A veces el teatro es tan solo teatro, es la voluntad de disfrutar de un divertimento, de unas risas o, incluso, de unos recuerdos del ayer. Mucho de esto es lo que propone La promesa, en el teatre Borrà s, una comedia, a veces algo trÔgica, escrita por Yago Alonso y Silvia Navarro y dirigida por Pau Roca.
āCinco amigos acomodados se encuentran una vez mĆ”s para compartir una noche temĆ”tica de los aƱos 90 con un punto de partida: el momento en el que se conocieron siendo casi unos niƱos. La fiesta es un Ć©xito, pero lo que debĆa ser una noche de diversión y nostalgia cambia radicalmente cuando Paula, la organizadora, confiesa que el vino que han tomado estĆ” envenenado. ĀæPor quĆ© lo ha hecho? ĀæPor quĆ© ella tambiĆ©n ha bebido? ĀæQuĆ© mĆ”s tiene preparado Paula para esa noche?ā
La Promesa serĆ” un divertimento para muchos y muchas y una decepción para muchos otros y otras. La propuesta comienza con una selección de grandes hits de los 90, con los que una vez llegados los invitados a la fiesta el pĆŗblico disfrutarĆ” de temas icónicos de la dĆ©cada e incluso de algunas de sus coreografĆas. Si bien, a medida que avanza la trama la temĆ”tica irĆ” virando hacia la intriga que estĆ” relacionada con el mismo tĆtulo de la obra, esto es, por las consecuencias de un acontecimiento de la juventud de los protagonistas que finalizó trĆ”gicamente con una promesa. Es alrededor de este segundo tramo de la representación en el que se cuece el meollo del asunto y en el que se harĆ”n evidentes las trazas de reflexión social de La promesa.
Por desgracia la obra es en sĆ poco creĆble. El guion de La promesa es en gran medida artificioso, escrito con la voluntad de crear una obra en dos tramos que incluye una parte inicial de nostalgia musical generacional y una segunda parte que mezcla juego e intriga y que oscila entre la comedia y la tragedia. De ahĆ, que aĆŗn con el esfuerzo de los actores y las actrices y la mano experimentada de Pau Roca en la dirección, no se alcance el efecto teatral requerido.
El reparto, que incluye a Eduard Buch, Marc RodrĆguez, Clara Altarriba, MercĆØ MartĆnez y Eduardo Lloveras, suma positivos en la interpretación coral. Sin embargo, la pieza que no estĆ” a la altura de las circunstancias es el guion, que muestra una variabilidad que le hurta consistencia a la representación. AĆŗn asĆ, las risas y las carcajadas estĆ”n aseguradas, ya que lo disparatado de la situación, que incluye un intento de envenenamiento y la bĆŗsqueda embrollada del antĆdoto al estilo yincana, permitirĆ” a los actores explotar la vertiente mĆ”s cómica de la trama.
AsĆ, pues, La promesa es un divertimento con afĆ”n de crĆtica social, aunque, seguro, los espectadores recordarĆ”n mĆ”s a la salida del teatro la comicidad de las diversas situaciones que no la reflexión que la propuesta intenta acometer.
āLa promesaā se representa en el teatre BorrĆ s del23 de mayo al 12 de julio de 2026
AutorĆa: Yago Alonso y Silvia Navarro
Dirección: Pau Roca
Intérpretes: Eduardo Lloveras, Eduard Buch, Marc Rodriguez, Carol Rovira, Mercè Martinez
EscenografĆa: Paula Bosch
Vestuario: Pol Cornudella
Producción: Sixto Paz, Focus
Espacio Sonoro: Marti Maymó
Horarios: miƩrcoles y jueves a las 20:00 horas; viernes a las 19:00 horas; sƔbados a las 17:30 y a las 20:00 horas y domingos a las 17:30 horas
Precio: a partir de 25,40ā¬
Duración: 90 minutos
Idioma: catalƔn
NOTA CULTURALIA: 6
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Jorge Pisa
