días, de un museo en Estocolmo dedicado al grupo.

No es extraño que aprovechando el tirón del momento se estrenara en Barcelona el espectáculo musical The World of ABBA, producido por Eventfama y cuyo reparto encabezan Rebeca, Lorena Jamco, Antonio Tomás y Agustín Guerreo.

Como se pueden imaginar el espectáculo recorre los temas de la carrera musical de Abba a través de 16 de sus grandes éxitos, en inglés y en castellano, con la voluntad de conectar con el Abba-fan que seguro que todos llevamos dentro y que solo dejamos salir al exterior muy de tanto en tanto.

El espectáculo está organizado en formato concierto e integra música en directo, coreografías interpretadas por un cuerpo de baile y audiovisuales mostrados en una gran pantalla de fondo. A nivel de voces, las femeninas están encarnadas por el toque más glamoroso de Lorena Jamco y el estilo más impetuoso de Rebeca, el gran reclamo del espectáculo junto a las canciones del cuarteto sueco. Por su parte las voces masculinas las aportan Antonio Tomás y Agustín Guerreo y quedan más en un segundo plano, algo que ya pasaba en el grupo original.

8649376386_6b2affa1ba_z(1)Sin embargo no todo luce tal como debería. Y me explico. La propuesta, al menos la vista en Barcelona, cuenta con varios déficits que afectan el nivel del espectáculo, entre ellos una producción técnica y artística que deja mucho que desear. Ejemplos de lo que digo fueron los constantes problemas de sonido, que provocaban que no se pudieran escuchar/entender todo lo bien que debieran las voces de los cantantes (esperemos que este sea un yerro solucionable), unas coreografías de baile no del todo conseguidas y que hacen pequeño el escenario y unos audiovisuales que no ayudaban demasiado a ensalzar la imagen del espectáculo, a lo que podemos sumar una estructuración demasiado rígida del ritmo del espectáculo, con pocos elementos de enlace entre tema y tema.

Toda una suma de inconvenientes a nivel de producción que no permitieron al espectáculo desparramarse artística y musicalmente más allá del escenario e invadir la sala de butacas, donde el público se mostró bastante frío a lo largo del show. Solo con el medley final y la repetición de algunos de los hits más movidos de Abba, el espectáculo consiguió hacer bailar a los espectadores. Una franca desilusión escénica que, sin duda, se hace evidente en la mayoría de los comentarios que los espectadores más exigentes han hecho del espectáculo en internet. Y es una lástima ya que la propuesta poseía de partida un legado musical, el de Abba, potente, fascinante y seductor, aunque al desarrollo del show aún le queda algo de trayecto para obtener y mostrar lo mejor de sí mismo.

Aún así, el interés del público por el estreno y su representación en el Tívoli de Barcelona nos recuerda que no siempre lo innovador supera a lo que ya existía antes y que el aroma, en este caso musical, de una época, en este caso la de la década de los 70 y principios de los 80, tiene su lugar también en un siglo, el nuestro, que parece que repudia todo lo que huele a antiguo en favor de cualquier chisme, formato o contenido que le ofrezca innovación, progreso o modernidad (o todo ello junto a la vez). Una oferta que a veces no puede equipararse, ni mucho menos, a la buena música que se hizo en el pasado, ¿no creen?

The world of Abba” se representa en el teatro Tívoli del del 30 de abril al 12 de mayo de 2013.

Director musical y arreglos: Jordi Pinyol
Cantantes: Rebeca, Lorena Jamco, Antonio Tomás y Agustín Guerreo
Ballet: Susana Lara, Alicia Santos, Sara Miquel, Ainhoa Mouriz, Sergio Perez, Antonio Fago, Jose Maria Zamora, Alberto Escobar y Javier Luque
Músicos: Jordi Pinyol, José Bueno, Marco Niemietz y Miguel Sánchez
Coreografía: Ainhoa Mouriz y Orietta de la Peña
Espacio escénico y luces: Nayden Stepanov
Sonido: Miguel Turia
Diseño vestuario: Susi Cerro

Horarios: de martes a jueves a las 21:00 horas; viernes a las 21:30 horas; sábado a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Precio: de 20 a 35 €.
Duración del espectáculo: 90 minutos

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3 comentarios en “Crítica teatral: The World of Abba, en el teatro Tívoli.”

  1. Totalmente de acuerdo. Desgraciadamente el show no logró emocionar al público y hacerlo vibrar. A pesar de contar con un repertorio tan conocido por todos. Los problemas de sonido no contribuyen para nada a la causa.

    Pese a que pasé un rato agradable no la recomendaria. Gracias por la crítica.

  2. La semana fui al teatro Tívoli a ver este musical atraído por cuatro letras: ABBA. La propuesta me defraudó. Exceptuando a Lorena Janco, las voces no brillaban cómo deberían en este tipo de espectáculos. Cómo bien has indicado en tu crítica, las coreografías quedaban desmerecidas por la falta de espacio en el decorado. La puesta en escena es más propia de una orquesta de barrio que de un espectáculo de esta envergadura. Como ejemplo, las proyecciones audiovisuales me recordaban a los primeros karaokes.

    En resumen, lo mejor del musical “The World od ABBA” fue la música de ABBA. Para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

  3. Me parece que en vuestros comentarios sois bastante benévolos. Desde la primera canción me pareció estar viendo una orquesta de verano, la verdad que no es un espectáculo para ver en un teatro y a ese precio.

    Los problemas de sonido fueron sólo una parte más que ayudó a empeorar el espectáculo. Para mi el problema es ponerle el nombre de ABBA cuando ese intento por interpretar sus canciones nada tiene que ver:

    – A Rebeca no le pegan en absoluto ese tipo de canciones, ni en su estilo, ni en su voz, se la veía en todo momento fuera de lugar

    – El dúo de las cantantes femeninas sonaba horrible, no pegan para nada esos dos tipos de voces tan diferentes. Por no hablar de algunos gallos que se escuchaban al cantar en castellano y a los leves susurros que emitían cuando cantaban en inglés (apenas se escuchaba la letra)

    – Los dos cantantes masculinos no se sabe muy bien cuál es era función, apenas cantaron a lo largo de toda la actuación y cuando salían más bien hacían de acompañantes que otra cosa

    – Había una pantalla gigante en la que proyectaban los vídeos más cutres que puedas imaginar, y para uno original que pusieron en el que cantaban los suecos, la canción y la imaginen iban desacompasadas, una pena.

    – Lo único que salvaría serían los músicos y los bailarines que hicieron lo que pudieron en ese espacio tan reducido y con ese vestuario tan casposo

    En resumen, todo el espectáculo parece más una exaltación a la figura de Rebeca que al recuerdo del mítico grupo ABBA.

    No lo recomendaría, aunque también me pareció una vergüenza y una falta de respeto que muchos de los espectadores abandonaran la sala antes de que finalizara el espectáculo.

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